Foto: Alejandro Aguilar. Intervención por La Antígona.
Se trata de un asunto de vida o muerte. Las denuncias por falta de medicamentos en el sistema sanitario se cuentan por centenares en el país y las farmacias privadas registran un faltante de 15% en sus inventarios. No solo afecta a las personas con padecimientos graves: es una problemática general.
Gustavo Salazar no puede olvidar el pánico que sintió el 30 de junio cuando un amigo lo llamó para decirle que se había quedado sin pastillas y en la farmacia del hospital donde lo atienden le dijeron que no las tenían. De inmediato, comenzó a contar las píldoras que le quedaban, y al percatarse de que solo eran tres, estalló en llanto.
“Si nosotros dejamos de tomar el medicamento podemos quemar un esquema, eso significa que el medicamento ya no funciona. Nuestra carga viral llega a niveles tan bajos que podríamos caer en etapa de sida y las enfermedades oportunistas nos matan”, dice con la voz quebrada, mientras explica que él y su amigo hace tiempo que fueron diagnosticados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
Las denuncias por la escasez de medicamentos en México, y sus consecuencias para el sistema público de salud y los pacientes, se han vuelto recurrentes. En muchos casos el desabastecimiento obliga a las personas que sufren enfermedades crónicas a recurrir a las redes de apoyo, organizaciones sociales y farmacias privadas.
Salazar, de 34 años, acudió a las redes sociales para contar la situación que padece cada vez que no consigue sus medicinas. “Cuando la gente te regala una de sus pastillas sabes que te dan un día más de protección, un día más de mejor vida, pero uno paga sus cuotas en el ISSTE (el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) y a veces no consigues nada”, comenta con desesperación en una entrevista con Noticias Telemundo.
Desde su creación en el año 2019, el colectivo Cero desabasto, una organización que monitorea la escasez de medicinas en el país, ha registrado 4,504 reportes en su plataforma; solo en el primer cuatrimestre de 2021 recibieron 773 informes de pacientes y profesionales sanitarios que detallan la falta de acceso a medicamentos.
“La gente no comprende que el medicamento es una cuestión de vida o muerte para nosotros. Muchos piensan que se pueden comprar fácilmente en las farmacias pero no se consigue, no les miento. Y cuando lo consigo cuesta 12,000 pesos mexicanos (unos 600 dólares). La mayoría de los chicos y chicas que viven con VIH no pueden pagar esas cantidades”, asevera Salazar, de 34 años, con frustración.
Que quede bien claro: habrá desabasto en tanto el medicamento no esté en las manos de quienes lo necesitan para vivir.
Según el más reciente informe de Cero desabasto, la situación de los medicamentos no solo afecta a las personas con padecimientos graves sino que se ha convertido en una problemática general, al punto de que la escasez de los fármacos para controlar la diabetes ocupa la primera posición de sus reportes con un 19% de los casos denunciados en los primeros meses del año.
“El presidente Andrés Manuel López Obrador eliminó un órgano regulador de precios de medicamentos e insumos para la salud y trasladó todas las funciones a la Secretaría de Hacienda, pero ellos no tienen el conocimiento para hacer estos procesos, por eso ahora todo se tarda mucho más”, explica Nicole Finkelstein Mizrahi, directora de AIDS Healthcare Foundation en México, una organización sin fines de lucro que apoya a las personas con VIH.
Desde hace varios años, la escasez y el desabasto de medicamentos se han convertido en un problema cíclico para los mexicanos y es una situación que impacta la vida de los grupos sociales más desfavorecidos. Pero se ha agudizado desde mediados de 2019, cuando se hicieron cambios en las compras gubernamentales de medicamentos como el metotrexato, tras sospechas de contaminación en algunas dosis, y ante las quejas del presidente López Obrador de que pocas empresas concentraban la venta y producción para presuntamente cobrar de más o cometer supuestos actos de corrupción.
“De ninguna manera estamos en contra de que se mejoren los procesos. El problema es cuando eso se hace a expensas de las y los pacientes porque estos cambios tienen consecuencias, que no sé si no se midieron o si no importó (…) pero ya tenemos casi tres años con un franco desabasto y con la desesperación y las vidas que eso cuesta”, asevera Andrés Castañeda, médico y miembro de Cero desabasto.
Foto: Cobertura 360
Expertos, activistas y pacientes de diversos centros médicos contactados por Noticias Telemundo coinciden en que los cambios en las compras fueron implementados rápidamente. No tomando en cuenta las complejidades del proceso de compra de medicamentos lo que ha ocasionado grandes retardos. También han denunciado las fallas del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Esto, ya que su creación se produjo en este Gobierno y no ha logrado resolver el abastecimiento de los tratamientos de pacientes de alta especialidad, como las personas con cáncer o con VIH.
A Finkelstein, por ejemplo, nadie le tiene que explicar las características de la escasez de fármacos en el país. Como médica y activista suele escuchar los testimonios de decenas de personas que, en el colmo de la desesperación, recorren sin cesar las farmacias y los centros médicos de diversos estados en busca de los remedios para sus males. Además, es una angustia que vive en carne propia.
“Tengo un padecimiento crónico que es espondilitis anquilosante y neuromielitis óptica, una enfermedad autoinmune reumatológica. Mi tratamiento es con metotrexato y no hay en ningún lado. Ni en instituciones públicas ni en privadas. Esto ya que hubo una desregulación en su producción e importación”, explica Finkelstein. Fue ella quién buscó su fármaco por todo el territorio, desde Tijuana hasta Quintana Roo sin lograr conseguirlo.
A veces, el conocimiento puede ser una carga. Al ser una profesional de la salud, Finkelstein sabe exactamente lo que le puede pasar si abandona su tratamiento, y eso incrementa su angustia. Así que decidió cambiar la presentación del medicamento y pasar de pastillas a usar la modalidad subcutánea.
“Ahora me tengo que inyectar, pero eso es lo único que queda y tiene caducidad para dos meses. Además, el metotrexato se usa en el tratamiento con cáncer, y no se consigue. No me quiero imaginar lo que sienten los padres de los niños con cáncer”, dice en tono tajante.
Bloqueos a niños con cáncer
Ante los reclamos sobre esta problemática, los voceros del Gobierno mexicano suelen negar el desabasto o anunciar compras y garantizar el suministro de fármacos que, sin embargo, tardan mucho en llegar hasta los pacientes. Los padres de los niños con cáncer, por ejemplo, han hecho múltiples manifestaciones llegando a bloquear cuatro veces el acceso al aeropuerto internacional de Ciudad de México en los últimos dos años.
A fines del mes pasado, Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, llegó a decir en una entrevista que esas manifestaciones se conectaban con “narrativas de golpe” como parte de una estrategia política. “Esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos, cada vez lo vemos más posicionado como parte de una campaña más allá del país de los grupos de derecha internacionales”, declaró el funcionario.
Según los padres de los niños con cáncer, la escasez de medicamentos comenzó a presentarse en septiembre de 2018. Sin embargo, se convirtió en un fenómeno crónico —como la enfermedad de sus hijos— con este Gobierno. La ausencia de los fármacos es una pesadilla signada por nombres como metotrexato, filgrastim y vincristina. Cuando consiguen alguna de esas medicinas, entonces meses después faltan otras como ciclofosfamida, daunorrubicina o temozolomide.
Foto: EL UNIVERSAL Niños con cáncer en riesgo ante escasez de medicamentos en México
“Me tocó batallar con medicinas como metotrexato, vincristina y con L-asparaginasa. A mí eso me agotó porque el desabasto siempre estuvo”, explicaba Yamileth del Río, madre de Alexis, un niño con cáncer que falleció luego de sufrir complicaciones debido a la escasez de fármacos.
Luego de la polémica por las declaraciones de López-Gatell, el presidente López Obrador volvió a asegurar que su gobierno trabaja para comprar los medicamentos en el extranjero y acabar con el monopolio que existía en el país. “Mi respeto a las madres y los padres de los niños con cáncer, decirles que estamos haciendo todo para que no les falten los medicamentos, enfrentando todos los obstáculos, y vamos a cumplir”, declaró en su habitual conferencia matutina el 29 de junio.
Poco después, las autoridades del país anunciaron que se habían distribuido unas 30,000 unidades de fármacos oncológicos asegurando que el abastecimiento está garantizado. Sin embargo, muchos padres como Luis Fernando Reyes Guzmán no creen en las continuas promesas de la actual administración.
“La realidad es que las autoridades no buscan soluciones a largo plazo. Piensan que basta con comprar el medicamento para el hospital que lo requiere en ese momento, pero eso solo dura 15 días. Así no se cura el cáncer porque después vuelve a fallar y los niños sufren secuelas graves o se mueren”, dice Reyes Guzmán, en tono desesperado.
Su hijo, Fernando Gael, es un niño alegre de cinco años al que le gusta cantar. En su casa, sus cánticos suelen escucharse por todas partes mientras juega con torpeza. Según su padre, Fernando Gael sufrió un desabasto muy fuerte de un medicamento importante para su tratamiento contra el cáncer durante 2019. Como consecuencia de eso, el año pasado tuvieron que extirparle el ojo izquierdo, dejándolo en las sombras porque en el derecho tiene un desprendimiento de retina que destruyó su visión.
“Es difícil de explicar, pero a veces el cáncer no espera ni un día. En esa ocasión tuvimos que interrumpir las quimioterapias porque el hospital no tenía el medicamento, y en las farmacias costaba 16,000 pesos (unos 800 dólares) pero había que ponerle diez dosis. Para nosotros era imposible conseguir ese dinero, y Fer nunca se recuperó”, explica Reyes con la voz quebrada.
Los familiares de los menores de edad que reciben tratamiento por el cáncer se han agrupado en el Movimiento Nacional por la Salud Papás de Niños con Cáncer, una organización que asegura que actualmente 20 hospitales a nivel federal y 15 centros de salud estatales registran entre un 70 y un 90% de desabasto de medicamentos de quimioterapia.
Foto: Expansión política El abasto de medicinas para los niños con cáncer, el desafío del Insabi
Reyes forma parte del movimiento y asegura que han recibido denuncias sobre la escasez de “39 claves de medicamentos”. “Tenemos informes de 1,600 niños que han muerto por el desabasto y esto ha perjudicado a los 19,000 pacientes infantiles de los hospitales públicos del país”, explica Reyes.
En un informe reciente, Cero Desabasto detectó que al menos en el Instituto Mexicano del Seguro Social, de 2019 a 2020, cayó el porcentaje de recetas surtidas del 98 al 92%, lo que significa que 16 millones de recetas “no pudieron ser suministradas completamente para brindar el tratamiento adecuado”.
Sin embargo, la escasez de fármacos no se limita a los entes públicos. El sector privado, que agrupa una red de más de 40,000 farmacias, también comienza a verse afectado por la ausencia de las medicinas que necesita la población.
“Hemos detectado que existe un faltante de 15%, podríamos decir que se ha triplicado en las últimas semanas. Dos de cada diez pacientes son referidos a sus médicos para que se prescriba otro medicamento”, comenta Marcos Pascual, director comercial de Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex).
Pascual dice que eso incrementa considerablemente el “gasto de bolsillo” de los pacientes y sus familiares en más del 70%, además recientemente una cadena de farmacias publicó en varios periódicos un espacio en el que alertaba a los consumidores de la ausencia de 54 medicamentos entre los que se encontraban fármacos de consumo masivo como Afrin (un descongestivo nasal), Caltrate (calcio y vitamina D) y Riopan (un antiácido).
El directivo afirma que las dificultades logísticas forman parte de los elementos que retrasan el abastecimiento porque, en el pasado, el transporte y la distribución estaban a cargo de empresas privadas que cuentan con más de 250,000 metros cuadrados de instalaciones de almacenamiento y 1,000 unidades de transporte para el manejo de la red fría, una condición necesaria para muchas sustancias.
“Nuestra industria desplazaba anualmente cerca de 2,400 millones de piezas, es decir, tenemos la capacidad para garantizar el suministro. Los estados no la tienen, además, la pandemia ha ocasionado un desabasto de materia prima a nivel mundial, y México importa más del 80% de esos materiales”, concluye Pascual.
«La inversión no fue suficiente»
Aparte del retardo generado por los cambios burocráticos, el caso mexicano forma parte de una preocupante tendencia en la región: la pandemia ha desnudado la escasa inversión que los gobiernos latinoamericanos han hecho en sus sistemas de salud. México atraviesa su tercera ola de COVID-19 con más de 2.5 millones de contagios y 234,675 personas fallecidas, aunque ese número podría superar los 350,000 decesos si se suman los datos oficiales de exceso de mortalidad asociados a la pandemia.
Foto: France 24,
“La inversión en salud pública no fue suficiente. En nuestros países existen sistemas sanitarios muy fragmentados donde el acceso a la atención médica depende del lugar donde trabajas. Todo eso tiene que cambiar”, comentó Gerry Eijkemans. Ella es jefa de la Unidad de Promoción de Salud y Determinantes Sociales de la Organización Panamericana de la Salud. Brindo su punto de vista en entrevista con Noticias Telemundo.
“Los gobiernos no se dieron abasto con el COVID. Tampoco pudieron atender a todas las enfermedades crónicas, y esa será la próxima ola”, advierte Eijkemans.
Para expertas como Finkelstein, los anuncios gubernamentales de la compra de medicamentos no reflejan un cambio duradero en la condición de los pacientes.
“El desabasto existe hasta que el medicamento no esté en las manos de quienes lo necesitan para vivir. De nada vale que las autoridades digan que adquirieron millones de unidades o que las tienen en almacenes. Hay una mala gestión y eso es genocidio y corrupción. El desabasto no es un rumor”, explica la médica.
Diversas instancias sanitarias del Gobierno mexicano, como el Insabi, la Cofepris y la Secretaría de Salud, fueron contactadas durante la investigación de este reportaje. No respondieron a las solicitudes de entrevistas.
No puedo explicar la angustia que sentí y miedo de no obtener mi medicamento por un desabasto en el ISSSTE que pone en riesgo mi salud; los sectores de salud deben verificar que obstaculiza el otorgamiento para que ni un día de atraso tengamos que esperar por medicamento pic.twitter.com/k31pDRhvqK
En el caso de los padecimientos crónicos, las consecuencias del desabasto suelen ser graves. Diversas organizaciones que apoyan a las personas con VIH en México han alertado sobre las complicaciones que acarrea interrumpir la terapia antirretroviral.
“Si dejas de tomar el medicamento, lo primero que pierdes es la indetectabilidad. Es decir, puedes volver a transmitir el virus. Lo otro es que tu salud se empieza a deteriorar”, explica Alaín Pinzón, activista y defensor de derechos humanos que lidera VIHve Libre. Esta, es una organización que apoya a las personas con VIH.
Desde hace una década, Pinzón vive con el virus. Sufrió en su propio organismo los límites de la muerte cuando cayó en etapa de sida hace varios años. Entre otras cosas, VIHve Libre se enfoca en recoger y distribuir medicamentos de manera gratuita. Es por ello, que Pinzón suele enterarse rápidamente de los focos de escasez en Ciudad de México y el resto del país.
“Debo ser enfático, con esta administración hemos visto un crecimiento muy grande de este problema. Del 1 de diciembre de 2019 hasta este mes contabilizamos aproximadamente 94 casos de personas en fase de sida. Desgraciadamente más de la mitad han fallecido”, explica.
En Hermosillo, Sonora, Marta tiene casi dos décadas luchando con las complicaciones del VIH que su esposo, el padre de sus dos hijos, le contagió. Explica que la enfermedad es mágica porque le permite descubrir los verdaderos rostros de la gente.
“Al principio nunca hablo de mi padecimiento, pero cuando lo cuento veo cómo cambian. Así he perdido trabajos, amistades y parte de mi vida. No sé cómo es en otros países, pero en México se lucha mucho para conseguir los medicamentos. Aunque eso no es nuevo, ahora se ha puesto peor”, explica Marta, de 55 años, quien pidió mantener su anonimato por temor a las represalias.
Aunque se define como una sobreviviente porque ha superado el cáncer y al COVID-19, dos veces, no duda en responsabilizar al gobierno mexicano de su mala calidad de vida.
“El año pasado duré tres meses sin medicinas, por eso me dio COVID y me repitió. Han sido años de pleitos, y demandas con todo mundo porque no entienden que necesitamos el medicamento a diario. La gente te dice ‘para qué peleas tanto si de todas maneras te vas a morir’. Pero yo también tengo ilusiones y ganas de vivir”, dice con desaliento.
Cuando a Marta le piden que explique lo que significa no contar con sus fármacos, sonríe con tristeza. Luego asevera: “El desabasto es letal para nosotros porque te quita días de vida, uno vive contando pastillas”.
Si usted tiene información sobre casos de desabastecimiento en México o Centroamérica puede escribir a albinson.linares@nbcuni.com.
Intervención por La Antígona, arte y diseño por Adriana Velásquez.
Científicas, doctoras, biólogas y astrónomas. Todas ellas son pioneras y mujeres peruanas que marcaron la historia de nuestro país con sus grandes aportes no solo a la ciencia sino también a la lucha contra de desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. En nuestro país, la participación de niñas y mujeres dentro de campos científicos, continua siendo limitada. Así lo afirma la UNESCO, pues calcula que sólo un aproximado de 30% de todas las estudiantes eligen cursar estudios superiores en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Sin duda, a lo largo de nuestra historia han existido grandes mujeres que superaron retos y aportaron con sus conocimientos, talentos y habilidades en diferentes campos de estudios: literatura, artes y ciencias. Sin embargo, muchas de sus aportes han sido infravalorados. El difícil acceso a una educación en igualdad de condiciones y los sesgos de género han limitado las oportunidades de miles de mentes femeninas brillantes en las carreras de Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas. Al cumplir 200 años de vida republicana, es importante recordar algunas de nuestras referentes y grandes mujeres que ocuparon un papel histórico en la ciencia y que son inspiración para las niñas que serán las científicas del mañana.
Laura Esther Rodríguez Dulanto
Ilustración: Adriana Velásquez
Laura Esther Rodríguez nació en Supe (Lima) en el año 1872, cuando el Perú iba por los 50 años de su independencia. Estudió la primaria en el colegio Badani, y fue una alumna precoz de su generación. En ese entonces las niñas y mujeres eran educadas para leer, escribir y ser una buena esposa: no habían colegios secundarios para ellas. A pesar de eso, Laura quería saber más, tanto como sus hermanos. Ella se había propuesto ser Doctora en Ciencias y Medicina, así que prestaba los cuadernos de Abraham, su hermano mayor, para poder seguir aprendiendo. Es así que logró ser evaluada por un examen final de la Dirección de Instrucción, examen que aprobó con sobresaliente.
Laura Rodríguez ingresó en mayo de 1892 a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a los 19 años. Tuvo una nota sobresaliente, y comenzó sus estudios a los 21 años de edad. Cabe señalar que por las restricciones de la época, a veces debía llevar clases de anatomía tras un biombo y se apoyaba de su hermano, que también estudiaba medicina, para conocer los pormenores.
Debido a su excelente rendimiento, el Congreso de la República aceptó una ponencia y le otorgó un subsidio para sus estudios. Por su parte la Facultad de Medicina le dio autorización de realizar disecciones en una sala separada, en compañía de su hermano. Obtuvo un Bachiller en Ciencias y su tesis fue sobre “Estudios Geológicos en la provincia de Chancay”, publicada en los Anales Universitarios. Posteriormente, obtuvo el Bachiller en Medicina, con la tesis “Empleo del Ictiol en las Inflamaciones Pelvianas”. En 1900 logró su título de Médica Cirujana. Publicó investigaciones sobre problemas ginecológicos, como el fibroma uterino y quistes ováricos.
Foto: Heroínas.net
No sólo excelente académica, si no una mujer solidaria. Fundó la Primera Escuela de Enfermería del País, haciendo énfasis en la higiene, además de la anatomía y fisiología. Donó un equipo de cirugía al Hospital Militar. Además organizó la “Unión Patriótica de Señoras” durante el conflicto con Ecuador e investigó sobre la tuberculosis para su ponencia sobre salud pública “La necesidad de la declaración obligatoria de la tuberculosis pulmonar y del establecimiento de sanatorios por el Estado”.
A pesar de que murió muy joven debido a una larga enfermedad, se la recordará para siempre por abrir el camino a la medicina a las mujeres peruanas. Asimismo, por sus aportes a la salud pública, la investigación y la docencia. Actualmente su memoria se guarda en el Hospital MINSA de Supe y en la UNMSM.
María Luisa Aguilar Hurtado
Rompió barreras y persiguió sus sueños en una época en la que el machismo y el desconocimiento sobre la astronomía se vivía en el Perú. Su valentía y perseverancia la llevó a ser una de las pioneras mujeres científicas en nuestro país. María Luisa Aguilar Hurtado, abrió el camino a muchos otros estudiantes y demostró que las estrellas pueden alcanzarse con esfuerzo y dedicación.
Ilustración: Adriana Velásquez
La década de los años 60 fue convulsionada a nivel nacional. Marcaban el término de muchas reformas aplicadas por el gobierno del General Velazco Alvarado. Augusto Lostaunau describe a los universitarios de esos años como “jóvenes esperanzados en hacer posible el sueño del título profesional; pero, también estaban aquellos que deseaban construir una sociedad verdaderamente justa”.
María Luisa, fue una de esas tantas jóvenes, en un momento de la historia en el que las mujeres recién comenzaban a ocupar un espacio en las universidades. Ella, impulsada por sus ganas de abrirse paso en el mundo académico, ingresó por primera vez al Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1958. Tras ese paso importante en su vida universitaria, decidió seguir sus estudios fuera del país. Su meta era seguir la carrera de Astronomía, un campo que era poco conocido en el Perú. Viajó a Argentina e ingresó al Observatorio de Astronomía y Geofísica de la Universidad Nacional de La Plata. Se especializó en espectroscopia estelar, atmósferas estelares y estrellas variables.
“Quería estudiar astronomía porque deseaba estudiar y trabajar en algo que me diera libertad. Así, la astronomía fue mi vínculo con la sociedad de mi época”, comentó en una entrevista. Años antes, nunca se hubiera imaginado estudiar fuera de su tan amado país. A pesar de que ya había tenido una experiencia similar cuando dejó Jauja, su ciudad natal, para estudiar sus años primarios y secundarios en la Gran Unidad Escolar Elvira García y García.
DEJANDO UN LEGADO: SPACE
Su retorno al Perú sucedió en 1969. Once años después de dejar Perú. Llegó dispuesta a cambiarlo todo a pesar de que el camino no se veía fácil. Se incorporó como docente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos un año después. Ella, al respecto, diría en una de sus últimas entrevistas: “Encontré muchos resabios coloniales que ya había olvidado estando en Argentina. Había una gerontocracia muy dura y un machismo muy oscuro en las instituciones”. Sin perder la esperanza, la imparable María, comenzó a dictar clases con el objetivo de desarrollar las ciencias espaciales a nivel profesional en el Perú.
El primer paso que dio para lograr su meta, fue instaurar los “viernes astronómicos”. Tiempo después, estas series de charlas se transformaron en el Seminario Permanente de Astronomía y Ciencias Espaciales (Space), la primera organización de astrónomos peruanos.
Foto: Space en Twitter
Este grupo, actualmente, sigue siendo semillero de talentos y profesionales de la astronomía y la ciencia. Sus integrantes son astrónomos profesionales, especialistas en temas afines y estudiantes de pre y postgrado en vías de la especialización.
En una entrevista para el diario El Comercio, el astrónomo Rafael Carlos Reyes, alumno de María Luisa Aguilar, comentó: “Estábamos caminando por la facultad y vimos a una profesora pegando un anuncio de una conferencia de astronomía. Fui con un compañero y, al escucharla hablar, me quedé impactado por su facilidad de palabra, por su conocimiento; sabía llegar con su propuesta astronómica a los alumnos”.
Tras la creación de SPACE, María Luisa dio otros pasos importantes para su carrera. Se convirtió en la primera profesional del Perú en ingresar a la Unión Astronómica Internacional (UAI) en el año 1974. Dos años después, la Unesco le concedió el Premio Año Internacional de Copérnico por sus grandes avances y compromisos con la divulgación científica.
Estos compromisos con la profesionalización de la astronomía en el país, la llevaron a ir mucho más allá. Compitió contra las más grandes universidades de otros 24 países, logrando que la UNMSM ganara el Programa de Profesores Visitantes de la UAI. Con ello, consiguió organizar la llegada de reconocidos docentes de astronomía de Europa y de América Latina para impartir sus conocimientos en la decana de América. Ese gesto fue de gran importancia para sus estudiantes, pues muchos lograron salir al extranjero para estudiar especializaciones y posgrados. Así fue como se formó la primera generación de astrónomos profesionales en el Perú.
Foto: Redacción La Mula
Richard Toribio Saavedra, doctor en nanofísica y docente de la Universidad Nacional del Callao, manifestó en una entrevista al diario El Comercio que, se sentía orgulloso de ser uno de tantos jóvenes que fue impulsado a seguir sus estudios fuera por María Aguilar.
Sus sueños no se detenían ahí, pues aún tenía proyectos importantes para el desarrollo de la astronomía. Uno de ellos fue la creación de la primera Escuela de Astronomía en San Marcos. En 2009 se anunció la creación de esta por las autoridades de San Marcos, pero aún no se ha podido concretar. Aún así, en enero de este año, SPACE, a través de su proyecto “Pregúntale A Un Astrónomo”, abrió una convocatoria a nivel nacional para chicos y chicas desde tercero a quinto de secundaria de colegios estatales para ofrecerles clases virtuales gratuitas de astronomía.
A sus 77 años de edad, y con unos 45 años de labor docente, María Luisa Aguilar Hurtado falleció el 29 de octubre de 2015. Esta gran mujer peruana dejó como legado un numeroso grupo de estudiantes que siguen integrando SPACE y acudiendo a los viernes astronómicos. Estos se han convertido en un espacio en los que puedes encontrar una de aventura cósmica de fin de semana. Cumpliendo con el deseo de su creadora: “acercar la ciencia a quienes más lo necesitan”.
María Antonieta Quispe
Estudiar los seres vivos y comprender su relación con el medio ambiente y las personas, es a lo que se dedicó María Antonieta Quispe Ricalde. Esta científica peruana parte de la biología para estudiar a las bacterias halófilas que harán frente la contaminación generada por la minería, y en paralelo trabaja en biología molecular para encontrar una vacuna para la uta (también conocida como leishmaniasis).
Ilustración: Adriana Velásquez
Esta bióloga cusqueña estudió en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), hizo una maestría en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Peruana Cayetano Heredia y luego, en medio de los duros años noventas, cruzó el océano para estudiar un doctorado en Parasitología Molecular por la Universidad de La Laguna España donde alcanzó la máxima calificación: sobresaliente “Cum Laude”.
Posteriormente, la Dra. Quispe decidió regresar a su país y específicamente a su segundo hogar, los laboratorios de Bioquímica de la UNSAAC, universidad donde es catedrática en la Facultad de Ciencias, escuela de Biología, y lugar donde lleva los últimos cuatro años profundizando en sus investigaciones, en colaboración de otros científicos y sus estudiantes.
Ella es, además, una de las once finalistas del Premio Nacional “Por las mujeres en la ciencia”, promovido por el Concytec, la Unesco y la firma L’Oréal.
En declaraciones para Andina, la Dra. María Antonieta Quispe resalta que las mujeres tienen mucho potencial en diferentes niveles de la vida y hay que usarlo para conseguir lo que una se propone, ya que tenemos las mismas capacidades. Y esto se ve reflejado en las investigaciones que se llevan a cabo en el laboratorio donde ella trabaja. El mismo en el que sigue fomentando el desarrollo de las capacidades de estudiantes mujeres.
Foto: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)
Es así, que ahora ella se dedica a encontrar una vacuna contra la uta, una enfermedad endémica de la sierra y selva central del Perú. La uta o leishmaniasis, está causada por un parásito y es portada por el mosquito jején. Al llegar al ser humano genera úlceras en la piel de brazos, cara y piernas, dejando cicatrices permanentes. Otra de sus variantes ataca las vísceras y sin tratamiento, puede ser mortal. La uta no tiene cura, sólo puede ser controlada con fármacos muchas veces tóxicos. Para lograr encontrar una vacuna la investigadora trabaja con un grupo itinerante de científicos de la Universidad de la Laguna, donde estudió el Doctorado, en el Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias.
En paralelo y desde el 2014, la Dra. María Antonieta Quispe comenzó a trabajar con microorganismos en ambientes extremos, centrándose en microorganismos halófilos de gran potencial biotecnológico con los que hacer frente a la contaminación minera. Su objetivo es encontrar arqueobacterias capaces de degradar el metal y con ellas erradicar la contaminación de suelos y aguas. También investigan el metabolismo del arsénico, para encontrar bacterias que degradan hidrocarburos y con ellas limpiar el medio ambiente en casos de, por ejemplo, presencia de arsénico. El potencial de biorremediación de las bacterias con las que la Dra. Quispe trabaja, podría hacer frente al impacto de la explotación minera en la sierra peruana.
Perú compite en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 con su tercera delegación más grande en su historia. Tendrá representación en surf, en atletismo y en otros 15 deportes, en un evento marcado por la pandemia y protestas. Pero también por una búsqueda de la igualdad de género por parte del COI (Comité Olímpico Internacional).
Sobre su tabla, con los brazos abiertos y golpeándose el pecho, la surfista Daniella Rosas sabía que había ejecutado las maniobras necesarias para ubicarse en primer lugar. Era la final femenina de surf de los Juegos Panamericanos Lima 2019y el jurado le dio la razón. Le otorgó el puntaje requerido para subir un peldaño y ponerse encima de su rival. Para que finalice ese versus, restaban tres interminables minutos. Todo podía pasar. Sin embargo, la tabla de resultados -al final- no se movió. Y aquella tarde, la tablista no solo se colgó la medalla de oro, en un día histórico para el deporte peruano, también se ganó su boleto a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, en donde el surf haría su debut.
Casi dos años después, y en plena pandemia de la COVID-19, Daniella, con 19 años, ratificó su clasificación en el Mundial ISA de Surf2021, al igual que su colega Lucca Mesinas. Él también había conseguido su pase a la cita olímpica en Lima 2019 tras lograr la presea dorada con su tabla corta. Sin embargo, los dos deportistas nacionales no fueron los únicos que salieron de ese campeonato mundial con tiquete en mano. Miguel Tudela y Sofía Mulanovich también lo hicieron.
Como si el destino quisiera que Sofía, la ‘Reina’ del surf peruano, estuviese en el estreno del surf en unos Juegos Olímpicos, los resultados se consumaron a su favor. Y, a pesar de que había sido eliminada en tercera ronda del repechaje, pudo clasificar a Tokio 2020. “Es un sueño hecho realidad”, afirmó. Uno que le faltaba pues ya ha sido campeona mundial en tres oportunidades: dos en la Asociación Internacional de Surf (ISA, por sus siglas en inglés) en 2004 y 2019, y el tercero, en 2004, en el torneo mundial de la entonces Asociación de Surfistas Profesionales (ASP), hoy Tour de Campeonato (CT) de la Liga Mundial de Surf (WSL).
Foto: El Comercio
Ellos cuatro forman parte de un total de 35 deportistas nacionales que competirán en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Los mismos que fueron aplazados un año debido al coronavirus. Representan la tercera delegación olímpica más grande en la historia del país. Solo en Los Ángeles 1984 acudieron la misma cantidad de atletas. En Londres 1948, fueron 41; y en Berlín 1936, 40. El objetivo, claro está, es buscar subir al podio y conseguir la quinta medalla para Perú en los JJ.OO.
El coronavirus no ha permitido, como es costumbre, que esta sea una fiesta a plenitud. Pruebas a mansalva para detectar el virus, barbijos en todo momento que se pueda, sin público en las gradas, protocolos de seguridad al máximo para proteger a los protagonistas y el riesgo siempre latente de que esa calamidad llamada COVID-19 se propague entre los organizadores o los deportistas que se alojan en la burbuja que ha tratado ser la Villa Olímpica (aunque dos atletas, al menos, ya se han contagiado). Hay protestas contra la cita olímpica por temores fundados. Hay un repunte de la pandemia en la capital nipona. No es Tokio 2020 el evento que debía ser. Pero sí es, quizás, el acontecimiento que cumplirá el sueño a miles de deportistas, entre ellos, a los 35 peruanos.
Perú participará en 17 deportes y, como Tokio nos lleva catorce horas de diferencia, generalmente nuestros compatriotas entrarán en acción en la noche o en la mañana, siguiendo el horario peruano. Donde habrá más compatriotas será en el agua: en el surf, la natación, el remo y la vela. Por ejemplo, María Pía Van Oordt y Diana Tudela serán las primeras peruanas en competir con un bote 49er FX en una cita olímpica. Son la segunda dupla más joven de aquella categoría en los JJ.OO. y las que se encargan de promover en el país esa especialidad: una embarcación tripulada por dos mujeres.
Foto: Depor.com
María Belén Bazo también empezará a escribir la historia del windsurf peruano en unos Juegos Olímpicos. Mientras que Paloma Schmidt, en su cuarta participación, y Stefano Peschiera, tres del mundo, volverán al evento con las ganas de superar sus anteriores actuaciones en láser radial y láser standard, respectivamente.
Los deportistas que nos dieron las dos primeras medallas de oro en Lima 2019 también estarán presentes. Gladys Tejeda y Cristhian Pacheco correrán la maratón y demostrarán así por qué Junín es la cuna del fondismo peruano. A ellos se le sumará la huancavelicana Jovana de la Cruz. En la marcha atlética -ese deporte de punta, talón, punta, talón-, la representación estará encabezada por Kimberly García, medallista de plata en los Juegos Panamericanos. Habrá, asimismo, participación rojiblanca en bádminton, boxeo, ciclismo, esgrima, gimnasia artística, judo, karate, levantamiento de pesas, lucha, skateboarding y tenis, con Juan Pablo Varillas, primera raqueta peruana, quien se incorporó al equipo en un llamado de último minuto.
Foto: Andina
La delegación rojiblanca desfilará en el monumental e histórico Estadio Olímpico de Tokio en la inauguración. A diferencia de las ediciones previas, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha autorizado que cada país pueda contar con dos abanderados. Una decisión que busca aportar a la lucha por la igualdad de género. “Hemos cambiado las reglas para permitir que los Comités Olímpicos Nacionales (CON) nominen a un atleta femenino y masculino para que porten conjuntamente su bandera durante la Ceremonia de Inauguración. Alentamos a todos los CON a hacer uso de esta opción”, anunció Thomas Bach, presidente del COI, el año pasado.
No es la única medida que han tomado para fortalecer la igualdad entre hombres y mujeres. “El COI también decidió que debería haber, por primera vez, al menos un atleta femenino y un atleta masculino en cada uno de los 206 equipos y en el Equipo Olímpico de Refugiados que participan en los Juegos”, precisó Bach. Y añadió que Tokio 2020 serán “los primeros JJ.OO. con equilibrio de género de la historia, con un 48,8% de participación de mujeres”. Una cifra que se acerca a la del equipo peruano: 45,71% son mujeres y 54,29% son hombres.
Es, entonces, Daniella Rosas quien será la abanderada nacional junto a su compañero Lucca Mesinas. A ella, el presidente Francisco Sagasti le encargó la bandera en una ceremonia en Palacio de Gobierno, y también aprovechó para dejarles a los atletas un último mensaje: “Lleven siempre en su fortaleza, no solo física sino también espiritual, el coraje y el aliento de todo el Perú”, aconsejó el mandatario.
El Perú no será libre si las poblaciones trans viven con miedo. Foto: Vera Ramos
Mientras se desarrollaba este reportaje, la excandidata al Congreso, Gahela Tseng Cari, realizó la denuncia correspondiente ante el ataque transfóbico que sufrió el viernes 9 de julio en plena vía pública. La mujer afroperuana, indígena y educadora sorprendió a usuarios en redes sociales al publicar un tuit donde afirma haber recibido esta agresión frente a policías y cuidadores de la Municipalidad de Lima. Ellos vieron lo acontecido, pero no la socorrieron. “Mi único delito es ser travesti”, señala. Como ella, mujeres trans son vulneradas a diario en el Perú, ante la atenta mirada de una sociedad machista, conservadora y autoridades ausentes para ellas.
La situación provocada por el Covid -19, ha agudizado una cuestión que ya venía siendo deficiente en el acceso a políticas públicas para la Población Trans. A esto se debe sumar que, hasta la fecha, el Estado no implementa leyes que mejoren su calidad de vida o se las visibilice dentro del sistema. A pesar de que, son la población más vulnerable de la comunidad LGBTIQ+. Estamos a pocos días de que el nuevo presidente del Perú asuma su cargo, así como de cumplir 200 años de independencia. Sin embargo, ¿qué libertad podemos celebrar si un grupo de ciudadanas no accede a derechos básicos y vive constantemente precarizada? ¿Qué podemos esperar de los próximos cinco años de gobierno?
Seguir viviendo en exclusión
“Si antes de la pandemia era grave, la violencia, los crímenes de odio por identidad y expresión de género eran constantes, ahora, con la pandemia, se ha agudizado”, sostiene Miluska Luzquiños, representante de la RedLacTrans en el Perú. Al consultarle sobre acciones que lo han evidenciado desde el Gobierno, mencionó a ‘Pico y género’ como una de ellas.
Durante el confinamiento, esta iniciativa permitía que hombres y mujeres transiten por la calle durante determinados días y horas. No obstante, sólo durante el primer día de su vigencia, se recibieron 30 denuncias y casos de transfobia por violencia de género, según el informe Las vidas trans en tiempos de pandemia. El ‘Pico y género’ sólo duró una semana. “Todo ello responde a una línea de machismo, de violencia, transfobia interiorizada dentro de los mismos sistemas que deberían protegernos”, asegura.
Ellas continúan viviendo en una situación de exclusión. “Ya sea a nivel laboral, a nivel de salud, a nivel educativo, relegadas de estas instancias, acciones o actitudes que me han llevado tanto a mí como a muchas otras compañeras a tener que simplemente buscar trabajos para tratar de sobrevivir, porque no nos permiten ni siquiera poder estudiar, a eso súmale el tema que la mayoría somos migrantes”, nos cuenta Belén Zapata, activista trans afroperuana.
Infografía ‘Ser trans en el Perú’. Fuente: Proyecto Unicxs
“Las instituciones dicen trabajar por nosotras, pero no nos incluyen, ¿dónde queda la supuesta agenda nacional? ¿Qué puede decirme una persona que vive en Lima de cómo viven las personas de la diversidad en Cusco, Ica, Puno, Iquitos, Pucallpa, Madre de Dios, Tacna, o Piura?”, indica Zapata.
Son las entidades gubernamentales las que deben ser principalmente, reformadas. Un caso emblemático, que inclusive fue llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, fue el de Azul Rojas. La Policía ejerció violencia contra la mujer trans y la violentó sexualmente. “Es un acto especialmente grave y reprobable, tomando en cuenta la vulnerabilidad de la víctima y el abuso de poder que despliega el agente”, indica la CIDH en su informe nro. 24/18. Ante estas urgencias, ¿qué propuestas surgen del Estado para brindar derechos básicos a las mujeres trans en el Perú?
Apostar por el Gobierno (o no)
Al 100% de actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales, ONPE, Pedro Castillo Terrones, del partido Perú Libre, es el virtual presidente del Perú del Bicentenario. El plan de gobierno que promueve su partido y él no ha tomado en cuenta, de manera específica, los derechos de las poblaciones LGBTIQ+. Por ende, tampoco mencionan a las mujeres trans del país ni atienden sus realidades.
Cerca a la fecha de elecciones, se viralizó una frase sobre el tema de la identidad de género, del entonces candidato mientras se dirigía a sus simpatizantes. “¿Hay niñas con pene y vagina, hay niños con pene y vagina?, ¿Dónde estamos compañeros? Tenemos que repudiar esta actitud, tenemos que echar a la basura esa idiosincrasia”, manifestaba Castillo enérgico. No obstante, días después de la publicación de este video, el también profesor y su equipo técnico se reunieron y conversaron con activistas sociales LGBTIQ+.
Pedro Castillo con representantes de organizaciones LGBTIQ+. Foto: Jheinser Pacaya
Zapata recuerda la denuncia por discriminación que hizo Marina Kapoor, actriz, cantante y activista trans a Dina Boluarte, primera vicepresidenta de Perú Libre, cuando esta era funcionaria del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC). “La denuncia de Marina es genuina y eso está desde el año pasado. Tuvo un mensaje bastante fuerte (en redes sociales) en el cual involucra a muchos compañeros, compañeras y activistas porque ella se sintió sola. Nadie la apoyó. No puedes poner tu preferencia política por encima de lo que realmente debes defender. Pero, por esta vez sí quisiera equivocarme y que realmente el señor (Castillo) y su equipo hagan un buen trabajo y que, por fin, empiecen a cambiar las cosas para bien”, enfatiza.
Hay opiniones divididas en torno a la dirección que tomará el Gobierno estos próximos cinco años. Gianna Camacho, periodista y activista trans, considera que la lucha se concentrará en no retroceder. “Se vienen años súper difíciles, con un Gobierno que no nos va a dar leyes, no nos va a dar el reconocimiento a nuestra identidad trans, que nos permite tener ciudadanía plena (…). La lucha se va a concentrar en no retroceder”, afirma. Cabe agregar que el Congreso, si bien será el que cuente con más mujeres en su historia, también será altamente conservador.
“Para lamentarse, hay tiempo”, dice Claudia Vásquez Haro, militante travesti trans migrante, Doctora en Comunicación Social e integrante del comité de Perú Libre en Argentina. “Es mejor trabajar y después decirle ‘Señor presidente, las travestis y trans le estuvimos cuidando el voto, queremos ser parte de la agenda política en nuestro país, no queremos ser más excluidas sociales, ni tampoco tener que dejar nuestros lugares de origen. Queremos ser sujetas plenas a derecho y embarcarnos a la vida en igualdad de condiciones’. Hay que interpelar a los estados, es la única manera. Yo estoy convencida que las instituciones se transforman desde adentro”, sentencia.
Tal y como lo recomienda la opinión consultiva nro. 24/17, que Costa Rica le solicitó a la CIDH, se deben gerenciar las medidas apropiadas para prohibir legalmente la discriminación basada en la orientación sexual, identidad y expresión de género. Asimismo, los Estados tienen la obligación de prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres. Aquí se encuentran las mujeres lesbianas, bisexuales, trans e intersex, tal y como lo señala el informe No. 64/16 de la CIDH.
Vásquez Haro pudo hablar con el mismo Pedro Castillo, en un conversatorio que publicó en sus redes sociales. “Le interpelé durante cuatro minutos. Le dije, en pocas palabras, que nosotras también estábamos. Una cosa es ser candidato, otra un presidente. Cuando uno es presidente tiene que abrir los espacios y convocar a las mayorías”, menciona. Por lo pronto, las actividades e iniciativas que se desarrollan, pese a la pandemia y desde los espacios trans, son importantes para demandar años de derechos que han sido pospuestos y pedir por las que ya no están.
Claudia Vásquez Haro como oradora en el conversatorio donde participó Pedro Castillo. Foto: Instagram Claudia Vásquez Haro
Visibilizarse es resistir
Generar visibilización, pese a las dificultades que enfrentan las mujeres trans, es un reto. Desde 2016, Luzquiños, quien es la fundadora y gestora de la primera casa trans en el Perú, la Casa trans Zuleymi, lo sabe. “Es un desafío que hasta hoy sigue resistiendo para sobrevivir, nunca tuvo ni un solo sol de apoyo. Se autogestiona. Hasta hoy seguimos buscando la sostenibilidad”, menciona. Actualmente y para sobrellevar la pandemia, ella y su equipa ofrecen un ‘Bono trans’. Hasta el momento, son 620 beneficiadas.
Equipa de la Casa Trans Zuleymi y beneficiarias del distrito de Carabayllo, Lima. Foto: Casa Trans Zuleymi
Asimismo, reconoce que es urgente la intervención estatal. “Nosotras trabajamos bastante y buscamos recursos para responder de manera solidaria. Es necesario que el Gobierno también nos ayude. Sea participativo no solo en el discurso virtual para decir ‘Día del orgullo’. No vemos nada real que mejore las condiciones de vida”, enfatiza.
Estos días, además, colectivos y organizaciones trans piden que no se dilate la aprobación de la Ley de identidad de género en el Congreso. Sólo falta que la Comisión de Constitución dictamine este proyecto de ley nro. 790 – 2016 para que sea llevado al Pleno. No obstante, los congresistas que forman parte de este grupo se encuentran retrasando la votación y piden la opinión de representantes de la Iglesia y grupos fundamentalistas, lo que mella los derechos de todas las poblaciones trans en el país.
Por ello, Mujeres Trans Amigas por Siempre del Perú, TRANS – Organización por los Derechos Humanos de las personas Trans, Casa Zuleymi, Asociación Civil Ángel Azul, ODIS Trans – Ucayali, MOCIFU, Red Trans – Ucayali y Católicas por el Derecho a Decidir – Perú emprenden la campaña “Mujeres Trans en Resistencia Contra La Violencia” para mostrar la violencia de género estructural que afrontan, la desatención del Estado y las respuestas solidarias que les permiten seguir llevando ayuda.
Infografía ‘El derecho a la identidad de las personas trans en el Perú’. Foto: Proyecto Unicxs
“Cuando el Estado no reconoce la identidad de género autopercibida, es lo mismo que siente una persona que ha sido víctima por algún tipo de violencia de género: revictimización”, afirma Valdéz Jaro. Además, recordemos que, según la opinión consultiva 24/17 de la CIDH, la identidad de género y la orientación sexual son categorías protegidas: “Está proscrita por la Convención (Interamericana de los Derechos Humanos) cualquier norma o práctica discriminatoria basada en la orientación sexual e identidad de género”.
Las mujeres trans no se rinden. La historia y el Gobierno les ha dado la espalda durante siglos. Es suficiente. “Yo estoy convencida de que se viene una revolución trans. En este instante, en diferentes partes del Perú, hay actualmente jóvenes que están cursando diferentes carreras y son personas trans, o se van a visibilizar como personas trans más adelante. Eso quiere decir que, en cinco o diez años, vamos a ver arquitectos trans, médicos trans, abogados trans, periodistas trans. Vamos a estar conquistando todos los espacios, hasta que llegue un momento en que no tengamos que conquistar nada, que seamos parte de la población como todos y todas”, señala Camacho, con la esperanza también de que se establezca una articulación nacional de colectivas trans. La lucha y resistencia es larga, pero es mejor si se enfrenta en equipo.
Gahela Tseng Cari continúa recibiendo apoyo. En redes sociales, precisamente en Twitter, la palabra ‘Gahela’ se ha convertido en trending topic y hashtags como #JusticiaParaGahela, y #JusticiaParaLxsTrans se difunden con la intención de investigar quiénes han sido los responsables de las agresiones transfóbicas. Por su parte, la Defensoría del Pueblo exige realizar las diligencias bajo estándares de protección a los DD. HH. de personas LGBTIQ+, así como se comprometen en realizar el seguimiento del caso. El Perú no será libre si las poblaciones trans viven con miedo.
Por Audrey Córdova Rampant – Fotoperiodista y documentalista.
Norma Rivera sostiene el retrato de su hija Shirley Villanueva Rivera, en 2018, en Lima. Hoy su hija lleva 4 años reportada como desaparecida: desde el 23 de marzo del 2017. Cuando Norma quiso poner la denuncia por desaparición la policía le dijo que tenía que esperar una semana.
“Se fue con el novio”, “Se fue con la cabeza caliente”, “Se fue con otro” o “Ya regresará” son algunas de las frases que escuchan los familiares que se acercan a poner una denuncia por desaparición de una mujer o un feminicidio en las comisarías del Perú. En este foto reportaje, cuatro familias cuentan la desaparición, la investigación y la búsqueda de justicia de sus hijas, hermanas o madres desaparecidas: Solsiret Rodríguez, Shirley Villanueva, Yanet Ayala, Estefhany Díaz, Tatiana y Yamilé. Decidimos retratar cada familia en diferentes momentos de su historia.
Desde el año 2003, el Estado no cumple con la Ley del registro de peruanos desaparecidos: sin registro, no existen cifras; sin las cifras, no existen datos para hacer un análisis que permita entender estos casos como un problema social, y no como casos aislados.
Entre enero y septiembre del 2017, cuando se publicó esta investigación, según las cifras de la Policía Nacional, 4,565 denuncias correspondían a casos de mujeres adultas y menores desaparecidas. Mientras que 2,738, a adultos, niños y adolescentes del género masculino. Pero estas cifras no son del todo confiables ya que el registro no es debidamente llevado a cabo y no todas las denuncias por desaparición son recibidas.
Durante la pandemia se evidenció una gran cantidad de mujeres desaparecidas en Perú, pero las cifras siguen incompletas y nuestro país sigue siendo uno de los lugares más inseguros para las mujeres a nivel mundial.
Norma Rivera fue al lugar donde se supone que su hija había desaparecido. La última vez que Shirley Villanueva Rivera fue vista con vida fue en la playa del distrito de Magdalena acompañada por tres excompañeros de la universidad. Ellos dijeron que Shirley se había ahogado.
Alberta Huaraca sostiene el retrato de su hija Yanet. A su lado la compañan Tefany y Blanca, dos de sus hijas. El 16 de enero de 2017, Yanet Ayala Huaraca, de 31 años, y su pareja Paver Sarmiento Vela salieron de una discoteca hacia su domicilio en San Martín de Porres. Ella jamás llegó a casa.
La historia de Yanet es una historia de una desaparición que esconde un feminicidio. La pareja de Yanet, Paver Sarmiento, se acercó a la casa de Alberta el 16 de enero 2017 y preguntó si alguien conocía el paradero de su pareja. El hombre argumentó que en la madrugada regresó solo a casa tras una discusión con Yanet. Un vecino contó a la familia que en la madrugada un hombre había empujado a una mujer al río mientras discutían. La familia relacionó el hecho con la desaparición e informó a la Policía.
El 24 de abril de 2018, Estefhany Díaz, Tatiana Díaz y Yamile Pajuelo cumplieron dos años desaparecidas. La Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Mi Perú aún no ha identificado a los responsables ni presentado conclusiones.
Patricia Acosta, la madre de Estefhany Díaz, en el cuarto de su hija y de sus nietas.
Rosario Aybar y Carlos Rodríguez sostienen el retrato de su hija, la activista Solsíret Rodríguez Aybar en febrero del 2018. Solsiret desapareció el 23 de agosto del 2016, una semana después de la primera marcha del movimiento #NiUnaMenos en Perú.
Rosario Aybar espera frente al Poder Judicial el inicio de la marcha Ni Una Menos, en noviembre del 2017. El 18 de febrero del 2020, fueron encontrados algunos de los restos del cuerpo de la joven. La reconstrucción de hechos tuvo lugar el 25 de marzo del 2021, un día antes del cumpleaños de Solsiret. Ella hubiera cumplido 28 años. Pasaron más de 4 años desde que desapareció.
Gracias a @mujeres_desaparecidas y a las familias por dejarnos contar sus historias. Este proyecto estuvo a cargo de Rocío Romero, Ana Bazo y Audrey Cordova, y fue publicado en Radio Programas del Perú el 8 de marzo del 2018.
Foto reportaje producido y editado por Melanie Soca en colaboración con Nadia Cruz
La Marcha Del Orgullo reúne a miles de personas y colectivos en la avenida De La Peruanidad, Campo De Marte, en Jesús María. Todos van unidos para exigir la reivindicación del derecho a la igualdad.