La salud mental toma importancia en la cancha del deporte

La salud mental toma importancia en la cancha del deporte

Por Sebastián Velásquez Desposorio

Foto: Yahoo! – Madison Vanderberg

Naomi Osaka y Simone Biles, dos deportistas de élite, optaron por retirarse de sus competencias porque no estaban bien ni psicológica ni emocionalmente. La tenista lo hizo en Roland Garros y la gimnasta en Tokio 2020. Demostraron así que no solo se trata de estar al máximo a nivel físico, sino también de contar con una buena salud mental, un tema que aún sigue siendo tabú en el mundo del deporte. Pero que las dos atletas, con sus valientes decisiones, han vuelto a colocar en el tablero.


Culminaron los Juegos Olímpicos en Japón. Un evento extraño debido a las restricciones por el COVID-19, pero que no dejó de lado la competitividad. Y que buscó ser una fiesta para los deportistas, en donde muchos de ellos cumplieron su sueño de subirse al podio o de participar en una cita olímpica. Será recordado Tokio 2020 no solamente como la edición llevada a cabo en medio de la pandemia. También por sus historias de superación, por los récords que se quebraron y, sobre todo, por situar otra vez en el tablero, aun con más fuerza, el tema de la salud mental.

Fue la gimnasta Simone Biles que, al retirarse de las finales para buscar su estabilidad psicológica y emocional, terminó por dinamitar esa alarma de la salud mental, que la tenista Naomi Osaka ya había advertido unos meses atrás. Ambas tomaron decisiones que pueden significar, ahora sí, un cambio en el deporte. 

Foto: Reuters

La japonesa Naomi Osaka, de 23 años, ha ganado cuatro Grand Slam, el torneo que todo tenista ansía tener en su palmarés. También es considerada, según Forbes, como la atleta mejor pagada de la historia. Para sus seguidores, todo andaba bien en ella, pero no era así. A fines de mayo, antes de pisar la tierra batida de Roland Garros, anunció que no iba a departir con los medios durante el evento. Lo comunicó a través de un mensaje en sus redes sociales, que causó preocupación para algunos y sorpresa para otros.

“A veces he sentido que la gente no tiene en cuenta la salud mental de los atletas y esto suena muy cierto cada vez que veo una conferencia de prensa o protagonizo una. A menudo nos sentamos allí y nos hacen preguntas que nos han hecho varias veces antes o nos hacen preguntas que nos hacen dudar, y simplemente no voy a someterme a las personas que dudan de mí”, expresó en un comunicado. 

La organización, sin embargo, no entendió la situación que estaba afrontando la atleta. No entendió el problema de salud mental con el que estaba batallando y le impuso una multa de 15.000 dólares, ya que Naomi no había acudido a hablar con los medios tras ganar la primera ronda del torneo, como estaba obligada según reglamento. Hubo, además, una advertencia: si seguía incumpliendo la norma, podría acarrearle mayores consecuencias. El pronunciamiento estaba firmado por los responsables de los cuatro Grand Slam (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y Abierto de Estados Unidos). Era una manera de meter presión. 

Tweet Naomi Osaka

Pero al día siguiente, Naomi tomó una decisión e informó que se retiraba del evento francés. En su mensaje, contó que en París se sentía “vulnerable y ansiosa”, así que pensó que “era mejor cuidarse y saltarse las conferencias de prensa”. “Cualquiera que me conozca sabe que soy introvertida. Y cualquiera que me haya visto en los torneos se dará cuenta de que a menudo uso auriculares, ya que eso ayuda a calmar mi ansiedad social”, manifestó. Añadió que nunca trivializaría la salud mental o la usaría a la ligera. Y reveló que desde el Abierto de Estados Unidos del 2018 padece largos episodios de depresión, con los cuales está “lidiando mucho”. La Federación Francesa de Tenis, organizadora del Roland Garros, finalmente la entendió y también le ofreció su apoyo. 

Pero, ¿qué pasó en aquel evento estadounidense que marcó a la joven tenista? El sueño de Naomi, tal como lo dijo en Netflix, siempre fue ser la primera japonesa en ganar un Grand Slam y lo logró ese 2018 en Nueva York, al vencer en la final a la histórica Serena Williams. Así, con 20 años, consiguió su primer grande. Lo que debió ser un sueño cumplido, terminó siendo un mal momento, una pesadilla quizá.

En la ceremonia para entregarle el trofeo, fue abucheada por el público del estadio Arthur Ashe que sentía que la nipona le había arrebatado el título a la favorita, la jugadora local. Naomi se bajó la visera para cubrir su rostro y soltó algunas lágrimas que no eran precisamente de felicidad. Williams, quien había discutido durante el partido con el árbitro, expresó algunas palabras para calmar a la injusta multitud y conseguir que la campeona sea aplaudida. El daño, sin embargo, ya estaba hecho. 

Foto: Tennisworldes

“La salud mental es importante para todo deportista y no deportista. Es como la salud física. Si físicamente no estás bien, no puedes rendir en nada de lo que hagas, ni en tu trabajo ni en tu familia ni en los quehaceres del día a día o en el deporte. A las finales somos un ser humano que tiene mente y tiene cuerpo, y ambos se complementan”, explica el psicólogo del deporte y la actividad física, Marco Moschella Coello, quien luego agrega: “Tenemos que mantener saludables ambas partes sino no podremos rendir con nuestra mayor capacidad. Y si hablamos de deporte de élite, no podemos dejar de hablar de rendimiento. Y para tener un buen rendimiento necesitamos tanto salud física como mental”. 

Foto:  Salty View / Shutterstock.com

Cuando la estadounidense Simone Biles, considerada la mejor gimnasta de la historia, llegó a los Juegos Olímpicos en Tokio seguramente estaba al 100% en su físico. Sin embargo, no estaba bien en cuanto a su salud mental. Las expectativas se cernían sobre ella. Sus fanáticos querían que siga deslumbrando al mundo y engrosando su legado de triunfos olímpicos, sumando más medallas a los cuatro oros y un bronce que había obtenido en Río 2016.

Sorprendió Simone, cuando en la prueba de salto dio menos vueltas de las que había planeado. Decidió, entonces, retirarse de esa competencia por equipos y Estados Unidos se quedó con la plata. Ella no estaba bien. “Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo», declaró después en la rueda de prensa; «tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo, y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos». 

Simone también se vio obligada a dejar de competir en las finales individuales del concurso completo, de salto, de barras asimétricas y de suelo. Y publicó un video en el que contó que estaba sufriendo de ‘twisties’. Se trata de un momento de desorientación o bloqueo mental que sufren los gimnastas cuando están en el aire. Este hace que pierdan el control de su cuerpo, lo que no permite que puedan culminar sus maniobras como las habían planeado o, en el peor de los casos, de manera segura. Se entiende, entonces, por qué Biles en el salto de la prueba por equipos, dio menos vueltas de las esperadas y no cayó con la perfección a la que tiene acostumbrado al mundo de la gimnasia. 

Para el psicólogo deportivo, Marco Moschella, las decisiones que tomaron Naomi Osaka y Simone Biles son “a nivel personal, bastantes maduras y supersaludables”. “A las finales, el deporte es sensación. Si sientes que estás bien, rindes bien. Si no sientes que estás bien, no vas a rendir bien. También habla de un autoconocimiento que ellas se tienen para saber cuándo estas sensaciones son tan negativas que es mejor parar”, dice. Y agrega: “A nivel social es algo que me parece mucho más importante. No digo que en el personal no sea importante, pero la repercusión que esto tiene a nivel social es mucho más grande”.

Foto: Prensa

“Este mensaje que se le da al mundo entero es todo lo contrario a lo que normalmente la gente piensa: que los deportistas de alto rendimiento siempre van a estar aptos para rendir al 100%. Y no es así. Porque no son máquinas. Son seres humanos como cualquier otro deportista o gente que no hace deporte”, prolonga el especialista. Reitera que antes de atletas son personas “que necesitan salir a divertirse, que necesitan tener su espacio, que necesitan un día de no saber nada de deporte, que necesitan también dormir un día hasta tarde. A pesar de que tienen que hacer sacrificios para ser competitivos, eso no quiere decir que tienen que dejar de lado su salud ya sea física o mental”.  

Gracias a la ayuda que recibieron, tanto Simone Biles como Naomi Osaka regresaron a la cancha. La gimnasta retornó en la barra de equilibrio y se colgó la medalla de bronce, una presea que, para ella, seguramente, vale oro. Y Naomi, tras abandonar Roland Garros, regresó en su casa, en los Juegos Olímpicos de Japón. Fue ella la encargada de portar la antorcha y recorrer el último tramo en una escalinata que representaba el monte Fuji, para luego encender el pebetero. Participó en la modalidad individual de tenis, pero se quedó en tercera ronda. Sin embargo, ya había demostrado su entereza y que podía luchar y vencer a sus problemas, al haber conseguido volver a jugar en una pista de tenis. 

Tras la decisión de Simone, legendarios deportistas como la gimnasta Nadia Comăneci o el plusmarquista nadador Michael Phelps la apoyaron. “Hay mucha presión porque quieres hacer lo mejor que puedas. Pero es importante recordar que quieres hacer lo mejor para ti misma y no para los demás, que esperan algo más allá de lo que puedes entregar”, dijo la atleta rumana a CNN. 

salud mental
Foto: Mike Lewis/Ola Vista Photography

“Lo más importante es que todos necesitamos pedir ayuda cuando atravesamos esos momentos. Fue difícil para mí pedir ayuda”, indicó, por su parte, el ‘Tiburón’ de Baltimore en diálogo con la NBC. Él, al igual que sus dos colegas, tuvo que lidiar con problemas de salud mental. Por eso, también ha secundado a Naomi cuando reveló su ansiedad. Ella le agradeció en un artículo que publicó en la revista Time en julio y allí dejó un potente mensaje: “Espero que la gente pueda entender que está bien el no estar bien. Y está bien hablar de eso. Hay personas que pueden ayudar y, por lo general, hay luz al final de cualquier túnel”.

“(Lo que ha ocurrido con las dos atletas) es un llamado de atención a toda la gente, a deportistas y no deportistas, a federaciones y dirigentes, de que esto (la salud mental) es importante. Trabajar esto es importante. La idea es atacar la raíz, evitar el problema, tratar de ayudar. Trabajar con los más pequeños que más adelante van a representar a los países. Ahí es donde tenemos que atacar”, señala Moschella, quien afirma que todavía la salud mental sigue siendo un tabú, especialmente, en el deporte, pero espera que a partir de ahora se produzca un cambio. 

María Luisa Doig: “Para nosotros el deporte es un trabajo”

María Luisa Doig: “Para nosotros el deporte es un trabajo”

Por Mya Sánchez 

Foto: CRL. Intervención por La Antígona.

La esgrimista María Luisa Doig, representó a nuestro país en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Sin embargo, no es su primera experiencia pues años antes, con tan sólo 16 años, clasificó a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Hoy, conversa con La Antígona para relatar sus visiones sobre el apoyo estatal a los deportistas, las mujeres en esta disciplina y el legado que quiere dejar con su pasión por la esgrima y el deporte.

Ni el aislamiento ni la lesión en una de sus piernas pudieron detenerla. Cuando le dijeron que los cupos por equipos y los otorgados a los mejores esgrimistas del ranking de la Federación Internacional de Esgrima para Tokio 2020 ya estaban agotados, supo que solo tenía una última opción: ubicarse en el primer puesto del Torneo de Clasificación Olímpica de Esgrima en Costa Rica. Y así fue.

En mayo de este año, María Luisa Doig se convertía en la primera esgrimista peruana dos veces olímpica, tras haber participado en Beijing 2008 con tan solo 16 años. El llanto que soltó tras derrotar a su contrincante reflejaba el orgullo que sentía.

Ya en Tokio, Doig dio batalla en su debut y a pesar de no haber pasado a la siguiente ronda, ya tiene en la mira su siguiente meta: clasificar a los próximos Juegos Olímpicos.

Cuéntame tu experiencia en el evento. ¿Valió la pena todo lo que te costó llegar hasta ahí?

De hecho sí, gustosa lo volvería a hacer. Fue diferente a Beijing 2008 por la coyuntura pandémica. Hubo muchos protocolos previos desde la partida y medidas como las pruebas de antígenos, el distanciamiento, el lavado y desinfección de manos. En el comedor teníamos que coger todo con guantes y había láminas de vinilo para evitar el contacto entre las personas. Por esa parte me sentía protegida, constantemente teníamos la mascarilla puesta, tomaban pruebas diarias y si había casos de COVID-19 fueron aislados a la hora de llegar a Tokio. El transporte era de la Villa a las competencias y viceversa así que no tuve la experiencia de conocer la ciudad, eso fue un poco triste.

¿Y cuáles fueron los principales obstáculos a los que te tuviste que enfrentar en tu proceso de clasificar a los Juegos Olímpicos?

Uno de los grandes obstáculos fue la pandemia. Yo regresé de una competencia en Hungría y dos días después dictaminaron el estado de emergencia. Para mí fue chocante porque ya tenía un cronograma para la clasificación que era tres meses después. Tuvimos que replantear y pensar en qué se podía hacer desde casa. Fue una gran dificultad pero la motivación no se perdió.

A medida que ibas creciendo y durante tus inicios en la esgrima, ¿contabas con referentes femeninos aquí en Perú?

Estaban Teresa e Ivette García, que fueron grandes referentes del Regatas junto a Úrsula Lari y trajeron varias medallas para el país. Luego fui creciendo y ellas lamentablemente dejaron el deporte. Y a nivel internacional, Valentina Vezzali (de Italia), porque era una mujer hecha y derecha que ganó cerca de seis medallas olímpicas de oro, era una gran inspiración porque se esforzaba mucho e incluso pasaban los años y mejoraba. Llegó más o menos hasta los 46 años de vida deportiva, entonces sí se puede y sobre todo en este deporte que es bastante longevo.

Foto: El Peruano

Considerando que aunque la esgrima se incluyó en los Juegos Olímpicos desde su primera edición (1896) las mujeres no participaron en ellos hasta tres décadas después, ¿cuánto crees que se ha avanzado en la equidad entre hombres y mujeres en este deporte?

Desde pequeña he tenido la oportunidad de tener las mismas condiciones que los hombres, pero sí he visto mayor apoyo para ellos. El IPD normalmente apoya a quienes traen logros y a nivel equipos las chicas no hemos tenido tantos. En algún momento he tenido que viajar con el equipo de hombres y era frustrante para mí porque era la única mujer. Fue difícil e incluso hice solicitudes pero lamentablemente el deporte es excluyente en ese sentido.

Hoy por hoy el IPD cuenta con un equipo multidisciplinario de psicólogos, nutricionistas, psicoterapeutas, entonces eso motiva a las chicas y chicos. Es más, en el Sudamericano de Mayores de Paraguay 2019 el equipo femenino de florete trajo una medalla de plata después de años y el IPD las premió con PAD (económicos). Esto es una forma de incentivo para que puedan cumplir sus metas, y si traen medallas ya podrán ahorrar, seguir preparándose o comprar implementos. Todos quisiéramos que el deporte en el Perú sea más formal pero creo que estamos por buen camino.

Foto: @nicolaslh98

¿Qué mensaje esperas dejar tú para las niñas y jóvenes peruanas que quisieran dedicarse a la esgrima y ven en ti a un referente?

Que no tengan miedo, porque es un deporte de contacto pero utilizamos implementos certificados que nos protegen. Es un deporte bastante fascinante y un mundo paralelo que yo tengo y que ustedes también podrían tener, al que pueden escapar y pasarla muy bien. Ojalá que ellas también puedan hacer la esgrima parte de su vida como yo. Tengo 30 años y sigo participando en competencias porque es mi pasión.

Como en toda historia, a veces se gana y a veces se pierde. ¿Qué es algo que solo te pueden enseñar las derrotas y no los triunfos?

Que siempre se puede mejorar. Incluso en la victoria, siempre hay cosas que analizar, por eso siempre llevo una cámara de video que me permite examinar mejor lo que ha sucedido en combate. Que hay personas importantes en tu vida que siempre estarán en lo bueno, lo malo y lo peor, y eso te permite valorarlas más. 

Sé que gracias al programa del IPD Vamos con Tokio pudiste prepararte para Tokio 2020. En ese sentido, ¿qué retos crees que aún tenemos como país en cuanto al apoyo estatal a los deportistas? 

Yo creo que falta invertir dinero para la preparación de los atletas. Por ejemplo, para una clasificación olímpica se necesita ir a los campeonatos de clasificación, que son alrededor de doce al año. Si no estoy bien ubicada dentro del ranking mundial, en París 2024 me tocaría competir con una de las mejores esgrimistas en primera instancia, lo cual dificulta avanzar en la competencia. Por ello es importante posicionarse bien dentro del ranking mundial. De hecho invoco a todas las empresas que quieran unirse a esta aventura conmigo porque la inversión es muy grande. Gracias a Vamos con Tokio yo pude prepararme en Europa tres meses para el preolímpico, entonces si pudiera ir más tiempo o asistir a estos campeonatos, se lograrían grandes cosas e incluso podría traer medallas.

Muchas veces cuando se habla de deporte se aprecia las habilidades, la destreza física pero se deja de lado lo demás. ¿Qué tan importante ha sido en esta temporada de preparación y también la de competencia olímpica cuidar tu salud mental?

La salud mental conlleva todo. Si es que vamos bien en la parte física, técnica, táctica, entonces va a haber autoconfianza y un buen trabajo articulado. De hecho en la esgrima es un 80% de parte mental. Si estás mal dentro de un combate, porque puede haber momentos de quiebre, todo se va a la borda. Es bastante importante para mí tomarlo en consideración por lo que cada semana tengo reuniones que me permiten establecer mis objetivos y trabajar en lo que necesite, como la ansiedad, autoconfianza, concentración o estrés.

Foto: El Peruano

En ocasiones las personas emiten críticas con mucha ligereza hacia los deportistas. ¿Qué es algo que te gustaría que las personas y las autoridades sepan acerca de los deportes de alto rendimiento?

Que quienes incursionan en el alto rendimiento tienen el objetivo de trabajar arduamente para traer logros para el país. Muchas veces los medios menosprecian los logros. Yo estoy súper orgullosa de todos los atletas que han representado a Perú, hemos traído bastantes diplomas olímpicos y eso muestra que tenemos mucho potencial y que con más apoyo estos objetivos podrían concretarse en una medalla olímpica. A mí me encantaría a mediano plazo tener un Ministerio del Deporte, algo que nos formalice. Esto, porque el deportista no solo es deportista, uno lo toma como un trabajo. Si tuviéramos un sueldo fijo, el deporte crecería y tendríamos más obligaciones, como aportar a la sociedad y promover el deporte y la salud.

¿Cuáles son tus próximas metas? ¿Vas a seguir preparándote para París 2024 y Los Ángeles 2028?

Hoy por hoy me voy por París. Lo estoy tomando con calma porque si no hay inversión va a suceder lo mismo que en Tokio. Espero no decepcionarme y ojalá haya pronto un programa como Vamos con Tokio no solo para clasificar, sino también lograr un mejor posicionamiento en el ranking mundial. Ahora estoy en el puesto 46, pero cada vez que hay un campeonato y no voy, bajo más, por lo que cuando llego a ir a uno tengo que hacer maravillas. Lo tomo con calma, seguimos entrenando y estoy muy motivada y feliz de contar con el apoyo del IPD en cuanto al PAD y espero que el Comité Olímpico Peruano nos pueda ayudar como en ocasiones anteriores.

¿Cuál es el legado que te gustaría dejar en el deporte peruano?

Que con mucha constancia y amor se puede llegar a la excelencia.

«En el mundo de la melomanía caleña existe mucho micromachismo y violencia»

«En el mundo de la melomanía caleña existe mucho micromachismo y violencia»

Por Emma Ramos y Zoila Antonio

Arte por Adriana Velásquez

Diana Ordóñez Hincapié, 38 años, fundadora de Cultura Siguaraya nos habla del micromachismo en la melomanía.

«Soy melómana y fundadora de Cultura Siguaraya. Mi proyecto empezó en el 2021. Sin embargo, es el producto de un trabajo de más de 7 años. Su iniciativa es crear, producir y circular contenido relacionado a las memorias y apreciación musical de la sonoridad afrocaribeña del cual Cali, Colombia ha sido receptora y productora. Pero esto no sería posible sin la ayuda de mis dos socios: Alejandra Arias, encargada de la coordinación de eventos y Sergio Bernal, encargado de diseño gráfico.

Nosotros brindamos cursos virtuales en apreciación y memoria musical. Aquí, muchas mujeres tuvieron su primera experiencia en una audición [sesiones de escucha e intercambio musical]. Además es una gran puerta para ellas, porque les permite desarrollar su formación en la melomanía. También, reconocer esos procesos de desarrollo de la música, pues saber de ella es un saber exclusivo.

Para Cultura Siguaraya es importante que la nueva generación de melómanos aprendan a apreciar la letra y origen de la música. Y también a reconocer que existen producciones de mujeres.

Es por eso que mi relación con la música es muy fuerte y larga. Por un lado, me ha permitido reconocer historias de mujeres dentro de la música colombiana y en general. Como el libro de Daniela Cura, que cuenta la historia de una compositora llamada Esther Forero. Ella es una mujer de la costa atlántica y madre soltera que empieza a reconocer y registrar la música a inicios del siglo XX. A través de esta historia pude conocer la vida de una artista colombiana que tuvo grandes composiciones de boleros y guarachas. Sé que mi país desconoce su trayectoria, vida y rol en la música. Lamentablemente eso es lo que suele suceder con muchas mujeres. Así como el papel de las mamás de los grandes músicos que tuvieron que ver en su  formación. Es por eso que, considero importante rescatar esas grandes historias.

Por otro lado, he aprendido que, en este mundo de la melomanía existe mucho micromachismo y violencia. Restan la visibilidad de las otras personas. Yo pasé por un episodio similar. A pesar de aprender mucho y conocer a muchas mujeres, sé que dentro de esa comunidad hay un ejercicio de violencia machista.

Lo que nos interesa en Cultura Siguaraya es despertar y motivar el alma melómana. No nos importa competir. Asimismo, queremos enseñarles a las mujeres a buscar oportunidades para hacer trabajos en redes, aún cuando esa persona no forme parte de tu mismo grupo. Siempre nos tenemos que juntar con personas que tengan objetivos o gustos distintos. Así, a través de esos gustos, se puede potenciar algo lindo que beneficie o ayude a ambos».

Música y mujeres en Latinoamérica: Abriendo puertas a través de la sororidad

Música y mujeres en Latinoamérica: Abriendo puertas a través de la sororidad

Por Alessandra Vera

Intervención por La Antígona. Foto: MasMusica, Uruguay

La industria musical aún sufre los impactos de una pandemia que arrasó con un modelo principalmente dependiente de los conciertos en vivo. Aún así, la música ha encontrado nuevas posibilidades gracias a la virtualidad. Las mujeres en la música no se quedaron atrás, y hoy impulsan la sororidad a través de eventos como el 1er Encuentro Latinoamericano de Mujeres en la Industria Musical 2021.

Las mujeres enfrentan problemas específicos en todos los espacios. La música no es la excepción. Esto, se ha reconocido y visibilizado cada vez más, pero aún queda mucho por hacer. No se trata solamente de la evidente falta de artistas mujeres en las programaciones de festivales de música. Un estudio de USC Annenberg Inclusion Initiative reveló que solo el 2.6% de responsables de la ingeniería de sonido o mezcla de las principales canciones de 2019 son mujeres, mientras que de los 2767 compositores que aparecen en los créditos de esas mismas canciones solo un poco más del 12.5% son mujeres. Más allá de las cifras, las razones por las que estos problemas deberían importarnos pueden entenderse mejor gracias a conversatorios como “Mujeres en la Música”, que fue parte de la actual edición del MIM LATAM.

Tejiendo redes para abrir más puertas

“Si ya las mujeres en general, no solo en la música, accedemos de forma muy limitada a ciertos espacios, a ciertos lugares, en la música la mayoría de las mujeres son un sector emergente, o sea que no acceden a los lugares de más visibilidad. En este contexto de pandemia la brecha aumentó mucho más, y el COVID tiene ya actualmente un efecto regresivo”, contó Leticia Ramos desde Uruguay. Cantante, compositora, licenciada en comunicación y también integrante del colectivo Más Músicas Uruguay desde 2018. Ella, tiene claro que el cierre de muchos locales donde se realizaban los conciertos en vivo será uno de los principales problemas en los próximos años.

Leticia Ramos – Música. Exponiendo en nombre de Más Músicas. Foto: MasMusicas -Uruguay

“Hay menos espacios, y esos menos espacios ¿para quiénes son? Para las personas que tienen más alcance o más visibilidad. En su mayoría son varones o son personas que tienen carreras ya consagradas”. La solución podría estar en las alianzas que se generan gracias a espacios como MIM LATAM: “Nosotras tenemos que presionar para que se mire esta situación y se busquen soluciones para promover la cultura y la música pero con perspectiva de género. Para eso estamos, para presionar y lograr que suceda”.

Aunque las participantes de este conversatorio vienen de países y realidades diferentes, todas coinciden en que las alianzas entre mujeres de la industria son primordiales. Desde Argentina, Florencia Buggiani “La Negra” comentó que si bien la reciente creación del Ministerio de Género y Diversidad en su país ha abierto muchas puertas para la cultura, los problemas de género en el mundo de la música no se solucionarán solamente con políticas públicas.

“La ley de cupo que tenemos para los escenarios acá en Argentina, realmente no se implementa del todo. Que exista no quiere decir que eso se cumpla. Por eso es super necesario concientizar entre todes. Debemos empezar a plantearnos cómo hacer que esta ley se distribuya y se cumpla”, explicó la rapera, compositora, bailarina y actriz feminista. La también integrante del colectivo de productoras de Mar del Plata “Rudas” resaltó que es necesario cuestionar constantemente las políticas públicas para que realmente garanticen un cambio en la práctica. Sin embargo, agregó que también hay que actuar desde dentro de la industria. Por ejemplo desde la producción de eventos: “Siempre van las mismas caras a los mismos escenarios. Todo bien, son mujeres, son disidencias, pero siempre las mismas personas. Entonces, eso es algo que también tenemos que plantearnos entre nosotras productoras y gestoras culturales. Esto de abrir y tejer redes”.

Florencia Bulgginani y «Mirame bien», el single salió en el marco del movimiento Ni Una Menos. Foto: 0221

Otro aspecto a considerar es cómo se pueden expandir las redes entre mujeres de la música más allá de la virtualidad. Esto, para que nadie sea excluida en Latinoamérica. La rapera y activista afroperuana Carolina Isabel Carbajal Navarro explicó que incluso antes de la pandemia, para las mujeres en el campo “si hubo algún espacio, pues se accedió muchísimo menos”.

Si bien las redes sociales han sido importantes sobre todo para las mujeres en Lima, Carolina expresó que se necesitan alternativas a la virtualidad para no excluir a las mujeres de zonas rurales o sin acceso a internet y/o educación. Mujeres que se inician en la música empíricamente y/o a “mujeres y disidencias que no tienen los medios económicos ni tejen este tipo de redes”.

Karolinativa -como se conoce a Carolina en el mundo del hip hop- también señaló que hay que considerar que las mujeres pueden enfrentar obstáculos distintos según el género musical al que se dedican: “Soy una mujer negra, afroperuana, activista hace 16 años. Ha sido difícil trabajar en la música creando hip hop, ya que es un género que en el Perú -y creo que en muchos espacios- se ve como el ritmito de moda, el bling bling y la delincuencia. Mucho más cuando viene hecho por una mujer”.

Los mensajes en la música y la inversión pública

La música puede aportar a la sociedad de muchas formas. No solo es una industria que puede contribuir a la economía, sino que también es un espacio que puede canalizar y unificar los sentimientos de una sola Latinoamérica. La misma que, actualmente atraviesa estallidos sociales importantes.

Alejandra Lanza, productora y compositora del proyecto escénico y musical TIMPANA, explicó que en Bolivia no existe un apoyo concreto para las artes desde el gobierno. Esto, es un problema ya que “no es solo entretenimiento, es industria. Mueve la economía”. Para la también actriz -con una renombrada carrera en Bolivia– es necesario que, ahora que algunas redes entre las mujeres de la música ya se han tejido se den más pasos a favor. Uno de ellos es que otros públicos se enteren de los problemas de género que existen en la industria musical. Pero el reto quizá, será encontrar la forma más efectiva de comunicar estos problemas.

Desde la izq. Mishelle Villarroel, Alejandra Lanza y Luciel Izumi en el afiche con el que promocionan el nuevo disco. Foto: Timpana

En los últimos años, Colombia ha sido un lugar clave para la música latinoamericana. Sin embargo, la situación política del país ha sido compleja desde que el presidente Iván Duque propuso una reforma tributaria este año. Una protesta nacional emergió desde el 28 de abril, y el movimiento creció por la represión policial. La protesta volvió a las calles el 20 de julio por el Día de la Independencia colombiano. Ante una situación como esta, la música puede ayudar a canalizar el sentir de una sociedad sumergida en una profunda crisis.

“La cultura sí es un detonante fuerte para esa transformación social y la resiliencia. Para acoger todos los procesos -digamos- de guerra que han habido pues en nuestro país. La emergencia, el COVID y toda esta situación hizo que haya un estallido en donde se visibilizan todas las problemáticas que tiene el sector cultura en el país. Una de esas fue la falta de inversión por parte del estado”, expresó Linda Criollo. La productora musical, economista y ex candidata al Concejo de Bogotá, también recordó que en Latinoamérica solo el 15% de las discografías son propiedad de mujeres. El desafío es lograr que más mujeres se involucren en esta industria.

Colombia, quizá es un ejemplo de cómo la música puede tener un potencial económico y social a la vez. Pero no es el único caso. México, es otro claro ejemplo pues sus ingresos totales por música en vivo entre 2016 y 2020 fueron de 225 millones de dólares. Pero en esta meca latinoamericana de la música también es importante contar los testimonios e historias de mujeres, especialmente cuando tan solo en 2019 los casos de mujeres asesinadas ascendieron a 3825.

Tras el show de Mon Laferte, muchas de esas participantes formaron El Palomar, proyecto musical. Foto: Reforma

Para Magda Valdivia, gestora y promotora cultural mexicana, la pregunta principal es “¿qué es lo que se está haciendo socialmente por medio de la música y el arte?”. Y es que el artivismo -hacer activismo a partir del arte- puede salvar vidas. Magda narró que el proyecto El Palomar reunió a cantautoras y compositoras para crear una canción en 2020, y así surgió todo un movimiento feminista. La prioridad de estas mujeres no fue vender su música, sino el mensaje: “que no nos maten”. La comercialización es importante, pero también puede aplicarse luego de que una artista elija el mensaje que quiere contar, y Magda lo tiene muy presente.

“Importantísimo el mensaje que se puede dar como artistas, mujeres además. Yo creo que ya de ahí parte construir una nueva escena musical. Una que genere esta integralidad, este mensaje”, agregó la moderadora de este panel, Susana Obando. La suma de todas las voces de las mujeres latinoamericanas es importante, y para que puedan ser escuchadas se debe seguir fomentando la sororidad dentro de la industria.

Sobre MIM LATAM y la música

El Encuentro Latinoamericano de Mujeres en la Industria Musical (MIM LATAM) se lanzó por primera vez en 2021. Comenzó el 15 de julio y va hasta el 07 de agosto. Es gratuito, se transmite por Facebook Live, y cuenta con una programación variada. Esta, incluye conversatorios, charlas, talleres, presentaciones de libros y sesiones de networking.

Foto: Atrapando sueños

MIM LATAM nació en Panamá a través de Atrapando Sueños Art Media (Panamá) y Conectadas “Movimiento de trabajadoras Culturales en Latinoamérica”, con el respaldado de Ibermúsicas y el Ministerio de Cultura de Panamá. Ahora, las mujeres de toda Latinoamérica vienen participando en todos las actividades del encuentro. Más información aquí.

Mujeres peruanas en la ciencia a través de la historia

Mujeres peruanas en la ciencia a través de la historia

Por: Karen Díaz y Johanna Gallegos.

Intervención por La Antígona, arte y diseño por Adriana Velásquez.

Científicas, doctoras, biólogas y astrónomas. Todas ellas son pioneras y mujeres peruanas que marcaron la historia de nuestro país con sus grandes aportes no solo a la ciencia sino también a la lucha contra de desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. En nuestro país, la participación de niñas y mujeres dentro de campos científicos, continua siendo limitada. Así lo afirma la UNESCO, pues calcula que sólo un aproximado de 30% de todas las estudiantes eligen cursar estudios superiores en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Sin duda, a lo largo de nuestra historia han existido grandes mujeres que superaron retos y aportaron con sus conocimientos, talentos y habilidades en diferentes campos de estudios: literatura, artes y ciencias. Sin embargo, muchas de sus aportes han sido infravalorados. El difícil acceso a una educación en igualdad de condiciones y los sesgos de género han limitado las oportunidades de miles de mentes femeninas brillantes en las carreras de Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas. Al cumplir 200 años de vida republicana, es importante recordar algunas de nuestras referentes y grandes mujeres que ocuparon un papel histórico en la ciencia y que son inspiración para las niñas que serán las científicas del mañana.

Laura Esther Rodríguez Dulanto

Ilustración: Adriana Velásquez

Laura Esther Rodríguez nació en Supe (Lima) en el año 1872, cuando el Perú iba por los 50 años de su independencia. Estudió la primaria en el colegio Badani, y fue una alumna precoz de su generación. En ese entonces las niñas y mujeres eran educadas para leer, escribir y ser una buena esposa: no habían colegios secundarios para ellas. A pesar de eso, Laura quería saber más, tanto como sus hermanos. Ella se había propuesto ser Doctora en Ciencias y Medicina, así que prestaba los cuadernos de Abraham, su hermano mayor, para poder seguir aprendiendo. Es así que logró ser evaluada por un examen final de la Dirección de Instrucción, examen que aprobó con sobresaliente.

Laura Rodríguez ingresó en mayo de 1892 a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a los 19 años. Tuvo una nota sobresaliente, y comenzó sus estudios a los 21 años de edad. Cabe señalar que por las restricciones de la época, a veces debía llevar clases de anatomía tras un biombo y se apoyaba de su hermano, que también estudiaba medicina, para conocer los pormenores.

Debido a su excelente rendimiento, el Congreso de la República aceptó una ponencia y le otorgó un subsidio para sus estudios. Por su parte la Facultad de Medicina le dio autorización de realizar disecciones en una sala separada, en compañía de su hermano. Obtuvo un Bachiller en Ciencias y su tesis fue sobre “Estudios Geológicos en la provincia de Chancay”, publicada en los Anales Universitarios. Posteriormente, obtuvo el Bachiller en Medicina, con la tesis “Empleo del Ictiol en las Inflamaciones Pelvianas”. En 1900 logró su título de Médica Cirujana. Publicó investigaciones sobre problemas ginecológicos, como el fibroma uterino y quistes ováricos.

Foto: Heroínas.net

No sólo excelente académica, si no una mujer solidaria. Fundó la Primera Escuela de Enfermería del País, haciendo énfasis en la higiene, además de la anatomía y fisiología. Donó un equipo de cirugía al Hospital Militar. Además organizó la “Unión Patriótica de Señoras” durante el conflicto con Ecuador e investigó sobre la tuberculosis para su ponencia sobre salud pública “La necesidad de la declaración obligatoria de la tuberculosis pulmonar y del establecimiento de sanatorios por el Estado”.

A pesar de que murió muy joven debido a una larga enfermedad, se la recordará para siempre por abrir el camino a la medicina a las mujeres peruanas. Asimismo, por sus aportes a la salud pública, la investigación y la docencia. Actualmente su memoria se guarda en el Hospital MINSA de Supe y en la UNMSM.

María Luisa Aguilar Hurtado

Rompió barreras y persiguió sus sueños en una época en la que el machismo y el desconocimiento sobre la astronomía se vivía en el Perú. Su valentía y perseverancia la llevó a ser una de las pioneras mujeres científicas en nuestro país. María Luisa Aguilar Hurtado, abrió el camino a muchos otros estudiantes y demostró que las estrellas pueden alcanzarse con esfuerzo y dedicación. 

Ilustración: Adriana Velásquez

La década de los años 60 fue convulsionada a nivel nacional. Marcaban el término de muchas reformas aplicadas por el gobierno del General Velazco Alvarado. Augusto Lostaunau describe a los universitarios de esos años como “jóvenes esperanzados en hacer posible el sueño del título profesional; pero, también estaban aquellos que deseaban construir una sociedad verdaderamente justa”. 

María Luisa, fue una de esas tantas jóvenes, en un momento de la historia en el que las mujeres recién comenzaban a ocupar un espacio en las universidades. Ella, impulsada por sus ganas de abrirse paso en el mundo académico, ingresó por primera vez al Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1958. Tras ese paso importante en su vida universitaria, decidió seguir sus estudios fuera del país. Su meta era seguir la carrera de Astronomía, un campo que era poco conocido en el Perú.  Viajó a Argentina e ingresó al Observatorio de Astronomía y Geofísica de la Universidad Nacional de La Plata. Se especializó en espectroscopia estelar, atmósferas estelares y estrellas variables. 

“Quería estudiar astronomía porque deseaba estudiar y trabajar en algo que me diera libertad. Así, la astronomía fue mi vínculo con la sociedad de mi época”, comentó en una entrevista. Años antes, nunca se hubiera imaginado estudiar fuera de su tan amado país. A pesar de que ya había tenido una experiencia similar cuando dejó Jauja, su ciudad natal, para estudiar sus años primarios y secundarios en la Gran Unidad Escolar Elvira García y García.  

DEJANDO UN LEGADO: SPACE 

Su retorno al Perú sucedió en 1969. Once años después de dejar Perú. Llegó dispuesta a cambiarlo todo a pesar de que el camino no se veía  fácil. Se incorporó como docente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos un año después. Ella, al respecto, diría en una de sus últimas entrevistas: “Encontré muchos resabios coloniales que ya había olvidado estando en Argentina. Había una gerontocracia muy dura y un machismo muy oscuro en las instituciones”. Sin perder la esperanza, la imparable María, comenzó a dictar clases con el objetivo de desarrollar las ciencias espaciales a nivel profesional en el Perú.

El primer paso que dio para lograr su meta, fue instaurar los “viernes astronómicos”. Tiempo después, estas series de charlas se transformaron en el Seminario Permanente de Astronomía y Ciencias Espaciales (Space), la primera organización de astrónomos peruanos. 

Foto: Space en Twitter

Este grupo, actualmente, sigue siendo semillero de talentos y profesionales de la astronomía y la ciencia. Sus integrantes son astrónomos profesionales, especialistas en temas afines y estudiantes de pre y postgrado en vías de la especialización. 

En una entrevista para el diario El Comercio, el astrónomo Rafael Carlos Reyes, alumno de María Luisa Aguilar, comentó: “Estábamos caminando por la facultad y vimos a una profesora pegando un anuncio de una conferencia de astronomía. Fui con un compañero y, al escucharla hablar, me quedé impactado por su facilidad de palabra, por su conocimiento; sabía llegar con su propuesta astronómica a los alumnos”.

Tras la creación de SPACE, María Luisa dio otros pasos importantes para su carrera. Se convirtió en la primera profesional del Perú en ingresar a la Unión Astronómica Internacional (UAI) en el año 1974. Dos años después, la Unesco le concedió el Premio Año Internacional de Copérnico por sus grandes avances y compromisos con la divulgación científica. 

Estos compromisos con la profesionalización de la astronomía en el país, la llevaron a ir mucho más allá. Compitió contra las más grandes universidades de otros 24 países, logrando que la UNMSM ganara el Programa de Profesores Visitantes de la UAI. Con ello, consiguió organizar la llegada de reconocidos docentes de astronomía de Europa y de América Latina para impartir sus conocimientos en la decana de América. Ese gesto fue de gran importancia para sus estudiantes, pues muchos lograron salir al extranjero para estudiar especializaciones y posgrados. Así fue como se formó la primera generación de astrónomos profesionales en el Perú. 

Foto: Redacción La Mula

Richard Toribio Saavedra, doctor en nanofísica y docente de la Universidad Nacional del Callao, manifestó en una entrevista al diario El Comercio que, se sentía orgulloso de ser uno de tantos jóvenes que fue impulsado a seguir sus estudios fuera por María Aguilar.

Sus sueños no se detenían ahí, pues aún tenía proyectos importantes para el desarrollo de la astronomía. Uno de ellos fue la creación de la primera Escuela de Astronomía en San Marcos. En 2009 se anunció la creación de esta por las autoridades de San Marcos, pero aún no se ha podido concretar. Aún así, en enero de este año, SPACE, a través de su proyecto “Pregúntale A Un Astrónomo”, abrió una convocatoria a nivel nacional para chicos y chicas desde tercero a quinto de secundaria de colegios estatales para ofrecerles clases virtuales gratuitas de astronomía.

A sus 77 años de edad, y con unos 45 años de labor docente, María Luisa Aguilar Hurtado falleció el 29 de octubre de 2015. Esta gran mujer peruana dejó como legado un numeroso grupo de estudiantes que siguen integrando SPACE y acudiendo a los viernes astronómicos. Estos se han convertido en un espacio en los que puedes encontrar una de aventura cósmica de fin de semana. Cumpliendo con el deseo de su creadora: “acercar la ciencia a quienes más lo necesitan”.

María Antonieta Quispe

Estudiar los seres vivos y comprender su relación con el medio ambiente y las personas, es a lo que se dedicó María Antonieta Quispe Ricalde. Esta científica peruana parte de la biología para estudiar a las bacterias halófilas que harán frente la contaminación generada por la minería, y en paralelo trabaja en biología molecular para encontrar una vacuna para la uta (también conocida como leishmaniasis).

Ilustración: Adriana Velásquez

Esta bióloga cusqueña estudió en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), hizo una maestría en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Peruana Cayetano Heredia y luego, en medio de los duros años noventas, cruzó el océano para estudiar un doctorado en Parasitología Molecular por la Universidad de La Laguna España donde alcanzó la máxima calificación: sobresaliente “Cum Laude”.

Posteriormente, la Dra. Quispe decidió regresar a su país y específicamente a su segundo hogar, los laboratorios de Bioquímica de la UNSAAC, universidad donde es catedrática en la Facultad de Ciencias, escuela de Biología, y lugar donde lleva los últimos cuatro años profundizando en sus investigaciones, en colaboración de otros científicos y sus estudiantes.

Ella es, además, una de las once finalistas del Premio Nacional “Por las mujeres en la ciencia”, promovido por el Concytec, la Unesco y la firma L’Oréal. 

En declaraciones para Andina, la Dra. María Antonieta Quispe resalta que las mujeres tienen mucho potencial en diferentes niveles de la vida y hay que usarlo para conseguir lo que una se propone, ya que tenemos las mismas capacidades. Y esto se ve reflejado en las investigaciones que se llevan a cabo en el laboratorio donde ella trabaja. El mismo en el que sigue fomentando el desarrollo de las capacidades de estudiantes mujeres.

Foto: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)

Es así, que ahora ella se dedica a encontrar una vacuna contra la uta, una enfermedad endémica de la sierra y selva central del Perú. La uta o leishmaniasis, está causada por un parásito y es portada por el mosquito jején. Al llegar al ser humano genera úlceras en la piel de brazos, cara y piernas, dejando cicatrices permanentes. Otra de sus variantes ataca las vísceras y sin tratamiento, puede ser mortal. La uta no tiene cura, sólo puede ser controlada con fármacos muchas veces tóxicos. Para lograr encontrar una vacuna la investigadora trabaja con un grupo itinerante de científicos de la Universidad de la Laguna, donde estudió el Doctorado, en el Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias.

En paralelo y desde el 2014, la Dra. María Antonieta Quispe comenzó a trabajar con microorganismos en ambientes extremos, centrándose en microorganismos halófilos de gran potencial biotecnológico con los que hacer frente a la contaminación minera. Su objetivo es encontrar arqueobacterias capaces de degradar el metal y con ellas erradicar la contaminación de suelos y aguas. También investigan el metabolismo del arsénico, para encontrar bacterias que degradan hidrocarburos y con ellas limpiar el medio ambiente en casos de, por ejemplo, presencia de arsénico. El potencial de biorremediación de las bacterias con las que la Dra. Quispe trabaja, podría hacer frente al impacto de la explotación minera en la sierra peruana.