Foto: Arturo Gutarra. Intervención por La Antígona
María Clara Lozano Huamán. Así es cómo la conocen todos sus vecinos y su misma hermana. Sin embargo, esta joven de 24 años de edad no cuenta con un documento que la reconozca e identifique con algún nombre. A pesar de la insistencia de los vecinos, no ha obtenido ayuda para conseguir su partida de nacimiento. Aún así, su historia llegó al corazón de un fotógrafo. El mismo que nos cuenta en esta crónica, cómo es el vivir sin identidad.
Los años pasaron muy rápido para las hermanas Lozano Huamán, viviendo bajo su hogar construido con esteras y calaminas. Trece años que son causa de nostalgia para Deysi, la hermana mayor. Ella, a sus 27 años, toma un rol importante al cuidar a su hermana discapacitada. Viviendo con el misterio del cómo, un día, nunca volvió a hablar ni a escuchar, quedándose así por el resto de su vida.
Foto: Arturo Gutarra
Una noche, cuando su hermana se encontraba delicada de salud, Deysi se comunicó con una miembro del comité de damas para solicitar ayuda y para llevarla a un centro de salud más cercano.Lamentablemente, ella no contaba con documentos que identifiquen a su hermana. Este hecho dejó al descubierto que su caso, se convertía en uno más dentro de la cifra de una problemática social que con el pasar del tiempo ha sido olvidada y a la que muchos gobiernos no le han tomado importancia.
“El silencio es el ruido más fuerte,
quizás el más fuerte de los ruidos”
-Miles Davis-
Foto: Arturo Gutarra
El distrito de La Esperanza, es el más poblado de la provincia trujillana, según el último censo del 2017. Cuenta con un aproximado de 189,206 habitantes. Fue este lugar al cual acudí cuando me llegó la propuesta para trabajar como fotógrafo de campaña. Oferta que acepté. Claro, eso implicaba estar pendiente a los viajes en todo el territorio Liberteño. Además, debía estar al tanto de cada movimiento y gesto de mis clientes para capturar el momento perfecto. Cada lugar con población vulnerable se convertía en ese tesoro al que todo postulante al gobierno quiere acercarse. Sus objetivos son repartir palabras ficticias y enamorar a las personas que más necesitan de ellos. Los mismos que ponen toda la fe en que en algún momento, regresarían a visitarlos y cumplir su palabra.
—Iremos al Cerro Cabras, de seguro habrás ido, ¿verdad? —decía una candidata por la «palatina» de Acción Popular.
—Mis padres dijeron que por ahí es peligroso. No he pasado por esas zonas —respondí temeroso.
—Tenemos contactos por el sector. Estas personas suman votos. Si vamos, a este paso, de seguro tendríamos el ingreso seguro. —comentó entusiasmado el asesor de campaña, mientras manejaba el automóvil.
Foto: Enrique Narvaez
Dos mil quinientas familias -incluyendo menores de edad- eran quienes habitaban en los arenales. Aún cuando varias autoridades, locales y regionales, recurrían a la zona a entregar apoyo humanitario, olvidando que sus dirigentes exigían la construcción de veredas.
En el asentamiento, aquellos niños y niñas eran los iconos en las fotografías para elevar la popularidad y robarle puntos a la competencia. Yo, un jóven comunicador, tan solo observaba, graficaba lo oportuno y continuaba con lo mío, mientras iba escuchando las típicas promesas del retorno una vez que alcanzaran la victoria.
—Envié un oficio al señor Kike. Tuve conocimiento que ganó las elecciones, pero hasta el momento no me responde. Necesitamos su ayuda –aseguraba Martha Villarreal, una de las personeras leales al partido, que conocí hace medio año en este asentamiento humano llamado Clementina Peralta.
Foto: Arturo Gutarra
La historia de este lugar es algo interesante. En 2007, un grupo de moradores sin hogar, trabajo y con una situación inestable recurrieron a las faldas de un cerro muy conocido por los trujillanos y se instalaron ahí.
Tras culminar con mi labor y antes de partir del sitio, sentí el compromiso de continuar descubriendo cuáles eran las problemáticas que, en ese entonces, vivían los habitantes. Fue ahí cuando conocí a Doña Martha y a sus hijos. Los mismos que cada vez que regresó por esos lares, son los primeros en preguntarme cómo me ha estado yendo en el transcurso de los días. La amistad entre los moradores y yo, se ha vuelto tan grande como aquellas de la infancia o de la primaria. Asumo sus problemas como míos, y esto me permite hacer que se visibilicen.
De entre todos ellos, hay uno en específico, que es necesario conocer. Me refiero al analfabetismo. Este, no solo está presente en la región La Libertad, sino en todo el Perú. No es difícil analizarlo ya que gracias a la información recaudada por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se ha ido develando su profundidad. Gracias a un estudio realizado en 2020, hoy sabemos que el analfabetismo llega a los 2 millones 211 mil personas aproximadamente. Es decir, un 12,3% de la población; de entre ellos, el 74,1 % son mujeres.
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Unos días después, como suele ser mi costumbre, salí a caminar por los jirones principales de Trujillo y me encontré con colegas. Me hallaba hablando con uno cuando me llegó una llamada desde un número desconocido.
¿Quién podría ser? Me pregunté.
Luego de timbrar 4 veces decidí contestar. La voz temerosa se escuchó en mi teléfono móvil. Era la misma voz que escuché hace 5 meses.
—Joven, le saluda Martha de Clementina…
—¡Hola! ¡Qué gusto volver a escucharle! ¿Cómo está? ¿Y este número?
Martha pasó a explicarme que uno de sus familiares le estaba prestando un celular ya que lamentablemente en las periferias no cuentan con teléfonos.
—El alcalde vecinal quiere contarte sobre un caso de una vecinita. Te lo paso para que pueda comentarte. –fueron las palabras de la Presidenta del vaso de leche.
Los relatos de don Luis Flores, alcalde vecinal de Clementina, me hacían imaginar un panorama complejo. Para entenderlo mejor, tomé la decisión de ir a conocer la historia entre los arenales y el frío significativo de la zona.
Rompiendo la rutina de casa-centro de ciudad, me arriesgué a ir hasta donde se encontraba mi destino. Fueron ocho kilómetros fuera de Trujillo en un microbús de color verde claro. La música chicha no faltaba en cada viaje de ida-vuelta. La mañana calurosa animaba el día para hacer las cosas bien.
Un hombre, un tanto ya mayor, que aparentaba 70 años y tenía la cabellera blanca, palmoteaba en significado que un pasajero estaba por bajar. Quién diría que con tan solo un par de monedas harías un gran favor a varias personas que verdaderamente lo necesitaban.
Foto: Arturo Gutarra
Don Luis Flores Acevedo, me esperaba al interior de su vivienda. Me encontraba listo para empezar a graficar y conocer más sobre la situación. Cuando ingresé al domicilio, logré observar un folder lleno de documentos hechos a puño y lapicero. Estaban sobre la mesa. Ahí, en el documento había una solicitud dirigida a un nosocomio del centro de la ciudad. Se pedía que entregaran la partida de nacimiento de una joven de 24 años de edad cuyo nombre era María Clara Lozano Huamán.
Foto: Arturo Gutarra
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Ya era medio día. Las calles alegres de Clementina se llenaban con los vecinos del lugar. Ellos salían de sus casas con tapers. Iban con dirección al comedor popular. Todo el camino me preguntaba por María Clara, ¿en qué condiciones se encontrará? ¿Podrá declarar y contarme su historia?
Subir esas pequeñas colinas en los arenales me habían traído un grato recuerdo. Cuando inició la pandemia, solía pasar por los asentamientos humanos a recolectar testimonios; tal cómo lo estaba haciendo en ese momento. Esos recuerdos se desvanecieron cuando llegué a la vivienda de las hermanas Lozano. Una joven tímida abrió la puerta. Traía puesta la pijama de color rosa. Don Luis, intentaba hacer algunas señas para explicarle mi visita. Era en vano.
—No puede hablar, ni oírnos. —dijo Olivia mientras acariciaba su cabello lacio y corto.
Estando un día entero, conocí personalmente a Deysi Lozano, la apoderada de María Clara. Su mirada de cansancio luego de una larga jornada de trabajo me daba claras señales de su historia.
Sus padres nunca le dijeron el motivo por el que no realizaron el trámite de inscripción de nacimiento de su hija, saliendo del hospital. Esto, ocasiono que nunca contara con una partida de nacimiento. Y se uniera a los más de 277 mil 596 ciudadanos que tampoco cuentan con identificación.
Los años pasaron y los problemas en casa se presentaron, causando la separación, y posterior ausencia de su madre. Ellas tenían 11 y 13 años.
—Lo que tengo entendido es que vive por Virú con su nuevo compromiso. No hemos hablado desde hace años y le comenté sobre mi hermana, pero no me dio solución ya que también es analfabeta. —comentó.
No contar con documentos le ha costado perder los estudios básicos como la educación inicial, primaria y secundaria. Su hermana intenta enseñarle a través de los objetos y también improvisando con un poco de caligrafía. Esto, ya que en su caso, dejó el colegio cursando el 3er año de secundaria para dedicarse a trabajar. Desafortunadamente, su padre falleció producto de un cáncer en la tiroides hace 8 años.
—Mientras yo trabajaba en ventas, mi hermana se quedaba sola en casa. Hasta el momento continúa así. Si un día no trabajo, no tenemos para comer. Sus mascotas -Sasu, Pequeña y Bobby- son con quienes pasa los tiempos libres mientras se encuentra sola.
Un estudio realizado en base a cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), detalla que los 564 mil 487 habitantes que no cuentan con DNI representan el tres por ciento de la población mayor de 18 años. Las cifras más altas se presentan en Piura, Cajamarca, Loreto y La Libertad -esta última donde reside María Clara-.
Además, existen más mujeres que varones sin DNI, puesto que del total de indocumentados, el 57% son mujeres (310 mil 165).
Deysi empezó a llorar desconsoladamente luego de observar las cifras que le mostraba. Ella nunca paró de asegurar que su hermana es su motor para seguir avanzando. Su familia le dio la espalda y no les quedaba de otra que continuar.
Foto: Arturo Gutarra
El Comité de damas, un grupo de 10 féminas, son quienes están al cuidado de las dos señoritas. He de recalcar que, en el sector, se han registrado muchos casos de violencia y por ende, ellas deben estar siempre al cuidado de María, al menos cuando se queda sola. Cada madre de familia tiene una historia detrás. Aún así, consideran a María Clara como una hija más de sus familias. Ellas, brindan así, todo el apoyo emocional que ambas hermanas necesitan en estos tiempos.
—Desde un principio cuando Deysi se me acercó a pedir ayuda para su hermana, sentí esas ganas de estar ahí con ellas. Lo que exigimos es que sea considerada como ciudadana y contar al menos con un SIS. —aclara la señora Alicia, promotora de la comitiva.
Foto: Arturo Gutarra
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La noche de ayer -15 de agosto- las madres de familia se organizaron para preparar una deliciosa torta de vainilla con manjar blanco encima. El motivo fue la celebración por el cumpleaños número 25 de María Clara. Durante el preparativo, estas cálidas damas, recordaban cómo llegaron a conocerla, y cómo han podido ayudar desde su precaria posición. Una de ellas es la señora Martha Estrada. Ella no culminó sus estudios de psicología pero cuando María cae en la tristeza, le brinda algunas charlas para alegrarla. Lo mismo sucede con su vecina Olivia, cuya profesión es enfermera técnica. Ella siempre está atenta para cuando María Clara se enferma. Es, sin duda, la indicada y la primera en darle auxilios.
Foto: Arturo Gutarra
Al llegar a la casa, una sonrisa se dibujó en el rostro de María Clara. No se esperaba la sorpresa que le tenían los vecinos. La esperanza de que a sus 25 años sea considerada ciudadana y sea reconocida por el estado, no ha muerto en ella. Tampoco desaparece el apoyo incondicional de su hermana mayor y la de los vecinos. Estas, perduran haciendo que uno de los sectores más golpeados por la pobreza, siga unido y apoyándose el uno al otro.
Foto: Arturo Gutarra
La melodía de la clásica canción “Happy Birthday” empezó a sonar en la puerta de humilde vivienda. Era el broche de oro para culminar un día especial en la vida de María Clara. Una joven con sueños y que aún lucha por su derecho a poseer una identidad a pesar de la negativa y el silencio de las autoridades locales, regionales y nacionales.
*La Antígona se comunicó con las autoridades relacionadas al caso y no pudo obtener respuesta alguna hasta el cierre de ésta crónica*
Susel Paredes, actual congresista electa, conversa con La Antígona, para conocer sobre el trabajo y los nuevos desafíos que deberá enfrentar para defender esos ideales dentro de un parlamento dividido y ultraconservador.
Susel Paredes Piqué, es una abogada sanmarquina y activista LGTBIQ+. Pertenece al Partido Morado y fue una de las candidatas al Parlamento más votadas para el periodo 2021 – 2026. Su trayectoria en la política no es poca, pues ha trabajado en pro de la seguridad de los distritos de Magdalena y La Victoria. Desde su posición, siempre ha defendido sus ideales de lucha por la protección del medio ambiente, los derechos de las mujeres y las minorías sexuales. Así es ella, consecuente con sus principios y convencida de que la verdad te hace libre.
¿Cómo piensas proyectar tus ideales y principios frente a un congreso tan conservador y dividido?
Dialogando. Buscando puntos e intereses en común. Entendiendo el pensamiento del otro, aunque sea extremadamente distinto al mío. Lo más importante es la empatía. Aunque me enfrente a una persona ultraconservadora, yo tengo que hacer el trabajo de entender cómo piensa para encontrar puntos en común.
¿Cómo crees y sientes que será el trabajo en conjunto con los otros congresistas de tu bancada durante este periodo?
Somos tres morados. Ed Málaga, Flor Pablo y yo. Somos un científico, una profesora y una abogada, y lo que hicimos fue juntar nuestros equipos. Cada congresista tiene asesores, entonces mantenemos el contacto entre ellos. De esta manera, trabajamos en un equipo amplio. Esto hace que podamos usar al máximo nuestros recursos y optimizar el trabajo. Como somos tres no tenemos personal de bancada. Ese equipo es de Somos Perú. Por eso nos hemos juntado para poder participar en comisiones. Por otro lado, también nos complementamos en conocimientos. Yo veo derecho; Ed, ciencia y Flor, conoce mucho sobre el funcionamiento del Estado. Así somos más eficientes.
Foto: Twitter – Daniel Olivares
¿Qué retos crees encontrar en este nuevo rol de parlamentaria en un contexto complicado para defender la inclusión de la comunidad LGTBI y las mujeres?
Primero, mi sola presencia ya los interpela. Cuando yo hablo con el Almirante Montoya somos muy cordiales y nos tenemos respeto. Eso puede ser sorprendente. Él se acerca a conversar y yo también. Es la amistad más extraña que he construido en este congreso. Él ya no me ve como un elemento de peligro, sino como una colega. Eso es valioso ya que yo jamás he tenido un acercamiento con un marino tan conservador. Forjar el vínculo toma mucho tiempo, pero es necesario. Necesito que nos escuchemos los dos, de esta manera, él va a encontrar respuestas, y yo también.
Yo quiero conversar con los que están más extremadamente lejos de mi.Por ejemplo, Neldy Mendoza Flores (Renovación Popular), me dijo: “Que gusto conocerte. Somos las más votadas. Ojalá haya puntos en común para conversar. Tengo interés en hablar contigo”
¿Cuáles son los proyectos de ley que planeas sacar adelante? ¿Crees que valga la pena proponer algún proyecto que beneficie a las minorías o a las poblaciones LGBT+ sabiendo la posición congresal sobre estos temas?
Mi primer proyecto de ley es sobre los derechos de los trabajadores que realizan pedidos por delivery. Ellos funcionan con lo que se llama “economía colaborativa”, a través de una aplicación. Estas personas trabajan más de 8h diarias. Esto, amerita al menos tener un seguro de salud. Se debe tener una persona a cargo de brindar protección. Tanto al trabajador como al usuario. Pretendo que tengan un seguro y medidas de protección. Ya que, actualmente la empresa, vive del trabajo de estas personas, sin ningún tipo de regulación. Una de mis asesoras trabaja con ellos hace años y ahora, es un proyecto que he recogido y va a beneficiar a más de 45000 jóvenes.
Aun así no se aprueben los proyectos, estos generan debates. En el caso de los proyectos LGTBIQ+, ya pronto, los propondré. Sean aprobados o no. Los voy a obligar a hablar de ellos. A través del debate se avanza.
Foto: Exitosa
Se criticó mucho, en el periodo electoral, que personajes como Verónica Mendoza se alinearan con partidos ultraconservadores como Perú Libre. Puso en duda su identidad política. ¿Qué opinas sobre esto?
Yo planteé el voto nulo porque me parecía una extorsión que me obliguen a elegir porque los dos son conservadores y anti-derechos. Desde el centro yo no estaba de acuerdo con ninguna de las dos opciones. No me pueden obligar a tomar posición. Entiendo que es complicado. Sin embargo, no tenemos más remedio que hablar, dialogar y buscar puntos en común. Muchos parten de la ignorancia y del prejuicio. Ahora hay más visibilidad de la comunidad y podemos combatir los estereotipos para que no encuentren un enemigo, sino una persona.
Lo más importante de una activista es salir del closet, porque de esta manera al interactuar con todo tipo de personas se empieza a tomar la idea de la realidad y ya no del estereotipo.
¿Cuál dirías que es tu postura política en otros temas y que valores son los que antepones en tu trabajo?
El diálogo y el sustento técnico de cualquier cosa que proponga son claves en mi trabajo. Si yo no sé, tengo que buscar especialistas para que me expliquen. La inclusión en los hechos también es importante. En mi oficina somos siete personas, de las cuales seis son mujeres; entre ellas, hay una mujer trans.
Partiendo de la crítica que le realizaste a Anahí Durand sobre su unión al gabinete presentado por el presidente Castillo ¿Cuál debería ser la postura de las mujeres que hacen política cuando se enfrentan a espacios misóginos o conservadores?
Es bien difícil. Yo entiendo que Anahí ha tenido que elegir. Ella entró cuando no estaban niPedro Franckeni Aníbal Torres. Con ellos dos tenías Justicia y Economía y ahí recién podían armar un equipo. Es de ahí que nace mi crítica. Cuando el gabinete tenía 12 hombres y 2 mujeres. Qué difícil aceptarlo en ese momento, pero también que difícil no aceptarlo porque puede entrar alguien aún más conservador. Las mujeres que enfrentan espacios misóginos deben resistir y ser auténticas. Esas son las dos claves.
Históricamente, el hablar de sexo, ha sido un tabú para nuestra sociedad. Esto ha ocasionado que muchas mujeres se limiten al momento de expresar y experimentar con su sexualidad. Aún así, el 8 de agosto de cada año se celebra el Día Mundial del Orgasmo para visibilizar a nivel mundial esta experiencia de autoconocimiento y empoderamiento que por muchos años fue rodeada de mitos absurdos.
«Por el tabú, por la vergüenza», responde Lourdes Morante cuando pregunto la razón por la que sus amigas no suelen hablar sobre el orgasmo. Lourdes tiene 53 años, pero sentada en su sillón, mirándome con total soltura, no los aparenta. Al lado de ella está Naomi, su hija de veinticuatro años. Naomi revela que, antes de la entrevista, su madre no había hablado con ella sobre estas experiencias sexuales, menos aún sobre sus orgasmos. «Mamá, ¿has tenido sexo anal?», interroga en un momento, riendo con una mezcla de orgullo y sorpresa. La pregunta no es aleatoria. Minutos antes, pedí a Lourdes que recordara algún mito sobre el placer femenino que le hayan dicho en la juventud. Su respuesta, aunque demora, vale cada segundo de espera:
«Que tener sexo oral o anal no se disfruta. Es mentira. Se siente más placer».
¿Por qué la desinformación y el tabú?
Lourdes no es la única que ha escuchado y callado por largo tiempo. El orgasmo femenino es un tópico que todavía se esquiva en sociedad, incluso en lo que a ciencia refiere: a diferencia del orgasmo del hombre, el de la mujer no cumple con fines reproductivos. El clítoris, de hecho, es el único órgano del cuerpo humano cuya única función es generar placer. Culturalmente, la idea de que el sexo sea más que para reproducirse es un tema tabú, por eso son pocos los estudios que lo abordan.
Aunque no existe una definición exacta de orgasmo femenino, la medicina coincide en ciertas descripciones: excitación, aumento del pulso, espasmos musculares, entre otros. Las mujeres, no tanto. Alrededor del 45% de latinoamericanas prefieren no explorar qué les gusta a nivel sexual. Una de las causas son los mecanismos de control machistas. Muchas mujeres se sienten inferiores, culpables o avergonzadas de su cuerpo.
En realidad, el cuerpo debería ser motivo de placer. «Todo el cuerpo es orgásmico», señala Eirelyn Gómez. Ella es sexóloga y conductora de Entre Vulvas, un podcast de Spotify sobre salud sexual femenina. Para Eirelyn, identificar un orgasmo en la mujer se dificulta por la desinformación. «(Muchas) se comparan con otras mujeres, o con la pornografía», dice. La información falsa, sumada al tabú, resulta en mitos engañosos, como que existe un orgasmo clitorial y uno vaginal. «(Orgasmo) hay uno solo y se da en el cerebro», asegura Eirelyn. Las vías para alcanzarlo, por otro lado, exceden al clítoris. Están, como menciona la especialista, en todo el cuerpo.
Para este reportaje, se recogieron preguntas de lectores sobre mitos del orgasmo femenino. Las respuestas son colaboración de Eirelyn Gómez (@sexologaeirelyn)
«El orgasmo me hace sentir bonita»
Nilda Alcántara (55) está acompañada de su hija, del otro lado de la pantalla. Cuando le pido que defina el orgasmo con una palabra, ella dice «unidad». Hace años, sin embargo, confiesa que habría usado palabras diferentes. «Habría dicho que es una sensación… bien rica», describe entre carcajadas. En realidad, poco ha cambiado desde que era una joven curiosa hasta hoy, que es adulta. «El orgasmo es igual. Se siente lo máximo», sonríe Nilda. Sus ojos están en el techo, como buscando algún recuerdo. Finalmente, lo encuentra: «te cuento (…), una vez, bailando, sentí un orgasmo. Fue sensacional, creo que lloré».
Arte: Adriana Velásquez
Es posible. Ya en 1970, se realizaban investigaciones sobre la posibilidad de alcanzar un orgasmo sin necesidad de coito. Si bien el clítoris es un punto de placer por excelencia, algunas mujeres logran orgasmos solo con su imaginación. Nilda es una de ellas. Durante su adolescencia, imaginaba historias de amor antes de dormir. Aunque no lo sabía, hoy está muy segura de que estas la condujeron al orgasmo. «Hay que ser creativo. La sexualidad no es solo penetración», aconseja. Nilda es una mujer creativa. Al insinuarle -con cierta malicia- si los hijos son un obstáculo para lograr el orgasmo, niega tajantemente. «Al contrario, son un estímulo. Uno necesita creatividad para darse escapadas dentro de la casa. Es divertido».
«Me hace sentir bonita», insiste Nilda. «Es como palpar un… es algo tan bonito». Mientras habla, su hija la observa. Ambas lucen cómodas, alegres, bonitas. En su casa, el orgasmo no es objeto de tabú. Es algo que se vive, se comenta y se manifiesta sin temores de por medio. «Es bonito disfrutarlo. Le pone la chispita a la vida para que sea más… bonita», concluye.
Es el juego, no el juguete
Bárbara Betancourt tiene ojos risueños y cabello claro. Está sentada en su escritorio, con el rostro descubierto. Cuando me ve ingresar, sube su mascarilla hasta debajo de la nariz. Está lista para las preguntas. «Normalmente, hay chicas que son como que muy tímidas, pero luego van experimentando», explica. A nuestro alrededor, están los instrumentos de su experimentación: vibradores de diversos precios, velocidades y colores.
Bárbara ha trabajado como vendedora de juguetes sexuales por medio año. Según lo que cuenta, el rubro es bastante movido en Trujillo; una ciudad, en apariencia, conservadora. «Vienen mujeres solas, pero muy pocas. Más es porque a sus parejas les da pena». En su mayoría, Bárbara vende estimuladores clitoriales, pero no es esa la parte más valiosa de lo que ofrece. Lo más valioso es que escucha.
«Me agradecen porque les ha ido bien», asiente satisfecha. Le he preguntado si alguna mujer llegó al orgasmo gracias al juguete. «Es que no es el juguete; es cómo este, te ayuda a conocer tu cuerpo, tener más imaginación y comunicación. Pero va a depender de si puedes jugar». Lo que Bárbara insinúa es cierto. Algunos de los enemigos del orgasmo son el estrés, la mala comunicación en pareja, las experiencias negativas, la falta de tiempo, la escasa estimulación o deseo. Todos, terminan siendo factores que obstaculizan jugar a una mujer.
Fotografía de referencia
«Lo de jugar, no es algo negativo, sino positivo. Los que me han dicho que primero les parecía tabú, luego sintieron que les daba un respiro», indica Bárbara. Antes de salir, me entrega un folleto de la tienda impreso en rosa. «Ciencia y experiencia», dice el titular.
Muchas dudas, dos palabras
Nube de palabras en la que participaron distintas mujeres. Respondieron a la pregunta: ¿cómo se sintió tu último orgasmo?
«Ya a mi edad sabemos lo que queremos», me dice Lourdes. Ni ella ni Nilda hablaron demasiado sobre el tema. La experiencia les enseñó lo que saben. ¿Qué hay de la ciencia? La indagación científica en el orgasmo femenino es reciente. Sin embargo, no existe un modo correcto de tener un orgasmo femenino. «Cada persona tiene su huella orgásmica», explica Eirelyn.
Más allá de las dudas, el tabú y los mitos; el orgasmo femenino es una huella de placer personal. Eso, más que definirse, se siente: en cada cuerpo con distintas palabras.
El 11 de agosto de 1954, fue un día importante para todas las mujeres mexicanas. El país azteca, reafirmaba su compromiso con la Convención Interamericana. El propósito era que mujeres y hombres tuvieran los mismos derechos en sociedad. Esta ratificación ha permitido la creación de organizaciones feministas que velan y luchan por los derechos de las mujeres.
En el año 1948, la Organización de los Estados Americanos, en el marco de la Novena Conferencia Internacional Americana celebrada en Bogotá (Colombia), suscribió a petición de la recién creada Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA), el primer instrumento internacional que reconoce igualdad de derechos civiles entre hombres y mujeres. Sin embargo, no fue hasta el 11 de agosto de 1954 que México ratificó su participación.
Se registraron, entonces, los nombres de los firmantes. Por El Salvador, Héctor David Castro, Héctor Escobar Serrano, Joaquín Guillén Rivas, Roberto E. Canessa; tras ellos firmaron los países de Honduras, Guatemala, Chile, Uruguay, Cuba, República Dominicana, Bolivia, Perú, Nicaragua, México, Panamá, Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Haití, Venezuela, República Argentina, Colombia.
La Real Academia Española (RAE) señala que los Derechos Civiles son el conjunto de libertades básicas de las personas. Estos, protegen intereses individuales y conforman una posición constitucional del individuo frente al Estado. Asimismo, abarcan los derechos a la vida, a la integridad personal, a la igualdad ante la ley, o a la libertad y seguridad personales.
La situación de la mujer en una sociedad que tiene por misión proteger las libertades individuales y sus facultades civiles, políticos y sociales ha sido un proceso complicado y lento. La mayoría de derechos alcanzados a lo largo del siglo XX se han conseguido por la organización de grupos de mujeres. Los obstáculos no han sido pocos. La historia de las mujeres mexicanas marca un lamentable hecho: muchas hemos sido marginadas de la escena política.
Foto: Prensa
“Que habiéndose concedido los derechos políticos a la mujer, como consecuencia natural y lógica debe de concederle también los derechos civiles.”
Pasaron años y la Revolución Mexicana -consecuencia del descontento hacia la dictadura de Porfirio Díaz– se dio. Sin embargo, aún no éramos incluidas para participar en el Congreso Institucional de 1917. Este, era el órgano electo para redactar una nueva constitución para México de diciembre de 1916 a enero de 1917. Dicho proceso ocasionó que nos viéramos invalidadas del derecho al voto la primera mitad del siglo XX.
Debido a estos impedimentos, las mujeres se comenzaron a organizar y surgieron las primeras sufragistas de México. En su mayoría, eran mujeres de clase media. Ellas fueron las creadoras del Primer Congreso Feminista de Yucátan en 1916 y en 1935 el Frente único pro Derechos de la Mujer. Movimiento que exigía el derecho al voto.
Recién en 1947, 12 años después, obtuvimos el derecho al voto y al poder presentarnos como candidatas en las elecciones municipales. Asimismo, en 1953, se decide dar plenitud a los derechos políticos de las mujeres. Esto, gracias a que se estableció la calidad de ciudadanía a las y los mexicanos sin importar su sexo. Fue un hecho histórico pues significó tener el derecho a votar y ser votadas en el ámbito Estatal y Federal. Todo a través de una reforma al artículo 34 de la Carta Magna. Griselda Álvarez Ponce de León, maestra, escritora y política, se convertiría en la primera mujer votada como gobernadora en Colima.
Griselda Álvarez. Foto: Archivo
En 1954, México ratificó su participación en la concesión. No hubo acciones para equiparar el goce y ejercicio de los derechos civiles sino hasta 1970. En este año, una nueva ola del feminismo con la creación de Mujeres en Acción Solidaria se empezó a hacer notar. Cuatro años más tarde, el Movimiento de Liberación de la Mujer siguió sus pasos. Y al año próximo de ese, quedó asentado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el reconocimiento a nuestra igualdad jurídica.
La historia de lucha no terminaría ahí. En 1976, seis colectivas se juntaron para formar la Coalición de Mujeres Feministas, grupo que se concentró en exigir el derecho al aborto legal y gratuito. Asimismo, luchó contra la violencia hacia la mujer. Un año después, se creo el Frente Nacional de Lucha por la Liberación y los Derechos de las Mujeres. Y posteriormente, en 1982, la Red Nacional de Mujeres. Uno de los más importantes grupos fue la Coordinadora de Mujeres “Benita Galeana”, impulsada por 17 grupos de activistas.
ONU Mujeres asegura que México, ha logrado un avance significativo para alcanzar los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Resaltan su lucha en tres áreas fundamentales a nivel federal: el fortalecimiento del derecho interno para asegurar la igualdad entre mujeres y hombres, una fuerte institucionalidad de género, y el incremento de los recursos públicos etiquetados a la igualdad de género.
Nuestra participación, se reconoció en las elecciones presidenciales del 2018. El Instituto Nacional Electoral (INE) registró que 62.3% del electorado acudió a emitir su voto. El estudio, confirma que las mujeres votaron más que los hombres. Las cifras indican que 66.2% de mujeres contra 58.1% de hombres. Una diferencia de ocho puntos porcentuales. La mayor participación de mujeres fue en las edades jóvenes y adultas hasta los 64 años.
Asimismo, un total de 12 entidades se situaron en alto grado de participación, con porcentajes entre 62.6% y 75.4%. Entre las que se ubican siete con elección de gubernatura (Chiapas, Jalisco, Morelos, Veracruz, Puebla, Nayarit, Tabasco) y Ciudad de México, donde se eligió la Jefatura de Gobierno.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que en la Constitución Política, se reconoce, en primer lugar, que: “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades”. Y sobre todo que ninguna mujer podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación.
Foto: Prensa México
La ratificación fue firmada hace sesenta y siete años. Hoy, ante la consigna estipulada en la carta de “que la Mujer de América, mucho antes de reclamar sus derechos, ha sabido cumplir noblemente todas sus responsabilidades como compañera del hombre”,las mujeres mexicanas y de toda América Latina y el Caribe reclaman. Ellas son quienes han demostrado que la lucha por su reconocimiento, valía e independencia va más allá de las normas patriarcales. Ellas, valientes y firmes, han encontrado la forma de poder ejercer libremente sus facultades políticas. Y sobre todo, han logrado participar activamente en la toma de decisiones para ejercer su derecho humano fundamental: la igualdad de género.
La universidad es un espacio de aprendizaje. Es aquí, en estas casas de estudios que se forman quienes son el futuro de nuestra sociedad. Lxs estudiantes acceden a las aulas universitarias -actualmente virtuales-, buscando formación que respete su integridad física, psicológica y moral. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el ámbito educativo se torna intimidatorio, hostil o humillante para lxs universitarixs?
Desireé Huaranga, egresada de la Escuela de Sociología de la Universidad Nacional Federico Villarreal, vivió una situación que es silenciada por muchas universidades hace un tiempo. Ella, ex miembro de Ni Una Menos – UNFV, vio afectado su rendimiento académico por el trato intimidante que recibió a fines del 2019 e inicios del 2020.
Un día, Desireé decidió comunicarse con un docente para despejar dudas sobre un trabajo mediante mensaje de texto y llamada. No obtuvo respuesta alguna. A la mañana siguiente recibió una llamada. “Era él, estaba gritando y dijo: Nunca más me vuelvas a llamar en tu vida. Me dijo que le había causado problemas con su pareja. Yo le pedí disculpas. Pero también le dije que nunca me había comunicado con nadie, que yo en ningún momento había hablado con una persona pues cuando llamé nadie respondió”. Aún así, el docente cortó la llamada. Desireé estaba asustada por tal comportamiento.
Ella decidió no ir a clases por unos días. “Yo no quise ir pues tenía miedo. Estaba asustada. Jamás, ningún profesor de la escuela me ha tratado de una manera tan fea”, afirma Desireé. Las situaciones incómodas continuaron cuando optó por asistir para exponer un trabajo grupal. El docente la calificó con veinte y propuso tomarse una fotografía con todos. “Yo, estaba incómoda con mi otra compañera, porque el salón ya estaba vacío. Todos se habían ido porque nosotros éramos los últimos en exponer. Cuando estábamos por tomarnos la foto, el sujeto nos dijo: Ya, pero que las chicas estén a mi lado pues. Yo dije que no y el sujeto se avergonzó”, recuerda Desireé.
Luego de este suceso, en febrero del 2020, ella decidió revisar sus chats no leídos en Facebook. Para su sorpresa, se topó con varios mensajes del docente mandando saludos por navidad y año nuevo. Asimismo, comentando reiteradas veces lo “bonita” que se veía en sus fotografías. Al encontrarse con este acto invasivo, se sintió acosada y tomó capturas de pantalla. Avisó a sus compañerxs del salón lo que ocurría y consultó si a alguna otra persona le estaba pasando lo mismo.
“Me habló una chica de base menor a la que le habían pasado la voz y me mostró chats. Eran del mismo usuario. El profesor les contestaba estados, las invitaba a salir, les decía que estaba triste porque no les hablaba y cosas así. Tras eso me habló una chica de mi base. Era el mismo modus operandi. Escribir mensajitos a través de redes sociales o pedirte que te quedes al final de la clase”, comenta ella.
Captura de pantalla autorizada por la denunciante
Cuando las estudiantes se dan cuenta de esto, y enterándose que dicho docente iba a volver a postular para ser contratado en el Ciclo Regular 2020 de la UNFV, elaboran un compilado de testimonios con chats como medios probatorios. Lo enviaron al correo institucional del Decanato y los miembros del Consejo de Facultad. Sin embargo, la Secretaría de la Facultad respondió argumentando que estos debían ser enviados por la vía formal. Es decir, por mesa de partes, para que sea tomado en cuenta. La alumna jamás recibió una respuesta y, afortunadamente, el docente no llegó a postularse.
“Existe un reglamento en papeles, pero no se aplica. Si se hubiera aplicado no me hubieran dicho que haga mi denuncia por mesa de partes. Me habrían dicho que revisara el protocolo”, señala la alumna.
Efectivamente, según la Ley N° 27942,Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, la queja o denuncia debe ser enviada por la presunta víctima o un tercero ante el Comité de intervención frente al Hostigamiento Sexual. Así mismo, el actual Reglamento De Prevención e Intervención En Casos De Hostigamiento Sexual de la UNFV dicta que “cualquier autoridad que reciba alguna queja o denuncia presentada por hostigamiento, deberá derivarla directamente a la Defensoría Universitaria, de forma inmediata”.
Captura de pantalla autorizada por la denunciante
La Universidad Nacional Federico Villareal (UNFV), al igual que otras universidades públicas peruanas, presenta ciertas observaciones al tratar este tipo de casos. Adriana Buiza, miembro del Colectivo de Estudios Feministas y de Género de la UNFV considera que a esta casa de estudios le falta designar qué órgano es el que va a atender estos casos. Algo realmente necesario para asegurar la protección de sus alumnas.
“La Defensoría Universitaria no es la división académica más adecuada. Pensamos que se debería implementar una secretaría o comité en dónde los trabajadores reciban una formación y un monitoreo sobre sus capacidades para poder atender casos de hostigamiento sexual y acoso en espacios universitarios”, refiere. También añade que se debe sumar al protocolo la carta de derechos de la persona denunciante. Esto, ya que no asegura la privacidad ni la confidencialidad del denunciante. Asimismo, debería añadirse una hoja de ruta que dicte desde qué momento y de qué forma se le dará asistencia psicológica a la denunciante. Y también, la determinación de un sistema de sanciones diferenciado.
Según el Cuadro de Infracciones del Reglamento de Infracciones y Sanciones de la Sunedu, el que una universidad no cuente con un reglamento interno -o contando con ellos- no lo activen para la prevención, atención y protección en casos de violencia, acoso u hostigamiento sexual en la comunidad universitaria, es una infracción muy grave relativa a la organización y funcionamiento de las universidades.
Otro tema preocupante es la prevención. Según el reglamento publicado en la página web de la universidad, la Defensoría Universitaria villarrealina debe establecer un programa de comunicación sobre el hostigamiento sexual. En este, se tendría que difundir por redes sociales, información relacionada y las posibles sanciones. Sin embargo, al buscar en la página de Facebook de la UNFV, la cantidad de publicaciones que tratan estos temas son mínimas. Y las pocas que existen no llegan a todxs los alumnxs. Valeria Vasquez, miembro activo de la Coordinadora Democrática UNFV, afirma que “la página oficial de la Villarreal tiene a varios villarrealinos excluidos del acceso a la información”. Y añade “No sé cuál es el criterio que toma para bloquear a esos alumnos. La información no se termina de distribuir para todos igual”.
Foto: Prensa
Desireé, por su parte, comenta al respecto: “Esto (Comités de Intervención ante el Hostigamiento Sexual) debería replicarse en todas las universidades. Sé que San Marcos a través de la Secretaría de Género de la Federación Universitaria (FUSM), está tratando de hacer algo similar”.
No obstante, si bien la Universidad Nacional Mayor de San Marcos es un referente universitario de muchas otras casas de estudios por sus avances académicos y de responsabilidad social, estos, se han logrado gracias a la organización y presión estudiantil.
“Tratamos de educarnos a nosotros mismos y hacer presión” señala Lucía Castro, secretaria de género de la FUSM. “La creación de espacios, el que se organice y se pueda realmente sacar algo bueno, es también chamba del movimiento estudiantil de mujeres”. Y agrega “porque si no hay presión de los estudiantes no se va a lograr nada”.
La estudiante señaló que a causa de la insistencia de lxs estudiantes, la nueva gestión de la UNMSM, con la primera rectora de la decana a la cabeza, Jeri Ramón Ruffner, se ha comprometido a gestionar el Comité de Intervención frente al hostigamiento sexual. Esto, bajo el reglamento de la universidad y la Ley N° 27942. “La anterior gestión ni siquiera quiso informarse sobre lo que hacíamos nosotrxs como movimiento feminista dentro de San Marcos”, indicó.
Foto: Prensa
En junio del presente año, se logró la destitución de un docente de la Facultad de Medicina Veterinaria como medida sancionatoria frente a un caso de hostigamiento sexual en la UNMSM. Sin embargo, aquello, se logró por la presión de estudiantes organizadxs hacia la Defensoría Universitaria sanmarquina.
Amachay, un colectivo integrado por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UNMSM que brinda asesorías legales gratuitas a lxs estudiantes ante estos casos, fue el que llevó el seguimiento del caso. “Esta resolución que pasó en la Facultad de Veterinaria, se ha conseguido realmente gracias a Amachay. No es gracias a la participación de la universidad que vamos a cambiar. No. Fue la presión de este colectivo de estudiantes. No es un logro producto de la gestión de Cachay”, dijo Lucía.
La Decana de América sí cumple con brindar charlas informativas, talleres de prevención e incluso con la medida de protección de brindar asistencia psicológica a la denunciante. Sin embargo, el problema surge cuando se remite una denuncia, ya que el tiempo de espera de recepción e investigación del caso suele ser largo y termina haciendo que la persona denunciante se sienta olvidada. “Si seguimos haciendo este proceso tan largo y difícil para las víctimas, ellas no van a querer denunciar. En vez de ver el proceso como justicia, lo van a ver como un espacio de dolor y esa no es la idea”, manifiesta Lucía.
Foto: Amachay – Facebook
Liliana Gadea Linares fundadora de la colectiva jurídica Amachay, sostiene que el actual reglamento de San Marcos estipula que el proceso de denuncia debería durar como máximo 45 días calendario. Aún así, en el caso de Medicina Veterinaria ellas acompañaron el proceso por más de 3 meses. Estuvieron desde el ingreso de la denuncia -en marzo-; hasta la resolución del caso -a fines de junio-.
“Hemos visto que hay una gran deficiencia por parte de la atención de la universidad a este tipo de casos”, dijo Liliana. No obstante, reconoce que este es uno de los primeros casos que se ha resuelto en primera instancia. Asimismo, espera que se procesen con la misma, o mayor, celeridad las otras denuncias de violencia de género. Además, añadió que el Reglamento de la UNMSM, así como el de otras universidades, debe incorporar medidas específicas para las estudiantes menores de edad. Esto, ya que un sector de las ingresantes suelen tener 15 o 16 años. Recomendó que los órganos que investiguen y resuelvan estas denuncias “deben ser órganos técnicos, deben contar con conocimiento del enfoque de género, derechos humanos e interculturalidad”.
Otra problemática fuerte son las relaciones de poder que se tornan visibles al realizar una denuncia de este tipo. Suele ocurrir que el presunto culpable, aprovechando la posición jerárquica que posee, trata de persuadir o convencer al denunciante de detener el proceso investigativo que quiere iniciar. “Pasa bastante eso. Te pueden denunciar. Hay distintas relaciones de poder que se pueden ver realmente y sí, incluso pasa que los docentes. Llegan a amenazarnos”, señala Lucía.
La Defensoría del Pueblo afirma este punto, comentando que “El poder del docente en la comunidad universitaria e incluso fuera de ella es visiblemente fuerte. Por ejemplo, el temor de algunas estudiantes a realizar denuncias por hostigamiento sexual está relacionado directamente con el prestigio de la autoridad o docente o las relaciones amicales que pudiera tener al interior de la universidad.” Además, la institución añadió que las víctimas suelen pensar en los obstáculos que pueden tener al momento de culminar sus estudios o incluso después, al desarrollarse profesionalmente, por revelar los hechos de violencia vividos.
Foto: UCH
Asimismo, también recomendó que las universidades públicas, junto con sus Comités de Intervención frente al Hostigamiento Sexual, asuman un rol más activo y que puedan iniciar con procedimientos de oficio tras tomar conocimientos de los hechos. No condicionalmente cuando exista una queja o denuncia. Adicionalmente a ello, recomendó procurar que los medios de denuncia virtual deban garantizar la pronta atención de las víctimas.
Nunca olvidemos que todas las instituciones educativas, básicas, técnicas y superiores; tienen la obligación de garantizar espacios seguros para sus estudiantes, espacios libres de discriminación en el que puedan desarrollar al máximo sus capacidades y se respete el derecho a la educación. Además, es necesario entender que la violencia de género existe y amenaza la integridad de la persona. Solo así, la detección y trabajo de cambio de actitudes violentas con el otro será posible.
Sin embargo, no debemos dejar este proceso de introspección y cambio como tarea única del individuo. Tengamos presente que el rol que cumplen las instituciones que gestionan comunidades, en este caso las universidades, es crucial. Por ello, no debemos pasar por alto que la lucha contra la violencia de género también es objetivo de estas instituciones. Debemos exigir que su trabajo preventivo y sancionador se dé cabalmente. Todxs debemos ser miembros activos en la creación de espacios seguros para nuestrxs compañerxs.
Si deseas revisar la actualización de la Ley N° 27942, revisa este link
La Antígona intentó comunicarse con las autoridades relacionadas al caso de la compañera Desireé, sin embargo hasta el cierre de esta nota no obtuvimos respuesta.