Dentro de las luchas de todos los días, una de las más excluidas e invisibilizadas es la de las personas con discapacidad. La cultura y lo social ha inscrito a estas poblaciones con términos despectivos. Además, socialmente se les obliga a permanecer en espacios marginados o donde no se lleva a cabo el uso de sus derechos.
Las mujeres con discapacidad conllevan una doble lucha contra las opresiones sociales, buscando la ruptura de estereotipos, estigmas sociales y patrones patriarcales a través de una nueva configuración social. El feminismo abrió paso al cuestionamiento de lo que es establecido, lo normalizado y lo naturalizado en los distintos sectores sociales que han sido discriminados y violentados. Lo que daría pie a su principal característica: la interseccionalidad en su lucha.
El espacio colectivo ha significado la construcción y el reconocimiento de cada una de las experiencias y vivencias de estas mujeres, construyendo desde la diferencia. La conformación de grupos feministas que se encuentran atravesadas por la discapacidad, representan la lucha y visibilización de las necesidades y las injusticias que viven día con día. La Antígona conversó con Nicole Yanatelli, una de las co-fundadoras de Femidiskas. Ellas son una colectiva feminista en Bolivia integrada por mujeres con discapacidad y aliadas.
¿Cómo se conformó Femidiskas?
Nos hemos articulado entre un grupo de amigas que nos conocíamos por otros espacios compartidos con personas con discapacidad y empezamos a considerar que es importante abordar y hablar sobre el aborto en personas con discapacidad, visibilizar que existe esta injusticia, que te obliguen a abortar o que toman una decisión sobre tu cuerpo y que encima no te enteras, porque los casos de esterilización forzada pueden darse en momentos después de un aborto o hablar sobre la anticoncepción forzada. También de las libertades sexuales, y cómouna mujer con discapacidades puede desarrollar su vida y sus actividades sexuales, como cualquier otra persona.
Hemos ido hablando sobre estas temáticas, primero como amigas y después dijimos “qué importante es articular con las colectivas en general” y visibilizar esto. Con unas cuatro amigas más nos hemos organizado y después sacamos un formulario para ver si otras mujeres pensaban como nosotras. No todos dentro de la colectiva tienen discapacidad, por eso es de feministas con discapacidad y aliadas que tienen conciencia y quieren realmente ayudar. Vemos por las personas con discapacidad visual, como es mi caso, con discapacidad auditiva, psicosocial, múltiple y física.
¿Cuál definirías que es el principal objetivo como un grupo que articula el feminismo con la discapacidad?
Es hablar sobre las violencias, no solo físicas y psicológicas, sino sexual y las libertades, independencias sexuales también. Lo que hemos ido mostrado ha sido casos de violencia sexual y también la injusticia que hay alrededor de ello. Tratamos de dar apoyo.
Nosotras empezamos a articularnos con las Femidiskas desde que las demás colectivas feministas empezaron a trabajar el proyecto de ley para el aborto. Estábamos mostrando o queriendo llevar esa visión desde la discapacidad. Desafortunadamente por discapacidad existe el aborto forzado en Bolivia. Además existe el clandestino.
La colectiva es bastante nueva, por lo que todavía nos vamos articulando de a poco. Nosotras interpelamos la discapacidad y los entornos capacitistas, y tratamos de deconstruir estos entornos y estas conductas capacitistas sobre nosotras. Una de nuestras intenciones es el poder dar uso a la voz disca, por eso somos Femidiskas: dar voz a las mujeres con discapacidad, siempre hablando en primera persona y usando esto de “Nada sobre nosotras, nada sin nosotras”.
Es visibilizar la discapacidad y la inequidades, y también dar uso de la voz a las mujeres con discapacidad, desde la primera persona, pero siempre partiendo desde la decisión de la otra persona, que es bien importante a considerar.
¿Cuáles han sido los principales obstáculos sociales a los que se enfrentan tanto de a nivel colectivo como individual?
Desde la individualidad, las conductas y actitudes capacitistas. Consideramos que la discapacidad son aquellas limitaciones que existen por diferentes razones. Pero la sociedad es la que discapacita, porque existen diferentes formas en la que pone una barrera actitudinal ante la discapacidad y diversidad funcional. Si te ven protestando o diciendo lo que piensas, dentro de estos conceptos de infantilización, o angelización dicen: “Ay cómo va a decir eso o cómo va a actuar de esta forma, si tiene discapacidad”. Esto está dentro de los conceptos y los problemas de la discapacidad, el no tomar en cuenta, el no reconocer, el no dar el espacio individual y el uso de la voz de las personas con discapacidad, en términos generales y más aún con las mujeres con discapacidad.
Personalmente me he encontrado con varias barreras más allá de las físicas, urbanísticas y demás. Soy madre de un niño de 11 años y un bebé. Que la sociedad te diga que no puedes ejercer tu maternidad o que te digan cómo ejercerla impide que tú te puedas desarrollar como persona, ahí está el problema.
¿Cómo se articulan con las otras colectivas feministas? ¿Hubo alguna dificultad a la hora de hacerlo?
Empezamos a visibilizarnos con amigas feministas, que pertenecen a otra colectivas. En algunas ocasiones nos metemos a las marchas como un bloque pequeño, con la intención de demostrar que existimos y que también, dentro del feminismo, existen barreras. Sabemos bien y es entendible que una forma de expresar el enojo es rayando, gritando, pero no se toma en cuenta de que estamos personas con diversidad funcional. A causa de estas actitudes, existe luego la represión policial y terminamos siendo gasificadas. Ahí como Femidiskas empezamos a decirles a las chicas en nuestras redes sociales que existimos personas que funcionamos diferente y que, ante una gasificada, yo no sé por dónde correr, o no va a haber alguien que me diga: “Niki ven por acá” o me ayude, a eso vamos. A veces voy con mis hijos a las marchas.
A raíz de nuestros comentarios sobre estas situaciones, nos hemos reunido con otras colectivas que se han contactado precisamente conmigo para las organizaciones de las marchas o plantones, como colectivas en general. Necesitamos cuidarnos. Gritamos: “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, pero ¿qué tan en serio lo aplicamos?. Puede que no nos conozcamos entre todas, pero nuestra intención es también hablarlo, es hacer notar que existe estas situaciones. A través de reuniones, nos hemos ido articulando con las colectivas, mas allá de lo que ha sido nuestra intención principal, que era nuestro proyecto de ley de aborto.
Hemos ido trabajando con los diferentes colectivos, para poder abordarlos y trabajarlos. Para los manifiestos, nosotras vamos con nuestra intérprete de lengua de señas, porque dentro de nuestra colectiva hay compañeras con discapacidad auditiva. Como Femidiskas entramos en un bloque de tres en las marchas, representando a aquellas que no nos pueden acompañar, por el mismo temor que puedan ser reprimidas o gasificadas.
Personalmente, ¿cómo describirías la actual situación de las mujeres con discapacidad en el contexto boliviano?
Dentro de Bolivia las ven como personas angelicales, existen bastantes violencias simbólicas, económicas, patrimoniales y sexuales. En algunos casos, por falta de información, no saben que están viviendo esas violencias, entonces nosotras queremos dar cuenta de esta situación.
Existe también bastante inequidad, porque a una mujer con discapacidad le es mucho más difícil encontrar trabajo y más aún si está maternando. Para las empresas es mejor tener una persona con discapacidad mínima, discapacidad física o que sean varones. Si existiera algún abuso o alguna situación de embarazo con una mujer con discapacidad la empresa no quiere invertir, no quiere gastar en esto.
Legalmente existe una cuota laboral para las personas con discapacidad: las empresas privadas tienen que contar con el 2% y las públicas con el 4% de su personal, pero prefieren tomar personas con física y mejor varones. Es una de las cosas que personalmente veo injusta y grave, sobre todo para la mujer con discapacidad, que la lleva al borde de la indigencia, de la pobreza.
Tampoco podemos apuntar a un puesto en una empresa. Si tienen trabajo, son telefonistas o ascensoristas. En Bolivia yo no conozco cargos empresariales dirigidos por personas con discapacidad y sobre todo mujeres. Dentro de la empresa sabemos que existen estas cuestiones machistas y más aún con la discapacidad. Son capacitistas. Existen casos que naturalizan la violencia, que la misma persona con discapacidad o la gente no se da cuenta.
El poder luchar desde ámbitos que las oprimen, primero con las actitudes machistas y el sistema patriarcal, y luego con los estigmas sociales hacia las personas con discapacidad, devela la importancia de la interseccionalidad en el feminismo, ¿cómo ha surgido tu paso por el feminismo y la doble lucha?
Parto desde el feminismo interseccional ¿Qué quiere decir esto? No solo busco la lucha por la discapacidad, sino también por todo aquello que me atraviesa. Soy mujer, soy madre, soy mujer con discapacidad visual, soy psicóloga: mis luchas son por todas aquellas razones que forman mi identidad o que están alrededor de mi familia o de mi entorno. Hay que trabajarlos, hablarlos y manifestarlos. No estoy en su totalidad de la deconstrucción, porque eso es lo bonito del feminismo, que cada día se va a haciendo o que cada momento a momento se va conociendo.
El acoso sexual es un tipo de violencia. Este suele tener dos únicos protagonistas: acosador y víctima. Sin embargo, un grupo de investigadoras de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única universidad pública del país, han comenzado a desarrollar una investigación para conocer el rol que tienen las, los y les testigos frente al acoso sexual dentro de los campus universitarios y buscan evidenciar cómo todas las personas están relacionadas directa o indirectamente con la violencia sexual.
En Guatemala, desde hace algunos años existen instituciones que comienzan a nombrar y poner sobre la mesa el tema del acoso sexual. Este es el caso del Observatorio Contra el Acoso Callejero en Guatemala (OCACGT), colectivo que realiza investigación e incidencia en materia de acoso callejero en Guatemala. Por otro lado, está la Red Interuniversitaria Seguras y Educadas (RISE) quienes se nombran como una plataforma de cooperación interuniversitaria contra el acoso sexual. Asimismo, medios independientes han realizado investigaciones sobre la temática.
Mapeos, esfuerzos, cuestionarios y testimonios de parte de las instituciones han arrojado resultados sobre el acoso sexual en las universidades. Sin embargo, la investigación Entendiendo el acoso basado en género y el comportamiento de los espectadores en los campus universitarios de la Universidad de San Carlos de Guatemala es la primera investigación en Guatemala que busca conocer el rol de las, los y les espectadores y testigos frente al acoso sexual en la universidad de San Carlos de Guatemala.
Esta investigación está siendo desarrollada a través de un cuestionario que busca recopilar respuestas y variables para conocer más sobre la percepción de las, los y les testigos frente al acoso sexual en la universidad. El equipo que realiza el estudio está integrado por seis investigadoras en colaboración con la Universidad de Liverpool John Moores.
La Antígona conversó con Numa Dávila y Lia Rabanales para conocer más sobre su labor.
¿Por qué una investigación para conocer el rol de las, los y les espectadores?
Lia Rabanales: Durante los últimos años las estudiantas de la Universidad de San Carlos de Guatemala han argumentado la necesidad de implementar dinámicas, acciones y normativas que permitan prevenir y accionar frente al acoso sexual. Se suelen mencionar a tres componentes en el acoso sexual: acosador, víctima y suceso, pero ¿será estos todos los implicados?
Numa Dávila: De acuerdo con un estudio exploratorio sobre acoso en la universidad, las respuestas más comunes comentaban que las violencias se llevaban a cabo dentro de las mismas facultades: en pasillos, aulas u oficinas administrativas, siendo en especial personas de la misma unidad académica las que cometen dichas agresiones.
Lía o Numa: Yo creo que definitivamente un gran desafío es “tirarnos la pelota”. Es decir, nos posicionamos fuera de los círculos de violencia, cuando aún así tenemos relación, inclusive como espectadores. Entonces suele ser confrontante decir que entre espectadores somos parte de la problemática.
La investigación quiere conocer las variables, barreras y conocer por qué intervienen o no las, los y les testigos frente al acoso. Definitivamente es un desafío porque confronta a quien responde el cuestionario.
Si yo he presenciado algún hecho de violencia en la universidad o en un espacio público, ¿cómo puedo contribuir a erradicarlo o cómo puedo prevenirlo?
Lía o Numa: Hablarlo es un paso pequeño, pero ya comienza a ser un avance. Queda aún mucho por conocer sobre el papel de los espectadores frente al acoso. Pero, por un lado, reconocernos como sujetos implica tomar consciencia de nuestras posibilidades de transformar la realidad y de algún modo eso nos lleva a reconocer situaciones en las cuales podemos intervenir. Romper la cultura del silencio tampoco es sencillo, pero comenzar con acciones pequeñas como acercarnos a alguien que está siendo acosada puede ser una opción. Por otro lado, educar e informarnos también es necesario. Conocer cómo y qué es el acoso sexual y como puede ser expresado, nos ayudará a identificarlo.
Actualmente, el equipo ha cerrado el cuestionario y ha logrado recopilar más de 1.000 respuestas cualitativas que permitirán un mejor análisis de resultados.
En su adolescencia, ‘Karlita’, como le decían de cariño, soñaba con defender a quienes estaban desamparados. Sus familiares y amigos recuerdan las ganas que le ponía a sus estudios en la secundaria. Ella quería ser abogada. No obstante, el 20 de marzo decidió ir al centro de Trujillo, capital del departamento peruano de La Libertad, para hacer algunas compras, dando así, el inicio de una búsqueda constante de su paradero.
Su casa se ubica a unos kilómetros de Trujillo, en el centro poblado El Milagro. Su madrina, recuerda con mucha nostalgia y se lamenta de no haber conversado o estar con ella por última vez. «A los nueve años ella partió a trabajar con su mamá. Desde ese entonces no supe de ella hasta hoy. Para mí era una hija. Nunca esperaba esto», señala.
Lo que ha sucedido con la joven no deja en paz a sus familiares y amigos. Cuando se la reportó como desaparecida, su padre recuerda que la Policía le dijo: «De seguro ya regresará». Ante esto, él optó por buscar otras formas de ubicarla o que la población pueda apoyarlo.
Asimismo, viajó 45 minutos hacia Trujillo y buscó ayuda a través de los medios de comunicación. Pese a eso, pocos fueron los que abordaron el tema. Hasta tocó puertas de locales televisivos y radios, pero la respuesta fue negativa.
Había transcurrido una semana sin rastros de su hija. No se sabía nada de su paradero y en donde podría haber estado. Cuando vecinos del sector Sol Naciente II del distrito de La Esperanza percibieron un olor desagradable en una obra abandonada. Al ingresar encontraron una escena desagradable, optaron por llamar a la Policía.
En búsqueda de justicia
El martes 12 de abril, en la Unidad Médico Legal del Ministerio Público de la Libertad, confirmaron que el cuerpo hallado en la zona mencionada era de la menor. La indignación de sus familiares y de la ciudadanía se vió reflejada en las últimas manifestaciones registradas en Trujillo en contra de la violencia de género, a la cual se unieron los familiares de Solange, quienes, hasta el momento, no encuentran justicia ante el presunto feminicidio de la madre de familia.
El jefe de la Tercera Macro Región Policial de La Libertad, general PNP, Jorge Luis Angulo Tejada afirmó que se ha identificado al autor del asesinato: su pareja. Asimismo, comentó que se habría fugado del país.
Según el defensor del Pueblo, José Luis Agüero Lobatón, en la región La Libertad, durante este año, la data de desaparecidos es de 193 entre ellos 124 mujeres y 69 hombres.
En algunos países árabes el homosexualismo se castiga con la pena de muerte. FOTO: BBC
Si hablamos del mundial de fútbol Qatar 2022, existen destinos hermosos y con gran legado cultural donde se celebrará como Capadocia, Abu Dabi, Bridgetown, San Petersburgo e incluso Doha. A pesar de ser tan atractivos, hay un impedimento para algunas personas que no poder viajar y disfrutar de las maravillas que ofrecen: la homofobia y transfobia que viene desde el Estado. Desde La Antígona nos cuestionamos ¿La homosexualidad o ser parte de la comunidad LGTBIQ+, es un impedimento para disfrutar de destinos turísticos?
Se pensaría que la falta de dinero influye. Pero es algo mucho más complicado que eso, en pleno siglo XXI. En los destinos citados anteriormente y en otros, ubicados en norteamérica y el Caribe, la homosexualidad está penada, con lo cual se vulneran los derechos humanos. Conozcamos más sobre ello.
‘Petrobilleteras’ en naciones árabes
En los últimos años se han utilizado las ‘petrobilleteras’ para dar a conocer los fastuosos destinos turísticos dentro de las naciones árabes. A través del patrocinio de famosos y equipos de fútbol, visibilizan a estos países como un oasis de maravillas. No obstante, los derechos humanos son dejados de lado:
Qatar: este país, que será anfitrión del mundial de fútbol 2022, impone la pena de muerte a personas homosexuales. Pese a ello, con motivo de la copa del mundo, Nasser Al-Khater presidente del comité organizador del mundial, mantiene un discurso de “igualdad”:
Emiratos Árabes:Dubái y Abu Dabi son destinos de referencia cuando se trata de lujo y arquitectura moderna. Sin embargo, en Dubái la homosexualidad puede ser castigada con 10 años de cárcel y en Abu Dabi con 14 años. Asimismo, no solo se persigue la homosexualidad, cualquier atisbo de la comunidad LGTBIQ+ es reducido. Un caso conocido fue el de la modelo Gigi Gorgeous en el año 2016.
Arabia Saudí: en el reino Saudí hasta hace poco tiempo las mujeres no podían conducir un auto. También, cómo olvidar la muerte del periodista Jamal Khashoggi, en la que estuvo involucrado Mohammad bin Salmán, príncipe heredero al trono del país árabe. Además, la homosexualidad es penada con multas, palizas, cárcel, tratamientos psicológicos en instituciones mentales, castraciones y ejecuciones públicas. Afuera de esta lista quedaron otros países como Irak, Irán, Líbano, Singapur, Marruecos, India, entre otros donde también se aplican estas sanciones injustas.
El libro verde ayudaba a los viajeros negros para que supieran dónde hospedarse o qué lugares visitar. Así podían evitar ser víctimas de personas racistas.
Si hacemos una analogía es lo mismo que las personas LGBTQ+ deben hacer hoy en día si quieren viajar. Ellos deben revisar las leyes del país al que se dirigen para saber si se pueden sentir vulnerables por su orientación sexual.
El caribe, uno de los destinos que no se queda atrás
En occidente también podemos encontrar países que penalizan la homosexualidad. En los paraísos caribeños, todavía quedan nueve naciones en las que se distingue la homofobia y transfobia.
Jamaica, Barbados, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Granada y Guyana se considera como un delito el ser LGBTIQ+. Los cargos son penados con cárcel.
Amar es un derecho que nadie debe coartar. Aunque se muestre lo más bello de estos destinos no quiere decir que no exista lo feo, que nadie proteste o no haya oprimidos. Se puede dejar de visitar, pero las poblaciones LGBITQ+ que radican allí no tienen a dónde huir.
En febrero del presente año se anunció la llegada de uno de los concursos y realitys shows gastronómicos más reconocidos internacionalmente a Bolivia: Master Chef. Esta competencia de cocina se inició y se emitió por primera vez en Reino Unido a cargo de Franc Roddam en 2009. Actualmente es producido en más de 40 países.
Tal noticia dio paso a una de las principales interrogantes en el contexto actual: ¿cuál es la situación actual de las mujeres chefs en la alta cocina?. Uno de los principales retos en relación a la mujer y la comida se origina desde el rol de cocinera doméstica, que se encuentra implantado desde el sistema patriarcal y machista históricamente: relegaban a las labores de la cocina a las mujeres. Pero, si se trata de la profesionalización en el rubro de las artes culinarias, este se volvió un espacio de reconocimiento para hombres originalmente, mientras que la relación de la comida con las mujeres siguió significando una labor de casa.
La gastronomía tomó importancia como una disciplina en el siglo XIX, al implantarse la cocina de autor. A partir de esto se experimentó una relación entre el cocinero y el héroe, donde no se incluye a la figura de la mujer, porque no encaja con el estereotipo de héroe. Es decir que el único que podía narrar y ser el protagonista era el hombre, por lo tanto “postular a una cocinera como autora y como heroína conlleva un doble obstáculo (…) que distinguen a la noción occidental de la autoría.”, explica Julieta Flores.
Las mujeres tenían gran dificultad a la hora de poder especializarse como profesionales en el rubro de la gastronomía, primeramente desde el impedimento en las academias, hasta el rol impuesto sobre la mujer como ama de casa, cuidadora, cocinera doméstica por naturaleza.
La autobiografía y la escritura de recetas tanto en la literatura como en el ámbito de la gastronomía lograron que las mujeres se expresaran y narraran mediante cartas, relatos, notas, etc. Este soporte literario junto con muchos otros tomó visibilización a partir de grupos feministas y del movimiento en sí. Ellos cuestionaron lo que es “aceptado” tomando en cuenta producciones como cartas, diarios, autobiografías, novelas rosas y libros de cocina.
La relación de la comida con las mujeres, no fue estudiada hasta después por los grupos feministas, porque originalmente la cocina representaba un espacio de represión, donde la mujer se encontraba completamente relegada. Posteriormente se empezarían a preguntar y ver como un espacio donde se puede reestructurar y conformar una forma de resistencia y expresión. De esta manera se referían a la cocina como un placer y no un deber.
En la actualidad y en el contexto boliviano, existen reconocimientos en torno a la gastronomía. El 2018 El chef boliviano Mauricio López recibió un reconocimiento por el periódico digital alnavio.com, “El medio de comunicación, especializado en empresarios, figuras del poder y emprendedores latinoamericanos y españoles, incluyó al creativo nacional en una lista de los diez mejores profesionales del área en el continente”, remarca Pagina Siete. En 2021 Marsia Taha recibió el premio a Chef Femenina Revelación de América Latina. En el mismo año Camila Lechín también recibió un reconocimiento entre las 50 mejores chef mujeres de Latinoamérica por la revista Fine Dining Lovers. Aunque en ambas categorías se sigue especificando el género.
La Antígona realizó una entrevista a tres Chefs de Bolivia para conocer su perspectiva al respecto. Anahí Reyes Antequera, presidenta de la Asociación de Chefs de La Paz. Emma Rivera, vicepresidenta de la Asociación de Chefs de La Paz y Melvy Ledezma, docente del Instituto Iván Canelas.
¿Cómo percibe la situación de las mujeres dentro de la gastronomía?
Anahí Reyes Antequera: la gastronomía es un boom. Hay mucha gente, que además ya ha empezado a aceptar dentro de sus cocinas en cargos jerárquicos a las mujeres. Ya no se nota tanto esa brecha. Esto era un poco antes, donde además prácticamente casi en la mayoría de las cocinas es un 80% ocupado por las mujeres. El puesto de liderazgo lo tenían los varones, pero ahora no, ya no están.
Emma Rivera: yo creo que como en todas las áreas, la gastronomía ha evolucionado. Antes la mujer participaba en la gastronomía solamente de manera doméstica. Actualmente su rol es también profesional. Antes los chefs, los jefes de cocina eran siempre varones. Eso ha cambiado completamente y a través de esta historia, a través del tiempo.
¿Cuál ha sido su experiencia dentro de la academia y a lo largo del desempeño en el área de gastronomía?
Emma Rivera: los docentes en la universidad sí enfocan aquello, aquel jefe generalmente tenía que ser varón. Hace más de 20 años eso era lo que se veía en las cocinas profesionales. El varón era quien comandaba, quién era la cabeza del equipo. (…) Yo he entrado a trabajar directamente de jefa y siempre mi trabajo ha sido muy valorado por la gente que consume mis preparaciones.
Anahí Reyes Antequera: desde que he empezado a trabajar en gastronomía he sido una líder, digamos, dentro de mi cocina. Por experiencia de otras amigas, compañeras y colegas, sí hubo siempre esta (diferencia), mucho más en lugares jerárquicos, como hoteles de 5 estrellas, restaurantes que sean de mucho más categoría. Siempre se ha notado esta diferencia entre el cocinero varón y la cocinera mujer, pese a que la mayor parte del trabajo dentro de la gastronomía lo ha hecho la mujer. Entonces se sufría de discriminación, acoso, etc. El hombre tranquilamente puede pasarse horas fuera de la casa y del trabajo, y es por eso inclusive que se los toma de líderes. La mujer tiene que retornar a la casa, tiene responsabilidades en la casa, el trabajo. El levantar ollas pesadas, de los mismos insumos y demás, las han puesto siempre en un segundo plano. Pero ahora ya no hay esa diferencia.
¿Cómo es la relación con su equipo de trabajo? Y ¿Cuál es la relación entre ellos (hombres y mujeres)?
Emma Rivera: he visto, en mi equipo, que el cocinero tenía dos ayudantes: un varón y una mujer. Él tenía al inicio una actitud favorecedora al varón. (…) “(Ella) no puede”, “(ella) todavía no sabe” ese tipo de expresiones por ejemplo, y más dirigidas hacia la fuerza. Usted sabe que en la cocina hay que levantar pesos. Sí he visto algún comentario de que es mejor ayudante el varón que la mujer y he corregido.
Anahí Reyes Antequera: yo he contratado a un primer cocinero dentro de mi cocina. (…) Tengo como experiencia de que él me decía “deme la muestra”. Él quería que todo lo demuestre primero yo, que lo podía hacer. Le decía: “Yo soy la gastrónoma, yo soy la jefa, yo manejo” pero él, siendo mi subalterno inclusive, quería que yo haga todas las muestras, que yo le enseñe todo o lo guíe al comienzo. Pero, él debería haber liderado la cocina porque lo contraté para eso.
¿Cuál ha sido su principal obstáculo?
Emma Rivera: no consideran muchos un trabajo (la gastronomía) permanente, sino de paso mientras se están formando en otra cosa.
Anahí Reyes Antequera: la discriminación que se vivía en ese en ese momento, al ser un oficio de segunda clase, era más un trabajo realizado por gente que había venido del campo. (…) Una cocina era como el patio trasero de cualquier casa. (…) Esa falta de valoración de tantos amigos, familiares y clientes ha sido una tarea difícil de superar, muy dura.
Melvy Ledezma Orellana: la disminución de la brecha de género dentro de la disciplina, si bien he tenido contacto con diferentes micromachismos en la cocina profesional, como el subestimar sus capacidades o intentar encasillarme dentro de la docencia de repostería, esto ha ido desapareciendo a través de los años.
Sí, podemos marcar el cambio que existe dentro del campo de la gastronomía, en relación a la inclusión de género en la cocina profesional. Sin embargo, estos espacios siguen siendo retadores para las mujeres en diferentes niveles, relaciones, vivencias y experiencias.
El acoso callejero es un tipo de violencia que afecta en su mayoría a mujeres; independientemente de su edad o lugar de procedencia. Muchos esfuerzos se han realizado por visibilizar el acoso callejero, principalmente a través de investigaciones, denuncias y difusión de campañas de concientización en redes sociales. Por su parte, Chalk Back es una organización no gubernamental con más de 150 activistas jóvenes en todos los continentes que visibilizan el acoso callejero trazando testimonios con tiza en las calles. Esta organización dispone de decenas de cuentas de Instagram dirigidas por juventudes de menos de 25 años.
Catcalls en América Latina
En 2019, Nati Miranda de Buenos Aires, Argentina conoció @Catcallsofnyc a través de un amigo y le pareció una excelente idea impulsarlo en el contexto latinoamericano. Actualmente, en América Latina existen cuatro cuentas más activas. En Argentina; @Catcallsofbsas, República Dominicana; @CatcallsofDR, Guatemala; @catcallsofgt y Brasil; @catcallsofsaopaulo. Las cuentas están lideradas por jóvenes activistas que se encuentran comprometidas con visibilizar el acoso y la violencia de género hacia las mujeres y comunidad LGBTIQA+ a través del artivismo.
El mundo a través del Internet ha permitido que las cuentas de Catcalls se viralicen y, de algún modo, que sean la inspiración para poder crear una. Tal fue el caso de Guatemala y Brasil. Melani Coyoy, cofundadora de @catcallsofgt, buscando el hashtag #acosocallejero en redes sociales, encontró la cuenta de República Dominicana y, de ese modo, se inspiró con otras amigas para crear la de Guatemala. De igual manera, Natan Carmelo, cofundador de la cuenta en Brasil, se inspiró por la cuenta de @catcallsofnyc que vio en TikTok.
“Me inspiró para hacer lo mismo. Siempre quise involucrarme en algún tipo de activismo, y esto era algo que podía hacer para que mi voz se escuchara”, señala Natan Carmelo, Brasil.
Cada equipo de cada país, tiene la libertad de manejar la cuenta de la manera que mejor se adapte a su contexto y sus necesidades. Las cuentas están conformadas hasta por seis integrantes; sin embargo, todas las cuentas tienen las puertas abiertas para que más miembxs se sumen al movimiento.
Cuentas como @catcallsofdr de República Dominicana, además de salir a las calles a trazar testimonios con tiza, también han abordado el tema del acoso callejero a través talleres abiertos al público como “Desnormalicemos el Acoso Sexual Callejero”, un festival llamado “La Igualdad Transforma la Ciudad” en noviembre del 2021 y mediante la constante creación de contenido para Instagram y TikTok.
Por su parte, @catcallsofbsas de Argentina visibiliza y pone el tema del acoso callejero y la violencia de género en las calles y en las redes sociales a través de la creación de contenido con perspectiva de género. Asimismo, se pronuncian en las calles visibilizando otras problemáticas a través de la tiza. @catcallsofbsas se pronunció para el Mes del Orgullo LGBTIQA+ y también han realizado intervenciones relacionadas a las desaparecidos y desaparecidas que dejó la dictadura militar en Argentina.
Las cuentas más recientes son las de Guatemala y Brasil. @Catcallsofgt traza testimonios de acoso callejero y también se pronuncia frente a casos coyunturales de impacto social con intervenciones con tiza, como una muestra de solidaridad y creatividad a las luchas sociales. Y @catcallsofsaopaulo de Brasil usa la tiza para pronunciar su descontento frente al régimen político del país, así como para trazar los testimonios de acoso.
Las y les activistas de las cuentas de América Latina y El Caribe se enfrentan con diversos contextos y, por ende, pintar las calles con tiza o pronunciarse ante la violencia de género puede representar algunos retos.
La criminalización del activismo, temas de presupuesto, tiempo para organizarse y salir a las calles a pintar, establecer contactos con otras entidades para descentralizar el tema del acoso y obtener más alcance, son algunos de los desafíos que las integrantes han nombrado.
Para Natan Carmelo, cofundador de @catcallsofsaopaulo, uno de los retos más grandes fue cuando la policía le amenazó y le indicó que no podía estar pintando las calles con tiza, pero relata que la restricción se basaba en intereses particulares del personal policial. “Nunca estuve en peligro real, pero la gente ha tratado de discutir conmigo sobre el mensaje que estaba enviando. Trato de no discutir, pero todavía tengo que escucharlos decir cosas terribles. Es especialmente malo cuando alguien con poder no está de acuerdo”.
Por su parte, Mélany Velásquez, cofundadora de la cuenta en Guatemala, nos cuenta que en el contexto de su país, existen solo ciertas voces e instituciones socialmente aceptadas para hablar de acoso callejero, como también otro reto es salir a las calles como un grupo pequeño de mujeres jóvenes. “A veces, somos tres integrantes del grupo que salimos a escribir los testimonios a la calle y debemos de ser muy precavidas, tener listo un plan B, ir de ropa y tenis cómodos por si algo sale mal y debemos correr, es como si estuviéramos haciendo algo malo, cuando no es así”, expresa.
Rosalia Piña, cofundadora de @catcallsofdr, señala que pronunciarse a favor de la interrupción del embarazo ha representado un reto a nivel de colaboraciones y relaciones públicas. Además, que en ocasiones han recibido comentarios sobre si la tiza es dañina para el medio ambiente, como también comentarios que aluden a que la labor que realizan es vandalismo. “Les gusta la iniciativa, lo ven muy innovador, nos han preguntado por el medio ambiente y si es vandalismo, pero les indicamos que es totalmente sostenible y que se borra al paso de los días, que no hemos tenido un mayor inconveniente”.
2022 para Catcalls en América Latina
En República Dominicana, este año se planea relanzar la campaña “Sí es para tanto”, que empezó durante el 2021 en la segunda edición del festival “La Igualdad Transforma la Ciudad”, con un enfoque de discapacidades y medio ambiente, y una colaboración con una empresa de telecomunicaciones.
Por otro lado, Nati Miranda de Buenos Aires comenta que se avecinan discusiones más profundas sobre la participación de las mujeres y disidencias en espacios públicos, además de lugares de poder, así como profundizar a través de Catcallsofbsas en problemáticas que están instaladas en la sociedad.
En el caso de Guatemala, tienen presente que al estar iniciando la cuenta, aún falta mucho por aprender de los contextos, de otras colectivas y de las cuentas hermanas de América Latina.
Más cuentas visibilizando el acoso callejero
Chalk Back tiene las puertas abiertas para que más activistas jóvenes de cualquier parte del mundo puedan sumarse en cualquier momento para visibilizar el acoso en su estado, escuela secundaria, universidad o país. A través de su página web, se proporcionan las orientaciones para poder crearla.
“El poder de las tizas, las y les amigues, las calles, las redes de apoyo y cuidado que se crean estando en las calles son definitivamente revolucionarias”, sentencia Mélany Velásquez de Guatemala.