¿La pelota no se mancha?: Las presiones y humillaciones que han recibido selecciones africanas y asiáticas en Estados Unidos y una triste realidad mexicana

¿La pelota no se mancha?: Las presiones y humillaciones que han recibido selecciones africanas y asiáticas en Estados Unidos y una triste realidad mexicana

Por Yahir Campos

Fuente: Archivo

La fiesta del Mundial de fútbol será recordada no solo por reunir a la mayor cantidad de equipos en la historia de los torneos (48 selecciones), sino también por ser una de las más polémicas al estar envuelta en actos discriminatorios debido a las políticas del país anfitrión, Estados Unidos.

Además, México, otro de los coanfitriones, atraviesa una crisis de desapariciones que asciende a más de 135,000 personas no habidas en los últimos 20 años, lo que califica a su sociedad como desprotegida por parte de sus autoridades para velar por los derechos humanos.

Mundial de la represión

Hace más de un año, Sport & Rights Alliance avizoraba ciertos riesgos para las aficiones y deportistas en la cita mundialista y hoy, con la competencia más grande del deporte en curso, se cumplió el vaticinio: no es un mundial igualitario.

Irán vs. el resto del mundo

Extraido de portal web Nuevo Diario de Salta

Un caso insólito es el del goleador iraní, Aymen Hussein, futbolista que marcó el gol de la histórica clasificación de su selección. Él fue retenido durante siete horas en el aeropuerto de Chicago para ser sometido a un exhaustivo interrogatorio. También lo acompañaba el fotógrafo oficial de la selección de Irán, quien no corrió con la misma suerte y fue deportado. Hussein declaró que esta fue una experiencia humillante e intimidatoria.

Además, tras el partido de Irán vs. Nueva Zelanda, el entrenador iraní, Amir Ghalenoei, recibió junto al plantel la visita de Gianni Infantino, presidente de la FIFA. El director técnico le expresó que se sentían la selección más marginada del certamen, sufriendo así una competencia sin igualdad de condiciones en referencia a los problemas de visados, retenciones y por verse obligados a concentrar fuera de Estados Unidos (en Tijuana, México) para disputar sus partidos.

El capitán iraní Mehdi Taremi habla con sus compañeros durante el partido. (Foto: STEPHEN BRASHEAR / EFE)

“Les agradezco su presencia en esta competición. Sé cómo se sienten ahora, pero son más grandes que todos estos problemas y están enviando un mensaje poderoso al mundo. Esta noche lograron unir a todos los presentes en el estadio para apoyar a la selección iraní y demostrar solidaridad”. — Respuesta disuasoria de Gianni Infantino.

Casi un sueño mundialista

Omar Artan, árbitro somalí elegido por la FIFA. (Foto: Captura de pantalla)

Hace un año, Steve Cockburn, director de justicia económica y social de Amnistía Internacional, declaró para Reuters que este no le parecía el mundial seguro, libre, igualitario e inclusivo que se prometió cuando eligieron la sede del Mundial de fútbol 2026, el 13 de junio de 2018 durante el 68.° Congreso de la FIFA en Moscú, Rusia.

Esa promesa se disolvió al igual que el sueño de dirigir en la Copa del Mundo para el árbitro somalí Omar Artan, quien fue seleccionado como uno de los 52 réferis principales para el torneo, representando un hito histórico para el fútbol de su país. Sin embargo, al aterrizar en el aeropuerto internacional de Miami para unirse a los entrenamientos y sesiones de la FIFA, las autoridades estadounidenses le negaron la entrada alegando problemas en la verificación de antecedentes.

Omar Artan, recibido previamente como un héroe en Somalia. (Foto: Extraída de portal web La Nación)

Controles discriminatorios

Futbolista senegalés sometido a una exhaustiva revisión. (Foto: TyC Sports)

La llegada de la selección de Senegal desató polémica en las redes sociales luego de difundirse un video donde los jugadores pasan por un «extraño» control de seguridad a pie de pista en el aeropuerto de San Antonio. En el registro se observa cómo se les revisa hasta los zapatos, algo que no se repitió con otras delegaciones.

Aunque la Federación Senegalesa aclaró, según lo informado por Reuters, que los controles se llevaron a cabo conforme a las normas de seguridad aeroportuaria y que eran parte de un acuerdo para agilizar el viaje, la situación no habría pasado a mayores si no fuese por otro hecho particular.

También circuló un video donde la selección de Uzbekistán fue objeto de un suceso similar, luego de que miembros de la delegación descendieran del autobús que los transportaba antes del duelo amistoso a puertas cerradas contra Países Bajos en Nueva York.

Personal de seguridad cacheó uno a uno a los miembros de la selección, obligándolos a dejar sus pertenencias para ser revisados con detectores de metales y perros rastreadores. Esta inspección fue criticada como un acto discriminatorio, ya que la selección rival no enfrentó el mismo procedimiento.

El entrenador, y ex campeón del mundo con Italia, Fabio Cannavaro, declaró tras este insólito hecho:

“Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros”, comentó indignado.

Un país (mundialista) de luto

(Foto: Extraída de portal web Hola News)

Los gritos de un estadio lleno de aficionados son aplacados por el llanto de familiares de miles de desaparecidos en México. El 11 de junio, a pocas horas del partido inaugural entre México y Sudáfrica, miles de personas marcharon intentando llegar al Estadio Azteca con el propósito de visibilizar la trágica realidad de las familias mexicanas ante la atención internacional que genera el torneo.

En la movilización, los familiares portaron la camiseta mexicana con fotografías de sus seres queridos y pancartas con mensajes duros y alusivos al torneo: «México, campeón en desaparición».

“Que el mundo se entere de que tenemos muchos desaparecidos, que se invierte en muchas cosas [como el Mundial], pero no en nuestros desaparecidos”. — Declaración de una madre afectada para la agencia EFE.

Finalmente, la marcha no pudo lograr su cometido por completo, ya que fue contenida antes de llegar al estadio por un operativo policial que esta vez actuó con rapidez, obligando a los manifestantes a realizar su acto de memoria frente a las vallas de resguardo que cubrían el recinto deportivo.

Números de terror

(Foto: Extraída de portal web La Razón)

México ocupa lugares alarmantes a nivel internacional en desapariciones. Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPDNO), el país acumula más de 132,000 casos. Tan solo durante el año 2025 se registraron 14,079 personas sin rastro alguno.

Esta lamentable situación mantiene bajo el escrutinio público la gestión de Claudia Sheinbaum, quien suma en su mandato 11,701 víctimas desde que asumió el cargo el 1 de octubre de 2024. De acuerdo con Santiago Corcuera, exintegrante del Comité de la ONU, en el último año se ha promediado una tasa de hasta 40 desapariciones por día.

Más allá del espectáculo

El Mundial es una fiesta que reúne a personas de distintas etnias, costumbres y religiones; es un deporte que une corazones, sin lugar a dudas, pero no debe ser usado como un agente político distractor, porque es ahí cuando se desvirtúan las emociones y colisionan con la realidad social.

En el caso de la administración de Donald Trump, se utiliza la competición para mostrarle al mundo una supuesta capacidad unificadora entre los países, pero nada está más lejos de la realidad. Detrás de la infraestructura quedan en evidencia políticas de control excluyentes y, para cerrar esa pesada brecha social, una profunda falta de justicia que las familias de la región conocen de primera mano.

El sistema siempre acelera y huye: La política del abandono este 8M

El sistema siempre acelera y huye: La política del abandono este 8M

Por Johanna Gallegos @JohannaFGA

Dejar a una víctima en el asfalto para salvarse a sí mismo tiene un nombre legal: omisión de socorro. A partir de la fuga que le costó la vida a la deportista Lizeth Marzano, analizamos cómo el privilegio, el encubrimiento familiar y la inacción del Estado operan bajo la misma lógica para abandonar a las víctimas de violencia.

Imagen referencial

El asfalto y el pacto de indiferencia

¿Qué es lo primero que harías si ves a alguien gravemente herido? Desde pequeños nos enseñan que el auxilio es un instinto humano básico. Sin embargo, las imágenes de las cámaras de seguridad en San Isidro nos demostraron, de la forma más dolorosa posible, que el privilegio a menudo anula la empatía.

En la pantalla vimos cómo Lizeth Marzano, campeona nacional de apnea y deportista de élite, quedaba tendida en el asfalto tras un violento impacto. Pero lo que verdaderamente hiela la sangre no es solo el choque, sino los segundos posteriores. Adrián Villar, el conductor de 21 años, no se bajó del auto. No tomó su celular para llamar a una ambulancia. Simplemente, aceleró y huyó.

Fuente: RPP

Horas después, la narrativa visual nos ofreció un contraste indignante. Mientras Lizeth luchaba por su vida (y eventualmente la perdía) en una camilla del hospital Casimiro Ulloa, Villar aparecía en un parque, ileso y rodeado de su círculo de protección. Acompañado de familiares y figuras cercanas —como la periodista Marisel Linares—, la reunión habría tenido como finalidad, según distintas versiones, coordinar una estrategia de defensa, más que abordar posibles mecanismos de reparación o asistencia a la víctima.

En términos jurídicos, no auxiliar a una persona que enfrenta un peligro inminente es una situación que la ley suele vincular con la figura de la omisión de socorro.

Más allá del tránsito: La radiografía de un sistema

A puertas de un nuevo 8 de marzo, es inevitable mirar este concepto y sentir que nos habla de algo mucho más grande. Esta omisión no es solo una infracción de tránsito; es una radiografía dolorosa de cómo opera nuestro sistema. ¿No es acaso este mismo abandono, esta misma huida y este mismo círculo de encubrimiento el que enfrentan a diario miles de mujeres víctimas de violencia en el Perú?

Para entender la gravedad de lo que vimos en San Isidro, tenemos que dejar de ver la omisión de socorro como una exclusividad del caos vehicular. En el Perú, esta desconexión absoluta con el dolor ajeno es la regla general cuando hablamos de violencia de género.

Hagamos el cruce. Según los reportes de la Defensoría del Pueblo y el reciente informe del INEI sobre feminicidios (2015-2024/2025), la violencia extrema contra nosotras sigue un patrón espeluznantemente similar al de un atropello y fuga. En un alto porcentaje de los casos de feminicidio registrados en el último año, el agresor huye y la justicia no actua. Y, al igual que el conductor de 21 años, el victimario busca refugiarse en su círculo más íntimo.

Y es aquí donde la herida social se hace más profunda: muchas veces, son las propias familias de los agresores quienes los esconden. Los encubren bajo el peligroso y repetido discurso de «es un buen muchacho, solo se equivocó», organizando estrategias legales para minimizar la pena, mientras la familia de la víctima tiene que organizar un funeral. El pacto de impunidad se activa antes que la empatía.

Imagen referencial

Cuando el Estado también huye

Pero el abandono no es solo familiar; es, sobre todo, institucional. Una gran cantidad de mujeres asesinadas en los últimos años ya contaban con medidas de protección.

El Estado peruano, al igual que el conductor en aquella madrugada limeña, vio a la mujer tendida en el asfalto del riesgo, tuvo la oportunidad de frenar y ayudar, pero decidió voltear la mirada y seguir de largo.

Tras el impacto en San Isidro, la defensa señaló que el joven “se puso a derecho”. No obstante, el hecho de que su presentación ante la PNP ocurriera días después y en medio de una fuerte presión mediática ha llevado a que algunos cuestionen si se trató realmente de un acto espontáneo o fue mas bien un movimiento calculado.

Este supuesto modus operandi es exactamente el mismo guion que se despliega cuando un caso de violencia sexual o agresión física ocurre en los círculos de poder.

El pacto de privilegio y la maquinaria del desgaste

Se advierte que, cuando el agresor tiene estatus o redes de contacto, el proceso legal puede derivar en procedimientos largos y desgastantes, que terminan afectando especialmente a las víctimas.

Cuando el agresor tiene estatus o redes de contacto, el proceso legal deja de buscar la verdad para convertirse en una maquinaria de desgaste. En el Perú, esta práctica está documentada por la Defensoría del Pueblo como ‘acoso judicial‘: una táctica donde los agresores recurren al mal uso del sistema legal con el ‘único propósito de hostilizar’ a la denunciante, generándole ‘desgaste emocional, físico y económico al verse sumergidas en múltiples procesos judiciales’. Como menciona la abogada defensora de derechos humanos Josefina Miró Quesada, este tipo de dinámicas terminan por «consolidar el silencio, la impunidad y el control de los agresores«.

Imagen referencial

Con frecuencia, mientras el presunto agresor se ve rodeado de apoyos y redes de respaldo, la exigencia de justicia queda en manos de quienes cargan con la pérdida.

Lo vemos hoy en el rostro cansado de Gino Marzano, hermano de Lizeth, quien tiene que peregrinar por los canales de televisión clamando por una verdad evidente. Esa misma desesperación es la que viven a diario las madres y familias de las víctimas de feminicidio, rogando en los exteriores de los juzgados para que los contactos del agresor no terminen borrando la memoria de las mujeres que nos faltan.

El asfalto que nos duele a todas

Lizeth Marzano no perdió la vida únicamente por el violento impacto de un vehículo. Murió por los minutos cruciales que le robaron y por el abandono.

Este 8 de marzo, esa imagen debe sacudirnos la conciencia. Porque a las mujeres en el Perú no solo las mata el primer golpe del agresor. Las mata la indiferencia de los testigos, las mata el pacto de silencio de la familia del atacante, y las remata un sistema de justicia indolente, diseñado para buscarle atenuantes al victimario.

La impunidad en nuestro país no es un accidente; es una construcción colectiva a base de omisiones. Este 8M, la exigencia es clara: no queremos más pactos de privilegio. Escribimos y gritamos para que ninguna mujer, nunca más, vuelva a ser dejada en el asfalto. Para que, de una vez por todas, el sistema deje de huir.


Entrar a una habitación no es un cheque en blanco: Por qué los derechos no se disuelven con el alcohol

Entrar a una habitación no es un cheque en blanco: Por qué los derechos no se disuelven con el alcohol

Por Johanna Gallegos | Redacción La Antígona

En la justicia penal y en el tribunal de la opinión pública, persiste una pregunta que a menudo eclipsa al delito: «¿Cuánto había bebido ella?«. Históricamente, el consumo de alcohol por parte de la víctima ha sido utilizado por las defensas legales para desgastar su credibilidad. Sin embargo, bajo los estándares internacionales de Derechos Humanos, la premisa es radicalmente opuesta: el estado de ebriedad no es una invitación, es una barrera absoluta para el consentimiento.

Cuando una mujer no puede hilar frases coherentes o recordar fragmentos de la noche, no hay zona gris. Jurídica y psicológicamente, quien se aprovecha de ese estado no tiene «sexo confuso», comete una violación.

La Anatomía del Consentimiento: La ciencia detrás del bloqueo

La psicología forense moderna y organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que el consentimiento debe ser un acto afirmativo, consciente, revocable y libre. La ausencia de un «no» explícito no equivale a un «sí», especialmente bajo intoxicación.

  • Bloqueo Psicológico (Inmovilidad Tónica): Según estudios publicados en la revista científica Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica (Möller et al., 2017), ante una agresión sexual, hasta un 70% de las víctimas experimentan una «parálisis involuntaria» provocada por el sistema límbico ante el miedo extremo. Esto anula la capacidad de lucha, pero no implica aceptación.
  • Incapacidad Cognitiva y «Blackouts«: El Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) de EE.UU. explica que durante una intoxicación severa pueden ocurrir «fragmentary blackouts«. La persona puede parecer despierta e incluso moverse, pero su cerebro ha dejado de grabar memorias y de procesar riesgos, anulando legalmente su capacidad de consentir (NIAAA, «Interrupted Memories»).
Fuente: Archivo Google

Jurisprudencia Global: El alcohol como agravante

Contrario a la creencia popular, el alcohol no atenúa la culpa del agresor; la agrava al demostrar que se aprovechó de la vulnerabilidad ajena.

Caso 1: La Manada (España, 2016)

Este caso redefinió la justicia española. Cinco hombres agredieron a una joven de 18 años en la Fiesta de Los San Fermines.

Tras determinado tiempo en el que se juzgó, se cuestionó y se revictimizó a la joven agraviada alegando, incluso, la manera en la que realizaba sus actividades diarias tras el hecho, el Tribunal Supremo de España (Sentencia 344/2019) determinó que fue violación y no abuso. La sentencia estableció jurisprudencia clave: «El silencio o la pasividad de la víctima [por el alcohol o el shock] no pueden interpretarse como consentimiento».

El Español – Ilustración digital

Caso 2: Robinho (Italia, Condena firme 2022)

El exfutbolista fue condenado a 9 años por violación grupal en Milán.

La Corte Suprema de Casación de Italia validó las escuchas telefónicas donde el jugador admitía que la víctima «estaba completamente borracha». La justicia italiana argumentó, basándose en el Convenio de Estambul, que embriagar a la víctima para anular su resistencia es una forma de violencia coercitiva, eliminando cualquier debate sobre la credibilidad de la mujer.

El Marco Legal en el Perú

El análisis jurídico en nuestro país se sustenta en el Código Penal Peruano, que sanciona el aprovechamiento de la inestabilidad de la víctima.

Los Artículos 171 y 172 del Código Penal penalizan la violación de persona en «estado de inconsciencia» o en «incapacidad de dar su libre consentimiento» (incluyendo intoxicación por drogas o alcohol).

Asimismo, el Acuerdo Plenario N° 1-2011/CJ-116 dictado por la Corte Suprema del Perú establece que en delitos sexuales, la declaración de la víctima es prueba fundamental si cumple con ciertos requisitos, y que la falta de lesiones físicas (resistencia) no descarta la violación, especialmente si la víctima estaba disminuida en sus facultades.

CASO EN FOCO: La denuncia contra jugadores de Alianza Lima

Este marco teórico es vital para analizar la denuncia de una joven argentina contra jugadores de Alianza Lima por hechos ocurridos en un hotel de Uruguay. La defensa legal de uno de los jugadores ha brindado argumentos públicos que, al ser contrastados con la ciencia y la ley, se revelan como mitos de la «cultura de la violación».

Aquí analizamos algunos de sus argumentos y damos una respuesta.

1. El mito de la «Movilidad» vs. Capacidad Cognitiva

El abogado Juan Peña, defensor de uno de los jugadores señalados, ha sugerido que, como la víctima «pudo regresar en Buquebus» a Argentina y caminar por el hotel, no estaba inconsciente ni incapacitada.

Esta afirmación sería científicamente inexacta. Según la Asociación Americana de Psicología (APA) y expertos en toxicología forense, una persona bajo efectos del alcohol o sustancias puede realizar funciones motoras automáticas (caminar, subir a un transporte) mientras su juicio crítico y memoria están desconectados. Así, también lo señala Andrea Álvarez Tapia, especialista en género y políticas públicas (entrevistada para La República / LR+ sobre este caso): «El hecho de que una persona pueda caminar no significa que tenga la capacidad cognitiva para consentir una relación sexual. La sumisión química o el estado de ebriedad anulan la voluntad, independientemente de la motricidad».

2. El mito del «Suministro» (Ella compró el alcohol)

Asimismo, se cuestiona la condición de víctima argumentando que ella «fue quien compró las botellas de vino».

Ante este argumento, vale recordar que el consentimiento es específico y revocable. Según los estándares del Protocolo de la ONU para la investigación de la violencia sexual, las acciones previas (beber voluntariamente, bailar, ir a un hotel) no implican un «contrato abierto» para el sexo posterior. El mismo Código Penal Uruguayo (Art. 272) y la doctrina internacional sostienen que si en el momento del acto sexual la persona pierde la capacidad de entender o querer (por el alcohol que bebió antes), quien acceda carnalmente a ella comete delito. Haber comprado el vino no es dar permiso para ser abusada horas después.

3. El agravante de la «Manada»

Es un hecho que, actualmente, se investiga la participación de dos o más jugadores en la habitación del hotel. Y es por ello que vale resaltar que, expertos legales advierten sobre la ‘intimidación ambiental’: un escenario donde la superioridad numérica anula la resistencia sin necesidad de golpes. La sola presencia de varios hombres frente a una mujer sola y afectada por sustancias constituye un escenario de coacción que, según la jurisprudencia sentada por el caso español de La Manada, hace innecesaria la violencia física explícita para que se considere agresión sexual.

La investigación fiscal (ya sea en Uruguay, Argentina o Perú) no dependerá de si la joven compró el vino o caminó hacia el barco, sino de si tenía la libertad psicológica para decir «sí». Y la ciencia nos dice que, en los estados de intoxicación descritos, esa libertad no existe.

Infografía: La Antígona

La justicia ante el espejo: Rompiendo el pacto de silencio

Al final del día, cuestionar la credibilidad de una mujer por lo que bebió, vistió o dónde amaneció, no es una estrategia legal legítima, es un mecanismo de sometimiento social que busca mantener la impunidad. Casos como el de La Manada en España, Robinho en Italia y la actual investigación contra los jugadores de Alianza Lima, nos obligan a enfrentar una verdad incómoda: el alcohol nunca ha sido el causante de una violación; el causante es siempre el agresor.

Mientras la sociedad y los tribunales sigan poniendo la lupa sobre la conducta de la víctima en lugar de juzgar la falta de consentimiento del agresor, la justicia seguirá teniendo una deuda pendiente. El mensaje debe ser claro y unánime: el único «sí» válido es el que se pronuncia sobria, libre y sin miedo; todo lo demás, es violencia.

Los rincones más oscuros de la cultura INCEL y la rabia masculina

Los rincones más oscuros de la cultura INCEL y la rabia masculina

Por Johanna Gallegos 

Adolescence, Ilustración de Ashutosh Jha

El nuevo drama criminal de Jack Thorne y Stephen Graham, Adolescence, está siendo altamente consumido y popularizado por miles de personas en el mundo. Desde que fue subida a Netflix, la serie ha causado más de una reacción; la mayoría de estas son positivas debido al tratamiento magistral que logra hacer de un tema poco tratado como la cultura INCEL. Y tan sólo en cuatro episodios de no más de cincuenta minutos. 

La historia de la nueva serie exitosa de Netflix, sigue a Jamie Miller (Owen Cooper), de 13 años, y las consecuencias que tiene tras ser arrestado por el asesinato de su compañera de clase, Katie. Los temas expuestos giran en términos, conceptos y esquinas más oscuras que la cara del internet muestra cómo la cultura de los incels y  la brutalidad del acoso en línea.

Por Anna Sarukhanova

Cultura Incel y comunidades virtuales misóginas 

El más tocado es el de la #incel, que es una abreviatura de «célibes involuntarios» que defienden ideas misóginas, en su mayoría violentas. Definir a uno de estos individuos sólo podría estar cerca de los llamados hombres incapaces de generar relaciones sociales con mujeres. Unidos, han creado diversas comunidades virtuales con características y rasgos propios del perfil de agresores potencialmente peligrosos. Todos juntos forman la -no tan- misteriosa manosfera

La manosfera es una colección superpuesta de comunidades de apoyo para hombres en línea que han surgido como respuesta al feminismo, al empoderamiento femenino y a las fuerzas alienantes del neoliberalismo. Y tal como lo dicen los mismos investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, Lionel Delgado y Alejandro Sánchez, estos espacios han llamado la atención en los últimos años debido a su efervescencia social y el crecimiento veloz de adeptos, entre los que están adolescentes, jóvenes y adultos.  

Al ser comunidades virtuales usan una terminología diferente y original para adjetivar a ciertos tipos de mujeres que -en sus pensamientos machistas- suelen aprovecharse del hombre y resaltan lo más maligno de la sociedad. Pueden ir desde palabras como “chad”, utilizada para referirse a un hombre que posee un físico hegemónicamente atractivo —generalmente musculoso— y goza de un cómodo estatus socioeconómico; “stacys”, féminas con características como senos y glúteos voluptuosos, cabello rubio y un maquillaje impecable. Entre otros términos destaca “becky”, para referirse a mujeres con un «atractivo promedio», por debajo de las stacys. Finalmente, “brad o normie” son utilizados para describir a hombres no pertenecientes a la comunidad ‘incel’.

Así mismo, los conceptos como “reglas” y “códigos” son esenciales en el mundo incel. En la serie nombran algunos básicos como los grupos de la verdad y la regla 80/20 (la teoría de que el 80% de las mujeres se sienten atraídas por el 20% de los hombres, y que las mujeres sólo buscan hombres que sean física y socialmente deseables). Estas ideas van acrecentando la rabia masculina que de una u otra manera termina explotando. Una clara muestra de ello se da en el episodio tres de Adolescencia. Jamie y su psicóloga (Erin Doherty) transitan diversas emociones en una conversación que inicia pacífica pero termina desenmascarando la personalidad iracunda del adolescente, develada ante una mujer fuerte, exitosa y que representa cierto tipo de autoridad y poder sobre él. 

Una situación que, además de poco común, es imposible de soportar para Jamie. 

¿Por qué la rabia traspasa las pantallas?

¿Son los incels una amenaza para las mujeres? ¿Estas comunidades representan riesgos para las mujeres? ¿Puede la violencia traspasar la pantalla y llevar a cometer crímenes de género? 

La serie da un “sí” muy grande pero considerando los porqué y los cómo. Jamie Miller no nació siendo un asesino y en cuatro episodios se intenta explicar cómo el rechazo, los conceptos machistas y la falta de atención de sus padres, lo llevaron a acabar con la vida de Katie. 

En el 2021, Jake Davinson, un hombre de 22 años, mató a cinco personas en Plymouth, en el sur de Reino Unido. Sin motivos aparentes, disparó contra Maxine Davison (su madre, de 51 años), contra otra mujer, dos hombres y una niña de 3 años en tan solo seis minutos. 

Fanático de las armas e identificado con la cultura de hombres incels, Davinson, pasaba sus días escribiendo en blogs y páginas web como Reddit para explicar sus ideas misóginos y violentas. Se describía hacía sí mismo como un hombre virgen con problemas de salud, atrapado en casa de su madre, sin dinero ni trabajo. Poco a poco fue ampliando su espacio de difusión y logró crear un canal de YouTube. Sus videos -la mayoría tenebrosos- giraban en torno a sus quejas contra las mujeres, especialmente las madres solteras como su propia madre en particular, llamándola «vil, disfuncional y caótica». Sus palabras iban calando en usuarios jóvenes que comentaban sus videos y lo hacían popular. 

Davinson en sus blogs fomentaba ideas misóginas – The Independent

Davinson usaba la terminología incel en todas sus redes sociales, poseía licencia para portar armas, un diagnóstico no tratado de autismo y todo un conjunto de rasgos que a larga vista era de alarma para sus padres y las autoridades; sin embargo, no fue hasta la muerte de sus víctimas que se tomó atención a las subculturas de internet machistas y en auge que parecían ir saliendo del oscuro mundo del internet para manifestarse en las calles, en la vida real. 

Estados Unidos también tuvo un caso previo que ya iba alertando el despertar de estos grupos. Un ejemplo es la masacre de Elliot Rodger en Santa Bárbara en 2014, en la que murieron seis personas. 

El entorno para las mujeres es cada vez más tenso y la misoginia se ha vuelto común. La inseguridad con la que transitamos el día a día es inconcebible y parece ser que la tecnología y el internet quieren sumarse a estas fatídicas violencias. 

Observamos estadísticas preocupantes que muestran que los niños y niñas más jóvenes están más enfrentados que nunca. Una encuesta de Ipsos UK y el Instituto Global para el Liderazgo de las Mujeres del King’s College de Londres dio a conocer que el 57 % de los hombres de la Generación Z consideraba que la sociedad había «ido tan lejos en la promoción de la igualdad de las mujeres que estamos discriminando a los hombres». 

A estas estadísticas se le suma el incremento de influencers que promueven discursos de misoginia disfrazados de tips generadores de autoconfianza y autoestima para hombres “alfa”. Los llamados gurús o coaches se han popularizado gracias a sus contenidos “amenos” por plataformas como YouTube, TikTok, Twitch y el nuevo kick. Solo basta escuchar unos minutos iniciales de vídeos de personajes como Andrew Tate (buscado, actualmente, por la policía estadounidense) o Luis Castilleja El Temach, cuyo contenido gira en torno al nacimiento de hombres alfas dispuestos a ser exitosos en sus relaciones sociales y especialmente, amorosas.

¿Porque miles de jóvenes en México y Latinoamérica escucharían consejos para ser hombres alfa? Pues, la respuesta del Temach es para poder relacionarte mejor con las mujeres, siendo un hombre de más valor que los demás. El lenguaje que usa solo conseguiría mostrar a la mujer como objeto, mostrarla superficial y con poca inteligencia para escoger a un buen hombre por lo que se necesita enamorarla bajo ciertas reglas. Su contenido se relaciona con los incels al apelar a ideas machistas para asegurar éxito en mentes tan jóvenes y vulnerables. 

La pesadilla se hace realidad 

La cultura incel ya no se limita a internet. Como demuestra Adolescence , la misoginia sobresale de nuestras computadoras y celulares, los chats ya no camuflan la rabia masculina, el odio se va extendiendo y causando daños reales. Las alarmas deben sugerirnos más cuidado y apoyo hacia nuestros jóvenes y adolescentes. 

No. Las habitaciones de los hijos no parecen ser lugares seguros en la actualidad. La soledad de un dormitorio puede generar ansiedades difíciles de calmar. Los padres de Jamie, en el cuarto episodio exploran este mensaje y descubriendo que el mundo de los adolescentes es diferente al que conocían y que a pesar de intentar estar presentes en su hogar -sin éxito alguno debido a la rutina diaria y el trabajo excesivo- no logran entender a tiempo lo que iba ocurriendo con su hijo: sus inseguridades, sus temores, sus alegrías, sus gustos, su vida. 

Es aquí donde está el verdadero punto de inflexión. ¿Realmente conocemos a nuestros hijos? ¿Les ponemos límites? ¿Les damos confianza? ¿Les enseñamos a ser tolerantes ante la frustración y los problemas? Hay una urgencia de que padres y profesores puedan advertir los peligros a los que se exponen las mentes jóvenes y para ello hay que empezar entendiendo su modernidad, esa que caracteriza sus mundos -reales y virtuales-. 

Según investigaciones recientes como las de la conferencia WebSci ’19: Proceedings of the 10th ACM Conference on Web Science, que estudia el nacimiento de manosferas en blogs y teniendo en cuenta que el internet es de uso vital en la actualidad, y que parte de él está lleno de oscuros rincones donde nacen estos grupos con retóricas de odio, vale decir que debemos optar por las crianzas respetuosas pero seguras y con padres presentes. 

La médica psiquiatra Geraldine Peronace, en una nota previa para El Nacional, destaca el rol principal que tienen los padres en la protección de sus hijos frente a los efectos dañinos de las redes sociales. La psiquiatra, también resalta que «la falta de comunicación emocional entre padres e hijos es una de las principales razones por las que los adolescentes caen en patrones de comportamiento problemáticos».

La pediatra Silvina Pedrouzo, especialista en usos y efectos de las tecnologías de información y comunicación, añade que el acompañamiento de los padres debe ser constante, y no solo basta con el control de las horas de pantalla, sino también en la supervisión del contenido y las interacciones en línea. 

Entre otras recomendaciones, se hallan las de fomentar actividades offline, mejorar la comunicación con los hijos y una supervisión activa pero no punitiva, creando ambientes de confianza y armonía familiar. 

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan que a  lo largo de su vida, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por parte de una persona que no es su pareja. 

Nosotras merecemos protección y seguridad, y para ello es necesario educar, criar y proteger a los niños y adolescentes de los horrores que habitan el internet  asegurando su bienestar emocional y psicológico.

El trabajo doméstico en Perú: de la invisibilidad a la lucha por la dignidad y los derechos laborales

El trabajo doméstico en Perú: de la invisibilidad a la lucha por la dignidad y los derechos laborales

Por HILARY VENEGAS

Cada 30 de marzo, el mundo celebra el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una fecha que pone en evidencia el trabajo esencial de millones de mujeres que, a menudo, son invisibilizadas por su trabajo en los hogares. En Perú, este día tiene un significado profundo, pues refleja las luchas de un sector que, aunque indispensable, sigue siendo relegado y subvalorado.

El trabajo doméstico, realizado principalmente por mujeres, es esencial para el funcionamiento de nuestras sociedades y debe ser reconocido y valorado como tal. Foto: ANDINA/difusión

El trabajo doméstico es el pilar sobre el cual descansan muchas familias, permitiendo que otras personas puedan desempeñar sus actividades laborales o educativas sin preocuparse por las tareas del hogar. Sin embargo, este trabajo, a pesar de su relevancia, ha sido históricamente invisibilizado. En Perú, según el INEI, existen 244,726 trabajadoras y trabajadores del hogar, de los cuales el 95% son mujeres.

Muchas de las mujeres que ejercen el trabajo doméstico pertenecen a sectores vulnerables y se encuentran en una situación de precariedad laboral y social. El INEI señala que solo hay cerca de 109,000 contratos registrados, a pesar de que el total de trabajadoras y trabajadores supera las 244,000 personas. Además, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que en nuestro país el 90% de estas trabajadoras lo hacen en la informalidad.

La invisibilidad de este trabajo tiene sus raíces en creencias arraigadas, que consideran estos trabajos como algo “natural” para las mujeres. Sociológicamente, el trabajo doméstico ha sido relegado al espacio privado, donde las trabajadoras no pueden tener las mismas condiciones que los trabajadores de otros sectores, a pesar de que su aporte es crucial para la economía del país.

Mary Carrasco, trabajadora del hogar en Lima, relata: «A veces la gente piensa que esto lo hago por gusto, como si no fuera un trabajo real, pero es un trabajo real y un cansancio real, pero no siempre lo ven así. Al final del día, soy responsable de muchas tareas que permiten que las familias funcionen y no es un favor, es un trabajo y debe ser reconocido». Esta percepción contribuye a la falta de reconocimiento y la poca valoración del esfuerzo que implica este tipo de trabajo.

Las trabajadoras del hogar se enfrentan no solo a la invisibilidad, sino también a condiciones laborales precarias. En Perú, muchas de ellas no tienen acceso a seguridad social, sus jornadas laborales son extensas, los sueldos son bajos y los abusos laborales son frecuentes. 

Renzo Quijano, abogado laboralista, señala que, al ser las trabajadoras del hogar en su mayoría mujeres, están expuestas a violencia de género. «Un desafío en la lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar, en el marco de sus reconocimientos de derechos, es cómo el ordenamiento jurídico puede dotarlas de garantías suficientes para desempeñar su labor sin tener que verse expuestas a este tipo de situaciones.» 

A nivel internacional, la OIT aprobó el Convenio 189 en 2011, un instrumento que establece una serie de derechos para los trabajadores del hogar, como el derecho a un salario justo, descanso semanal, y condiciones dignas de trabajo. Sin embargo, Perú ratificó este convenio en 2013, pero la implementación de sus disposiciones sigue siendo insuficiente. En muchas ocasiones, los trabajadores se enfrentan a patrones que no cumplen con las normativas, debido a la falta de vigilancia y control por parte de las autoridades.

Por otro lado, Quijano sostiene que el marco jurídico no les dota de suficientes garantías y, a pesar de que existen herramientas para vigilar las condiciones de las trabajadoras del hogar, «no es suficiente y, en todo caso, deberían buscarse nuevos métodos para poder afrontar esta situación y brindarles la seguridad que todo trabajador necesita para resguardar su integridad al momento de prestar sus servicios», señala.

A pesar de las dificultades, el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar también es una oportunidad para reconocer los avances que, con lucha y esfuerzo, han logrado estas mujeres. A lo largo de los años, se ha logrado una mayor visibilidad del trabajo doméstico y avances legales importantes. En Perú, por ejemplo, la Ley N° 27986, aprobada en 2003, reconoce a las trabajadoras del hogar como trabajadoras formales y les otorga derechos laborales como el pago de un salario mínimo, días de descanso y vacaciones.

En este contexto, colectivos y sindicatos como la Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar del Perú (FENTTRAHOP), han jugado un papel fundamental. A través de movilizaciones, campañas y la creación de alianzas con otros sectores, estas organizaciones han logrado mejores condiciones de vida para muchos trabajadores.

Carrasco menciona: «Antes no sabíamos que teníamos derecho a descansar, a tener días libres o a tener un salario justo. Ahora que lo sabemos luchamos por nuestros derechos porque entendemos que somos trabajadores, no esclavas y que merecemos ser reconocidas».

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) ha informado un aumento del 47% en la inscripción de trabajadoras y trabajadores del hogar en su plataforma web, Registro del Trabajo del Hogar, entre abril de 2022 y marzo de 2023. Este avance refleja el compromiso del sector con la difusión y cumplimiento de la Ley N° 31047, Ley de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar, que garantiza derechos fundamentales como la seguridad social y el registro obligatorio de contratos. Desde su implementación en julio de 2020, se han registrado 8.802 contratos, lo que muestra una mayor conciencia de los empleadores sobre sus responsabilidades legales. 

Es fundamental que la sociedad, los gobiernos y las empresas se involucren en la transformación del trabajo doméstico y reconozcan su valor en todos los aspectos: desde el pago justo hasta la redistribución de los trabajos de cuidado dentro del hogar. La lucha por un trabajo doméstico digno y reconocido está lejos de terminar, y la responsabilidad de la sociedad es continuar apoyando a quienes realizan estas tareas esenciales mediante cambios estructurales cruciales. 

“Nuestro país no ha podido lidiar con la violencia que sufren las mujeres. Debería darse una mirada particular sobre cómo se está protegiendo la vida y la salud de estas trabajadoras, y en ese sentido, los cambios estructurales deben ir acompañados de medidas para mitigar las causas que originan la violencia hacia las mujeres, que evidentemente provienen de una mirada machista.”, señala Quijano.

Renzo Quijano afirma que el Estado debe garantizar derechos a este grupo de trabajadoras, implementando medidas directas para las víctimas, incluyendo sanciones claras para los agresores. Estas medidas deben ser reales y efectivas para incidir en la reducción del machismo, que tanto daño le causa a las mujeres y, por ende, a las trabajadoras del hogar.

A medida que la sociedad avanza, el futuro del trabajo doméstico también está experimentando transformaciones, aunque no siempre de la forma que se espera. El auge de la automatización y la digitalización ha comenzado a impactar el trabajo doméstico, pero las trabajadoras del hogar continúan enfrentando desafíos. ¿Será posible que en el futuro las trabajadoras del hogar obtengan mejoras sustanciales en sus condiciones si continúan luchando por sus derechos? Es una pregunta que aún queda abierta.

El Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar es mucho más que una fecha de conmemoración: es una llamada a la acción. Un recordatorio de que el trabajo doméstico merece ser reconocido, respetado y remunerado de manera justa, y de que las luchas por la igualdad y los derechos laborales son una parte fundamental para avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.

Body Shaming y motivos por los que no se debe hablar del aspecto de los demás  

Body Shaming y motivos por los que no se debe hablar del aspecto de los demás  

Por Johanna Gallegos

THEMED SHOOT | PLASTIC LIFE |Simon Singh

Ante su misma progenitora y con lágrimas en los ojos, Macarena Vélez, la actriz, modelo & sportswoman Co-Founder de su propia marca pember.pe admitió haber sufrido un trastorno alimenticio durante años debido a los comentarios y críticas que recibió de parte de sus familiares, en redes sociales y centros de trabajo como el programa de reality “Combate”. Su valiente testimonio pone al descubierto que esta práctica es más habitual de lo que se cree y que puede venir desde lugares y grupos sociales cercanos a nosotros. 

Ya lo contaba Cielo Latini, escritora argentina, en su primer libro “Abzurdah”. 

“Aquella noche no dejé la mayonesa, pero tampoco dejé de pensar en la cara de mi mamá mirando comer casi con as- co y en por qué ella usualmente comía ensalada.”

Vivir un trastorno de alimentación con poca o nula red de apoyo y que indirectamente haya sido generado por nuestras primeras referencias de vida como lo son los padres, es difícil para cualquier adolescente o joven sin importar su rango social. 

En los recientes años, tras la pandemia, se ha visto un incremento de casos de mujeres y hombres que desarrollan trastornos de alimentación (TCA). Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado en 1994 por la Asociación Americana de Psiquiatría, existen diversos TCA’s de distintas clases siendo los más comunes la anorexia: purgativa (con comportamientos de purga como uso de laxantes) y nerviosa; la bulimia: purgativa y no purgativa (en el cual la persona utiliza otros tipos de conducta compensatoria como el ayuno o el exceso de ejercicio) y el trastorno por atracón (donde se da el consumo de alimentos de manera excesiva con una clara sensación de pérdida de control y que podría afectar hasta al 2,6% de la población a lo largo de su vida).

En Perú, el registro de pacientes jóvenes también ha sufrido un incremento. De acuerdo a Gaba (Grupo de Autoayuda en Bulimia y Anorexia) se estima que más del 10% de adolescentes peruanos, tanto mujeres como hombres, sufren anorexia y bulimia

Tras los trastornos y la vergüenza 

¿Qué influye para que alguien desarrolle un TCA? Factores estresantes como los conflictos familiares, el estrés académico, el acoso escolar y la baja autoestima pueden contribuir al desarrollo de un trastorno alimentario, afirmó la Dra. Courtney Davis del servicio de medicina adolescente del Hospital de Mujeres y Niños KK (KKH). Sin embargo, un factor del que no se habla son los recuerdos de nuestra infancia. Momentos que desde nuestra niñez, almacenamos y que se convierten en heridas que traen consecuencias en nuestra autoestima. 

La participante del programa “El Valor de la Verdad”, Macarena Vélez, reveló algunos recuerdos de niña que pueden acercarse a ejemplificar estos conceptos. Según explicó, cuando era una adolescente comía por ansiedad debido a problemas en su hogar. Sin embargo, su madre le dijo que se veía subida de peso, según ella, con la intención de que dejara de comer, pero estas palabras la marcaron y la llevaron a desarrollar un tipo de TCA: bulimia. 

En esencia, estaba siendo criticada por su madre por su físico; estaba sufriendo comentarios típicos de “body – shaming” o la práctica de avergonzar a alguien por su aspecto físico, acción que se ha vuelto pan de cada día y más aún con el desarrollo de redes sociales. Asimismo, el body – shaming llama a no solo burlarse o criticar el peso, el cuerpo, si no los hábitos alimenticios de alguien que ya podría ser considerado con sobrepeso. Según estudios, está vinculado a la depresión , la ansiedad, la baja autoestima, los trastornos alimenticios y la abstinencia al ejercicio. 

El recibir estos comentarios de familiares y amigos es duro. El debate en torno a la humillación corporal de parte de nuestra red familiar y social principal es un tema que no debemos obviar y que se ha visto expuesto gracias a casos como el de Macarena -en Perú- y otros relatos de personalidades de Hollywood. Uno de ellos, quizá el más polémico, fue el de la modelo Gigi Hadid y antiguos videos del programa RHOBH ( The Real Housewives of Beverly Hills ) que comenzaron a circular en TikTok el año pasado. En ellos, su madre Yolanda Hadid le da indicaciones sobre qué alimentos y porciones debe comer para evitar subir de peso, a pesar de que la ahora modelo, tenía una rutina deportiva estricta. 

Macarena Vélez respondió a críticas sobre su cuerpo | América TV / América Hoy

Es decir, su madre priorizaba una búsqueda de delgadez sobre el bienestar y la salud de su adolescente. 

Perfecciones corporales imposibles

Según Helen Bird, portavoz de la Fundación Butterfly, los comentarios negativos sobre el cuerpo de los niños por parte de sus padres pueden causar mucho daño en los años venideros. «Puede tener un impacto devastador y a largo plazo en la relación de un niño con la alimentación, la actividad física, su cuerpo y su sentido de identidad», explicó y añadió que también podría generar insatisfacción corporal e incluso un trastorno alimentario.

Otra consecuencia, según la psicóloga Utkarsha Jagga, es una sensación de aislamiento social. En sus palabras, “las personas empiezan a comer en exceso o a comer muy poco como una forma de rebelarse contra la humillación corporal de sus padres” Dichos actos lo suelen cometer en completa soledad, aumentando su sensación de vergüenza.

Existe la idea errónea de que avergonzar a las personas, especialmente a los niños, para que tomen decisiones más inteligentes los ayudará a largo plazo. Sin embargo, debemos recordar que la perfección corporal es un término y una referencia difícil de alcanzar. El deseo de cuidar y proteger a los hijos no debe ser motivo de usar términos y frases que generen confusión y dolor en ellos. El psiquiatra  Era Dutta comenta que “a menudo, la humillación corporal es una proyección de sus propias inseguridades y del deseo de proteger a sus hijos del acoso. Es posible que hayan sufrido acoso en su infancia por su peso y no quieran que sus hijos pasen por lo mismo”.

Bird, por su lado, menciona que «cuanto más positiva se sienta una persona con su cuerpo, más probable será que lo cuide. Los padres deben apoyar a sus hijos para que acepten su cuerpo y todos los cuerpos». El darles seguridad sobre sí mismos generará confianza en sus relaciones y por ende una autoestima construida con la cuál podrá afrontar posibles escenarios ásperos. 

El no mencionar aspectos o críticas del cuerpo ajeno es una práctica que debemos aprender. No solo padres y no sólo en los hogares, sino también en la escuela, en los clubes deportivos, actividades sociales y plataformas tecnológicas. 

Del cómo evitar hacer body – shaming 

Kasie Gloschat, MS y dietista registrada en la University of Utah Health, recientemente ha dado claras guías de cómo educar sin restringir ni dañar. Por ejemplo, el evitar calificar los alimentos de «buenos» o «malos» pues el lenguaje que utilizamos en torno a los alimentos es poderoso. Asimismo, el no restringir tipos de comida, si no permitir todos los alimentos con moderación.

Lamentablemente, los estereotipos del “cuerpo perfecto” pueden hacer que los adolescentes sufran un golpe en su autoestima. Es probable que estén expuestos a discursos negativos sobre su cuerpo en el colegio, la universidad o en internet; es por ello que es mejor evitar los comentarios negativos sobre el peso en casa.

El desaprender actitudes y acciones dañinas como el body – shaming es un intento que se lleva haciendo por un tiempo y que esperemos siga para el beneficio de nuestros jóvenes y adolescentes. Así mismo, vale recordar que también nos corresponde no dejarnos llevar por la vergüenza o la desconfianza en nosotros y nosotras mismas. 

Son múltiples las razones por las que si te encuentras con un amigo o familiar después de un tiempo considerable, no deberías hablar de su cuerpo; principalmente porque como sociedad necesitamos elegir mejores temas de conversación.