Un espacio de resistencia desde la fiesta: el jueves de comadres

Un espacio de resistencia desde la fiesta: el jueves de comadres

Por Brenda Villalba

Jueves de Comadres – Mujeres.

El Jueves de Comadres es la festividad previa al carnaval. Esta tiene como principal característica la unión y la confraternización de las comadres, además de la revalorización de las costumbres y reivindicaciones feministas. 

Originalmente, esta fiesta inició en Italia en el siglo XIII, y posteriormente se trasladaría a España. Fue así que llegó a los países latinoamericanos, donde el punto de partida fue Tarija, en Bolivia. Actualmente se celebra también en Perú, Ecuador, el norte de Argentina y el norte de Chile.

En esta fecha podemos observar el sincretismo entre el mundo exterior y lo nativo, que da como resultado una fiesta mestiza/intercultural, donde se entrelazan las costumbres y creencias con diferentes características durante diferentes etapas y en diferentes regiones, que finalmente le otorgarán un toque particular y único; es decir, la festividad no será igual en Tarija como lo es en Jujuy. Sin embargo, la finalidad es la misma: reforzar los lazos de amistad de las comadres. 

Este día tiene una connotación importante mediante el contexto histórico sociocultural, sobre todo en las zonas rurales y más en Tarija, donde no solo se realizan actividades que refuerzan los lazos de amistad entre mujeres, sino también por la existencia de una estrecha relación con la trasgresión, interpelación y la ruptura del sistema patriarcal, la cual romper con el orden simbólico y jerárquico en el que estamos sometidas por el sistema hegemónico.

De acuerdo con el artículo de María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso: “Celebrar el Jueves de Comadres se torna un reaseguro de la vida y del cuidado de esta, desde lo vincular, en el que se entreteje el disfrute, el “estar juntos”, la colaboración, el intercambio de bienes y la reafirmación de la dignidad del grupo y de cada persona que participa”,

De esta manera, este tipo de espacios se considera como una forma de resistencia por parte de las mujeres; sin embargo, en las primeras etapas significaba la búsqueda de la continuidad de la maternidad, ya que en la época colonial, donde ocurrieron varios enfrentamientos bélicos en el área rural de Tarija, las familias de la zona se encontraban desprotegidas y en riesgo tras sufrir saqueos.

El historiador boliviano Molina Gareca, a través del medio de comunicación Verdad Con Tinta, menciona: “Esta fiesta de las mujeres estaba ubicada en el área rural, no en la ciudad de Tarija. ¿Por qué se justificaba esto? Porque, básicamente, el riesgo de quedar sin madre en esta zona era más alto”.

En este sentido, la finalidad era buscar quién podría continuar con la crianza de los hijos de la comadre si es que esta muriera, pero paralelamente se fortalecían los lazos emocionales, afectivos, de compañerismo,  de cuidados y económicos, Era una forma de ayudarse mutuamente que dio como resultado una construcción y apoyo colectivo, subjetivo y afectivo entre mujeres: “Una hermana afectiva”.

Es  con esta relación del vínculo y la alianza entre mujeres (affidamento) que se ha generado una ruptura en los patrones, roles y finalmente ha planteado un cuestionamiento colectivo-social sobre las condiciones en las que las mujeres estaban/están expuestas. Lo que se puede constatar a través de las coplas, que son cantos tradicionales de la fiesta. Estas se caracterizan desde el sentido de expresar sus experiencias, vivencias, frustraciones y dolores para compartirlos colectivamente.

“Hablamos de nuestras cosas, de nuestra vida, de nuestras penas a través de nuestro canto”, indica Josefina Aragón en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

En estas coplas, se pueden evidenciar el vínculo de sororidad, dolor, reciprocidad  y afectividad que se genera entre las comadres. Desde este sentido, se relaciona con la consigna feminista “lo personal es político”; es decir, al compartir las experiencias, vivencias, estas ya no solo son personales, sino que toman un carácter público, colectivo, que ayuda a evidenciar las opresiones estructurales/sistémicas en la sociedad. Como se puede apreciar en la siguiente copla: “Dos hermanitas seremos, donde nos quieran matar, las docitas moriremos sin que nos vean llorar”.

María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso señalan: “(…) por medio de sus coplas construyen representaciones fortalecidas sobre sí mismas que generan las condiciones para constituir un horizonte de superación de las violencias que a diario confrontan en múltiples niveles”.

Como es el caso de Alicia Tellez, quien habló a través del diario El País: “Vamos a bailar todas las compañeras, últimamente nos alegramos más y ya no tenemos que pedir permiso al marido”.

En estos ejemplos, podemos ver el carácter transgresor de la fiesta, y la ruptura de imposiciones en relación al comportamiento de las mujeres, donde anteriormente se les criticaba o hasta intentaban establecer actitudes moralistas  o culpabilizantes por beber, salir de fiesta, divertirse o hasta expresarse. A través de los diferentes performances, logran establecer y celebrar la condición de mujer, cuestionando y criticando la autoridad masculina.

“(…) empezamos como amigas, nos juntábamos para ir a los bailes […] En ese momento, la mujer estaba en el pueblo tan, digamos, reducida a la casa, en el pueblo había ciertas posturas… que cuando nosotras salíamos decían que hacíamos desastres. La gente lo veía así… entonces me acuerdo que dijimos: ‘¿Por qué solo los hombres pueden hacer esto?’. Entonces empezaron las críticas: que cómo van a salir las chicas así… Y ahí nosotras dijimos: ‘¿ah, sí? Ahora sí, ¡entonces ahora nos emborrachamos más, y listo!’. Y ahí empezamos a decirnos, a llamarnos comadres, y ese año salimos por primera vez Las Comadres […].”, comenta Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

Lo que se genera a través de estos encuentros y muchos otros que se han ido colectivizando y formando en el tiempo, dentro de las reuniones feministas o mujeres organizadas, es el encuentro que se conoce como “el cuerpo como territorio político”, frase acuñada originalmente por Dorotea Gómez. Este que es el resultado de reconocer que nos encontramos atravesadxs por diferentes vivencias que tienen implicaciones políticas y que hemos crecido con estas, se trata de reconocer, validar y desnaturalizar las experiencias con el sistema patriarcal y otro tipo de sistemas de opresiones, claramente  en relación  con una visión interseccional. Consecuentemente encontrar lo político y ponerlo en un contexto público y colectivo, genera la identificación de las otras comadres y a su vez el reconocimiento colectivo de estas vivencias.

Como lo explica Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones: “(…) Lo que quedaba como síntesis, que nos juntábamos a emborracharnos, no fue tan así, porque con las chicas muchas veces se hablaba de las violencias que sufrían muchas de ellas. […] Siempre ayudando a las otras [estábamos]. Siempre. Tanto La Banda como Las Comadres surgen en un momento donde acá la mujer estaba muy oprimida. […] Tenés que tratar el tema de la violencia. Había chicas que se habían criado en un seno muy violento y que creían que eso estaba bien. Que habían visto que el padre le pegaba a la madre y para ellas estaba bien que el novio las faje. Pero también había chicas que nunca habían visto a su papá pegando a su mamá y eso te daba pie para decirles: ‘Mirá, hay otra cosa, ¡esto no es normal!’. Y a través del brindis, del poder compartir, te vas soltando. Vas pudiendo hablar. Y compartir solo con mujeres es maravilloso. Podés hablar de todo”.

CONTEXTO TARIJA

La fiesta, originalmente en Tarija, tenía un aspecto más íntimo, se realizaba entre familiares, y amigos cercanos; sin embargo, a través del tiempo tomó un rumbo más público. El festival comienza desde temprano, cuando una de las comadres va a la casa de la otra y lleva una canasta, la cual contiene albahaca, uvas, choclo y ají. Luego, se la cubre con una pañoleta. Posteriormente, se añaden dulces, globos, pepinos y duraznos y finalmente se decora con serpentina multicolor. Si una comadre entrega la canasta, al año siguiente la otra comadre deberá darle otra canasta.

Y empieza la fiesta con el retumbar de los cohetillos: las risas no faltan, beben chicha y se reúnen todas las comadres. Salen a las calles con sus ropas típicas para finalmente reunirse en la plaza Luis de Fuentes, lugar de concentración donde se organizan y empieza la fiesta con grupos musicales. Entre risas, juegos y alegrías se encuentran festejando las comadres.

CONTEXTO ACTUAL

Tarija.

Después de que la festividad se instalara principalmente en las áreas rurales, no pasaron sino años para que se recuperara en el área urbana. Si bien la actividad no conserva la esencia original y tradicional como en el área rural de Tarija, aún existe la principal característica que tiene mucha importancia en el contexto actual: la hermandad colectiva.

No es que se realicen rituales ni actos simbólicos, sino que fueron reemplazados por reuniones en lugares públicos, los llamados “boliches”, espacios culturales, artísticos, entre otros. Sin embargo, el encuentro, el reencuentro, reconocimiento, los lazos de amistad, el afecto colectivo, la reciprocidad, la ayuda mutua y, sobre todo, la trasgresión siguen presentes en esta festividad a través de la fiesta, la alegría, el compartir y el disfrutar. Actualmente, el festival, junto al de Compadres, fue declarado Patrimonio Cultural en Bolivia. El Jueves de Comadres es un espacio que nos recuerda la importancia de la lucha colectiva.

Trujillo a través de sus letras: inician caminatas literarias

Trujillo a través de sus letras: inician caminatas literarias

Por Diandra García

Mapas literarios de Trujillo. Fotografía de Lizeth Agüero Villacorta. Ex Libris.

El proyecto Ex Libris –ganador de un estímulo económico del Ministerio de Cultura (MINCUL)– organiza recorridos literarios en la ciudad, que la convierten en el escenario de personajes históricos, como María Sandoval. ¿Qué historias viven detrás de las caminatas de los trujillanos?

Es viernes 18 de febrero. Cae la tarde gris en Trujillo, una ciudad, por lo común, amarilla. En la Fundación del Banco de la Nación, Érika Caballero Liñán –historiadora– presenta el primer mapa literario de la ciudad. “La propuesta de Ex Libris es vincular la zona con sus historias, reconociendo cómo la literatura la atraviesa de cuadra a cuadra”, afirma.

El resultado del proyecto es una cartografía de tamaño A2, que recoge puntos históricos de la localidad. Durante la presentación, Érika Caballero anuncia que se publicarán más rutas citadinas. Este es, apenas, el primero de la serie.

“Haremos recorridos de mujeres también. Esta vez, con el literario, vamos a empezar con María Sandoval”, comenta emocionada. Con este dato, da un salto hasta el 25 de febrero, día en que se realiza la primera caminata literaria de Trujillo.

Caminatas literarias: el Trujillo de María Sandoval

En Lima, la Casa de la Literatura Peruana organizó “He vuelto a despertar en Lima” durante 2020, un trayecto que recorría espacios importantes para escritoras mujeres de las décadas de los 80 y 90

En Trujillo, sin embargo, el panorama era diferente. No solo no se había formalizado ningún recorrido literario hasta la fecha, tampoco lo había hecho la participación de muchas mujeres en la literatura. Luis Paliza Sánchez –compañero de Érika Caballero en Ex Libris– lo menciona al comenzar la guía. 

Toda la información en la Página Oficial de Facebook de Ex Libris Truxillo

“[En La Bohemia], hay registro de sus nombres, no apellidos. Es más, se dice que asistían por un tema de afinidad, por el gusto de oír a sus amigos poetas, no porque ellas escribieran… Esta es la crítica que hacemos al Grupo Norte. Las mujeres escribían”.

La Bohemia de Trujillo fue un movimiento cultural que tuvo mayor impacto entre 1910 y 1920. Es recordado por incluir personalidades como las de César Vallejo o Víctor Raúl Haya de la Torre. Sin embargo, como Luis Paliza sostiene, también formaron a mujeres escritoras que no fueron registradas.

Entre ellas, está María Sandoval, quien vivió en el barrio de Santa Ana y frecuentó las reuniones de La Bohemia. Aunque sus escritos fueron recopilados por Teodoro Rivero Ayllón, no han sido muy difundidos. Por eso, Ex Libris inicia el camino de Trujillo a través de sus letras con un texto de su diario. 

Trujillo, 18 de febrero de 1915:

He salido sola a la caída de este sol de febrero, a pasear por el óvalo. Es la barriada extrema de la ciudad donde comienza el campo. Me siento bajo los sauces, en la umbría de este camino que mira hacia el poniente. En lo lejano, surgen las torres de la iglesia del pueblo. Hacia allá está Mansiche, con sus chozas pajizas, sus huertos y sus largos tapiales. Hacia allá va la huella de mis pasos, por ahí deambula aún mi alma de colegiala…

(Fragmento del diario de María Sandoval)

A la izquierda, María Sandoval, escritora trujillana. Hasta la actualidad, la gran calidad literaria de sus escritos es eclipsada por su relación con César Vallejo.

Próximas rutas para Trujillo

Ex Libris seguirá produciendo cartografías alrededor de distintos hitos de la localidad. Por ahora, las caminatas literarias se divulgan en sus redes sociales (Instagram y Facebook) con horarios de fines de semana. Se avecinan próximas rutas para la población trujillana, que es peregrina de más historias por contar.

Wendy Sulca se une con mujeres organizadas de Lima Norte y Lima Sur para impulsar campaña Cambiemos el Ritmo

Wendy Sulca se une con mujeres organizadas de Lima Norte y Lima Sur para impulsar campaña Cambiemos el Ritmo

La cantante e influencer se reunió con lideresas y autoridades para generar conciencia sobre la importancia de cambiar la normalización de la violencia contra las mujeres.

FOTO: Pedro Dinos Chauca

Wendy Sulca se une junto a mujeres organizadas de Lima Norte y Lima Sur, las organizaciones de sociedad civil FOVIDA, DEMUS y Alternativa para presentar la campaña “Cambiemos el Ritmo” por vidas libres de violencia.  Cuyo objetivo es promover que la sociedad cuestione y modifique las creencias conservadoras/machistas que normalizan la violencia hacia las mujeres.

Según la abogada feminista y directora de DEMUS, Cynthia Silva, el contexto actual es preocupante, no hay data desagregada que nos informe cuántas mujeres y niñas son víctimas de violencia en Lima Sur y Lima Norte. “La gravedad de esto es que no se pueden crear políticas públicas aterrizadas y específicas que puedan tener un impacto positivo en nuestras localidades”, enfatiza. 

Ante ello, “Cambiemos el Ritmo” Por vidas libres de violencia, recoge las demandas de mujeres de Lima Sur y Norte. “Es una construcción conjunta, participativa con cada una de las representantes”- señala Aurora Ríos, representante de FOVIDA- “significa el llamado a la acción para cambiar la tolerancia que existe hacia la violencia”, la cual normalizamos y justificamos. Según el estudio hecho por la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENARES-2019), el 58.9% de la población tolera o justifica la violencia hacia las mujeres. Esto afecta su proyecto de vida y su derecho a una vida libre de violencia.

Amalia Nicoll, Coordinadora del Consorcio FOVIDA-Alternativa-DEMUS, remarcó en los recursos y la responsabilidad que tiene el Estado para garantizar la implementación de políticas y programas en contra de la violencia hacia las mujeres. Por su parte, el MIMP en su participación como ente rector reafirmó su compromiso con la prevención primaria y los esfuerzos en mejorar los servicios de atención.

Luz Medina, representante de la Red Interdistrital de Mujeres de Lima Metropolitana contra la violencia de género, hizo incapié en el deber del Estado en cumplir con todas las recomendaciones que acaba de emitir el Comite para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Asimismo, señaló que es necesario que la Política Nacional de Igualdad de Género cuente con presupuesto específico.

De mujeres para mujeres

Es así que la campaña “Cambiemos el Ritmo” Por vidas libres de violencia, desarrollará contenidos y actividades en espacios mediáticos, digitales y públicos a fin de informar, sensibilizar y llamar a la acción para cambiar esta problemática. 

“Las mujeres por años hemos tolerado la violencia dentro y fuera de nuestros hogares, afectando nuestro bienestar, el de nuestras hijas e hijos. La evidencia de ello son las cifras mencionadas. Eso no va más. Es momento de que cambiemos el ritmo de esta realidad”, recalcó Bertha Jáuregui, miembro del Colectivo de Concertación de Género de VES. 

El fin de la jornada lo puso la cantante e influencer Wendy Sulca, quien puso a bailar y cantar a las asistentes con su tema “Mi reclamo” y, además, reafirmó su compromiso con la lucha contra la violencia hacia las mujeres, actuar y cuestionar los prejuicios y creencias que sostienen dicha violencia. 

La campaña realizada gracias al apoyo de Fundación Adsis y la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, resalta que no solo en el #8M, sino siempre, necesitamos reflexionar y actuar ante la violencia basada en género. Las mujeres organizadas seguiremos vigilando y demandando al Estado, garantizar el derecho de todas las mujeres a vivir libres de violencia de género. Como parte de sociedad civil, hacemos un llamado para que todos, todas, todes y las autoridades “Cambiemos el Ritmo” por vidas libres de violencia.

Síguelos en la web: https://www.demus.org.pe  / https://fovida.org.pe   / http://www.alter.pe  /

Cambiemos el ritmo por vidas libres de violencia. VIDEO: FOVIDA

Mujeres migrantes en el norte del Perú: vulnerables ante las mafias y autoridades

Mujeres migrantes en el norte del Perú: vulnerables ante las mafias y autoridades

En las regiones del Perú, mujeres migrantes sufren violencia. Cada vez son más los casos de organizaciones dedicadas al rapto de mujeres quienes migran hacia nuestro país para buscar un futuro mejor, sin imaginar toparse con una realidad distinta. 

El estado de emergencia en la capital del Perú no ha detenido la violencia. El pasado 19 de febrero, se reportó la muerte de dos mujeres ecuatorianas en manos de mafias conformadas por una banda dedicada al proxenetismo que cobra cupos en Cercado de Lima. Luego de tres días, dos trabajadoras sexuales fueron heridas de bala al negarse a pagar a extorsionadores en El Agustino. El panorama, lamentablemente, no es distinto en las regiones, donde también se han reportado casos de grandes organizaciones dedicadas al rapto de mujeres migrantes.

Organizaciones «fantasmas» en Perú

Estos casos también se están repitiendo en varios departamentos, como es el caso de La Libertad. Las avenidas Miraflores y Túpac Amaru son zonas en las que mujeres migrantes son obligadas a prestar servicios sexuales. Al consultar con los vecinos del lugar, estos indicaron que existe una mafia extranjera dedicada al proxenetismo que se aprovechan de las necesidades de las mujeres por laborar. Tales hechos se han observado al costado del cementerio general de Miraflores.

Avenida Miraflores con Avenida Túpac Amaru, Trujillo.

 “Hablar de estos temas es jugar con el bienestar de nuestra familia, solo le podemos indicar que un auto de lunas polarizadas pasa a menudo observando cómo va el trabajo, o estar alerta por si los serenos vienen a retirarlas del lugar”, manifestó una vecina.

Ante el malestar de los vecinos de El Molino, cada fin de semana la Municipalidad realiza operativos en los que sanciona a locales nocturnos, discotecas, bares y hoteles que funcionan sin licencia, así como a las trabajadoras sexuales. Sin embargo, los líderes de estas organizaciones no son castigados.

¿ERA NECESARIA LA AGRESIÓN?

En un operativo inopinado organizado por la Comuna Provincial de Trujillo, encabezado por las autoridades provinciales y acompañado de las rondas urbanas, recorrieron las avenidas principales en las que se evidencia el proxenetismo. En una transmisión en vivo innecesaria del fan page de la Municipalidad, se pudo observar que las rondas retienen a las mujeres para violentarlas físicamente.

MÁS DENUNCIAS EN CONTRA DE LA TRATA DE PERSONAS

En septiembre del año pasado, una joven se acercó a  la comisaría de Buenos Aires – Trujillo a imponer una denuncia, en la que confesó ser víctima de explotación sexual junto a un grupo de amigas. Identificaron que los agresores son tres sujetos, los cuales conformarían la organización criminal  “Los Chamos de Monserrate”.

La policía realizó una investigación para capturar a los malhechores. Con el pasar del tiempo,  efectivos policiales del área de Trata de Personas de la División de Investigación Criminal de Trujillo, en coordinación con un representante del Ministerio Público, capturaron a estas personas en una vivienda ubicada en la urbanización Monserrate. En aquel lugar, se encontraban un aproximado de cinco mujeres migrantes. Al momento de la captura y la revisión domiciliaria, encontraron una pistola marca Glock abastecida de 14 cartuchos.

Este 26 de febrero, trabajadoras sexuales se movilizaron por el Centro de Lima exigiendo mayor seguridad ante la ola de crímenes que viene afectándolas. Las altas autoridades de la Policía Nacional del Perú realizan investigaciones para acabar de raíz con las mafias dedicadas al proxenetismo. 

Afeni Shakur: más que una madre

Afeni Shakur: más que una madre

Por Ayllin Siñas

Afeni Shakur en Filadelfia, Pensilvania, en septiembre de 1970. (David Fenton / Getty Images)

I finally understand (Finalmente comprendí)

For a woman it ain’t easy tryin to raise a man (Para una mujer no es fácil tratar de criar a un hombre)

You always was committed (Siempre fuiste comprometida)

A poor single mother on welfare, tell me how ya did it (Una pobre mamá soltera con asistencia social, dime cómo lo hiciste)

There’s no way I can pay you back (No hay manera para pagarte de vuelta)

But the plan is to show you that I understand (Pero el plan es enseñarte que yo comprendo)

You are appreciated (Eres apreciada)

En este extracto de la canción Dear Mama, el cantante Tupac Shakur manifestó un cambio en la relación que tenía con su madre Afeni Shakur. Una relación que él consideró como problemática por mucho tiempo, pasó a ser incondicional e irreemplazable. Esto fue gracias a un momento por el que todos los hijos e hijas pasamos: comprender la humanidad de nuestros padres. 

Desde pequeños, pensamos que nuestros padres deben ser perfectos, pero en realidad son sujetos que también pudieron vivir circunstancias fuertes que forjaron su carácter, que fallan, que son vulnerables, que son rebeldes.

Afeni Shakur, cuyo nombre de nacimiento era Alice Faye Williams, nació en enero de 1947 en Lumberton, Carolina del Norte. Su madre, Rosa Belle, se dedicaba al cuidado del hogar; mientras que su padre, Walter Williams Jr., trabajaba como chofer de tráiler. La familia decidió mudarse a Norfolk tiempo después. Afeni contó en una entrevista a Jasmine Guy que detestaba a su padre, ya que maltrató a su madre por años. La violencia física y psicológica era pan de cada día.

“Él esperaba que nosotras —Afeni y Glo, su hermana— vayamos a la escuela para pelear con mamá y la golpeaba”, narra Afeni. Cuando su mamá se hartó de la situación, llamó a su hermano Bob, quien sacó a Rosa y sus hijas de aquel hogar para retornar a Lumberton. A los 11 años, su madre decidió mudarse al Bronx, Nueva York. Vivían en un apartamento de un cuarto y consiguió trabajo en una fábrica de lámparas. 

“Para noveno grado, yo era muy mala. Le daba un infierno a mi madre. Pensé que peleando iba a compensar las deficiencias. Antes de aprender a pelear, los niños me molestaban. Era nueva en el barrio, de piel oscura, cabello corto y no tenía senos aún. Los hombres me hicieron sentir fea y débil. Pero yo tenía mente, una lengua feroz y sabía pelear, pensaba que podía luchar a través de mi miedo”, comenta Afeni

Afeni estudió en la High School of Performing Arts, actualmente llamada LaGuardia High School of Performing Arts. Sin embargo, faltaba con regularidad por su incomodidad y la diferencia de clases que veía, ya que muchos de sus compañeros eran ricos. “Yo estaba demasiado avergonzada para practicar en esa escuela, estaba muy avergonzada de mí, no pensaba que pertenecía allí y no sabía cómo llegué allí” reconoce.

Años más tarde, ocurrió algo que marcó su vida. Era un sábado en Harlem y Bobby Seale, cofundador del partido de las Panteras Negras, estaba en la ciudad. Seale decía que estaban abriendo oficinas en Nueva York y venían para cambiar nuestra comunidad.

“Había miles de tipos de personas —madres, profesores, niños, gángsters— todos nosotros en una esquina escuchando a Bobby. Dijo los diez puntos del programa del partido, […] el modo en el que dijo esos diez puntos me hicieron querer eso más que nada. Ahí estaba yo, envuelta en mi africanidad. Por primera vez, amándome a mí misma, había allí algo que podría hacer con mi vida. Algo que podría hacer con toda la agresión y el miedo”

Ella se unió a los programas de desayuno para alimentar a los niños y la habilitación de clínicas gratuitas. Programas así hubieran ayudado a su mamá y habrían salvado su dignidad.

David Fenton/Getty Images

Lumumba Shakur fue su compañero y líder de la oficina de Harlem. Ella se enamoró de él y de su modo de ver la vida. El padre de Lumumba era musulmán y seguidor de Marcus Garvey, fundador de la Asociación Universal de Desarrollo Negro o UNIA por sus siglas en inglés, organización influyente en el partido de las Panteras Negras. En septiembre de 1968, Afeni se casó con Lumumba y cambió su nombre de nacimiento por el de Afeni Shakur.

“Lumumba y yo teníamos mucho en común. Ambos éramos guerreros. Ambos teníamos buenas mentes y salimos de las calles, el matrimonio fue bueno porque yo y mi esposo luchábamos juntos. Éramos panteras, eso era lo que amaba y respetaba sobre Lumumba”, menciona la militante.

Jamal Joseph, integrante más joven del partido en aquel entonces, recuerda a Afeni como una inspiración, una mentora y una gran compañera pantera. Él recuerda su actitud desafiante y aquellos discursos en los que recordaba a los jóvenes que su lucha se trataba de un sacrificio de amor por el pueblo.

Llegó a ocupar el cargo de líder junto con Dharuba y Cetewayo, de la oficina de Harlem. Pero a pesar de todo, ese era un espacio machista y Afeni lo sabía. Ella siempre trataba de buscar más derechos para las mujeres en el partido, pero Lumumba le recordaba que ellas no estaban calificadas. Afeni tenía críticas y quejas, pero no siempre era escuchada. Ese fue uno de los factores para el desgaste de la relación.

“Yo sabía que Yehwah Sudan era un maldito policía infiltrado desde el inicio y Lumumba no me escuchaba”, comenta. Yehwah, cuyo nombre real fue Ralph White, fue un policía que se inmiscuyó en el partido para descubrir los mecanismos y objetivos del partido, que según el FBI era una organización comunista enemiga del Gobierno de los Estados Unidos.

La historia hubiera sido distinta si Lumumba no hubiese ignorado a Afeni, pero no fue así. El 2 de abril de 1969, cientos de agentes del FBI y la Policía de Nueva York irrumpieron en las casas de decenas de militantes del partido, entre ellos la casa de Afeni y Lumumba. 21 miembros de las Panteras Negras fueron detenidos y acusados por conspiración de ataque a policías y presunta planificación de incendio y bombardeo de cinco shoppings, uno de ellos Abercrombie and Fitch, escuelas y los jardines botánicos de Brooklyn.

Los 21 militantes fueron detenidos por dichas conspiraciones. Lumumba insistió en tener relaciones con ella en prisión, pero Afeni nunca accedió. Le dieron una fianza de 100,000 dólares y le asignaron una abogada que parecía poco frontal: “Tenía una voz demasiado chillona, ella no podía representarme, no con esa voz, no se iba a escuchar ni la palabra objeción”. Fue así que optó por hacer algo sorprendente: se defendería a sí misma.

En la Casa de Detención de Mujeres, Afeni conoció a chicas de afuera, mujeres que pertenecieron al movimiento obrero entre 1950 y 1960. Ella les pidió que ayudaran a mujeres que necesitaban 50 dólares para salir. Estas mujeres, al ver el gran gesto, también hicieron un fondo para Afeni. Fue cuando estuvo libre que se embarazó de Billy Garland, otro miembro de las Panteras Negras. Cuando Lumumba se entera de ello, la tildó de cualquiera y le pidió el divorcio.

“Todo el tiempo que estoy fuera, trabajo en mi caso. Leo, estudio y construyo mi mente. La declaración final de Fidel Castro en su juicio: «La historia me absolverá», me dieron el tono de mi defensa” narra Afeni. El 3 de febrero de 1971, cuando Afeni se presenta a la corte para iniciar el juicio, se da con la sorpresa de que sus coacusados —Jamal,

Dharuba y Cetewayo— habían desaparecido. Es por ello que vuelve a la Casa de Detención embarazada.

El 13 de mayo de 1971 se da el último juicio. Ella se defiende con su vida: “Estaba condenada a prisión por 312 años. Eso era lo que estaba enfrentando”. Fueron 21 los detenidos, pero solo estuvieron 13 en el juicio, porque desestimaron los cargos de ocho de ellos. En la corte, tuvo la oportunidad de encarar a Ralph White: “¿Por qué nos estás haciendo esto, Yehwah?”. Ella le preguntó si en algún momento la vio hacer una mala acción, Ralph respondió que no recordaba.

Murray Kempton, periodista reconocido que siguió el caso de las 21 Panteras, informó que antes de finalizar el juicio, Afeni le dijo al juez: “Haga lo que tenga que hacer, todo lo que pedimos de usted es que nos juzgue correctamente. Por favor, juzguemos acorde a la manera en la que usted quisiera ser juzgado”.

En la tarde, a los presentes se les informó que ya había un veredicto. Luego de 35 minutos, el presidente del jurado, Ingram Fox, dictó: inocente. 

Afeni lloró de emoción. Derrotó al Estado luego de pasar un embarazo en prisión bajo condiciones inhumanas. Luego de separarse de su pareja. Sin ayuda de un abogado o un asesor legal. La noticia apareció en múltiples medios y fue símbolo de orgullo para la comunidad afroamericana en los Estados Unidos.

Un mes después, el 16 de junio de 1971, nace Tupac Amaru Shakur, cuyo nombre de nacimiento fue Lesane Parish Crooks. El nombre de su hijo vino de Tupac Amaru II, líder indígena y revolucionario que luchó por la reivindicación de los descendientes de los incas durante la época de la colonia. Afeni señaló en su momento que “quería que supiera que formaba parte de una cultura mundial y no solo de un barrio”. También añadió que “quería que llevara el nombre de los revolucionarios, de los pueblos indígenas del mundo”. 

Luego de dar a luz, se casó con Mutulu Shakur, hermano adoptivo de Lumumba, y en 1975 tuvo una hija con él: Sekyiwa Shakur. Consiguió un empleo en servicios legales y ayudó a mujeres y niños. El proceso de reinserción social marcó su vida. Se encontraba bien hasta que Mutulu vuelve a prisión, luego perdió su trabajo en 1984. Todo parecía desmoronarse. 

Ese mismo año, decide mudarse a Baltimore. Vivieron allí cuatro años, pero para Sekyiwa solo los dos primeros fueron buenos. Vivían gracias a la asistencia social, pero eran alegres. Luego, Afeni tuvo una relación con un hombre violento que era adicto a la heroína. Ella envió a sus hijos a Marin City a vivir a la casa de una amiga llamada Asante para que no vean el abuso.

Dos años después, Asante llamó a Afeni y le dijo que tenía que sacar a sus hijos de allí porque iba a entrar en rehabilitación. Tupac decide independizarse y ella se muda a un apartamento con Sekyiwa. Tuvo una relación con un hombre en prisión y queda embarazada, pero al descubrir que el hombre tenía esposa y la utilizaba, decide abortar. ¿Cómo? Consumiendo crack. “Yo acepto la responsabilidad de lo que hice, fue malo. Y ese bebé murió. Y yo quedé adicta al crack”, menciona Afeni.

Sekyiwa recuerda que un día se torció el tobillo y llamó a su madre para que la cuidase. Pasaron una buena tarde, pero al finalizar el día, Afeni le habló sobre una casa hogar para niños. Sekyiwa le dijo que ella era la adicta y que ella debería irse. Y así fue, abandonó a su hija. “Dejé a Seyiwa en un momento crítico de su vida en el que ella se estaba convirtiendo en mujer. Todos tenemos issues respecto al abandono. Mi papá me dejó, sus padres me los dejaron… y yo los dejé”.

Su hija se mudó con la tía Glo y Tupac estaba enfocado en su vida. Parecía que todos estaban recuperando su bienestar, menos ella. En la víspera de Navidad de 1990, Afeni fue a la casa de Glo y pasó las fiestas allí. Se quedó cinco meses más. Durante mayo de 1991, la esposa de Ali Bay, exmiembro de las Panteras Negras, fue a visitarla y la convence de ir al vigésimo aniversario del juicio histórico de las panteras.

Van a la casa de Ali y allí conoce a Tonya, su hija. Ella le pidió que la acompañara a un lugar y, sin querer, terminó visitando una comunidad de alcohólicos anónimos. Las historias de personas que salieron del mundo de la adicción la motivaron y siguió yendo a las sesiones, anotando cada palabra o frase que la ayudaran. 

“Sekyiwa fue muy alentadora. Tupac también. Ambos lo fueron. Luego de estar allí por noventa días, Tupac me escribió una carta y me dijo cómo se sentía y que no podía estar demasiado emocionado, porque no sabía si lo que estaba pasando era real o no. Pero que esperaba que lo fuera”, dijo Afeni.

Tupac falleció el 13 de septiembre de 1996 en un tiroteo en Las Vegas. Afeni asegura que pensó que podría volver a recaer en el consumo de drogas, pero prometió no hacerlo más, se lo prometió a su hijo. «Él tuvo cinco años y medio de su madre sana. Más sana que antes cuando consumía, y tuvimos una relación más saludable también”.

Annette Brown/Getty Images

Desde el fallecimiento de su hijo, ella se ocupó de sus bienes. Fundó la Amaru Entertainment y la Fundación Tupac Amaru Shakur, organización que ofrece herramientas para el desarrollo artístico de jóvenes. También solía dar charlas y conferencias a nivel mundial hasta que falleció el 6 de mayo del 2016 a causa de un paro cardiaco. 

En un acto de conmemoración de su fallecimiento, el 18 de junio del 2016, Dhoruba Bin Wahad, quien compartió liderazgo con ella en el Harlem durante los 60, dijo: “Afeni fue amada por mucha gente, ella inspiró a mucha gente. Nosotros solíamos decir: «Sé como Afeni» cuando éramos jóvenes. Ella cambió un poco y tuvo sus caídas como todos nosotros. Yo siempre incentivaré a las mujeres jóvenes a ser como Afeni. No busques lo peor, porque puedes encontrar ello en cualquiera de nosotros, busca lo mejor. Y si tú buscas lo mejor, en Afeni encontrarás brillo, amor y coraje”.

¿Cómo afecta a las mujeres el síndrome de ovario poliquístico (SOP)?

¿Cómo afecta a las mujeres el síndrome de ovario poliquístico (SOP)?

Por Diandra García

El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es una afección hormonal que afecta a gran parte de las mujeres en edad fértil. Entre sus síntomas más comunes, están las irregularidades menstruales, el acné y el hiperandroginismo. Pero, ¿cómo se manifiestan?

–¡Mamá! –grito desde el baño. 

Es 2020. Mi madre –que no escucha– está en su habitación. Corro a su encuentro por el pasadizo. Niego con la cabeza, frunzo el ceño, cojeo ligeramente. Soy una joven de veinte años que, bajo el umbral del dormitorio materno, sacudirá el orden cotidiano de las cosas…

–¿Tienes toallas higiénicas? –pregunto.

Al instante, mamá ensancha los ojos. Aplaude, como cada que su sorpresa es auténtica. No es para menos. Su hija, que padece el síndrome de ovario poliquístico, acaba de tener un periodo menstrual natural después de seis años sin ninguno.

¿Qué es el síndrome de ovario poliquístico (SOP)?

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una afección de los niveles hormonales de las mujeres. Los síntomas son tan variados como dispares: van desde la prolongación del periodo hasta su total ausencia. “Las pacientes sufren alteraciones, como irregularidades menstruales, hiperandrogenismo, caída del cabello o sobrepeso”, asegura la ginecóloga Evelyn Campos.

No siempre la ciencia lo tuvo tan claro. Los primeros registros clínicos califican como “testículos femeninos” a los ovarios típicos de esta condición (con múltiples quistes foliculares). Más adelante, se estableció su relación con otros patrones del sistema endocrino

“Hay tipos: pacientes con hipotiroidismo, prolactina alta, resistencia a la insulina (un trastorno metabólico por el que se sube de peso con facilidad)”, añade la experta. Por eso, se explica que algunos ovarios poliquísticos originen dos semanas seguidas de menstruación y otros –como el mío– ninguna en más de un lustro. 

Poliquísticas: ¿cómo nos afecta?

“Es horrible”, escribe Ariana Gálvez (21). Se trata de una compañera universitaria con la que coincidí en la carrera, quistes y pastillas anticonceptivas. También tiene el síndrome. “Demasiadas mujeres viven con SOP sin ser diagnosticadas”, apunta Marcia Granados (21). Ambas contestan a la interrogante que planteé en Instagram: ¿Qué sabes del síndrome de ovario poliquístico?

RESPUESTAS DE INSTAGRAM

Las respuestas –aunque especulativas– poseen base científica. “(El SOP) se asocia con episodios de estrés, depresión, ansiedad”, confirma la ginecóloga Campos. A continuación, menciona ejemplos vivos: mujeres que ven frustrada su maternidad, que engordan o adelgazan sin motivo aparente, que lidian con marcas cutáneas, que no disfrutan del sexo por vergüenza de su vellosidad… Mujeres que, en general, se sienten desconectadas de sus cuerpos

“Hay que trabajar la autoestima, a la par del tratamiento”, aconseja la doctora.

Perú: un tratamiento particular del SOP

Se trata de un padecimiento común. Según datos del MINSA, en 2021 se diagnosticaron 9 mil mujeres con síndrome de ovario poliquístico en Perú. La cifra es engañosa. En 2019 –antes de que la pandemia impactara en la frecuencia de las visitas médicas–, ascendía a poco más del doble (18 788). Aun así, el Estado no cubre el tratamiento.

“La anticoncepción del Estado está pensada para la planificación familiar. No cubre anticonceptivos de acción antiandrogénica, que son los que necesitan estas pacientes”, indica Evelyn Campos.

El cuidado del SOP depende del perfil hormonal particular de cada mujer. Dentro de los anticonceptivos, hay un espectro de combinaciones hormonales. Fuera, existen alternativas –como la metformina, para casos de resistencia a la insulina– e imperativos –como llevar un estilo de vida saludable–. 

“El objetivo es recuperar los ciclos ovulatorios”, finaliza la especialista.