Foto: Arturo Gutarra. Intervención por La Antígona
María Clara Lozano Huamán. Así es cómo la conocen todos sus vecinos y su misma hermana. Sin embargo, esta joven de 24 años de edad no cuenta con un documento que la reconozca e identifique con algún nombre. A pesar de la insistencia de los vecinos, no ha obtenido ayuda para conseguir su partida de nacimiento. Aún así, su historia llegó al corazón de un fotógrafo. El mismo que nos cuenta en esta crónica, cómo es el vivir sin identidad.
Los años pasaron muy rápido para las hermanas Lozano Huamán, viviendo bajo su hogar construido con esteras y calaminas. Trece años que son causa de nostalgia para Deysi, la hermana mayor. Ella, a sus 27 años, toma un rol importante al cuidar a su hermana discapacitada. Viviendo con el misterio del cómo, un día, nunca volvió a hablar ni a escuchar, quedándose así por el resto de su vida.
Foto: Arturo Gutarra
Una noche, cuando su hermana se encontraba delicada de salud, Deysi se comunicó con una miembro del comité de damas para solicitar ayuda y para llevarla a un centro de salud más cercano.Lamentablemente, ella no contaba con documentos que identifiquen a su hermana. Este hecho dejó al descubierto que su caso, se convertía en uno más dentro de la cifra de una problemática social que con el pasar del tiempo ha sido olvidada y a la que muchos gobiernos no le han tomado importancia.
“El silencio es el ruido más fuerte,
quizás el más fuerte de los ruidos”
-Miles Davis-
Foto: Arturo Gutarra
El distrito de La Esperanza, es el más poblado de la provincia trujillana, según el último censo del 2017. Cuenta con un aproximado de 189,206 habitantes. Fue este lugar al cual acudí cuando me llegó la propuesta para trabajar como fotógrafo de campaña. Oferta que acepté. Claro, eso implicaba estar pendiente a los viajes en todo el territorio Liberteño. Además, debía estar al tanto de cada movimiento y gesto de mis clientes para capturar el momento perfecto. Cada lugar con población vulnerable se convertía en ese tesoro al que todo postulante al gobierno quiere acercarse. Sus objetivos son repartir palabras ficticias y enamorar a las personas que más necesitan de ellos. Los mismos que ponen toda la fe en que en algún momento, regresarían a visitarlos y cumplir su palabra.
—Iremos al Cerro Cabras, de seguro habrás ido, ¿verdad? —decía una candidata por la «palatina» de Acción Popular.
—Mis padres dijeron que por ahí es peligroso. No he pasado por esas zonas —respondí temeroso.
—Tenemos contactos por el sector. Estas personas suman votos. Si vamos, a este paso, de seguro tendríamos el ingreso seguro. —comentó entusiasmado el asesor de campaña, mientras manejaba el automóvil.
Foto: Enrique Narvaez
Dos mil quinientas familias -incluyendo menores de edad- eran quienes habitaban en los arenales. Aún cuando varias autoridades, locales y regionales, recurrían a la zona a entregar apoyo humanitario, olvidando que sus dirigentes exigían la construcción de veredas.
En el asentamiento, aquellos niños y niñas eran los iconos en las fotografías para elevar la popularidad y robarle puntos a la competencia. Yo, un jóven comunicador, tan solo observaba, graficaba lo oportuno y continuaba con lo mío, mientras iba escuchando las típicas promesas del retorno una vez que alcanzaran la victoria.
—Envié un oficio al señor Kike. Tuve conocimiento que ganó las elecciones, pero hasta el momento no me responde. Necesitamos su ayuda –aseguraba Martha Villarreal, una de las personeras leales al partido, que conocí hace medio año en este asentamiento humano llamado Clementina Peralta.
Foto: Arturo Gutarra
La historia de este lugar es algo interesante. En 2007, un grupo de moradores sin hogar, trabajo y con una situación inestable recurrieron a las faldas de un cerro muy conocido por los trujillanos y se instalaron ahí.
Tras culminar con mi labor y antes de partir del sitio, sentí el compromiso de continuar descubriendo cuáles eran las problemáticas que, en ese entonces, vivían los habitantes. Fue ahí cuando conocí a Doña Martha y a sus hijos. Los mismos que cada vez que regresó por esos lares, son los primeros en preguntarme cómo me ha estado yendo en el transcurso de los días. La amistad entre los moradores y yo, se ha vuelto tan grande como aquellas de la infancia o de la primaria. Asumo sus problemas como míos, y esto me permite hacer que se visibilicen.
De entre todos ellos, hay uno en específico, que es necesario conocer. Me refiero al analfabetismo. Este, no solo está presente en la región La Libertad, sino en todo el Perú. No es difícil analizarlo ya que gracias a la información recaudada por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se ha ido develando su profundidad. Gracias a un estudio realizado en 2020, hoy sabemos que el analfabetismo llega a los 2 millones 211 mil personas aproximadamente. Es decir, un 12,3% de la población; de entre ellos, el 74,1 % son mujeres.
***
Unos días después, como suele ser mi costumbre, salí a caminar por los jirones principales de Trujillo y me encontré con colegas. Me hallaba hablando con uno cuando me llegó una llamada desde un número desconocido.
¿Quién podría ser? Me pregunté.
Luego de timbrar 4 veces decidí contestar. La voz temerosa se escuchó en mi teléfono móvil. Era la misma voz que escuché hace 5 meses.
—Joven, le saluda Martha de Clementina…
—¡Hola! ¡Qué gusto volver a escucharle! ¿Cómo está? ¿Y este número?
Martha pasó a explicarme que uno de sus familiares le estaba prestando un celular ya que lamentablemente en las periferias no cuentan con teléfonos.
—El alcalde vecinal quiere contarte sobre un caso de una vecinita. Te lo paso para que pueda comentarte. –fueron las palabras de la Presidenta del vaso de leche.
Los relatos de don Luis Flores, alcalde vecinal de Clementina, me hacían imaginar un panorama complejo. Para entenderlo mejor, tomé la decisión de ir a conocer la historia entre los arenales y el frío significativo de la zona.
Rompiendo la rutina de casa-centro de ciudad, me arriesgué a ir hasta donde se encontraba mi destino. Fueron ocho kilómetros fuera de Trujillo en un microbús de color verde claro. La música chicha no faltaba en cada viaje de ida-vuelta. La mañana calurosa animaba el día para hacer las cosas bien.
Un hombre, un tanto ya mayor, que aparentaba 70 años y tenía la cabellera blanca, palmoteaba en significado que un pasajero estaba por bajar. Quién diría que con tan solo un par de monedas harías un gran favor a varias personas que verdaderamente lo necesitaban.
Foto: Arturo Gutarra
Don Luis Flores Acevedo, me esperaba al interior de su vivienda. Me encontraba listo para empezar a graficar y conocer más sobre la situación. Cuando ingresé al domicilio, logré observar un folder lleno de documentos hechos a puño y lapicero. Estaban sobre la mesa. Ahí, en el documento había una solicitud dirigida a un nosocomio del centro de la ciudad. Se pedía que entregaran la partida de nacimiento de una joven de 24 años de edad cuyo nombre era María Clara Lozano Huamán.
Foto: Arturo Gutarra
***
Ya era medio día. Las calles alegres de Clementina se llenaban con los vecinos del lugar. Ellos salían de sus casas con tapers. Iban con dirección al comedor popular. Todo el camino me preguntaba por María Clara, ¿en qué condiciones se encontrará? ¿Podrá declarar y contarme su historia?
Subir esas pequeñas colinas en los arenales me habían traído un grato recuerdo. Cuando inició la pandemia, solía pasar por los asentamientos humanos a recolectar testimonios; tal cómo lo estaba haciendo en ese momento. Esos recuerdos se desvanecieron cuando llegué a la vivienda de las hermanas Lozano. Una joven tímida abrió la puerta. Traía puesta la pijama de color rosa. Don Luis, intentaba hacer algunas señas para explicarle mi visita. Era en vano.
—No puede hablar, ni oírnos. —dijo Olivia mientras acariciaba su cabello lacio y corto.
Estando un día entero, conocí personalmente a Deysi Lozano, la apoderada de María Clara. Su mirada de cansancio luego de una larga jornada de trabajo me daba claras señales de su historia.
Sus padres nunca le dijeron el motivo por el que no realizaron el trámite de inscripción de nacimiento de su hija, saliendo del hospital. Esto, ocasiono que nunca contara con una partida de nacimiento. Y se uniera a los más de 277 mil 596 ciudadanos que tampoco cuentan con identificación.
Los años pasaron y los problemas en casa se presentaron, causando la separación, y posterior ausencia de su madre. Ellas tenían 11 y 13 años.
—Lo que tengo entendido es que vive por Virú con su nuevo compromiso. No hemos hablado desde hace años y le comenté sobre mi hermana, pero no me dio solución ya que también es analfabeta. —comentó.
No contar con documentos le ha costado perder los estudios básicos como la educación inicial, primaria y secundaria. Su hermana intenta enseñarle a través de los objetos y también improvisando con un poco de caligrafía. Esto, ya que en su caso, dejó el colegio cursando el 3er año de secundaria para dedicarse a trabajar. Desafortunadamente, su padre falleció producto de un cáncer en la tiroides hace 8 años.
—Mientras yo trabajaba en ventas, mi hermana se quedaba sola en casa. Hasta el momento continúa así. Si un día no trabajo, no tenemos para comer. Sus mascotas -Sasu, Pequeña y Bobby- son con quienes pasa los tiempos libres mientras se encuentra sola.
Un estudio realizado en base a cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), detalla que los 564 mil 487 habitantes que no cuentan con DNI representan el tres por ciento de la población mayor de 18 años. Las cifras más altas se presentan en Piura, Cajamarca, Loreto y La Libertad -esta última donde reside María Clara-.
Además, existen más mujeres que varones sin DNI, puesto que del total de indocumentados, el 57% son mujeres (310 mil 165).
Deysi empezó a llorar desconsoladamente luego de observar las cifras que le mostraba. Ella nunca paró de asegurar que su hermana es su motor para seguir avanzando. Su familia le dio la espalda y no les quedaba de otra que continuar.
Foto: Arturo Gutarra
El Comité de damas, un grupo de 10 féminas, son quienes están al cuidado de las dos señoritas. He de recalcar que, en el sector, se han registrado muchos casos de violencia y por ende, ellas deben estar siempre al cuidado de María, al menos cuando se queda sola. Cada madre de familia tiene una historia detrás. Aún así, consideran a María Clara como una hija más de sus familias. Ellas, brindan así, todo el apoyo emocional que ambas hermanas necesitan en estos tiempos.
—Desde un principio cuando Deysi se me acercó a pedir ayuda para su hermana, sentí esas ganas de estar ahí con ellas. Lo que exigimos es que sea considerada como ciudadana y contar al menos con un SIS. —aclara la señora Alicia, promotora de la comitiva.
Foto: Arturo Gutarra
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La noche de ayer -15 de agosto- las madres de familia se organizaron para preparar una deliciosa torta de vainilla con manjar blanco encima. El motivo fue la celebración por el cumpleaños número 25 de María Clara. Durante el preparativo, estas cálidas damas, recordaban cómo llegaron a conocerla, y cómo han podido ayudar desde su precaria posición. Una de ellas es la señora Martha Estrada. Ella no culminó sus estudios de psicología pero cuando María cae en la tristeza, le brinda algunas charlas para alegrarla. Lo mismo sucede con su vecina Olivia, cuya profesión es enfermera técnica. Ella siempre está atenta para cuando María Clara se enferma. Es, sin duda, la indicada y la primera en darle auxilios.
Foto: Arturo Gutarra
Al llegar a la casa, una sonrisa se dibujó en el rostro de María Clara. No se esperaba la sorpresa que le tenían los vecinos. La esperanza de que a sus 25 años sea considerada ciudadana y sea reconocida por el estado, no ha muerto en ella. Tampoco desaparece el apoyo incondicional de su hermana mayor y la de los vecinos. Estas, perduran haciendo que uno de los sectores más golpeados por la pobreza, siga unido y apoyándose el uno al otro.
Foto: Arturo Gutarra
La melodía de la clásica canción “Happy Birthday” empezó a sonar en la puerta de humilde vivienda. Era el broche de oro para culminar un día especial en la vida de María Clara. Una joven con sueños y que aún lucha por su derecho a poseer una identidad a pesar de la negativa y el silencio de las autoridades locales, regionales y nacionales.
*La Antígona se comunicó con las autoridades relacionadas al caso y no pudo obtener respuesta alguna hasta el cierre de ésta crónica*
Naomi Osaka y Simone Biles, dos deportistas de élite, optaron por retirarse de sus competencias porque no estaban bien ni psicológica ni emocionalmente. La tenista lo hizo en Roland Garros y la gimnasta en Tokio 2020. Demostraron así que no solo se trata de estar al máximo a nivel físico, sino también de contar con una buena salud mental, un tema que aún sigue siendo tabú en el mundo del deporte. Pero que las dos atletas, con sus valientes decisiones, han vuelto a colocar en el tablero.
Culminaron los Juegos Olímpicos en Japón. Un evento extraño debido a las restricciones por el COVID-19, pero que no dejó de lado la competitividad. Y que buscó ser una fiesta para los deportistas, en donde muchos de ellos cumplieron su sueño de subirse al podio o de participar en una cita olímpica. Será recordado Tokio 2020 no solamente como la edición llevada a cabo en medio de la pandemia. También por sus historias de superación, por los récords que se quebraron y, sobre todo, por situar otra vez en el tablero, aun con más fuerza, el tema de la salud mental.
Fue la gimnasta Simone Biles que, al retirarse de las finales para buscar su estabilidad psicológica y emocional, terminó por dinamitar esa alarma de la salud mental, que la tenista Naomi Osaka ya había advertido unos meses atrás. Ambas tomaron decisiones que pueden significar, ahora sí, un cambio en el deporte.
Foto: Reuters
La japonesa Naomi Osaka, de 23 años, ha ganado cuatro Grand Slam, el torneo que todo tenista ansía tener en su palmarés. También es considerada, según Forbes, como la atleta mejor pagada de la historia. Para sus seguidores, todo andaba bien en ella, pero no era así. A fines de mayo, antes de pisar la tierra batida de Roland Garros, anunció que no iba a departir con los medios durante el evento. Lo comunicó a través de un mensaje en sus redes sociales, que causó preocupación para algunos y sorpresa para otros.
“A veces he sentido que la gente no tiene en cuenta la salud mental de los atletas y esto suena muy cierto cada vez que veo una conferencia de prensa o protagonizo una. A menudo nos sentamos allí y nos hacen preguntas que nos han hecho varias veces antes o nos hacen preguntas que nos hacen dudar, y simplemente no voy a someterme a las personas que dudan de mí”, expresó en un comunicado.
La organización, sin embargo, no entendió la situación que estaba afrontando la atleta. No entendió el problema de salud mental con el que estaba batallando y le impuso una multa de 15.000 dólares, ya que Naomi no había acudido a hablar con los medios tras ganar la primera ronda del torneo, como estaba obligada según reglamento. Hubo, además, una advertencia: si seguía incumpliendo la norma, podría acarrearle mayores consecuencias. El pronunciamiento estaba firmado por los responsables de los cuatro Grand Slam (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y Abierto de Estados Unidos). Era una manera de meter presión.
Tweet Naomi Osaka
Pero al día siguiente, Naomi tomó una decisión e informó que se retiraba del evento francés. En su mensaje, contó que en París se sentía “vulnerable y ansiosa”, así que pensó que “era mejor cuidarse y saltarse las conferencias de prensa”. “Cualquiera que me conozca sabe que soy introvertida. Y cualquiera que me haya visto en los torneos se dará cuenta de que a menudo uso auriculares, ya que eso ayuda a calmar mi ansiedad social”, manifestó. Añadió que nunca trivializaría la salud mental o la usaría a la ligera. Y reveló que desde el Abierto de Estados Unidos del 2018 padece largos episodios de depresión, con los cuales está “lidiando mucho”. La Federación Francesa de Tenis, organizadora del Roland Garros, finalmente la entendió y también le ofreció su apoyo.
Pero, ¿qué pasó en aquel evento estadounidense que marcó a la joven tenista? El sueño de Naomi, tal como lo dijo en Netflix, siempre fue ser la primera japonesa en ganar un Grand Slam y lo logró ese 2018 en Nueva York, al vencer en la final a la histórica Serena Williams. Así, con 20 años, consiguió su primer grande. Lo que debió ser un sueño cumplido, terminó siendo un mal momento, una pesadilla quizá.
En la ceremonia para entregarle el trofeo, fue abucheada por el público del estadioArthur Ashe que sentía que la nipona le había arrebatado el título a la favorita, la jugadora local. Naomi se bajó la visera para cubrir su rostro y soltó algunas lágrimas que no eran precisamente de felicidad. Williams, quien había discutido durante el partido con el árbitro, expresó algunas palabras para calmar a la injusta multitud y conseguir que la campeona sea aplaudida. El daño, sin embargo, ya estaba hecho.
Foto: Tennisworldes
“La salud mental es importante para todo deportista y no deportista. Es como la salud física. Si físicamente no estás bien, no puedes rendir en nada de lo que hagas, ni en tu trabajo ni en tu familia ni en los quehaceres del día a día o en el deporte. A las finales somos un ser humano que tiene mente y tiene cuerpo, y ambos se complementan”, explica el psicólogo del deporte y la actividad física, Marco Moschella Coello, quien luego agrega: “Tenemos que mantener saludables ambas partes sino no podremos rendir con nuestra mayor capacidad. Y si hablamos de deporte de élite, no podemos dejar de hablar de rendimiento. Y para tener un buen rendimiento necesitamos tanto salud física como mental”.
Foto: Salty View / Shutterstock.com
Cuando la estadounidense Simone Biles, considerada la mejor gimnasta de la historia, llegó a los Juegos Olímpicos en Tokio seguramente estaba al 100% en su físico. Sin embargo, no estaba bien en cuanto a su salud mental. Las expectativas se cernían sobre ella. Sus fanáticos querían que siga deslumbrando al mundo y engrosando su legado de triunfos olímpicos, sumando más medallas a los cuatro oros y un bronce que había obtenido en Río 2016.
Sorprendió Simone, cuando en la prueba de salto dio menos vueltas de las que había planeado. Decidió, entonces, retirarse de esa competencia por equipos y Estados Unidos se quedó con la plata. Ella no estaba bien. “Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo», declaró después en la rueda de prensa; «tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo, y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos».
Simone también se vio obligada a dejar de competir en las finales individuales del concurso completo, de salto, de barras asimétricas y de suelo. Y publicó un video en el que contó que estaba sufriendo de ‘twisties’. Se trata de un momento de desorientación o bloqueo mental que sufren los gimnastas cuando están en el aire. Este hace que pierdan el control de su cuerpo, lo que no permite que puedan culminar sus maniobras como las habían planeado o, en el peor de los casos, de manera segura. Se entiende, entonces, por qué Biles en el salto de la prueba por equipos, dio menos vueltas de las esperadas y no cayó con la perfección a la que tiene acostumbrado al mundo de la gimnasia.
Para el psicólogo deportivo, Marco Moschella, las decisiones que tomaron Naomi Osaka y Simone Biles son “a nivel personal, bastantes maduras y supersaludables”. “A las finales, el deporte es sensación. Si sientes que estás bien, rindes bien. Si no sientes que estás bien, no vas a rendir bien. También habla de un autoconocimiento que ellas se tienen para saber cuándo estas sensaciones son tan negativas que es mejor parar”, dice. Y agrega: “A nivel social es algo que me parece mucho más importante. No digo que en el personal no sea importante, pero la repercusión que esto tiene a nivel social es mucho más grande”.
Foto: Prensa
“Este mensaje que se le da al mundo entero es todo lo contrario a lo que normalmente la gente piensa: que los deportistas de alto rendimiento siempre van a estar aptos para rendir al 100%. Y no es así. Porque no son máquinas. Son seres humanos como cualquier otro deportista o gente que no hace deporte”, prolonga el especialista. Reitera que antes de atletas son personas “que necesitan salir a divertirse, que necesitan tener su espacio, que necesitan un día de no saber nada de deporte, que necesitan también dormir un día hasta tarde. A pesar de que tienen que hacer sacrificios para ser competitivos, eso no quiere decir que tienen que dejar de lado su salud ya sea física o mental”.
Gracias a la ayuda que recibieron, tanto Simone Biles como Naomi Osaka regresaron a la cancha. La gimnasta retornó en la barra de equilibrio y se colgó la medalla de bronce, una presea que, para ella, seguramente, vale oro. Y Naomi, tras abandonar Roland Garros, regresó en su casa, en los Juegos Olímpicos de Japón. Fue ella la encargada de portar la antorcha y recorrer el último tramo en una escalinata que representaba el monte Fuji, para luego encender el pebetero. Participó en la modalidad individual de tenis, pero se quedó en tercera ronda. Sin embargo, ya había demostrado su entereza y que podía luchar y vencer a sus problemas, al haber conseguido volver a jugar en una pista de tenis.
Tras la decisión de Simone, legendarios deportistas como la gimnasta Nadia Comăneci o el plusmarquista nadador Michael Phelps la apoyaron. “Hay mucha presión porque quieres hacer lo mejor que puedas. Pero es importante recordar que quieres hacer lo mejor para ti misma y no para los demás, que esperan algo más allá de lo que puedes entregar”, dijo la atleta rumana a CNN.
Foto: Mike Lewis/Ola Vista Photography
“Lo más importante es que todos necesitamos pedir ayuda cuando atravesamos esos momentos. Fue difícil para mí pedir ayuda”, indicó, por su parte, el ‘Tiburón’ de Baltimore en diálogo con la NBC. Él, al igual que sus dos colegas, tuvo que lidiar con problemas de salud mental. Por eso, también ha secundado a Naomi cuando reveló su ansiedad. Ella le agradeció en un artículo que publicó en la revista Time en julio y allí dejó un potente mensaje: “Espero que la gente pueda entender que está bien el no estar bien. Y está bien hablar de eso. Hay personas que pueden ayudar y, por lo general, hay luz al final de cualquier túnel”.
“(Lo que ha ocurrido con las dos atletas) es un llamado de atención a toda la gente, a deportistas y no deportistas, a federaciones y dirigentes, de que esto (la salud mental) es importante. Trabajar esto es importante. La idea es atacar la raíz, evitar el problema, tratar de ayudar. Trabajar con los más pequeños que más adelante van a representar a los países. Ahí es donde tenemos que atacar”, señala Moschella, quien afirma que todavía la salud mental sigue siendo un tabú, especialmente, en el deporte, pero espera que a partir de ahora se produzca un cambio.
Veinte años después de su nacimiento, la banda peruana Cuchillazo -conformada por Nicolás Duarte (guitarra y voz), Capi Baigorria (batería, coros y voz) y Rafael Otero (bajo y voz)- anunció su separación en febrero de 2021. El grupo logró formar parte de la banda sonora de la serie peruana “Misterio”, tocar en festivales locales como el Lima Vive Rock de 2013, y tocar fuera del país en el reconocido festival Cosquín Rock de Argentina en 2017. Aún cuando la banda se despide, su comunidad de seguidores -la Comuna Bestial– no desaparecerá en un futuro cercano porque, como narran Paola Bazalar y Tephany C., la comuna va mucho más allá de los conciertos que tal vez ya no llegarán.
Las administradoras “bestiales”
Si eres un oyente de Cuchillazo, entonces puedes decir que eres una de las “bestias” (la canción “La Bestia” salió en 2006). Paola llegó a ocupar un puesto clave entre las “bestias” alrededor de 2013. Un reencuentro con un amigo que no veía desde el colegio terminó con una invitación para participar en la Comunidad Bestial. Este amigo resultó ser el administrador de la comuna en aquel entonces, y Paola lo fue apoyando con las redes sociales hasta que él se retiró unos años después. Alguien debía tomar las riendas de la administración, y Paola decidió hacerlo, pero enfocándose en la parte digital para aprovechar sus conocimientos de publicista. Necesitaba alguien que la acompañara, y así llegó Tephany para ayudar fuera de la virtualidad.
Foto: Comuna Bestial – Facebook
La comuna atravesó una crisis mientras el cambio de administración se concretaba. Las personas se iban dispersando, y nadie tomaba la iniciativa de organizar las actividades. Pero la comuna es mucho más que solo un grupo de personas con algo en común: es una familia. Y eso fue suficiente para que Tephany recuperara la banderola de tela que lleva el nombre de la banda y empezara con sus funciones de co-administradora. Aunque hoy esta banderola descansa en el cuarto de Tephany debido a la pandemia, la comuna sigue en pie y con la esperanza de que Cuchillazo vuelva.
Mujeres rockeras, familia rockera
Aunque hoy en día su rol dentro de la comuna es más digital, Paola guarda recuerdos diversos que han ido resurgiendo con la nostalgia que la pandemia ha desatado. Cuando tenía unos 20 o 21 años, recuerda haber entrado al pogo aún cuando tenía miedo de acabar en el piso. Otras mujeres en los conciertos también se animaban a entrar una vez que la veían. En otro momento también recuerda haber estado detrás de una cámara en los conciertos de Cuchillazo, para ayudar con un registro audiovisual que hoy es importantísimo ante la extinción de la banda. No era fácil grabar cuando los equipos pueden terminar golpeados o robados fácilmente en medio de la locura en vivo, pero eso no impidió que Paola se divirtiera. Incluso aunque la mayor parte de la escena local de rock esté conformada por hombres.
Foto: Comuna Bestial de Cuchillazo
Seguramente la presencia de Tephany en los pogos también alentó a otras mujeres a poguear. Su paso por la comuna empezó sin querer, luego de que la relación que tenía con ex se terminara. Sin acompañante para los conciertos de Cuchillazo, y con ganas de hacer nuevas amistades, Tephany se animó a ser parte de la Comuna Bestial. Grande fue su sorpresa cuando la comuna le demostró que la gente del rock no es mala onda ni ruda, como creía. Basta con escuchar algunas de las anécdotas de la comuna para saber que debajo de los rugidos del amplificador y la ropa oscura hay un vínculo humano envidiable.
Es necesario mencionar, por ejemplo, la Chocolatada Bestial. Un evento que ya existía antes de la llegada de Tephany, pero que terminó transformándose en algo mucho más significativo gracias a ella. Lo que comenzó como una visita al centro de Lima para repartir vasos de chocolate evolucionó al año siguiente. Gracias a una amiga suya, Tephany logró contactar al alcalde de Ventanilla para conseguir un local amplio para el evento. Poco después, la señora encargada del vaso de leche de la zona coordinó con ella para calcular cuántos niños asistirían. Asimismo consiguió un show para entretenerlos ese día. Aunque los niños fueron los protagonistas de esta actividad, las “bestias” que participaron en el evento se fueron a casa con grandes sonrisas. Cargando banderolas de la banda y vistiendo polos de Cuchillazo, por supuesto, pero escondiendo un corazón tibio debajo de la tela que no suele verse a simple vista.
Foto: Comuna Bestial de Cuchillazo
Familia y música: En las buenas y en las malas
La comuna es una familia que se extendió gracias a la música de Cuchillazo. Sin embargo, prevalece en el tiempo gracias a las ganas de compartir que tienen sus integrantes más activos. Es este sentido de unidad y amistad que hace poco probable que la comuna se extinga. Aún cuando la separación de la banda tuvo un impacto emocional en unas almas que esperaban el regreso de los conciertos con ansias.
Con o sin coronavirus, la importancia de la música en la vida de las personas es innegable. Para personas como Paola escucharla incluso ha sido “terapia”. Aún si no vuelven a aparecer sobre un escenario, Cuchillazo seguirá existiendo a través de sus canciones. A través, sobre todo, de la amistad que surgió dentro de la Comuna Bestial.
Para unirte a la Comuna Bestial, puedes visitar su Facebook o Instagram.
Intervención por La Antígona. Foto: MasMusica, Uruguay
La industria musical aún sufre los impactos de una pandemia que arrasó con un modelo principalmente dependiente de los conciertos en vivo. Aún así, la música ha encontrado nuevas posibilidades gracias a la virtualidad. Las mujeres en la música no se quedaron atrás, y hoy impulsan la sororidad a través de eventos como el 1er Encuentro Latinoamericano de Mujeres en la Industria Musical 2021.
Las mujeres enfrentan problemas específicos en todos los espacios. La música no es la excepción. Esto, se ha reconocido y visibilizado cada vez más, pero aún queda mucho por hacer. No se trata solamente de la evidente falta de artistas mujeres en las programaciones de festivales de música. Un estudio de USC Annenberg Inclusion Initiative reveló que solo el 2.6% de responsables de la ingeniería de sonido o mezcla de las principales canciones de 2019 son mujeres, mientras que de los 2767 compositores que aparecen en los créditos de esas mismas canciones solo un poco más del 12.5% son mujeres. Más allá de las cifras, las razones por las que estos problemas deberían importarnos pueden entenderse mejor gracias a conversatorios como “Mujeres en la Música”, que fue parte de la actual edición del MIM LATAM.
Tejiendo redes para abrir más puertas
“Si ya las mujeres en general, no solo en la música, accedemos de forma muy limitada a ciertos espacios, a ciertos lugares, en la música la mayoría de las mujeres son un sector emergente, o sea que no acceden a los lugares de más visibilidad. En este contexto de pandemia la brecha aumentó mucho más, y el COVID tiene ya actualmente un efecto regresivo”, contó Leticia Ramos desde Uruguay. Cantante, compositora, licenciada en comunicación y también integrante del colectivo Más Músicas Uruguay desde 2018. Ella, tiene claro que el cierre de muchos locales donde se realizaban los conciertos en vivo será uno de los principales problemas en los próximos años.
Leticia Ramos – Música. Exponiendo en nombre de Más Músicas. Foto: MasMusicas -Uruguay
“Hay menos espacios, y esos menos espacios ¿para quiénes son? Para las personas que tienen más alcance o más visibilidad. En su mayoría son varones o son personas que tienen carreras ya consagradas”. La solución podría estar en las alianzas que se generan gracias a espacios como MIM LATAM: “Nosotras tenemos que presionar para que se mire esta situación y se busquen soluciones para promover la cultura y la música pero con perspectiva de género. Para eso estamos, para presionar y lograr que suceda”.
Aunque las participantes de este conversatorio vienen de países y realidades diferentes, todas coinciden en que las alianzas entre mujeres de la industria son primordiales. Desde Argentina, Florencia Buggiani“La Negra” comentó que si bien la reciente creación del Ministerio de Género y Diversidad en su país ha abierto muchas puertas para la cultura, los problemas de género en el mundo de la música no se solucionarán solamente con políticas públicas.
“La ley de cupo que tenemos para los escenarios acá en Argentina, realmente no se implementa del todo. Que exista no quiere decir que eso se cumpla. Por eso es super necesario concientizar entre todes. Debemos empezar a plantearnos cómo hacer que esta ley se distribuya y se cumpla”, explicó la rapera, compositora, bailarina y actriz feminista. La también integrante del colectivo de productoras de Mar del Plata“Rudas” resaltó que es necesario cuestionar constantemente las políticas públicas para que realmente garanticen un cambio en la práctica. Sin embargo, agregó que también hay que actuar desde dentro de la industria. Por ejemplo desde la producción de eventos: “Siempre van las mismas caras a los mismos escenarios. Todo bien, son mujeres, son disidencias, pero siempre las mismas personas. Entonces, eso es algo que también tenemos que plantearnos entre nosotras productoras y gestoras culturales. Esto de abrir y tejer redes”.
Florencia Bulgginani y «Mirame bien», el single salió en el marco del movimiento Ni Una Menos. Foto: 0221
Otro aspecto a considerar es cómo se pueden expandir las redes entre mujeres de la música más allá de la virtualidad. Esto, para que nadie sea excluida en Latinoamérica. La rapera y activista afroperuana Carolina Isabel Carbajal Navarro explicó que incluso antes de la pandemia, para las mujeres en el campo “si hubo algún espacio, pues se accedió muchísimo menos”.
Si bien las redes sociales han sido importantes sobre todo para las mujeres en Lima, Carolina expresó que se necesitan alternativas a la virtualidad para no excluir a las mujeres de zonas rurales o sin acceso a internet y/o educación. Mujeres que se inician en la música empíricamente y/o a “mujeres y disidencias que no tienen los medios económicos ni tejen este tipo de redes”.
Karolinativa -como se conoce a Carolina en el mundo del hip hop- también señaló que hay que considerar que las mujeres pueden enfrentar obstáculos distintos según el género musical al que se dedican: “Soy una mujer negra, afroperuana, activista hace 16 años. Ha sido difícil trabajar en la música creando hip hop, ya que es un género que en el Perú -y creo que en muchos espacios- se ve como el ritmito de moda, el bling bling y la delincuencia. Mucho más cuando viene hecho por una mujer”.
Los mensajes en la música y la inversión pública
La música puede aportar a la sociedad de muchas formas. No solo es una industria que puede contribuir a la economía, sino que también es un espacio que puede canalizar y unificar los sentimientos de una sola Latinoamérica. La misma que, actualmente atraviesa estallidos sociales importantes.
Alejandra Lanza, productora y compositora del proyecto escénico y musical TIMPANA, explicó que en Bolivia no existe un apoyo concreto para las artes desde el gobierno. Esto, es un problema ya que “no es solo entretenimiento, es industria. Mueve la economía”. Para la también actriz -con una renombrada carrera en Bolivia– es necesario que, ahora que algunas redes entre las mujeres de la música ya se han tejido se den más pasos a favor. Uno de ellos es que otros públicos se enteren de los problemas de género que existen en la industria musical. Pero el reto quizá, será encontrar la forma más efectiva de comunicar estos problemas.
Desde la izq. Mishelle Villarroel, Alejandra Lanza y Luciel Izumi en el afiche con el que promocionan el nuevo disco. Foto: Timpana
En los últimos años, Colombia ha sido un lugar clave para la música latinoamericana. Sin embargo, la situación política del país ha sido compleja desde que el presidente Iván Duque propuso una reforma tributaria este año. Una protesta nacional emergió desde el 28 de abril, y el movimiento creció por la represión policial. La protesta volvió a las calles el 20 de julio por el Día de la Independencia colombiano. Ante una situación como esta, la música puede ayudar a canalizar el sentir de una sociedad sumergida en una profunda crisis.
“La cultura sí es un detonante fuerte para esa transformación social y la resiliencia. Para acoger todos los procesos -digamos- de guerra que han habido pues en nuestro país. La emergencia, el COVID y toda esta situación hizo que haya un estallido en donde se visibilizan todas las problemáticas que tiene el sector cultura en el país. Una de esas fue la falta de inversión por parte del estado”, expresó Linda Criollo. La productora musical, economista y ex candidata al Concejo de Bogotá, también recordó que en Latinoamérica solo el 15% de las discografías son propiedad de mujeres. El desafío es lograr que más mujeres se involucren en esta industria.
Colombia, quizá es un ejemplo de cómo la música puede tener un potencial económico y social a la vez. Pero no es el único caso. México, es otro claro ejemplo pues sus ingresos totales por música en vivo entre 2016 y 2020 fueron de 225 millones de dólares. Pero en esta meca latinoamericana de la música también es importante contar los testimonios e historias de mujeres, especialmente cuando tan solo en 2019 los casos de mujeres asesinadas ascendieron a 3825.
Tras el show de Mon Laferte, muchas de esas participantes formaron El Palomar, proyecto musical. Foto: Reforma
Para Magda Valdivia, gestora y promotora cultural mexicana, la pregunta principal es “¿qué es lo que se está haciendo socialmente por medio de la música y el arte?”. Y es que el artivismo -hacer activismo a partir del arte- puede salvar vidas. Magda narró que el proyecto El Palomar reunió a cantautoras y compositoras para crear una canción en 2020, y así surgió todo un movimiento feminista. La prioridad de estas mujeres no fue vender su música, sino el mensaje: “que no nos maten”. La comercialización es importante, pero también puede aplicarse luego de que una artista elija el mensaje que quiere contar, y Magda lo tiene muy presente.
“Importantísimo el mensaje que se puede dar como artistas, mujeres además. Yo creo que ya de ahí parte construir una nueva escena musical. Una que genere esta integralidad, este mensaje”, agregó la moderadora de este panel, Susana Obando. La suma de todas las voces de las mujeres latinoamericanas es importante, y para que puedan ser escuchadas se debe seguir fomentando la sororidad dentro de la industria.
Sobre MIM LATAM y la música
El Encuentro Latinoamericano de Mujeres en la Industria Musical (MIM LATAM) se lanzó por primera vez en 2021. Comenzó el 15 de julio y va hasta el 07 de agosto. Es gratuito, se transmite por Facebook Live, y cuenta con una programación variada. Esta, incluye conversatorios, charlas, talleres, presentaciones de libros y sesiones de networking.
Foto: Atrapando sueños
MIM LATAM nació en Panamá a través de Atrapando Sueños Art Media (Panamá) y Conectadas “Movimiento de trabajadoras Culturales en Latinoamérica”, con el respaldado de Ibermúsicas y el Ministerio de Cultura de Panamá. Ahora, las mujeres de toda Latinoamérica vienen participando en todos las actividades del encuentro. Más información aquí.
Diversos colectivos demandan que el congresista Luis Valdez, Presidente de la Comisión de Constitución, cumpla con el compromiso que asumió con representantes de organizaciones trans de colocar en agenda el debate del Proyecto de Ley N° 790-2016, que busca reconocer la identidad de las personas trans en el Perú. El Estado peruano está en la obligación de garantizar los derechos de las mujeres y hombres trans, comenzando por el reconocimiento de su identidad.
Foto: Trenzar. Intervenida por La Antígona
De acuerdo a investigaciones de la Universidad Cayetano Heredia, las mujeres transenfrentan inequidades extremas en el acceso a servicios y en el ejercicio de sus derechos. La población de mujeres trans en Lima asciende a un número de 22,500 personas. De todas ellas, el 89% no cuenta con un seguro de salud y el 50% ha debido abandonar sus estudios. La Defensoría del Pueblo, ha señalado que existe la “necesidad de una política pública para la igualdad en el Perú”. Está entidad autónoma, ha instado a las autoridades políticas a que se discuta y apruebe una ley de identidad de género. El fin de la misma es que hombres y mujeres trans puedan modificar el nombre y sexo que figura en su DNI. Esto se lograría a través de un único procedimiento administrativo.
En ese sentido, solicitan a las y los congresistas de la Comisión de Constitución y Reglamento agendar, sin mayor dilación, la votación del Proyecto de Ley N° 790-2016. Así mismo, rechazan la intención de algunos integrantes de retrasar la votación y de solicitar la opinión de representantes de iglesias y grupos fundamentalistas. Esta negación dado que se estaría quebrando el principio de laicidad y autonomía del Estado Peruano, vulnerando los derechos de mucha población entre ellas las mujeres trans.
Foto: Prensa
Con la aprobación del Proyecto de Ley de Identidad de Género se podría iniciar el largo camino legal para la defensa y cumplimiento de los derechos humanos de las personas trans sin ningún tipo de discriminación, estigmatización y violencia. Ellos podrían desarrollarse plenamente en la sociedad a nivel personal, social, educativo y laboral.
Invitación a acción virtual
A través de la campaña “Mujeres Trans en Resistencia Contra La Violencia”, las organizaciones Mujeres Trans Amigaspor Siempre del Perú, TRANS – Organización por los Derechos Humanos de las personas Trans, Casa Zuleymi, Asociación Civil Ángel Azul, ODIS Trans – Ucayali, MOCIFU,Red Trans – Ucayali y Católicas por el Derecho a Decidir – Perú, desean visibilizar la violencia de género estructural que las atraviesa, el abandono del Estado y las experiencias solidarias que las sostienen.
Foto: Católicas por el Derecho a Decidir
Si deseas sumarte a esta iniciativa puedes unirte a la Acción Virtual de la campaña “Mujeres Trans en Resistencia Contra La Violencia”. Sólo tienes que dibujar en una hoja, pared o sobre tu cuerpo la bandera trans acompañada de una estadística sobre su situación en el Perú o el mundo. Súbela a tus redes con el hashtag #MujeresTransEnResistencia.
Contacto de prensa: Para entrevistas con voceras representantes de las campaña o solicitar mayor información comunícate al correo: colectiva.trenzar@gmail.com
Antes de los celulares y las cámaras digitales, incontables recuerdos familiares y producciones de video se inmortalizaron en rollos de película. Si bien muchos de estos registros audiovisuales han quedado en el olvido o se han perdido, aún queda la esperanza de recuperarlos gracias a iniciativas como la del proyecto Cine Amateur Peruano. Conversamos con su fundadora, Lorena Escala Viganolo, para conocer la importancia de los videos familiares y otras obras no profesionales que fueron grabadas en película.
INICIANDO SU CAMINO
Durante sus últimos años en el colegio, Lorena Escala Vignolo ya sentía pasión por el cine. Cuando terminó de estudiar comunicación, continuó sus estudios enfocándose en la preservación fílmica y sus hallazgos de distintas películas en Perú fueron incentivándola a crear el proyecto Cine Amateur Peruano.
Quizá todo comenzó a fines de 2019. Momentos en los que Lorena regresaba brevemente a su tierra natal para visitar a Alberto García García, el primer fotógrafo de Pucallpa. El realizador le confió las películas que albergaban uno de sus mediometrajes para que las escaneara y restaurara. Lamentablemente García García falleció poco después sin ver el trabajo terminado. Sin embargo, queda de consuelo saber que sus memorias llegarán a muchas personas hoy y en el futuro gracias a iniciativas como las de Lorena.
Poco después, Efraín Bedoya -director y programador de MUTA (Festival Internacional de Apropiación Audiovisual– también le encargó a Lorena la digitalización de una parte de su colección de películas huérfanas. Esta era llamada “Cine Íntimo”. Las películas pasaron a formar parte de la tesis de Lorena. Fue así que surgió Cine Amateur Peruano, como una forma de integrar todas las iniciativas sobre material fílmico que ya existen en Perú, pero de manera disgregada. El objetivo del proyecto es recuperar este patrimonio y darle visibilidad, principalmente a través de un repositorio o catálogo digital accesible para todos.
Foto: Cine Amateur Peruano
Cine Amateur Peruano
El material fílmico con el que ha trabajado Lorena es diverso. Tal vez esa es una de las cosas que hacen que un proyecto como Cine Amateur Peruano sea tan interesante. Por un lado están las películas de aficionados, que suelen tener una intención; fueron hechas por una persona no profesional pero que es apasionada y quiere hacer una obra; en muchos casos cuentan con un inicio y un final; y posiblemente tuvieron un proceso de montaje. Las películas domésticas (hechas en casa), en cambio, suelen ser registros de eventos que las familias consideran importantes y que querrían mostrar a los demás, como un cumpleaños infantil; matrimonios; viajes; o celebraciones religiosas como la primera comunión. Incluso pueden ser registros de la pareja o de objetos que hay en casa, entre otras cosas [conoce más sobre películas domésticas a través del Center for Home Movies].
Video: Fragmento brindado a La Antígona
Tanto las películas de aficionado como las películas domésticas muestran miradas únicas y distintas, y son registros históricos de nuestro pasado. Además, abordan dinámicas sociales, familiares e incluso urbanísticas, y una característica especial es que no han sido censuradas porque no fueron creadas para una audiencia masiva o con fines comerciales. Estos detalles explican por qué preservar estas obras es tan importante como la preservación de las obras cinematográficas profesionales.
Asimismo, otra peculiaridad de las películas domésticas que debe destacarse es su valor. Esto ya que puede crecer después de que la ciudadanía las vea. Es por ello que Lorena nos cuenta que las exhibiciones son tan necesarias. La autoría de estas películas suele ser desconocida a menos que la familia o algún conocido revele quién realizó los videos. Aún así, el público puede ayudar a identificarla y también reconocer los lugares, época y demás detalles que aparecen en pantalla. La participación de la audiencia nutre la información de estas obras. Es por ello que Cine Amateur Peruano también tiene como objetivo que la mayor cantidad posible de personas puedan verlas.
Foto: Siente Trujillo – ATEMPORAL
Atemporal
Gracias a “Atemporal – Festival Itinerante de Cine Latinoamericano”, 10 películas domésticas podrán verse en línea gratuitamente a través de Cineaparte. Estas, serán transmitidas entre el 18 y 25 de junio de 2021. Dichas obras forman parte de la sección “Perú analógico: diarios fílmicos”. Lorena fue quien estuvo a cargo de la programación. Se optó por mostrar diferentes momentos del país a lo largo del siglo XX.