II PARTE: Diamantes y nubes: El consumo de cristal en hombres gay y bi de Ciudad Juárez

II PARTE: Diamantes y nubes: El consumo de cristal en hombres gay y bi de Ciudad Juárez

Por David Adrián García

Foto de Mishal Ibrahim en Unsplash

Este reportaje se publicó originalmente en Altavoz LGBT+, y fue realizado con el apoyo de la International Women’s Media Foundation (IWMF) como parte de su iniciativa de ¡Exprésate! en América Latina.

Asumir los riesgos, y reducirlos

En la universidad empecé una tesis sobre bareback, y yo pensaba: ‘Con esta tesis me estoy exhibiendo como estudiante’. Sentía que iban a pensar: ‘Si está haciendo una tesis sobre coger a pelo seguro es porque coge a pelo’. Y coger a pelo es una abominación, ¿no? Sólo equiparable a la drogadicción.

Tomás

Para Tomás, buena parte del riesgo de consumir cristal se encuentra en la desinformación de quienes comienzan a usarlo. El consumo de cristal en hombres gay y bisexuales combina dos de las formas principales de transmisión de VIH: las relaciones sexuales sin condón y el uso de drogas inyectables. Algunas organizaciones que trabajan de cerca con esta población suelen enfocar sus esfuerzos en promover prácticas que disminuyan los riesgos de transmisión del VIH entre quienes consumen cristal, como practicar pruebas de VIH, usar condón y la administración de pastillas PrEP, un tratamiento de profilaxis pre exposición que permite reducir considerablemente la posibilidad de adquirir VIH o el tratamiento antirretroviral para quienes ya viven con VIH, en el caso de que la sesión se alargue por varios días.

Expertos en salud sexual ven con preocupación el aumento del consumo de cristal como un factor de riesgo para el aumento de nuevos casos de VIH en la población de hombres gay:

El uso del cristal es intrínsecamente erotizante y además crea una ansiedad por tener contactos, ¿no? Entonces para mucha gente es: ‘Pues lo que venga, como venga, y de preferencia sin condón…’. Incluso he visto resurgir el ‘bug chasing’ [práctica que consiste en erotizar la transmisión del VIH], un fenómeno que existía hace muchos años, y ahorita otra vez salen con frases como: ‘Te voy a dar mi leche vitaminada y así endulzado’. Todo el morbo que se relaciona con esto complica el uso de condón”. afirma Ricardo Baruch.

Por otra parte, es importante destacar que el tratamiento preventivo o de antirretrovirales para el VIH es efectivo aunque se practique el ‘chemsex’. Así lo explica David Montelongo, de Programa Compañeros AC:

Una persona que vive con VIH y está adherida al tratamiento, aunque tenga prácticas de riesgo como el chemsex, no va a transmitir el VIH. Pero el consumo sexualizado de drogas da permisos que en sobriedad no se tendrían, como el sexo no protegido o parejas múltiples. Conozco casos de hombres que viven con VIH y son usuarios de cristal, y mantienen su tratamiento. Tu consumo no está peleado con el tratamiento”. De ahí la importancia de realizar pruebas de detección de VIH.

David Montelongo en Programa Compañeros – Foto: Misael García

Para Julián Rojas, quien coordina la iniciativa de reducción de riesgos en Programa Compañeros, la reducción de riesgos es una alternativa para quienes no pueden o no quieren dejar el consumo. 

“Se trata de incorporar mejores prácticas en el consumo y en sus prácticas sexuales […] Si bien la reducción de daños está bajo normativa oficial, nomás está en teoría. Nos ha tocado capacitar a personal médico y hay un total desconocimiento y falta de sensibilidad total”.

Un ejemplo de una campaña exitosa de reducción de riesgos fue la de “El Conductor Designado”, que desde los años 90 involucró a varios actores relacionados con el consumo de alcohol, como los bares y centros de entretenimiento:

La campaña tuvo tanto éxito que tú podías ir al antro y el conductor designado recibía bebidas gratuitas sin alcohol, te daban un distintivo, etcétera. Tuvo un impacto positivo en la reducción de accidentes. Era una campaña de reducción de riesgos porque no se prohibía el consumo. En el consumo de cristal no hay estrategias de reducción de daños como esta”, comenta David Montelongo.

Programa Compañeros trabaja bajo una dinámica de acompañamiento de pares en los apoyos que brinda. Es decir, los jóvenes son atendidos por jóvenes, los consumidores son atendidos por otros consumidores, etcétera. Esto les ha permitido crear una fuerte relación entre sus usuarios y la organización, y les permite llevar sus programas a lugares donde por sí solos no podrían, como los lugares de consumo.

David Montelongo explica: “Yo no conozco una instancia de salud del estado que vaya a picaderos, ni siquiera creo que sepan dónde están […] El Estado provee el programa de prevención de VIH, pero únicamente de 9 a 5, en sus clínicas, pero ir a los antros los fines de semana, etcétera, eso es algo que el estado no hace. La necesidad es permanente, de día, de noche, de madrugada…”.

Uno de los consejos que el colectivo “Somos una vergüenza para toda la sociedad” da en uno de sus fanzines

La comunidad cricosa

Yo digo que sí se está construyendo una ‘comunidad cricosa’, ¿no? […] A diferencia de cuando uno va a unos baños de vapor o a unas cabinas donde hay todo tipo de gente, aquí con la comunidad cricosa hay ciertos códigos que todos entienden: que estamos en calzones, que se pasa la pipa, que todos ponen material…

Tomás

Para Tomás, involucrarse con otras personas que consumían cristal fue también una forma de insertarse en la vida gay de Ciudad Juárez. Con sus pares encontró un espacio para ser él mismo y construir comunidad desde adentro. Esto lo impulsó a crear, junto con sus amistades, el colectivo “Somos una vergüenza para toda la sociedad”. El nombre se inspiró en una mala experiencia con una organización LGBT+ de la ciudad, cuando sintieron que tanto por su consumo de drogas, como por sus prácticas sexuales y su “mala fama”, no encajaban en los espacios del activismo tradicional.

Entre sus temáticas abordan “las sexualidades desobedientes”, que se refieren a aquellas que se dan fuera de una pareja monógama: con múltiples personas, con uso de drogas, etcétera. Además buscan visibilizar estilos de vida no convencionales y el consumo de drogas.

Aunque el colectivo es relativamente nuevo, ya han creado exposiciones artísticas, y su proyecto más reciente consiste en la creación y entrega de fanzines enfocados en tener mejores prácticas en el consumo de cristal y que los consumidores estén informados sobre los riesgos del uso de cristal, pero también de cómo manejarlos.

Portada del fanzine “Cuando me malviajo”

Si vamos a consumir drogas, que sea para pasarla bien. No está chido que una persona inexperta se muera por no tener la información, o que la pase súper mal, o que se meta en un pedo porque su dosis haga que cometa tonterías y termine en la cárcel. A mi me gusta hacer visible esto porque quiero que todas las personas que consumen como yo la pasemos bien”, dice Tomás.

Uno de los fanzines se llama “Cuando me malviajo”, que resume la sensación de persecución que pueden sentir las personas cuando la droga les hace un efecto que no era el esperado: “Siento que me persigue la chota, que me observan a través de las ventanas, que hay desconocidos en la casa, que me hackearon el celular… Me molesta la luz”. El reverso del fanzine se llama “lo que necesito” y da consejos para detener el “mal viaje”: “Necesito sentirme acompañado y en confianza, tomar mucha agua, detener el consumo, detener los estímulos como el ruido, las luces brillantes y la televisión, y cambiar a un espacio más tranquilo”.

El segundo fanzine habla del slam, y desde el principio advierte que no es información académica o científica ni tampoco una invitación al consumo, sino una experiencia sobre el mismo, así como consejos para el cuidado. Entre las recomendaciones que brindan para la práctica del slam están: estar en un espacio seguro, con personas de confianza, saber qué se está consumiendo, contar con material limpio para inyectarse y de preferencia nuevo, y tomar mucha agua. Además advierten que en el slam el efecto del cristal es inmediato, y recomiendan que los novatos usen siempre dosis bajas, aunque no se especifican cantidades, pues las dosis son diferentes para cada cuerpo.

En su fanzine aseguran que no es posible recomendar dosis exactas de cristal en el slam

Inseguridad y criminalización del consumo

Una vez, mientras estaba en la tienda donde trabajo, me llegó un mensaje por Grindr de alguien a 400 metros que decía: ‘Te voy a romper la cara por cricoso y por sidoso’. Yo estaba dentro de la tienda, pero pues me salía a 400 metros de distancia, me podía buscar, y me amenazó sólo por ejercer mi sexualidad, por tener esos hábitos de consumo, de manera responsable o irresponsable, ¿a él qué le afecta?

Tomás

En Ciudad Juárez conseguir un dealer (vendedor) de cristal de confianza no es tan sencillo: “Que alguien te dé el contacto de un dealer es muy difícil en general, al principio lo compraba por medio de amigos”. En otras partes del país, como en la Ciudad de México, es común que los vendedores se anuncien en las mismas aplicaciones donde los usuarios pactan sus encuentros, como Grindr.

Sin embargo, la situación de violencia en Chihuahua, aunado a la función de geolocalización de la aplicación de citas Grindr, hacen peligroso anunciarse como vendedor en la plataforma, pues es relativamente fácil localizar a la persona.

Tampoco es tan seguro usar el diamante en el perfil de Grindr para identificarte como una persona que consume cristal: “Yo me hice una idea a partir de lo que me contaron cuando llegué a Juárez: si te identifican en un lugar de consumo que es conocido, estás en riesgo de que te maten, de que te persiga la chota para que saques información de tu dealer, o que sepan que consumes con un bando y vaya el otro bando y te persiga”, explica Tomás.

Ciudad Juárez es conocida a nivel mundial por ser una de las ciudades más peligrosas del mundo, alcanzando una tasa de homicidios máxima de 229.06 por cada 100 mil habitantes en 2010, y en este 2021 con una tasa de 95.79 por cada 100 mil. En numerosas ocasiones, las autoridades locales han culpado de esta violencia a grupos de la delincuencia organizada que pugnan por el control de la venta de drogas en la ciudad, así como de las rutas de transporte de estas sustancias hacia Estados Unidos.

A decir de las autoridades chihuahuenses, esta violencia fue la causante del trágico “jueves negro”, el 11 de agosto de 2022, donde 11 juarenses ajenos a los grupos delincuenciales fueron asesinados en distintos hechos, además de que se sembró el terror en las calles con la quema de varios vehículos y locales comerciales.

Meses antes de estos hechos, durante la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador del 18 de febrero del 2022 que se realizó en Ciudad Juárez, una reportera preguntó sobre ataques recientes a población donde hubieron  3 muertos y 7 heridos, y sobre el doble feminicidio cometido contra dos mujeres lesbianas en Ciudad Juárez que fue calificado como crimen de odio por activistas locales. La gobernadora de Chihuahua, Maria Eugenia Campos Galván, quien estaba presente en la conferencia, achacó esta situación a la pugna por la venta de cristal en Ciudad Juárez:

Maru Campos: … en coordinación con los mandos federales se ha logrado la detención de estas personas.

Reportera: En el caso del feminicidio, ¿verdad?

Maru Campos: Sí, en el caso del feminicidio. Y yo te puedo decir, es delicado hablar de las líneas de investigación, pero yo te puedo decir que son pugnas entre el crimen organizado, entre cárteles del crimen organizado y son dos cárteles que están establecidos aquí en Ciudad Juárez y es una pelea por la plaza. Y es delicado que yo te lo diga, pero esta es la situación.

Reportera: Okey, hay detenidos en el caso de los feminicidios, pero ¿qué pasó con el caso del bar ‘El Viejo Oeste’, que también…? Bueno, el caso de la balacera pública.

Maru Campos: También.

Reportera: Y cuando se refiere a que hay una pugna, ¿qué es lo que está ocurriendo?, ¿quiénes?

Maru Campos: El territorio, es el territorio para la venta de la droga.

Reportera: ¿Quiénes? ¿Quiénes están a cargo y qué grupos son?

Maru Campos: Específicamente por el cristal. No te voy a dar nombres de los grupos, de los cárteles, pero esto es lo que está sucediendo.

Maru Campos en la conferencia mañanera en Ciudad Juárez – Foto: Comunicación Social

Esta situación pone en especial peligro a los consumidores de cristal en Ciudad Juárez, quienes por un lado pueden ser blanco de ataques por grupos criminales, pero también por las policías municipal y estatal, que frecuentemente detienen a personas por posesión de cristal. Aunque en algunos casos, la detención es más bien una forma de extorsión.

De lo peor que me ha pasado con el cristal fue la vez que nos detuvo la chota [policía], y nos quitó 4 mil pesos que traíamos, por tener cristal. Te pasa esto y te quedas manchado por una culpa, como por estar haciendo algo ilícito. No sé, piensas qué pasaría si tus papás se enteraran o algo así”, cuenta Tomás.

Según datos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, en la entidad se han imputado de 2017 a septiembre de 2022 un total de 43,281 personas por delitos contra la salud en su modalidad de narcomenudeo. El 91.87% de ellos eran hombres (39,763) y más de la mitad, el 50.63% de ellos tenían entre 18 y 30 años (20,133). Destaca que el 7.8% (3,100) de los detenidos por narcomenudeo eran menores de edad al momento de su detención.

En Ciudad Juárez la situación es particular, pues del total de las 43,281 personas detenidas por narcomenudeo, 35,202 (81.3%) fueron detenidas tan sólo en el municipio fronterizo. De enero a septiembre de 2022 casi la mitad de toda la droga incautada a narcomenudistas en el estado era cristal, un 49.15%.

Efectos no deseados

¿En dónde estamos?

Es una pregunta común para Tomás tras dos días de consumo de cristal, en lapsos entre sexo y descanso, pero sin dormir. “Se me distorsiona la vista, las cosas no las veo igual, los colores los veo diferentes, veo cosas que se mueven pero que no se mueven, creo que tiene que ver con el consumo pero también con que no he dormido. Y algo muy común que pasa es que empiezas a desconocer dónde estás…”.

Estamos en mi casa.

-Ah sí, en tu casa.

El consumo de cristal puede provocar ansiedad, alucinaciones, paranoia, psicosis, depresión e incluso tentativas de suicidio, por la combinación del uso de sustancias y la falta de sueño. Es más probable que se presenten estos efectos secundarios del cristal o metanfetaminas cuando se consume en dosis altas, en sesiones largas sin dormir ni descansar, o cuando se consume varias veces a la semana. La presencia de otros problemas de salud mental previos también aumentan la posibilidad de estos efectos secundarios al consumir cristal.

Hay gente afuera, nos están viendo.

-¿Quiénes? No hay nadie.

-Asómate, ahí están.

Los consumidores llaman a estas alteraciones de la mente durante el consumo como “mal viaje”. 

El consumo de drogas está permeado por los prejuicios y la experiencia de quienes consumen varía mucho. Por ejemplo, el ‘mal viaje’. Yo no soy una persona que se malviaje con el consumo de cristal, pero es común encontrarse con personas que sí. Uno no sabe cómo llevarlo, y me ha pasado que ya no quiero verme con alguien porque se malviaja. Se supone que si uno se droga es para pasarla chido” comenta Tomás.

La “Guía para la reducción de daños asociados al uso de drogas inyectables en las sesiones de sexo” del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH) de España, recomienda que en situaciones donde uno de los participantes presente paranoia, psicosis o alucinaciones se debe:

  • Acompañarlo, no esperar que la situación se resuelva sola.
  • Tratar de calmarlo y hacerle comprender que lo que le está sucediendo es efecto de las drogas.
  • Llamarlo por su nombre.
  • Tratar de mantenerlo en la ‘realidad’, hablando con él de forma clara y relajada.
  • Sacarlo de la habitación donde tiene lugar la sesión y llevarlo a un lugar más tranquilo.
  • Salir al exterior para que le pueda dar el aire. 
  • Apagar las luces brillantes, la música y la televisión.

Y en caso de que la persona esté muy agitada, es importante llamar a los servicios de emergencia o llevarlo a urgencias médicas para su atención.

Y si bien los efectos durante y después del consumo pueden variar de persona a persona, y según la cantidad y calidad del producto consumido, es cierto que entre más se consume más probabilidades existen de “engancharse”, y caer en un consumo problemático. Se considera que el consumo es problemático cuando afecta a otras áreas de la vida de la persona, tanto en su salud física y mental, como en sus relaciones sociales, de trabajo, etcétera, y cuando se tiene dificultad para controlar cuándo y cuánto se consume.

A ratos siento que mi cuerpo entra en ansiedad. A veces tengo sueños sexuales. En mi sueño estoy consumiendo droga y me despierto excitado y ansioso. Yo creo que sí es un efecto que la droga le está haciendo a mi cuerpo y que yo no puedo manejar […] siento que mi cuerpo está entrando en abstinencia, y me da una o dos semanas después [del último consumo]. Me despierto sudando, es algo que ya no puedo controlar, y sí es algo que me preocupa, porque es una cuestión fisiológica que se sale de mi control, e incluso reconocerlo al principio me costó, porque tienes que reconocer que tu consumo a lo mejor ya no es tan consciente y responsable como creías”, reflexiona Tomás.

Juan Carlos Mendoza, biólogo, epidemiólogo y doctor en ciencias en salud colectiva, ha estudiado los efectos secundarios que el uso del cristal puede acarrear: “En los daños al bienestar físico-biológico está el adelgazamiento, insomnio, trastornos de la conducta alimenticia, orina en tonalidades oscuras, dolor de articulaciones, temblores, vómitos, sudoración excesiva, bruxismo -que es cuando te aprietas la mandíbula-, taquicardia. En salud mental: alucinaciones auditivas y visuales, paranoia, psicosis, ansiedad y delirio de persecución. Y en riesgos asociados a la forma del consumo están quemaduras en la boca y labios, infecciones en la nariz, infecciones por una mala práctica en la inyección… En comparación con otras drogas, cuando está presente el consumo de cristal, ¡PUM!, se potencializan todas las afectaciones”.

El grado de adicción que genera el cristal es alto, lo que a decir de Juan Carlos hace que muchas de las personas que lo consumen caigan en un consumo problemático. Las largas sesiones de consumo y sexo pueden interferir con la vida de los usuarios, llegando al grado de dejar de hacer otras cosas por permanecer en el consumo, lo que puede significar para algunos perder su trabajo o relaciones interpersonales. O ambas.

También hay afectaciones profesionales como la pérdida de trabajo, pérdida de las relaciones sociales, pérdida de pareja, de familia, de su entorno, de sus redes de apoyo, pero también en cuestiones de seguridad y violencia […] Ojo que esto es con todas las drogas, no sólo con el uso de cristal. En cuestión de seguridad y violencia, te expones a ser asaltado, golpeado, violado, incluso hasta perseguido por el narco, hay ciertas implicaciones en cuestión de la integridad cuando se consumen algunos tipos de drogas”, añade Juan Carlos.

Prevención y tratamiento

Uno no sabe cuándo parar. A mí se me extiende mucho el tiempo sin dormir y digo: ‘Voy a hacer mi último consumo el sábado a las 2 de la tarde, para ya en la noche poder irme a dormir o ir de fiesta con mis amigos’. Pero resulta que a las 6 de la tarde otra vez te pican las ganas y estás con alguien, y es de ‘¿qué, vamos a darle?’. Y ya no vas ni a la fiesta, ni duermes, y el domingo que pensabas estar libre o lo que sea, estás enmalillado, y la verdad es que parar sí está muy difícil… Sí está muy difícil parar el consumo…

Tomás

Juan Carlos Mendoza explica: “Dentro de la población gay, no todo el mundo consume cristal. No es la epidemia que a veces se dice, pero lo preocupante es que quien lo consume por lo general llega a un consumo problemático […] Cuando tú manejas que es una epidemia lanzas mensajes a quien no consume cristal, entonces tus campañas no sirven. Pero si dices: ‘La gente que consume cristal está teniendo un consumo problemático’, todo tu esfuerzo va justo hacia las personas que consumen cristal y a prevenir ese consumo problemático o atenderlo”.

El especialista  agregó que hasta el momento no se cuenta con un tratamiento probado para atender el consumo problemático del cristal: “No tenemos intervenciones efectivas donde puedas decir: ‘Si tú vas y sigues esta terapia, es muy seguro que lo vas a lograr’. No, apenas estamos indagando cómo atenderlo. Ni siquiera Centros de Integración Juvenil tiene una perspectiva enfocada a hombres gay o población LGBT+ en general, entonces ahí está el gran vacío y el gran reto que tenemos”.

Ricardo Baruch añade que este estigma impide que los servicios públicos de salud presten una atención adecuada a quienes llegan a solicitarla, pues gran parte del personal médico en México no cuenta con la sensibilización adecuada para atender a esta población.

Existe un fuerte estigma hacia la comunidad gay y HSH en México, pero además este estigma se refuerza con el consumo: es difícil que alguien pueda llegar a un servicio y decir: ‘Anoche me metí un gramo y me cogí a cinco güeyes… Y además me inyecté’. Si esta persona va y recibe un servicio que no le trata bien, que le estigmatiza, pues obviamente no va a regresar”, dice Baruch.

En cuanto al enfoque adecuado en el tratamiento de esta adicción, agrega: “La doctora Evelyn Rodríguez del Instituto Nacional de Psiquiatría está trabajando con la creación de pequeñas metas a mediano plazo: es decir, si alguien está consumiendo un gramo al día, que la meta sea bajarle a medio gramo. O alguien que está inyectándose, pues mejor que lo fume. O alguien que quizás ya no consume tanto, pues mejor que lo cambie a marihuana. Ofrecer ese tipo de alternativas es muy importante, en vez de ser tajante: ‘De aquí a un mes lo vas a dejar y no lo vas a volver a tocar’. Porque después las recaídas son muy comunes e incluso el consumo puede ser más intenso que antes”.

En Chihuahua, el órgano encargado de la prevención de las adicciones es la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones (CEADIC), un ente de la Secretaría de Salud local. La CEADIC asegura que cuenta con programas de prevención de consumo de drogas dirigidos a niños, niñas y adolescentes, padres y madres de familia, y público en general, sin embargo no cuenta con programas específicos dirigidos a la población LGBT+ o a hombres que tienen sexo con otros hombres, lo que hace más difícil enfrentar el consumo problemático en esta población específica.

Pese a que han realizado acciones para concientizar al personal de salud sobre esta problemática, las limitaciones del servicio público han evitado que la institución llegue a los usuarios. David Montelongo, del Programa Compañeros A.C., comenta: “Nosotros tuvimos un conversatorio virtual sobre chemsex con la Secretaría de Salud, y quedaron de publicarlo en su página de Facebook, pero curiosamente no está”.

En la página de Facebook de la CEADIC aparece la publicidad de dicho evento y otros conversatorios grabados en vivo. Sin embargo, el que hablaba del uso de drogas en el sexo por parte de hombres gay y bisexuales, nunca se publicó. David asegura que antes del conversatorio tuvieron pláticas con funcionarios de la Secretaría de Salud, y se dieron cuenta de que estaban limitados en el uso de imágenes y palabras que podían usar en su publicidad, o los materiales informativos para promover esta plática.

Estaba todo muy cuidado, por ser gobierno, las personas pueden tener una actitud desprejuiciada y abierta, pero la institución es lo que limita. En la sociedad civil puedes hablar de colas y penes y nadie te dice nada”, agrega David.

Los anexos

La falta de opciones de atención a las adicciones en instituciones públicas orilla a quienes tienen un consumo problemático de cristal a recurrir a centros de tratamiento privados, conocidos como “anexos”, donde la situación no es nada favorable para los hombres gays y bisexuales.

En Chihuahua, la mayoría de los centros de rehabilitación, o anexos, son manejados por organizaciones religiosas y todo el tratamiento se basa en esa creencia. Y en algunos de esos lugares se ofrecen los ECOSIG [Esfuerzos para Cambiar la Orientación Sexual o Identidad de Género de las personas LGBT+] o ‘terapias de conversión’, es decir que si un hombre gay cae en estos sitios para tratar su consumo de drogas también va a ser sometido a estos dizque tratamientos para que deje de ser gay”, comenta Karla Arvizo, Presidenta del Comité de la Diversidad Sexual de Chihuahua, una asociación que además de organizar la Marcha del Orgullo en su ciudad cada año, ayuda a la población LGBT+ en problemas de seguridad, legales, de salud física y mental, entre otros.

Por seguridad de las personas que están ahora o han estado antes en estos anexos, no podemos especificar en cuáles centros es dónde se ofrecen estos ECOSIG, porque además no existe una regulación al respecto que proteja a las víctimas, pero tenemos varios identificados en todo el Estado. Tenemos más de un año impulsando que se prohíban estas prácticas en Chihuahua, y los diputados ni siquiera lo han discutido, lo mandaron directo a la congeladora. Por esto es muy complicado que las víctimas de los ECOSIG quieran denunciar abiertamente, porque tienen miedo y porque saben que no les van a hacer nada a sus agresores, que son en su mayoría trabajadores de esos anexos”, añadió Arvizo.

La propuesta de modificación a la ley fue presentada el 21 de octubre de 2021, por la Diputada Leticia Ortega, asesorada por esta y otras organizaciones de activistas LGBT+ de Chihuahua. El proyecto fue turnado a las comisiones unidas de Igualdad y Justicia, que sesionaron 7 meses después, hasta el 25 de mayo de 2022, únicamente para instalar la mesa directiva en una sesión de poco más de 10 minutos, y no han vuelto a reunirse desde entonces.

El problema es que como no los regulan bien, estos anexos hacen lo que quieren, es conocido cómo violan los derechos humanos de los usuarios. En varios hemos sabido que tratan a la población LGBT+ con golpes, gritos, hasta violaciones correctivas hemos sabido, con tal de supuestamente ‘curarlos’, pero no hay nada que curar. Ser LGBT+ no es ninguna enfermedad”, dice Karla.

Según datos de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones (CEADIC), actualmente hay 102 centros de tratamiento residenciales (anexos) aprobados por la Secretaría de Salud local. En Ciudad Juárez hay 26 y 42 en Chihuahua; el resto en otros municipios. En 2022 (hasta septiembre) se han atendido a 2,898 personas. En 2021 fueron 3,328 durante todo el año.

La Ley Estatal de Atención a las Adicciones de Chihuahua en su artículo 42 faculta a la CEADIC para imponer sanciones si detecta violaciones a los derechos humanos en los centros de atención, las cuales pueden ir hasta la clausura total del centro hasta denuncia penal.

A través de solicitudes de transparencia, la Secretaría de Salud de Chihuahua a través de la CEADIC afirmó que: “no se cuenta con alguna resolución administrativa que implique sanción por alguna violación a los derechos humanos”  dentro de los centros de tratamiento residenciales (anexos). También añaden que las violaciones a derechos humanos, al tratarse de un presunto delito, deben ser atendidas por la Fiscalía General del Estado.

Sin embargo, en algunos casos donde la fiscalía ha iniciado investigaciones por presuntos delitos cometidos en estos Centros de Atención, la Secretaría de Salud no ha impedido que estos sigan operando. Un breve ejemplo: apenas en abril de este 2022 una persona fue presuntamente asesinada a golpes en el Centro de Rehabilitación Renacer, en Ciudad Camargo, uno de los centros autorizados por la Secretaría de Salud y que aparece en el “Padrón Estatal de Centros de Tratamiento de Adicciones Residenciales”. Dos trabajadores del centro fueron detenidos y vinculados a proceso. A pesar de esto, el Centro de Rehabilitación permaneció abierto, y meses después, en agosto de 2022, se registró una riña entre internos que dejó algunos heridos. Hasta el momento este centro sigue apareciendo activo en el Padrón de la Secretaría de Salud estatal, proporcionado por solicitud de transparencia.

Políticas públicas por usuarios para usuarios

Mi sexualidad es política. No sé cómo nació eso, pero ya no me puedo desprender de eso. Mi lucha tiene que ver con mi cuerpo, con cómo lo manejo, cómo gestiono mi placer, cómo gestiono mis consumos, y pues simplemente es asumirlo, pero puede ser doloroso a ratos. Sí vulnera y sí da tristeza.

Tomás

Uno de los estudios que se han realizado en México con consumidores fue el “Estudio exploratorio sobre el consumo de drogas en poblaciones de hombres gays de México” dirigido por Juan Carlos Mendoza, bajo la Línea de Investigación en Salud y Bienestar LGBT, del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, en colaboración con la organización Inspira Cambio A.C. 

En este estudio un grupo de 19 hombres gay consumidores de drogas hablaron de sus experiencias buenas y malas con el uso de drogas durante el sexo, y expresaron sus inquietudes respecto a la forma en que el Estado Mexicano ha manejado la situación.

La principal conclusión del estudio indica: “Se vuelve urgente y necesario darle voz a la persona usuaria y a sus propuestas, buscando la creación de políticas públicas que repercutan de manera favorable en los servicios de salud, así como en la erradicación de la homofobia y la criminalización por el uso de sustancias en los hombres gay”.

La “Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones” (ENPA) implementada por la Comisión Nacional de Atención a las Adicciones (CONADIC) asegura estar “cambiando el paradigma” del modelo prohibicionista hacia uno de reducción de daños. Sin embargo, el mensaje es contradictorio, con campañas que más que atender el consumo pareciera que buscan generar miedo, con mensajes como: “El cristal te mata, fríe tu cerebro y apaga tu vida” o “El cristal tiene raticida, imagina lo que te hará a ti”.

Ricardo Baruch explica: “Con el panorama actual del mundo de las drogas esperábamos que hubiera una mayor desestigmatización, pero ahora con el tema del Ejército metido hasta las manitas por todos lados, pues lo vemos muy complicado y al contrario, es posible que las políticas relacionadas con la criminalización a los usuarios puedan ser peores”.

La falta de diálogo con poblaciones clave como los hombres gay y bisexuales que consumen cristal, hace que sea más difícil atender su consumo problemático desde las instituciones. Durante su estudio, Juan Carlos Mendoza escuchó las inquietudes de los consumidores:

“Los participantes sugerían que un servicio de salud ideal para atender esta problemática tendría que ser un servicio de salud sin homofobia […] Somos muy pocas las personas que trabajamos en el tema en sensibilizar, educar, capacitar al personal de salud” y agrega: “si no entiendo todo este trasfondo del por qué se consumen drogas en esta población en específico […] todo ese conocimiento especializado sobre los efecto de la droga no me sirve de nada, porque a lo mejor le doy una terapia de abstinencia, pero cuando sale esta persona va a regresar a su entorno social y va a volver a consumir de igual o peor”.

Juan Carlos propone que se incentive la creación de espacios de socialización donde las personas que consumen drogas puedan interactuar entre sí y educarse entre pares respecto al consumo y a mejores prácticas del mismo: “ya sea gobierno, ya sea sociedad civil, ya sea el sector privado, antros, todos los que estemos involucrados, la academia, los LGBT, principalmente con hombres gays, pues favorezcamos estos espacios de reflexión, estos espacios de educación para que se pueda generar comunidad dentro de las personas que consumen drogas”.

Y es que las necesidades de los usuarios no necesariamente son las que las instituciones de gobierno o las asociaciones civiles quieren o pueden cubrir:

Quienes consumimos cristal no pensamos tanto en el VIH o las ITS, pensamos más en que no nos vaya a dar un mal viaje, que no me vaya a dar una sobredosis, una pálida, que no tenga que ir al hospital […] me preocupa más que alguien se ponga mal y le de un malviaje y se ponga violento. O saber inyectar, yo creo que el no saber inyectar es un problema más importante a que nos estén diciendo todo el tiempo que el consumir cristal nos pone en más riesgo de adquirir VIH… Te voy a pasar una guía que dice cómo debes inyectarte, yo a todo mundo se la ando pasando, porque se me hace muy importante”.

Para quienes ya utilizan la sustancia, los discursos prohibitivos que pretenden retirarlos del consumo por completo no son una opción viable, por lo que deciden accionar desde otros puntos de vista. Desde el colectivo “Somos una vergüenza para toda la sociedad” donde Tomás participa ya preparan pláticas y la entrega de fanzines con información que pueda ayudar a quienes consumen cristal, sin juzgar y sin pretender que se prohíba el consumo, con un enfoque de reducción de riesgos hecho por usuarios para otros usuarios.

Al pedirle un consejo para aquellos que sienten curiosidad por probar el cristal, pero no saben si podrán manejarlo, Tomás lo piensa un rato, y cita una escena de una de sus películas favoritas, Jóvenes Brujas (The Craft, 1996), en la cual durante un rito de iniciación una de las protagonistas apunta con una daga al cuello de otra y le dice:

-Es preferible que te claves en esta daga antes que entrar al círculo con temor en el corazón. ¿Cómo entras?

-Con perfecto amor, y perfecta confianza.

Yo les diría que no le entren si no saben”, señala Tomás.

Tomás es consciente de los riesgos que ha asumido al usar cristal y al hacerlo público, en un afán de visibilizar el consumo en una sociedad que estigmatiza fuertemente todo lo que se sale de la norma: “A veces me dicen: ‘¿Qué esperas de la vida si tú eres un drogadicto?’. ¿Qué espero? Pues nada, que se me trate como una persona, no como un perro, como dice la gente, por eso es importante visibilizar este tipo de temas”.

Tomás teme caer en un discurso normalizador que dé el permiso de consumir drogas a quienes trabajan y son funcionales para la sociedad, pero se lo quite a quienes no cumplen esos estándares. “Hay quien dice: ‘La sexualidad de Tomás no me parece chida porque solamente coge si hay droga, o coge sólo cada 8 días o cada 15, o coge sólo bajo estas condiciones’. Bueno, que a ellos no les parezca chida es su pedo… Es algo que cada quien tiene que ver: cómo quieres gestionar tu placer, tu consumo, y las otras cosas que tienes que hacer en tu vida”.

La vida en la frontera no ha sido fácil para Tomás. Ciudad Juárez es multicultural y diversa, pero no deja de tener un sector social conservador que no le ven con buenos ojos. Tomás y sus amistades, desde la disidencia, siguen luchando por visibilizar que otras formas de vivir son posibles y válidas. Y a pesar de que no está solo en su lucha, el camino presenta aún varios obstáculos:

“Uno se encuentra con dudas. Cuando yo me asumí como una persona que cogía a pelo, yo dije: ‘Pues ya no voy a tener una pareja, ni experiencias afectivas con otros hombres, porque ya me cagué la vida en ese aspecto, por posicionar mi sexualidad’, y era doloroso. Ya después resulta que son miedos que uno tiene. El único espacio donde uno resulta ser realmente soberano es su sexualidad. y a partir de eso es que le sigo…

y le sigo

y le sigo… 

aunque es doloroso a ratos…”, concluye Tomás.

  • Reportaje elaborado por David Adrián García. Edición por Rafael Cabrera
  • Fotografía y auxiliar de reportería por Misael García
  • Ilustraciones por Joni Valles

En alianza con COALICIÓN LATAM

Seis mitos sobre el Virus de Papiloma Humano

Seis mitos sobre el Virus de Papiloma Humano

Por Valeria Delgado

Prevención del cáncer al cuello uterino. FOTO: Valeria Delgado/ La Antígona

Existe un virus que es mucho más común de lo que todos piensan, un virus que es muy probable que muchas mujeres que conocemos lo tengan, pero no lo saben. Incluso es posible que algunos hombres que caminan a nuestros costados también sean portadores. Estamos hablando del Virus de Papiloma Humano (VPH).

En el mes de marzo, el Ministerio de Salud (Minsa) informó que más de 2,200 mujeres mueren al año a causa del cáncer de cuello uterino en el Perú. La infección del virus del papiloma humano (VPH) es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino. Existen más de 100 genotipos, de los cuales los genotipos 16 y 18 son los de mayor riesgo oncogénico.

La vacuna contra el VPH se brinda a las niñas y adolescentes entre los 9 y 13 años. Se trata de la tetravalente, que protege de 4 tipos de VPH (6, 11, 16, 18), y consiste en la aplicación de dos dosis con un intervalo de seis meses. Durante la pandemia, las vacunaciones contra este han bajado en un 80%, según el portal Salud con Lupa, lo cual resulta preocupante.

Además, en esta sociedad, donde la mayoría de las responsabilidades sobre la sexualidad recaen sobre las mujeres, existen muchos mitos acerca de este virus. En este artículo nos vamos a encargar de romper con ellos.

Primero lo primero:

1. No, no solo las mujeres se contagian de VPH

Según información en el portal del Minsa: “Cualquier persona con una vida sexual activa podría contagiarse con el Virus del Papiloma Humano (VPH) y transmitirlo sin darse cuenta”.

Los hombres también pueden ser portadores del virus e, incluso, en la mayoría de casos no presentan síntomas. Además, es muy probable que no lleguen a ser diagnosticados con este virus, ya que no existe un examen médico específico en varones, puesto que en ellos el virus es benigno. En la mayoría de casos, estas personas con genitales masculina pueden desarrollar verrugas genitales.

Al igual que en las mujeres, el virus se clasifica en dos grados: el primero, siendo benigno y manifestándose como verrugas (papilomas) en o alrededor de los genitales y ano; y el segundo, llegando a desarrollar un cáncer. En el caso de las mujeres se trata del cáncer de cuello uterino y de los hombres, cáncer de pene u ano o cáncer orofaríngeo (lengua y las amígdalas), en caso de haberse realizado sexo oral.

Existen países donde la vacuna del VPH se aplica también en hombres. Algunos de ellos son Austria, Croacia, República Checha, Bélgica, Italia, Suiza y, desde el 2019, en la ciudad de Madrid (España). | Foto Fuente: Medical La Revista

2. No solo se contagia teniendo relaciones sexuales con penetración

El VPH es una infección viral que se puede transmitir de una persona a otra mediante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales. Pero existen casos raros donde las personas se contagian sin haber mantenido RS.

En el caso de las relaciones sexuales, se puede transmitir de una persona a otra cuando se ubican en zonas no cubiertas por un preservativo. Sin embargo, también puede infectar la boca y la garganta y causar cánceres de orofaringe (parte de atrás de la garganta, incluidas la base de la lengua y las amígdalas.

3. Ser portador no significa que vayas a desarrollar cáncer

Es muy común que cuando una persona va a un centro de salud, se hace un Papanicolaou y recibe el diagnóstico positivo al VPH sienta que su mundo se derrumba y que va a contraer cáncer. Sin embargo, esto no es del todo cierto, ya que existen más de 100 cepas diferentes. Algunas son de alto riesgo y cancerígenas, pero otras (la mayoría) son benignas y se conocen por causar verrugas genitales.

Las cepas consideradas de alto riesgo son los tipos 16 y 18, que causan el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y las lesiones cervicales precancerosas. Pero no todas las personas que están infectadas por VPH de alto riesgo necesariamente desarrollan cáncer. En estos casos es necesario que acudan al médico para una revisión más frecuente.

Entonces, si bien no todas las personas con verrugas genitales son precursores del cáncer, tampoco quiere decir que no deban cuidarse. No hay forma de saber a priori quiénes con VPH presentarán cáncer u otros problemas de salud, por ello se incide en la necesidad de chequeos frecuentes para detectar cualquier complicación a tiempo preciso.

Según mencionó la doctora Ellen Schwartzbard, obstetra y ginecóloga del Hospital Baptista de Florida del Sur, para AllHealthGo:

“Es un virus, no tenemos una cura para el virus, pero afortunadamente muchas personas lo curarán por sí solo. Eso es algo que le digo a los jóvenes cuando se enteran de que lo tienen: ‘Es algo de lo que deben preocuparse, pero no es el fin del mundo’. Para muchas personas, su sistema inmunológico, si tienen un sistema inmunológico fuerte, lo eliminarán con el tiempo; pero nos preocupamos más por las consecuencias del virus”.

La doctora Ellen Schwartzbard, es especialista en obstetricia y ginecología en el sur de Miami, Florida. Se especializa en atención preventiva, evaluación ginecológica general y todos los aspectos de la salud reproductiva. | Foto Fuente: Miami Herald

4. Este es algo negativo: No hay cura para el virus

Si bien como mencionó la doctora Schwartzbard, existen casos donde las personas con un sistema inmune fuerte logran curarse del virus por su cuenta – los tipos de VPH que causan las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino pueden controlarse, mas no curarse. Las verrugas genitales pueden extirparse, pero ello no significa la erradicación del virus.

La mejor manera de prevenir la infección es mediante la vacunación. Se recomienda vacunar a todas las niñas de 11 o 12 años. Esto porque es una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) muy común. Además, las mujeres adultas también pueden recibir la vacunas, si no se vacunaron cuando eran menores.

Existen tres tipos de vacunas contra el VPH y pueden proteger contra algunas de las cepas de alto riesgo o causantes de verrugas genitales. Si bien no protegen contra todos los virus de VPH, especialistas de la salud recomiendan y exhortan a inmunizarse para que las personas estén protegidas en la medida de lo posible a desarrollar la enfermedad.

5. No todas las personas con VPH presentarán síntomas

No es seguro diagnosticar el virus simplemente mirando a una persona o buscando verrugas genitales. La mayoría de las personas no presentan síntomas visibles de infección y solo logran diagnosticarlo mediante un resultado anormal de la prueba de Papanicolaou. Pero incluso así, no es seguro.

“Si uno tiene una prueba de Papanicolaou anormal, si tiene precáncer de cuello uterino, definitivamente tiene VPH. Pero no todas las personas que tienen VPH tendrán una verruga genital o tendrán una prueba de Papanicolaou anormal, precáncer de cuello uterino. Esos no son intercambiables”, explica la doctora Ellen Schwartzbard.

Además, incluso presentando síntomas, a menudo se suelen pasar por alto o sus síntomas son malinterpretados.

Foto: TV Perú Noticias

6. Estar vacunada/o no significa que debas dejar de preocuparte de las ETS

Exámenes médicos como el Papanicolaou son muy importantes para las personas con genitales femeninos, ya que no solo permite identificar en gran medida el VPH, sino otras Enfermedades de Transmisión Sexual.

Además, aunque uno se vacune contra el virus, debe seguir realizándose chequeos frecuentes para detectar el cáncer de cuello uterino – uno de los más comunes, después del cáncer de mama, en mujeres. La vacuna logra reducir la posibilidad de desarrollar alguno de los pre cánceres más avanzados, pero aún no ha transcurrido el tiempo necesario para analizar los 20 años de datos necesarios para indicar una reducción en los casos reales de cáncer.

Guardianas del territorio: Hacia una transición energética sustentable y digna

Guardianas del territorio: Hacia una transición energética sustentable y digna

Por Jessica Valdés Flores

Plantón en Lima para visibilizar los graves casos de derrames petroleros y asesinatos a defensores indígenas. FOTO: Melanie Soca

En el marco internacional por el día del ahorro energético, es imprescindible hablar sobre el acceso a la justicia social y el derecho a un medio ambiente sano. Las defensoras del territorio y comunidades indígenas luchan por el acceso a la justicia ambiental en sus territorios.

El día mundial del ahorro energético fue celebrado por primera vez en el año 2012 durante el Foro Energético Mundial (World Energy Forum) en Dubái. Sus principales objetivos mencionan promover el acceso universal a la energía de forma fiable e impulsar tecnologías sostenibles para el año 2030. Sin embargo, es importante destacar las siguientes preguntas: ¿Energía para qué? ¿Energía para quién? ¿Energía cómo?

En Latinoamérica y en diferentes latitudes alrededor del mundo, las comunidades indígenas y rurales resisten ante la crisis climática que nos atraviesa, y es a través de la defensa del territorio, propuestas alternativas para el consumo energético y la resignificación de las redes comunitarias que es posible construir otros mundos posibles. 

 Ilustración del documental La Energía de los Pueblos, producida por La Sandía Digital

Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), para el 2019 la energía que se consume en mayor proporción proviene del petróleo y sus derivados en un 59%, mientras que la demanda de energía ha aumentado durante la pandemia, treinta millones de habitantes en Latinoamérica no tienen acceso a energía eléctrica (Cooperativa Onergia).

Compartimos el siguiente gráfico recuperado de la Guía Onergia para la Soberanía Energética donde se muestran las fuentes de energía que se consumen en México, teniendo como principales a los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) como los principales suministros.  

Oferta interna – bruta por fuente. 1990 – 2017
Fuente: CONUEE con información del SIE de la SENER
*Incluye las energías geotérmica, eólica y solar.

Mientras las regiones en México sufren del desplazamiento y contaminación de agua, aire y suelo en sus territorios debido a la construcción de megaproyectos que velan por intereses privados, las comunidades indígenas han optado por la organización comunitaria para hacerle frente a las nuevas transiciones energéticas que se impulsan desde las políticas públicas y acuerdos internacionales que dejan de lado el acceso a la justicia ambiental. 

Sierra norte de puebla

En las comunidades de los pueblos totonacos, nahuas y mestizos en la Sierra Norte de Puebla, se impulsan proyectos para la soberanía energética de forma sustentable. Con capacitación y apoyo de la Cooperativa Onergia, han realizado proyectos comunitarios para gestionar y suministrar la energía de fuente fotovoltaica.

Cuando hablamos de ahorro y eficiencia energética, implica preguntarnos desde dónde y quiénes producen la energía, si existe un adecuado acceso a la información y datos abiertos del impacto ambiental que genera la industria energética, y lo más importante, cuestionar si el derecho a la vida, la protección a los recursos naturales y el acceso a la justicia ambiental son pilares dentro de las agendas de transición energética dentro de lo local y alrededor del mundo.

Ilustración Guía Onergia sobre Soberanía Energética
Fuente: Cooperativa Onergia

Investigar, construir y compartir alternativas sustentables para el consumo energético que nos guíe hacia una soberanía energética sustentable es imprescindible para el cuidado de la tierra. Además, es importante hacerlo mientras cuidamos e impulsamos la participación social de las comunidades para una repartición equitativa de los recursos energéticos donde los productores como consumidores de energía inciden en sus localidades.

Defensoras del territorio

En América Latina y el Caribe, las mujeres que defienden los territorios y protegen los recursos naturales de los megaproyectos que impulsan empresas trasnacionales, son referentes en la lucha social para el acceso a un medio ambiente saludable.

Tal es la historia de Ná Lupita, Mujer de las nubes. Ella es originaria de Unión Hidalgo, comunidad indígena zapoteca en México donde se autonombran “Binni’zaa” que en zapoteco significa “personas que provienen de las nubes”. Frente al detrimento del territorio a causa de la construcción del parque eólico promovido por Desarrollos Eólicos Mexicanos (DEMEX), Ná Lupita comenzó a prepararse y estudiar los marcos normativos internacionales, derechos y responsabilidades de los pueblos y comunidades indígenas, así como derechos humanos universales para llevar el caso a los tribunales.

México es uno de los países más participativos en los acuerdos internacionales, pero son notables los casos sociales donde existen carencias para su implementación. Tanto la violación a los derechos humanos como a los acuerdos internacionales dejan en claro que el beneficio no suele ser a las comunidades regionales.

Ilustración de Ná Lupita, Mujer de las nubes
Fuente: Portal de Defensoras del Territorio

Por su parte, la historia de Alejandra Jiménez, Flor de asfalto, mujer originaria de Veracruz, ha dedicado parte de su vida al activismo e incidencia comunitaria para hacerle frente al “Fracking” en México. Dentro de la región del Totonacapan ha participado activamente para hacerle frente a las industrias del petróleo que han dañado a las comunidades de la costa del Golfo de México y quienes también han violentado los instrumentos legales en materia ambiental.

¿Qué es el Fracking?

Se trata de una práctica donde existen fracturas hidráulicas para la extracción de gas natural y petróleo de forma no convencional. Estos recursos no renovables se encuentran atrapados en los poros de las formaciones rocosas del subsuelo a una profundidad entre mil y cinco mil metros. La técnica perfora el subsuelo a kilómetros por debajo del mar con una inyección que contiene una mezcla de sustancias químicas, agua y arena a elevada presión para forzar la salida del petróleo.

Esta práctica ha dejado en México un impacto ambiental y de salud alarmante, pues ha contaminado las fuentes de agua, las personas sufren efectos negativos en su salud, ha promovido la emisión de gases que contribuyen al calentamiento global y deteriorado la flora y fauna de las localidades.

Alejandra ejerce una voz crítica y poderosa para denunciar los efectos que ha traído el fracking en las localidades de Veracruz y en otras entidades mexicanas. Desde el Tribunal Permanente de los Pueblos, ha sido una referente internacional por la defensa de los derechos humanos y acceso a la justicia ambiental. Ha utilizado sus conocimientos para brindarles a las comunidades locales mejores condiciones de salud, participando activamente en iniciativas políticas para hacerle frente a la prohibición de estas técnicas industriales insalubres y aniquiladoras del territorio. En entrevista para Planeteando, ella se autodenomina como “Flor de Asfalto”, ya que ella nació y creció en la ciudad, pero sus quehaceres y afinidades se han encontrado en el campo.

Ilustración de Alejandra Jiménez, Flor del Asfalto
Fuente: Portal de Defensoras del Territorio

De los recientes acuerdos internacionales, el Acuerdo de Escazú, celebrado el 4 de marzo de 2018 en Costa Rica (y que entró en vigor el pasado 22 de abril de 2021), es uno de los fundamentales para comenzar la transición energética con justicia social. Porque reconoce a los defensores del medio ambiente como personas en situación de vulnerabilidad garantizando su protección integral y la promoción de las personas quienes luchan por la tierra y el territorio. Hasta ahora, es el único instrumento internacional que busca implementar el derecho de acceso a la información ambiental, acceso a la participación ciudadana en asuntos ambientales y acceso a la justicia ambiental.

Mujer, agua y energía no son mercancía. Marcha durante el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo 2020, Puebla de Zaragoza, Puebla, México
Fuente: Guía soberanía energética, Fundación Rosa Luxemburgo

El ahorro energético va de la mano de la transición energética sustentable, y esta, a su vez necesita de propuestas científicas, tecnológicas y económicas sostenibles y sustentables con perspectiva social, comunitaria y de género. Requieren de herramientas que protejan a las comunidades indígenas, les activistas ambientales, defensores de la tierra, y las organizaciones no gubernamentales.

Mientras que la responsabilidad es compartida desde diferentes sectores y trincheras, necesitamos con urgencia propuestas comunitarias para que el la eficiencia y ahorro energético se construya desde la soberanía energética de los pueblos, comunidades y ciudades.

La educación ambiental y memoria política necesita reivindicar el cómo producimos y consumimos energía mientras garantizamos el acceso a un ambiente saludable y a la justicia ambiental.  

Aborto clandestino: una carga psicológica silenciada

Aborto clandestino: una carga psicológica silenciada

Por Brenda Villalba

Imagen referencial. (Foto: RRSS)

Hilando las palabras, con la voz entrecortada y la respiración rápida, Marta buscaba otra bocanada de aire. Recuerdo tras recuerdo de hace años se avecinaban en su mente para poder traer al presente situaciones a las que muchas mujeres se enfrentan día a día. Las palabras se tambaleaban mientras recordaba el evento traumático por el que pasó. Marta es una joven que recurrió dos veces a la interrupción de su embarazo de manera clandestina. Ella, junto a otras tres mujeres, ofrecen sus testimonios y son el vivo reflejo del peso físico y psicológico que conlleva la ilegalidad y penalización del aborto. El dolor aún se siente, pero la carga emocional es un factor poco atendido. 

En un país donde se penaliza el aborto, no resulta fácil asistir a establecimientos médicos y aún peor tener la confianza para tejer una red de apoyo. Este procedimiento puede dejarles complicaciones y repercusiones de salud por el resto de su vida. Pero otras cientos de mujeres mueren y muchas otras tienen que lidiar con el trauma de por vida.

En Bolivia el aborto clandestino es la tercera causa de muerte materna, y tiene uno de los índices más altos de la región, con un 13% el cual se traduce aproximadamente a 160 muertes por cada 10 000 nacidos vivos, según IPAS en 2020. Sin embargo, no se cuenta con datos oficiales.  

Marta, Lucia, Andrea, Jimena y Cinthya (psicóloga clínica), son nombres cambiados debido a la penalización del aborto, pero sus historias son reales. Fueron entrevistadas para este reportaje y su testimonio nos acerca a su realidad y a la de cientos de mujeres que deciden no maternar.

Dimensionando la situación actual del aborto, en Bolivia se puede acceder a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) por ciertas causales.

Considerando la ampliación de las excepciones en 2017, una mujer puede acceder a la ILE por: reproducción asistida sin el consentimiento, la inviabilidad del feto, violación, estupro, incesto, para salvar la vida de la mujer y si la embarazada es niña o adolescente. Estas razones se encuentran inscritas en el Código Penal boliviano en el artículo 153, donde se sanciona de uno a tres años de cárcel a toda mujer que no cumple con estas causales.

Sin embargo, en la práctica realmente no se llegan a concretar varios de estos procedimientos y se han visto obstaculizados. Los principales factores que intervienen son: la injerencia de terceros como la iglesia católica; la falta de conocimiento de la ley, los prejuicios, la estigmatización de las niñas y adolescentes, y la negligencia de los proveedores. Según datos de IPAS, entre 2014 y 2019 se contabilizaron 13 000 embarazos infantiles -Que se traducen como vejámenes contra su humanidad, según La Convención de Belém do Pará-, de los cuales se realizaron solo 513 ILE en el país, mientras en el mismo lapso se registraron 54 002 abortos incompletos, actualmente conocidos como hemorragias. Pero también se enfrentan a un sistema precario. En un informe del 2020, la Defensoría del Pueblo mencionaba que no se contaba con infraestructura, medicamentos, equipamiento para realizar la ILE.

En este marco, son varias las organizaciones internacionales que han apoyado la legalización del aborto. La CAT en sus observaciones finales mencionaba que el personal médico se niega a suministrar atención a las mujeres embarazadas y que la legislación actual restringe estrictamente la interrupción voluntaria, causando daños y hasta la muerte. El comité de la CEDAW señala que las violaciones de la salud y los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, como la penalización del aborto, la denegación o la postergación del aborto seguro y/o atención postaborto, y la continuación forzada del embarazo son “formas de violencia por razón de género que, según circunstancias, pueden constituir tortura o trato cruel, inhumano o degradante”. 

La penalización del aborto presenta un panorama desolador, por la desprotección del Estado y el difícil acceso a atención médica, psicológica y legal. Las mujeres se ven obligadas a asistir a lugares precarios, insalubres y exponiéndose a diferentes riesgos para interrumpir la gestación. En 2016 se estimó que aproximadamente se realizaron 59 646 abortos durante toda la gestión, lo que equivaldría a 163 abortos clandestinos por día, según IPAS. Además, son muchas las mujeres que optan por la intervención sin un profesional a través de medicamentos, como el Misoprostol y la Mifepristona.

Tanto Marta, Lucia, Andrea y Jimena comentan que intervinieron sus embarazos por medio de pastillas, la mayoría siendo misoprostol. La fuente de acceso o información sobre el medicamento es variada; sin embargo, todas han sufrido complicaciones de salud. Fueron atendidas de urgencia para el legrado, llegando a casi perder la vida, pasando además por experiencias traumáticas, que las marcan hasta hoy.

Jimena, recuerda cómo se sentía y qué paso después de ingerir la pastilla: “Estaba asustada, confundida y sola. Además, que el proceso no prosperó y tuvieron que hacerme un legrado. Todo el proceso fue traumático”.

Abraham Escalera, bioquímico farmacéutico entrevistado para este reportaje, indica: “Casi todos son misoprostol, simplemente vienen con diferentes nombres comerciales mitox o citotec. El medicamento induce a espasmos y contracciones en la parte del útero por lo cual se desaloja el feto. No se utiliza para un aborto, se utiliza para las úlceras gástricas; pero como efecto secundario produce esto. Lo que causa es: diarrea, dolor de cabeza, escalofríos, temblores muy fuertes. En el peor de los casos, si la persona no es tolerante al medicamento se pueden producir desgarros en toda la parte del útero. Muchas veces no suele salir exitoso por lo que solamente sale el feto sin la bolsa o quedan restos para lo cual hay que hacer una limpieza. Cualquiera diría que el público meta siempre van a ser jovencitas, pero no es cierto normalmente se ve y es muy a menudo que personas mayores lo usen por el hecho de que tienen 3-4 hijos y prácticamente no pueden mantenerlos”.

Sobre esto, Marta relata su experiencia: “He usado un protocolo que está verificado por la OMS, ya con más información, pero de todas formas igual he tenido complicaciones, y lamentablemente se ha necrosado todo dentro de mi útero y me han practicado un legrado porque tenía el endometrio de casi 5 cm de grosor. La ginecóloga que me ha practicado el legrado, no sé si se ha dado cuenta que me había practicado un aborto y ha sido a propósito lo que ha hecho o realmente ha sido negligencia médica y me ha dejado sin endometrio, entonces las paredes de mi útero se han pegado y me ha dado el síndrome de asherman, hasta ahora no menstruo bien y no puedo tener hijos”.

¿Qué conlleva un aborto ilegal?

El aborto ya sea inducido como espontaneo presenta hemorragias y posteriores complicaciones en la salud de la mujer, por cada 1000 cesáreas que se atienden, existen 173 casos de mujeres con hemorragias por aborto, según una investigación de la Universidad Mayor, Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca.

El que asistan a lugares inseguros, ilegales e insalubres, las expone a infecciones, perforaciones de útero, shock séptico, inflamación del peritoneo y otras condiciones que arriesgan su vida, y al mismo tiempo no reciben la atención necesaria en establecimientos de salud, o algunas deciden no asistir por la penalización de la práctica. Según un estudio, de cada 100 mujeres que tienen complicaciones por un aborto mal practicado, tan solo 66 llegan a los servicios públicos de salud para recibir atención.

Recuperando el testimonio de Marta, ella señala y recuerda cuando pasó por esta situación: “He sangrado demasiado al punto de desmayarme. La persona que me estaba acompañando era muy violento, no había un acompañamiento sincero, ni honesto, ni cordial, ha sido muy violento. Me he tenido que levantar de la mancha de sangre del piso y bueno, él estaba más ocupado en limpiar el charco de sangre de su casa que en levantarme a mí del charco. Ha sido una experiencia realmente traumática”.

Sin embargo, las mujeres no solo se ven expuestas a las complicaciones de salud, sino también sufren de violencia/agresiones físicas, sexuales y psicológicas. Ello junto con la interferencia en la privacidad, y la confidencialidad de las mujeres. Esto provoca que muchas no acudan a recibir asesoramientos o tratamientos.

En 2018, se hizo conocido el caso de una adolescente de 15 años que decidió adquirir medicamentos para abortar en una farmacia. Ahí, el farmacéutico le ofreció realizarle la práctica, pero la llevó a su casa y abusó sexualmente de ella. Días después, ante los dolores y el sangrado excesivo, decidió acudir a otro servidor de salud, donde resultó nuevamente violada.

El tener que acudir, como última instancia, a estos establecimientos clandestinos e ilegales, supone un peso emocional considerable, relacionado directamente por la criminalización de la interrupción del embarazo y las condiciones en las que se practica. El Estado boliviano, junto con los servidores de la salud, no consideran el apoyo psicológico y la salud mental como elemento importante en la intervención de los embarazos, según una investigación de Arévalo y De la Gálvez,

Por el contrario, Cinthya, psicóloga clínica que acompaña a mujeres que deciden intervenir sus embarazos, menciona la importancia del acompañamiento psicológico para resolver miedos e inseguridades antes, durante y después de la intervención. “Son experiencias muy dolorosas y muy traumáticas por el efecto en sus cuerpos. Es bien importante hacerle saber que no es su culpa, eso esencialmente para así evitar, por ejemplo, que los estigmas a los que vayan a estar sujetas después no sean igual de agresivos ni aversivos”, señaló para este reportaje.   

Aborto y salud mental: ¿Existe un síndrome postaborto?

Generalmente se tiende a creer en la relación directa de la interrupción del embarazo con sintomatología depresiva y ansiosa, a lo cual denominan como el “Síndrome postaborto”.  Sin embargo, numerosos estudios, como el de la Dr. Luciana Ramos Lira, investigadora adscrita a la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz en México, mencionan que esas afirmaciones son erróneas y que los estudios que las confirman tienen errores metodológicos.

Cinthya, confirma: “El síndrome post aborto no existe no hay evidencia que respalde esa información, pero lo que sí existe es una tendencia a estigmatizar a las mujeres que abortan”.

El estudio muestra que no existe relación directa entre la interrupción del embarazo y afectaciones emocionales como la depresión. Pero sí un vínculo entre los aspectos psisociales, el estigma social o religioso sobre el aborto o la falta de una red de apoyo. Estos son factores que acompañan a la práctica que determinarán los aspectos emocionales. En una investigación del Colectivo Rebeldía, el sentimiento más recurrente entre las mujeres era el miedo, en su mayoría profundamente ligado al castigo divino o a las consecuencias punitivas.

Sobre los trastornos mentales que experimentó, Jimena dice: “Antes y después me sentía devastada, duró varios meses. Entré en un estado depresivo y de ansiedad por mucho tiempo. La percepción ‘moral’ de la gente, la desaprobación por tu decisión. Llegaron a decirme (mientras estaba casi muriendo de dolor) que podrían denunciarme y deberían hacerlo”.

Entonces, lo que se debe tomar en cuenta es la relación de la mujer con su entorno y las condiciones sociales y psicológicas a las que se ve expuesta.

Aborto y salud mental en Bolivia

La Sentencia Constitucional 206/2014 permite acceder a la ILE a través de una denuncia formal y el consentimiento informado. El resultado tendría que salir antes de las 24 horas para iniciar con el procedimiento del aborto, y posteriormente tendrían que recibir asistencia y apoyo psicológico. Sin embargo, tanto el procedimiento como el apoyo psicológico presentan obstáculos a la hora de ejecutarse. 

En 2017 se registró el caso de una adolescente de 14 años, quien asistió con una hemorragia al Hospital San Juan de Dios en Chuquisaca, donde finalmente interrumpieron el embarazo. La adolescente sufrió daño psicológico severo, luego de que la enfermera la amenazara: “Te voy a denunciar y vas a ir presa por haberte provocado un aborto”, comentaban al medio Mutante.

Según datos de PPFA, expertos encuentran una relación entre el estigma social y los proveedores de salud. “En Nicaragua, el 64% de niñas entre 9 y 14 años encuestadas dijeron sentirse juzgadas y estigmatizadas por el personal de salud que las atendió”, mencionan.

En la misma nota, se recopilan los testimonios de dos niñas más, quienes fueron atendidas en el mismo hospital. Una de ellas comenta que luego de contarle a la trabajadora social y a la psicóloga que la violaron, no le mencionaron la ILE como opción. La psicóloga procedió a enseñarle como amamantar, para luego decirle que se ponga un chip luego de que nazca el bebé. Los testimonios retratados muestran la poca preparación de los proveedores de salud y apoyo psicológico.

Psicólogos y sesgos

La relación entre el estrés, la ansiedad, depresión y otras afecciones mentales y emocionales están directamente ligadas a la violencia de género, la falta de red de apoyos, los estigmas sociales en relación al aborto, el juzgamiento, prejuicios, el maltrato y, por supuesto, la criminalización de la práctica.

Marta, en su testimonio, explica el peso emocional de la penalización del aborto: “Si es en un lugar donde es ilegal el aborto, probablemente termines traumado de por vida. Porque los métodos para cortar son los peores, son muy peligrosos, ni siquiera sabemos si las pastillas que estamos comprando están vencidas o si son las que tenemos que tomar o estarán mezcladas con algo más o estarán estiradas. Entonces, muchas mujeres mueren y eso es una realidad que seguramente países donde el aborto es legal no tienen que pensar en eso”.

Cinthya resalta que el aborto clandestino influye en altos niveles de ansiedad y estrés y generando un evento traumático. Esto por los espacios de inseguridad, maltratos y saber que puedes morir o tener complicaciones por el resto de su vida. Pero esta también es una experiencia por la que se ven obligadas a atravesar mayormente en solitario, resultado de constructos sociales, ideas y lo moralmente preestablecido alrededor del tema. Esto genera sentimientos de miedo, confusión, desamparo y, sobre todo, culpa.

“Lo más difícil para las mujeres que se encuentran en esta situación es sentirte sola. Sentir que no estás tomando la decisión correcta. Sentir que nadie te dice ‘Oye, no te preocupes todo va a estar bien, estoy aquí contigo’. A mí me ha faltado esa persona que me diga que no era mi culpa que todo iba a estar bien”, dice Andrea.

Por su parte, Lucia, concluye: “Fue una situación decisiva en mi vida, me sentía culpable, confundida, asustada, incluso enojada conmigo misma”.

Cuando se enfrentan a este tipo de caso, especialmente los que se dan en situaciones de ilegalidad y clandestinidad, los psicólogos deben saber cómo abordarlos, para no incurrir en terapias fallidas que lleven a consecuencias graves y generen un malestar crónico. “Tienen que manejarlo con mucha delicadeza porque normalmente llegan a consulta personas con un discurso de culpa y son culpas que se generan normalmente por el espacio que habitan o por las personas que frecuentan más que por ellas mismas. Las veces que sucede que es por ellas mismas tiene que ver con el sistema de valores con el que ha crecido y con el que sostiene su familia”, precisa Cynthia. También añade que, para tratar estos casos, deben tomar en cuenta datos que contextualizan la vivencia de la persona.

Pero las mujeres que se han animado a hablar con los psicólogos sobre la decisión que han tomado, han experimentado juzgamiento y críticas, por la existencia de un sesgo a la hora de la sesión terapéutica

“Yo he ido a dos psicólogos. Al primero he ido específicamente por el aborto, he ido ambas sesiones. En la primera no he podido hablar mucho porque no me sentía cómoda, en la segunda sesión he intentado abortar el tema de aborto porque realmente necesitaba. No me generó mucha confianza, me miraba con desaprobación y tampoco decía nada”, comenta Jimena. Andrea comentó que pasó por algo similar.

“Lastimosamente, no pude acceder a tratamiento psicológico, tenía miedo de contarle ese momento a quien entonces era mi terapeuta ya que no sabía sus posturas y tenía miedo de ser juzgada”, recuerda Lucia, con tristeza.

Finalmente, Cinthya comenta que, al asistir a estos espacios, los profesionales deben ser éticos y no juzgar las acciones de la persona. “Lo que se está haciendo ahí es otro trabajo, es orientación muchas veces, otras veces se solicita contención, también hay casos en los que se trabaja con duelo, o, por ejemplo, resolución de conflictos. No hay una idea que se contrapone a otra y ayudarle a la persona a resolver estas culpas o estos duelos son parte de nuestro trabajo”, menciona.

Agrega que existen muchos psicólogos que no son psicoterapeutas, lo que trae consecuencias graves. Afirma que es esencial incorporar la perspectiva de género en las terapias realizadas, que pueda permitir un análisis puntual de lo que la mujer está viviendo, y poder aplicar mecanismos que ayuden a mejorar la salud mental de la paciente. Pues la salud física debe ir siempre ligada a la mental.

“Te matan, te secuestran, te violan”: víctimas de trata denuncian los peligros que corren en México

“Te matan, te secuestran, te violan”: víctimas de trata denuncian los peligros que corren en México

Por Albinson Linares para Telemundo

Foto: Intervención La Antígona

El 30 de julio es el día mundial contra la trata de personas. El Gobierno mexicano identificó 744 víctimas de trata en 2021, según datos oficiales. En los primeros tres meses de 2022 se reportaron 36 casos. Activistas aseguran que las cifras reales son mucho mayores.

Valeria Montes dice que salió de Tegucigalpa a principios de marzo para cumplir su sueño de trabajar en Estados Unidos y estudiar derecho. Su tía, que vive en Florida, le pagó 4,000 dólares a un coyote para que la cruzara hacia territorio estadounidense, pero después de un viaje terrestre que duró varias semanas, el hombre dejó a la joven de 15 años tirada en una calle del estado mexicano de Puebla.

Entre largas caminatas y azarosos trayectos en taxis, camiones y autobuses hacinados de migrantes, la joven había recorrido más de 1,700 kilómetros.

“Es muy arriesgado y peligroso porque no sabes si vas a llegar viva o sin una pierna o un brazo. A veces te matan, te secuestran, te violan. En ese camino hay de todo”, afirma Montes desde un refugio de la Asociación Nacional contra la Trata Humana en la Sociedad (Anthus), una organización civil localizada en Puebla.

Durante su tránsito por territorio mexicano, Montes cayó en manos de una red de trata de personas que la aisló para que se prostituyera durante varias semanas de este año.

“Me pusieron como sexoservidora. Había varias personas que me controlaban mucho, los clientes incluso me llegaban a golpear. Fue muy horrible“, comenta con pánico, en conversación con Noticias Telemundo.

El caso de Montes, y el de otras personas que aceptaron compartir sus experiencias manteniendo el anonimato por temor a las represalias, forma parte del crecimiento sostenido que se registra en los delitos de trata en México.

Personas sobrevivientes de trata reciben clases en un salón de la sede de Anthus en Puebla, México, 28 de julio de 2022.
Personas sobrevivientes de trata reciben clases en un salón de la sede de Anthus en Puebla, México, 28 de julio de 2022.Mitzi Cuadra

Según la Organización de Naciones Unidas, todos los países del mundo registran casos de trata, y cada 30 de julio se celebra el día mundial contra la trata de personas para conmemorar a las víctimas que sufren este flagelo. En su último informe bianual, de 2020, la institución denunció que cerca de 50,000 personas fueron víctimas de trata en 148 países. 

“Se estima que al menos 25% de los casos son personas migrantes. Es altísimo, y hay víctimas que no están siendo detectadas”, afirma Mario Cordero, titular del Área de Crimen Organizado y Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por su sigla en inglés). 

Esta oficina ha detectado que más del 60% de las víctimas de trata de personas, en los últimos 15 años, han sido mujeres y niñas. La mayoría han sido traficadas con fines de explotación sexual.

Hace unos días, el Departamento de Estado publicó su Reporte sobre trata de personas, julio de 2022 en el que se resalta que “el Gobierno de México no cumple a cabalidad con los estándares mínimos para la eliminación de la trata”, aunque también reconoce que está implementando medidas importantes para alcanzar esa meta.

Organizaciones independientes como A21 han denunciado que México ocupa el tercer lugar mundial entre los países con las mayores tasas de delitos de trata de personas, solo superado por Tailandia y Camboya. Según datos oficiales, el Gobierno mexicano identificó 744 víctimas de trata en 2021, en comparación con las 673 registradas en 2020 y las 658 de 2019. Solo en los primeros tres meses de 2022, se reportaron 36 casos.

Sin embargo, las cifras varían dependiendo del periodo: de 2012 a 2017, la Comisión Nacional de Derechos Humanos identificó a 5,245 víctimas de los delitos en materia de trata de personas, siendo el 85% niñas y mujeres y el 15% niños y hombres.

La autoridad ya no está haciendo tantos operativos, sin eso yo no recibo víctimas. Pero el hecho de que yo no esté recibiendo tantas personas, no quiere decir que no haya víctimas (…) Es muy difícil saber qué tanto aumenta porque las usuarias que tenemos en el refugio son una minoría en comparación con las que son explotadas”, explica Mariana Wenzel, directora y cofundadora de Anthus.

Diversos expertos y activistas han señalado que los números oficiales no reflejan la gravedad de estas prácticas delictivas porque la cifra negra, es decir, los delitos que no se denuncian en el país, se ubica en un 93.3% y del diminuto porcentaje que sí se presenta ante las autoridades casi el 95% queda impune. 

Montes dice, con la voz quebrada, que nada la preparó para el infierno que vivió en Puebla, primero en un albergue oficial para personas migrantes del que tuvo que salir huyendo.

“Estuve medio mes retenida ahí, pero decidí irme porque no tenía acceso para hablar con mi familia (…) Me estaban amenazando de muerte, incluso a golpes y los oficiales me amenazaron con mi familia”, explica con nerviosismo.

“Me estaba desangrando”

El 29 de marzo, la joven salió del albergue y mientras deambulaba por las calles de Puebla, sin saber qué hacer porque no recibió ninguna orientación por parte de las autoridades, fue interceptada por unos hombres que estaban en una camioneta y le ofrecieron trabajo como mesera. Montes abordó el vehículo que la llevó hasta San Francisco Totimehuacan, una localidad ubicada a unos 10 kilómetros al sur de la ciudad.

“Tuve que tener relaciones sexuales con muchos, muchos clientes”

VALERIA MONTES SOBREVIVIENTE DE TRATA

“Allá una proxeneta me dijo que si quería preparar bebidas alcohólicas y lavar los vasos en el bar. Pero era otra cosa y tuve que tener relaciones sexuales con muchos, muchos clientes”, explica con tristeza.

Montes dice que logró salir porque un hombre se encaprichó en que quería acostarse con ella en un hotel y los tratantes tuvieron que llevarla hasta allá.

“Pero no entré, salí corriendo. Iba drogada porque sentía mucho dolor y estaba sangrando mucho, donde me sentaba dejaba sangre. Me llevaron a un hospital y estuve entre la vida y la muerte, porque me estaba desangrando por dentro”, dice horrorizada.

El informe estadounidense también señala que el Estado “fracasó” al momento de asignar recursos para un fondo de asistencia y reparación a las víctimas de trata, además recalca que los servicios generales de atención a las víctimas fueron inadecuados.

El Gobierno no mejoró los esfuerzos para detectar indicadores de trata entre poblaciones vulnerables y remitir a las posibles víctimas a los proveedores de servicios (refugios o albergues). Las prácticas de reclutamiento forzado continuaron siendo generalizadas, pero el Gobierno no tomó medidas para responsabilizar a los reclutadores”, afirman los investigadores.

Además, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador aprobó una reforma fiscal que limita los donativos que las personas físicas les otorgan a las organizaciones de la sociedad civil. Activistas y voceros han dicho que esa medida pone en riesgo la subsistencia de más de 5,000 proyectos civiles.

“En el tema estatal no hemos recibido apoyo y eso que hay una ley general que le exige al Gobierno que si no tiene refugios debe apoyar a la sociedad civil que los tenga”, dice Wenzel y explica que, por los procesos burocráticos, este año su refugio duró siete meses sin unos recursos que recibe a través de un programa gubernamental.

Según cifras oficiales citadas en el informe del Departamento de Estado, solo tres organizaciones no gubernamentales que operan refugios para las víctimas de trata presentaron solicitudes de financiamiento y recibieron fondos de un programa gubernamental.

“A todas las organizaciones que hacíamos un trabajo serio y constante, nos retiraron todos los apoyos y ahorita estamos funcionando con lo mínimo. Hacemos muchos esfuerzos para dar conferencias, cursos y talleres para recabar fondos”, asevera Teresa Ulloa, directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por su sigla en inglés). 

Los investigadores estadounidenses señalan que quienes se dedican al tráfico y la trata de personas explotan a víctimas, tanto nacionales como extranjeras, en México; pero también explotan a personas mexicanas en países del extranjero.

En 2021, los funcionarios consulares mexicanos identificaron y asistieron a 1,352 ciudadanos mexicanos que se encontraban en situación de vulnerabilidad o víctimas de delitos como la trata de personas en otros países; 86 fueron víctimas de trabajos forzados.

En comparación, las autoridades de países extranjeros identificaron y asistieron a 313 víctimas mexicanas de trata de personas en los primeros seis meses de 2020.

“Ninguna mujer debería pasar por lo que yo pasé. Ninguna niña ni adolescente. Espero que las personas que hacen eso de prostituir, de vendernos, se den cuenta del gran error que están cometiendo porque son padres, son hijos, y nacieron de una mujer (…) en mi caso cierro los ojos para dormir y ya veo que tengo un cliente encima“, dice Montes, entre sollozos.

Impunidad del 99%

Entre otras cosas, el reporte del Departamento de Estado afirma que, en 2021, no se incrementó el enjuiciamiento y condena para los traficantes en México, además no se identificaron más víctimas. Las organizaciones no gubernamentales informaron que las autoridades, en todos los niveles, carecían del conocimiento necesario sobre las leyes de trata y no lograron identificar y derivar de manera efectiva a las posibles víctimas, algo que influye en las bajas cifras registradas de manera oficial.

“Lamentablemente el tema no está en la agenda pública de este gobierno. Deberíamos tener el plan nacional para prevenir sancionar y erradicar la trata de personas, que es de 2019, pero no lo tenemos. En los estados tenemos niveles muy altos de impunidad que llegan al 99% de las víctimas y posibles víctimas, pero no se les busca, no hay acciones reales de prevención”, explica Ulloa, de la CATWLAC. 

Diversas investigaciones señalan que los grupos más susceptibles de verse involucrados en esquemas de trata en México son las personas indígenas, las personas con discapacidades, miembros de la comunidad LGBTQ+, trabajadores del sector informal, jóvenes de territorios controlados por pandillas y los solicitantes de asilo y las personas migrantes.

En los últimos años, México ha experimentado un flujo migratorio hacia Estados Unidos con cifras récord, las autoridades estadounidenses detectaron a más de 1.7 millones de indocumentados en la frontera con México en el año fiscal 2021, además, más de 58,000 personas solicitaron refugio en México durante la primera mitad de 2022, una situación que no tiene precedentes en el país.

“Yo no sabía que una se tenía que desnudar y mucho menos tener sexo con los hombres. Yo me imaginaba que era un restaurante normal, donde uno sirve comida y había un show”, explica Julia María, una mujer suramericana que durante cuatro años fue forzada a prostituirse en un local de Ciudad de México.

Julia fue captada desde su país con una falsa oferta laboral, que aceptó debido a que su madre estaba muy enferma. Pero cuando llegó a México, se vio inmersa en una pesadilla de explotación sexual que le dejó múltiples secuelas físicas y psicológicas. A diario tenía que producir la mayor cantidad de ‘boletos’, un eufemismo usado por los tratantes para referirse al acto de tener sexo y por lo que cobraban 200 pesos por cliente (unos 9.8 dólares).

“Una es extranjera, y sola, así que se sufre mucho maltrato y discriminación”

JULIA MARÍA, SOBREVIVIENTE DE TRATA

“En varias ocasiones me enfermé porque no fumo cigarro y me daba mucha tos porque todo mundo fumaba. Una vez se me llegó a tapar el pulmón izquierdo (…) Una es extranjera, y sola, así que se sufre mucho maltrato y discriminación”, explica Julia, quien está inmersa en un proceso legal, desde hace varios años y con la ayuda de la CATWLAC, pero aún no ha sido resuelto por las autoridades.

La situación de los migrantes irregulares en México es precaria, en la mayoría de los casos actuales. Por esa razón, las autoridades crearon recientemente un grupo de trabajo, específicamente dedicado a la trata y tráfico de personas en contextos de movilidad.

“No solo nos interesa entrarle a los diagnósticos, sino a mejorar el registro y en algún momento tener algún protocolo de atención porque muchísimas de las personas que son traficadas en otro momento pueden ser tratadas, a partir del uso de la coacción de revelar su estatus migratorio irregular”, explica Miguel Aguilar, director del Centro de Estudios Migratorios en la Secretaría de Gobernación. 

Según cálculos del centro, en 2019, el tráfico de personas, es decir su traslado irregular entre fronteras, dejó una ganancia de 615 millones de dólares. Y, en muchos casos, las personas migrantes que contratan los servicios de coyotes pueden caer en redes de explotación que forman parte de los negocios de los grupos del crimen organizado en México.

Diversas organizaciones confirman que carteles como Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa y el del Noreste operan en el sureste del país, donde hay una gran población indígena y se aprovechan de los usos y costumbres ancestrales para llevarse a las jóvenes indígenas, mediante sumas de dinero o coacción.

“Eso pasa con las muchachitas desde los 8 hasta los 17 años y luego las vamos a encontrar en la frontera norte siendo explotadas sexualmente en la prostitución”, advierte Ulloa.

Desde 2016, el centro dirigido por Aguilar ha registrado un total de 5,144 personas extranjeras en situación migratoria irregular que declararon ser víctimas de delitos. De ese universo solo nueve personas, un 5%, denunciaron haber sido víctimas de trata.

“Para nosotros es muy importante generar la cultura de la denuncia (…) Trabajamos muchísimo con esta parte de la auto percepción porque las personas no se asumen como víctimas, aunque lo sean”, explica Aguilar, en referencia a las bajas cifras de denuncias entre las personas migrantes.

“Trabajan más de 12 o 14 horas”

El reporte del Departamento de Estado advierte sobre la explotación laboral en México y afirma que el Gobierno no asignó suficientes fondos, ni personal, a la Secretaría del Trabajo para hacer cumplir las leyes laborales.

Además, los inspectores tenían un mandato limitado para supervisar las condiciones de trabajo en las empresas y fincas informales, que empleaban a más de la mitad de los trabajadores mexicanos.

Sobre la trata con fines de explotación laboral, las organizaciones independientes han denunciado que, en la mayoría de los casos, se trata de personas indígenas que son captadas desde el sur de México, sobre todo en estados como Chiapas y Oaxaca, con trabajos que supuestamente son muy atractivos y los suben a las camionetas que van al norte del país donde está el sector agrícola más importante.

“Son personas que no hablan español, o lo hablan muy poco, y no tienen documentos, pero viven una situación de pobreza extrema y su única oportunidad es trabajar en un campo más de 14 horas. Viven ahí, duermen ahí y les dan de comer ahí”, explica Cordero, de la UNODC. 

Este 30 de julio, la ONU lanza una campaña con videos para identificar la trata, además como muchas de las víctimas son transportadas en avión, se generó una alianza con una aerolínea para incluir trípticos en los vuelos con el fin de que los pasajeros tengan toda la información necesaria para denunciar esas prácticas.

“Está orientada a los mitos y realidades respecto a la asistencia a las víctimas, de por sí es súper complejo identificar el delito. Además muchas personas no se reconocen como víctimas, entonces durante el proceso de asistencia es complicado compartir la información”, asevera Cordero.

La ONU asesora a diversas organizaciones para detectar y prevenir los casos de trata laboral. Es el caso de Mujeres en Defensa de la Mujer, una asociación de San Quintín, una región de Baja California que es un importante centro agrícola ubicado cerca de la frontera con Estados Unidos.

“A los trabajadores se los llevan engañados”

MARGARITA CRUZ, ACTIVISTA

“A los trabajadores se los llevan engañados. Ni siquiera tienen donde llegar y, a veces, tampoco hay trabajo. Los dejan abandonados a su suerte en el valle”, afirma Margarita Cruz, directora de esa organización.

Cruz explica que mucha gente migra desde estados como Chiapas, Guerrero y Oaxaca con la esperanza de trabajar en los campos agrícolas de frutos rojos como las frambuesas, fresas y arándanos que son manejados por empresas internacionales que, en ocasiones, les extienden las cartas para acceder a la visa H2A y trabajar en Estados Unidos.

“Trabajan más de 12 o 14 horas con la esperanza de que les den la visa, y no se quejan. Pero muchas veces hay grandes consecuencias, porque se enferman y no tienen prestaciones (…) Ellos tienen mucha ilusión pero es un trabajo forzado, y luego de que se enferman ya no los contratan más”, asevera Cruz.

Pese a los sueños de tener un futuro mejor en Estados Unidos, los datos arrojan una realidad muy cruda. Project Polaris, una organización estadounidense que previene y combate la trata de personas, maneja una línea nacional gratuita para recibir denuncias de este delito.

Entre 2018 y 2020, han recibido más de 15,000 llamadas de personas denunciando ser víctimas de trata laboral. La mayoría son hombres y provienen de México.

El tema laboral también es un reto para las personas sobrevivientes de trata que, en muchas ocasiones, pierden varios años de sus vidas en esquemas de explotación que les impiden desarrollarse desde el punto de vista profesional.

“Estoy de acuerdo en que hay que sacar a estas personas de las calles. Pero, más allá de limpiar nuestras conciencias, ¿dónde vamos a meterlas? Hay que reinsertarlas al mercado laboral, más allá de los programas sociales. Además, muchas no califican para esas ayudas. El tema es que sean libres e independientes”, asevera Mitzi Cuadra, directora de prevención en Anthus.

Flor, una mexicana de 33 años, intenta reconstruir su vida en el refugio de Anthus que está en Puebla. Luego de vivir durante ocho años con su proxeneta, que es el padre de sus dos hijos, juntó el valor para denunciarlo y ahora quiere buscar una vida mejor. Se ríe cuando cuenta con emoción que ya sacó su primaria, y ahora quiere estudiar la secundaria.

“Él me engañó para enamorarme, pero luego comenzaron los golpes y me obligaba a trabajar en las calles, teniendo sexo con hombres, para mantenerlo. Era un infierno. Pero ya no tengo tanto miedo, estudiar te quita la rabia y uno es mejor persona”, dice con esperanza.

Si usted, o alguien que usted conoce, es víctima de trata en México puede llamar al 911, o al 089 que es una línea gratuita de denuncias anónimas. En Estados Unidos puede llamar al 1-888-373-7888 que es la la Línea Nacional Contra la Trata de Personas. En Perú la Línea 100 está disponible para escucharte de lunes a domingo (incluido feriados) las 24 horas del día, puedes llamar desde un teléfono fijo, público o celular.

Sororidad migrante: grupos de apoyo de mujeres venezolanas en Perú

Sororidad migrante: grupos de apoyo de mujeres venezolanas en Perú

Por Héctor Villa

Frente a la violencia, la falta de políticas de asistencia por parte del Estado y de redes de apoyo familiar, las mujeres migrantes venezolanas crean y promueven sus propios espacios seguros. Ahí no solo intercambian alimentos o medicinas, también comparten sus pérdidas y celebran sus progresos. 

Yuletsy Torrealba salió de Venezuela porque quería tener una familia. En enero de 2018 quedó embarazada, pero su parto se adelantó. Recorrió dos centros de salud en Caracas: el Hospital Pérez Carreño y la maternidad Santa Ana y en los dos le cerraron las puertas porque no había incubadoras ni anestesiólogos. “Yo trabajaba para el IVSS (Instituto Venezolano de los Seguros Sociales) y tuve que llamar a mi jefa, que también era directora de la maternidad, y pedirle que me ayudara para que me atendieran”.

Logró ingresar a la Santa Ana, pero dos semanas después su bebé había muerto. Tras la pérdida de su hijo, decidió salir del país. La decisión la tomó con su esposo, Darwin Alonso. Aunque su situación económica no era tan precaria, no quería arriesgar otra vida en Venezuela. “Fue horrible lo que me tocó vivir”, recuerda.

Al Perú llegó el 1 de mayo de 2019. La recibieron su cuñada y su suegra, que ya estaban establecidas en el país, y la ayudarían a iniciar su nueva vida.

Un año antes, Yosgreis Novelli, en el mes de enero, se asentaba en Lima.  El 15 de marzo de 2018 recibió la noticia de que estaba embarazada. Aunque se sintió emocionada, también tuvo miedo: su familia estaba lejos, en Venezuela, y su esposo trabajaba todo el día.

En medio de su soledad comenzó a encontrar apoyo en las mujeres que, al igual que ella, gestaban una vida y con las que se cruzaba en el Hospital de San Juan de Miraflores, donde se realizaba sus chequeos frecuentes, o en sus vecinas con las que compartía en su comunidad. Empezó a recopilar sus teléfonos con la pretensión inicial de crear un espacio en el que pudieran ser escuchadas, de ahí nació Mamitas Venezolanas. “Yo dije ‘si me siento de esta forma, ¿cuántas mujeres no estarían igual? ‘“, expresa. Poco a poco el grupo de WhatsApp se fue expandiendo.

“Para mí fue fuerte porque tenía un embarazo de alto riesgo y estaba sola. Pero en medio de mi necesidad, en un proceso tan importante como la maternidad, me di cuenta de lo que podía hacer”, cuenta Yosgreis.

En Perú hay una “feminización de la migración”, así lo denomina Amnistía Internacional que estima que el número de mujeres migrantes en este país creció de 47% a 58%, entre 2017 y 2019, en su informe Desprotegidas: Violencia de Género Contra Mujeres Venezolanas refugiadas en Colombia y Perú.

Tal como lo define Amnistía y CARE Perú, “la feminización del flujo migratorio obedece a varios factores, entre ellos la reunificación familiar o la búsqueda de oportunidades en salud, educación y alimentación para sus hijos, hijas o personas mayores a su cuidado que no encuentran accesibles en Venezuela”.

Yuletsy llegó a Mamitas en mayo de 2020. Su bebita Sofía Victoria había nacido un mes antes de que se decretara la cuarentena, en el Perú y el mundo entero, a causa del COVID-19. Cumplía el anhelo de tener una familia en medio de la incertidumbre de aquellos días.  “Me emocioné porque la razón por la que habíamos salido de Venezuela se estaba materializando”, expresa, pero también estaba preocupada. 

Llegó al grupo de apoyo a través de Alfredo, quien es amigo de su esposo y conocía a Yosgreis. Sabía de su precaria condición económica, así que le habló de Mamitas y le preguntó si quería ser parte.  “Yo me encontraba en casa, ¿qué podía perder?”, dice Yuletsy. 

Cuando ingresó al grupo de WhatsApp vio una comunidad que se mantenía en constante comunicación, a pesar de la distancia. “Siempre hablaban, y comentaban las necesidades que tenía cada una. A mí, particularmente, me daba pena porque había otras que tenían una situación más complicada que la mía”, cuenta.

En medio de la pandemia, Yuletsy no tenía trabajo, se dedicaba a cuidar a su hija de apenas meses de nacida. Su esposo también había quedado desempleado.

En esos días “tan oscuros”, como los llama Yuletsy, recibió el apoyo de este grupo de desconocidas a las que se había vuelto tan cercana. “Yosgreis había escrito que tenía unos alimentos para donar. Yo no le dije nada porque tenía pena, pero me escribió y me dijo que me los iba a dar”.

Ambas viven en distritos lejanos el uno del otro. Yuletsy está en Rimac y Yosgreis en Chorrillos, más de 20 kilómetros las separan. “Como estaban las restricciones, mi esposo pidió una bicicleta y salió a buscar la comida. Por Mamitas tuvimos que comer esos días”, afirma.

Mamitas Venezolanas ha sido un espacio en el que las mujeres han encontrado y fortalecido lazos de amistad y apoyo con otras venezolanas y peruanas en el país. Su propósito es ayudar a las migrantes que atraviesan un proceso de gestación, requieren ayuda o simplemente un espacio seguro para escuchar y brindar apoyo.

“En todo mi proceso yo he comprendido muchas cosas. Ser parte de este grupo de apoyo y recibir herramientas de estas mujeres es algo que agradezco porque puedo reconocerme. También es un espacio donde las mujeres podemos compartir nuestras pérdidas. Muchas ahí nos hemos reconocido en la misma condición, somos madres en duelo, pero nos apoyamos”, dice Yuletsy.

Boss Women

“Muchas veces las mujeres migrantes y refugiadas que llegan a Perú no saben que son víctimas de violencia”, dice Martha Fernández, presidenta de la Asociación Protección Poblaciones Vulnerables (APPV).

La violencia puede ser interseccional y ocurrir incluso cuando no se generan oportunidades de integración adecuadas para las mujeres como le pasó a Marianella Merlo. 

Pese a tener una preparación universitaria como técnico en informática, Marianella no ha podido ejercer su carrera en el Perú. “Yo nunca conseguí un trabajo formal, pero creo que es más que todo por la edad. Con lo que puedo hacer por mi cuenta, cubro algunos gastos pequeños en casa”, expresa.

De acuerdo con el estudio del BBVA Research: El impacto económico de la migración venezolana en la economía peruana, el 90% de las personas que llegaron al Perú se encontraban laborando en el sector informal. Esto quiere decir que no tenían un contrato de trabajo ni prestaciones o seguro médico. A Marianella le afecta esta realidad con mayor peso por ser mujer y migrante y por tener 50 años, una razón por la que siente que es discriminada. 

“Yo había dicho que al llegar empezaríamos con nuestra vida desde cero, pero con oportunidades. Tendríamos más trabajo y que íbamos a progresar(…) Pero ha sido bastante duro porque no es así”, lamenta.

Salió de Venezuela, el 20 de enero de 2018, aunque recomenzar en otro país no era una opción para ella. “Yo no quería venirme. Pero las condiciones eran difíciles. Yo fui una de las despedidas de PDVSA (la empresa estatal petrolera). No estaban las condiciones para quedarnos”, dice.

Junto a sus tres hijos Sebastián (22 años), Diego (15 años) y Marcela (12 años) y su esposo, Aarón Sinue Álvarez (51 años),  emprendieron el viaje que duró siete días.

Más tarde, en ese mismo año, Marianella tuvo que vivir el duelo a distancia: “No teníamos ni un año aquí en Perú cuando murió mi suegra y no pudimos ir a despedirla, ni siquiera mi esposo. Con los cambios en la economía y la inestabilidad laboral no pudimos hacer nada”.

Dos años después, atravesó un nuevo dolor, esta vez por la muerte de su padre. “Cuando migras debes vencer miedos, porque cuando tú vienes hay miedos, dices ‘esto no va a pasar, esto no va a pasar’, pero pasa”, dice.

Su esposo había sido su soporte y apoyo emocional principal. Sin embargo, por el contexto laboral que atravesaba Aarón, decidió buscar nuevas oportunidades en otros países. Por ello tomó la decisión de emprender una nueva migración, esta vez hacia Estados Unidos.

Unos meses más tarde, su hijo Sebastián seguiría los pasos de su papá. Marianella tuvo que afrontar un nuevo proceso migratorio, pero esta vez con ella despidiendo a su esposo y a su hijo. 

A raíz de esto, empezó a padecer de ansiedad, depresión e insomnio. “Yo no dormía”, cuenta. Pero a través del grupo de Boss Women le brindaron atención psicológica y medicamentos para que pudiera descansar.

Su hijo menor había sido miembro de la brigada de la Asociación Protección Poblaciones Vulnerables y un día le extendieron la invitación para que formara parte del programa de empoderamiento de mujeres, denominado Boss Women, y que ahora se encuentra en su segunda etapa. El objetivo era motivar a las participantes a través de grupos de apoyo y conversatorios y trabajar su autoestima.

“Queremos que las mujeres que forman parte de Boss Women tengan seguridad, que conozcan cuáles son sus derechos aquí. Y que se conviertan en voceras. Este es un programa de empoderamiento femenino, trabajamos con las mujeres para prevenir que sean víctimas de violencia, nos enfocamos en ellas para que no sean una cifra más. Este grupo de mujeres sirve al mismo tiempo como una red de apoyo para quienes participan”, cuenta Fernández, presidenta de APPV.

Marianella forma parte de la red de voluntarias que crean espacios seguros para otras migrantes. A través de la APPV, y otras ONG en el Perú. “Era no solo un espacio, era un espacio para las migrantes venezolanas y compartían, traían comida, se abrazaban, lloraban y levantaban el ánimo”, explica la presidenta de la asociación. En las jornadas no solo dan kits de alimentos o aseo para las personas migrantes y refugiadas, también realizan un registro para que las mujeres tengan acceso a la regularización migratoria, a través del Carnet de Permiso Temporal de Permanencia (CPP), y brindan información sobre qué hacer frente a casos de violencia, en las que Marianella participa.

Durante el trayecto de su hijo hacia los Estados Unidos, cuando se encontraba en México lo  detuvo la policía que le exigía permisos de tránsito en el país. “No le hicieron nada físicamente, pero si era psicológico. Además, estuvo preso con gente de otros países y tuvo que pagar casi $400 para que lo soltaran y pudiera seguir”, dice. Ese impacto también afectó a Marianella.

“Para mí el grupo de mujeres fue de mucho apoyo. No solo los días jueves, cuando nos reunimos, sino que era una constante. No me sentía sola, sentía que podía compartir lo que me ocurría sin sentirme juzgada. Además, me hacen sentir que soy parte del grupo, me siento querida”, manifiesta.

Marianella contó que aún tiene momentos en los que se ha sentido triste, pero que ahora cuenta con herramientas que la ayudan en su proceso:“Estoy un poco más tranquila. Ser parte del grupo me hace sentir útil, estás participando y luchando desde aquí. Además, en el proceso aprendes que no eres la única que está en este rollo, que hay otras mujeres, y compartes con ellas, haces amistades, creas alianzas, y lo que comenzó los jueves ha trascendido ahora a mi vida cotidiana”.

Iniciativas como Boss Women o Mamitas Venezolanas han servido de plataforma para que mujeres venezolanas y peruanas se reencuentren, tengan herramientas e información para saber cuáles son sus derechos y eviten ser víctimas de violencia.

Producción realizada en el marco de la Sala de Formación y Redacción Puentes de Comunicación III, de Escuela Cocuyo y El Faro. Proyecto apoyado por DW Akademie y el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania.