Por Brenda Villalba

Jueves de Comadres – Mujeres.

El Jueves de Comadres es la festividad previa al carnaval. Esta tiene como principal característica la unión y la confraternización de las comadres, además de la revalorización de las costumbres y reivindicaciones feministas. 

Originalmente, esta fiesta inició en Italia en el siglo XIII, y posteriormente se trasladaría a España. Fue así que llegó a los países latinoamericanos, donde el punto de partida fue Tarija, en Bolivia. Actualmente se celebra también en Perú, Ecuador, el norte de Argentina y el norte de Chile.

En esta fecha podemos observar el sincretismo entre el mundo exterior y lo nativo, que da como resultado una fiesta mestiza/intercultural, donde se entrelazan las costumbres y creencias con diferentes características durante diferentes etapas y en diferentes regiones, que finalmente le otorgarán un toque particular y único; es decir, la festividad no será igual en Tarija como lo es en Jujuy. Sin embargo, la finalidad es la misma: reforzar los lazos de amistad de las comadres. 

Este día tiene una connotación importante mediante el contexto histórico sociocultural, sobre todo en las zonas rurales y más en Tarija, donde no solo se realizan actividades que refuerzan los lazos de amistad entre mujeres, sino también por la existencia de una estrecha relación con la trasgresión, interpelación y la ruptura del sistema patriarcal, la cual romper con el orden simbólico y jerárquico en el que estamos sometidas por el sistema hegemónico.

De acuerdo con el artículo de María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso: “Celebrar el Jueves de Comadres se torna un reaseguro de la vida y del cuidado de esta, desde lo vincular, en el que se entreteje el disfrute, el “estar juntos”, la colaboración, el intercambio de bienes y la reafirmación de la dignidad del grupo y de cada persona que participa”,

De esta manera, este tipo de espacios se considera como una forma de resistencia por parte de las mujeres; sin embargo, en las primeras etapas significaba la búsqueda de la continuidad de la maternidad, ya que en la época colonial, donde ocurrieron varios enfrentamientos bélicos en el área rural de Tarija, las familias de la zona se encontraban desprotegidas y en riesgo tras sufrir saqueos.

El historiador boliviano Molina Gareca, a través del medio de comunicación Verdad Con Tinta, menciona: “Esta fiesta de las mujeres estaba ubicada en el área rural, no en la ciudad de Tarija. ¿Por qué se justificaba esto? Porque, básicamente, el riesgo de quedar sin madre en esta zona era más alto”.

En este sentido, la finalidad era buscar quién podría continuar con la crianza de los hijos de la comadre si es que esta muriera, pero paralelamente se fortalecían los lazos emocionales, afectivos, de compañerismo,  de cuidados y económicos, Era una forma de ayudarse mutuamente que dio como resultado una construcción y apoyo colectivo, subjetivo y afectivo entre mujeres: “Una hermana afectiva”.

Es  con esta relación del vínculo y la alianza entre mujeres (affidamento) que se ha generado una ruptura en los patrones, roles y finalmente ha planteado un cuestionamiento colectivo-social sobre las condiciones en las que las mujeres estaban/están expuestas. Lo que se puede constatar a través de las coplas, que son cantos tradicionales de la fiesta. Estas se caracterizan desde el sentido de expresar sus experiencias, vivencias, frustraciones y dolores para compartirlos colectivamente.

“Hablamos de nuestras cosas, de nuestra vida, de nuestras penas a través de nuestro canto”, indica Josefina Aragón en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

En estas coplas, se pueden evidenciar el vínculo de sororidad, dolor, reciprocidad  y afectividad que se genera entre las comadres. Desde este sentido, se relaciona con la consigna feminista “lo personal es político”; es decir, al compartir las experiencias, vivencias, estas ya no solo son personales, sino que toman un carácter público, colectivo, que ayuda a evidenciar las opresiones estructurales/sistémicas en la sociedad. Como se puede apreciar en la siguiente copla: “Dos hermanitas seremos, donde nos quieran matar, las docitas moriremos sin que nos vean llorar”.

María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso señalan: “(…) por medio de sus coplas construyen representaciones fortalecidas sobre sí mismas que generan las condiciones para constituir un horizonte de superación de las violencias que a diario confrontan en múltiples niveles”.

Como es el caso de Alicia Tellez, quien habló a través del diario El País: “Vamos a bailar todas las compañeras, últimamente nos alegramos más y ya no tenemos que pedir permiso al marido”.

En estos ejemplos, podemos ver el carácter transgresor de la fiesta, y la ruptura de imposiciones en relación al comportamiento de las mujeres, donde anteriormente se les criticaba o hasta intentaban establecer actitudes moralistas  o culpabilizantes por beber, salir de fiesta, divertirse o hasta expresarse. A través de los diferentes performances, logran establecer y celebrar la condición de mujer, cuestionando y criticando la autoridad masculina.

“(…) empezamos como amigas, nos juntábamos para ir a los bailes […] En ese momento, la mujer estaba en el pueblo tan, digamos, reducida a la casa, en el pueblo había ciertas posturas… que cuando nosotras salíamos decían que hacíamos desastres. La gente lo veía así… entonces me acuerdo que dijimos: ‘¿Por qué solo los hombres pueden hacer esto?’. Entonces empezaron las críticas: que cómo van a salir las chicas así… Y ahí nosotras dijimos: ‘¿ah, sí? Ahora sí, ¡entonces ahora nos emborrachamos más, y listo!’. Y ahí empezamos a decirnos, a llamarnos comadres, y ese año salimos por primera vez Las Comadres […].”, comenta Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

Lo que se genera a través de estos encuentros y muchos otros que se han ido colectivizando y formando en el tiempo, dentro de las reuniones feministas o mujeres organizadas, es el encuentro que se conoce como “el cuerpo como territorio político”, frase acuñada originalmente por Dorotea Gómez. Este que es el resultado de reconocer que nos encontramos atravesadxs por diferentes vivencias que tienen implicaciones políticas y que hemos crecido con estas, se trata de reconocer, validar y desnaturalizar las experiencias con el sistema patriarcal y otro tipo de sistemas de opresiones, claramente  en relación  con una visión interseccional. Consecuentemente encontrar lo político y ponerlo en un contexto público y colectivo, genera la identificación de las otras comadres y a su vez el reconocimiento colectivo de estas vivencias.

Como lo explica Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones: “(…) Lo que quedaba como síntesis, que nos juntábamos a emborracharnos, no fue tan así, porque con las chicas muchas veces se hablaba de las violencias que sufrían muchas de ellas. […] Siempre ayudando a las otras [estábamos]. Siempre. Tanto La Banda como Las Comadres surgen en un momento donde acá la mujer estaba muy oprimida. […] Tenés que tratar el tema de la violencia. Había chicas que se habían criado en un seno muy violento y que creían que eso estaba bien. Que habían visto que el padre le pegaba a la madre y para ellas estaba bien que el novio las faje. Pero también había chicas que nunca habían visto a su papá pegando a su mamá y eso te daba pie para decirles: ‘Mirá, hay otra cosa, ¡esto no es normal!’. Y a través del brindis, del poder compartir, te vas soltando. Vas pudiendo hablar. Y compartir solo con mujeres es maravilloso. Podés hablar de todo”.

CONTEXTO TARIJA

La fiesta, originalmente en Tarija, tenía un aspecto más íntimo, se realizaba entre familiares, y amigos cercanos; sin embargo, a través del tiempo tomó un rumbo más público. El festival comienza desde temprano, cuando una de las comadres va a la casa de la otra y lleva una canasta, la cual contiene albahaca, uvas, choclo y ají. Luego, se la cubre con una pañoleta. Posteriormente, se añaden dulces, globos, pepinos y duraznos y finalmente se decora con serpentina multicolor. Si una comadre entrega la canasta, al año siguiente la otra comadre deberá darle otra canasta.

Y empieza la fiesta con el retumbar de los cohetillos: las risas no faltan, beben chicha y se reúnen todas las comadres. Salen a las calles con sus ropas típicas para finalmente reunirse en la plaza Luis de Fuentes, lugar de concentración donde se organizan y empieza la fiesta con grupos musicales. Entre risas, juegos y alegrías se encuentran festejando las comadres.

CONTEXTO ACTUAL

Tarija.

Después de que la festividad se instalara principalmente en las áreas rurales, no pasaron sino años para que se recuperara en el área urbana. Si bien la actividad no conserva la esencia original y tradicional como en el área rural de Tarija, aún existe la principal característica que tiene mucha importancia en el contexto actual: la hermandad colectiva.

No es que se realicen rituales ni actos simbólicos, sino que fueron reemplazados por reuniones en lugares públicos, los llamados “boliches”, espacios culturales, artísticos, entre otros. Sin embargo, el encuentro, el reencuentro, reconocimiento, los lazos de amistad, el afecto colectivo, la reciprocidad, la ayuda mutua y, sobre todo, la trasgresión siguen presentes en esta festividad a través de la fiesta, la alegría, el compartir y el disfrutar. Actualmente, el festival, junto al de Compadres, fue declarado Patrimonio Cultural en Bolivia. El Jueves de Comadres es un espacio que nos recuerda la importancia de la lucha colectiva.