Editorial: El 25N como resistencia y memoria

Editorial: El 25N como resistencia y memoria

Por La Antígona – Johanna Gallegos

Hoy, 25 de noviembre, La Antígona alza su voz con toda la fuerza y urgencia que demanda el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este día no es un acto simbólico ni una simple fecha en el calendario: es un llamado a la acción, a la memoria y a la resistencia colectiva.

La violencia contra las mujeres no es circunstancial, ni aleatoria. Cada golpe, cada amenaza, cada agresión, cada silenciamiento tiene raíces profundas: están en los cimientos de una cultura patriarcal que normaliza el dominio, que subestima el dolor de las mujeres y que tolera que la desigualdad sea violenta. En este sentido, no basta con denunciar los casos individuales: la conmemoración del 25N debe servir para interpelar las estructuras, para exigir transformaciones reales.

La violencia no es algo lejano o extraordinario: muchas mujeres la viven a diario, muchas la callan por miedo o vergüenza. Pero ese silencio también es parte del problema. Cuando la normalizamos, cuando nos acostumbramos a sus sonidos, dejamos de ver su gravedad, y ahí reside su poder destructor.

Como medio periodístico, como espacio de sororidad y de denuncia, La Antígona tiene una responsabilidad aún más grande: no solo informar, sino movilizar. No basta con relatar estadísticas —aunque estas sean dolorosamente altas—, sino también crear puentes para la acción: que cada lectora y lector entienda que esto no es algo que compete solo a las víctimas, sino a toda la sociedad.

¿Qué acciones proponemos hoy?

  1. Visibilización consciente
    Que no solo hablemos de “casos”, sino que pongamos en el centro a las personas: a las mujeres que han sufrido violencia, a sus historias, sus miedos, sus resistencias. Que usemos nuestro periodismo para elevar esas voces e insistir en que no son noticia de un día: son vidas que deben importarnos siempre.
  2. Educación y prevención estructural
    Hay que cuestionar las creencias, los roles, los estereotipos. El cambio empieza desde la casa, desde el colegio, desde las redes. No es suficiente con sancionar a los agresores si no transformamos las mentalidades que legitiman la violencia. Como medio, podemos promover alianzas con organizaciones feministas, programas educativos y campañas que eduquen sobre el consentimiento, la sororidad y el respeto.
  3. Apoyo activo a supervivientes
    No basta con informar: es necesario conectar a las mujeres con recursos reales. Acompañar con directorios de centros de atención, líneas de ayuda, redes comunitarias. Informar sobre los procesos legales, pero también sobre la sanación emocional y colectiva.
  4. Presión institucional
    Exigir políticas públicas serias, financiamiento para refugios, capacitación para autoridades, protocolos efectivos para denuncias, y medidas para proteger a las mujeres antes, durante y después de la violencia. Sin presión social, muchas de estas demandas se difuminan.
  5. Responsabilidad digital
    La violencia no solo existe en espacios físicos; está también en internet. Según reportes recientes, muchas mujeres enfrentan acoso, amenazas y hostigamiento en redes. Como medio digital, debemos ser parte de la solución: denunciar la violencia digital, visibilizarla, educar sobre ella y promover plataformas más seguras.

Un llamado final

Este 25N, La Antígona invita a sus lectoras y lectores a no quedarse en la conmoción ni en la empatía temporal. Les llamamos a comprometerse: a hablar, apoyar, movilizarse, exigir. Si algo debe quedar claro hoy es que la justicia no llega sola. No basta con que nos conmovamos ante un video o una noticia: necesitamos que esa conmoción se convierta en trasformación.

Que el silencio se rompa. Que las voces se multipliquen. Que la violencia no tenga más espacio. Que la dignidad de las mujeres sea una prioridad innegociable. Solo así honramos a quienes han sido víctimas, y trabajamos por un futuro donde ninguna mujer tenga que temer, callar o desaparecer.

En La Antígona, nos quedamos del lado de la sororidad, del lado de la verdadera justicia.

Liberados pero Desterrados: La realidad de los rehenes palestinos tras el Alto el Fuego

Liberados pero Desterrados: La realidad de los rehenes palestinos tras el Alto el Fuego

Por Marcela Cossíos

FOTO: AFP

Un acuerdo internacional celebra la liberación de casi 2000 rehenes, mientras sobre el terreno se impone el exilio forzado y se relatan historias de tortura, dificultando el camino hacia la paz.

En el marco de un alto el fuego firmado ayer, 13 de octubre de 2025, Israel y Hamas liberaron a los últimos 20 rehenes israelíes vivos a cambio de 1960 rehenes palestinos, en una operación supervisada por la Cruz Roja. Este canje, que eleva el total de palestinos liberados a aproximadamente 2000, fue la piedra angular de una cumbre internacional por la paz en Egipto, copresidida por los presidentes Abdel Fattah al-Sissi y Donald Trump y en presencia de más de 20 líderes mundiales y el secretario general de la ONU. Sin embargo, la declaración resultante omitió cualquier mención al derecho a un Estado palestino. Ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ni representantes de Hamas estuvieron presentes.

Mientras los líderes celebraban, la realidad en el terreno palestino era distinta. Por un lado, cientos de palestinos fueron liberados en Cisjordania, donde sus testimonios comenzaron a revelar el horror de torturas y condiciones inhumanas en prisiones israelíes. Por otro, una decisión de última hora de Israel alteró la suerte de más de 154 presos, que fueron exiliados a Egipto en lugar de ser devueltos a sus familias, convirtiendo la esperanza de centenares de personas en una decepción desgarradora y revelando que para muchos la libertad llegaba lejos de su tierra, en un destierro sin garantías.

La frágil tregua se ve amenazada apenas un día después del canje. El ejército israelí ha asesinado al menos a cinco palestinos en Gaza, bajo el pretexto de que se acercaron a sus posiciones y “cruzado la línea amarilla”. Simultáneamente, el gobierno de Netanyahu ha implementado represalias colectivas, posponiendo la apertura del crucial cruce de Rafah y limitando la ayuda humanitaria a 300 camiones diarios, la mitad de lo acordado.

Estas medidas, justificadas por la demora en la devolución de cadáveres de rehenes, chocan con la advertencia de la Cruz Roja: localizar los cuerpos, muchos bajo escombros de bombardeos israelíes, requiere semanas. Esta disputa evidencia cómo el castigo colectivo se impone a las necesidades de una población al borde de la inanición.

En definitiva, la constante violación de los acuerdos por parte de Israel —con exilios forzados, bombardeos continuados y el estrangulamiento de la ayuda humanitaria— revela a un participante en el que es imposible confiar. Estos actos socavan cualquier esfuerzo de paz, perpetúan la injusticia contra el pueblo palestino y condenan a la región a un ciclo de inestabilidad recurrente. El camino hacia una solución duradera se ve así minado, demostrando que sin el cumplimiento de los compromisos y el fin de la impunidad, cualquier tregua será solo un frágil interludio entre una guerra y la siguiente.

EDITORIAL: “Cuando la justicia se silencia, la violencia habla”

EDITORIAL: “Cuando la justicia se silencia, la violencia habla”

Por: La Antígona – Johanna Gallegos

📸: Candy López @candylopezo

Ayer el país volvió a estremecerse. En medio de la Gran Marcha Nacional, un joven artista, Mauricio Ruiz Sáenz, “Trvko”, perdió la vida. Otro lucha por sobrevivir en coma. Detrás de cada cifra hay un rostro, un hogar, una historia. Y también, una pregunta urgente: ¿Cuánto más debe sangrar el Perú para que se escuche el reclamo de justicia social?

La violencia estatal no puede ser una respuesta política. Disparar contra manifestantes y negar la presencia de fuerzas: todo ello vulnera los derechos humanos más elementales. Nadie —ni autoridad ni uniformado— puede olvidar que cada ciudadano tiene derecho a protestar, a exigir, a vivir sin miedo.

Mientras el poder se aferra a sus privilegios, la sociedad civil grita por verdad, dignidad y derechos. No se trata de colores partidarios, sino de humanidad. El país no necesita más excusas ni más represión: necesita memoria, justicia y reparación.

Que la muerte de un peruano y de tantos otros no quede impune. Que el derecho a la vida y a la libre expresión no siga siendo una utopía. Porque cuando el Estado calla ante la injusticia, la democracia entera se tambalea.

Hoy más que nunca, defender los derechos humanos es defender al Perú.

Los rincones más oscuros de la cultura INCEL y la rabia masculina

Los rincones más oscuros de la cultura INCEL y la rabia masculina

Por Johanna Gallegos 

Adolescence, Ilustración de Ashutosh Jha

El nuevo drama criminal de Jack Thorne y Stephen Graham, Adolescence, está siendo altamente consumido y popularizado por miles de personas en el mundo. Desde que fue subida a Netflix, la serie ha causado más de una reacción; la mayoría de estas son positivas debido al tratamiento magistral que logra hacer de un tema poco tratado como la cultura INCEL. Y tan sólo en cuatro episodios de no más de cincuenta minutos. 

La historia de la nueva serie exitosa de Netflix, sigue a Jamie Miller (Owen Cooper), de 13 años, y las consecuencias que tiene tras ser arrestado por el asesinato de su compañera de clase, Katie. Los temas expuestos giran en términos, conceptos y esquinas más oscuras que la cara del internet muestra cómo la cultura de los incels y  la brutalidad del acoso en línea.

Por Anna Sarukhanova

Cultura Incel y comunidades virtuales misóginas 

El más tocado es el de la #incel, que es una abreviatura de «célibes involuntarios» que defienden ideas misóginas, en su mayoría violentas. Definir a uno de estos individuos sólo podría estar cerca de los llamados hombres incapaces de generar relaciones sociales con mujeres. Unidos, han creado diversas comunidades virtuales con características y rasgos propios del perfil de agresores potencialmente peligrosos. Todos juntos forman la -no tan- misteriosa manosfera

La manosfera es una colección superpuesta de comunidades de apoyo para hombres en línea que han surgido como respuesta al feminismo, al empoderamiento femenino y a las fuerzas alienantes del neoliberalismo. Y tal como lo dicen los mismos investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, Lionel Delgado y Alejandro Sánchez, estos espacios han llamado la atención en los últimos años debido a su efervescencia social y el crecimiento veloz de adeptos, entre los que están adolescentes, jóvenes y adultos.  

Al ser comunidades virtuales usan una terminología diferente y original para adjetivar a ciertos tipos de mujeres que -en sus pensamientos machistas- suelen aprovecharse del hombre y resaltan lo más maligno de la sociedad. Pueden ir desde palabras como “chad”, utilizada para referirse a un hombre que posee un físico hegemónicamente atractivo —generalmente musculoso— y goza de un cómodo estatus socioeconómico; “stacys”, féminas con características como senos y glúteos voluptuosos, cabello rubio y un maquillaje impecable. Entre otros términos destaca “becky”, para referirse a mujeres con un «atractivo promedio», por debajo de las stacys. Finalmente, “brad o normie” son utilizados para describir a hombres no pertenecientes a la comunidad ‘incel’.

Así mismo, los conceptos como “reglas” y “códigos” son esenciales en el mundo incel. En la serie nombran algunos básicos como los grupos de la verdad y la regla 80/20 (la teoría de que el 80% de las mujeres se sienten atraídas por el 20% de los hombres, y que las mujeres sólo buscan hombres que sean física y socialmente deseables). Estas ideas van acrecentando la rabia masculina que de una u otra manera termina explotando. Una clara muestra de ello se da en el episodio tres de Adolescencia. Jamie y su psicóloga (Erin Doherty) transitan diversas emociones en una conversación que inicia pacífica pero termina desenmascarando la personalidad iracunda del adolescente, develada ante una mujer fuerte, exitosa y que representa cierto tipo de autoridad y poder sobre él. 

Una situación que, además de poco común, es imposible de soportar para Jamie. 

¿Por qué la rabia traspasa las pantallas?

¿Son los incels una amenaza para las mujeres? ¿Estas comunidades representan riesgos para las mujeres? ¿Puede la violencia traspasar la pantalla y llevar a cometer crímenes de género? 

La serie da un “sí” muy grande pero considerando los porqué y los cómo. Jamie Miller no nació siendo un asesino y en cuatro episodios se intenta explicar cómo el rechazo, los conceptos machistas y la falta de atención de sus padres, lo llevaron a acabar con la vida de Katie. 

En el 2021, Jake Davinson, un hombre de 22 años, mató a cinco personas en Plymouth, en el sur de Reino Unido. Sin motivos aparentes, disparó contra Maxine Davison (su madre, de 51 años), contra otra mujer, dos hombres y una niña de 3 años en tan solo seis minutos. 

Fanático de las armas e identificado con la cultura de hombres incels, Davinson, pasaba sus días escribiendo en blogs y páginas web como Reddit para explicar sus ideas misóginos y violentas. Se describía hacía sí mismo como un hombre virgen con problemas de salud, atrapado en casa de su madre, sin dinero ni trabajo. Poco a poco fue ampliando su espacio de difusión y logró crear un canal de YouTube. Sus videos -la mayoría tenebrosos- giraban en torno a sus quejas contra las mujeres, especialmente las madres solteras como su propia madre en particular, llamándola «vil, disfuncional y caótica». Sus palabras iban calando en usuarios jóvenes que comentaban sus videos y lo hacían popular. 

Davinson en sus blogs fomentaba ideas misóginas – The Independent

Davinson usaba la terminología incel en todas sus redes sociales, poseía licencia para portar armas, un diagnóstico no tratado de autismo y todo un conjunto de rasgos que a larga vista era de alarma para sus padres y las autoridades; sin embargo, no fue hasta la muerte de sus víctimas que se tomó atención a las subculturas de internet machistas y en auge que parecían ir saliendo del oscuro mundo del internet para manifestarse en las calles, en la vida real. 

Estados Unidos también tuvo un caso previo que ya iba alertando el despertar de estos grupos. Un ejemplo es la masacre de Elliot Rodger en Santa Bárbara en 2014, en la que murieron seis personas. 

El entorno para las mujeres es cada vez más tenso y la misoginia se ha vuelto común. La inseguridad con la que transitamos el día a día es inconcebible y parece ser que la tecnología y el internet quieren sumarse a estas fatídicas violencias. 

Observamos estadísticas preocupantes que muestran que los niños y niñas más jóvenes están más enfrentados que nunca. Una encuesta de Ipsos UK y el Instituto Global para el Liderazgo de las Mujeres del King’s College de Londres dio a conocer que el 57 % de los hombres de la Generación Z consideraba que la sociedad había «ido tan lejos en la promoción de la igualdad de las mujeres que estamos discriminando a los hombres». 

A estas estadísticas se le suma el incremento de influencers que promueven discursos de misoginia disfrazados de tips generadores de autoconfianza y autoestima para hombres “alfa”. Los llamados gurús o coaches se han popularizado gracias a sus contenidos “amenos” por plataformas como YouTube, TikTok, Twitch y el nuevo kick. Solo basta escuchar unos minutos iniciales de vídeos de personajes como Andrew Tate (buscado, actualmente, por la policía estadounidense) o Luis Castilleja El Temach, cuyo contenido gira en torno al nacimiento de hombres alfas dispuestos a ser exitosos en sus relaciones sociales y especialmente, amorosas.

¿Porque miles de jóvenes en México y Latinoamérica escucharían consejos para ser hombres alfa? Pues, la respuesta del Temach es para poder relacionarte mejor con las mujeres, siendo un hombre de más valor que los demás. El lenguaje que usa solo conseguiría mostrar a la mujer como objeto, mostrarla superficial y con poca inteligencia para escoger a un buen hombre por lo que se necesita enamorarla bajo ciertas reglas. Su contenido se relaciona con los incels al apelar a ideas machistas para asegurar éxito en mentes tan jóvenes y vulnerables. 

La pesadilla se hace realidad 

La cultura incel ya no se limita a internet. Como demuestra Adolescence , la misoginia sobresale de nuestras computadoras y celulares, los chats ya no camuflan la rabia masculina, el odio se va extendiendo y causando daños reales. Las alarmas deben sugerirnos más cuidado y apoyo hacia nuestros jóvenes y adolescentes. 

No. Las habitaciones de los hijos no parecen ser lugares seguros en la actualidad. La soledad de un dormitorio puede generar ansiedades difíciles de calmar. Los padres de Jamie, en el cuarto episodio exploran este mensaje y descubriendo que el mundo de los adolescentes es diferente al que conocían y que a pesar de intentar estar presentes en su hogar -sin éxito alguno debido a la rutina diaria y el trabajo excesivo- no logran entender a tiempo lo que iba ocurriendo con su hijo: sus inseguridades, sus temores, sus alegrías, sus gustos, su vida. 

Es aquí donde está el verdadero punto de inflexión. ¿Realmente conocemos a nuestros hijos? ¿Les ponemos límites? ¿Les damos confianza? ¿Les enseñamos a ser tolerantes ante la frustración y los problemas? Hay una urgencia de que padres y profesores puedan advertir los peligros a los que se exponen las mentes jóvenes y para ello hay que empezar entendiendo su modernidad, esa que caracteriza sus mundos -reales y virtuales-. 

Según investigaciones recientes como las de la conferencia WebSci ’19: Proceedings of the 10th ACM Conference on Web Science, que estudia el nacimiento de manosferas en blogs y teniendo en cuenta que el internet es de uso vital en la actualidad, y que parte de él está lleno de oscuros rincones donde nacen estos grupos con retóricas de odio, vale decir que debemos optar por las crianzas respetuosas pero seguras y con padres presentes. 

La médica psiquiatra Geraldine Peronace, en una nota previa para El Nacional, destaca el rol principal que tienen los padres en la protección de sus hijos frente a los efectos dañinos de las redes sociales. La psiquiatra, también resalta que «la falta de comunicación emocional entre padres e hijos es una de las principales razones por las que los adolescentes caen en patrones de comportamiento problemáticos».

La pediatra Silvina Pedrouzo, especialista en usos y efectos de las tecnologías de información y comunicación, añade que el acompañamiento de los padres debe ser constante, y no solo basta con el control de las horas de pantalla, sino también en la supervisión del contenido y las interacciones en línea. 

Entre otras recomendaciones, se hallan las de fomentar actividades offline, mejorar la comunicación con los hijos y una supervisión activa pero no punitiva, creando ambientes de confianza y armonía familiar. 

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan que a  lo largo de su vida, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por parte de una persona que no es su pareja. 

Nosotras merecemos protección y seguridad, y para ello es necesario educar, criar y proteger a los niños y adolescentes de los horrores que habitan el internet  asegurando su bienestar emocional y psicológico.

El trabajo doméstico en Perú: de la invisibilidad a la lucha por la dignidad y los derechos laborales

El trabajo doméstico en Perú: de la invisibilidad a la lucha por la dignidad y los derechos laborales

Por HILARY VENEGAS

Cada 30 de marzo, el mundo celebra el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una fecha que pone en evidencia el trabajo esencial de millones de mujeres que, a menudo, son invisibilizadas por su trabajo en los hogares. En Perú, este día tiene un significado profundo, pues refleja las luchas de un sector que, aunque indispensable, sigue siendo relegado y subvalorado.

El trabajo doméstico, realizado principalmente por mujeres, es esencial para el funcionamiento de nuestras sociedades y debe ser reconocido y valorado como tal. Foto: ANDINA/difusión

El trabajo doméstico es el pilar sobre el cual descansan muchas familias, permitiendo que otras personas puedan desempeñar sus actividades laborales o educativas sin preocuparse por las tareas del hogar. Sin embargo, este trabajo, a pesar de su relevancia, ha sido históricamente invisibilizado. En Perú, según el INEI, existen 244,726 trabajadoras y trabajadores del hogar, de los cuales el 95% son mujeres.

Muchas de las mujeres que ejercen el trabajo doméstico pertenecen a sectores vulnerables y se encuentran en una situación de precariedad laboral y social. El INEI señala que solo hay cerca de 109,000 contratos registrados, a pesar de que el total de trabajadoras y trabajadores supera las 244,000 personas. Además, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que en nuestro país el 90% de estas trabajadoras lo hacen en la informalidad.

La invisibilidad de este trabajo tiene sus raíces en creencias arraigadas, que consideran estos trabajos como algo “natural” para las mujeres. Sociológicamente, el trabajo doméstico ha sido relegado al espacio privado, donde las trabajadoras no pueden tener las mismas condiciones que los trabajadores de otros sectores, a pesar de que su aporte es crucial para la economía del país.

Mary Carrasco, trabajadora del hogar en Lima, relata: «A veces la gente piensa que esto lo hago por gusto, como si no fuera un trabajo real, pero es un trabajo real y un cansancio real, pero no siempre lo ven así. Al final del día, soy responsable de muchas tareas que permiten que las familias funcionen y no es un favor, es un trabajo y debe ser reconocido». Esta percepción contribuye a la falta de reconocimiento y la poca valoración del esfuerzo que implica este tipo de trabajo.

Las trabajadoras del hogar se enfrentan no solo a la invisibilidad, sino también a condiciones laborales precarias. En Perú, muchas de ellas no tienen acceso a seguridad social, sus jornadas laborales son extensas, los sueldos son bajos y los abusos laborales son frecuentes. 

Renzo Quijano, abogado laboralista, señala que, al ser las trabajadoras del hogar en su mayoría mujeres, están expuestas a violencia de género. «Un desafío en la lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar, en el marco de sus reconocimientos de derechos, es cómo el ordenamiento jurídico puede dotarlas de garantías suficientes para desempeñar su labor sin tener que verse expuestas a este tipo de situaciones.» 

A nivel internacional, la OIT aprobó el Convenio 189 en 2011, un instrumento que establece una serie de derechos para los trabajadores del hogar, como el derecho a un salario justo, descanso semanal, y condiciones dignas de trabajo. Sin embargo, Perú ratificó este convenio en 2013, pero la implementación de sus disposiciones sigue siendo insuficiente. En muchas ocasiones, los trabajadores se enfrentan a patrones que no cumplen con las normativas, debido a la falta de vigilancia y control por parte de las autoridades.

Por otro lado, Quijano sostiene que el marco jurídico no les dota de suficientes garantías y, a pesar de que existen herramientas para vigilar las condiciones de las trabajadoras del hogar, «no es suficiente y, en todo caso, deberían buscarse nuevos métodos para poder afrontar esta situación y brindarles la seguridad que todo trabajador necesita para resguardar su integridad al momento de prestar sus servicios», señala.

A pesar de las dificultades, el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar también es una oportunidad para reconocer los avances que, con lucha y esfuerzo, han logrado estas mujeres. A lo largo de los años, se ha logrado una mayor visibilidad del trabajo doméstico y avances legales importantes. En Perú, por ejemplo, la Ley N° 27986, aprobada en 2003, reconoce a las trabajadoras del hogar como trabajadoras formales y les otorga derechos laborales como el pago de un salario mínimo, días de descanso y vacaciones.

En este contexto, colectivos y sindicatos como la Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar del Perú (FENTTRAHOP), han jugado un papel fundamental. A través de movilizaciones, campañas y la creación de alianzas con otros sectores, estas organizaciones han logrado mejores condiciones de vida para muchos trabajadores.

Carrasco menciona: «Antes no sabíamos que teníamos derecho a descansar, a tener días libres o a tener un salario justo. Ahora que lo sabemos luchamos por nuestros derechos porque entendemos que somos trabajadores, no esclavas y que merecemos ser reconocidas».

El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) ha informado un aumento del 47% en la inscripción de trabajadoras y trabajadores del hogar en su plataforma web, Registro del Trabajo del Hogar, entre abril de 2022 y marzo de 2023. Este avance refleja el compromiso del sector con la difusión y cumplimiento de la Ley N° 31047, Ley de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar, que garantiza derechos fundamentales como la seguridad social y el registro obligatorio de contratos. Desde su implementación en julio de 2020, se han registrado 8.802 contratos, lo que muestra una mayor conciencia de los empleadores sobre sus responsabilidades legales. 

Es fundamental que la sociedad, los gobiernos y las empresas se involucren en la transformación del trabajo doméstico y reconozcan su valor en todos los aspectos: desde el pago justo hasta la redistribución de los trabajos de cuidado dentro del hogar. La lucha por un trabajo doméstico digno y reconocido está lejos de terminar, y la responsabilidad de la sociedad es continuar apoyando a quienes realizan estas tareas esenciales mediante cambios estructurales cruciales. 

“Nuestro país no ha podido lidiar con la violencia que sufren las mujeres. Debería darse una mirada particular sobre cómo se está protegiendo la vida y la salud de estas trabajadoras, y en ese sentido, los cambios estructurales deben ir acompañados de medidas para mitigar las causas que originan la violencia hacia las mujeres, que evidentemente provienen de una mirada machista.”, señala Quijano.

Renzo Quijano afirma que el Estado debe garantizar derechos a este grupo de trabajadoras, implementando medidas directas para las víctimas, incluyendo sanciones claras para los agresores. Estas medidas deben ser reales y efectivas para incidir en la reducción del machismo, que tanto daño le causa a las mujeres y, por ende, a las trabajadoras del hogar.

A medida que la sociedad avanza, el futuro del trabajo doméstico también está experimentando transformaciones, aunque no siempre de la forma que se espera. El auge de la automatización y la digitalización ha comenzado a impactar el trabajo doméstico, pero las trabajadoras del hogar continúan enfrentando desafíos. ¿Será posible que en el futuro las trabajadoras del hogar obtengan mejoras sustanciales en sus condiciones si continúan luchando por sus derechos? Es una pregunta que aún queda abierta.

El Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar es mucho más que una fecha de conmemoración: es una llamada a la acción. Un recordatorio de que el trabajo doméstico merece ser reconocido, respetado y remunerado de manera justa, y de que las luchas por la igualdad y los derechos laborales son una parte fundamental para avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.