Por: Adriana Velásquez
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Foto: Prensa

Los clubs de fans o fandoms son cada vez más numerosos y con un gran poder de convocatoria para manifestarse social y políticamente.

El término k-pop ya no es ajeno en el Perú a pesar de estar a más de 16 mil km del país donde se originó este género musical. Poco a poco el k-pop ha ganado popularidad gracias a las redes sociales. No es sorpresa que los clubs de fans o fandoms sean cada vez más numerosos y con un gran poder de convocatoria para manifestarse social y políticamente. 

A mediados del año pasado, durante las protestas del movimiento Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos, medios alrededor del mundo informaban de la donación de 1 millón de dólares por parte de la banda de kpop BTS. Bastó un poco más de 24 horas para que las armys, seguidoras de la banda, recolectarán otro millón de dólares el cual donaron a la misma causa. 

El activismo en el k-pop también ha tenido impacto en Latinoamérica. En Perú, las kpopers detuvieron un intento de desprestigiar las marchas contra Manuel Merino en Twitter a través del #TerrorismoNuncaMás. Se organizaron para llenar de spam dicho hashtag y evitar que difamaran a quienes estaban yendo a protestar. Asimismo, en el aspecto social, los fandoms de k-pop organizan diversas actividades de proyección social para conmemorar los cumpleaños de sus idols o los aniversarios de sus grupos favoritos. 

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Foto: Prensa

Pero, ¿los k-popers hacen ciberactivismo? Miguel Sánchez, periodista y docente de la Universidad Católica, destaca características propias del ciberactivismo en los kpopers como la organización en fandoms, los objetivos comunes y el uso del espacio público. Si bien no es posible generalizar las intenciones de todo un grupo, su gusto musical no las excluye de estar al tanto de la situación nacional.  “No creo que sea gratuito que las urgencias políticas de nuestro país las y los impacten y tengan que manifestarse de distintas maneras”, sostiene.   

Por otro lado, la psicóloga social y fan del k-pop, Sandra Rivas, indica que la predisposición de las kpopers a manifestarse en el ciberespacio está en la experiencia para hacer que sus grupos sean tendencia utilizando los algoritmos de las redes sociales.  Estas habilidades son replicadas cuando se trata un tema de interés político o social. 

Según Rivas, los fandoms de kpop tienen dos características importantes que los diferencias de otros fan clubs de música occidental: la construcción de la identidad como colectivo y el mercado de la industria del kpop. Rivas describe a este colectivo con una identidad hermética en donde cada fandom tiene un nombre y un color que los distingue. A esto agrega la relación que existe entre la figura del idol y las fans. “Se sienten tan vinculadas con los artistas que ya no pueden desligarse de ellos. El conocer cómo esa persona ha luchado cada día de su vida para ser capaz de cantar y bailar perfectamente en un escenario. Las empresas de entretenimiento coreano lo remarcan tan bien que la gente llega a empatizar con ellos”, explica.  

Foto: K-Pop Random Dance Perú

Por otro lado, la especialista destaca el merchandising y marketing del k-pop, en donde cada producto o disco del artista genera afinidad con el fan. “Realmente Corea del Sur tiene un buen modelo para mercantilizar esta industria”.

En honor a mi idol

Es claro que los fandoms de k-pop no son ajenos a las problemáticas de nuestra sociedad. Semanas atrás se esparcía en los medios nacionales la noticia de la donación de 3 mil soles a la Asociación de la Bienaventuranza del padre Omar Sánchez para la construcción de una planta de oxígeno. El protagonista de este hecho fue ARMY, uno de los fandoms de kpop más numerosos, y que cuenta con diversas sedes alrededor del Perú. 

Fabiana Tequenquea, miembro del staff de BTS Chiclayo, entró al fandom en el 2015 cuando el popular grupo surcoreano BTS no era tan conocido a nivel mundial. En ese entonces eran un equipo reducido y no contaban con los medios económicos para realizar labor social. Fabiana recuerda que recién en 2016, con la llegada de nuevos miembros al fandom, pudieron realizar sus primeras obras sociales las cuales consistían en chocolatadas navideñas. Repartían chocolate, panetón y juguetes a las personas de la calle. Conforme BTS se hacía más conocido en Chiclayo, más miembros se iban sumando al fan club. Fue así como las actividades de labor social fueron aumentando. 

Pero sin duda la donación más grande a nivel nacional por parte de las armys fue la recaudación de 3 mil soles para la creación de una planta de oxígeno en Lima para conmemorar el cumpleaños de J-Hope, integrante de BTS. Si bien este acto, organizado por el grupo BTS Perú Projects, armys peruanas de distintas sedes colaboraron con la colecta. “Fue un gran orgullo porque los fan clubs de kpop a veces son dejados de lado e insultados por este gusto. Y fue un honor que el esfuerzo sea reconocido de una manera positiva a nivel nacional”, recuerda Fabiana. 

Foto: Facebook BTS Perú Sede Chiclayo

Para ella, el mensaje que difunden los chicos de BTS en su música es una inspiración para mejorar, apoyar a los demás y vivir en un mundo mejor. “Como ellos mismo dijeron: Todos somos iguales, todos merecemos apoyo y respeto”, cita. 

Si bien las armys han causado mayor repercusión en los medios, no son las únicas que hacen proyectos de labor social. Gracias a las redes y a la internacionalización del kpop, cada vez hay más fandoms peruanos que se forman y organizan mucho antes del debut de la banda. Esto les permite comenzar temprano con la labor social.  Lo que ocurrió con ENHYPEN, un grupo de kpop que surgió de un reality de competencia llamado I-LAND. Debutaron en noviembre del 2020, y antes de su estreno ya tenían un fandom en Perú. 

Para Keyla y Hienka, miembros del staff de ENHYPEN PERÚ, desde un inicio tenían en claro que querían hacer trabajo social.  “Tenemos miembros que trabajan en ONG’s entonces siempre lo teníamos en cuenta para las actividades que queríamos realizar en los cumpleaños de los chicos”, menciona Keyla.  

Una de las actividades que más recuerdan fue la chocolatada navideña que hicieron junto con la ONG “Cambiando Vidas Perú” el año pasado. “Pedimos donaciones, tanto monetarias como de víveres. Lo que hicimos fue comprar juguetes para 100 niños y como también hubo donaciones de víveres hicimos una cestita y eso se sorteó entre los que estaban ahí. Fue super divertido”, recuerda Keyla. 

Foto: Facebook ENHYPEN Perú

​Aunque la pandemia no ha permitido que el fandom de ENHYPEN se reúna presencialmente con los otros miembros, gracias a las redes sociales se mantienen en contacto y están más al pendiente de las actividades de sus idols. La visión futura para ENHYPEN Perú es seguir apoyando causas sociales y apoyarse en las redes para conseguir mayor apoyo. “Un fandom a nivel de kpop no solamente se centra en ello, sino también podemos apoyar en nuestra sociedad con el hecho de que tenemos algo en común”, expresa Hienka.

Cabe destacar que el activismo y labor social de parte de las kpopers no es algo nuevo. Fandoms con mayor antigüedad ya realizaban pequeñas actividades para ayudar a la comunidad. Fiorella Mucha, parte del staff de SONES Perú (fandom del grupo femenino Girls Generation), cuenta que desde el 2011 vienen realizando proyectos de ayuda social. En un inicio se interesaron por la causa animal colaborando con albergues para perros, ya que como Fiorella indica, “SONE Perú se caracteriza por el amor hacia los animales”.

No obstante, también han realizado eventos y colectas para apoyar otro tipo de campañas. Su proyecto más actual fue la donación de 20 packs de higiene personal y mantas para el hospital Dos de Mayo. “Nos dimos cuenta que el personal médico que atiende a pacientes COVID, en una guardia de 12 horas tienen que bañarse entre 3 a 5 veces. Y lo que usan mucho son shampoo, pasta dental y cepillo”, cuenta Mucha. Pese a que temían correr el riesgo de contagiarse al salir a comprar, decidieron organizarse y tomar las precauciones necesarias para gestionar la compra y entrega de los productos. Hicieron un presupuesto para saber a qué meta debían llegar, difundieron el proyecto en redes sociales y pronto lograron llegar al monto.  “El personal de emergencia se sorprendió al ver que chicos que no los conocían iban a dar este granito de arena”, rememora Fiorella.

SONE Perú, así como otros fandoms de k-pop, también estuvieron al tanto de la situación que atravesaba el país durante la crisis política. Si bien no tomaron una posición política, sí decidieron expresar su sentir y apoyar a la gente que salió a marchar. “Lo que hicimos fue unirnos a través de mensajes. Sentíamos que podíamos tener un espacio de difusión, publicamos la lista de desaparecidos, nos pusimos de luto y vimos que otros fandoms también lo hicieron. Cambiamos nuestra foto de perfil, algo que muestre que, como fans nos sentimos afectados porque no somos ajenos a lo que estábamos pasando”, recuerda.

Evolución de la ola coreana

No hay duda de que el k-pop y la cultura coreana está tomando más relevancia en este lado del mundo. El Hallyu o la ola coreana es un término que hace referencia a la expansión de la cultura de Corea del Sur al resto del mundo. Esta expansión se dio en la década de los 90 cuando se empezaron a distribuir producciones del Corea del Sur al extranjero. Novelas, programas de entretenimiento, música, danzas… el entretenimiento coreano se popularizó rápidamente. 

Foto: INDVSTRVS

En Latinoamérica el crecimiento se dio se forma paulatina. Poco a poco se formaban los primeros fandoms de kpop, aunque estos carecían de visibilidad. “Antes era raro encontrar por la calle a alguien que sepa de kpop. Te miraban rarísimo, hasta a algunos les daba vergüenza decir que era fan de kpop. Y con la masificación se volvió cada vez más normal”, menciona Fiorella Mucha. 

Cuando el éxito de PSY “Gagnam Style” se viralizó en YouTube, el pop coreano ganó un impulso de popularidad y muchas empresas de entretenimiento vieron la posibilidad de ampliarse al mercado internacional. “El crecimiento del kpop viene desde Corea del Sur, ellos están interesados en salir del país, si bien tienen una postura bien nacionalista hay muchos grupos qué buscan la internacionalización. Los ejemplos más claros son Black Pink, BTS, Stray Kids,” indica Sandra Rivas.  

Actualmente, el fenómeno del k-pop tiene un gran impacto en las plataformas digitales. El artículo de Fernando Vega, Manager para América Latina en Comscore Social, indica que “el k-pop es una tendencia fuertísima entre los jóvenes de Perú” pese a que los medios de comunicación centran su atención en cubrir noticias de música más clásica. Según Vega, en 2020, los k-popers peruanos instalaron hasta 15 trending topics sobre kpop en 30 días en la red social Twitter.  “La mención a BTS introduce a la banda de K-pop que es furor en la región. BTS concentra el 85% de menciones de Latinoamérica y hasta el 93% en Perú”, indica en el informe. 

Ya sea por convicción propia o por seguir al colectivo, los fans del k-pop están generando un impacto positivo dentro y fuera de las redes sociales a través de la ayuda social y la resistencia política.

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