Trujillo: El subsistir de las ollas comunes

Trujillo: El subsistir de las ollas comunes

Por Arturo Gutarra

Foto: Arturo Gutarra

La provincia de Trujillo y sus distritos fueron los más golpeados por la pandemia: en los últimos meses se reportó un saldo de 150 mil personas desempleadas, razón por la cual los principales barrios de sus centros poblados tomaron la iniciativa de formar ollas comunes como medio de sobrevivencia. 

En el 2020, el distrito de La Esperanza junto al centro poblado de Alto Trujillo —en la recta final de su pronta formación como distrito— organizaron más de 300 ollas comunes, según un sondeo realizado por los medios de comunicación locales. Sin embargo, durante junio y julio de ese mismo año se fueron desarticulando; primero, por la falta de apoyo de los municipios; y después, por la desprovisión de arroz y papas, ya que se alimentaba a 50 familias con cuatro hasta seis integrantes cada una. 

La Antígona tuvo la oportunidad de conversar con tres ollas comunes: una desarticulada, una unida que todavía resiste, y otra que necesita apoyo con urgencia. 

“Cristo, mi fortaleza” Clementina

Martha García, vocal de esta olla, impulsó esta iniciativa hace tres meses con el apoyo de la Municipalidad, que destinó alimentos para seis meses. Sin embargo, los productos no duraron el tiempo estimado, por lo que ahora son 80 los beneficiarios que no pueden recibir almuerzo por la falta de recursos. “Solíamos cocinar tres veces por semana, pero se acabó el arroz, la papa y lo poco de pollo que teníamos. Solo esperamos que nos ayuden, dos ollas nos faltan”, señala consternada Martha. 

La Antígona, además, pudo identificar otro tipo de problemáticas suscitadas en esta zona. Ahora, con la olla común desarticulada, el hambre ha vuelto a ser recurrente alrededor de estas humildes casas de esteras. 

“Una mano amiga” – AA. HH. Richard Acuña 

Rosa Chávez es presidenta de esta olla ubicada en la otra cara del cerro Cabras. En esta parte, son 152 las familias que han logrado subsistir durante la primera ola de pandemia. Lamentablemente, durante este trayecto también perdieron a dos madres en el camino, aunque confiesan que ello fue una motivación para continuar sustentando a todos los hogares en el asentamiento. 

“Aquí pagamos un sol por plato. Ese dinerito está destinado para nuestras próximas compras: para nuestro arroz con pollo, quizá un tallarín verde, depende de cuánto nos alcance”, comenta la señora Rosa. Adicionalmente, por las tardes se reúnen a partir de las 3:00 p. m. para preparar mazamorra morada, arroz con leche, anticuchos o canchita con el fin de venderlos a sus vecinos y generar ingresos extra. “A veces vienen personas sin almorzar y nos preguntan si podemos venderles un plato, y sí: les damos con el mismo precio de nuestras beneficiarias, ya que la pandemia nos afecta a todos por igual”, comenta una vecina. 

“Dios es Amor” – Alto Trujillo

Esta olla común empezó a funcionar en abril del 2020. Tristemente, en este sector ya no han vuelto a recibir apoyo, con excepción de algunas personas particulares, quienes de buen corazón donan alimentos, ropa para el frío, entre otros productos de primera necesidad. “Somos 50 beneficiarios, entre ellas madres solteras, niños especiales, hombres sin empleo, por ello es que seguimos en nuestra olla”, cuenta una vecina.

Desde tempranas horas, Carla Huamán camina hacia el mercado del sector a pedir apoyo a las vendedoras de verduras y pollos. En ocasiones, tiene suerte de recibir algunos descuentos o donaciones; sin embargo, en otros días las circunstancias son menos favorables. En esta olla cocinan en leña, pero también se encuentra próxima a desarticularse por la falta de presupuesto para obtener los alimentos suficientes para cubrir a todas las familias. 

El alza de precios en diferentes productos de la canasta básica ha afectado gravemente la causa de las ollas comunes. Los esfuerzos colectivos en casi dos años de pandemia se están agotando. Se han perdido vidas y el desempleo sigue afectando a los vecinos de estas zonas. Aunque los pobladores vienen clamando por ayuda y soluciones luego de sostenerse como comunidad por largos meses, las autoridades correspondientes se encuentran en un peligroso silencio que podría acabar con la mayor fuente de subsistencia de estas zonas.

Leona Vicario y su influencia en las mujeres profesionales del periodismo

Leona Vicario y su influencia en las mujeres profesionales del periodismo

Por Arleth García

Foto: Prensa

Leona Vicario es considerada como la primera mujer periodista de México. Es heroína de la Independencia mexicana ya que apoyó e inspiró a las mexicanas a ocupar los espacios periodísticos.


¿Quién fue Leona Vicario?

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, nació el 10 de abril de 1789 en la Ciudad de México y falleció el 21 de agosto de 1842 a los 53 años de edad. Hija del español Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador, descendiente de Ixtlilxóchitl II, gobernante de Texcoco.

Perteneció al grupo de Los Guadalupes, individuos de la élite novohispana como abogados, eclesiásticos y nobles (hombres y mujeres), y financió con su propia fortuna la insurgencia. Estudió Bellas Artes y Ciencias pero no ejerció, aunque en los años siguientes comenzó su carrera de periodista al publicar en diarios como: El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano. Fue en el periódico El Ilustrador Americano donde los insurgentes observaron su trabajo y se pusieron en contacto con ella.

En 1813 fue encarcelada al descubrirse que era conspiradora y que apoyaba el movimiento de Independencia, pero con ayuda de dos correligionarios pudo escapar y refugiarse en Oaxaca. En 1817, Leona dio a luz a su primera hija y al poco tiempo fue apresada junto con la recién nacida. Aceptó un indulto a cambio de abandonar el movimiento con la condición de irse a España, el cual aceptó y en la espera de los trámites fue llevada a Toluca en confinamiento.

Le fueron restituidos sus bienes. Por lo que volvió entonces a la casa ubicada en la calle de Cocheras, hoy República de Brasil #37 en el Centro Histórico, donde el 21 de agosto de 2019 Autoridades federales y de la Ciudad de México develaron una placa conmemorativa por su 177 aniversario.

La primera periodista mexicana

La primera obra que busca recuperar la presencia femenina en la prensa mexicana fue “Las mexicanas en el periodismo”(1934) de Fortino Ibarra de Anda, que narra de manera cronológica la presencia femenina en la prensa nacional. Donde posiciona a Leona Vicario como la primera periodista mexicana porque firmó y publicó en diversos diarios cartas para defenderse de las críticas de Lucas Alamán, ministro del Interior y de Relaciones Exteriores de 1823 a 1825, quien puso en duda su honor y su prestigio como luchadora social, acusandola de haberse unido a la guerra por amor a su marido y no por sus ideales.

La carta contiene una de sus frases más famosas y se le considera la primer respuesta pública feminista: “…no solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños”.

A través del periódico El Ilustrador Americano, donde escribió en los años 1813 y 1814, logró que los insurgentes se pusieran en contacto con ella. Así, les informaba desde Ciudad de México, sobre lo que ocurría en la capital. En la Hemeroteca Nacional de México se conservan los seis números y las 39 ediciones de El Ilustrador Americano.
Sin duda, una influencia en primeras publicaciones femeninas.


El periodismo en México es una actividad importante para la democracia. Se le considera el cuarto poder debido a la influencia que tiene entre la sociedad. Actualmente es vulnerable a la cooptación gubernamental y a la violencia. En especial, por la poca participación que las mujeres tenían en los espacios por las ideas machistas y falta de reconocimiento de las mujeres como seres pensantes.


En las últimas décadas del siglo XIX las mujeres mexicanas empezaron a fundar sus propias publicaciones periodísticas donde el interés por orientar y persuadir a las lectoras sobre la importancia de hacerse presente en los espacios públicos fue una constante, menciona en su artículo “Violetas del Anáhuac, pioneras del periodismo de mujeres en México”, Elvira Hernández Carballido.


El punto de partida del periodismo feminista fue con la creación del semanario Las Hijas del Anáhuac en el periodo de 1873-1874, surgido de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres, que aunque sólo duró cuatro meses, es el primero donde los textos podrían considerarse columnas y crónicas.

Otra pieza referencial fue impulsada por Laureana Wright quien en el periodo de 1887-1889, fundó el semanario Las violetas del Anáhuac, al cual consideró como una tribuna que pertenecía y servía a ellas. Donde el sexo femenino fue su constante preocupación, escribían para él y sobre él, ya fuera para aportar consejos acerca de la mejor forma de educarse e ilustrarse, para reafirmar o rechazar la moral impuesta.


Según las conclusiones de la tesis “Las primeras reporteras mexicanas: Magdalena Mondragón, Elvira Vargas y Esperanza Velásquez Bringas (1996)”, las mujeres lograron dedicarse a la actividad periodística en diarios de circulación nacional gracias al momento histórico, a su personalidad, la educación, las relaciones públicas, el profesionalismo, la capacidad y el compromiso, no por actos heroicos o extraordinarios.


El mayor referente del periodismo feminsita fue la revista Fem, como dice Lourdes Arizpe en su artículo fem espejo del feminismo en México: prácticamente todas las mujeres que escribían en México colaboraron en Fem. Esto, porque a pesar de los malos tiempos, Fem jamás dejó de ser la revista del feminismo en México, menciona J. Félix Martínez Barrientos para CIEG-UNAM. Estos espacios surgieron con la finalidad de que todas las mexicanas se interesan por participar en el campo periodístico que a su vez les ofrecía las facilidades para informarse sobre aspectos científicos, culturales y sociales.


Reconocimientos


Como reconocimientos por parte del Gobierno mexicano, el Congreso de la Unión le concedió el título honorífico de Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria y su nombre está inscrito con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados de México.


En 2010, en la Calzada de los Héroes Nuevo Laredo en Tamaulipas se organizó un evento por el Instituto Municipal de la Mujer y la Comisión Municipal para la Celebración del Bicentenario de los 200 años del inicio de la Independencia Nacional para presentar un monumento en su honor.


En diciembre de 2019, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto declarando al 2020 como el año de Leona Vicario. Por ese motivo, toda la documentación oficial del gobierno federal llevó la leyenda: “2020, Año de Leonora Vicario, Benemérita Madre de la Patria” como reconocimiento del papel que tuvo en la historia de nuestro país.

El drama de las mujeres con diversidad funcional: Una violencia sistemática en su propio entorno

Por Trini Recio y Dolores J. Rubiales

Una de cada cinco mujeres con discapacidad señalan haber sufrido de algún tipo de violencia por parte de sus parejas. Ellas viven sometidas por una sociedad que las mira con pena e indiferencia, lo que les dificulta aún más reconocer y denunciar estos abusos.

“Diversidad funcional” es el término alternativo que han comenzado a utilizar las personas con discapacidad. Su objetivo es evitar ser tratadas de una forma condescendiente o peyorativa. En el caso de las mujeres, su imagen e identidad son borrosas y distorsionadas. La sociedad, regida por los rígidos cánones estéticos del patriarcado, por el capacitismo y la discafobia, las invisibiliza. Estas mujeres sufren doble discriminación: por ser mujeres y por su diversidad funcional.

Ante esta realidad, los casos de violencia de género en los que las víctimas son  mujeres con diversidad funcional pocas veces tienen presencia en los medios de comunicación. El raro número de casos que trascienden son objeto de repulsa desde  las organizaciones feministas hegemónicas o por las grandes organizaciones  de los llamados “legítimos representantes” de las personas con diversidad funcional. 

En España, hasta hace poco tiempo ni siquiera  existían datos estadísticos sobre el tema,  y en la actualidad  son insuficientes. También se debe señalar que las cifras tan solo reflejan una pequeña parte de la realidad, dada la cantidad de casos que no se denuncian.

Una de cada cinco mujeres con discapacidad ha sufrido violencia física o sexual por parte de alguna pareja a lo largo de su vida; es decir, un total del 20% frente al 13% de las mujeres sin diversidad funcional reconocida. En tanto, la cifra de mujeres con diversidad funcional que ha sufrido este tipo de abusos por parte de un miembro con el que guarda algún tipo de relación sentimental alcanza el 10,3%, frente a  un 6,2% de las mujeres sin diversidad funcional reconocida.

Según un informe del Parlamento Europeo, las parejas o exparejas son mayoritariamente las figuras agresoras de las mujeres sin diversidad funcional, pero en el caso de las mujeres con diversidad funcional, ellas están expuestas a la violencia por parte del entorno más allá de la pareja, ya sea un familiar cercano, amistades, profesionales de referencia, compañeros de las residencias, entre otros. Estas violencias suelen producirse en el hogar familiar, en el colegio, en el centro ocupacional, etc.    

En España,  cada día se registran casos en los que las mujeres sufren violencia de género, y bastantes también llegan a los noticiarios y periódicos; sin embargo, rara vez salen a la luz pública cuando una mujer con diversidad funcional es la víctima.

Las barreras en las denuncias

La violencia de género afecta  a todas las mujeres de una forma u otra. Sin embargo, a estas mujeres les resulta más difícil  reconocer el maltrato. Esto, ya que dichos abusos se crean dentro de su propio entorno familiar o habitacional. Incluso en las instancias policiales y judiciales. La falta de conocimiento, de recursos  y formación, o falta de interés suma a este silencio. 

También se debe apuntar que estas mujeres, por el hecho de tener una diversidad funcional, están -en muchos casos- condenadas a una infancia infinita. En muchos casos, durante este proceso de vida, su voz es silenciada y un familiar o su pareja, son quienes hablan por ellas. Cuando  sufren algún tipo de  violencia de género y se plantean denunciar, su único y mayor obstáculo no es solamente llegar a la comisaría, sino que es poder entenderse en ellas mismas, ya que va a denunciar a su agresor, de quien, en muchos casos,  depende. 

Así, esta mujer con diversidad se da cuenta que no hay protocolos adaptados. Tampoco, existen recursos suficientes para atenderlas con rigor y eficacia. Por ejemplo, es notoria la inexistencia de intérpretes de lengua de signos, casas de acogida que no contemplan la accesibilidad universal, etc.—. También, que las y los diferentes profesionales que tienen que atender a estas mujeres estén formados y sensibilizados. Desde el agente que cursa la denuncia, pasando por los profesionales de la sanidad, abogados y terminando con el juez o la jueza. Todos ellos deberían estar capacitados para apoyar en situaciones de violencia.

Parece ser, que no se toma en  cuenta la existencia de estos casos. Es por ello que no existen suficientes recursos ni herramientas para que ellas puedan ser atendidas adecuadamente. Es cuestión de justicia y equidad. De derechos humanos. Todas las vidas humanas tienen el mismo valor y merecen ser vividas sin discriminación ni violencia.

Glosario

  • Diversidad funcional es un término alternativo al de discapacidad. Ha comenzado a utilizarse por iniciativa de las propias personas afectadas, y pretende sustituir a otros cuya semántica puede considerarse peyorativa, tales como “discapacidad” o “minusvalía”. Se trata de un cambio hacia una terminología no negativa sobre la diversidad funcional. El termino fue propuesto en el Foro de Vida Independiente llevado a cabo en 2005.
  • Capacitismo es una forma de discriminación o prejuicio social contra las personas con diversidad funcional.
  • Discafobia hace referencia a la aversión (fobia, del griego antiguo Φόϐος, fobos, ‘pánico’) obsesiva contra personas con discapacidad o en situación de dependencia, lo que conduce a adoptar o consentir conductas de rechazo, discriminación e invisibilización de las personas con otras capacidades o en situación de dependencia.

Alicia Olivares: ‘’Es la sociedad la que nos coloca en distintos escenarios’’

Alicia Olivares: ‘’Es la sociedad la que nos coloca en distintos escenarios’’

Por Hiro Ramos

Foto: Prensa
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Alicia Olivares no va a parar hasta que las artistas afroperuanas reciban la representación y el reconocimiento que merecen. La actriz, productora y fundadora de Ébano Teatro ha llegado incluso a reunirse con mujeres como ella, pues cree que la unidad es vital para lograr los cambios necesarios en la industria que tanto ama. Con motivo de la celebración del Día de la Actriz el 26 de agosto, la dramaturga se reunió con La Antígona para narrar su experiencia en Mujeres Afro en Escena, además de explicar los problemas de representación en la industria teatral y el papel del Estado y de la sociedad en solventarlos. 

En un país en el que el teatro hegemónico y comercial solo incluye a cierto grupo de actores, propuestas como las de Alicia Olivares logran saciar las ansias de un teatro diverso e inclusivo.

¿Cómo surgió Ébano como proyecto? ¿Cómo cree que ha ayudado a actrices afroperuanas y sus carreras?

Se crea como una productora teatral para generar proyectos con actores afrodescendientes y producir obras de teatro tanto de actores internacionales como nacionales. Esta falta de dramaturgas afroperuanas hace que me vea en la necesidad de buscar autores de afuera. He realizado la producción ejecutiva de Al Otro Lado de la Cerca y Ropa Íntima. A partir de ahí se desprende el proyecto Mujeres Afro en Escena.

¿Y a usted, cómo le ha cambiado la vida tanto Ébano como Mujeres Afro en Escena?

Definitivamente me ha cambiado la vida. Si en su momento cuando fundé Ébano Teatro me sentía sola, en este encuentro de Mujeres Afro en Escena me he sentido acompañada de muchas mujeres que comparten las mismas problemáticas que vivimos las artistas. Problemáticas como la falta de espacios, oportunidades para artistas afroperuanos y la autogestión. Estas mujeres emprenden sus propios proyectos, por lo que me he sentido identificada con cada una de ellas, además de fortalecida y acompañada. Es bonito como algo colectivo. De algo que empezó como algo personal y se volvió colectivo.

¿Qué tan importante es tener a mujeres afroperuanas también detrás de cada pieza teatral?

Es vital que estas mujeres sean líderes de toma de decisiones. Al ver una mayor representación de mujeres afro como directoras, productoras o gestoras, se da una apertura para que puedan ingresar otras. Actualmente, aterrizándonos al contexto peruano y hablando de mujeres afro creadoras, hay muy poca representación de artistas afroperuanas en el sector escénico, y ni hablar de lo audiovisual. Si me dices un nombre referente de este último sector tenemos Una Chica Afroperuana, cuya directora es Natalia Barrera. 

Ella se proyecta como productora y directora audiovisual. Yo la admiro mucho porque es muy talentosa, muy creativa. Justamente con Una Chica Afroperuana se ha unido como coproducción Ébano Teatro porque tenemos proyectos a realizar a futuro, que es incentivar la participación de artistas afroperuanos en proyectos audiovisuales. Esperamos conseguir la ayuda y las colaboraciones necesarias para poder financiar estos proyectos que tenemos en mira. 

En el teatro comercial, con mayor recaudación, hay una clara ausencia de actrices afroperuanas, ¿Qué considera que se puede hacer para combatir este problema?

Es un tema que hay que cortar de raíz. Yo tengo una preparación de actriz, y nos preparan para interpretar distintos personajes, muy al margen de tu raza. Yo sueño que algún día nosotros los actores podamos interpretar cualquier personaje y no sea un tema de perfil. El personaje es un ser humano que va a transmitir sentimientos, y si la historia está bien contada y bien escrita la interpretación del buen actor va a hacer que esto sea mágico. Esto va desde las escuelas, la academia, el hogar, las familias a no marcar estas diferencias. Desde que nacemos tenemos los mismos derechos, es la sociedad la que nos coloca en distintos escenarios. 

Hay que trabajar desde uno mismo y cambiar el actuar. Lo que se está logrando ahora, y justamente cuando estábamos en el conversatorio de mujeres afro creadoras, ellas mencionaban que era la primera vez que veían un proyecto de extraordinarias afroperuanas. ¿De dónde habían salido tantas representantes de lo artístico? Sí tenemos mujeres representantes, pero como no se generan estos espacios de encuentro, no nos conocemos. Nace para unirnos, fortalecernos y cambiar. También juega aquí un papel importantísimo el Estado. Con sus políticas deben fomentar y promover. Al igual, la sociedad civil y la empresa privada deben apoyar proyectos inclusivos y con mayor diversidad. El día que empecemos a mirarnos a todos con las mismas posibilidades, con los mismos derechos, vamos a transformar las realidades que vivimos ahora. 

¿Qué puede hacer el público en general para promover un consumo de teatro menos hegemónico?

Creo que el público peruano no tiene la cultura de ir al teatro. ¿Se ha avanzado un poco? Sí. Pero no tenemos esa necesidad cultural. Nuestra cultura es más de ir a conciertos, estamos más ligados a la música. Los teatros hacen demasiados esfuerzos para solventar las temporadas. Si no fuera por la colaboración y auspicios de las empresas privadas, muchos de ellos no podrían sostenerse. 

Un proyecto no se subvenciona solamente con las entradas. Por eso, el papel importante de las escuelas es que los profesores deben inculcar a los jóvenes adolescentes a que vayan al teatro. De esa manera se va haciendo un hábito, así como ir al cine. Los principales agentes serían los colegios, las universidades, los profesores. A mí me gustaría que el curso de teatro sea obligatorio en las escuelas, porque eso va a acercar a los chicos al arte y van a poder ser mejores personas, más empáticas y sensibles, y vamos generando el cambio que queremos ver. 

Encuentra mayor información de los proyectos de Alicia Olivares en las páginas de Facebook de Ébano Teatro y de Mujeres Afro en Escena.

Abriendo el camino: Las precursoras de la fotografía periodística en el Perú

Por Adriana Velásquez

Momentos históricos que marcaron los 70s, 80s y 90s fueron capturados por las cámaras de estas intrépidas mujeres. En un conversatorio organizado por la Asociación de Foto Periodistas del Perú (AFPP), Alicia Benavides, Beatriz Suárez, Fátima López, Mónica Newton, Carmen Barrantes, Rocío Cáceres, Mariel Vidal, Mayu Mohanna y Nancy Chappell se animaron a compartir sus experiencias en el mundo de la fotografía periodística. Sus imágenes te harán volver en el tiempo…

Nueve mujeres tenían mucho en común: una cámara, un cuarto oscuro en casa, rollos y un don para la fotografía. Ellas descubrieron el poder de la imagen en los albores del fotoperiodismo peruano cuando las cámaras eran análogas y el revelado resultaba esencial para obtener la foto perfecta. Con mucho talento y dedicación lograron colaborar para diarios y revistas reconocidas en el Perú y el extranjero. 

CARMEN “LA CHINA” BARRANTES

Alfabetizando mujeres a través de medios audiovisuales, Carmen descubrió el poder de la imagen y su gran valor. Así, en 1975, ‘la china’ tomó un curso de fotografía en Sao Paulo, compró su primera cámara y armó su laboratorio en casa. Comenzó trabajando como fotógrafa freelance para pequeños diarios de origen sindicalista ligados a la izquierda. 

Era una época donde la gente empezaba a salir a las calles para marchar y levantar la voz. Fue durante la dictadura de Morales Bermúdez que la china Barrantes capturó, junto a otros colegas, marchas multitudinarias pese a la gran represión del gobierno. 

“Era muy intenso y riesgoso, en ese momento, durante las marchas morían personas. Nos lanzaban perdigones sin dirección. Varias hemos vivido la experiencia”, recuerda.

Pese a la represión, el peligro y la escasa remuneración, Carmen seguía en su labor acompañada de un maletín que utilizaba de escalera y también para defenderse de la policía y de otros periodistas.” Tenía un maletín de metal que medía 30 cm y me daba altura para estar por encima de la aglomeración de fotógrafos. Me servía también de escudo protector.”

Por un tiempo tuvo que dejar la fotografía para dedicarse a la consultoría de temas sociales, debido a que el oficio de reportera gráfica no le daba el sustento necesario para mantener a sus tres hijos. Con el tiempo, retomó su vocación. Porque, como ella misma menciona, nunca dejará su alma de reportera. 

FÁTIMA LÓPEZ

Fátima López fue una de las primeras egresadas de la facultad de comunicaciones en la Universidad de Lima, fue ahí donde descubrió su amor por la fotografía. Entrar al cuarto oscuro para revelar las fotos era mágico. Rápidamente pidió tener su propio cuarto oscuro en casa. Su familia siempre apoyo este interés por lo que sus obsequios de cumpleaños y navidad eran rollos Tri-X y papel Ilford.

Pronto llevó su talento a la cancha. Trabajó para el suplemento VSD de La República y para la revista Caretas. Y, posteriormente, para el diario El Comercio. Le tocó desempeñar su labor en una época donde las condiciones laborales no eran las mejores para los reporteros gráficos. 

“Era difícil, posiblemente no medí nunca el peligro ni las condiciones absurdas con las que trabajamos. Teníamos que llevar nuestro equipo, no teníamos seguro de salud, ni seguro de vida. Nos íbamos a la guerra por amor a la fotografía”, cuenta López.

A Fátima como a muchas otras pioneras del fotoperiodismo le tocó cubrir durante la violenta época del conflicto armado interno. “Mi generación y todos los que hemos tenido la mala suerte de vivir esa época tan violenta sabíamos que había un momento en el que estábamos en peligro si estábamos en la calle. Yo le llamaba “la hora de la bomba”, comenta. 

Fátima fue una de las primeras fotógrafas en llegar a Tarata después del atentado de 1992. Ella recuerda muy bien ese día. Como vivía cerca, pudo escuchar la explosión. En pijama se apresuró para salir, se puso un saco, tomó su bicicleta y siguió a un camión de bomberos que iba en dirección a Tarata. “Cuando vi la magnitud de la explosión me quedé sin aire, me agaché, me volví a levantar y empecé a tomar fotos sin parar. Encontré autos todavía con fuego, pedazos de gente, cabezas… Simplemente disparé sin detenerme. Seguí y seguí como una zombie”. 

Esa noche, la fotógrafa se quedó cerca del lugar y a la mañana siguiente continuó tomando fotos a las personas que recogían los restos que habían quedado de sus casas. Fue una experiencia que la marcó. Hace 22 años Fátima viajó a Austria y se convirtió en foto corresponsal de la región. Hoy continúa viviendo ahí con sus hijas. Nunca dejó de hacer lo que más ama: fotografiar. 

“Tú eres tan bueno como fue tu ultima foto y eso es un estímulo para seguir produciendo” 

MÓNICA NEWTON

Mónica había estudiado economía, se había casado y tenía tres hijos cuando en 1984 decidió matricularse en un taller de fotografía, el cual le cambiaría la vida. Más tarde, estudiaría fotografía profesional en el Centro de la Imagen en España. 

Segura de su pasión, no dudo en escribirle una nota al jefe de fotografía del diario Ojo pidiéndole practicar como fotógrafa. Inesperadamente, él la contacto y la cito a una reunión el mismo día. Así fue como entro al área de fotografía en donde compartió una oficina con otros 15 fotógrafos hombres. Una pared llena de posters de mujeres voluptuosas en aquella oficina la hizo cuestionarse sobre donde había ido a parar. Pero ella quería trabajar y optó por quedarse. Al ser la única mujer en ese equipo de trabajo tuvo que enfrentarse a conductas machistas. “Al principio era terrible. Todo este conjunto de hombres que eran super machistas y vulgares en muchos momentos me malograron negativos, me publicaban lo malo y en lo bueno no ponían mi nombre”.

Pero con la llegada de su colega Nancy Chappell al equipo las cosas se tranquilizaron. En seis meses ya habían logrado ganarse el cariño de esos hombres quienes ahora las protegían. El diario pronto se convirtió en un lugar lleno de aprendizajes.

“Yo estudié Economía y había leído sobre la pobreza, pero lo que encontré en la calle fue algo no imaginado. En Ojo pude conocer cada plaza, cada posta de salud, cada escuelita, cada cono. Pude realmente tener una visión total de lo que era el Perú”, declara.

Tras su paso por Ojo, llegó a la revista Sí! y, posteriormente, a la unidad de investigación de La República. Lo que la llevó a cubrir en la selva peruana. “Cuando yo llegué a la selva me conecté totalmente con ella. Sentía que, a pesar de la violencia, la vida cotidiana seguía y de pronto cambiaban de canal y estaban riendo, cantando, compartiendo contigo.  Entonces quise fotografiar ese documento de vida donde la vida y la muerte hacían un contrapunto.”

A través de la fotografía, Mónica tuvo una transformación. Cuenta que pese a tener tres hijos le tenía mucho temor a la maternidad. Pero recuerda la vez en la que le comentaron algo peculiar en la mayoría de sus fotografías. Casi todas tenían a mujeres y niños. Fue ahí que entendió todo. “La selva como tierra abundante y fértil, y las mujeres de la selva me enseñaron cómo ser madre. La selva salvo mi maternidad”, declara.

ROCÍO CÁCERES

Rocío tenía muy en claro que quería dedicarse a la fotografía, por ello se fue a estudiar a Londres. Ahí empezó a cubrir manifestaciones feministas y antifascistas. Tras diez años, regresó a su patria justo en una década marcada por la violencia. Ser fotógrafa de guerra en los 80s era extremadamente duro. 

“Constantemente iba a Ayacucho y cubría manifestaciones bravas. Corrían balas, corrían piedras, mataban a los perros y los colgaban en los postes. Era una cosa atroz. Eran unas mini guerras”. 

Una anécdota que impactó a la reportera se dio durante una comisión en la casa del ex presidente Alberto Fujimori, cuando él era aún candidato a la presidencia. Le habían asignado cubrir a Fujimori y el ex mandatario la mandó a llamar. Cuando entró a su casa se topó con una mesa de comedor cubierta de una gran variedad de periódicos. En todos ellos se había publicado la foto de Fujimori con un traje japonés y una espada. Aquella foto que lo hizo enfurecer era obra de Rocío. 

“Me dijo: ‘Hace más de 60 años que este periódico desde que salió no ha publicado una sola foto y mira.’ Me enseña la primera página donde está él. Entonces ahí fue donde me pone la espada en el cuello. Yo hasta ese momento estaba un poco desconcertada. Él estaba furioso. Entonces me dice: ‘¡¿Cómo te has atrevido?!’ Y conforme se ponía más colérico me empujaba más la espada en el cuello. Hasta que uno de sus guardaespaldas le bajo la mano y le dijo: ‘Suave, cuidado’”, relata.

Los guardaespaldas ayudaron a que Rocío saliera de la casa, ya que Fujimori no la quería dejar ir. “Entonces cuando estaba saliendo. Me dijo: ‘Yo voy a ser presidente ya vas a ver’. Y yo volteo y le digo: ‘Y llorarás lágrimas de sangre’. Y los dos guardias prácticamente me empujaron para fuera”.

Después del incidente, a Cáceres le quitaron la asignación de cubrir al ex mandatario porque temían que pudiera hacerle daño a la periodista.

NANCY CHAPPELL

En 1987, Nancy Chappell egresó de la carrera de comunicaciones y empezó sus prácticas en el diario Ojo. Ella tenía muy en claro que quería ser redactora, pero en las salas de redacción se dio cuenta que las palabras no le eran suficiente para contar lo que cubría. Empezó a sentir envidia de los fotógrafos que la acompañaban a las comisiones. Así que habló con el jefe de redacción y le suplico que la trasladaran al área de fotografía. La aceptaron por un mes, pero se quedó ahí muchos años. 

Era la década de los 90’s, la violencia perduraba en las calles. Nancy viajó por primera vez a Ayacucho para fotografiar las conmemoraciones por semana santa. “Es impactante llegar ahí y ver a a la gente con unos rostros tan sufrientes y en el poco tiempo que estuve, escuchar historias de terror. Fue muy impactante. Y yo como limeña, aún como periodista, había visto todo de una manera tan lejana y me sentí mal.” Después de esa experiencia, Chappell regresó a Lima.

La violencia ya se había movilizado a la capital y los atentados eran frecuentes. En ese clima de guerra, Nancy sentía que la labor que hacían ella y sus demás colegas serviría para parar la guerra. “Siempre tuve esa esperanza y la convicción de que los fotógrafos mostrando imágenes íbamos a hacer un cambio, pero pasaban los años y todo eso se hizo peor.”

Algo que marcó profundamente a la periodista fue cubrir un atentado que acabó con la vida de un taxista en la avenida Canadá en 1992. El hombre tenía 54 años, la misma edad que tenía su padre en ese entonces. Había sido quemado y de su cuerpo aún desprendía humo. “Ese día llegué a mi casa y vomité. Esa noche hubo un coche bomba que voló completamente la Embajada de Bolivia. Y ese día tuve consciencia del miedo de cubrir porque antes no lo había tenido”. La excesiva violencia hizo que Nancy se desencantara de la fotografía. Sentía que se había equivocado, que la fotografía no iba a parar la guerra y optó por no registrar más los horribles actos de terrorismo. 

En 2002 la llamaron para participar en la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y buscar archivos de los 20 años de violencia que sufrió el país. Entre archivos de fotógrafos y distintos medios entendió la importancia del registro fotográfico. “La fotografía sí hace la diferencia. No va a parar la guerra, pero nos crea consciencia, nos acerca, es capaz de confrontar y ser un testimonio. Ahí reside el valor de la fotografía. Nos hace más empáticos”.

Las diversidades chalacas exigen ordenanza

Las diversidades chalacas exigen ordenanza

Por Aylinn Siñas

Créditos: Comunidad Callao Underground. Foto: Camila Brizuela Cisneros.

Llevan casi cuatro años esperando la promulgación de una ordenanza regional que tiene como finalidad la promoción, prevención y sanción de la discriminación por orientación sexual y de identidad de género. Sin embargo, a la fecha, ninguna autoridad les ha brindado un informe del estado situacional de la misma. No obstante, entre tantos problemas, la resignación no es una opción. Motivados y dispuestos a continuar luchando, así se encuentra la comunidad LGBT en el Callao.

“Es lamentable que la reunión no se haya llevado a cabo, pues iba a ser el primer acercamiento entre el Gobierno Regional y la sociedad civil. […] Lamentable que no se haya realizado como para tener también al menos una perspectiva de si es que realmente hay un compromiso de su parte” fue lo que señaló Jonas Ave, activista chalaco por la diversidad sexual y derechos humanos, al cancelarse la reunión cuyo objetivo era conocer el estado situacional del proyecto de la ordenanza regional LGBT del Callao, convocada el pasado martes 10 de agosto por Angie Trujillo, consejera de la Región.

“Fuimos convocados, Julio Callo, activista de la comunidad desde hace más de 20 años y mi persona junto a la gerencia de desarrollo social y la de asesoría legal. Sin embargo, la reunión no se llevó a cabo”, cuenta. Y añade que, aquel día, minutos antes de iniciar la reunión, el asistente de la consejera regional comunicó a los invitados que la autoridad no podría apersonarse. Esto, debido a problemas personales. Inmediatamente, los representantes de las gerencias mencionadas se retiraron de la sala y dejaron solos a los activistas, quienes representan a una comunidad que viene esperando casi 4 años por la aprobación de la ordenanza.

Foto: Prensa

“Las juventudes y lxs activistas nos preguntamos ¿en qué quedó esta ordenanza? Y por ello comenzamos a articular con algunos colectivos del Callao que ya venían impulsando esto en el 2018”, comentó Jonas. De hecho, la mayor parte de estas normativas aprobadas por gobiernos regionales se dan gracias a la incidencia y presión realizada por la misma ciudadanía. 

El 8 de septiembre del año pasado, luego de años de lucha, el Gobierno Regional de Arequipa promulgó la Ordenanza Regional de Igualdad y no Discriminación en la Región Arequipa. Dicha normativa previene y sanciona los casos de discriminación por orientación sexual e identidad de género. La Libertad, Lima, Tacna, entre otras regiones; también tienen publicadas ordenanzas que buscan proteger a un sector de la población que sufre altos valores de violencia y discriminación.

Según la II Encuesta Nacional de Derechos Humanos: Población LGBT, elaborada por Ipsos por encargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, se estima que en el Perú más de 1.7 millones son miembros de la comunidad LGBT,  el 71% de peruanos consideraba que la comunidad LGBT son discriminadas.

Foto: Prensa

También se encontró que el 37 % no estaría dispuesto a contratar a una persona trans, mientras que el 30% no estaría dispuesto a contratar a una persona homosexual. El estudio también reveló que el 46% estaba de acuerdo con que las personas trans viven confundidas, el 45% estaba de acuerdo con que las personas se vuelven homosexuales por traumas de la infancia y el 20% consideraba que las personas con VIH – SIDA no deberían trabajar por poner en riesgo su centro laboral.

Al hablar del caso chalaco, se debe mencionar que ya existe un proyecto de ordenanza regional que busca erradicar la exclusión social sistemática que vive la diversidad chalaca. Esto, a través de su prevención y sanción. Titulada bajo el nombre de Ordenanza Regional para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos de la Población LGTBI y Prevención de la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en la Región Callao. La misma que, fue una propuesta de la Gerencia de Desarrollo Social de la anterior gestión del Gobierno Regional. Se encuentra aprobada desde el 27 de noviembre del 2018. Sin embargo, como no se promulgó oportunamente, los nuevos órganos de cogobierno regional para el periodo 2019-2022 pidieron su ratificación. Desde allí, la ordenanza regional pasa de despacho en despacho, recibiendo observaciones, recomendaciones, adecuaciones e informes de actualización.

Este largo trámite documentario reduce las esperanzas de que las opiniones de colectivos u organizaciones LGBTQ participen en las modificatorias de una ordenanza que los afecta directamente. Además, puede percibirse como un modo de retrasar su promulgación para dejar aquel trabajo a un nuevo gobierno regional.

“Hoy en día nos hemos dado cuenta de que han comenzado a suprimir o modificar algunos articulados que el Ministerio de la Mujer había emitido”, dijo Jonas. Y añade que la Asesoría Legal ha negado que se ejecute. Asimismo, “la Gerencia de Desarrollo Social solamente ha dicho: Ya, lo subsano, eliminando”, señaló. También comentó que algunas de las modificaciones realizadas debieron ser comunicadas. “Es lamentable porque nosotros como sociedad civil deberíamos haber tomado conocimiento de estas modificaciones cuando hubo un trabajo articulado entre sociedad civil y la Gerencia de Desarrollo Social con la anterior gestión. Por desgracia esto no sucede actualmente”.

Foto: RPP

Existen algunos cambios resaltantes. Uno de ellos, es el retiro del artículo que indicaba que en toda la región debería existir un comunicado en el cual se prohíba todo tipo de discriminación. Así mismo, la observación para que los integrantes de la Mesa Multisectorial (con unidades orgánicas y representantes de la sociedad civil) sea reducida. Esto, a pesar de ellos consideran que algunos actores estratégicos no deberían desaparecer. “No sé qué más habrán retirado porque no tenemos el proyecto final. La reunión no se llevó a cabo. No sabemos qué es lo que se ha quedado”, mencionó.

Al referirse a la demora del trámite de la ordenanza, Angie Trujillo, consejera de la Región Callao, comenta que en este año, la ordenanza regional tuvo 11 observaciones. Estas fueron emitidas por parte de la Gerencia de Asesoría Jurídica. De entre todas ella, solo 10 han sido subsanadas por la Oficina de Desarrollo Social, Población e Igualdad De Oportunidades, Vivienda Y Saneamiento. La misma de la cual depende de la Gerencia de Desarrollo Social.

La observación -que aún no se encuentra subsanada- corresponde a que en el expediente de la ordenanza se guardan copias simples de los antecedentes, cuando se debería adjuntar el documento original. “Existe la presunción de que la oficina encargada, que depende de la Gerencia de Desarrollo Social, habría perdido documentos o piezas procedimentales, procesales y administrativas del expediente. Estos son los antecedentes. A la fecha no ha sacado la resolución de la reconstrucción del expediente”, señala Angie. En la medida que esta característica no se cumpla, la ordenanza no se promulgará.

¿Qué tan poco valor puede tener para un burócrata, el garantizar los derechos de la comunidad LGTB? Un error administrativo puede retrasar procesos legales que son valiosos para asegurar las facultades de cualquier persona. No obstante, como en toda lucha, cada obstáculo es un impulso para mejorar la organización y exigir igualdad con más fuerza . 

“No hay bicentenario si no hay un reconocimiento a las diversidades. Eso es lo que pedimos. Queremos que se apruebe esta primera ordenanza, porque no va a ser la última. Hoy en día creo que con la articulación de varixs jóvenes chalacxs venimos con todo. Que se esperen, ya estamos aquí”, comentó Jonas con esperanza en su voz.

la antígona

Periodismo en Femenino

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