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Serly Figueroa Mormontoy es una abogada y política cusqueña con experiencia en gestión pública. Actualmente es una de las lideresas de opinión comprometida en la lucha por la participación de la mujer en el ámbito público y político en nuestro país. Es ex presidenta de la Asociación de Regidoras y Mujeres Autoridades de la Región Cusco y miembro de la Red Nacional de Mujeres Autoridades (RENAMA). En esta entrevista detalla a La Antígona los motivos por los que las mujeres en política se unen para pedir que el Congreso, tras aprobar la ley de paridad y alternancia de género, anulen el voto preferencial.
El pasado 25 de junio, el pleno del Congreso aprobó la norma que dicta medidas de paridad y alternancia de género en las listas parlamentarias. Es decir: 50% de mujeres y de hombres ubicados de manera intercalada. Este criterio aprobado será aplicado a partir de las próximas elecciones de 2021. Sin embargo, debido a las distintas opiniones de los legisladores respecto a la modificación del voto preferencial, no se logró su anulación. La abogada cusqueña y asesora política opina.
¿Actualmente la participación política de las mujeres ha sido poco valorada o hasta reprimida?
Desde que logramos el derecho al voto continúa una desventaja en la participación política de las mujeres. Esto se agudiza cada vez más porque somos un país machista. Incluso hoy que estamos en un contexto en el que se habla de paridad, existen comentarios machistas. Es decir, aún existe ese sesgo marcado y fuerte.
¿Diría que hay una cúpula de poder que no permite la entrada de mujeres? ¿Cuál es el temor?
No lo llamaría una cúpula, sino un sentimiento que está guardado en algunos políticos. Desde mi experiencia he visto cómo al armar listas distritales, municipales y regionales no se toma en consideración a las mujeres pues se piensa que no tendrán popularidad y por ende no aportarían a la campaña. Esto es triste porque aun cuando consideran integrar a un buen cuadro femenino o una lideresa, se la coloca en la última ubicación.
¿Conoce de algún caso en el que se evidencia esta situación?
Sé de uno; el de una compañera regidora provincial de Cusco, quien tuvo una postulación curiosa pues fue inscrita por su esposo, sin saber nada del partido ni la lista. Cuando ganó no estaba preparada para ejercer su cargo y tuvo que prepararse en la Escuela de Formación Política de Mujeres Autoridades que nosotras tenemos en la Asociación de Regidoras. Hoy es otra mujer: empoderada y candidata en su provincia. Este caso evidencia que no es cierto que las mujeres no estén interesadas en política. Lo que hace falta es formación y enseñarles cómo es este mundo.
Y también aplicar estas medidas que han sido aprobadas: la paridad y la alternancia.
Son esenciales ya que son acciones afirmativas necesarias en un país como el nuestro. Uno de los argumentos de quienes están en contra de estas medidas es que son innecesarias pues todos somos iguales ante la ley. Es cierto, así lo manda la Constitución, pero el problema es que parece que este punto se obvia al armar las listas electorales, por ejemplo. Este es un país en el que se mira a las mujeres solo para rellenar cuotas, para completar y aparentar que se cumple con todos los requisitos.
Entonces ¿no estarían cumpliendo con promover la participación de las mujeres?
No, y ya han existido procesos electorales en los que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de oficio ha ido tachando a todas aquellas listas que no cumplían con las cuotas. Por eso algunas listas fueron incluyendo mujeres en sus grupos pero por un tema de temor a ser retirados y por hacer slogan de campaña. No es que estén promoviendo la participación de la mujer. Es así que ahora, con la aprobación de esta norma, a la fuerza van a tener que cumplir esa acción afirmativa para que se nos tome en cuenta de igual a igual en la vida política.
¿A qué se debe que algunos políticos como el ex congresista de Acción Popular Edmundo del Águila, afirmen que estas medidas van en contra de la meritocracia?
Entiendo que para él y para muchas personas, las mujeres tenemos que ganarnos el derecho de ser cabeza de lista o de ir en una ubicación preferencial, pero en Perú esto es difícil. A pesar de que muchas mujeres sí se lo han ganado, no han sido consideradas en sus partidos porque quienes arman listas no las priorizan. Fruto de eso es que se dan casos de compañeras que no quieren volver. Hay deserción de las mujeres en la vida política y es un punto en el que hay que trabajar.
¿Por qué se pide que las medidas de paridad y alternancia se apliquen juntas?
Te pongo el ejemplo de que exista una lista que pueda estar conformada por cinco candidatos a regidores y un alcalde, y que postulen tres varones y tres mujeres. Es fácil deducir que los dos primeros puestos serían para varones, y los tres siguientes serían mujeres. Si esa lista pierde sólo entraría el varón. Ahí se aplica la alternancia porque si el candidato a alcalde es varón, la teniente alcaldesa va ser mujer. Y así los puestos van a ir intercalados. Entonces, si esa lista gana entrarían cuatro regidores de la mayoría y habrá un mayor número de mujeres. Si la lista pierde, también se va tener a una mujer dentro. Por esto es necesario la paridad y la alternancia.
¿Por qué es importante eliminar el voto preferencial?
Es importante eliminar el voto preferencial porque desde que se ha instaurado en 1985, ha motivado a que se fortalezcan propuestas individuales pero no de partidos políticos como grupo. Por comentarios de los ex candidatos, se sabe que hay quienes obtienen los primeros números en las listas al Congreso porque aportan más dinero y detrás de ello hay financistas. Lo peor es que, una vez que los candidatos ganan, deben cumplir con conceder favores y beneficios a esos proveedores.
Entonces ese es un motivo por el cual piden una reforma total.
Sí. Una reforma política tiene que considerar que los partidos y sus miembros tengan que fortalecerse en su propuesta. A nivel nacional, todo partido debería comunicar sus propuestas como grupo, no propuestas personales.
Y ¿el voto preferencial promueve estas diferencias?
El voto preferencial genera que entre candidatos haya deslealtades e inequidades. Quién tiene más dinero, tiene más acceso a medios de comunicación, a vehículos y seguidores para hacer campaña. Pero quién no, no puede hacer campañas ostentosas y nunca será congresista. Y en ese contexto ¿cómo una mujer podría entrar a la política con tantas limitaciones y desigualdades? Es difícil. La eliminación del voto preferencial va promover una mayor participación de las mujeres en la vida política.
Aplicar estas normativas significa hacer un verdadero cambio para tener una sociedad que visibilice a las mujeres.
Sí, pero debe haber normas que complementen a estas medidas. Por ejemplo, todos los partidos políticos deberían tener escuelas de formación y tener una vida orgánica. Es decir, que el candidato o candidata que postule tenga ciertos años de militancia; eso es importantísimo porque eso garantiza que el partido se fortalezca.
¿Son factibles las propuestas que apuestan por elevar a 50% la participación de mujeres a partir del 2021?
Sí, pues la paridad y la alternancia más la eliminación del voto preferencial aplicado en este 2021 permitiría que lleguemos a una mayor participación política. Elevará este 28% de participación en el que nos quedamos desde siempre. El punto a considerar es el tiempo. Los partidos tienen pocos meses para trabajar en la formación de sus mejores cuadros integrados por varones y mujeres para que haya visibilización. Es importante trabajar en este tema.
¿Qué otra medida complementaria debería proponerse y posteriormente aprobarse?
Debe ir de la mano con una medida más, la que frene el acoso político. Desde la Red Nacional de Mujeres Autoridades, por medio de un estudio de la ONG Flora Tristán identificamos 187 casos de acoso político en el periodo 2010- 2011. Con esta cifra presentamos una propuesta legislativa que llegó al pleno. Cuando estuvo en la agenda del día, la retiraron y nunca más [la volvieron a poner] hasta estos años se ha vuelto a hablar de ella. Actualmente se ha puesto el ojo en este tema porque el JNE ha visto que es una limitación para la participación de mujeres.
¿Ya se presentó alguna nueva propuesta que evite se siga dando situaciones de acoso político?
Sí, ahora el proyecto contra el acoso ya ha sido aprobado por la Comisión de Constitución y debería entrar al pleno. Asimismo sabemos que la Comisión de Mujer y Familia ya está por emitir su dictamen. Solo necesitamos que ya pueda debatirse en el Congreso y ojalá pueda ser aprobada.
¿Cuándo podremos conocer si se aprueba o no la eliminación del voto preferencial? ¿Cree que sigan habiendo retrasos?
Esos retrasos nos llaman la atención pues el debate debió darse el jueves 30, ya que el día martes ingresó al Congreso una propuesta multipartidaria de varios partidos que decían que con el debate de paridad y alternancia, lo más conveniente era debatir las nuevas medidas. Nos parece extraño que no haya sido considerado en la agenda de hoy, seis de julio. Esperamos que la próxima semana ya podamos tener ese debate.
La violencia se mantuvo latente durante la emergencia sanitaria y poblaciones vulnerables se han visto en riesgo ante las políticas públicas
Asesinatos, llamadas de emergencia, desapariciones y nuevas víctimas. La violencia se mantuvo latente durante la emergencia sanitaria y poblaciones vulnerables se han visto en riesgo ante las políticas públicas de prevención por el coronavirus.
La pandemia no frenó los actos de violencia cometidos contra las mujeres. La inseguridad no solo se manifestó en las calles, sino también en casa. Con el fin de evitar la propagación de la COVID-19 se anularon canales presenciales de denuncia que atendían las 24 horas, y en su lugar, las llamadas de auxilio se intensificaron. Las medidas empleadas fueron insuficientes al no poder atender de forma rápida y directa los casos registrados y al no contemplar un enfoque interseccional que asegure la protección de mujeres, niñas y adolescentes en todas las regiones del país.
Antes del inicio de la cuarentena, en el mes de febrero, se recibieron 14693 denuncias de violencia contra la mujer. Estas fueron inscritas y formalizadas a través de los 396 Centros de Emergencia de la Mujer (CEM) que operan a lo largo del país. No obstante, el Decreto Supremo N° 044-2020-PCM detuvo su funcionamiento y activó los Equipos Itinerantes de Urgencia (EUI), para atender a las víctimas de violencia durante el encierro.
El 16 de marzo fue el primer día de la cuarentena en el país. Desde esa fecha hasta fin de mes solo se reportaron 395 denuncias por los EUI. La disminución drástica en las cifras no se debió a la ausencia o disminución de violencia de género, sino a la limitada cobertura de atención a las víctimas y las barreras que dificultaron solicitar ayuda o auxilio desde el aislamiento. El personal de los EUI estuvo capacitado para actuar únicamente cuando los casos eran derivados por la Policía, el Poder Judicial, la Fiscalía o la Línea 100.
La Línea 100 es un canal de atención telefónico y gratuito que funciona las 24 horas del día, especializado en dar información, orientación, consejería y soporte emocional a las personas afectadas o involucradas en hechos de violencia familiar o sexual. Ante la ausencia de los CEM se reforzó este servicio y 10 días después del inicio de la medida, se puso en marcha el Acompañamiento Psicológico Telefónico.
Un mes después, se publicó el Decreto Legislativo N° 1470, el cual simplificó los pasos para la atención de casos de violencia contra las mujeres, que además reconoce la identidad de género y la orientación sexual como condiciones protegidas.
En marzo, la Línea 100 recibió 10679 comunicaciones hechas por mujeres, cifra mayor a las reportadas en enero y febrero. De esta cantidad, 5418 corresponden al periodo que va del 16 al 31 de marzo. En junio el número ascendió a 18880, siendo la violencia psicológica uno de los registros más alarmantes (más de 6500). En Perú, este tipo de agresión se practica desde la niñez y los mayores porcentajes se dan en las mujeres con educación secundaria, desmintiendo los supuestos que asegura que solo mujeres sin educación son violentadas, como lo ilustra la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2019.
Entre marzo y junio perdimos a 35 mujeres, adolescentes y niñas que fueron asesinadas por la violencia de género. A ellas se suman dos menores de edad que murieron a manos del mismo agresor de Alejandrina Huaraca (32 años, Ayacucho). Hermana e hija, sus muertes fueron tipificadas como homicidio calificado y no feminicidio; sin embargo fueron también víctimas del horror.
Como ellas, muchas sufrieron otros tipos de agresión antes de enfrentar la muerte y sus violentadores fueron en algunos casos parejas o exparejas. Pero, ¿qué pasa con los hijos e hijas de las víctimas de feminicidio? El 10 de febrero el Estado publicó el Decreto de Urgencia Nº 005-2020, con el cual se establece una asistencia económica bimestral de S/. 600 ($165 USD, en promedio) para “contribuir a la protección social y el desarrollo integral de las víctimas indirectas de feminicidio”. De acuerdo a Silvia Arispe, directora Ejecutiva del Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar – AURORA, hasta el 28 de septiembre (más de siete meses después de haber expedido el Decreto) se concedió la asistencia a 250 víctimas indirectas en 25 regiones del país.
Desaparecidas en pandemia
Otro problema urgente e invisibilizado son las desapariciones sin respuesta de mujeres, niñas y adolescentes. Hace 17 años, en 2003 según la Ley Nº 28022 se aprobó el reglamento del Registro Nacional de Personas Desaparecidas. Una medida que no se puso al servicio de la ciudadanía hasta agosto de este año, que el Estado anunció finalmente su implementación en un lapso de 40 días útiles. Dos meses después del anuncio, el 15 de octubre el Gobierno implementó el sistema que permitirá una adecuada gestión de denuncias, investigación, búsqueda y acciones. A ello se le suma la reactivación de la Línea 114, creada para atender las denuncias de este tipo, pero la cual se encontraba sin funcionamiento hasta inicios de octubre; un Sistema de Mensajería de Alerta Temprana de Emergencia y la página web oficial.
Antes de ello, Perú no contaba con un sistema unificado, público y actualizado de los casos de desaparición que se reportan en el país. Debido a esta carencia la Defensoría del Pueblo construyó una base de datos a partir de las Notas de Alerta que emite la Policía Nacional. Sin embargo, este proceso también presenta dificultades.
Eliana Revollar, adjunta para los Derechos de la Mujer de la Defensoría, señaló que los principales obstáculos son la multiplicidad de Notas de Alerta sobre la desaparición de una persona —al ser realizada por distintas personas—, la inadecuada consignación del nombre de la dependencia policial —lo que dificulta determinar a qué región pertenece el caso— y la carencia de fotografía de la víctima en la Nota de Alerta. “Entre otras dificultades también se perfilan la carencia de información de las circunstancias de la desaparición; ausencia de la región donde sucedió el hecho y sexo al que pertenece la persona desaparecida; la colocación de notas de alertas de niñas y adolescentes en la sección de personas adultas desaparecidas y viceversa”, añadió Revollar.
Según los registros que lleva la Defensoría, entre enero y junio del lectivo 2020, desaparecieron un total de 2457 mujeres. De estas, desde el inicio de la cuarentena, se registraron 915 casos, de los cuales un 70% (606) son niñas y adolescentes. Esto equivale a un promedio de 10 denuncias por día. Aunque estas cifras son menores a las detalladas antes de la pandemia, la funcionaria de esta institución sostiene que conforme han ido disminuyendo progresivamente las medidas de restricción a la libertad, se ha evidenciado mayor número de casos de denuncias por desaparición de mujeres y niñas.
La relación entre feminicidios, violencia y desaparición es conjunta. Parte de las víctimas han sido atendidas antes por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). De los 96 casos de feminicidios reportados entre enero y septiembre, 17 tenían denuncias previas de desaparición.
Silvia Arispe, del Programa AURORA, indicó que si bien este tema no constituye un hecho de violencia en la Ley 30364, que establece la violencia contra la mujer e integrantes del grupo familiar, no se puede negar que hay una vinculación entre ambos aspectos. Para Eliana Revollar la desaparición de una mujer tiene que ver con una cuestión de violencia de género. De acuerdo a ONU Mujeres, las desapariciones de mujeres a menudo están vinculadas con otras formas de violencia de género como la trata, la violencia sexual o el feminicidio.
El Ministerio de la Mujer viene trabajando protocolos de acción conjunta con la Policía para generar alertas sobre mujeres desaparecidas que han sido atendidas anteriormente por el MIMP y sus canales. El viernes 28 de febrero de 2020, el Gobierno publicó el Decreto Supremo N° 002-2020-IN, con el que se aprueba el “Protocolo Interinstitucional de Atención de casos de Desaparición de Personas en Situación de Vulnerabilidad y Otros Casos de Desaparición”. Este protocolo establece el procedimiento de acción inmediata que las autoridades deben adoptar ante una denuncia en esta materia. Antes se tenía que esperar el transcurso de 24 horas desde la desaparición para comenzar con las diligencias correspondientes.
La pandemia expuso una de las desigualdades más fuertes de la sociedad peruana: quedarse en casa es sinónimo de refugio para algunos y un infierno para otras. A lo largo de los años, las cifras han reflejado que el agresor, en muchas ocasiones, es un familiar o alguien cercano a la víctima. Las medidas de confinamiento no evalúan los diversos tipos de violencia perpetrados desde el hogar y el riesgo que supone vivir con el agresor sin la posibilidad de salir a pedir ayuda por temor a la covid-19 y a las débiles acciones de la Justicia. El virus no es el único enemigo invisible.
* «Violentadas en cuarentena”, publicada en Distintas Latitudes, es una investigación colaborativa regional realizada en 19 países de América Latina y el Caribe sobre la violencia contra las mujeres por razones de género durante la cuarentena por la covid-19. Esta investigación fue apoyada por el Fondo Howard G. Buffett para Mujeres Periodistas de la International Women’s Media Foundation.
El registro fotográfico y audiovisual se han convertido en herramientas ideales para crear una memoria ciudadana colectiva desde diversos enfoques.
Registrar para no olvidar. La crisis social, económica y política que sufre nuestro país han generado movilizaciones jamás vistas antes convocando a todos los grupos sociales. Ante estos nuevos panoramas, el registro fotográfico y audiovisual se han convertido en las herramientas ideales para crear una memoria ciudadana colectiva desde diversas visiones y enfoques.
Durante noviembre de 2020, Perú cayó en una crisis política luego de que el congreso vacara al entonces presidente Martín Vizcarra. Manuel Merino asumió el cargo por tan solo 6 días, pues una ola de protestas a lo largo del país impulsaron su renuncia al poder. Estas marchas marcaron un precedente gracias a particularidades como la multitudinaria asistencia pese a la pandemia, o el hecho de que los principales asistentes fueron jóvenes entre 18 y 24 años, en su mayoría mujeres según cifras del IEP.
Una vez que Francisco Sagasti asumió el poder para liderar un gobierno de transición hasta las no muy lejanas elecciones presidenciales de abril de 2021, diversas iniciativas surgieron para que los eventos de esa semana de protestas no fueran olvidados. Partiendo de la fotografía, se llevó a cabo una exposición en el LUM y se abrió una convocatoria nacional para participar en la publicación “11/20”, que fue editada por KWY Ediciones bajo la dirección del fotógrafo Musuk Nolte. No obstante, el equipo del Centro Cultural La Revoltosa sintió que aún faltaba contar esta historia desde la perspectiva de mujeres y disidencias, y es así como surgió su propia convocatoria, que resultaría en la publicación digital “Archiva NOV20”.
Foto: AP Photo/Rodrigo Abd
“Archiva NOV20” es una mezcla de fotos, audios, ilustraciones y textos recibidos por La Revoltosa entre diciembre de 2020 y enero de 2021. Fabiola Reyna, Ale Sotelo, Marel Coral y Vanessa Valencia fueron quienes le dieron vida a este centro cultural digital peruano en 2020, y también fueron quienes diseñaron y gestionaron la publicación.
Para este centro cultural era importante crear algo que no fuera “solo un archivo como tal, sino un archivo -o una archiva, en todo caso, o un contra archivo- que tenga en cuenta nuestras propias vivencias y miradas desde nuestra identidad”, como “mujeres, como cabras, como trans, como compas” señaló Ale Sotelo -coordinadora de artes visuales de La Revoltosa- durante lapresentación transmitida vía Facebook.
“La historia oficial, los discursos sobre la construcción del estado-nación, incluso sobre la protesta, masculinizan… masculinizan y blanquean mucho el relato sobre cómo se han construido nuestros territorios. De cómo se han disputado las luchas, las protestas; básicamente todo” agregó.
El objetivo era crear un archivo que recopilara las voces que no siempre tienen dónde expresarse, fomentando la representación y generando una memoria crítica y colectiva que honrara lo sucedido. “La historia es circular y siempre está abierta y es convulsa; y siempre podemos seguir aprendiendo de este tipo de acontecimientos», siguió Sotelo. Y es que documentos como este siempre nos permitirán revisar la historia desde nuevas lecturas e ideas a medida que pase el tiempo; “Archiva NOV20” no impone una conclusión definitiva sino que pretende ser un punto de inicio para recordar y reflexionar críticamente sobre lo vivido en noviembre.
En las 41 páginas digitales de la publicación encontramos una narrativa que comienza con una parte dedicada a la organización colectiva en las calles; sigue con una segunda parte que muestra la represión policial; una tercera parte que muestra las respuestas, resiliencia y soporte colectivo que surgió a partir de esa represión; y una cuarta parte que recabe la memoria de los acontecimientos. Interesantemente, algunas de estas páginas cuentan con códigos QR para que quien las lea también pueda escuchar cómo sonaban las marchas, potenciando la experiencia a través del sonido.
Foto: ARCHIVA NOV20
Vanessa Valencia, integrante de la mesa directiva del Centro de Producciones Radiofónicas (CPR) y del Grupo de Investigación Sonora (GRISPerú), explicó que el sonido es una parte fundamental de la memoria porque este muestra particularidades específicas de lo que sucede: “Las marchas, cómo se dieron en 2017, 2018; del 8M, del orgullo; las que tuvimos también con el aspecto político; son muy distintas […] encontramos sonidos muy distintos y característicos quizá […] Por ejemplo este sonar entre la olla y el cucharón, como un sonar entre metal y melancolía, ahí que iba entre las calles, los famosos que le llegaron a llamar cacerolazos”. Cabe resaltar que Valencia también comentó que la experiencia de registro fue compleja debido a la represión policial que existe en las marchas en Perú: “Muchas veces hemos tenido que estar yendo acompañadas porque no nos podemos sentir seguras registrando solas”.
El rol de las mujeres y disidencias en las marchas fue clave por diversas razones, y Fabiola Reyna -directora de La Revoltosa- explicó que esto quería rescatarse a través de “Archiva NOV20”: “Justamente que hayan quizás mas hombres «cis» detrás de la generación de este archivo hacía que los personajes que se ven dentro de esos archivos sean hombres «cis» ¿no? Y en esta marcha hubo mucha organización desde colectivos feministas, que estuvieron en primera línea, cuidándose además”.
Reyna también recalcó que la sororidad fue un aspecto relevante de las protestas: “Algo que sucedió mucho en esta marcha por ejemplo en los chats de colectivas y todo esto, apenas por ejemplo alguien perdía de vista a otra persona -sobre todo si era una persona trans- era como la desesperación porque sabemos qué es lo que pasa ¿no? Creo que estamos mucho más alertas, ahí corremos mucho más peligro, lo que nos puede pasar es bastante más grave ¿no? Incluso a una chica que la detuvieron porque imprimió afiches me parece, la agredieron sexualmente, la desnudaron y no la quería dejar ir ¿no? Y son digamos esos contrastes con otros peligros de hombres cis ¿no? que también bueno, también digamos, la policía es abusiva con todas las personas ¿no?, pero es también en otro sentido digamos, son… digamos, lo que nos puede pasar es un poco distinto ¿no? Es eso, es cuidarnos, es preocuparnos, es organizarnos, es estar cada 5 minutos compartiendo nuestra ubicación, es llorar también”.
Foto: ARCHIVA NOV20
Si bien la presentación de “Archiva NOV20” permitió discutir distintos temas, uno de los que más resaltó fue la importancia de considerar y registrar las emociones como parte de la experiencia de mujeres y disidencias en eventos como el de noviembre.
“Una vez leí la siguiente frase: ‘la historia de las disidencias sexuales necesita de un archivo radical de las emociones, con el fin de documentar la intimidad, la sexualidad, el amor, el activismo y las luchas sociales. Todas las áreas de la experiencia de la disidencia que son difíciles de documentar a través de los materiales de un archivo tradicional’. Creo que por ahí también van las reflexiones tanto del registro y de cómo vamos construyendo nuestras memorias”, agregó Marel Coral -coordinadora de cine y audiovisual de La Revoltosa- para finalizar la presentación. Mira la publicación haciendo click aquí.
Por: Adriana Velásquezen colaboración con Melanie Soca
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El Festival Internacional de Narración Oral “Todas las palabras, todas!” cumple diez años reuniendo a los más reconocidos narradores nacionales e internacionales. Este año, debido a la pandemia por el COVID-19, la Asociación Cultural Wasi, organizadora del evento, decidió virtualizarlo. Desde abril, la narradora oral bilingüe y psicóloga Maira DoMundo dirige cada sábado las sesiones de cuentos en portugués, que es la novedad de esta décima edición. La brasileña encontró en la narración oral un valor terapéutico que le permitió acercarse a la gente. Ha viajado por Chile, Argentina y Perú contando historias en dos idiomas. Ahora cuenta su experiencia narrando a distancia.
¿Cómo ha sido pasar del escenario a las plataformas virtuales?
Al principio fue difícil porque es partir de un lenguaje a otro. En la narración que solíamos hacer teníamos mucho contacto con el público, desde la mirada, alguna palabra o un gesto. Con la virtualidad, el primer desafío era que ya no teníamos al público. Otra cosa que tuvimos que aprender es saber a dónde mirar. También, conocer que el tiempo de los cuentos cambia pues ya no tenemos la respuesta directa del público. Y por último, los recursos expresivos, ya que pasas de contar en un teatro donde tienes espacio para moverte a, de pronto, narrar en un cuadrado.
¿Cómo conectar con el público desde una pantalla?
Depende de la plataforma. Las primeras transmisiones fueron por una plataforma de streaming en las que, por ejemplo, estamos tú y yo, con otras dos personas que vamos a presentar y tenemos una salita chiquita donde nos vemos, pero a la hora de salir al aire ¡pum! solo tu pantalla y nadie más. Es horrible porque vas contando y no sabes cuánta gente está. No percibes nada, ni siquiera la reacción de tus compañeras. Cuando cambiamos al Zoom fue mejor porque empezamos a ver cómo generar la retroalimentación. En las sesiones de portugués lo que hicimos fue pedir a la gente que se registre para entrar y así sean tres personas: por lo menos puedes ver una cara y tener códigos de gestos como el aplauso del Zoom o también puedes leer comentarios mientras cuentas. Estamos aprendiendo a interactuar.
¿Qué nuevas oportunidades han surgido con la virtualización del festival?
La primera es el alcance, así estés en cualquier lugar del mundo, con conexión a internet y un celular o computadora, puedas estar ahí. Me parece genial porque quiebra la dificultad de acceso. Hay gente que vive en lugares muy apartados de los grandes centros urbanos que pueden tener el mismo acceso al cuento que una persona que vive en Lima. La desventaja es que el trabajo no es igual para lo escénico. La experiencia de lo físico me sigue pareciendo irremplazable.
¿La participación de los artistas es voluntaria?
A diferencia del formato físico, en el virtual sí. Tradicionalmente había un pago por nuestro trabajo para cubrir gastos de traslado, comida y hospedaje. En este caso, lo virtual nació como una respuesta artística y voluntaria de resistencia frente a la pandemia. Sin embargo, ya estamos viendo maneras de que esto sea rentable para seguir invitando gente porque aun cuando estamos en casa hay una inversión de tiempo y gestión. Además, los narradores con los que estamos trabajando son, en su mayoría, profesionales dedicados a contar cuentos.
Antes de la pandemia, “Todas las palabras, todas!” duraba un mes ¿por cuánto tiempo estará disponible el festival virtual?
El festival físico era puntual, una vez por año. Pensamos seguir ese calendario pero realmente la cosa creció y se expandió mucho. Ya son tres meses del festival sin detención y seguimos sumando actividades, por lo que aún no tiene fecha para terminar. La idea es mantenerlo, pero también ir actualizando según las circunstancias. El mundo está cambiando, entonces debe tener sentido para este momento.
¿Por qué decidieron incluir sesiones de narración oral en portugués?
Fue gracias a “Wayqui” (César Villegas), quién es la gran cabeza que organiza a la asociación. Él fue el primero que tomó la idea pues viajó por el mundo contando cuentos y ha encontrado narradores de otras lenguas a quienes quería ofrecer un espacio. Sin embargo, existía un problema: la lengua, ya que si tú no manejas bien el otro idioma, especialmente en esto de contar cuentos, no sale bien. Aún así, él me propuso iniciar estas narraciones pues soy brasileña y hablo español. Estoy entre dos mundos.
¿Qué buscaban generar con la inclusión de este idioma?
La idea era hacer que este festival virtual rompiera de una vez por todas diferentes barreras. Primero, la geográfica, porque si bien es un festival que nace en Perú y que ha tenido presentaciones físicas aquí, se expandió al tener gente de otros lugares. Sin embargo, queríamos romper otra barrera: la idiomática. Y todo comenzó con el portugués. Hoy tenemos muchas más sesiones de las que imaginamos y esperamos seguir con sesiones en inglés, italiano y francés.
En escena, ¿cómo es ser presentadora y artista a la vez?
Es un desafío pues tengo un espacio que se siente como una ronda de cuentos y también la posibilidad de tener otra vía de interacción del público en el Zoom. Al narrar un cuento siento ese desafío. Es una locura estar en una transmisión en vivo porque tengo que estar atenta a lo que la gente dice en el Facebook. Aún así ya tengo ese rol híbrido que me hace pensar nuevamente en este nuevo formato de la virtualidad pues es una manera de provocar que haya encuentro y que la distancia física no sea impedimento para sentir que estamos conectados.
Cuando pase la pandemia, ¿seguirá participando en el festival?
Sí, no lo dudes. Siento que el festival generó más encuentro del que teníamos pensado y tengo ganas de estar ahí, aportando para que el festival siga con ese tinte de romper fronteras y que la gente se sienta cerca de la narración. De hecho, pensamos en algún proyecto para el futuro que sea físico pero también virtual, como ofrecer talleres. Tenemos muchas ideas en mente. Todas originales y sin esas limitaciones que te hacen decir “¡ah qué pena, no podemos estar físicamente, ¿qué hacemos?”. Hoy pensamos en todo lo que haremos cuando estemos físicamente cerca nuevamente.
La educación a distancia ha evidenciado las desigualdades ya existentes en el país. La Antígona recogió las historias de tres profesoras en Ancash, Cajamarca y Junín.
Maestras y maestros de todo el Perú se vieron obligados a cambiar los salones de clases por pantallas digitales tras la cancelación de clases por el avance del COVID-19. La educación a distancia ha evidenciado las desigualdades ya existentes en el país y se ha convertido en un nuevo reto para alumnos y profesores, sobre todo para quienes permanecen en zonas remotas sin acceso a internet, ni tecnologías. La Antígona recogió las historias de tres profesoras que enseñan de manera remota en Ancash, Cajamarca y Junín.
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Sonia, de quinto grado de primaria, debe caminar alrededor de 20 minutos a campo abierto en la zona minera de La Zanja, a cuatro horas de Cajamarca, hasta obtener señal suficiente para recibir clases vía telefónica. Ella estudiaba en una pequeña escuela pública de solo 16 estudiantes. Sin embargo, sus clases fueron canceladas debido a la pandemia del COVID-19.
Su padre, con mucho esfuerzo, se vio obligado a adquirir un teléfono con Whatsapp para que ella pueda seguir con las clases remotas durante el confinamiento. En su casa no disponen de una computadora para las sesiones virtuales, ni mucho menos de internet. El celular es el único medio por el cual la menor puede seguir con sus sesiones escolares.
Camila Vásquez, de 24 años, es la profesora de Sonia. Todos los días se comunica con ella desde Lima y le envía las clases por teléfono. La crisis sanitaria por el avance del COVID-19 la ha obligado a cambiar las aulas por las pantallas digitales, algo que nunca pensó cuando decidió convertirse en maestra. Este nuevo reto la ha obligado también a modificar sus dinámicas de enseñanza y a que la tecnología se convierta en una aliada para seguir instruyendo a sus alumnos.
“Son emociones muy cambiantes…Han habido momentos en los que uno dice: “esto es muy difícil, saben qué, voy a dejarles solamente hacer los libros”…Piensas en tantos obstáculos que te hacen pensar en mejor continuar, pero también pasan cositas en el camino que te hacen despertar, que te hacen ver que para ellos esto es importante, como el que yo converse con sus papás, que me cuenten todo lo que les gustaría ver, todo lo que esperan de los logros de sus hijos» indicó la docente.
Escolares dirigiéndose a sus hogares luego de sus clases. FUENTE: Facebook.
Millones de niños sin acceso a internet
La suspensión de clases por el avance del coronavirus ha representado un gran desafío para el sector de la educación. Millones de niños en todo el Perú se han visto afectados por la cancelación de clases: más de 1.7 millones de escolares no tienen acceso a internet, según el Ministerio de Educación. Sin embargo, el aprendizaje no puede detenerse y los maestros y maestras han ideado nuevas alternativas.
Mayra Echevarría atraviesa una situación similar a la de Camila. Ella es profesora de cerca de 150 alumnos de una escuela de la provincia de Yauli, en la región Junín. Cada lunes, Mayra se graba dando clases frente a una pizarra y envía los videos a los padres de sus alumnos a través del Whatsapp. En su casa, en Huancayo, adaptaron una habitación como un salón de clases para que ella pueda realizar las sesiones.
“Definitivamente todo ha cambiado y nuestra forma de trabajar también, y todo esto por nuestros estudiantes, que realizan enormes esfuerzos por adaptarse. Lo más difícil de esta situación es no poder verlos, no poder enseñar en las aulas teniéndolos tan cerca para brindarles retroalimentación al instante, teniendo que pedir a los padres de familia que hagan la labor del docente en casa, que sean ellos los intermediarios para que los niños puedan comprender mejor y más claro alguna idea que no comprendieron tras las pantallas”. agregó Mayra.
Sin embargo, no todos sus alumnos cuentan con acceso a tecnología y con el 10% solo se comunica por llamadas esporádicamente, debido a que los padres deben caminar largas horas para tener señal telefónica. Liliana Muñoz, vicedecana de la Facultad de Educación de la Universidad Cayetano Heredia conversó con La Antígona y explicó que la crisis sanitaria ha evidenciado cada vez más las brechas y desigualdades ya preexistentes en el país.
“Esta pandemia lo que ha hecho es evidenciar cada vez más las grandes desigualdades. Si bien es cierto que para la educación a distancia no solo se hace uso de la tecnología, sino que también se incorpora la radio y la televisión, nosotros vemos todos los días a niños que suben hacia los cerros a poder captar algún tipo de señal, en provincias, en las zonas rurales. En la Selva, en la Sierra, algunos alcaldes y autoridades del gobierno regional dicen que no hay ni siquiera señal para que capte el televisor”, indicó la especialista en educación.
Muñoz destacó las iniciativas propias de los maestros -como Camilia y Mayra- para combatir estas brechas educativas; sin embargo, recalcó que el Estado es quien debería ver las formas de solucionar e implementar estrategias ante esta situación.
“Nuestro país es tan diverso geográficamente que hay todo tipo de desigualdades económicas, sociales y educativas. Lo que hay que cuidar es que las brechas no se ahonden más. Es un año difícil…probablemente hay niños que no van a lograr los aprendizajes previstos este año, entonces tendrán que implementarse algún tipo de estrategia para que los niños puedan recuperar clases”, agregó.
Escolares en formación. FUENTE: Facebook.
Las brechas culturales
Alexandra Vasallo es profesora de una escuela pública de educación intercultural bilingüe en una pequeña comunidad quechua hablante, cercana al distrito de Chavín de Huantar en Ancash, llamada Nuevo Progreso. La mayoría de los padres de sus estudiantes se dedican principalmente a la ganadería y la agricultura: ellos crían a sus propios animales y cosechan productos para subsistir.
Alexandra es profesora de once alumnos de quinto de primaria. Ella residía en Nuevo Progreso dando clases presenciales. Tras la suspensión de clases, regresó a Lima en un bus humanitario y actualmente se enfrenta al reto de dar clases de manera remota. Si bien el Estado ofrece el programa educativo Aprendo en Casa, no todos sus estudiantes cuentan con televisor o radio en casa y no tienen cómo recurrir a esta enseñanza.
Los alumnos de Alexandra, además de afrontar limitaciones por acceso a tecnologías, se enfrentan a marcadas brechas culturales, en particular por el idioma. La lengua materna de estos niños es el quechua y es difícil para ellos seguir con el contenido de Aprendo en casa en castellano. Según detalla la docente a La Antígona, los menores tenían problemas porque los mensajes transmitidos se hacían muy rápido para su nivel de castellano y estaba descontextualizado con su realidad.
Además, sus alumnos cumplen labores en las chacras pastoreando animales y no podían seguir con los horarios establecidos a través de las radios. Alexandra ha optado por comunicarse por separado con cada uno de ellos por línea telefónica, de acuerdo a los tiempos de los estudiantes. Algunos tienen que pedir prestados celulares a tíos o primos. Esporádicamente se conectan hasta cuatro alumnos en una sola llamada y programan exposiciones en conjunto.
Maestras y maestros del colegio Nuevo Progreso Chavin FUENTE: Facebook.
“De hecho pasar de lo presencial a la educación a distancia ha sido todo un reto. Si bien existen propuestas por parte del Estado, en el caso de mis estudiantes, en específico, no existe una fórmula de cómo llevar la educación a distancia porque son chicos y chicas que muchos de ellos no tienen acceso a la programación del Estado. Tengo dos estudiantes que solamente tienen línea telefónica, es el único recurso que tienen. Y que incluso en el caso de uno de ellos, el celular es de su tía” explicó Alexandra.
En conversación con La Antígona, Ángela Bravo, directora de educación secundaria del Ministerio de Educación y máster en políticas educativas, consideró que los retos del Perú en cuanto educación están muy vinculados al tema de la inequidad. La especialista indicó que la plataforma más completa de Aprendo en Casa es la web. Sin embargo, es a la que menos acceso tienen alumnos, debido a que menos del 40% de niños tienen internet en sus hogares.
“Si bien el programa de aprendizaje se pensó diseñado para que pueda llegar a todos los estudiantes, sigue teniendo un reto de cobertura importante y todavía no se ha logrado implementar la radio en todas lenguas originarias”, sostuvo Bravo.
Hasta el momento se desconoce la fecha de cuándo los escolares regresarán a las aulas debido a la coyuntura. Mientras tanto docentes y alumnos tendrán que adaptarse a esta nueva normalidad que ha traído a flote las brechas ya existentes en nuestra sociedad.