Marcha de las Catrinas: Reivindicación, justicia y memoria

Marcha de las Catrinas: Reivindicación, justicia y memoria

Por Arleth García

FOTO: Arleth García/ La Antígona

Ante el incremento de los feminicidios, de la violencia contra las mujeres, la impunidad y de tantos otros delitos que diariamente dejan a miles de víctimas en todo México, manifestantes caracterizadas de Catrinas-el símbolo que honra a la muerte en México-aprovechan la popular festividad del Día de los Muertos para exigir justicia. 

#LaMarchaDeLasCatrinas2021, convocada desde el 2016 y llevada a cabo durante los últimos cinco años por el colectivo feminista de “Las del Aquelarre”, se desarrolló el día lunes primero de noviembre en la Glorieta de las Mujeres que Luchan rumbo a La Antimonumenta para dar lectura a su pronunciamiento para exigir justicia en nombre de todas las mujeres, niñas y adolescentes asesinadas, además de colocar una ofrenda en su memoria.

Hacía un poco de frío por el reciente cambio de horario, se comenzaba a ver que el sol bajaba. La hora del encuentro era a las cinco de la tarde. Desde distintos puntos del Monumento a la Revolución y la avenida Paseo de la Reforma, empiezan a verse a lo lejos las convocadas. Es el Día de Muertos, tradicional festividad mexicana celebrada el 1 y 2 de noviembre, donde se honra a los que ya no nos acompañan. En esta marcha en específico, se hace memoria a aquellas que han sido asesinadas por feminicidios, acto de violencia extrema contra las mujeres por el solo hecho de ser mujeres.

«Estamos haciendo la convocatoria de la marcha de las catrinas porque quisimos levantar la voz en contra de los feminicidios de mujeres y de niñas. Participan a lo largo del 2016 al 2021 diferentes colectivos feministas, madres de víctimas, sobrevivientes de intento de feminicidio y defensoras de derechos humanos”
-Ana Elena Contreras, fundadora de la colectiva “Las del Aquelarre”.

FOTO: Arleth García/ La Antígona

Se les diferenciaba porque llegaban caracterizadas de Catrinas, personaje creado por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada como una burla a las personas clasistas de México, haciendo referencia a que al final todas las personas éramos lo mismo por dentro: puros huesos, y que acopló el término de «La Catrina» en 1947 mediante la obra del muralista Diego Rivera Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. Además, conforme llegaban, se les entregaba un carné para poder identificarlas.

Había mujeres de todas las edades. Algunas venían con la cara cubierta de pintura de colores diversos, había otras que maquillaron su rostro todo de negro en protesta por las mujeres que ya no están, un grupo cubría la mitad de su faz con la caracterización y la otra con un cubrebocas a juego. En el parque que daba frente a La Glorieta de las mujeres que luchan ubicada en la intersección del Paseo de la Reforma y la avenida Morelos en  la Ciudad de México, habían compañeras del colectivo feminista “Las del Aquelarre” que estaban maquillando a cualquiera que lo solicitara. 

Amontonadas en los pequeños pasillos de La Glorieta, se comenzaban a formar aquellas personas que iban a documentar la marcha, tomando fotografías de la ofrenda y de los nombres escritos alrededor de una valla de metal que el Gobierno de la Ciudad de México colocó el pasado septiembre, después de que diversos colectivos feministas instalarán una estatua en honor a “las mujeres que luchan”, donde se encontraba el monumento a Cristóbal Colón, y que fue retirado el año pasado.

Marisela, Fátima, Norma, Lidia, Karen, Marcela, Areli, Sandra, Ingrid… la lista de nombres continuaba y llenaba la valla. En medio, estaba la ofrenda adornada por la típica flor de la festividad, el cempasúchil, utilizada en los senderos que van desde el camino principal hasta el altar con la finalidad de guiar a las almas hacia allá. También se podían observar veladoras, pan de muerto y cruces de papel color rosa en representación de los feminicidios.

Yo pude haber sido una foto de las que están aquí
-Becky, víctima de tentativa de feminicidio.

FOTO: Arleth García/ La Antígona

Alrededor de las cinco y media llegó la batucada feminista, que comenzó a practicar en una esquina de La Glorieta mientras las mujeres asistentes, feministas, convocantes, personas de prensa, familias de víctimas de desaparecidas, sobrevivientes de feminicidio, activistas, defensoras de derechos humanos, delegadas de la Comisión  de Derechos Humanos de la Ciudad de México, personal de la Secretaria de Gestión Integral de Riesgos y PC se iban agrupando detrás de ellas para dar inicio a la Marcha de las Catrinas 2021. 

Los tambores empezaron a sonar y en fila, a paso lento y con el puño adornado de un pañuelo verde o morado, comenzamos a caminar por avenida Reforma rumbo a ‘La Antimonumenta’, memorial levantado por feministas para pronunciarse en contra de los feminicidios, ubicada en Bellas Artes. De forma pacífica, aunque rodeadas por policías, se lanzó el primer “Porque vivas se las llevaron”, que gritó por un megáfono una integrante de la batucada; “Vivas las queremos”, coreamos las asistentes.

“Las participantes sienten rabia e indignación, pero también mantienen el espíritu de lucha para manifestarse en contra de la nula respuesta del gobierno al problema de feminicidios y desapariciones en México.”
-Marcela, integrante del colectivo La Antimonumenta

“De Juárez a Chiapas, ¿qué buscan las madres?…justicia, justicia, justicia”. Al borde del llanto, con rabia y abrazadas por compañeras que nos veían vulnerables, es como transitamos el camino. Algunas chicas levantaban carteles que decían “ni todo el cempasúchil del mundo alcanza para guiar a nuestras muertas”. Otras compañeras se tenían que cubrir el rostro con el antebrazo de aquellas personas que querían grabarlas para “exhibirlas”, según decían. A paso firme, con una veladora entre manos, prendiendo bombas de humo de color rosa y gritando “Ni una menoses que se recorrieron las calles.

Al llegar a La Antimonumenta, todas las personas que asistieron rodearon la ofrenda en un espacio de calle fuera de un restaurante, que fue cerrado por lazos, con personal de seguridad a los lados evitando que cualquier transeúnte intentara ingresar. La prensa se colocó al frente para escuchar las intervenciones de familiares de desaparecidas y víctimas de feminicidio, así como el pronunciamiento del colectivo feminista “Las del Aquelarre”. 

Entre el ruido de la gente que estaba celebrando el Día de los Muertos pidiendo su calaverita, caracterizada por seres mitológicos, algunas otras personas que asistían a las maxi ofrendas colocadas en el Zócalo capitalino por la calle Madero, a unos metros de la ofrenda, se hizo un llamado al gobierno y a la sociedad para frenar el alarmante incremento de violencia de género. 

Entre gritos de “No están solas”, después de las intervenciones de las madres y padres que piden justicia por su hijas, abrazos y la prendida de velas de la ofrenda fue como finalizó la marcha, con el recordatorio de que los feminicidios, asesinatos por razón de género, aumentaron en México en el primer semestre de 2021, lapso en el que se registraron 508 casos, un 3,25% más que los 492 del mismo periodo del año anterior.

En México, solo el 26,4% de los asesinatos de mujeres son tipificados como feminicidio. La impunidad en esos casos alcanza el 89,6%;  es decir, que solo uno de cada 10 casos queda resuelto. 

"Estamos conmemorando en el Día de Muertos a mujeres que fueron asesinadas a mano de sus parejas. Yo, en lo particular, busco reivindicar este día de tanta tradición, pero dándole ese trasfondo para sensibilizar sobre la violencia hacia las mujeres. Cada día en México son asesinadas más de 11 mujeres”.

-Angélica, estudiante y activista feminista

FOTO: Arleth García/ La Antígona

¡Ni una menos!

Retratos de enfermeras en primera línea

Retratos de enfermeras en primera línea

Por Arturo Gutarra

Retratos de enfermeras de diversas especialidades en Trujillo. FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

A pesar de las dolorosas pérdidas suscitadas durante la primera y segunda ola de coronavirus, el personal de salud continúa de pie ante las adversidades. En esta ocasión, La Antígona retrata los rostros de seis valientes mujeres que combaten contra esta peligrosa enfermedad en primera línea: enfermeras con especialidades distintas que laboran en la ciudad de Trujillo, una de las ciudades más afectadas por el virus. 

Hasta el último reporte dado por la Gerencia Regional de Salud La Libertad (GERESA) este último 29 de octubre, son 128,271 los casos positivos a la COVID-19 en la región, de los cuales, un total de 10,125 fallecieron entre la 1ʳᵃ y 2ᵈᵃ ola. Seis testigos de estos trágicos hechos nos revelan las vivencias íntimas a las que se enfrentan a diario para contener esta pandemia mundial.

Enfermera Giovanna Trujillo.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

1. “TUVIMOS QUE AMPLIAR NUESTRA SALA”,  Giovanna Trujillo (47). 

Giovanna lleva 15 años en la sala de hemodiálisis, al grado de conocer de memoria las transfusiones de sangre que con mucho cuidado y profesionalismo viene ejerciendo. Con la llegada de la COVID-19 a la ciudad, el hospital donde labora tuvo que ampliar el espacio mediano para mantener la distancia recomendada; es decir, el metro y medio. 

“Al inicio hubo contagio entre pacientes y enfermeras; sin embargo, gracias a la vacuna, ha disminuido la alta demanda de contagiados en esta área”, indica Giovanna. 

Enfermera Bety Cruzado.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

2. “SOMOS DOS MUJERES EN UNA OBRA DE 60 OBREROS”, Bety Cruzado (34).

Existen ocasiones en las que el personal masculino toma una actitud de fortachón cuando de obras se trata. En el área de enfermería, específicamente en el tópico, se encuentra laborando Bety, quien —hasta el momento— atendió a ocho obreros con cortes de riesgo menor, y malestares propios del trabajo. Sin embargo, trabajar con 60 obreros no es nada fácil: «Es complicado manejar el carácter y actitudes de los caballeros, pero se trata de lidiar con ello», señala con cautela Cruzado.

Aunque Bety no se encuentra en primera línea, para ella, el área de salud es muy bonita, la enfermería ocupacional es muy amplia, y no solo se trata de curar heridas en obra: es poder cuidar y prevenir. 

Enfermera Yessenia Rosario.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

3.“80 A 120 PACIENTES POR DÍA HEMOS ESTADO ATENDIENDO”, Yessenia Rosario (47).

Por su parte, Yessenia solía escuchar los llamados de los pacientes internos luego de operaciones exitosas en los hospitales antes que inicie la pandemia. Pese a que era difícil dar un alto a los contagios por varios motivos, entre ellos la desobediencia, los centros de salud optaron por poner en carpas oscuras el triaje diferenciado contra la COVID-19.

«Nuestro objetivo era atenderlos y derivarlos al hospital regional. Los síntomas de los pacientes son dolor de cabeza, garganta y fiebre”, puntualiza Yessenia.

Enfermera Cindy Acosta.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

4. “NO ABRAZAR A MI HIJA ERA UNA TORTURA”, Cindy Acosta (36) 

Cuando se dio la inmovilización social a nivel nacional, no había transporte para movilizarse. Y aunque algunos taxistas consiguieron permiso laboral, muchos no se atrevían a trasladar al personal de salud a sus centros de atención por temor al contagio. Tal fue el caso de Cindy. 

En una conversación con La Antígona, ella manifestó que tenía que caminar una distancia aproximada de 8,9 kilómetros desde su vivienda hacia la salida de Trujillo para el distrito de Moche. Aunque, confiesa, lo peor de todo fue continuar sin abrazar a su hija de cuatro años por temor a que se contagie. Fueron días sumamente inciertos los que se vivieron durante las primeras olas de la COVID-19 para Cindy.

Enfermera María Marín.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

5. “MAMITA, RENUNCIA, NO VAYAS”, María Marín (54).

Con más de cinco décadas en su haber, Maria no imaginaba que tendría que convivir con un virus tan mortal como el SARS-CoV-2. Sin embargo, su vocación por salvar vidas le animó a continuar con sus labores en su centro de salud en el distrito de Moche: “Solía ver jovencitos sin mascarilla deambulando por las calles, pero cuando decimos algo nos insultan”, manifiesta con dolor. 

A pesar del gran riesgo al que estaba expuesta, haber seguido los cuidados de bioseguridad mantuvieron a salvo a Marin. “Mis hijos me rogaban, hasta lloraban cuando salía de casa a dirigirme a acompañar a vacunar casa por casa”, recuerda con claridad Maria.

Enfermera Mercedes Almendras.
FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

6. “LAS SECUELAS DEL COVID SON MORTALES”, Mercedes Almendras (46).

Las recomendaciones de la enfermera Almendras para atención en vivienda por COVID-19 fueron en aumento durante la segunda ola: a diario tenía a cargo un promedio de 18 pacientes no mayores de 35 años. Aunque hoy en día los casos por COVID-19 han descendido, las secuelas son muy peligrosas, advierte Mercedes. “Me ha tocado atender pacientes en estado crítico, con daños neurocerebrales, insuficiencia renal y, en oportunidades, a pacientes con pre-infarto”. 

No había un día de descanso. Las llamadas por la madrugada de desesperadas familias con pacientes infectados en casa aumentaban debido a que los hospitales COVID se encuentran en colapso. No había camillas, ni personal de salud suficiente para atender la alta demanda de contagio.

La recomendación de las protagonistas de este informe a la ciudadanía y a futuros y futuras profesionales de la salud es seguir cuidándose de las nuevas variantes. Ellas no descartan que el virus pueda continuar mutando, por lo cual se pide el uso correcto de la mascarilla y mantener el distanciamiento.

*Se prefirió mantener en anonimato los centros de salud. 

Una reforma esperanzadora para el campesinado

Una reforma esperanzadora para el campesinado

Por Arturo Gutarra

Esposos beneficiados en la 1ra Reforma Agraria. FOTO: Arturo Gutarra/ La Antígona

“La tierra es para quien la trabaja”. Bajo ese lema se inició la 1ʳᵃ Reforma Agraria por el ya lejano 1968. En aquel entonces, el presidente Juan Velasco Alvarado anunció esta medida. La misma que permitió beneficiar a las y los campesinos. Ellos que eran sometidos a largas horas de jornada laboral. 

Los esposos Catalina Serin y Román Pastor tienen 54 años de casados. “Nos veíamos muy seguido a la hora del almuerzo luego de cosechar papa en el caserío, hoy distrito de Sarín, en Huamachuco. Teníamos un lindo vínculo, y a los 17 años decidimos juntarnos”, recuerdan con alegría. 

La falta del crecimiento de los frutos hizo que decidieran partir hacia el convento de Santo Domingo para poder vivir. Don Pastor consiguió un trabajo y Catalina se dedicó al sembrado de maracuyás, palta, mango, plátano, carambola y maíz en sus chacras. 

Sin embargo, en la arrienda Santa Victoria, donde los dueños eran la familia Ganoza, ganaba ocho soles de plata semanales en una jornada laboral de 24 horas. Esto animó a los esposos a organizar un sindicato y reclamar al patrón que se les aumente el salario. Con ello lograron que se les incremente el sueldo a 15 soles de plata. 

La reforma puesta en marcha benefició a cientos de campesinos del sector. Aun cuando los precios de compra en las tierras se basaban en un kilo de maracuyás a un sol. O un ciento de paltas a 200 soles, precio que no era suficiente para sustentar diariamente a la familia. Cuando los cultivos no daban fruto los animales también eran puestos en venta

Luego del anuncio en Cusco por parte del presidente Pedro Castillo sobre la 2ᵈᵃ Reforma Agraria, Katalina no pierde las esperanzas de que puedan mejorar sus ingresos. Es necesario un mercado en donde puedan poner el precio real de sus cultivos. “Si hay facilidad para poder vender, nos ayudará a todos los campesinos. El negociante gana el doble de lo que siembra; por ejemplo, la palta dura un año para que coseche, el negociante viene, se lo lleva y al día siguiente ya lo está vendiendo”, relata Catalina para La Antígona

Al cierre de esta nota, Román Pastor se encontraba internado en el hospital. El amable hombre fue operado de emergencia. Actualmente, se encuentra en recuperación. 

A continuación, imágenes de los esposos y sus vivencias.

La importancia de Antígona: ¿Qué nos dice el personaje en distintos escenarios?

La importancia de Antígona: ¿Qué nos dice el personaje en distintos escenarios?

Por Diandra García

No es lo mismo hablar de Antígona, con Antígona o de La Antígona. El nombre se repite, pero nunca las maneras de llevarlo. Así también ocurre con la obra de teatro homónima. Publicada hace 2 mil 500 años, se trata de la más representada en el mundo. Entonces, ¿Cómo entender su importancia, en cada escenario?

Hablando de Antígona (el personaje)

La historia sucede en Grecia, en el 442 a.C. Antígona es hija de YocastaEdipo, el mítico personaje de Sófocles que mató a su padre, se convirtió en rey de Tebas y se casó con su madre. Fruto de esta unión, nacen Antígona, Ismene, Eteocles y Polinices

El drama de Antígona inicia con la muerte de los dos últimos. Luego de una batalla por el poder, ambos hermanos se apuñalan entre sí. Creonte, hermano de Yocasta, ordena que a Eteocles se le honre como héroe. A Polinices, en cambio, prohíbe darle entierro digno. Lo destina a vagar como una sombra, sin recibir despedida alguna.

–Yo, por mi parte, enterraré a Polinices. Será hermoso para mí morir cumpliendo ese deber. Así reposaré junto a él, amante hermana con el amado hermano; rebelde y santa (…); que más cuenta me tiene dar gusto a los que están abajo, que a los que están aquí arriba

(Antígona a su hermana, Ismene)

Antígona desobedece el mandato. Para ella, la ley de Creonte carece de valor. “No temo la voluntad de ningún hombre”, declara a su tío. Prefiere dar sepultura a quien salió “del mismo seno” que castigarlo como villano, como lo exige el gobierno. El dilema moral es evidente. Mientras Creonte defiende su propia política, Antígona lucha por la familia y su deber con los dioses.

–Pero al hombre virtuoso no se le debe igual trato que al malvado. (…) Nunca un enemigo mío será mi amigo después de muerto.

–No he nacido para compartir el odio, sino el amor.

(Discusión entre Creonte y Antígona).

Hay interpretaciones al respecto. En principio, Sófocles opone las leyes cívicas (Creonte) a las divinas (Antígona). Posteriores lecturas hicieron de la heroína un ícono feminista. Luce Irigaray, Judith Butler y Adriana Caravero, por ejemplo, reconocen en ella su activismo contra el patriarcado

Hablando con una Antígona (Dévora Castro)

Antígona se ha presentado en escena en diferentes contextos, incluyendo la II Guerra Mundial (direcciones de Jean Anouilh y Bertolt Brecht). En Trujillo, el personaje fue interpretado por la actriz Dévora Castro, en 2015. 

Para Dévora, lo transgresor de Antígona es su sensibilidad. “Soy de quienes actúan para erizar la piel. Fue un proceso muy personal para mí”, sostiene. Tal como Antígona saltó la ley, Dévora se saltó el libreto durante una presentación. “Me pasa cuando mi mamá asiste: me pongo nerviosa. Olvidé todo, quedé en blanco”, confiesa. En su caso, Creonte (Fernando Bacilio) la ayudó. Le recordó sus líneas sin que el público lo notara.

“Me movió el amor familiar”, afirma Dévora. Aunque el comentario es acerca de Antígona, muy bien podría aplicarse a ella: Dévora Castro, improvisando sobre lo escrito por una emoción humana: los nervios por la opinión de su madre. “Fue fuerte. Su valerosa acción nos da una enseñanza”, agrega. Esta vez, se refiere al acto de sentir. “Una señora me agradeció. Fue como si dijera ‘me transmitiste algo. Sentí’”, finaliza.

La Antígona: periodismo con sentido

Lo que está escrito necesita un propósito. Antígona lo sabía. Pese a que la ley le impedía lograrlo, obedeció su corazón. Le dio un sentido propio a la escritura. 

“Era una mujer que defendía sus derechos”, explica Emma Ramos, una de las periodistas fundadoras de La Antígona. Durante la universidad, Emma Ramos, Brenda Baccalini, Johanna Gallegos, Alessandra Díaz, Zoila Antonio, Begoña Angobaldo y Melanie Soca (miembros originales) emprendieron el proyecto. Querían crear algo distinto a otras empresas periodísticas, algo que no fuera ajeno a la lucha diaria de mujeres y disidencias. A ese algo, le llamaron La Antígona.

Marcó la historia”, continúa Emma, insistiendo sobre el significado del personaje. Como Antígona, quienes integran esta familia –tanto el equipo fundador como lxs voluntarixs– marcan la historia. Lo hacen al contarla, en sus diversos espacios, fuentes y sensibilidades. Siempre con sentido.

La necesidad de la Educación Sexual Integral en el Perú

La necesidad de la Educación Sexual Integral en el Perú

POR AYLINN SIÑAS

FOTO: UNFPA Perú

Entre enero y agosto del 2021, la Defensoría del Pueblo reportó más de 4,000 casos de violaciones sexuales a niñas y adolescentes. Los números de embarazos infantiles y juveniles siguen en aumento, y a pesar de que existen lineamientos para comenzar una Educación Sexual Integral, en muchas comunidades educativas, la ESI sigue siendo un tema tabú.

El término “educación sexual” puede escandalizar a muchos, incluso existe un sector de la población peruana que piensa que se reduce a solo hablar de sexo y la genitalidad. Sin embargo, la Educación Sexual Integral (ESI) es mucho más que eso: es un espacio de aprendizaje que atraviesa distintas áreas del desarrollo humano y requiere un trabajo articulado de distintas organizaciones como los colegios, los centros de salud, las familias, etc.

Según la Unesco, la ESI es un proceso de enseñanza en torno a la sexualidad dirigido principalmente a niños y jóvenes, el cual busca dotarlos de conocimientos que les ayudarán a disfrutar de su salud y bienestar, entablar respetuosamente relaciones sociales y sexuales, así como proteger sus derechos.

Es decir, la ESI no busca ideologizar a la juventud, sino que pretende generar conciencia en torno los derechos sexuales y reproductivos, comportamientos sexuales, autopercepción, orientación sexual, prevención de embarazos o enfermedades de transmisión sexual, entre otros conocimientos fundamentales en torno a la salud.

El 3 de junio, el Ministerio de Educación (Minedu) aprobó los Lineamientos de Educación Sexual Integral para la Educación Básica mediante la resolución viceministerial Nº 169-2021-MINEDU. La finalidad de los lineamientos son la implementación de la ESI en las instituciones educativas públicas y privadas para “permitir la vivencia de la sexualidad de manera segura, responsable y saludable”.

No obstante, a la fecha aún hay comunidades educativas en las que los lineamientos no son tomados en cuenta. La campaña “#EsHoraDeCumplir”, iniciada por jóvenes estudiantes de distintas regiones, colectivos juveniles y organizaciones, busca que el Minedu brinde informes sobre las medidas que se han venido tomando para garantizar la ESI en las instituciones educativas.

Esta medida tomada por dichos grupos sociales es entendible, debido a que las y los estudiantes quieren gozar de su derecho a recibir esta información fundamental por parte de sus docentes, quienes muchas veces no reciben una capacitación adecuada en materia de igualdad y género.

“Con esta herramienta tan fundamental es que nosotras como adolescentes podemos desarrollarnos de una manera realmente segura confiable y garantizando que nuestros derechos sean cumplidos”, señaló Jamilee Tello, miembro de la organización juvenil Formando Líderes Adolescentes en Villa el Salvador (FLA-VES), en el programa 90 Segundos en Latina Noticias. La aplicación de la ESI es un factor importante para el cambio de un panorama desolador que aqueja a muchos peruanos hoy en día.

Una realidad alarmante que debemos enfrentar

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar del 2020, elaborada por el INEI, reveló que, durante el año pasado, el 8.3% de adolescentes peruanas entre 15 a 19 años estaban embarazadas o ya eran madres, problemática que principalmente afectaba a las jóvenes de áreas rurales.

Es importante señalar el área en la que se dan la mayoría de los embarazos adolescentes, ya que muchas de estas chicas deben dejar sus estudios, algunas por tiempo indefinido y otras permanentemente, lo que trae como consecuencia una futura vida laboral mermada, así como el riesgo de un posible ciclo de pobreza.

Fotografía: UNICEF Perú

Según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea (CVN), sistema web elaborado por el Ministerio de Salud (Minsa) y el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (Reniec), en lo que va del 2021, se han registrado ocho nacimientos en niñas de 0 a 10 años. Durante el 2019, la cifra se elevó a nueve y en el 2020 casi se triplicó, pues alcanzó los 23.

Según el mismo registro, durante el 2021, la cantidad de niñas entre 11 a 14 años que registraron sus partos fueron 926. Loreto, Lima y Ucayali son las regiones con mayor cantidad de nacimientos registrados con 161, 119 y 114 respectivamente. La cifra de las adolescentes entre 15 y 19 años que registraron sus partos durante este año es de 36.359.

Es necesario recordar que no se podría utilizar estas cifras para conocer la cantidad total de niñas y adolescentes que quedaron embarazadas estos años, debido a que no se contabiliza a aquellas que abortaron o no lograron inscribir oficialmente a sus hijos por llevar partos extrahospitalarios. 

También es lamentable observar que los partos realizados por menores de edad se han mantenido durante la pandemia, ya que muchas de estas niñas se quedaron en sus casas debido al confinamiento y fueron víctimas de violencia sexual por parte de sus propios familiares, por ello es importante que los estudiantes sepan reconocer las situaciones de riesgo, para evitar ambientes de violencia y abuso.

La Defensoría del Pueblo señaló que “del 1 de enero al 31 de agosto de este año, se atendieron 4151 casos de violación sexual de niñas y adolescentes mujeres”. El organismo recordó que muchas menores ven afectado su desarrollo y proyecto de vida debido a su edad y género, por lo cual resulta urgente prevenir estos casos.

Las estadísticas demuestran que la situación problemática y crítica que vive el país necesita de un Estado que tome un rol activo en el fomento de la ESI. Muchos jóvenes no sabrán defender sus derechos y prevenir violencia sexual o de género o embarazos no deseados si no se les enseña en las aulas la importancia del sano desarrollo de su sexualidad.

Mujeres indígenas de América del Sur exigen a comité CEDAW de la ONU protección de sus derechos

Mujeres indígenas de América del Sur exigen a comité CEDAW de la ONU protección de sus derechos

Por la Organización de mujeres indígenas de Perú y América del Sur

Mujeres indígenas en resistencia. FOTO: Mianued Moreno Vera – ONAMIAP

Esperan que tratado internacional adopte una Recomendación General que obligue a los Estados a garantizar derechos colectivos e individuales ante las múltiples violencias que viven por el extractivismo, despojo, militarización y otras formas de recolonizar nuestros territorios. Asimismo, por la violencia de género, sexual, trata de personas, y otras afectaciones en sus cuerpos

El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas Región Sur – ECMIA SUR, organización conformada por miles de mujeres indígenas que sufren múltiples discriminaciones y violencias provocadas por el modelo económico extractivista, como la invasión a sus territorios ancestrales, el saqueo de sus bienes naturales, la apropiación de conocimientos. Por ello exigen ser protegidas a través de una Recomendación General que debe ser elaborada y adoptada por el Comité para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), órgano de las Naciones Unidas.

Desde el año 2004, las mujeres indígenas de las Américas han logrado una serie de declaraciones, mecanismos y recomendaciones de parte de la ONU. Sin embargo, dentro del Comité CEDAW no se menciona específicamente los derechos colectivos de las niñas y mujeres indígenas. La única forma de que sus voces y demandas sean atendidas y garantizadas es que se incluya una Recomendación General por parte del CEDAW que obligue a los Estados a garantizar el igual derecho al territorio, a la tierra, a la lengua, la cosmovisión, a los saberes ancestrales, la cultura, el agua, entre los bienes naturales que han preservado por siglos. 

“El Estado o los gobiernos deben garantizar los derechos a una vida libre de violencias para niñas y mujeres indígenas. Que no exista la violencia racista que han creado los colonizadores para saquearnos, criminalizarnos, despojarnos de nuestros territorios. Por eso es importante que haya una Recomendación General del Comité CEDAW y los gobiernos se comprometan a cumplirla. Queremos vivir en paz, armonía, equilibrio y reciprocidad”, sostiene Melania Canales, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) y coordinadora de ECMIA SUR.  

La pandemia del Covid-19 y la crisis global han evidenciado cómo la destrucción de la naturaleza propicia la aparición y expansión de enfermedades y plagas. Las mujeres indígenas enfrentan afectaciones específicas pues el cuidado del hogar se relaciona directamente con la tierra, el agua, los bienes naturales y la seguridad alimentaria. Por ello, el documento que el ECMIA SUR ha enviado al Comité CEDAW de Naciones Unidas, exige que la Recomendación General sobre los derechos de las niñas y mujeres indígenas incluya que se garantice el ejercicio pleno del:

  • Derecho al Territorio Colectivo Ancestral, libre determinación y autonomía para evitar el genocidio de los pueblos indígenas. Es importante que se entienda que la protección de mujeres indígenas es protección al territorio indígena ancestral y a los modos de vida indígena.
  • Protección a las mujeres indígenas de la violencia sexual antes, durante y post conflictos armados y eco territoriales, el embarazo infantil y adolescente, y la trata de personas.
  • Protección contra el racismo, capitalismo, machismo y colonialismo.
  • Derecho a la protesta y cese de la criminalización contra pueblos y mujeres indígenas. Que cese el estigma, la represión y la persecución. 
  • Derecho a vivir a una vida libre de las violencias múltiples y estructurales; ya que vivimos diversas violencias, pues nos discriminan y violentan por ser mujeres, por ser indígenas, por estar empobrecidas.
  • Justicia, reparación y sanación a las mujeres, pueblos y territorios indígenas, producto de las invasiones, saqueos, depredación de la naturaleza, vulneración de la seguridad alimentaria, entre otras violencias.
  • Derechos sexuales y derechos reproductivos desde nuestra cosmovisión sin injerencias de religiones que niegan nuestras creencias espirituales y conocimientos ancestrales.

Rosalee Gonzales de la Red Xicana Indígena, destaca lo siguiente: “Estamos en la lucha por proteger el derecho a nuestros territorios ancestrales. La amenaza más grande siguen siendo los megaproyectos de desarrollo, de la industria extractiva del petróleo y minerales, que han sido y son enemigos de los pueblos indígenas que son favorecidos por la mayoría de gobiernos. No se puede hablar de desarrollo económico solo como labor física o intelectual, exigimos que se respete que la mujer indígena tiene derecho al territorio colectivo”. 

ECMIA SUR espera que la Recomendación General se adopte a favor de las niñas y mujeres indígenas, herramienta que motivaría una articulación y vigilancia de las acciones a los 189 Estados parte del Comité CEDAW. 

Contacto para entrevistas: Melania Canales, coordinadora ECMIA SUR. Teléfono +511 966811995 (Perú)