Más avances para las ollas comunes

Más avances para las ollas comunes

Por Aylinn Siñas

Mujeres de una olla común. Foto: Municipalidad de Lima.

Este mes, el Pleno del Congreso aprobó las leyes que garantizaban el Reconocimiento de las ollas comunes y de Recuperación de alimentos. Estos logros simbolizan un avance significativo para dichas organizaciones autogestionadas que frenaron el hambre de muchas familias durante la pandemia.

El 07 de abril del presente año se aprobó el Proyecto de Ley N° 00009/2021-CR, Ley de las Ollas Comunes que busca su reconocimiento, garantiza su sostenibilidad y financiamiento. Su autora fue la congresista Isabel Cortez, más conocida como “Chabelita”, junto con otros miembros de su partido Juntos por el Perú. 

Esta ley autoriza a los gobiernos locales y al Ministerio de Desarrollo de Inclusión Social (MIDIS) hacer modificaciones en el presupuesto público para financiar la compra de alimentos de las ollas comunes. Asimismo, el Ministerio de Salud (MINSA) realizará documentos de orientación sobre las condiciones mínimas para la preparación de alimentos en las ollas y aspectos nutricionales. Las Direcciones Regionales de Salud se encargaran de la difusión de los mismos.

Fotografía: Twitter de la Red de Ollas Comunes de Lima

Con el cumplimiento de esta normativa se espera beneficiar a las ollas comunes registradas en el Registro Único Nacional de Ollas Comunes. Cabe resaltar que solo en Lima Metropolitana existen 2476 ollas comunes, siendo San Juan de Lurigancho el distrito con mayor cantidad. Muchas de estas organizaciones populares venían resistiendo gracias a la colecta de varios vecinos y madres de familia para la compra de alimentos, viviendo a su suerte.

Del mismo modo, cinco días después se aprobó el Proyecto de Ley N° 00478/2021-CR, Ley de Recuperación de Alimentos, elaborado por la congresista Sigrid Bazán. Este proyecto prioriza el rescate de alimentos frescos de mercados mayoristas y abastos a favor de la población en situación de vulnerabilidad, como el caso de las ollas comunes.

El informe titulado “Índice de Desperdicio de Alimentos 2021”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización asociada WRAP estimó que el 17% de los alimentos en el mundo fueron desperdiciados durante el 2019, siendo un 11% de residuos del hogar, 5% de servicios de comida o restaurantes y 2% de mercados minoristas.

Ambos logros estatales demuestran un emergente apoyo a una lucha que se ha agudizado durante la pandemia y que suele pasar desapercibido. También refuerza el compromiso con una adecuada seguridad alimentaria. El último paso esperado es la publicación de las leyes en el portal El Peruano y el cumplimiento de las mismas. 

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Femidiskas: una lucha feminista desde la discapacidad

Femidiskas: una lucha feminista desde la discapacidad

Por Brenda Villalba

Dentro de las luchas de todos los días, una de las más excluidas e invisibilizadas es la de las personas con discapacidad. La cultura y lo social ha inscrito a estas poblaciones con términos despectivos. Además, socialmente se les obliga a permanecer en espacios marginados o donde no se lleva a cabo el uso de sus derechos. 

Las mujeres con discapacidad conllevan una doble lucha contra las opresiones sociales, buscando la ruptura de estereotipos, estigmas sociales y patrones patriarcales a través de una nueva configuración social. El feminismo abrió paso al cuestionamiento de lo que es establecido, lo normalizado y lo naturalizado en los distintos sectores sociales que han sido discriminados y violentados. Lo que daría pie a su principal característica: la interseccionalidad en su lucha.

El espacio colectivo ha significado la construcción y el reconocimiento de cada una de las experiencias y vivencias de estas mujeres, construyendo desde la diferencia. La conformación de grupos feministas que se encuentran atravesadas por la discapacidad, representan la lucha y visibilización de las necesidades y las injusticias que viven día con día. La Antígona conversó con Nicole Yanatelli, una de las co-fundadoras de Femidiskas. Ellas son una colectiva feminista en Bolivia integrada por mujeres con discapacidad y aliadas.

¿Cómo se conformó Femidiskas?

Nos hemos articulado entre un grupo de amigas que nos conocíamos por otros espacios compartidos con personas con discapacidad y empezamos a considerar que es importante abordar y hablar sobre el aborto en personas con discapacidad, visibilizar que existe esta injusticia, que te obliguen a abortar o que toman una decisión sobre tu cuerpo y que encima no te enteras, porque los casos de esterilización forzada pueden darse en momentos después de un aborto o hablar sobre la anticoncepción forzada. También de las libertades sexuales, y cómo una mujer con discapacidades puede desarrollar su vida y sus actividades sexuales, como cualquier otra persona.

Hemos ido hablando sobre estas temáticas, primero como amigas y después dijimos “qué importante es articular con las colectivas en general” y visibilizar esto. Con unas cuatro amigas más nos hemos organizado y después sacamos un formulario para ver si otras mujeres pensaban como nosotras. No todos dentro de la colectiva tienen discapacidad, por eso es de feministas con discapacidad y aliadas que tienen conciencia y quieren realmente ayudar. Vemos por las personas con discapacidad visual, como es mi caso, con discapacidad auditiva, psicosocial, múltiple y física. 

¿Cuál definirías que es el principal objetivo como un grupo que articula el feminismo con la discapacidad?

Es hablar sobre las violencias, no solo físicas y psicológicas, sino sexual y las libertades, independencias sexuales también. Lo que hemos ido mostrado ha sido casos de violencia sexual y también la injusticia que hay alrededor de ello. Tratamos de dar apoyo.

Nosotras empezamos a articularnos con las Femidiskas desde que las demás colectivas feministas empezaron a trabajar el proyecto de ley para el aborto. Estábamos mostrando o queriendo llevar esa visión desde la discapacidad. Desafortunadamente por discapacidad existe el aborto forzado en Bolivia. Además existe el clandestino.

La colectiva es bastante nueva, por lo que todavía nos vamos articulando de a poco. Nosotras interpelamos la discapacidad y los entornos capacitistas, y tratamos de deconstruir estos entornos y estas conductas capacitistas sobre nosotras. Una de nuestras intenciones es el poder dar uso a la voz disca, por eso somos Femidiskas: dar voz a las mujeres con discapacidad, siempre hablando en primera persona y usando esto de “Nada sobre nosotras, nada sin nosotras”.

Es visibilizar la discapacidad y la inequidades, y también dar uso de la voz a las mujeres con discapacidad, desde la primera persona, pero siempre partiendo desde la decisión de la otra persona, que es bien importante a considerar.

¿Cuáles han sido los principales obstáculos sociales a los que se enfrentan tanto de a nivel colectivo como individual?

Desde la individualidad, las conductas y actitudes capacitistas. Consideramos que la discapacidad son aquellas limitaciones que existen por diferentes razones. Pero la sociedad es la que discapacita, porque existen diferentes formas en la que pone una barrera actitudinal ante la discapacidad y diversidad funcional. Si te ven protestando o diciendo lo que piensas, dentro de estos conceptos de infantilización, o angelización dicen: “Ay cómo va a decir eso o cómo va a actuar de esta forma, si tiene discapacidad”. Esto está dentro de los conceptos y los problemas de la discapacidad, el no tomar en cuenta, el no reconocer, el no dar el espacio individual y el uso de la voz de las personas con discapacidad, en términos generales y más aún con las mujeres con discapacidad.  

Personalmente me he encontrado con varias barreras más allá de las físicas, urbanísticas y demás. Soy madre de un niño de 11 años y un bebé. Que la sociedad te diga que no puedes ejercer tu maternidad o que te digan cómo ejercerla impide que tú te puedas desarrollar como persona, ahí está el problema. 

¿Cómo se articulan con las otras colectivas feministas? ¿Hubo alguna dificultad a la hora de hacerlo?

Empezamos a visibilizarnos con amigas feministas, que pertenecen a otra colectivas. En algunas ocasiones nos metemos a las marchas como un bloque pequeño, con la intención de demostrar que existimos y que también, dentro del feminismo, existen barreras. Sabemos bien y es entendible que una forma de expresar el enojo es rayando, gritando, pero no se toma en cuenta de que estamos personas con diversidad funcional. A causa de estas actitudes, existe luego la represión policial y terminamos siendo gasificadas. Ahí como Femidiskas empezamos a decirles a las chicas en nuestras redes sociales que existimos personas que funcionamos diferente y que, ante una gasificada, yo no sé por dónde correr, o no va a haber alguien que me diga: “Niki ven por acá” o me ayude, a eso vamos. A veces voy con mis hijos a las marchas.

A raíz de nuestros comentarios sobre estas situaciones, nos hemos reunido con otras colectivas que se han contactado precisamente conmigo para las organizaciones de las marchas o plantones, como colectivas en general. Necesitamos cuidarnos. Gritamos: “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, pero ¿qué tan en serio lo aplicamos?. Puede que no nos conozcamos entre todas, pero nuestra intención es también hablarlo, es hacer notar que existe estas situaciones. A través de reuniones, nos hemos ido articulando con las colectivas, mas allá de lo que ha sido nuestra intención principal, que era nuestro proyecto de ley de aborto.

Hemos ido trabajando con los diferentes colectivos, para poder abordarlos y trabajarlos. Para los manifiestos, nosotras vamos con nuestra intérprete de lengua de señas, porque dentro de nuestra colectiva hay compañeras con discapacidad auditiva. Como Femidiskas entramos en un bloque de tres en las marchas, representando a aquellas que no nos pueden acompañar, por el mismo temor que puedan ser reprimidas o gasificadas.

Personalmente, ¿cómo describirías la actual situación de las mujeres con discapacidad en el contexto boliviano?

Dentro de Bolivia las ven como personas angelicales, existen bastantes violencias simbólicas, económicas, patrimoniales y sexuales. En algunos casos, por falta de información, no saben que están viviendo esas violencias, entonces nosotras queremos dar cuenta de esta situación. 

Existe también bastante inequidad, porque a una mujer con discapacidad le es mucho más difícil encontrar trabajo y más aún si está maternando. Para las empresas es mejor tener una persona con discapacidad mínima, discapacidad física o que sean varones. Si existiera algún abuso o alguna situación de embarazo con una mujer con discapacidad la empresa no quiere invertir, no quiere gastar en esto. 

Legalmente existe una cuota laboral para las personas con discapacidad: las empresas privadas tienen que contar con el 2% y las públicas con el 4% de su personal, pero prefieren tomar personas con física y mejor varones. Es una de las cosas que personalmente veo injusta y grave, sobre todo para la mujer con discapacidad, que la lleva al borde de la indigencia, de la pobreza. 

Tampoco podemos apuntar a un puesto en una empresa. Si tienen trabajo, son telefonistas o ascensoristas. En Bolivia yo no conozco cargos empresariales dirigidos por personas con discapacidad y sobre todo mujeres. Dentro de la empresa sabemos que existen estas cuestiones machistas y más aún con la discapacidad. Son capacitistas. Existen casos que naturalizan la violencia, que la misma persona con discapacidad o la gente no se da cuenta.

El poder luchar desde ámbitos que las oprimen, primero con las actitudes machistas y el sistema patriarcal, y luego con los estigmas sociales hacia las personas con discapacidad, devela la importancia de la interseccionalidad en el feminismo, ¿cómo ha surgido tu paso por el feminismo y la doble lucha?

Parto desde el feminismo interseccional ¿Qué quiere decir esto? No solo busco la lucha por la discapacidad, sino también por todo aquello que me atraviesa. Soy mujer, soy madre, soy mujer con discapacidad visual, soy psicóloga: mis luchas son por todas aquellas razones que forman mi identidad o que están alrededor de mi familia o de mi entorno. Hay que trabajarlos, hablarlos y manifestarlos. No estoy en su totalidad de la deconstrucción, porque eso es lo bonito del feminismo, que cada día se va a haciendo o que cada momento a momento se va conociendo. 

Víctima, acosador y espectadores: ¿tres actores involucrados en el acoso sexual?

Víctima, acosador y espectadores: ¿tres actores involucrados en el acoso sexual?

Por Jennifer Velásquez

Imagen: Facebook «Nos damos cuenta del Acoso»

El acoso sexual es un tipo de violencia. Este suele tener dos únicos protagonistas: acosador y víctima. Sin embargo, un grupo de investigadoras de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única universidad pública del país, han comenzado a desarrollar una investigación para conocer el rol que tienen las, los y les testigos frente al acoso sexual dentro de los campus universitarios y buscan evidenciar cómo todas las personas están relacionadas directa o indirectamente con la violencia sexual.

En Guatemala, desde hace algunos años existen instituciones que comienzan a nombrar y poner sobre la mesa el tema del acoso sexual. Este es el caso del Observatorio Contra el Acoso Callejero en Guatemala (OCACGT), colectivo que realiza investigación e incidencia en materia de acoso callejero en Guatemala. Por otro lado, está la Red Interuniversitaria Seguras y Educadas (RISE) quienes se nombran como una plataforma de cooperación interuniversitaria contra el acoso sexual. Asimismo, medios independientes han realizado investigaciones sobre la temática.

Mapeos, esfuerzos, cuestionarios y testimonios de parte de las instituciones han arrojado resultados sobre el acoso sexual en las universidades. Sin embargo, la investigación Entendiendo el acoso basado en género y el comportamiento de los espectadores en los campus universitarios de la Universidad de San Carlos de Guatemala es la primera investigación en Guatemala que busca conocer el rol de las, los y les espectadores y testigos frente al acoso sexual en la universidad de San Carlos de Guatemala.

Esta investigación está siendo desarrollada a través de un cuestionario que busca recopilar respuestas y variables para conocer más sobre la percepción de las, los y les testigos frente al acoso sexual en la universidad. El equipo que realiza el estudio está integrado por seis investigadoras en colaboración con la Universidad de Liverpool John Moores.



La Antígona conversó con Numa Dávila y Lia Rabanales para conocer más sobre su labor.

¿Por qué una investigación para conocer el rol de las, los y les espectadores?

Lia Rabanales: Durante los últimos años las estudiantas de la Universidad de San Carlos de Guatemala han argumentado la necesidad de implementar dinámicas, acciones y normativas que  permitan prevenir y accionar frente al acoso sexual. Se suelen mencionar a tres componentes en el acoso sexual: acosador, víctima y suceso, pero ¿será estos todos los implicados? 

Numa Dávila: De acuerdo con un estudio exploratorio sobre acoso en la universidad, las respuestas más comunes comentaban que las violencias se llevaban a cabo dentro de las mismas facultades: en pasillos, aulas u oficinas administrativas, siendo en especial personas de la misma unidad académica las que cometen dichas agresiones.

Lía o Numa: Yo creo que definitivamente un gran desafío es “tirarnos la pelota”. Es decir, nos posicionamos fuera de los círculos de violencia, cuando aún así tenemos relación, inclusive como espectadores. Entonces suele ser confrontante decir que entre espectadores somos parte de la problemática. 

La investigación quiere conocer las variables, barreras y conocer por qué intervienen o no las, los y les testigos frente al acoso. Definitivamente es un desafío porque confronta a quien responde el cuestionario.

Si yo he presenciado algún hecho de violencia en la universidad o en un espacio público, ¿cómo puedo contribuir a erradicarlo o cómo puedo prevenirlo?

Lía o Numa: Hablarlo es un paso pequeño, pero ya comienza a ser un avance. Queda aún mucho por conocer sobre el papel de los espectadores frente al acoso. Pero, por un lado, reconocernos como sujetos implica tomar consciencia de nuestras posibilidades de transformar la realidad y de algún modo eso nos lleva a reconocer situaciones en las cuales podemos intervenir. Romper la cultura del silencio tampoco es sencillo, pero comenzar con acciones pequeñas como acercarnos a alguien que está siendo acosada puede ser una opción. Por otro lado, educar e informarnos también es necesario. Conocer cómo y qué es el acoso sexual y como puede ser expresado, nos ayudará a identificarlo.

Actualmente, el equipo ha cerrado el cuestionario y ha logrado recopilar más de 1.000 respuestas cualitativas que permitirán un mejor análisis de resultados.

La Libertad: el sueño truncado de ‘Karlita’

La Libertad: el sueño truncado de ‘Karlita’

Por Arturo Gutarra

En su adolescencia, ‘Karlita’, como le decían de cariño, soñaba con defender a quienes estaban desamparados. Sus familiares y amigos recuerdan las ganas que le ponía a sus estudios en la secundaria. Ella quería ser abogada. No obstante, el 20 de marzo decidió ir al centro de Trujillo, capital del departamento peruano de La Libertad, para hacer algunas compras, dando así, el inicio de una búsqueda constante de su paradero. 

Su casa se ubica a unos kilómetros de Trujillo, en el centro poblado El Milagro. Su madrina, recuerda con mucha nostalgia y se lamenta de no haber conversado o estar con ella por última vez. «A los nueve años ella partió a trabajar con su mamá. Desde ese entonces no supe de ella hasta hoy. Para mí era una hija. Nunca esperaba esto», señala. 

Lo que ha sucedido con la joven no deja en paz a sus familiares y amigos. Cuando se la reportó como desaparecida, su padre recuerda que la Policía le dijo: «De seguro ya regresará». Ante esto, él optó por buscar otras formas de ubicarla o que la población pueda apoyarlo. 

Asimismo, viajó 45 minutos hacia Trujillo y buscó ayuda a través de los medios de comunicación. Pese a eso, pocos fueron los que abordaron el tema. Hasta tocó puertas de locales televisivos y radios, pero la respuesta fue negativa.

Había transcurrido una semana sin rastros de su hija. No se sabía nada de su paradero y en donde podría haber estado. Cuando vecinos del sector Sol Naciente II del distrito de La Esperanza percibieron un olor desagradable en una obra abandonada. Al ingresar encontraron una escena desagradable, optaron por llamar a la Policía. 

En búsqueda de justicia 

El martes 12 de abril, en la Unidad Médico Legal del Ministerio Público de la Libertad, confirmaron que el cuerpo hallado en la zona mencionada era de la menor. La indignación de sus familiares y de la ciudadanía se vió reflejada en las últimas manifestaciones registradas en Trujillo en contra de la violencia de género, a la cual se unieron los familiares de Solange, quienes, hasta el momento, no encuentran justicia ante el presunto feminicidio de la madre de familia. 

El jefe de la Tercera Macro Región Policial de La Libertad, general PNP, Jorge Luis Angulo Tejada afirmó que se ha identificado al autor del asesinato: su pareja. Asimismo, comentó que se habría fugado del país. 

Según el defensor del Pueblo, José Luis Agüero Lobatón, en la región La Libertad, durante este año, la data de desaparecidos es de 193 entre ellos 124 mujeres y 69 hombres. 

#LaLibertad #NiUnaMenos #JusticiaporKarlita

Homosexualidad y turismo: La desigualdad es evidente para el turista LGBTIQ+

Homosexualidad y turismo: La desigualdad es evidente para el turista LGBTIQ+

Por Ana Pieters

En algunos países árabes el homosexualismo se castiga con la pena de muerte. FOTO: BBC

Si hablamos del mundial de fútbol Qatar 2022, existen destinos hermosos y con gran legado cultural donde se celebrará como Capadocia, Abu Dabi, Bridgetown, San Petersburgo e incluso Doha. A pesar de ser tan atractivos, hay un impedimento para algunas personas que no poder viajar y disfrutar de las maravillas que ofrecen: la homofobia y transfobia que viene desde el Estado. Desde La Antígona nos cuestionamos ¿La homosexualidad o ser parte de la comunidad LGTBIQ+, es un impedimento para disfrutar de destinos turísticos?

Se pensaría que la falta de dinero influye. Pero es algo mucho más complicado que eso, en pleno siglo XXI. En los destinos citados anteriormente y en otros, ubicados en norteamérica y el Caribe, la homosexualidad está penada, con lo cual se vulneran los derechos humanos. Conozcamos más sobre ello. 

‘Petrobilleteras’ en naciones árabes

En los últimos años se han utilizado las ‘petrobilleteras’ para dar a conocer los fastuosos destinos turísticos dentro de las naciones árabes. A través del patrocinio de famosos y equipos de fútbol, visibilizan a estos países como un oasis de maravillas. No obstante, los derechos humanos son dejados de lado:

  • Qatar: este país, que será anfitrión del mundial de fútbol 2022, impone la pena de muerte a personas homosexuales. Pese a ello, con motivo de la copa del mundo, Nasser Al-Khater presidente del comité organizador del mundial, mantiene un discurso de “igualdad”:

“En otros países hay más tolerancia a las muestras públicas de afecto. Qatar y esta región son más conservadores, y esto es lo que les pedimos a los aficionados que respeten”

  • Emiratos Árabes: Dubái y Abu Dabi son destinos de referencia cuando se trata de lujo y arquitectura moderna. Sin embargo, en Dubái la homosexualidad puede ser castigada con 10 años de cárcel y en Abu Dabi con 14 años. Asimismo, no solo se persigue la homosexualidad, cualquier atisbo de la comunidad LGTBIQ+ es reducido. Un caso conocido fue el de la modelo Gigi Gorgeous en el año 2016.

Green Book 

Green Book es una película en la cual un pianista afroamericano contrata a un italoestadounidense para que sea su chofer y guardaespaldas. Esto ocurre durante una gira por el sur de Estados Unidos en el otoño de 1962. 

El libro verde ayudaba a los viajeros negros para que supieran dónde hospedarse o qué lugares visitar. Así podían evitar ser víctimas de personas racistas. 

Si hacemos una analogía es lo mismo que las personas LGBTQ+ deben hacer hoy en día si quieren viajar. Ellos deben revisar las leyes del país al que se dirigen para saber si se pueden sentir vulnerables por su orientación sexual. 

El caribe, uno de los destinos que no se queda atrás

En occidente también podemos encontrar países que penalizan la homosexualidad. En los paraísos caribeños, todavía quedan nueve naciones en las que se distingue la homofobia y transfobia. 

Jamaica, Barbados, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Granada y Guyana se considera como un delito el ser LGBTIQ+. Los cargos son penados con cárcel.

Amar es un derecho que nadie debe coartar. Aunque se muestre lo más bello de estos destinos no quiere decir que no exista lo feo, que nadie proteste o no haya oprimidos. Se puede dejar de visitar, pero las poblaciones LGBITQ+ que radican allí no tienen a dónde huir.

Mujeres y gastronomía: el quiebre del deber y la búsqueda del placer 

Mujeres y gastronomía: el quiebre del deber y la búsqueda del placer 

Por Brenda Villalba

En febrero del presente año se anunció la llegada de uno de los concursos y realitys shows gastronómicos más reconocidos internacionalmente a Bolivia: Master Chef. Esta competencia de cocina se inició y se emitió por primera vez en Reino Unido a cargo de Franc Roddam en 2009. Actualmente es producido en más de 40 países.

Tal noticia dio paso a una de las principales interrogantes en el contexto actual: ¿cuál es la situación actual de las mujeres chefs en la alta cocina?. Uno de los principales retos en relación a la mujer y la comida se origina desde el rol de cocinera doméstica, que se encuentra implantado desde el sistema patriarcal y machista históricamente: relegaban a las labores de la cocina a las mujeres. Pero, si se trata de la profesionalización en el rubro de las artes culinarias, este se volvió un espacio de reconocimiento para hombres originalmente, mientras que la relación de la comida con las mujeres siguió significando una labor de casa.

La gastronomía tomó importancia como una disciplina en el siglo XIX, al implantarse la cocina de autor. A partir de esto se experimentó una relación entre el cocinero y el héroe, donde no se incluye a la figura de la mujer, porque no encaja con el estereotipo de héroe. Es decir que el único que podía narrar y ser el protagonista era el hombre, por lo tanto “postular a una cocinera como autora y como heroína conlleva un doble obstáculo (…) que distinguen a la noción occidental de la autoría.”, explica Julieta Flores.

Las mujeres tenían gran dificultad a la hora de poder especializarse como profesionales en el rubro de la gastronomía, primeramente desde el impedimento en las academias, hasta el rol impuesto sobre la mujer como ama de casa, cuidadora, cocinera doméstica por naturaleza. 

La autobiografía y la escritura de recetas tanto en la literatura como en el ámbito de la gastronomía lograron que las mujeres se expresaran y  narraran mediante cartas, relatos, notas, etc. Este soporte literario junto con muchos otros tomó visibilización  a partir de grupos feministas y del movimiento en sí. Ellos cuestionaron lo que es “aceptado” tomando en cuenta producciones como cartas, diarios, autobiografías, novelas rosas y libros de cocina.

La relación de la comida con las mujeres, no fue estudiada hasta después por los grupos feministas, porque originalmente la cocina representaba un espacio de represión, donde la mujer se encontraba completamente relegada. Posteriormente se empezarían a preguntar y ver como un espacio donde se puede reestructurar y conformar una forma de resistencia y expresión. De esta manera se referían a la cocina como un placer y no un deber.

En la actualidad y en el contexto boliviano, existen reconocimientos en torno a la gastronomía. El 2018 El chef boliviano Mauricio López recibió un reconocimiento por el periódico digital alnavio.com,  “El medio de comunicación, especializado en empresarios, figuras del poder y emprendedores latinoamericanos y españoles, incluyó al creativo nacional en una lista de los diez mejores profesionales del área en el continente”, remarca Pagina Siete. En 2021 Marsia Taha recibió el premio a Chef Femenina Revelación de América Latina. En el mismo año Camila Lechín también recibió un reconocimiento entre las 50 mejores chef mujeres de Latinoamérica por la revista Fine Dining Lovers. Aunque en ambas categorías se sigue especificando el género. 

La Antígona realizó una entrevista a tres Chefs de Bolivia para conocer su perspectiva al respecto. Anahí Reyes Antequera, presidenta de la Asociación de Chefs de La Paz. Emma Rivera, vicepresidenta de la Asociación de Chefs de La Paz y Melvy Ledezma, docente del Instituto Iván Canelas.

¿Cómo percibe la situación de las mujeres dentro de la gastronomía?

Anahí Reyes Antequera: la gastronomía es un boom. Hay mucha gente, que además ya ha empezado a aceptar dentro de sus cocinas en cargos jerárquicos a las mujeres. Ya no se nota tanto esa brecha. Esto era un poco antes, donde además prácticamente casi en la mayoría de las cocinas es un 80% ocupado por las mujeres. El puesto de liderazgo lo tenían los varones, pero ahora no, ya no están.

Emma Rivera: yo creo que como en todas las áreas, la gastronomía ha evolucionado. Antes la mujer participaba en la gastronomía solamente de manera doméstica. Actualmente su rol es también profesional. Antes los chefs, los jefes de cocina eran siempre varones. Eso ha cambiado completamente y a través de esta historia, a través del tiempo.

¿Cuál ha sido su experiencia dentro de la academia y a lo largo del desempeño en el área de gastronomía?

Emma Rivera: los docentes en la universidad sí enfocan aquello, aquel jefe generalmente tenía que ser varón. Hace más de 20 años eso era lo que se veía en las cocinas profesionales. El varón era quien comandaba, quién era la cabeza del equipo. (…) Yo he entrado a trabajar directamente de jefa y siempre mi trabajo ha sido muy valorado por la gente que consume mis preparaciones.

Anahí Reyes Antequera: desde que he empezado a trabajar en gastronomía he sido una líder, digamos, dentro de mi cocina. Por experiencia de otras amigas, compañeras y colegas, sí hubo siempre esta (diferencia), mucho más en lugares jerárquicos, como hoteles de 5 estrellas, restaurantes que sean de mucho más categoría. Siempre se ha notado esta diferencia entre el cocinero varón y la cocinera mujer, pese a que la mayor parte del trabajo dentro de la gastronomía lo ha hecho la mujer. Entonces se sufría de discriminación, acoso, etc. El hombre tranquilamente puede pasarse horas fuera de la casa y del trabajo, y es por eso inclusive que se los toma de líderes. La mujer tiene que retornar a la casa, tiene responsabilidades en la casa, el trabajo. El levantar ollas pesadas, de los mismos insumos y demás, las han puesto siempre en un segundo plano. Pero ahora ya no hay esa diferencia.

¿Cómo es la relación con su equipo de trabajo? Y ¿Cuál es la relación entre ellos (hombres y mujeres)?

Emma Rivera: he visto, en mi equipo, que el cocinero tenía dos ayudantes: un varón y una mujer. Él tenía al inicio una actitud favorecedora al varón. (…) “(Ella) no puede”, “(ella) todavía no sabe” ese tipo de expresiones por ejemplo, y más dirigidas hacia la fuerza. Usted sabe que en la cocina hay que levantar pesos. Sí he visto algún comentario de que es mejor ayudante el varón que la mujer y he corregido.

Anahí Reyes Antequera: yo he contratado a un primer cocinero dentro de mi cocina. (…) Tengo como experiencia de que él me decía “deme la muestra”. Él quería que todo lo demuestre primero yo, que lo podía hacer. Le decía: “Yo soy la gastrónoma, yo soy la jefa, yo manejo” pero él, siendo mi subalterno inclusive, quería que yo haga todas las muestras, que yo le enseñe todo o lo guíe al comienzo. Pero, él debería haber liderado la cocina porque lo contraté para eso.

¿Cuál ha sido su principal obstáculo?

Emma Rivera: no consideran muchos un trabajo (la gastronomía) permanente, sino de paso mientras se están formando en otra cosa.

Anahí Reyes Antequera: la discriminación que se vivía en ese en ese momento, al ser un oficio de segunda clase, era más un trabajo realizado por gente que había venido del campo. (…) Una cocina era como el patio trasero de cualquier casa. (…) Esa falta de valoración de tantos amigos, familiares y clientes ha sido una tarea difícil de superar, muy dura.

Melvy Ledezma Orellana: la disminución de la brecha de género dentro de la disciplina, si bien he tenido contacto con diferentes micromachismos en la cocina profesional, como el subestimar sus capacidades o intentar encasillarme dentro de la docencia de repostería, esto ha ido desapareciendo a través de los años.

Sí, podemos marcar el cambio que existe dentro del campo de la gastronomía, en relación a la inclusión de género en la cocina profesional. Sin embargo, estos espacios siguen siendo retadores para las mujeres en diferentes niveles, relaciones, vivencias y experiencias.