Históricamente, el hablar de sexo, ha sido un tabú para nuestra sociedad. Esto ha ocasionado que muchas mujeres se limiten al momento de expresar y experimentar con su sexualidad. Aún así, el 8 de agosto de cada año se celebra el Día Mundial del Orgasmo para visibilizar a nivel mundial esta experiencia de autoconocimiento y empoderamiento que por muchos años fue rodeada de mitos absurdos.
«Por el tabú, por la vergüenza», responde Lourdes Morante cuando pregunto la razón por la que sus amigas no suelen hablar sobre el orgasmo. Lourdes tiene 53 años, pero sentada en su sillón, mirándome con total soltura, no los aparenta. Al lado de ella está Naomi, su hija de veinticuatro años. Naomi revela que, antes de la entrevista, su madre no había hablado con ella sobre estas experiencias sexuales, menos aún sobre sus orgasmos. «Mamá, ¿has tenido sexo anal?», interroga en un momento, riendo con una mezcla de orgullo y sorpresa. La pregunta no es aleatoria. Minutos antes, pedí a Lourdes que recordara algún mito sobre el placer femenino que le hayan dicho en la juventud. Su respuesta, aunque demora, vale cada segundo de espera:
«Que tener sexo oral o anal no se disfruta. Es mentira. Se siente más placer».
¿Por qué la desinformación y el tabú?
Lourdes no es la única que ha escuchado y callado por largo tiempo. El orgasmo femenino es un tópico que todavía se esquiva en sociedad, incluso en lo que a ciencia refiere: a diferencia del orgasmo del hombre, el de la mujer no cumple con fines reproductivos. El clítoris, de hecho, es el único órgano del cuerpo humano cuya única función es generar placer. Culturalmente, la idea de que el sexo sea más que para reproducirse es un tema tabú, por eso son pocos los estudios que lo abordan.
Aunque no existe una definición exacta de orgasmo femenino, la medicina coincide en ciertas descripciones: excitación, aumento del pulso, espasmos musculares, entre otros. Las mujeres, no tanto. Alrededor del 45% de latinoamericanas prefieren no explorar qué les gusta a nivel sexual. Una de las causas son los mecanismos de control machistas. Muchas mujeres se sienten inferiores, culpables o avergonzadas de su cuerpo.
En realidad, el cuerpo debería ser motivo de placer. «Todo el cuerpo es orgásmico», señala Eirelyn Gómez. Ella es sexóloga y conductora de Entre Vulvas, un podcast de Spotify sobre salud sexual femenina. Para Eirelyn, identificar un orgasmo en la mujer se dificulta por la desinformación. «(Muchas) se comparan con otras mujeres, o con la pornografía», dice. La información falsa, sumada al tabú, resulta en mitos engañosos, como que existe un orgasmo clitorial y uno vaginal. «(Orgasmo) hay uno solo y se da en el cerebro», asegura Eirelyn. Las vías para alcanzarlo, por otro lado, exceden al clítoris. Están, como menciona la especialista, en todo el cuerpo.
Para este reportaje, se recogieron preguntas de lectores sobre mitos del orgasmo femenino. Las respuestas son colaboración de Eirelyn Gómez (@sexologaeirelyn)
«El orgasmo me hace sentir bonita»
Nilda Alcántara (55) está acompañada de su hija, del otro lado de la pantalla. Cuando le pido que defina el orgasmo con una palabra, ella dice «unidad». Hace años, sin embargo, confiesa que habría usado palabras diferentes. «Habría dicho que es una sensación… bien rica», describe entre carcajadas. En realidad, poco ha cambiado desde que era una joven curiosa hasta hoy, que es adulta. «El orgasmo es igual. Se siente lo máximo», sonríe Nilda. Sus ojos están en el techo, como buscando algún recuerdo. Finalmente, lo encuentra: «te cuento (…), una vez, bailando, sentí un orgasmo. Fue sensacional, creo que lloré».
Arte: Adriana Velásquez
Es posible. Ya en 1970, se realizaban investigaciones sobre la posibilidad de alcanzar un orgasmo sin necesidad de coito. Si bien el clítoris es un punto de placer por excelencia, algunas mujeres logran orgasmos solo con su imaginación. Nilda es una de ellas. Durante su adolescencia, imaginaba historias de amor antes de dormir. Aunque no lo sabía, hoy está muy segura de que estas la condujeron al orgasmo. «Hay que ser creativo. La sexualidad no es solo penetración», aconseja. Nilda es una mujer creativa. Al insinuarle -con cierta malicia- si los hijos son un obstáculo para lograr el orgasmo, niega tajantemente. «Al contrario, son un estímulo. Uno necesita creatividad para darse escapadas dentro de la casa. Es divertido».
«Me hace sentir bonita», insiste Nilda. «Es como palpar un… es algo tan bonito». Mientras habla, su hija la observa. Ambas lucen cómodas, alegres, bonitas. En su casa, el orgasmo no es objeto de tabú. Es algo que se vive, se comenta y se manifiesta sin temores de por medio. «Es bonito disfrutarlo. Le pone la chispita a la vida para que sea más… bonita», concluye.
Es el juego, no el juguete
Bárbara Betancourt tiene ojos risueños y cabello claro. Está sentada en su escritorio, con el rostro descubierto. Cuando me ve ingresar, sube su mascarilla hasta debajo de la nariz. Está lista para las preguntas. «Normalmente, hay chicas que son como que muy tímidas, pero luego van experimentando», explica. A nuestro alrededor, están los instrumentos de su experimentación: vibradores de diversos precios, velocidades y colores.
Bárbara ha trabajado como vendedora de juguetes sexuales por medio año. Según lo que cuenta, el rubro es bastante movido en Trujillo; una ciudad, en apariencia, conservadora. «Vienen mujeres solas, pero muy pocas. Más es porque a sus parejas les da pena». En su mayoría, Bárbara vende estimuladores clitoriales, pero no es esa la parte más valiosa de lo que ofrece. Lo más valioso es que escucha.
«Me agradecen porque les ha ido bien», asiente satisfecha. Le he preguntado si alguna mujer llegó al orgasmo gracias al juguete. «Es que no es el juguete; es cómo este, te ayuda a conocer tu cuerpo, tener más imaginación y comunicación. Pero va a depender de si puedes jugar». Lo que Bárbara insinúa es cierto. Algunos de los enemigos del orgasmo son el estrés, la mala comunicación en pareja, las experiencias negativas, la falta de tiempo, la escasa estimulación o deseo. Todos, terminan siendo factores que obstaculizan jugar a una mujer.
Fotografía de referencia
«Lo de jugar, no es algo negativo, sino positivo. Los que me han dicho que primero les parecía tabú, luego sintieron que les daba un respiro», indica Bárbara. Antes de salir, me entrega un folleto de la tienda impreso en rosa. «Ciencia y experiencia», dice el titular.
Muchas dudas, dos palabras
Nube de palabras en la que participaron distintas mujeres. Respondieron a la pregunta: ¿cómo se sintió tu último orgasmo?
«Ya a mi edad sabemos lo que queremos», me dice Lourdes. Ni ella ni Nilda hablaron demasiado sobre el tema. La experiencia les enseñó lo que saben. ¿Qué hay de la ciencia? La indagación científica en el orgasmo femenino es reciente. Sin embargo, no existe un modo correcto de tener un orgasmo femenino. «Cada persona tiene su huella orgásmica», explica Eirelyn.
Más allá de las dudas, el tabú y los mitos; el orgasmo femenino es una huella de placer personal. Eso, más que definirse, se siente: en cada cuerpo con distintas palabras.
El 11 de agosto de 1954, fue un día importante para todas las mujeres mexicanas. El país azteca, reafirmaba su compromiso con la Convención Interamericana. El propósito era que mujeres y hombres tuvieran los mismos derechos en sociedad. Esta ratificación ha permitido la creación de organizaciones feministas que velan y luchan por los derechos de las mujeres.
En el año 1948, la Organización de los Estados Americanos, en el marco de la Novena Conferencia Internacional Americana celebrada en Bogotá (Colombia), suscribió a petición de la recién creada Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA), el primer instrumento internacional que reconoce igualdad de derechos civiles entre hombres y mujeres. Sin embargo, no fue hasta el 11 de agosto de 1954 que México ratificó su participación.
Se registraron, entonces, los nombres de los firmantes. Por El Salvador, Héctor David Castro, Héctor Escobar Serrano, Joaquín Guillén Rivas, Roberto E. Canessa; tras ellos firmaron los países de Honduras, Guatemala, Chile, Uruguay, Cuba, República Dominicana, Bolivia, Perú, Nicaragua, México, Panamá, Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Haití, Venezuela, República Argentina, Colombia.
La Real Academia Española (RAE) señala que los Derechos Civiles son el conjunto de libertades básicas de las personas. Estos, protegen intereses individuales y conforman una posición constitucional del individuo frente al Estado. Asimismo, abarcan los derechos a la vida, a la integridad personal, a la igualdad ante la ley, o a la libertad y seguridad personales.
La situación de la mujer en una sociedad que tiene por misión proteger las libertades individuales y sus facultades civiles, políticos y sociales ha sido un proceso complicado y lento. La mayoría de derechos alcanzados a lo largo del siglo XX se han conseguido por la organización de grupos de mujeres. Los obstáculos no han sido pocos. La historia de las mujeres mexicanas marca un lamentable hecho: muchas hemos sido marginadas de la escena política.
Foto: Prensa
“Que habiéndose concedido los derechos políticos a la mujer, como consecuencia natural y lógica debe de concederle también los derechos civiles.”
Pasaron años y la Revolución Mexicana -consecuencia del descontento hacia la dictadura de Porfirio Díaz– se dio. Sin embargo, aún no éramos incluidas para participar en el Congreso Institucional de 1917. Este, era el órgano electo para redactar una nueva constitución para México de diciembre de 1916 a enero de 1917. Dicho proceso ocasionó que nos viéramos invalidadas del derecho al voto la primera mitad del siglo XX.
Debido a estos impedimentos, las mujeres se comenzaron a organizar y surgieron las primeras sufragistas de México. En su mayoría, eran mujeres de clase media. Ellas fueron las creadoras del Primer Congreso Feminista de Yucátan en 1916 y en 1935 el Frente único pro Derechos de la Mujer. Movimiento que exigía el derecho al voto.
Recién en 1947, 12 años después, obtuvimos el derecho al voto y al poder presentarnos como candidatas en las elecciones municipales. Asimismo, en 1953, se decide dar plenitud a los derechos políticos de las mujeres. Esto, gracias a que se estableció la calidad de ciudadanía a las y los mexicanos sin importar su sexo. Fue un hecho histórico pues significó tener el derecho a votar y ser votadas en el ámbito Estatal y Federal. Todo a través de una reforma al artículo 34 de la Carta Magna. Griselda Álvarez Ponce de León, maestra, escritora y política, se convertiría en la primera mujer votada como gobernadora en Colima.
Griselda Álvarez. Foto: Archivo
En 1954, México ratificó su participación en la concesión. No hubo acciones para equiparar el goce y ejercicio de los derechos civiles sino hasta 1970. En este año, una nueva ola del feminismo con la creación de Mujeres en Acción Solidaria se empezó a hacer notar. Cuatro años más tarde, el Movimiento de Liberación de la Mujer siguió sus pasos. Y al año próximo de ese, quedó asentado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el reconocimiento a nuestra igualdad jurídica.
La historia de lucha no terminaría ahí. En 1976, seis colectivas se juntaron para formar la Coalición de Mujeres Feministas, grupo que se concentró en exigir el derecho al aborto legal y gratuito. Asimismo, luchó contra la violencia hacia la mujer. Un año después, se creo el Frente Nacional de Lucha por la Liberación y los Derechos de las Mujeres. Y posteriormente, en 1982, la Red Nacional de Mujeres. Uno de los más importantes grupos fue la Coordinadora de Mujeres “Benita Galeana”, impulsada por 17 grupos de activistas.
ONU Mujeres asegura que México, ha logrado un avance significativo para alcanzar los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Resaltan su lucha en tres áreas fundamentales a nivel federal: el fortalecimiento del derecho interno para asegurar la igualdad entre mujeres y hombres, una fuerte institucionalidad de género, y el incremento de los recursos públicos etiquetados a la igualdad de género.
Nuestra participación, se reconoció en las elecciones presidenciales del 2018. El Instituto Nacional Electoral (INE) registró que 62.3% del electorado acudió a emitir su voto. El estudio, confirma que las mujeres votaron más que los hombres. Las cifras indican que 66.2% de mujeres contra 58.1% de hombres. Una diferencia de ocho puntos porcentuales. La mayor participación de mujeres fue en las edades jóvenes y adultas hasta los 64 años.
Asimismo, un total de 12 entidades se situaron en alto grado de participación, con porcentajes entre 62.6% y 75.4%. Entre las que se ubican siete con elección de gubernatura (Chiapas, Jalisco, Morelos, Veracruz, Puebla, Nayarit, Tabasco) y Ciudad de México, donde se eligió la Jefatura de Gobierno.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que en la Constitución Política, se reconoce, en primer lugar, que: “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades”. Y sobre todo que ninguna mujer podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación.
Foto: Prensa México
La ratificación fue firmada hace sesenta y siete años. Hoy, ante la consigna estipulada en la carta de “que la Mujer de América, mucho antes de reclamar sus derechos, ha sabido cumplir noblemente todas sus responsabilidades como compañera del hombre”,las mujeres mexicanas y de toda América Latina y el Caribe reclaman. Ellas son quienes han demostrado que la lucha por su reconocimiento, valía e independencia va más allá de las normas patriarcales. Ellas, valientes y firmes, han encontrado la forma de poder ejercer libremente sus facultades políticas. Y sobre todo, han logrado participar activamente en la toma de decisiones para ejercer su derecho humano fundamental: la igualdad de género.
La universidad es un espacio de aprendizaje. Es aquí, en estas casas de estudios que se forman quienes son el futuro de nuestra sociedad. Lxs estudiantes acceden a las aulas universitarias -actualmente virtuales-, buscando formación que respete su integridad física, psicológica y moral. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el ámbito educativo se torna intimidatorio, hostil o humillante para lxs universitarixs?
Desireé Huaranga, egresada de la Escuela de Sociología de la Universidad Nacional Federico Villarreal, vivió una situación que es silenciada por muchas universidades hace un tiempo. Ella, ex miembro de Ni Una Menos – UNFV, vio afectado su rendimiento académico por el trato intimidante que recibió a fines del 2019 e inicios del 2020.
Un día, Desireé decidió comunicarse con un docente para despejar dudas sobre un trabajo mediante mensaje de texto y llamada. No obtuvo respuesta alguna. A la mañana siguiente recibió una llamada. “Era él, estaba gritando y dijo: Nunca más me vuelvas a llamar en tu vida. Me dijo que le había causado problemas con su pareja. Yo le pedí disculpas. Pero también le dije que nunca me había comunicado con nadie, que yo en ningún momento había hablado con una persona pues cuando llamé nadie respondió”. Aún así, el docente cortó la llamada. Desireé estaba asustada por tal comportamiento.
Ella decidió no ir a clases por unos días. “Yo no quise ir pues tenía miedo. Estaba asustada. Jamás, ningún profesor de la escuela me ha tratado de una manera tan fea”, afirma Desireé. Las situaciones incómodas continuaron cuando optó por asistir para exponer un trabajo grupal. El docente la calificó con veinte y propuso tomarse una fotografía con todos. “Yo, estaba incómoda con mi otra compañera, porque el salón ya estaba vacío. Todos se habían ido porque nosotros éramos los últimos en exponer. Cuando estábamos por tomarnos la foto, el sujeto nos dijo: Ya, pero que las chicas estén a mi lado pues. Yo dije que no y el sujeto se avergonzó”, recuerda Desireé.
Luego de este suceso, en febrero del 2020, ella decidió revisar sus chats no leídos en Facebook. Para su sorpresa, se topó con varios mensajes del docente mandando saludos por navidad y año nuevo. Asimismo, comentando reiteradas veces lo “bonita” que se veía en sus fotografías. Al encontrarse con este acto invasivo, se sintió acosada y tomó capturas de pantalla. Avisó a sus compañerxs del salón lo que ocurría y consultó si a alguna otra persona le estaba pasando lo mismo.
“Me habló una chica de base menor a la que le habían pasado la voz y me mostró chats. Eran del mismo usuario. El profesor les contestaba estados, las invitaba a salir, les decía que estaba triste porque no les hablaba y cosas así. Tras eso me habló una chica de mi base. Era el mismo modus operandi. Escribir mensajitos a través de redes sociales o pedirte que te quedes al final de la clase”, comenta ella.
Captura de pantalla autorizada por la denunciante
Cuando las estudiantes se dan cuenta de esto, y enterándose que dicho docente iba a volver a postular para ser contratado en el Ciclo Regular 2020 de la UNFV, elaboran un compilado de testimonios con chats como medios probatorios. Lo enviaron al correo institucional del Decanato y los miembros del Consejo de Facultad. Sin embargo, la Secretaría de la Facultad respondió argumentando que estos debían ser enviados por la vía formal. Es decir, por mesa de partes, para que sea tomado en cuenta. La alumna jamás recibió una respuesta y, afortunadamente, el docente no llegó a postularse.
“Existe un reglamento en papeles, pero no se aplica. Si se hubiera aplicado no me hubieran dicho que haga mi denuncia por mesa de partes. Me habrían dicho que revisara el protocolo”, señala la alumna.
Efectivamente, según la Ley N° 27942,Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, la queja o denuncia debe ser enviada por la presunta víctima o un tercero ante el Comité de intervención frente al Hostigamiento Sexual. Así mismo, el actual Reglamento De Prevención e Intervención En Casos De Hostigamiento Sexual de la UNFV dicta que “cualquier autoridad que reciba alguna queja o denuncia presentada por hostigamiento, deberá derivarla directamente a la Defensoría Universitaria, de forma inmediata”.
Captura de pantalla autorizada por la denunciante
La Universidad Nacional Federico Villareal (UNFV), al igual que otras universidades públicas peruanas, presenta ciertas observaciones al tratar este tipo de casos. Adriana Buiza, miembro del Colectivo de Estudios Feministas y de Género de la UNFV considera que a esta casa de estudios le falta designar qué órgano es el que va a atender estos casos. Algo realmente necesario para asegurar la protección de sus alumnas.
“La Defensoría Universitaria no es la división académica más adecuada. Pensamos que se debería implementar una secretaría o comité en dónde los trabajadores reciban una formación y un monitoreo sobre sus capacidades para poder atender casos de hostigamiento sexual y acoso en espacios universitarios”, refiere. También añade que se debe sumar al protocolo la carta de derechos de la persona denunciante. Esto, ya que no asegura la privacidad ni la confidencialidad del denunciante. Asimismo, debería añadirse una hoja de ruta que dicte desde qué momento y de qué forma se le dará asistencia psicológica a la denunciante. Y también, la determinación de un sistema de sanciones diferenciado.
Según el Cuadro de Infracciones del Reglamento de Infracciones y Sanciones de la Sunedu, el que una universidad no cuente con un reglamento interno -o contando con ellos- no lo activen para la prevención, atención y protección en casos de violencia, acoso u hostigamiento sexual en la comunidad universitaria, es una infracción muy grave relativa a la organización y funcionamiento de las universidades.
Otro tema preocupante es la prevención. Según el reglamento publicado en la página web de la universidad, la Defensoría Universitaria villarrealina debe establecer un programa de comunicación sobre el hostigamiento sexual. En este, se tendría que difundir por redes sociales, información relacionada y las posibles sanciones. Sin embargo, al buscar en la página de Facebook de la UNFV, la cantidad de publicaciones que tratan estos temas son mínimas. Y las pocas que existen no llegan a todxs los alumnxs. Valeria Vasquez, miembro activo de la Coordinadora Democrática UNFV, afirma que “la página oficial de la Villarreal tiene a varios villarrealinos excluidos del acceso a la información”. Y añade “No sé cuál es el criterio que toma para bloquear a esos alumnos. La información no se termina de distribuir para todos igual”.
Foto: Prensa
Desireé, por su parte, comenta al respecto: “Esto (Comités de Intervención ante el Hostigamiento Sexual) debería replicarse en todas las universidades. Sé que San Marcos a través de la Secretaría de Género de la Federación Universitaria (FUSM), está tratando de hacer algo similar”.
No obstante, si bien la Universidad Nacional Mayor de San Marcos es un referente universitario de muchas otras casas de estudios por sus avances académicos y de responsabilidad social, estos, se han logrado gracias a la organización y presión estudiantil.
“Tratamos de educarnos a nosotros mismos y hacer presión” señala Lucía Castro, secretaria de género de la FUSM. “La creación de espacios, el que se organice y se pueda realmente sacar algo bueno, es también chamba del movimiento estudiantil de mujeres”. Y agrega “porque si no hay presión de los estudiantes no se va a lograr nada”.
La estudiante señaló que a causa de la insistencia de lxs estudiantes, la nueva gestión de la UNMSM, con la primera rectora de la decana a la cabeza, Jeri Ramón Ruffner, se ha comprometido a gestionar el Comité de Intervención frente al hostigamiento sexual. Esto, bajo el reglamento de la universidad y la Ley N° 27942. “La anterior gestión ni siquiera quiso informarse sobre lo que hacíamos nosotrxs como movimiento feminista dentro de San Marcos”, indicó.
Foto: Prensa
En junio del presente año, se logró la destitución de un docente de la Facultad de Medicina Veterinaria como medida sancionatoria frente a un caso de hostigamiento sexual en la UNMSM. Sin embargo, aquello, se logró por la presión de estudiantes organizadxs hacia la Defensoría Universitaria sanmarquina.
Amachay, un colectivo integrado por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UNMSM que brinda asesorías legales gratuitas a lxs estudiantes ante estos casos, fue el que llevó el seguimiento del caso. “Esta resolución que pasó en la Facultad de Veterinaria, se ha conseguido realmente gracias a Amachay. No es gracias a la participación de la universidad que vamos a cambiar. No. Fue la presión de este colectivo de estudiantes. No es un logro producto de la gestión de Cachay”, dijo Lucía.
La Decana de América sí cumple con brindar charlas informativas, talleres de prevención e incluso con la medida de protección de brindar asistencia psicológica a la denunciante. Sin embargo, el problema surge cuando se remite una denuncia, ya que el tiempo de espera de recepción e investigación del caso suele ser largo y termina haciendo que la persona denunciante se sienta olvidada. “Si seguimos haciendo este proceso tan largo y difícil para las víctimas, ellas no van a querer denunciar. En vez de ver el proceso como justicia, lo van a ver como un espacio de dolor y esa no es la idea”, manifiesta Lucía.
Foto: Amachay – Facebook
Liliana Gadea Linares fundadora de la colectiva jurídica Amachay, sostiene que el actual reglamento de San Marcos estipula que el proceso de denuncia debería durar como máximo 45 días calendario. Aún así, en el caso de Medicina Veterinaria ellas acompañaron el proceso por más de 3 meses. Estuvieron desde el ingreso de la denuncia -en marzo-; hasta la resolución del caso -a fines de junio-.
“Hemos visto que hay una gran deficiencia por parte de la atención de la universidad a este tipo de casos”, dijo Liliana. No obstante, reconoce que este es uno de los primeros casos que se ha resuelto en primera instancia. Asimismo, espera que se procesen con la misma, o mayor, celeridad las otras denuncias de violencia de género. Además, añadió que el Reglamento de la UNMSM, así como el de otras universidades, debe incorporar medidas específicas para las estudiantes menores de edad. Esto, ya que un sector de las ingresantes suelen tener 15 o 16 años. Recomendó que los órganos que investiguen y resuelvan estas denuncias “deben ser órganos técnicos, deben contar con conocimiento del enfoque de género, derechos humanos e interculturalidad”.
Otra problemática fuerte son las relaciones de poder que se tornan visibles al realizar una denuncia de este tipo. Suele ocurrir que el presunto culpable, aprovechando la posición jerárquica que posee, trata de persuadir o convencer al denunciante de detener el proceso investigativo que quiere iniciar. “Pasa bastante eso. Te pueden denunciar. Hay distintas relaciones de poder que se pueden ver realmente y sí, incluso pasa que los docentes. Llegan a amenazarnos”, señala Lucía.
La Defensoría del Pueblo afirma este punto, comentando que “El poder del docente en la comunidad universitaria e incluso fuera de ella es visiblemente fuerte. Por ejemplo, el temor de algunas estudiantes a realizar denuncias por hostigamiento sexual está relacionado directamente con el prestigio de la autoridad o docente o las relaciones amicales que pudiera tener al interior de la universidad.” Además, la institución añadió que las víctimas suelen pensar en los obstáculos que pueden tener al momento de culminar sus estudios o incluso después, al desarrollarse profesionalmente, por revelar los hechos de violencia vividos.
Foto: UCH
Asimismo, también recomendó que las universidades públicas, junto con sus Comités de Intervención frente al Hostigamiento Sexual, asuman un rol más activo y que puedan iniciar con procedimientos de oficio tras tomar conocimientos de los hechos. No condicionalmente cuando exista una queja o denuncia. Adicionalmente a ello, recomendó procurar que los medios de denuncia virtual deban garantizar la pronta atención de las víctimas.
Nunca olvidemos que todas las instituciones educativas, básicas, técnicas y superiores; tienen la obligación de garantizar espacios seguros para sus estudiantes, espacios libres de discriminación en el que puedan desarrollar al máximo sus capacidades y se respete el derecho a la educación. Además, es necesario entender que la violencia de género existe y amenaza la integridad de la persona. Solo así, la detección y trabajo de cambio de actitudes violentas con el otro será posible.
Sin embargo, no debemos dejar este proceso de introspección y cambio como tarea única del individuo. Tengamos presente que el rol que cumplen las instituciones que gestionan comunidades, en este caso las universidades, es crucial. Por ello, no debemos pasar por alto que la lucha contra la violencia de género también es objetivo de estas instituciones. Debemos exigir que su trabajo preventivo y sancionador se dé cabalmente. Todxs debemos ser miembros activos en la creación de espacios seguros para nuestrxs compañerxs.
Si deseas revisar la actualización de la Ley N° 27942, revisa este link
La Antígona intentó comunicarse con las autoridades relacionadas al caso de la compañera Desireé, sin embargo hasta el cierre de esta nota no obtuvimos respuesta.
Naomi Osaka y Simone Biles, dos deportistas de élite, optaron por retirarse de sus competencias porque no estaban bien ni psicológica ni emocionalmente. La tenista lo hizo en Roland Garros y la gimnasta en Tokio 2020. Demostraron así que no solo se trata de estar al máximo a nivel físico, sino también de contar con una buena salud mental, un tema que aún sigue siendo tabú en el mundo del deporte. Pero que las dos atletas, con sus valientes decisiones, han vuelto a colocar en el tablero.
Culminaron los Juegos Olímpicos en Japón. Un evento extraño debido a las restricciones por el COVID-19, pero que no dejó de lado la competitividad. Y que buscó ser una fiesta para los deportistas, en donde muchos de ellos cumplieron su sueño de subirse al podio o de participar en una cita olímpica. Será recordado Tokio 2020 no solamente como la edición llevada a cabo en medio de la pandemia. También por sus historias de superación, por los récords que se quebraron y, sobre todo, por situar otra vez en el tablero, aun con más fuerza, el tema de la salud mental.
Fue la gimnasta Simone Biles que, al retirarse de las finales para buscar su estabilidad psicológica y emocional, terminó por dinamitar esa alarma de la salud mental, que la tenista Naomi Osaka ya había advertido unos meses atrás. Ambas tomaron decisiones que pueden significar, ahora sí, un cambio en el deporte.
Foto: Reuters
La japonesa Naomi Osaka, de 23 años, ha ganado cuatro Grand Slam, el torneo que todo tenista ansía tener en su palmarés. También es considerada, según Forbes, como la atleta mejor pagada de la historia. Para sus seguidores, todo andaba bien en ella, pero no era así. A fines de mayo, antes de pisar la tierra batida de Roland Garros, anunció que no iba a departir con los medios durante el evento. Lo comunicó a través de un mensaje en sus redes sociales, que causó preocupación para algunos y sorpresa para otros.
“A veces he sentido que la gente no tiene en cuenta la salud mental de los atletas y esto suena muy cierto cada vez que veo una conferencia de prensa o protagonizo una. A menudo nos sentamos allí y nos hacen preguntas que nos han hecho varias veces antes o nos hacen preguntas que nos hacen dudar, y simplemente no voy a someterme a las personas que dudan de mí”, expresó en un comunicado.
La organización, sin embargo, no entendió la situación que estaba afrontando la atleta. No entendió el problema de salud mental con el que estaba batallando y le impuso una multa de 15.000 dólares, ya que Naomi no había acudido a hablar con los medios tras ganar la primera ronda del torneo, como estaba obligada según reglamento. Hubo, además, una advertencia: si seguía incumpliendo la norma, podría acarrearle mayores consecuencias. El pronunciamiento estaba firmado por los responsables de los cuatro Grand Slam (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y Abierto de Estados Unidos). Era una manera de meter presión.
Tweet Naomi Osaka
Pero al día siguiente, Naomi tomó una decisión e informó que se retiraba del evento francés. En su mensaje, contó que en París se sentía “vulnerable y ansiosa”, así que pensó que “era mejor cuidarse y saltarse las conferencias de prensa”. “Cualquiera que me conozca sabe que soy introvertida. Y cualquiera que me haya visto en los torneos se dará cuenta de que a menudo uso auriculares, ya que eso ayuda a calmar mi ansiedad social”, manifestó. Añadió que nunca trivializaría la salud mental o la usaría a la ligera. Y reveló que desde el Abierto de Estados Unidos del 2018 padece largos episodios de depresión, con los cuales está “lidiando mucho”. La Federación Francesa de Tenis, organizadora del Roland Garros, finalmente la entendió y también le ofreció su apoyo.
Pero, ¿qué pasó en aquel evento estadounidense que marcó a la joven tenista? El sueño de Naomi, tal como lo dijo en Netflix, siempre fue ser la primera japonesa en ganar un Grand Slam y lo logró ese 2018 en Nueva York, al vencer en la final a la histórica Serena Williams. Así, con 20 años, consiguió su primer grande. Lo que debió ser un sueño cumplido, terminó siendo un mal momento, una pesadilla quizá.
En la ceremonia para entregarle el trofeo, fue abucheada por el público del estadioArthur Ashe que sentía que la nipona le había arrebatado el título a la favorita, la jugadora local. Naomi se bajó la visera para cubrir su rostro y soltó algunas lágrimas que no eran precisamente de felicidad. Williams, quien había discutido durante el partido con el árbitro, expresó algunas palabras para calmar a la injusta multitud y conseguir que la campeona sea aplaudida. El daño, sin embargo, ya estaba hecho.
Foto: Tennisworldes
“La salud mental es importante para todo deportista y no deportista. Es como la salud física. Si físicamente no estás bien, no puedes rendir en nada de lo que hagas, ni en tu trabajo ni en tu familia ni en los quehaceres del día a día o en el deporte. A las finales somos un ser humano que tiene mente y tiene cuerpo, y ambos se complementan”, explica el psicólogo del deporte y la actividad física, Marco Moschella Coello, quien luego agrega: “Tenemos que mantener saludables ambas partes sino no podremos rendir con nuestra mayor capacidad. Y si hablamos de deporte de élite, no podemos dejar de hablar de rendimiento. Y para tener un buen rendimiento necesitamos tanto salud física como mental”.
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Cuando la estadounidense Simone Biles, considerada la mejor gimnasta de la historia, llegó a los Juegos Olímpicos en Tokio seguramente estaba al 100% en su físico. Sin embargo, no estaba bien en cuanto a su salud mental. Las expectativas se cernían sobre ella. Sus fanáticos querían que siga deslumbrando al mundo y engrosando su legado de triunfos olímpicos, sumando más medallas a los cuatro oros y un bronce que había obtenido en Río 2016.
Sorprendió Simone, cuando en la prueba de salto dio menos vueltas de las que había planeado. Decidió, entonces, retirarse de esa competencia por equipos y Estados Unidos se quedó con la plata. Ella no estaba bien. “Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Creo que la salud mental está más presente en el deporte ahora mismo», declaró después en la rueda de prensa; «tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo, y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos».
Simone también se vio obligada a dejar de competir en las finales individuales del concurso completo, de salto, de barras asimétricas y de suelo. Y publicó un video en el que contó que estaba sufriendo de ‘twisties’. Se trata de un momento de desorientación o bloqueo mental que sufren los gimnastas cuando están en el aire. Este hace que pierdan el control de su cuerpo, lo que no permite que puedan culminar sus maniobras como las habían planeado o, en el peor de los casos, de manera segura. Se entiende, entonces, por qué Biles en el salto de la prueba por equipos, dio menos vueltas de las esperadas y no cayó con la perfección a la que tiene acostumbrado al mundo de la gimnasia.
Para el psicólogo deportivo, Marco Moschella, las decisiones que tomaron Naomi Osaka y Simone Biles son “a nivel personal, bastantes maduras y supersaludables”. “A las finales, el deporte es sensación. Si sientes que estás bien, rindes bien. Si no sientes que estás bien, no vas a rendir bien. También habla de un autoconocimiento que ellas se tienen para saber cuándo estas sensaciones son tan negativas que es mejor parar”, dice. Y agrega: “A nivel social es algo que me parece mucho más importante. No digo que en el personal no sea importante, pero la repercusión que esto tiene a nivel social es mucho más grande”.
Foto: Prensa
“Este mensaje que se le da al mundo entero es todo lo contrario a lo que normalmente la gente piensa: que los deportistas de alto rendimiento siempre van a estar aptos para rendir al 100%. Y no es así. Porque no son máquinas. Son seres humanos como cualquier otro deportista o gente que no hace deporte”, prolonga el especialista. Reitera que antes de atletas son personas “que necesitan salir a divertirse, que necesitan tener su espacio, que necesitan un día de no saber nada de deporte, que necesitan también dormir un día hasta tarde. A pesar de que tienen que hacer sacrificios para ser competitivos, eso no quiere decir que tienen que dejar de lado su salud ya sea física o mental”.
Gracias a la ayuda que recibieron, tanto Simone Biles como Naomi Osaka regresaron a la cancha. La gimnasta retornó en la barra de equilibrio y se colgó la medalla de bronce, una presea que, para ella, seguramente, vale oro. Y Naomi, tras abandonar Roland Garros, regresó en su casa, en los Juegos Olímpicos de Japón. Fue ella la encargada de portar la antorcha y recorrer el último tramo en una escalinata que representaba el monte Fuji, para luego encender el pebetero. Participó en la modalidad individual de tenis, pero se quedó en tercera ronda. Sin embargo, ya había demostrado su entereza y que podía luchar y vencer a sus problemas, al haber conseguido volver a jugar en una pista de tenis.
Tras la decisión de Simone, legendarios deportistas como la gimnasta Nadia Comăneci o el plusmarquista nadador Michael Phelps la apoyaron. “Hay mucha presión porque quieres hacer lo mejor que puedas. Pero es importante recordar que quieres hacer lo mejor para ti misma y no para los demás, que esperan algo más allá de lo que puedes entregar”, dijo la atleta rumana a CNN.
Foto: Mike Lewis/Ola Vista Photography
“Lo más importante es que todos necesitamos pedir ayuda cuando atravesamos esos momentos. Fue difícil para mí pedir ayuda”, indicó, por su parte, el ‘Tiburón’ de Baltimore en diálogo con la NBC. Él, al igual que sus dos colegas, tuvo que lidiar con problemas de salud mental. Por eso, también ha secundado a Naomi cuando reveló su ansiedad. Ella le agradeció en un artículo que publicó en la revista Time en julio y allí dejó un potente mensaje: “Espero que la gente pueda entender que está bien el no estar bien. Y está bien hablar de eso. Hay personas que pueden ayudar y, por lo general, hay luz al final de cualquier túnel”.
“(Lo que ha ocurrido con las dos atletas) es un llamado de atención a toda la gente, a deportistas y no deportistas, a federaciones y dirigentes, de que esto (la salud mental) es importante. Trabajar esto es importante. La idea es atacar la raíz, evitar el problema, tratar de ayudar. Trabajar con los más pequeños que más adelante van a representar a los países. Ahí es donde tenemos que atacar”, señala Moschella, quien afirma que todavía la salud mental sigue siendo un tabú, especialmente, en el deporte, pero espera que a partir de ahora se produzca un cambio.
La esgrimista María Luisa Doig, representó a nuestro país en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Sin embargo, no es su primera experiencia pues años antes, con tan sólo 16 años, clasificó a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Hoy, conversa con La Antígona para relatar sus visiones sobre el apoyo estatal a los deportistas, las mujeres en esta disciplina y el legado que quiere dejar con su pasión por la esgrima y el deporte.
Ni el aislamiento ni la lesión en una de sus piernas pudieron detenerla. Cuando le dijeron que los cupos por equipos y los otorgados a los mejores esgrimistas del ranking de la Federación Internacional de Esgrima para Tokio 2020 ya estaban agotados, supo que solo tenía una última opción: ubicarse en el primer puesto del Torneo de Clasificación Olímpica de Esgrima en Costa Rica. Y así fue.
En mayo de este año, María Luisa Doig se convertía en la primera esgrimista peruana dos veces olímpica, tras haber participado en Beijing 2008 con tan solo 16 años. El llanto que soltó tras derrotar a su contrincante reflejaba el orgullo que sentía.
Ya en Tokio, Doig dio batalla en su debut y a pesar de no haber pasado a la siguiente ronda, ya tiene en la mira su siguiente meta: clasificar a los próximos Juegos Olímpicos.
Cuéntame tu experiencia en el evento. ¿Valió la pena todo lo que te costó llegar hasta ahí?
De hecho sí, gustosa lo volvería a hacer. Fue diferente a Beijing 2008 por la coyuntura pandémica. Hubo muchos protocolos previos desde la partida y medidas como las pruebas de antígenos, el distanciamiento, el lavado y desinfección de manos. En el comedor teníamos que coger todo con guantes y había láminas de vinilo para evitar el contacto entre las personas. Por esa parte me sentía protegida, constantemente teníamos la mascarilla puesta, tomaban pruebas diarias y si había casos de COVID-19 fueron aislados a la hora de llegar a Tokio. El transporte era de la Villa a las competencias y viceversa así que no tuve la experiencia de conocer la ciudad, eso fue un poco triste.
¿Y cuáles fueron los principales obstáculos a los que te tuviste que enfrentar en tu proceso de clasificar a los Juegos Olímpicos?
Uno de los grandes obstáculos fue la pandemia. Yo regresé de una competencia en Hungría y dos días después dictaminaron el estado de emergencia. Para mí fue chocante porque ya tenía un cronograma para la clasificación que era tres meses después. Tuvimos que replantear y pensar en qué se podía hacer desde casa. Fue una gran dificultad pero la motivación no se perdió.
A medida que ibas creciendo y durante tus inicios en la esgrima, ¿contabas con referentes femeninos aquí en Perú?
Estaban Teresa e Ivette García, que fueron grandes referentes del Regatas junto a Úrsula Lari y trajeron varias medallas para el país. Luego fui creciendo y ellas lamentablemente dejaron el deporte. Y a nivel internacional, Valentina Vezzali (de Italia), porque era una mujer hecha y derecha que ganó cerca de seis medallas olímpicas de oro, era una gran inspiración porque se esforzaba mucho e incluso pasaban los años y mejoraba. Llegó más o menos hasta los 46 años de vida deportiva, entonces sí se puede y sobre todo en este deporte que es bastante longevo.
Foto: El Peruano
Considerando que aunque la esgrima se incluyó en los Juegos Olímpicos desde su primera edición (1896) las mujeres no participaron en ellos hasta tres décadas después, ¿cuánto crees que se ha avanzado en la equidad entre hombres y mujeres en este deporte?
Desde pequeña he tenido la oportunidad de tener las mismas condiciones que los hombres, pero sí he visto mayor apoyo para ellos. El IPD normalmente apoya a quienes traen logros y a nivel equipos las chicas no hemos tenido tantos. En algún momento he tenido que viajar con el equipo de hombres y era frustrante para mí porque era la única mujer. Fue difícil e incluso hice solicitudes pero lamentablemente el deporte es excluyente en ese sentido.
Hoy por hoy el IPD cuenta con un equipo multidisciplinario de psicólogos, nutricionistas, psicoterapeutas, entonces eso motiva a las chicas y chicos. Es más, en el Sudamericano de Mayores de Paraguay 2019 el equipo femenino de florete trajo una medalla de plata después de años y el IPD las premió con PAD (económicos). Esto es una forma de incentivo para que puedan cumplir sus metas, y si traen medallas ya podrán ahorrar, seguir preparándose o comprar implementos. Todos quisiéramos que el deporte en el Perú sea más formal pero creo que estamos por buen camino.
Foto: @nicolaslh98
¿Qué mensaje esperas dejar tú para las niñas y jóvenes peruanas que quisieran dedicarse a la esgrima y ven en ti a un referente?
Que no tengan miedo, porque es un deporte de contacto pero utilizamos implementos certificados que nos protegen. Es un deporte bastante fascinante y un mundo paralelo que yo tengo y que ustedes también podrían tener, al que pueden escapar y pasarla muy bien. Ojalá que ellas también puedan hacer la esgrima parte de su vida como yo. Tengo 30 años y sigo participando en competencias porque es mi pasión.
Como en toda historia, a veces se gana y a veces se pierde. ¿Qué es algo que solo te pueden enseñar las derrotas y no los triunfos?
Que siempre se puede mejorar. Incluso en la victoria, siempre hay cosas que analizar, por eso siempre llevo una cámara de video que me permite examinar mejor lo que ha sucedido en combate. Que hay personas importantes en tu vida que siempre estarán en lo bueno, lo malo y lo peor, y eso te permite valorarlas más.
Sé que gracias al programa del IPD Vamos con Tokio pudiste prepararte para Tokio 2020. En ese sentido, ¿qué retos crees que aún tenemos como país en cuanto al apoyo estatal a los deportistas?
Yo creo que falta invertir dinero para la preparación de los atletas. Por ejemplo, para una clasificación olímpica se necesita ir a los campeonatos de clasificación, que son alrededor de doce al año. Si no estoy bien ubicada dentro del ranking mundial, en París 2024 me tocaría competir con una de las mejores esgrimistas en primera instancia, lo cual dificulta avanzar en la competencia. Por ello es importante posicionarse bien dentro del ranking mundial. De hecho invoco a todas las empresas que quieran unirse a esta aventura conmigo porque la inversión es muy grande. Gracias a Vamos con Tokio yo pude prepararme en Europa tres meses para el preolímpico, entonces si pudiera ir más tiempo o asistir a estos campeonatos, se lograrían grandes cosas e incluso podría traer medallas.
Muchas veces cuando se habla de deporte se aprecia las habilidades, la destreza física pero se deja de lado lo demás. ¿Qué tan importante ha sido en esta temporada de preparación y también la de competencia olímpica cuidar tu salud mental?
La salud mental conlleva todo. Si es que vamos bien en la parte física, técnica, táctica, entonces va a haber autoconfianza y un buen trabajo articulado. De hecho en la esgrima es un 80% de parte mental. Si estás mal dentro de un combate, porque puede haber momentos de quiebre, todo se va a la borda. Es bastante importante para mí tomarlo en consideración por lo que cada semana tengo reuniones que me permiten establecer mis objetivos y trabajar en lo que necesite, como la ansiedad, autoconfianza, concentración o estrés.
Foto: El Peruano
En ocasiones las personas emiten críticas con mucha ligereza hacia los deportistas. ¿Qué es algo que te gustaría que las personas y las autoridades sepan acerca de los deportes de alto rendimiento?
Que quienes incursionan en el alto rendimiento tienen el objetivo de trabajar arduamente para traer logros para el país. Muchas veces los medios menosprecian los logros. Yo estoy súper orgullosa de todos los atletas que han representado a Perú, hemos traído bastantes diplomas olímpicos y eso muestra que tenemos mucho potencial y que con más apoyo estos objetivos podrían concretarse en una medalla olímpica. A mí me encantaría a mediano plazo tener un Ministerio del Deporte, algo que nos formalice. Esto, porque el deportista no solo es deportista, uno lo toma como un trabajo. Si tuviéramos un sueldo fijo, el deporte crecería y tendríamos más obligaciones, como aportar a la sociedad y promover el deporte y la salud.
¿Cuáles son tus próximas metas? ¿Vas a seguir preparándote para París 2024 y Los Ángeles 2028?
Hoy por hoy me voy por París. Lo estoy tomando con calma porque si no hay inversión va a suceder lo mismo que en Tokio. Espero no decepcionarme y ojalá haya pronto un programa como Vamos con Tokio no solo para clasificar, sino también lograr un mejor posicionamiento en el ranking mundial. Ahora estoy en el puesto 46, pero cada vez que hay un campeonato y no voy, bajo más, por lo que cuando llego a ir a uno tengo que hacer maravillas. Lo tomo con calma, seguimos entrenando y estoy muy motivada y feliz de contar con el apoyo del IPD en cuanto al PAD y espero que el Comité Olímpico Peruano nos pueda ayudar como en ocasiones anteriores.
¿Cuál es el legado que te gustaría dejar en el deporte peruano?
Que con mucha constancia y amor se puede llegar a la excelencia.