Luisa Revilla, primera mujer trans regidora. FOTO: Mano Alzada
Han pasado 180 días desde que Perú perdió a una figura significativa no solo para la lucha por los derechos de las personas trans, sino también para la de diversas problemáticas sociales. Definitivamente, Trujillo y el país no han sido iguales desde la partida de Luisa Revilla, recordada por ser la primera mujer trans regidora de la Municipalidad Provincial de Trujillo entre el 2015 al 2018.
Este 12 de octubre ella habría cumplido 50 años de edad. Por ello, La Antígona rememora su trayectoria e impacto en el país a través de tres activistas trans que se conocieron gracias a ella: Jazmín Goicochea, actual lideresa de la Red Trans La Libertad, la cual Revilla fundó; Fernando García de TransMan Perú, organización transmasculina de origen trujillano y Leyla Huerta, directora de Féminas, colectivo de mujeres trans del país.
Hacer el trabajo previo
Desde lideresa de una organización de mujeres trans y representante de ellas en la Comisión Multisectorial de Salud, hasta subgerente de participación vecinal y regidora de la población trujillana. ¿Hay algo que esta mujer no haya hecho por las personas vulnerables? Los tres entrevistados la recuerdan por aquello que la caracterizaba. No abogaba únicamente por su comunidad, sino por todos quienes la necesitaran, incluso aquellos que no pensaban como ella. “Ella se metía en todo lo que podía’’, coincide Fernando García.
Luisa Revilla como funcionaria, participando de mesas de trabajo. FOTO: Minjus
Luisa Revilla fundó la Red Trans La Libertad el 11 de noviembre del año 2014, la cual inició con siete chicas. Hoy, casi siete años y muchas más adiciones a esta más tarde, el impacto que ha tenido este hogar en mujeres como ella ha sido enorme. La Casa Trans de La Libertad no se trataba de nada menos que su propia casa. Un hogar que acondicionó para acoger a sus hermanas trans que la necesitaran.
Gracias a Revilla, las mujeres trans de la región llegaron a tener reconocimiento por parte de las autoridades. ‘’Ahora no nos ven como una comunidad de tercera clase, sino como una participativa’’, comenta Jazmín Goicochea, su sucesora. Este logro no tuvo sus raíces en la mera búsqueda del reconocimiento de esta comunidad, sino en un trabajo colaborativo con toda la población cercana.
Ella fue más que una líder para las mujeres trans, pues su trabajo social hizo que gane gran cariño de parte de la población trujillana. ‘’Comunidades vulnerables buscaban en ella ese apoyo, porque era un buen enlace a las autoridades’’, explica Goicochea. No se limitaba a lo local, pues tuvo la oportunidad de formar parte de la Mesa de Trabajo del Fondo Mundial. Gracias a su participación en la negociación del proyecto país del Fondo Mundial, regiones clave se benefician de los Mecanismos de Coordinación Comunitaria. En Trujillo, por ejemplo, el MCC se convirtió en un importante espacio de encuentro y articulación para los colectivos LGTB de la región.
Revilla cambiaba el paradigma de los derechos LGTB en todo ámbito en el que se involucraba. A partir de ella, se forman distintas ordenanzas en la región de La Libertad que beneficiaron a su población. Aun cuando se habían enfrentado a un alcalde conservador y religioso. “El mensaje que le daba Luisa era que tenía que dejar de lado sus posiciones religiosas y aperturarse como una autoridad que es para todas y todos’’, explica Goicochea.
Bandera de la comunidad Trans. FOTO: CiudadTijuana.
No muchas figuras LGTB pueden decir que lograron trabajar con personas que suelen ser adversas a ellas. Luisa lo hizo por un bien que ella consideraba de interés mutuo. Hacia el final de su carrera política, Revilla se afilió a Alianza para el Progreso. Un partido en el cual se gestionó la creación de un espacio para las personas de la comunidad TLGB gracias a su presencia. La influencia que tuvo incluso en lugares en donde no se esperaría ver a una mujer trans ser aceptada es impresionante.
La pandemia no iba a detener a una mujer tan dedicada a ayudar a los demás. Gran parte de los ciudadanos trans, debido a los niveles de precarización e informalidad a los que se ven expuestos, dejaron de tener fuentes de ingreso. Ante esto, Revilla no se iba a quedar de brazos cruzados, pese a ser una sola mujer contra decenas de personas vulnerables. Por ello, decidió utilizar su influencia en las redes del Estado para conseguir la ayuda que necesitaban.
“Ella gestionó directamente con las municipalidades, alimentos, atenciones en salud, en prevención para toda la comunidad TLGB’’, explica su sucesora. Además, Luisa entendía que el de ella no era el único grupo que la pandemia dejó a la deriva. Como explica Fernando García, ella “siguió ayudando a la gente que necesitaba abrigo, comida’’ Lamentablemente, fue su ardua labor por el prójimo la que la llevó a sus últimos días. Revilla, cuentan Goicochea y García, se contagió del virus en medio de su ayuda comunitaria.
Las hijas de Luisa Revilla
Si bien el brillo de Luisa dificulta encontrar cualquier tipo de esperanza tras su partida, la estela que dejó está lejos de ser apagada. “Cuando un líder fallece, si no ha sentado bien las bases, su organización desaparece. Pero ellas siguen luchando, e incluso están más empoderadas que antes”, comenta García mientras recalca la admiración que siente por Jazmín Goicochea, hoy lideresa de la Red Trans La Libertad.
Y es que escuchar a Jazmín hablar de lo mucho que aprendió de su “madre”, a quien conoció hace 10 años cuando vendía productos de limpieza, es la evidencia más clara de que la lucha de Luisa no ha sido en vano. “Ella era mi mentora, es la persona que me ha educado, con la cual he estado mañana, tarde y noche”, comenta. Su partida, sin lugar a dudas, la dejó sin suelo durante un tiempo, pues la obligó a dejar el juego de lado y sacar a sus hermanas adelante, en sus palabras.
Pero, poco a poco, tiene todo más claro. En la opinión de ambos activistas liberteños, el legado más importante de Luisa fue su impacto en la percepción que tanto trujillanos como peruanos tienen acerca de las mujeres trans: “Desde llamarlas como son y respetar su identidad, hasta darles puestos laborales distintos al trabajo sexual. Ayudó a que se cambie la imagen”, añade García.
Mientras que antes la única manera de hacer política siendo una persona LGTB era desde dentro del clóset, la trayectoria de Luisa permitió que los partidos políticos dejen de tener reuniones discretas con representantes de la comunidad para ganar votos y empezaran a incluir sus necesidades en sus agendas. Incluso en Alianza Para el Progreso, último partido al que Luisa estuvo afiliada, se gestionó un espacio para poblaciones vulnerables, incluidas las disidencias sexuales, liderado por ella.
Además, explica Goicochea, su visibilidad permitió que se abriera las puertas a la comunidad LGTB para ejercer incidencia política, lo que posibilitó que se crearan y aprobaran distintas ordenanzas municipales y regionales en La Libertad que promueven la igualdad y sancionan la homolesbotransfobia. Así, las entidades públicas empezaron a tratar a la comunidad trans con respeto, y el índice de discriminación bajó. Aquello propició el diálogo entre activistas y autoridades, lo que se extiende hasta nuestros días.
Mujeres trans en busca del reconocimiento de su comunidad. FOTO: Red Trans La Libertad
Luisa era, ante todo, una estratega. Los tres activistas concuerdan en que si hay algo que dejó como lección al activismo trans a nivel nacional fue la contemplación de una agenda social abierta. “Hay muchas cosas que se pueden hacer sin necesidad de elevar la bandera trans”, opina Huerta. En ese sentido, Goicochea concuerda en que la manera de llegar a la mayoría de los ciudadanos es desde el activismo por los derechos humanos de todas las personas en situación de vulnerabilidad.
Durante el debate por la ley de identidad de género, Luisa llegó incluso a reunirse con congresistas fujimoristas, quienes por aquella época se oponían al uso de la palabra ‘género’. Las críticas no tardaron en llegar, pero Luisa sostenía que lo importante era que la ley “salga como salga”, pues no podían esperar que todos los sectores políticos estén de acuerdo en todo. “Estábamos construyendo política, estábamos sensibilizando a un sector político conservador, pero también popular. Si ella hubiera sido congresista, qué no hubiera logrado en el Congreso ya, con ese poder político que tenía”, reflexiona su sucesora.
Pero Luisa no era solo política, sino también amiga. García, que desde el 2014 complementa su trabajo como líder del activismo transmasculino, relata cómo su forma de ser, directa, transparente y estratégica, lo encaminó para guiar a los miembros de TransMan Perú. La noticia de su partida, que le cayó como un balde de agua fría mientras hacía compras, aún se siente en las reuniones de la red, en las que usualmente se le escapa un “¿dónde está la que nos ponía en orden?”.
“Yo admiraba lo cariñosa que era conmigo, a pesar de ser estricta”, rescata Goicochea. En su opinión, su legado es haber motivado constantemente a sus compañeras a educarse y tomar acción. Es así que la mejor manera de honrar su memoria es continuar su trabajo. Y cuando esa tarea genera miedos, Jazmin encuentra consuelo en sus diálogos nocturnos con ella. Le pide que al día siguiente le ponga las palabras correctas en la boca, confiesa entre risas tímidas. Sabe que la institución que ahora dirige es su principal herencia. “Ahora no solo soy la hija de Luisa Revilla, somos las hijas de Luisa Revilla”, concluye.
La mirada hacia adelante
Para la comunidad trans, quedarse de brazos cruzados nunca ha sido una opción. Así como Luisa conquistó una a una las batallas de las que fue partícipe en vida, hoy sus sucesores se enfrentan a nuevos retos. Lo más importante es, concuerdan los activistas, la representación. “No vamos a conseguir leyes a favor de la comunidad trans mientras no exista una congresista trans”, opina Goicochea. Además resalta que es importante que en los debates parlamentarios se escuche las necesidades de dicha población de primera mano.
En la misma línea, Huerta considera que conseguir un cargo político no es suficiente sino va de la mano con el empoderamiento de la comunidad. Además debe haber un involucramiento en espacios de la sociedad civil, pues Luisa “no apareció de un momento al otro”. Para ella, la visibilidad que ella alcanzó fue un logro importante. Sin embargo, a modo de autocrítica, asevera que “no se debe centrar el cambio en una persona, sino en un grupo de personas”.
Y en ese camino va la Red Trans La Libertad, que hoy cuenta con bases y lideresas provinciales en Chepén, Pacasmayo, Ascope, Trujillo y Virú. Prueba de ello es que se viene preparando la campaña “La Esperanza, ciudad inclusiva”, por la cual se implementará la ordenanza municipal 017-2016-MDE. Esta prohíbe la discriminación a la comunidad LGTBIQ+, a diferencia de otras regiones del país donde a pesar de haber sido aprobadas. O en otros casos no han sido implementadas. “Exhorto a los activistas a nivel nacional a que hagan vigilancia de estas ordenanzas”, añade Goicochea.
Sin embargo, como bien precisa el líder de TransMan Perú, las normas legales necesitan ser acompañadas de una correcta capacitación a funcionarios públicos para que su trato se caracterice por el respeto y el conocimiento. Asimismo, queda aún pendiente el reto de adoptar un discurso social que no contemple solo las necesidades de la comunidad LGTB. “Si vas a ser autoridad, no lo vas a ser solo para cierto grupo, sino para todos”, añade Goicochea.
Luisa dejó este mundo pidiendo que no la olviden. Un pedido del que se están encargando sus “hijas” y compañeros. “Mencionándola siempre porque ella fue uno de los pilares para que esto esté como está, y recordándola como una gran amiga y lideresa”, acota García. La trascendencia de su historia está asegurada. Que su memoria sea honrada como a ella le hubiera gustado, con más lucha.
La exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano” ha hecho posible que las historias de muchas mujeres no queden en el olvido. Este trabajo estuvo bajo la curadoría de Gabriela Yepes. Te contamos más sobre él para reflexionar sobre el rol de las mujeres dentro de la industria audiovisual, en el pasado y el presente.
El movimiento Me Too [“yo también”] fue fundado por Tarana Burke en 2006, pero fue recién en 2017 cuando se popularizó globalmente. Un tweet de la actriz Alyssa Milano desató un escándalo en el mundo del cine que hoy tiene a un magnate de Hollywood cumpliendo una pena de 23 años de cárcel. Me Tootraspasó las fronteras de la realidad. Llegó a la ficción a través de diversas producciones como “The Morning Show”, serie producida y protagonizada por Reese Witherspoon y Jennifer Aniston. Este movimiento es uno de los ejemplos más emblemáticos de cómo las mujeres dentro -y también fuera- de la industria cinematográfica han ido exigiendo mejores condiciones y oportunidades durante los últimos años.
If you’ve been sexually harassed or assaulted write ‘me too’ as a reply to this tweet. pic.twitter.com/k2oeCiUf9n
El cine peruano no ha sido ajeno a las voces de las mujeres. Así lo evidencian diversas iniciativas recientes. En 2018 surgió la primera edición del Festival Hecho por Mujeres, y un año después se consolidó el SINCA (Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores Audiovisuales y Cinematográficos del Perú), que incluyó un “Reglamento para casos de acoso y hostigamiento sexual en el SINCA”. Luego, en 2020, Instagram se volvió una plataforma relevante, no solo porque albergó digitalmente a asociaciones como la AMA(Asociación de Mujeres y Disidencias Audiovisuales), sino porque también se convertiría en una herramienta que ayudaría a que numerosas alumnas y profesionales audiovisuales denunciaran graves experiencias de acoso sexual. En 2021 las voces de las mujeres siguen haciendo eco. Así lo demuestra el 25 Festival de Cine de Lima PUCP con la exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano”.
Reescribir la historia para incluir a las mujeres
Explorar la participación de las mujeres en el pasado conlleva sus propios retos. Sus vidas y experiencias no siempre se han registrado. Aún así, la directora, guionista y dramaturga peruana Gabriela Yepes se propuso comenzar una ardua investigación. Esta misma considera a todas las mujeres en todos los campos cinematográficos. Desde la llegada del cine al Perú en 1897 hasta fechas más contemporáneas. La exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano” es el resultado de esta labor.
“Todo lo que se ha dicho sobre las mujeres lo han dicho los hombres. De las mujeres en el cine en general sabemos poco. La mayor parte de la historiografía que se ha hecho sobre el cine peruano -también universal- ocupa de temas como el análisis de las películas, las escuelas de cine, las comisiones de producción, el rol de director. Son temas muy importantes pero que tienden a dejar de lado la contribución de las mujeres cuyo trabajo se centra en roles llamados de ‘menor resonancia’ o de menor importancia. Carecen de la trascendencia necesaria para ser recogidos en los libros de historia», señala ella.
Esta muestra fue llevada por otro camino: «Teníamos que cambiar nuestro marco de referencia”, contó Gabriela durante la visita guiada de la exposición. Y es por eso que fue necesario recurrir a documentos como las fotos de los detrás de cámaras, material administrativo, y notas de películas que se rodaron en Perú. También hubo otras fuentes de información vitales: los álbumes familiares y los testimonios de las cineastas, de sus viudos, nietos, y hermanos en caso de haber fallecido antes de que comenzara la investigación.
“El día de hoy existen pocas mujeres trabajando en cargos de poder y reconocimiento detrás de cámaras. En el Perú hay un promedio de 11% de directoras de ficción sobre todo y guionistas. Hay muy pocas mujeres trabajando en roles técnicos como la dirección de la fotografía, la jefatura de luces, en la cámara, entre otras. Existen una serie de mecanismos sociales, culturales que imponen a las mujeres unos ciertos mandatos de vida y de conducta.
Para el caso del cine, estas tendencias tienden a limitar su acceso a puestos de mayor responsabilidad. Suelen subestimar su creatividad y empujarlas a participar en roles vinculados a la logística, al cuidado, de carácter manual, repetitivo y de menor prestigio y reconocimiento», comenta Gabriela. Asimismo reafirma que el hacer una muestra sobre las mujeres en el cine significaba «visibilizar historias, imágenes, películas, filmografías». Sin embargo también comprender todo el contexto social y cultural en el que ellas trabajaron y los cambios que hubieron.
Gracias a esta investigación se logró identificar a casi 400 mujeres que trabajaron detrás de cámaras a lo largo de 79 años en nuestro país. De todas ellas, alrededor de 110 ocuparon jefaturas de área o departamento en más de una película. Estas cifras demuestran que la participación de las mujeres en el cine nacional fue relevante: “yo me atrevo a decir que sin ellas nuestro cine nacional no existiría, o en todo caso sería muy diferente de lo que es”, agregó Yepes.
Algunas reflexiones que deja esta exposición
Hubo mujeres presentes desde la primera función de cine en Perú. Luego muchas peruanas participaron como actrices en las primeras producciones rodadas en el país, pero fueron pocas las que lograron trabajar detrás de cámaras. En general, las mujeres cineastas en Perú vinieron de círculos privilegiados de la sociedad o fueron extranjeras. Esto no necesariamente ha cambiado pero algo interesante es que quizá el espíritu de lucha estuvo presente desde el inicio.
Entre 1913 y 1930 -etapa del cine mudo-, esta exposición logró identificar a 50 hombres que participaron detrás de cámaras, pero tan solo a 3 mujeres. Una de ellas fue María Isabel Sánchez-Concha, autora del argumento del segundo cortometraje de ficción hecho en Perú: “Del manicomio al matrimonio”. Fue filmado y exhibido en 1913. Otra de ellas fue Angela Ramos, importante figura del periodismo nacional. El único trabajo que tuvo como cineasta implicó escribir la película “El carnaval del amor”, que estrenó en 1930.
Aunque diversos factores, como la llegada del cine sonoro, hicieron que Ramos dejara el cine, su labor periodística no cesaría, sino que contribuiría a la lucha por los derechos de las mujeres, de los presos y de la militancia partidaria. La pluma era un arma camuflable que seguramente ayudaba a las mujeres de aquel entonces a ser libres desde los confines del ámbito doméstico. No es coincidencia que las primeras mujeres detrás de cámaras hayan sido escritoras.
La llegada del cine sonoro a Perú no facilitó la participación de las mujeres detrás de cámaras. Sin embargo, aquellas que lograron involucrarse tuvieron valiosos aportes. Por un lado, estuvieron las mujeres como Mocha Graña, que trabajó como diseñadora de modas y vestuarista. Se convirtió en la única mujer encargada de una jefatura de área durante los primeros 30 años del cine sonoro de nuestro país. Sin embargo, también hubo muchas mujeres que, aún lejos de las cámaras y los actores, igualmente ayudaron a que los rodajes se completaran. Una de ellas fue Juana Ferreira, esposa del cineasta y fotógrafo Antonio Wong Rengifo. Ferreira se encargaba de la casa, la crianza de su hija, e incluso del negocio de fotografía familiar para que su esposo pudiera grabar en la ciudad donde vivían: Iquitos.
Algo relevante que ha dado a conocer esta exposición es que la primera mujer en dirigir un largometraje mudo en Perú vino de fuera. Stefanía Socha llegó desde Polonia y dirigió “Los abismos de la vida” en 1929. Esta obra tuvo éxito y llegó a exhibirse en Lima y provincias. Sin embargo, su autora regresaría a su tierra natal un tiempo después y nunca más se dedicaría al cine. Tuvieron que pasar aproximadamente 50 años desde aquel entonces, para que la primera directora de cine peruana apareciera en nuestro país: Nora de Izcue. La autora de películas como “Runan Caycu” (1973) construiría una larga trayectoria enfocada en mostrar las distintas realidades del Perú.
“Yo siempre he tenido un espíritu gremial muy grande. Siempre he creído que las cosas no las hace uno solo sino que tenemos que estar todos unidos”, contó la pionera en una entrevista de 2020. Palabras de alguien que vivió la primera iniciativa estatal dedicada a fomentar la producción de cine nacional (Ley 19327). Dichas líneas reflejan la necesidad de luchar por mejorar la industria, de forma colectiva y organizada. “Incluso hasta ahora que estoy retirada del cine, pertenezco a la Unión de Cineastas Peruanos (UCP), me reúno con ellos, les doy mi opinión, me mandan las cosas… Siempre en la vida gremial he tenido una participación muy activa. Para mí siempre ha sido muy importante”, agregó.
Recordar -y sobre todo, expandir- la historia es importante para entender los retos que aún enfrentan las mujeres audiovisuales y no audiovisuales en el presente. Aunque las dificultades de la pandemia y la incertidumbre política hayan creado retos diversos, esta exposición demuestra que las cineastas en Perú seguirán alzando sus voces y sus cámaras.
EL 28S se vive día a día. Cada esfuerzo nos mantiene en pie de lucha. Principalmente el de las colectivas, activistas y todas las organizaciones que promueven un cambio para al fin tener derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. En esta segunda parte del reportaje presentado por el 28S conoce más sobre el trabajo realizado actualmente en México y Perú.
Los esfuerzos que las colectivas, activistas, organizaciones están haciendo en México y Perú
Marcha de la marea verde en México.
México tiene antecedentes de la búsqueda de las mujeres y personas gestantes por su derecho a decidir y las trabas que se les han impuesto por parte del Estado.
En 1936, un grupo de feministas presentaron la propuesta «El aborto por causas sociales y económicas» considerada como la primera iniciativa respecto a la despenalización del aborto en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México.
Durante 1974 se reconoce a la mujer en su derecho político y en su derecho a la procreación.
En 1976 se inicia la primera jornada para que las mujeres pudieran acudir a cualquier institución pública de salud a realizarse un aborto seguro exigiendo información y dación de métodos anticonceptivos a toda la población femenina.
También, en 1979 se efectúa una marcha fúnebre en memoria de todas las muertas por abortos clandestinos. El 10 de mayo de este mismo año se reconoce el día de la maternidad libre y voluntaria.
Ante esto, organizaciones comenzaron a formar de manera teórica y práctica sus habilidades de liderazgo e incidencia, como es el caso del Instituto de Liderazgos Simone de Beauvoir (ILSB) que a través de la Escuela de Liderazgos Jóvenes de REDefine crearon una red de jóvenes que promueve y defienden los derechos sexuales y reproductivos, el acceso al aborto legal y seguro y la prevención del embarazo no deseado de las y los jóvenes.
Platicamos con la RedDefine del Estado de México, para conocer más sobre las acciones e incidencias políticas que realizan las y los jóvenes para seguir contribuyendo en su Estado donde según datos de Save the Children, en 2019 hubo más de 500 embarazos de niñas menores de 15 años.
Foto: IG ILSB
¿Quiénes la conforman?
Existen redes activas en 12 estados del país: CDMX, Durango, Guerrero,Guanajuato, Morelos, Michoacán, Nayarit, Puebla, Sonora, Veracruz, Quintana Roo y entre ellos también en el Estado de México. Esta conformada por juventudes diversas con perspectiva de género, derechos e interculturalidad.
¿Cuáles son las contribuciones que realizan a favor de la salud reproductiva y sexual de las adolescencias?
Realizamos incidencia en todos los espacios posibles, desde la sensibilización con la sociedad en general ante el tema y necesidades como el acercamiento directo con adolescencias y juventudes para informarles de sus derechos sexuales y reproductivos brindándoles recursos y acompañamiento que les permita el goce pleno de su sexualidad.
En cuanto a la prevención del embarazo no deseado en adolescentes incidimos para que puedan tener acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, a una gama variada y pertinente de métodos anticonceptivos.
De igual manera buscamos la colaboración con tomadores y tomadoras de decisiones para colaborar, ampliar y garantizar el acceso una educación sexual integral con perspectiva de género, interculturalidad y juventudes. En donde cada uno de sus derechos sexuales y reproductivos puedan respetarse, promoviendo también una corresponsabilidad masculina y que el Estado implemente políticas públicas para prevenir embarazos no deseado. Es por ello que trabajamos para que el acceso al aborto por violación respaldado por la NOM 046 y otras causales ya establecidas en la ley sean una realidad, por la ampliación de las mismas, así como para lograr la despenalización en el país. Es fundamenta reducir los procedimientos inseguros que ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres, adolescentes, niñas y cuerpos gestantes.
Sabemos que la criminalización del aborto no hace que deje de suceder. De hecho, orilla a las personas a recurrir a procedimientos clandestinos inseguros que pueden poner en riesgo su salud y su vida. Despenalizar el aborto no obliga a nadie a hacerlo, facilita el acceso a los servicios para quienes lo necesitan evitando que arriesguen su vida y salud con abortos inseguros, reconociendo la autonomía y el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Exigimos que el aborto más allá de que sea ley, sea una realidad. Estamos a favor del aborto seguro, legal y gratuito, y del libre ejercicio de la maternidad elegida y deseada.
¿Cuál es el mayor reto que enfrentan?
Parte de los mayores retos que como red hemos enfrentado ha sido el adultocentrismo que lamentablemente llegan a frenar nuestro avance o bien a desvalorizarse. Así como también el limitado acceso e intervención a incidir en planes o programas públicos que involucren a los derechos sexuales y reproductivos. De ahí que creamos que es esencial que el Estado garantice espacios y mecanismos para la participación juvenil, en condiciones de igualdad y transparencia. Las adolescencias y juventudes tienen derecho a expresar, manifestar y asociarse con otres para crear y proponer acciones positivas que contribuyan a su propia salud y bienestar. La participación en políticas públicas sobre sexualidad y reproducción es nuestro derecho.
Como personas activistas y/o voluntarias, ¿Cómo se sienten al saber que su labor está contribuyendo a grandes cambios, en este caso, a modificaciones de las leyes a favor de la despenalización del aborto?
Sin duda, nos llena de una alegría inmensa saber que lo que hacemos se moviliza y alcanza diversos espacios. Es reconfortante visualizar que no solo es REDefine Estado de México sino que también existen otras redes, organizaciones y grupos feministas que trabajan en conjunto, que inciden desde sus espacios por un fin compartido, por la despenalización del aborto, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por un derecho humano.
Marcha sobre despenalización del aborto en Perú. FOTO: Cris /AFP / Getty images
Fotografía de Perú en Marcha sobre despenalización del aborto
Serena Morena es una red feminista que ofrece acompañamiento a mujeres en situación de aborto. “Nuestra función es brindar información confiable (…) Nuestra vocación: alcanzar la despenalización”, dice Milagros Olivera, coordinadora general de la colectiva. Las miembros voluntarias se manifiestan en contra de instituciones machistas, así como de la industria del lucro. “La criminalización hace que estos negocios (de aborto clandestino) sean rentables”, asegura Milagros.
“La oposición es conservadora, burda. Con sentido crítico muy poco desarrollado, en comparación al del oportunismo”, argumenta Milagros. Aunque reconoce las acciones por el aborto legal y seguro en espacios de lucha social, considera que la legislación peruana las obstruye. “Hasta que no tengamos un poder legislativo sensibilizado, formado e informado sobre aborto, los avances van a ser limitados”, indica.
De eso se trata el 28S: conocer y reescribir los límites. “Hablar sobre el aborto es darle nuevas lecturas a nuestras experiencias sobre el mismo”, expone Milagros. Cada país de Latinoamérica emprende una trayectoria distinta hacia la despenalización, por eso es esencial compartirlas: desde México, Perú o cualquier otro país. Milagros lo explica de nuevo, con fortaleza en la voz: “No somos individuos desperdigados. Estamos organizadas”.
“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir"
Por motivo del 28S, La Antígona presenta una remembranza de la lucha y el camino que han recorrido los países de Latinoamérica hacia la despenalización del aborto, en especial México y Perú, que cuentan con leyes muy opuestas entre sí.
¿Por qué se conmemora el 28S?
Foto: BBC
En América Latina y el Caribe, solo hay cinco países que permiten la interrupción voluntaria del embarazo dentro de unos plazos establecidos: Guyana, Cuba, Puerto Rico, Uruguay y Argentina. Así como cinco países que lo rechazan bajo cualquier circunstancia: República Dominicana, Haití, Honduras, Nicaragua y El Salvador.
Recientemente, después de una ardua lucha, en diciembre de 2020, Argentina inspiró a todos los países de América Latina y el Caribe. Esto, cuando aprobó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Un resultado de una larga lucha de las feministas y sociedades civiles del país.
Como dijo CLACSO al respecto de este logro: “El aborto deja de ser delito. El aborto es política de Estado. Es un tema prioritario de salud pública. Asimismo, hace a las niñas y mujeres más libres, más iguales, más protegidas, les devuelve el poder sobre sus cuerpos al que tienen derecho. El aborto es ley.”
El camino que tuvo que recorrer Argentina para poder conseguir que el aborto se legalizara ha servido de inspiración para muchos otros países con ideas conservadoras y religiosas que aún se posicionan en contra de los derechos de la libre elección. Unos de ellos son México y Perú, que cuentan con leyes muy opuestas entre sí respecto al aborto. Por un lado, México ha conseguido regular algunas leyes a favor de las mujeres y personas gestantes, y Perú sigue luchando por romper los tabúes en la sociedad.
¿Cómo es la situación respecto al aborto en México?
Foto: FRANCE 24
El aborto es ilegal en México. A lo largo de los años, solo ha conseguido que el aborto voluntario esté despenalizado hasta la semana 12 de gestación en la Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz e Hidalgo.
El 2016, fue publicada la NOM-046 en el Diario Oficial de la Federación. Esta estableció que, en caso de violación, una mujer y persona gestante pueden acceder a un aborto médico legal. Asimismo que no tenía necesidad de presentar una denuncia penal. Esta norma es obligatoria en todos los servicios públicos del país.
En 2018, la SCJN resolvió que las instituciones de salud deben contar con políticas de salubridad para atender. También a que debían hacerlo sin dilación alguna. Priorizando casos urgentes de interrupción legal del embarazo en caso de violación.
El pasado 7 de septiembre, la Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN) resolvió por unanimidad que es inconstitucional criminalizar el aborto invalidando el artículo 196 del Código Penal del estado de Coahuila. Con esto, se pronunció a favor de garantizar el derecho de las mujeres y personas gestantes a decidir sin enfrentar consecuencias penales.
Este 20 de septiembre, las y los Ministros de la SCJN declararon la invalidez del artículo 10 bis de la Ley General de Salud por no establecer límites claros al ejercicio de la Objeción de Conciencia por parte de profesionales de la salud. Específicamente personal de medicina y enfermería.
Muchas veces, el lenguaje del derecho puede ser confuso por tantos tecnicismos que incluye, por eso, conversamos con la abogada y feminista Mariana de Lucio, quien nos explicó con términos más sencillos qué es lo que significa esta nueva resolución para México.
“La Suprema Corte de nuestro país resolvió que el Código Penal del Estado de Coahuila va en contra de la Constitución al prever como delito el aborto. Este criterio, al ser resuelto por la Suprema, tiene un carácter obligatorio para todos y todas las jueces de nuestro país. Esto quiere decir que si una mujer o persona gestante es denunciada por este delito, los y las jueces no pueden considerarlo como un delito y su obligación es no procesarlos. Por otro lado, como ya no es considerado un delito, todas las mujeres y personas gestantes que hayan sido detenidas y procesadas por este delito, deben ser liberadas.”
Cuando los medios informaron de esta nueva resolución, se creó una ola de desinformación y malinterpretaciones en el país por la palabra “despenalización”. Muchas personas consideraban que esto significaba que el aborto ya era legal.
“Que se haya despenalizado significa que ninguna mujer o persona gestante estará en situación de cárcel por abortar. Recordemos que la ley no solo regula, también envía mensajes. Aunque la Suprema declare la inconstitucionalidad y, en consecuencia, no se pueda procesar penalmente a ninguna persona por abortar, le toca al Congreso de cada Estado legislar para eliminar de sus códigos penales el mensaje de «quienes abortan son criminales», porque aunque ya no tenga fuerza legal, es un mensaje discriminatorio”, afirmó Mariana.
El pasado 24 de septiembre, la Secretaría de Gobernación informó que ya se está trabajando en la liberación de mujeres encarceladas por interrupción del embarazo o por haber sido partícipes en el proceso. De igual manera, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) pidió revisar 432 carpetas de investigación abiertas por este delito entre enero y julio en 27 de los 32 estados del país.
La organización feminista GIRE A.C, la cual lucha a favor de la justicia reproductiva, menciona que la criminalización del aborto es la materialización del estigma que la maternidad es una función obligatoria de las mujeres, idea que representa una violación a los derechos humanos y el derecho a decidir libremente de las mujeres.
“Falta todavía regularlo, asegurar un acceso real, seguro y gratuito para todas las mujeres y personas gestantes que deseen abortar, porque hasta este momento, se asegura su no criminalización, pero no un sistema de salud que prevea como obligación del Estado prestar este servicio para quienes así lo deseen, porque ojo, no se está obligando a nadie a abortar”, comparte Mariana respecto a los comentarios de que, al llegar a ser legal el aborto, será usado como otro metodo anticonceptivo.
México sigue siendo un país conservador en cuanto a la religión. Sigue rigiendo la mayoría de pensamientos y comportamientos de la sociedad. Incluso, existen grupos encabezados por jóvenes que, por influencia familiar luchan por el respeto “a la vida”, como le llaman, estando a favor de continuar los embarazos, aun en contra de la voluntad de la mujer o persona gestante.
Como la reciente polémica del Tecnológico de Monterrey (TEC). Fue aquí, donde se aprobó que uno de sus grupos estudiantiles, Grupo Vitae, se pronunciara en contra del aborto. Dentro de su discurso pusieron énfasis en que van a promover “la dignidad humana desde la fecundación hasta la muerte natural”.
Respecto a esto, Mariana comenta que “la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha emitido criterios en los que indica que el derecho a la vida, al igual que los demás derechos humanos, lo tiene cualquier persona a partir de que nace viva. Si bien el debate sobre el comienzo de la vida es complejo, jurídicamente existe el consenso de que las personas se convierten en titulares de derechos a partir de su nacimiento. La protección a la vida prenatal debe interpretarse como un objetivo que se logra mediante la protección a la mujer y persona gestante, y no en oposición a ella”.
Durante una de las discusiones que ha tenido la Suprema Corte sobre la modificación de las leyes, un grupo de personas fanáticas religiosas que se hacen llamar “provida”, se manifestaron afuera de las instalaciones de la SCJN con estandartes de la Virgen de Guadalupe, veladoras y pancartas. Ellas se pronunciaban a que “los derechos de unas personas no debería ser a costa de otras vidas”.
Ante esto, Mariana explica la diferencia. “La SCJN, de hecho, declaró inconstitucional que el estado de Sinaloa prevea en su Constitución la protección a la vida desde el momento de su concepción. Ya que, en realidad, esta es una idea que se utiliza para criminalizar a la mujer. No existe un consenso científico de cuándo empieza la vida y mientras se siga con esa discusión interminable, se desprotege la vida que nos consta que existe (la de la mujer y la persona gestante). Por último, el Estado no puede tomar argumentos religiosos, porque el Estado es laico, decir que el producto tiene alma y vida no es un argumento válido jurídicamente.”
El pasado 21 de septiembre, varios medios informaron que la SCJN reguló artículos que invalidan la objeción de conciencia por parte del personal médico y de enfermería frente al aborto. Con esto, se pensaba que se estaba obligando al personal médico a actuar en contra de su ética como prestar servicios a favor de la vida. Por ello, Mariana nos explicó qué significa esta nueva resolución.
“Empecemos por decir las cosas como son, la Suprema NO INVALIDÓla objeción de conciencia. Lo que dijo es que el artículo 10 de la Ley General de Salud que prevé la objeción de conciencia es muy ambiguo. Permitiendo así que se utilice como un “cheque en blanco”. Asimismo que pueda ser utilizado en contra de los derechos humanos de las personas usuarias de servicios de salud. Entonces, se invalidó el artículo 10 y se va a enviar un exhorto al Congreso de la Unión. Esto, para que legisle la objeción de conciencia de manera más precisa para que no esté en contra de los derechos humanos. Aquí es importante mencionar que, como obligación internacional, toda institución pública que preste servicios de salud debe contar con personal NO OBJETOR”.
Para mayor entendimiento de lo que implica la invalidación del Artículo 10 bis, Mariana nos da un ejemplo sobre los beneficios que tendría para las mujeres y personas gestantes. “Suponiendo que una niña llega a una clínica con urgencia para abortar porque su vida está en riesgo y solo está una persona médica que pueda aplicar el legrado, no es válido que esta utilice la objeción de conciencia. Esto, porque en la ponderación de derechos, está en riesgo la vida de una niña (eso no sería muy provida de su parte). Si no hay alguien más en la clínica, es su obligación salvar la vida que está en sus manos”.
El Ministro Presidente destacó que estas nuevas regulaciones a la ley están aportando grandes iniciativas y movimientos a favor de la lucha histórica por los derechos y libertades de las mujeres. Como dice Mariana: “Me encantaría decir que el aborto ya es ley, pero no es así. Todavía falta un largo camino por recorrer. La SCJN dio un paso monumental, pero todavía faltan más pasos”. Las mujeres mexicanas seguimos luchando y accionando para que en un futuro próximo podamos gritar: “Ya es ley”.
¿Cómo es la situación respecto al aborto en Perú?
El aborto siempre se sancionó en Perú. En 1863, el Código Penal contemplaba dos atenuantes: el móvil de honor y el aborto consentido por la mujer. En el primer caso, la pena se reducía cuando se trataba de una mujer soltera embarazada, ya que si se evidenciaba que mantenía relaciones sexuales fuera del matrimonio, ella y su familia serían marginados socialmente.
A partir de 1924, todas las prácticas abortivas quedaron penalizadas, con excepción del aborto terapéutico. El protocolo para que este se practique; sin embargo, no se aprobó hasta 2014: noventa años después de la ley.
Aborto en el Código Penal
Modalidad
Descripción del tipo penal
Sanción
Auto aborto (Artículo 114º)
La mujer que causa su aborto o consiente que se lo practiquen
Pena privativa de libertad no mayor de 2 años (…)
Aborto consentido (Artículo 115º)
El que causa el aborto con el consentimiento de la gestante (…)
Pena privativa de libertad no menor de 1 ni mayor de 4 años (…)
Aborto sin consentimiento (Artículo 116º)
El que hace abortar a una mujer sin su consentimiento (…)
Pena privativa de libertad no menor de 3 ni mayor de 5 años (…)
Agravante (Artículo 117º)
El médico, obstetra, farmacéutico, o cualquier profesional sanitario, que abusa de su ciencia o arte para causar el aborto.
Pena privativa de libertad establecida en las modalidades de aborto consentido y sin consentimiento, inhabilitación.
Aborto terapéutico (Artículo 119º)
Aborto practicado por un médico con el consentimiento de la mujer embarazada o de su representante legal, cuando es el único medio para salvar la vida de la gestante o para evitar en su salud un mal grave y permanente.
No es punible.
Marco legal del aborto. Código Penal vigente. Fuente: Católicas por el Derecho a Decidir – Perú.
Para Patty Gonzales (activista por el aborto seguro y estudiante de Medicina), el aborto terapéutico tiene un marco legal muy restrictivo. Esto facilita que algunos profesionales de la salud nieguen el acceso a sus pacientes. Aún cuando este sea legal. “Todas las personas deben saber que tienen opciones. Los profesionales tienen que capacitarse en el protocolo, o referir a la paciente con alguien que lo esté”, sostiene Patty.
¿Qué ocurre al margen de la ley? Según cifras del MINSA, entre 2020 y lo que va de 2021, se realizaron 384 abortos terapéuticos a nivel nacional. El número no es representativo. En 2006, un estudio elaborado por la antropóloga Delicia Ferrando aproximaba alrededor de 371 mil abortos al año. Las mujeres peruanas sí abortan, pero lo hacen en clandestinidad.
Hay una ventana de oportunidad para Perú: se impide el acceso al aborto, pero no a la información. «(Un profesional de la salud) puede decir: el aborto está penado; sin embargo, existen métodos seguros», afirma Patty.
Embarazo adolescente. FOTO: Archivo El Sol De Mexico
“Es en el mes de julio cuando me enteré de que tenía tres meses de gestación. Comencé a presentar moretones y cambios en el color de mi piel. Presenté dolores en mis ovarios, pensaba que tenía quistes”, comenta Fernanda, quien se encontraba cursando el quinto año de secundaria por ese entonces.
Cuando su madre le llevó al hospital, el doctor de inmediato le preguntó: “¿Tienes pareja?”. Una respuesta afirmativa hizo que el doctor la derivara al ecografista. Fue allí donde se enteró que estaba esperando a su hija.
—¿Has venido acompañada de alguien más?, le dice el ecógrafo.
—Sí, mi madre se encuentra afuera, responde.
—¿Quieres que le digamos o prefieres decirle?
—Mejor ustedes.
“Llamé a mi mamá y me escondí”, cuenta. “Consecuente a esto, mi mamá se enojó y me pidió que le cuente quién es el padre”.
Relatos como estos se viven en la región de La Libertad. En lo más profundo de cada familia se guarda una historia. Y en la semana de la prevención del embarazo precoz, la situación no parece haber cambiado mucho. En el marco de la pandemia, hubo un aumento de casos que pusieron en alerta a toda la población joven: cada día son ocho las adolescentes de entre 11 a 19 años que dan a luz en un centro de salud. Estos se dan por varias circunstancias: ya sea por ultraje, falta de orientación sexual, negación de kit de embarazos, o en algunos casos por “tradición familiar”, esto último sucede en la sierra liberteña.
En el Perú, el embarazo en adolescentes es un tema que —aun con el pasar de los gobiernos— todavía no se le ha dado verdadera importancia, y es impactante si consideramos que se tratan de 33,012 casos a nivel nacional. En la región de La Libertad durante el 2019, los casos de jóvenes entre 11 y 19 años reportados por el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea, alcanzaron los 3,044, de los cuales las menores de 14 representaban a 62 niñas. Asimismo, durante esa fecha, la zona rural lideraba con altos dígitos los informes con 456 reportes. Sin embargo, con la llegada de la COVID-19 al Perú en el 2020, y específicamente a la región, provocó un pico de 2,859 casos. Ahora, en lo que va del año, son 2,055 los embarazos de niñas y jóvenes entre 11 y 19 años.
Actualmente, se han registrado 673 casos de gestación en la zona urbana. Son julio y agosto los meses que más partos se atendieron. La parte rural registró 1,382 adolescentes entre Pataz, Bolívar, Sánchez Carrión, Santiago de Chuco y Otuzco.
Era una noche helada en la altura de la serranía de La Libertad. Con mucha pena, “Katy” nos relata lo duro y difícil que le fue afrontar la pérdida de su primogénito. Habían transcurrido cuatro meses desde su nacimiento y el proceso que, como madre joven, tuvo que soportar. Todo transcurría con normalidad en el mes de mayo, Katy cumplía con las tareas del hogar mientras su madre salía a vender sus productos. Pero, cuando llegó la noche, la madre —por alguna razón— no llegaba a su vivienda.
Katy preparaba la avena para poder cenar con sus hermanos. De pronto, ocurrieron los hechos que hasta el día de hoy le causan tristeza y, a la vez, vergüenza: “Recuerdo que estaba haciendo la cena, de la nada escuché que lloraba y lloraba. Yo no sabía qué hacer en ese momento y ni cómo auxiliarlo, ya que llevaba media hora así. Su carita estaba morada y no pensé que se estaba ahogando. Mi madre no estaba en casa y, de repente, de un momento a otro, dejó de gritar mi angelito. Desde ahí traté de olvidarme de esa etapa vivida”, comentó la menor de 15 años, quien actualmente es ama de casa.
No pudo culminar su primaria ni secundaria por la falta de recursos económicos; sin embargo, no pierde las esperanzas de poder retornar al estudio y convertirse en una profesional de la salud: Enfermería es lo que tiene planificado estudiar, pero —debido a la pandemia— ciertas metas se han retrasado para ella. No obstante, la joven confía en que podrá cumplirlas.
Un embarazo en la etapa adolescente puede llegar a afectar psicológicamente a la persona, ya que cada joven se plantea un proyecto de vida a largo o a corto plazo para el desarrollo de su vida. Sin embargo, hay eventos inesperados que, en algunos casos, pueden llegar a superarse y les permiten volver a darle dirección a sus vidas.
Jimena cumplió 20 años la semana pasada. En nuestra plática, comentó que solo había acabado la primaria, ya que sus padres, pese a contar ambos con un trabajo, no se daban suficiente abasto en sus actividades en la sierra liberteña. Ante estas complicaciones que también perjudicaban a su hermana, Jimena optó por abandonar sus estudios y apoyar a la familia con tareas del hogar. Ella tenía planes, su sueño era estudiar para ser secretaria, o, inclusive, convertirse en una gran estilista. A fines del 2019, laboraba en una tienda vendiendo ropa para dama. En una mañana soleada cotidiana, su empleadora la notaba con actitudes extrañas: “Esta muchachita a cada rato va al baño, algo debe tener”, decía la dueña. ¿Qué era lo que estaba pasando?
—No me “ha bajado” hace 2 semanas, ya me estoy preocupando, recuerda haber dicho Jimena. Aquel día, se la pasó pensando y preguntándose el porqué de su retraso. Al día siguiente, se acercó a la posta más cercana, donde se dio con la sorpresa de que estaba a la espera de un bebé: “Tuve que contarle a mi pareja, pero en nuestros planes no estaba ser padres a esa edad, yo tenía 18 años”. Ahora, se encuentran conviviendo juntos y con la posibilidad de tener su techo propio. A pocas casas de su vivienda han podido acceder a un terreno fruto de su trabajo: “De niña imaginaba tener mi primer hijo hombre, pero no a esa edad”, señala con una inevitable sonrisa dibujada en su rostro.
Centro de salud primario del distrito de Laredo (Trujillo). Foto: Arturo Gutarra
En una charla realizada por la microrred de salud de la región La Libertad, un grupo reducido de 10 adolescentes acudieron al centro de atención primaria del distrito de Laredo. En conversación con los participantes, estos indicaron que estas charlas o capacitaciones son importantes para su formación cuando inician su vida sexual.
“La finalidad de estos eventos es proyectar a que los adolescentes se empoderen y se proyecten en tener mayor conocimiento sobre cómo deben relacionarse sobre el tema de su sexualidad, también en la región estamos trabajando con los “tele talleres”. En los diferentes horarios se conectan directamente con la obstetra encargada del establecimiento de salud correspondiente”, indica Irina Juárez Cueva, coordinadora de salud sexual reproductiva de la red de Essalud de La Libertad.
Sin embargo, en algunos casos no se llega a tocar estos temas en algunas instituciones educativas, ya sea públicas o privadas.
¿Cómo comprobamos esto? Una consulta realizada a Andrea, una adolescente de quinto año de secundaria de un colegio religioso.
—Nos han enseñado temas como el amor, la típica idea de que existe un solo amor en la vida y todos esos mitos, pero educación sexual, no; indica. Además, señala que una docente de Ciencia y Tecnología es quien les habla de educación sexual a profundidad.
—Entonces, ¿cuál fue tu fuente de información sobre educación sexual y prevención de embarazos?
—Yo misma busqué en Internet.
—¿Quizá en Instagram, Facebook?
—En Instagram y en TikTok te enseñaban cómo poner el condón, los métodos anticonceptivos, y todo.
—¿Recuerdas en qué grado optaste por buscar esta información?
—Fue en tercer grado, mirando también documentales, infografías sobre enfermedades de transmisiones sexuales, etc.
La situación va igual con los varones. Conversamos con Carlos, quien tiene 17 años y es estudiante del quinto año de secundaria de un colegio de varones en Trujillo. El hablar de educación sexual durante su etapa escolar fue para él una clase de risas o de comentarios machistas.
—En tercer año, recuerdo que tener una relación sexual con una chica era un logro. Mis compañeros seguían a un compañero que se la daba de “maestro”, eso me daba cólera.
—¿En tu colegio te hablaron de educación sexual?
—Mi profesora nos enseñaba con manzanitas para entenderlo mejor, pero como te decía, estas clases se prestaban para la burla y las indirectas a estudiantes que “experimentaron”, cuenta.
“Este año, tuve mi primera relación sexual con mi enamorada y no se lo comenté a nadie. Esa noche llegué a casa con una marca en el cuello, y mi madre me lanzó una cachetada. Mi padre se rió y me llevó a comer pollo a la brasa diciendo que ahora soy un hombre, pese a que seguía negando que sucedió algo”, decía con temor.
—¿Qué te dijeron tu padre y tu madre?
—Mi mamá me dijo que eso solo hacen las damas de compañía, me enojé y no le respondí.
—¿Dama de compañía?
—Sí, eso me dice.
—¿Y tu papá?
—Él solo se rió y me sacó de casa. Me hizo preguntas incómodas y me empezó a hablar del cómo nací, pero, aun así, no me atreví a decirle nada.
—¿Y usaste algún método anticonceptivo?
—Mis amigos me dijeron que sin condón es rico, pero no les hice caso y opté por acercarme a una botica.
—Lo curioso es que cuando se acerca a una botica, la persona que vendía preservativos lo miró, y le dijo: “¿Cuántos años tienes?”, eso me dio vergüenza. Y le dije que tengo mayoría de edad, me pidió mi DNI pero, para mi suerte, tenía el azul, así que accedió a vendérmelo.
“Aún sigue habiendo padres con la cultura de la vergüenza”
Joseline Peña, docente y tutora
Joseline es docente de Comunicación en una institución educativa focalizada. En lo que va del año, se ha presentado un caso de embarazo en una de sus alumnas en el grado que le toca enseñar. Su apoderada había pedido permiso para que su hija se ponga bien de salud luego de haber dado a luz.
“Si los padres hubieran comentado desde un momento que su hija estaba gestando, como docentes hubiéramos visto la manera en apoyarla”, comenta. “Ya que en algunos casos dejan de estudiar para ponerse a trabajar; sin embargo, les damos la facilidad para que puedan presentar sus trabajos los fines de semana”, añade.
Además, la virtualidad ha sido una barrera que ha impedido cualquier tipo de comunicación con las alumnas que atraviesan esta situación: “A veces no sabemos si la adolescente convive con esa persona que la embarazo”.
Luego de pasar de una institución particular a una del estado, ha notado muchas diferencias: los alumnos con privilegios tienen acceso a una posta y, así, la opción de consultar sobre métodos para la, prevención de embarazos e ITS; en cambio, en los conos se les niega la información, y esta es una problemática que suele replicarse en zonas sobrepobladas.
Los padres también cumplen con un rol muy importante. En los colegios privados, los padres suelen decir: “No saturen a nuestros hijos con sexualidad”, pero no entienden que estas conversaciones brindan más confianza a las y los alumnos para consultar a la tutora sobre dicho tema. En cambio, en los colegios del Estado existe una ausencia de padres, ya que todo el día se dedican al trabajo.
Hugo González, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Perú, decía: “La maternidad temprana, ocurrida en 2019 en Perú, le cuesta aproximadamente medio millón de dólares mensuales al país».
Sin embargo, afirma que, para inicios de 2022, ese costo podrá superar fácilmente el millón de dólares mensuales. En ese sentido, el embarazo de niñas y adolescentes no es un asunto cuyas consecuencias únicamente afectan a las niñas y a sus familias, o siquiera que llama a un gobierno de turno para actuar; por el contrario, es un asunto que nos atañe a todos. Si hablamos de educación, en este año los sectores pobres (que representa el quintil 3) suman 121 adolescentes embarazadas desde marzo hasta septiembre. La gran parte con la primaria completa, pero estudios secundarios no culminados. Ahora, si nos vamos por los extremos, las personas más pobres (que representan el quintil 1) reportan 343 madres de entre 11 a 19 años. Por otro lado, entre las familias que tienen comodidades, la suma es de una más, a 344.
COMPLICACIONES EN SALUD MENTAL
“La ansiedad y la preocupación son los primeros síntomas que presenta una adolescente al sentirse al frente de un posible embarazo”, describe Jorge Chotón Cabanillas, magíster de Psicología. Además, precisa que, en varias ocasiones, la familia actúa de forma violenta, lo cual conduciría varios escenarios: la fuga del hogar, abandonar los estudios, y —en algunos casos— el suicidio por la falta de empatía en la familia y la sociedad.
Jorge Chotón, psicólogo, trató casos de adolescentes gestantes al borde de la depresión FOTO: Referencial de internet.
En el Perú, nueve adolescentes (7%) tuvieron en algún momento la intención de suicidarse, ingiriendo raticidas, insecticidas o infringiendo cortes en su piel para alcanzar las venas. Normalmente por lo que se ha observado, los adolescentes llegan a disfrazar el problema. Allí hay que tener tino para sobrellevar el caso.
En ocasiones llegan con la idea que están embarazadas, pero no lo están; en otros casos, sí lo están y no saben cómo comunicarlo a la familia. Y en otros recurren al psicólogo para darle una idea de cómo hablarlo, pero prefieren que el profesional se los diga.
La reacción de la familia depende de las creencias: si la familia es religiosa, quizá no haya maltrato físico, pero sí psicológico o vergüenza por un tema del pudor y la vergüenza social. Si la familia no es religiosa y rígida, pues allí se presentan los golpes: los encierran y eso, a la larga, trae consecuencias. O huyen o hay un intento de suicidio.
La primera parte es la ansiedad presentada en la adolescente: sienten el miedo y la presión que les pueden poner dentro del entorno familiar: cómo es que actuarán al enterarse. Luego de eso viene la preocupación, donde presentan cambios en el cuerpo como la pancita. Esa parte es la que genera el rechazo a la adolescente. En cuanto pasa esa etapa, cuando ya todo ha pasado, nace el bebé; por ende, viene la etapa depresiva, del no saber qué hacer. En algunos casos, esto varía. En la situación de Fernanda, el nacimiento de su bebé fue motivo de superación y crecimiento para ella; sin embargo, en otros contextos, lamentablemente, optan por el suicido o por el descuido del menor. El problema de la deserción escolar también es común: las jóvenes madres optan por dejar el colegio y se dedican al trabajo.
COMPLICACIONES EN LA SALUD FÍSICA
Una profesional de salud de la provincia de Bolívar declaró en anonimato para La Antígona sobre las problemáticas que afronta una menor gestante:
Una menor da a luz por cesárea y pierde mucha sangre, lo que hace que la menor tenga una anemia ferropénica. Existe una disminución de los glóbulos rojos en el organismo; por lo tanto, es falta de hierro para la paciente. Otra complicación, y de las más comunes, son los partos prematuros, los cuales ocasionan un daño en el bebé: bajo peso y dificultades respiratorias. Algo recurrente que sucede en adolescentes menores de 15 años es que presentan una desproporción pélvica. En ocasiones, la cabeza del feto es proporcionalmente grande o la pelvis de la madre es pequeña para que el bebé pueda nacer. Como estos, existen muchas complicaciones; sin embargo, estas son las más repetidas.
“Hace dos meses, conocí el caso de una paciente que —en ese momento— debió ser referida a un hospital de provincia, ya que en nuestro centro de salud no contábamos con los implementos necesarios. Por su edad (14), debía ser evaluada por un ginecólogo, ya que tenía la altura uterina muy pequeña para la etapa gestacional. El padre no quería referirla. No fue hasta el día del parto cuando llamó a la partera y la atendió, pero la placenta no salió. Esto provocó una hemorragia, y la menor se desmayó. Fue allí que el padre acude al establecimiento de salud para comunicar desesperado que ya se moría su hija y que recién tenía su parto», comenta la profesional.
Área de hospitalización. Foto: Arturo Gutarra
”Cuando llegamos a su domicilio, encontramos a la paciente desmayada con un sangrado vaginal y no se encontró evidencias del sangrado que se produjo en el momento de parto, ya que era necesario para poder manejar el goteo del suero. La placenta se encontraba dentro de ella, por lo que tuvo que ser trasladada al hospital inmediatamente. Se transportó a la paciente en camioneta. En el transcurso de las dos horas, la ambulancia les dio el alcance», dice. Por otro lado y según el testimonio de la profesional, la paciente seguía inconsciente y continuaba con el sangrado. «Llegamos al hospital: retiran la placenta, pero fue tanto el sangrado que tenía como diagnóstico shock hipovolémico de grado 2, por lo que necesitaba transfusión sanguínea, así que le colocaron una unidad de sangre».
”Por el diagnóstico, la paciente tenía que continuar en otro hospital de mayor resolución o equipamiento, pero justo ese día, el hospital no contaba con el personal para llevar a la paciente a un hospital de la capital del departamento, por lo que continuamos con la paciente hasta llevarla allá. En el transcurso del viaje, se le colocó otra unidad de sangre». Ella añade que durante el trayecto, el personal de salud no había ingerido alimentos: ni desayuno ni almuerzo. Al llegar al hospital, los signos vitales de la paciente comenzaron a estabilizarse. Por otro lado «el personal que nos recibió no tuvo un buen trato. Toda esta situación duró un aproximado de 12 horas: desde 4:00 a. m. hasta las 4:00 p. m.”, contó la obstetra, quien vivió en carne propia esta situación
En el ande liberteño, abundan mineras ilegales. Estas mineras contratan a personas de la zona o las trasladan de Trujillo hasta el punto de excavación mientras cargan grandes sacos de dinamita y las herramientas necesarias. Algo curioso de estas minas son las madres y niñas que acuden a estos lugares a cocinar para cientos de personas.
“A mi centro de labores suelen llegar adolescentes desde los 12 años. En este mes (septiembre), 15 niñitas de 12, 15 y 16 años llegan a sus controles y consultas sobre su gestación. Los embarazos son producidos en las mismas minas, esto se vuelve normal y cotidiano por aquí”, comenta la obstetra.
“En las mujeres que se unieron entre los 10 y 15 años, el 62% tuvo más de tres o más hijos/as; esta proporción sube a 67% en zonas rurales. Por el contrario, el 66% de quienes se unieron después de los 18 años han tenido uno o dos hijos/as. Las unidas a los 16 o 17 años muestran proporciones intermedias entre esos dos extremos”.
En una tabla del Plan Internacional Informe UnionesTempranas 2019, explican el cómo se decide sobre el uso de anticonceptivos: predomina la respuesta de la “decisión conjunta de la pareja” en los tres grupos etarios (nacional, urbano y rural); especialmente en esta última. Los contextos sociales ya descritos sugieren que, en la decisión en la que la mujer llama “conjunta”, la opinión de su pareja puede tener predominancia. La presión familiar y la cultura del casamiento obliga a la adolescente a ser madre a temprana edad.
“Vidas Robadas” de CLACAI registró que solamente el 58 % de menores entrevistadas en el Perú recibió algún método anticonceptivo al momento del alta hospitalaria. En gran parte de los casos, se les daba un inyectable trimestral, lo que indica que —al momento del estudio— solo 39 estaban usando algún método, pese a que hasta el mes de junio, según detalló el portal web Salud con Lupa, 14 regiones (Áncash, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Callao, Cusco, Huánuco, La Libertad, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Puno, Tacna y Tumbes) usaron menos del 50% de su presupuesto para la prevención de embarazo adolescente. La Libertad registraba un 48% de gasto hasta el mes de junio; sin embargo, en este mes, tras consultar con la Gerencia Regional de Salud La Libertad (GERESA), se nos indicó que, en el departamento, se destinaron 5,0833 soles, de un gasto total de S/. 3,361,832.
Ante esta aterradora situación, es evidente la necesidad de reconocer el derecho al acceso a temas de salud sexual en las escuelas. Es fundamental que cada adolescente pueda decidir por su cuerpo y prevenir el embarazo no deseado. Cada día, vidas se truncan porque ellas no pueden tomar una posición y decidir debido a la falta de información. Muchos padres de familia todavía se resisten a hablar con sus hijos sobre sexualidad, métodos anticonceptivos o el aborto terapéutico: “A mi hijo(a) no le hables de sexo”, se escucha entre voces en las escuelas. Sin embargo, a través de las cifras y testimonios presentados, está claro que se deben tomar medidas para prevenir y frenar, poco a poco, los altos y preocupantes índices de embarazo adolescente.
23 de setiembre, día de la visbilidad bisexual. Imagen: Pixabay
‘’¿Quieres un trío?’’, ‘’Te gusta tener mucho sexo, ¿no?’’, ‘’Eres promiscua, ¿verdad?’’, ‘’¿Entonces eres más masculino?’’. Son preguntas que a muchas personas bisexuales no les sorprende escuchar. La fetichización e hipersexualización de este grupo se ha vuelto común en la sociedad cis heteronormada, hasta el punto de afectar sus relaciones interpersonales y vida cotidiana. Con esto en mente, para conmemorar el Día de la Visibilidad Bisexual, La Antígona conversó con activistas bisexuales para que nos den sus perspectivas con respecto al estereotipo al que la sociedad les sitúa.
El problema
‘’La gente asume que cuando tú te anuncias como bisexual quieres sexo sin importar quién es.’’ dice con fastidio Pamela Vallejos, directora de comunicaciones dePresente ONG. La bisexualidad, en realidad, no implica una falta de juicio en la decisión de parejas sexuales y ni siquiera tiene por qué estar relacionada con la práctica sexual inherentemente, pues hay personas identificadas en el espectro de asexuales o demisexuales que al mismo tiempo son bi. La sexualización de las personas bisexuales, especialmente las mujeres, es lo que construye estereotipos dañinos como la promiscuidad.
‘’En el caso de toda persona bisexual está la idea de que pueden ser personas promiscuas, por lo tanto, asociado al sexo y se sexualiza’’ explica Alexandra Hernández, presidenta de Más Igualdad Perú. Se ve entonces un patrón de lo que las personas bisexuales perciben como estereotipos hacia ellas mismas. ‘’Se nos percibe como objetos del deseo, de los tríos, de todo el mundo’’ menciona Ru Romero, fundadora de Bivencia Bisexuala.
La sexualización de los hombres bisexuales no se queda atrás. Existe de ellos un estigma acerca de su ‘rol’ cuando se relacionan con un hombre gay, pensando que son ‘más masculinos’. ‘’En realidad no tiene nada que ver la expresión de género con la orientación’’ explica Hernández. En cuanto a las personas bisexuales trans o en el espectro no binario, hay una invisibilización enorme. Tanta que tienen casi nula representación en la ficción.
Además de afectar a las personas bisexuales directamente, también tiene su impacto en las relaciones interpersonales de estas y sus percepciones de sí mismas. ‘’No todo el tiempo tenemos sexo sólo porque tengamos el deseo. También es porque a veces necesitas sentirte deseada y provocar deseos para sentir’’ manifiesta con frustración Romero. Inclusive esto se traduce en producciones audiovisuales, en donde las percepciones se vuelven fetiches personificados o se da una representación invisible.
La ficción
Callie de Grey’s Anatomy. FOTO: Internet.
‘’Si hubiera tenido un referente (…) mi proceso de vida hubiese sido totalmente diferente, me hubiera podido incluso animar a no sentir tanto miedo, dice con cierta melancolíaRu Romero. En efecto, una representación adecuada de personas bisexuales puede cambiar la vida de muchas personas y se relacionan con su recién descubierta sexualidad. Sin embargo, una visión positiva de la bisexualidad no es tan común en los medios. Si bien en los últimos años se han dado mejores ejemplos de personajes bisexuales, como Darryl Whitefeather de Crazy Ex-Girlfriend o Callie de Grey’s Anatomy, todavía hay un porcentaje peligroso de exponentes que refuerzan los estereotipos de personas bisexuales.
‘’Muchas veces no hay representación, y si la hay no se nombra como tal’’ explica con frustración Vallejos. La palabra ‘’bisexual’’ ha sido tan poco mencionada que se puede cuestionar si algunos personajes, por más estereotipados que sean, genuinamente constituyen representación bi, pues no son definidos como tal. Romero coincide con Vallejos diciendo que también existe ‘’la bisexuala siempre muy feminizada, la femme fatale, insaciable sexual, la traidora, la que no define su sexualidad, nunca nombra que es bi’’.
Las consecuencias
Mujeres bisexuales tienen mayor probabilidad de sufrir violencia sexual. FOTO: Istock
La hipersexualización no se queda en la ficción ni en los comentarios subidos de tono, lamentablemente. Un estudio estadounidense revela que las mujeres bisexuales tienen mayores probabilidades de sufrir violencia sexual que sus contrapartes lesbianas o heterosexuales. Las activistas no creen que sea coincidencia.
‘’Yo creo que (la razón de estas estadísticas) puede estar en la hipersexualización y las expectativas de performance y la disponibilidad sexual de las mujeres bisexuales’’ opina Hernández. Vallejos, por su parte, coincide afirmando que por este fenómeno ‘’Se asume un consentimiento que realmente no está, porque este siempre tiene que ser afirmativo’’. Efectivamente, si se cree que hay algo inherente en la vida sexual de las personas bisexuales, podemos encontrar peligro en las relaciones de estas en las que ocurra la preconcepción. Esto, ya que esta suerte de fetichización les deshumaniza.
¿Seremos parte del problema? ¿Cómo ayudo a no seguir estigmatizando? Son preguntas que nos debemos hacer siendo parte de una sociedad que oprime a este grupo, a veces sin la intención de hacerlo. Es por ello que hay que tener en cuenta los estereotipos existentes no solo de las personas bisexuales, sino de cualquier población discriminada. Dejar de lado las preconcepciones o tener una mejor representación de personajes no eliminarán el daño, pero definitivamente hará sus vidas más amenas.