Diamantes y nubes: el consumo de cristal en hombres gay y bi de Ciudad Juárez (parte I)

Diamantes y nubes: el consumo de cristal en hombres gay y bi de Ciudad Juárez (parte I)

Por David Adrián García

@DavidAdrianGM

Este reportaje se publicó originalmente en Altavoz LGBT+, y fue realizado con el apoyo de la International Women’s -Media Foundation (IWMF) como parte de su iniciativa de ¡Exprésate! en América Latina.

–¿Se arma o qué?

-Sí, ¿te gusta coger duro?

-Claro. ¿Unos fumes? (emoji de diamante)

-Va. ¿Traes material? (emoji de diamante)

–No, ¿y tú?

-Tampoco. ¿Armamos uno?

–Arres. ¿Motel?

-Sí, va. ¿A qué hora?

Con un par de mensajes y emojis en Grindr, una app de ligue para hombres, se pacta el encuentro que puede extenderse todo el fin de semana. Tomás es artista y activista, vive en Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso, Texas, Estados Unidos. Ahí conoció el cristal, una droga que se ha popularizado en años recientes entre los hombres gay y bisexuales. Explica que las sesiones de consumo se organizan en línea: “Primero, al crear tu perfil de Grindr pones tu ‘diamantito’ en el nombre, si pones ‘dulces’ pueden ser diferentes drogas, el emoji de diamante se refiere al cristal. Y después se organiza: ‘¿A qué hora te caigo?’, ‘En tal lugar…’. Al principio del encuentro es ponerse a fumar un rato. Después es preparar los slams [consumo de cristal inyectado], cuando ya está uno ahí, y es hasta después que ya empieza el faje…”.

Tomás cuenta que comenzó a consumir cristal pocos meses después de mudarse a Juárez: “Llegué en enero de 2019, y para mayo o junio fue la primera vez que consumí cristal. Yo ya tenía el antecedente de haber usado coca en mis encuentros sexuales en donde vivía antes, por lo que no le tenía miedo a las drogas al iniciar en el cristal”.

Conoció la droga por encuentros sexuales con otros hombres: “Empecé a usar cristal porque era la droga que estaba disponible aquí… Yo creo que mi perfil de Grindr daba para que la gente me hablara de drogas, porque siempre he sido directo de cómo me gusta el sexo y hay un estereotipo del que consume drogas en el sexo: el que consume drogas y coge, seguro coge a pelo, seguro le gusta el sexo guarro, sucio, es ‘entrón’, es lo que se piensa, entonces mi perfil dice todo eso y de ahí se hizo la conexión”. 

El ‘crico’

El cristal, crico, foco, entre otros nombres y formalmente conocido como metanfetamina, es una droga estimulante y adictiva que afecta el sistema nervioso central. Su fabricación es relativamente sencilla, por lo que su precio puede ser muy bajo en las zonas donde se produce.

En Ciudad Juárez el cristal se ha convertido en una preocupación para las autoridades al menos en los últimos 5 años. En 2017, el 35.14% de toda la droga asegurada por la Fiscalía General del Estado de Chihuahua correspondía a cristal. Para septiembre de 2022, ya era el 49.15% del total.

Según datos de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), una asociación civil no lucrativa fundada en 1969 e incorporada al Sector Salud mexicano, en 2021 en Chihuahua el 51.7% de sus usuarios reportaron haber consumido metanfetaminas alguna vez en la vida (media nacional: 50.4%), mientras que el 35.7% reportaron haberla consumido en los últimos 30 días, lo que se conoce como “consumo activo”. La media nacional de consumo activo de cristal es de 28.4%.

Los efectos estimulantes de esta droga permiten pasar mucho tiempo sin dormir y sin comer, por lo que es utilizada por transportistas, jornaleros, campesinos para tener largos periodos de vigilia, y operadores de la industria maquiladora, que tiene una fuerte presencia en las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez.

Entre hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), el consumo de cristal se ha popularizado en los últimos años como una forma de incrementar el placer en las relaciones sexuales. Esto se conoce como ‘chemsex’.

Ricardo Baruch, doctor en Ciencias de la Salud, activista e investigador en temas de salud de personas LGBTI, explica:

“El Chemsex es una práctica sexual donde se utilizan drogas químicas para tener un intercambio más intenso y duradero, y que particularmente está acotado a hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, es decir, no que las personas heterosexuales no tengan sexo con drogas, pero existen ciertas características alrededor del fenómeno que lo hacen más específico de la comunidad […] El cristal no es de uso exclusivo del chemsex, y para tener chemsex tampoco tiene que haber cristal. Sin embargo, al menos aquí en México, sí hay una relación muy cercana entre estos dos temas”.

Otras drogas que se suelen utilizar en esta práctica son la cocaína, la ketamina, el 2-CB, el viagra y los poppers.

Tomás reconoce que le intrigaba saber qué se sentía con el cristal: “Me acuerdo que al principio mucha gente me decía ‘No lo consumas, no es bueno’, pero yo ya venía de una vida de consumo en donde vivía antes, entonces no me daba temor [… ] La primera vez que lo usé fue con un man que me lo propuso. Me lo llevé a mi casa, y lo probé. Y efectivamente, lo que me permitía percibir en el cuerpo durante el sexo fue muy notable, lo disfruté mucho”.

El cristal aumenta considerablemente el nivel de dopamina en el cerebro, lo que incrementa el placer durante las relaciones sexuales:

“Te sube muchísimo el nivel de dopamina, te sientes muy feliz, con mucha energía, con mucho ímpetu”, explica Ricardo Baruch, “y a nivel cerebral esto provoca una adicción muy fuerte a tener unos niveles muy altos de dopamina…”.

Otro de los efectos del cristal es la deshinibición, lo que permite que las personas que lo consumen se permitan cosas que en sobriedad no harían. Tomás explica que estos efectos también se potencian según el rol que se asuma durante el sexo:

“Por ejemplo: si me drogo, me pongo más vulnerable, más dispuesto, más sumiso, más complaciente. Esto tiene que ver con una fetichización con el consumo. O por el contrario, me drogo para dominarte, para tener más fuerza, para aguantar más, todo es según el rol que asumas en la relación […] La segunda vez que usé cristal fue con otro man desconocido. Yo ya había practicado fisting [práctica sexual que consiste en introducir el puño total o parcialmente a través de la vagina o el recto], y me dijo: te drogo para que aguantes, y en efecto, fue inmediato. El cristal me ayudaba mucho a poder aguantar el fisting”.

Según la dosis aplicada, los efectos de esta droga se pueden extender hasta 24 horas, aunque lo común es que quienes los utilizan consuman varias dosis durante una misma sesión, que puede durar varios días. Ricardo Baruch explica que al suspender el consumo de cristal uso se presenta un efecto depresivo en el sistema nervioso:

“Si de repente te quitan la sustancia te da un bajón. Hay mucha gente que empieza a notar, que ya no puede tener, ya no digamos algo relacionado con el sexo, sino más bien ya no pueden tener su vida diaria sin estar consumiendo porque su cerebro ya no puede recuperar el nivel de dopamina”. 

La dopamina es un neurotransmisor que está presente en diversas áreas del cerebro y que es especialmente importante para la función motora del organismo, y que causa sensaciones placenteras y de relajación. Ese “bajón” se conoce entre los consumidores como “malilla”, y puede durar días, dependiendo de varios factores:

“Mi primera vez la malilla fue terrible. No dormí como por cuatro días y me dolía mucho el cuerpo […] Como en ese entonces estaba estudiando decidí dejar de consumir hasta que tuviera vacaciones”, cuenta Tomás.

El ‘boom’ del cristal en Juárez

Los hombres gays han utilizado el cristal en sus relaciones sexuales durante décadas, en distintas partes del mundo. Está documentado su uso en este grupo social en Estados Unidos durante la época disco en los años setenta, pero es muy probable que se utilizara desde antes. En Ciudad Juárez se vuelve un poco más complicado rastrear el uso de esta sustancia en este grupo social en particular, sin embargo, datos del consumo en la población general dan una pista importante.

Hace 10 años, apenas el 2% de los usuarios de los Centros de Integración Juvenil del estado de Chihuahua buscaban ayuda para dejar el cristal. Las drogas de mayor impacto en dichos centros eran la marihuana y la heroína, con el 30.7% y el 17.4% de usuarios respectivamente.

Para 2016, las metanfetaminas se igualaron en impacto a la heroína, mientras esta iba a la baja en su consumo. A partir de 2020 el cristal superó también a la marihuana, y para finales del 2021 ya alcanzaba un nivel del 37% de usuarios que buscaban ayuda para dejarlo en Chihuahua, ligeramente arriba de la media nacional de 35.6% de usuarios. (Visualización: https://public.flourish.studio/visualisation/11397490/)

Programa Compañeros A.C. es una organización con casi 40 años de trabajo con poblaciones que consumen drogas de forma inyectada, y personas que viven con VIH en Ciudad Juárez. Como parte de su trabajo, han documentado la historia del consumo de drogas en la frontera.

Julián Rojas es coordinador de la iniciativa de reducción de daños del Programa Compañeros A.C., y tiene 17 años dedicándose al acompañamiento de usuarios de drogas inyectadas. Ha podido ver de cerca el cambio en el consumo en Ciudad Juárez:

“Hubo un tiempo en que era un fenómeno muy intenso el uso de heroína combinada con cocaína, el llamado ‘speedball’; casi la mayoría de los jóvenes lo combinaban, fue un periodo de mucha intensidad. Pero ahora con la presencia del cristal, si bien no hay muchos usuarios que lo usen de forma inyectada, han ido en aumento”.

Rojas recuerda que hace varios años el consumo de heroína se concentraba en las clases altas, por su alto costo: “El consumo de usuarios hace más de 30 años eran los que compraban en El Paso, Texas, y tenía mayor costo. Al empezar el consumo en Juárez, la heroína se fue abaratando más y está más disponible. Ahora con el cristal está aumentando el consumo porque hay más y es más barato. Tiene que ver también con eso”.

David Montelongo, jefe de proyectos de la organización, agrega: “Han evolucionado no sólo las sustancias sino la forma en la que se consumen. Para los usuarios veteranos, el consumo de heroína inyectada fue un proceso largo. Primero comenzaron con otras drogas ‘más leves’ y poco a poco llegaron a esa forma de consumo [inyectada]. Recientemente el uso de drogas como el cristal es algo que no tiene tanto tiempo, y normalmente se da el brinco de una sustancia más ligera a una de estas”.

Respecto al consumo dentro de la población LGBT+, David agrega: “En los 80’s, en Ciudad Juárez había ‘ghettos’, ese espacio oscuro, insalubre, donde tenías la oportunidad de vivir con cierta libertad tu identidad [como personas LGBT+]. Hoy la cosa ha cambiado, ya tenemos marcha del orgullo, ya hay matrimonio igualitario, se ha visibilizado, ya no hay ghettos, ahora hay ambiente LGBT+”. La normalización de la presencia de personas fuera de la heteronorma en la sociedad de Ciudad Juárez, aunada a la llegada de aplicaciones de ligue como Grindr, facilitó el aumento del fenómeno de consumo de cristal entre esta población. Montelongo explica:

“[El internet] nos da un acceso inmediato a otras personas y socializa fenómenos de forma inmediata, contrario a lo que ocurría cuando existían los ‘ghettos’, que sólo se conocía de voz en voz. Ahora Grindr está al alcance de tu teléfono, y es más fácil hacer el encuentro con alguien que también consume sustancias […] Es evidente que cada vez más hombres que tienen sexo con otros hombres consumen cristal de forma sexualizada, no tenemos registro estadístico, pero de forma testimonial lo sabemos”.

Ricardo Baruch asegura que existen personas con más posibilidades de caer en un consumo problemático del cristal: “Cualquiera lo puede consumir por sentir algo distinto, pero entre las personas que no son capaces de controlar su consumo se ha demostrado que hay temas de violencia en la infancia o en la adolescencia, discriminación, abuso sexual, baja autoestima […] No es en todos los casos, pero casi siempre hay algo roto en la persona […] Si a eso le sumas la cuestión de tener la sustancia disponible, que sea barata, pues se crea la tormenta perfecta”.

‘La droga gay’

  • Pasa mucho con los ‘jotos’, ¿no? Que somos muy venenosos, siempre estamos compitiendo. Pero, ¿sabes? Yo creo que eso no tiene que ver con el crico, sino con las dinámicas de discriminación en la misma comunidad: que si eres pobre, que si eres viejo, que si no tienes el tipo de cuerpo que a mí me gusta… Quienes estamos en una doble vulnerabilidad, la de ser gays y consumir cristal, estaría chido que nos uniéramos, que nos apoyáramos más. (Tomás)

El consumo de drogas en las relaciones sexuales entre hombres se ha vuelto un tema de conversación en esta comunidad, al grado de existir productos culturales que giran alrededor de esta práctica. Desde exposiciones de arte, hasta sitios pornográficos que se enfocan en el consumo como vehículo de excitación, forman parte de esta integración del consumo de drogas a la “cultura gay”.

“Es una cuestión cultural que tiene que ver con el disfrute. Una de nuestras máximas como parte de un grupo social gay, es el pleno disfrute de la sexualidad y el placer, pero el placer potencializado a su máximo esplendor, o sea, no solamente sentir rico, sino que hay una búsqueda imparable de incrementar el placer”, comenta Juan Carlos Mendoza, doctor en ciencias en salud colectiva y especialista en salud LGBT+.

El especialista explica: “Compartimos esta cultura en los espacios donde convivimos: en sitios de encuentro, en antros […] estos espacios favorecen el consumo de drogas, todo va entrelazado, el hetero por lo general sale de su trabajo y se va con su familia. Con esto no digo que los heteros no consuman drogas, pero sus espacios no les favorecen para un consumo exacerbado como a nosotros”.

Según explica Juan Carlos, las diferentes experiencias que enfrentan en su vida los hombres cis gay y bisexuales en contraparte de sus pares cis heterosexuales hacen a los primeros más proclives al uso de drogas:

“Es el estrés de las minorías: además de lo que sufre o experimenta toda la población, nosotros [los gays] sufrimos un estrés extra por el hecho de nuestra orientación sexual. […] en algunas personas esto va a influir para su consumo de drogas. ¿Por qué? Porque es un paliativo para mejorar las experiencias negativas”.

La visibilización del consumo de cristal en la población gay ha creado la falsa idea de que ser una persona LGBT+ es un factor de riesgo para el consumo de drogas. David Montelongo nos explica que el riesgo no viene de la identidad sexual de la persona sino del entorno y la discriminación a la que la sociedad la somete:

“A veces pensamos que lo opuesto a la adicción es la abstinencia, como si fueran polos opuestos de lo saludable y no saludable. Más bien, lo opuesto a la adicción serían las relaciones estables, profundas, amorosas. Entonces ser LGBT no es un factor de riesgo, pero ser LGBT y vivir en un ambiente de alta discriminación, alta homofobia, rechazo familiar, relaciones quebradas, sí, ese es el factor de riesgo, no la identidad LGBT”.

El uso del cristal en ámbitos sexuales ha desencadenado en una tendencia a “erotizar el consumo”, y a crear contenido pornográfico gay dedicado a esta práctica. Una búsqueda rápida en sitios de pornografía con los términos ‘PNP’ (abreviación del término en inglés: Party and Play), ‘Meth’, ‘Slam’, ‘Clouds’, y otros relacionados, arrojan cientos de videos amateurs y profesionales de hombres consumiendo cristal, fumado o inyectado, mientras mantienen relaciones sexuales.

“Este fenómeno no era muy visible antes, lo de erotizarse con vídeos con uso de drogas, sobre todo en Twitter. En las plataformas grandes había [consumo de drogas] pero no mucho y ahora es muy común encontrar este tipo de producciones”, comenta Ricardo Baruch.

Apesar de que la pornografía es un producto de ficción, Baruch opina que esto puede traspasar el límite entre la fantasía y la realidad: “Hay evidencia al respecto, quizás no tanto en el uso del cristal, pero sí en la práctica del bareback [tener sexo sin condón]. El porno bareback tuvo una influencia muy fuerte en el cambio de la dinámica en Estados Unidos para dejar de utilizar el condón […] Es un poco lo mismo, o sea, yo estoy viendo todo el tiempo este tipo de vídeos y pues me erotizo porque veo que los güeyes están guapos y se la pasan chido, entonces pues voy a intentarlo a ver a ver si a mí también me va chido, ¿no? Entonces sí hay una fetichización de la droga”.

El ruiseñor de cristal

  • Te voy a hablar de un amigo. Él falleció de cáncer, entonces ya no lo ponemos en riesgo por mencionarlo. Él iba mucho a un lugar que se llamaba El Ruiseñor, un motel. Ahí organizaba sus fiestas, invitaba las drogas y quería que todo el mundo llegara. Yo fui un par de veces. Era muy generoso, y las fiestas duraban días. Ese lugar se volvió un lugar de consumo mientras él vivía, en cierto punto ese lugar y él se volvieron símbolo de fiesta gay. Una vez me platicó que quería escribir un libro donde contara todas sus experiencias. Le iba a poner “El Ruiseñor de Cristal’. ¡Hasta el título tenía y todo! Él se sentía que era el rey de las fiestas de cristal acá en Juárez y pues en cierto modo, sí lo era. Él era así, súper botado con las drogas. (Tomás)

Un comentario común entre los hombres gay y bisexuales que consumen cristal es que se acostumbran a tener relaciones sexuales solamente con otros consumidores:

“Es real que tenemos sexo principalmente con otras personas que también consumen, por varias cosas: Primero, quieres que el encuentro sea largo porque te dura mucho la calentura. Tienes que estar dispuesto todo el tiempo, entonces lo ideal sería estar con alguien todo el tiempo. Por ejemplo, para una cogida casual, yo no consumiría, porque sería algo de una hora y luego yo me quedaría ahí, caliente”, explica Tomás.

Sin embargo, conseguir a alguien que le lleve el ritmo no es tan sencillo: “Yo estoy saliendo con alguien que no consume, y es de que: ‘Nos vamos a encerrar en un motel de un día para otro, ¿arres? Tú y yo, ¡arres!’. Pero si esta persona tiene sueño y se cansa, pues ahí me quedo yo despierto. Por eso es preferible que la otra persona también sea consumidora, porque así llevamos el mismo ritmo”.

El estigma que pesa sobre los consumidores, aunado a la fetichización del consumo como la cúspide del placer sexual entre hombres, orillan a muchos consumidores de cristal a buscar encuentros solamente con otras personas que también consumen, pues por un lado son rechazados por sus pares no consumidores y, por el otro, los efectos  consumo hacen que sus prácticas sean más complicadas.

“Yo podría coger con todo el mundo. El pedo es que cuando te asumes como cricoso, la gente ya no quiere coger contigo… Si alguien me dijera que sí quiere coger conmigo este fin de semana pero no quiere que consuma, yo le diría que no”, acepta Tomás.

Las sesiones largas en algunos casos incluyen a muchas personas a la vez, y es común que nuevas personas se integren a la sesión mientras otros se retiran:

“Son fiestas de sexo sin sexo, porque es como llegar a encuerarte y jalártela viendo porno, pero en realidad nadie está cogiendo porque ya ni se les para, y siempre quieres invitar más gente porque el que está aquí ya no te parece suficiente”, explica Ricardo Baruch.

También existe un sector de la población gay o bisexual que no se siente incluída en las prácticas de su comunidad por su tipo de cuerpo (por tener obesidad, por ejemplo), o por no cumplir con los estándares de belleza aceptados, que han encontrado en el consumo de drogas una forma de conectar con otros hombres con los que regularmente no tendrían contacto. Baruch explica:

“En nuestra comunidad es muy evidente el rechazo a los cuerpos diversos. Entonces hay gente que se siente que no puede coger con alguien “chido” [con “buen cuerpo”] a menos que estés encristalado, y entonces ahí sí agarras valor para hablarle a algún tipo que nunca le habías hablado, o para entrarle a cierto tipo de prácticas que regularmente no harías. Es un cóctel muy complejo”.

Slam

  • Yo creo que ya condicioné mi sexualidad a que siempre esté acompañada del consumo. Creo que para volver a tener sexo sin consumo es porque el consumo no esté presente en mi contexto geográfico, es decir, me voy a una ciudad donde no hay cristal. Eso me obligaría a reconfigurar mi sexualidad […] A veces me quiero sentir mal por eso, de que mi sexualidad sólo depende del cristal. Creo que más bien es una decisión que yo tomé, acompaño mi sexualidad del consumo porque así me gusta y quiero hacerlo, y cuando ya no pueda hacerlo entonces me pongo en la tarea de replanteármela… (Tomás)

El slam es el nombre con el que se le conoce al uso de drogas de forma inyectada antes o durante las sesiones de sexo. La droga se disuelve en agua, preferiblemente esteril, y después se inyecta directamente a la sangre. Hay varias drogas que se consumen de esta forma, como la ketamina, el MDMA, la cocaína y la metanfetamina. 

Este método permite que se sientan los efectos de la droga mucho antes que otras formas de consumo, como fumada en una pipa de vidrio, que suele ser la más popular entre quienes se inician en el consumo de esta droga.

Algunos consumidores consideran el slamming como una evolución natural en su consumo de cristal: “En un momento todos los que conocía fumábamos, y de un momento a otro comenzamos a inyectarnos”, cuenta Tomás. 

Fumar el cristal genera efectos más atenuados que tardan más en aparecer en el cuerpo, mientras que en el consumo inyectado el efecto es inmediato, más intenso y duradero. Esto es debido a que una cantidad de la sustancia se pierde en el proceso de consumir el humo, mientras que al disolver la droga e inyectarla directamente en la sangre, la dosis es más intensa.

Esta práctica implica riesgos como la posibilidad de provocar abscesos alrededor de la zona inyectada por introducir la sustancia en zonas diferentes a la vena, o con partículas poco disueltas que se quedan atoradas bajo la piel. Lesiones que requieren tratamiento médico.

En el caso de Tomás, el slam representa la principal forma de consumo. Explica que debe planear las sesiones de sexo y consumo con varios días de anticipación, pues sólo consume los fines de semana para poder recuperarse y volver a sus actividades regulares. Después de asegurar a la persona con la que tendrá la sesión, y pactar los detalles de la hora y lugar, deben asegurarse de que ambos cuenten con “material” suficiente. En caso de no tenerlo, deben contactar a su dealer.

“Al llegar al lugar de la sesión, desde el principio es ponerse a fumar para empezar, ¿no? Después es preparar los slams, cuando ya está uno ahí, antes de ponerse a fajar y todo esto… Para mí está bien hasta 30. De 40 o 50 se me hace súper alta [la dosis], y estaría muy bajito de 15”.

Tomás se refiere al tamaño de las jeringas en mililitros. Por lo general, el cristal se disuelve y se toma la cantidad que se va a inyectar. Sin embargo, la preparación casera del slam, así como una falta de estándar en la fabricación del cristal, hace que las dosis puedan variar de sesión a sesión, sin control del usuario.

Una vez aplicada la inyección, el efecto es casi inmediato. El “rush” comienza y se da paso a la acción sexual. Tras dos o tres horas, se toman un descanso, y el ciclo continúa:
“Yo me hago slams cada 6 horas más o menos. Cada slam me da menos efecto. En mi caso no me estoy exigiendo consumir más, yo sabía que mi cuerpo me iba a pedir más y eso es lo que no quería. Pero me he quedado en esta dosis, no creo que llegue a un momento en el que no sienta nada. […] Pero sí resiento los efectos de la droga, la orina te sale super amarilla dos días”.

En las proximas entregas de este reportaje nos adentraremos aún más al uso de drogas y narcóticos, conoceremos los riesgos de su consumo y a la comunidad cricosa que encuentran en la colectividad una forma de expresión e identidad.

Sigue en la parte II

Las infancias y el derecho a la vida: una mirada urgente ante la crisis climática

Las infancias y el derecho a la vida: una mirada urgente ante la crisis climática

Por Jessica Valdés Flores

Foto: Fridays For Future México

Este mes se conmemoró el Día Universal de las Infancias y la Declaración Universal de los Derechos de los Niños. Esta conmemoración cumple 54 años, y nos invita a construir a través de un amplio compromiso integral junto con las infancias de todo el mundo. 

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) derivó de la Segunda Guerra Mundial, siendo a partir del año 1959, se comenzó a discutir sobre las condiciones que habitan las y los niños dentro de los espectros sociales, económicos y políticos dignos para su desarrollo. Actualmente es de los tratados en materia de derechos humanos con mayor ratificación en el mundo con la participación de 196 países.

A lo largo de la historia, las infancias se han convertido en un tema central en la agenda, ya que garantizar los derechos básicos es una tarea central por parte de organismos internacionales, regionales y de la corresponsabilidad del tejido social. En América Latina esta tarea se ha convertido en un reto por las complejas problemáticas de desigualdad social y la inestabilidad que se vive en América Latina.

Dentro de los derechos universales de los niños se encuentra el acceso a la vida, a la supervivencia y al desarrollo, por ello es vital vincular el derecho a la vida con el derecho al acceso a un ambiente saludable. 

Comunidad de El Bosque, Tabasco 

En la costa del Golfo de México, la comunidad de la colonia El Bosque, alertó el pasado mes sobre el desplazamiento forzado que está sufriendo su comunidad a propósito de los efectos del cambio climático.  Este es el primer registro en México donde la pérdida de vivienda, espacios comunitarios y las afectaciones a los recursos naturales comienzan a ser una realidad debido al aumento del nivel del mar y los cambios de los fenómenos meteorológicos que han derribado sus zonas. 

Fuente: Medio periodístico Tabasco Hoy.

Al hablar de los estragos que se padecen a propósito de la crisis climática que sufrimos, las infancias actualmente no tienen garantía de las condiciones futuras a las que se enfrentarán, aunque todes suframos los efectos de la crisis ambiental, es importante reconocer que existen sectores más vulnerables que de manera desproporcionada se ven afectados sus derechos humanos. 

Fuente: Instagram @sofia_probert

Es preciso abordar las realidades sociales y políticas que nos atraviesan para que desde diferentes frentes diseñemos mecanismos y políticas públicas funcionales y eficientes para las niñas, niños y adolescentes. Por ello, es necesario exponer aquellas problemáticas que hoy suceden y en donde se obstaculiza el desarrollo de las infancias que existen en las regiones. 

Ciudad de México 

Dentro de la capital de México, Iván de 14 años cuenta que el lugar en donde habita percibe cambios climáticos en el aire, ya que al levantarse para asistir a la escuela el aire se siente más denso por largos días, infiriendo en sus estados de ánimo y en su estado de salud con dolores de cabeza. Por último, invita a la sociedad a tomar acción ante las adversidades ambientales a las que nos enfrentamos, ya que el futuro es de todas y todos quienes habitaremos en posibles escenarios críticos.  

Andrea de 15 años, expone que en la Alcaldía Iztapalapa donde habita, la escasez de agua es una realidad que cada día afecta en su comunidad, debido a falta de políticas públicas eficientes. En su comunidad, han optado por alternativas comunitarias para distribuir uno de los bienes más importantes para el desarrollo de la vida, es a través de pipas y sistemas de potabilización que crean vías eficientes para la distribución del agua en su colonia. Comenta que le gustaría ayudar a la sociedad para que el medio ambiente sea un espacio sano en donde vivir. 

Las niñas, adolescentes y mujeres sufrimos de manera alarmante la crisis climática ya que al no tener acceso al agua potable en las comunidades, no se cuenta con espacios salubres, condiciones de vivienda digna y un justo acceso a la salud menstrual, de manera que  el desarrollo de la vida se ve limitado y violentado. 

Imagen que contiene exterior, persona, joven, niño

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Foto: Marcha por la Crisis Climática en Ciudad de México (2021), Jessica Valdés Flores

Voces de lucha

Actualmente existe una lucha por la crisis climática a nivel mundial en donde las infancias y adolescentes salen a las calles a demandar políticas públicas en sus países y sus comunidades, como también concientizar a las personas por construir una vida fuera de los sistemas económicos y políticos que acrecientan los gases de efecto invernadero (GEI), los desplazamientos forzados a propósito de la construcción de megaproyectos y efectos del cambio climático, entre otras violencias que sufren los sectores más vulnerables alrededor del mundo.  

Garantizar los derechos básicos de las infancias y adolescentes, de manera que se vean reflejados para dignificar el derecho a la vida, derecho a la vivienda, salud, educación, derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral, son fundamentales para construir sociedades sostenibles. 

Si bien, América Latina continúa siendo una región vulnerada debido a las dinámicas de producción económicas en las que habitamos, es urgente exigir educación ambiental con perspectiva social y comunitaria para la formación de las infancias y adolescentes que en la actualidad se ven contrastadas por la falta de condiciones, oportunidades y las redes de violencia que les han puesto en riesgo debido a situaciones como: la violencia familiar, el racismo, la falta de acceso a la educación o a un medio ambiente sano.

Frente a la crisis climática, los movimientos sociales promueven transformaciones culturales, por ello es vital que las infancias y los adolescentes adquieran espacios de escucha y participación para la defensa del derecho a la vida y el acceso a un medio ambiente sano. Comprender que la lucha climática es una lucha en diversas latitudes del mundo nos es valioso para extender y diversificar el conocimiento de manera que se involucren cada vez más actores sociales y sectores vulnerables que históricamente  se encuentran excluidos, masifiquemos las exigencias para que se conviertan en realidad.   

Hoy es el último día del Festival por el agua y el Territorio de la Comunidad Shipiba de Cantagallo

Hoy es el último día del Festival por el agua y el Territorio de la Comunidad Shipiba de Cantagallo

ACTIVIDADES IMPERDIBLES EN CANTAGALLO

Festival por el agua y el Territorio de la Comunidad Shipiba de Cantagallo, arte urbano amazónico, música, teatro, talleres, concursos, desfiles, presentaciones de reconocidos artistas amazónicos y de la escena local en Lima, Rímac, Comunidad Shipiba de Cantagallo.

En el mes de las celebraciones por el “Aniversario de la Comunidad Shipiba y de su Asociación ACUCHIKOLM – Cantagallo” el 18, 19 y 20 de noviembre se desarrollará el Festival por el Agua y el territorio en la Comunidad Shipiba de Cantagallo.

El Festival por el agua de la comunidad Shipiba, cultura amazónica viva en Lima contará con ferias, venta de artesanías y sorteos, talleres, concursos de Calle Limpia, Pasarela Étnico Amazónico Andina y Fusión y presentaciones de artistas así mismo para el día central el día 19 de noviembre se presentará La Mamba, Eme, Zaeka Rial y The Pas True Band, Vasco Madueño y Los Motilones, Christian de la Cruz, Taki Sonqollay, La Nueva Variante, la banda rock fusión más reconocida en la escena Nacional local La Sarita y representando el aporte cultural de la comunidad Shipiba a las mujeres “Cantos del
Kené”, “Los Super Shipibos”, Los Étnicos del Amor” y “Selva Bella”.

Las actividades inician el viernes 18 de noviembre, en La Comunidad Shipiba de Lima en el Rímac, con la ceremonia de ofrenda a la tierra y muralizaciones simultaneas, talleres, teatro. Luego, el Sábado 19 día central iniciara con actividades de empoderamiento de la mujer, las actividades de concurso de calles limpias, pasarelas y a presentaciones de las bandas invitadas y como presentación principal a La Sarita.

Finalmente, hoy, domingo 20 se dará la Muestra Fotográfica de la comunidad, entre otras actividades. Todas estas, son libres y gratuitas para todo el público.

DATOS IMPORTANTES
Fechas: 18 al 20 de noviembre del 2022
Dirección: Vía de evitamiento Km 6.5 – Comunidad Shipiba Cantagallo Rímac. Referencia Paradero SETAME frente del mercado de las flores al costado de la Feria Ferretera la Malvinas

Paola Dávalos: “En la escena poética encontré mucho machismo y misoginia”

Paola Dávalos: “En la escena poética encontré mucho machismo y misoginia”

Por Renato Silva

paola, poeta,

En su historia, el Perú ha sido cuna de grandes personalidades que aportaron al desarrollo de la cultura del país y cuyos nombres se mantienen vigentes hasta la actualidad como grandes literatos o poetas. César Vallejo, Blanca Varela, José María Arguedas, Victoria Santa Cruz, entre muchas otras personas forjaron con sus letras y su arte a la escena cultural. Sin embargo, con el tiempo, el interés por expresiones como la literatura y la poesía ha decaído y las personas que aún las practican son cada vez menos reconocidas.

Hacer poesía en Perú, en especial si se es mujer; no solo significa ingresar a un mundo en el que el reconocimiento será escaso, sino que una vez dentro se podrían presentar situaciones contra las que se debe luchar si se quiere surgir como una artista. Así fue el viaje de Paola Dávalos, una poeta de 31 años, para llegar a publicar su primer libro: “]de-lira[ hebra disonante”, una obra en la que expresa libremente su arte luego de haber superado las dificultades que rodean a la escena poética en Lima.

Según Paola, su interés por la poesía surgió desde pequeña, pero no es hasta los 11 años de edad que se conecta con esa expresión artística. A esa edad, escribir sus ideas era considerada una actividad privada y el contenido de sus textos no debía ser compartido con nadie. “En ese momento yo consideraba que escribir era algo malo, era algo sucio algo algo que estaba mal”, comenta.

No fue hasta que cumplió los 25 años que tomó la decisión de hacer que la poesía se convierta no sólo en un pasatiempo sino en una parte fundamental de su vida y como un medio de expresión al que dedicó tiempo para formar un estilo propio. Incluso a día de hoy, considera difícil referirse a sí misma como poeta. “Digamos que escribo poesía” es la frase que usa al momento de hablar sobre su talento con los versos.

“Yo sabía que quería publicar un libro. Me dije a mi misma que mi voz tiene algo que decir y no publiqué hasta que estuve totalmente segura de que así fuese […] Yo sabía que estaba en formación y todos los años en los que he hecho mi libro no han sido el final, sino el inicio de mi obra”, dice Paola sobre el trabajo que le tomó el crear ]de-lira[. “Por respeto a la poesía mi premisa es que si voy a decir algo, que sea bueno”.

Colectivos, machismo e inseguridad

Para llegar al punto en el que Paola se convirtió en la autora que es en la actualidad, tuvo que ingresar a la escena poética de Lima de alguna forma. Un colectivo de personas aficionadas a la poesía fue su puerta de entrada, aunque más que una experiencia constructiva, ella indica que fue desagradable debido a la cantidad de personas que usaban su afición como un medio para obtener algo más.

Lo que Paola encontró en ese grupo de personas fueron hombres que buscaron usar la poesía, el arte que ella producía, como una forma de generar interacciones de otro tipo pese a que su interés principal era el de conocer más y aprender a crear mejores poemas pese a que no tenía una formación que pudiera ayudarla a explotar su talento. 

“Necesitaba aprender y una cosa era leer libros y otra era llevarla a la práctica […] lamentablemente me encontré con mucho machismo y mucha misoginia”. Según Paola, dentro de la escena pudo identificar a personas que usaban los recitales como un medio no para exponer contenido artístico y darle valor, sino para juntar amigos y beber licor o “ligar con una chica”, por lo que pudo notar de forma gradual.

Los recitales a los que asistía se producían principalmente en bares de diferentes distritos un fin de semana durante la noche. La idea de cada uno era sencilla: congregar a personas interesadas a la poesía para recitar frente a una audiencia que, en ocasiones, también se unía para leer algunos versos propios. Sin embargo, esto no era todo lo que ocurría en esas reuniones.

La experiencia de Paola fue negativa porque pudo notar el interés de hombres no por su trabajo, sino porque deseaban tener una interacción más íntima con ella. “La mayor parte de las veces ha sido más por un tema de “quiero salir contigo”, “dame tu teléfono”, “quiero una cita” o “te quiero invitar a un evento un festival, pero qué hay a cambio”, algo que desagradó a Paola quien luego de una experiencia tan negativa como esta, decidió alejarse de los colectivos de poesía.

Aunque los recitales como el descrito por Paola no representa a todos los que se organizan en la ciudad, pasar por la experiencia sí le ayudó a identificar señales que pueden indicar a una persona cuándo es que está asistiendo a un evento que podría ser el escenario de actos desagradables para las mujeres.

“La mayor parte de las veces han pensado que diría que sí, pero yo me indignaba y comenzaba a rechazarlas. Llegó un momento en el que también lo expuse”, afirmó la poeta a La Antígona. “Me puse a pensar en los chicos que hacen lo que quieren y tienen estas actitudes […] Algunas personas tienen estos comportamientos y lo usan como excusa para tomar licor. Conforme fui avanzando en este medio me di cuenta de que me hubiese gustado no conocerlo, pero me ha venido bien para saber en quién confiar ahora”.

Paola logró identificar algunas señales de que los espacios artísticos son usados como un medio para que algunos hombres puedan acercarse a mujeres con la excusa de las expresiones artísticas:

  • Demasiada atención: Si una chica nueva recibe demasiada atención por parte de los hombres que forman parte del grupo es un indicador de que podrían intentar algo con ella.
  • Invitaciones a tomar licor: Según Paola, los hombres interesados en interactuar de una forma más cercana por fuera de lo artístico se centran en que la mujer tome mucho.
  • Apañamiento: En ocasiones es posible que algunas personas que se encuentran en estos espacios artísticos ya tengan algún antecedente de haber acosado o tenido expresiones de violencia, pero que aún así se mantengan dentro de un conjunto de invitados recurrentes.

Erotismo y sexualidad aún son tabú

Paola se considera una mujer feminista y que está a favor de la libertad de las mujeres de explorar y expresar su sexualidad de la forma que deseen sin que eso lleve a que otras personas las traten como objetos. Estas ideas maduraron luego de que, durante el año 2020, ella y otras cuatro mujeres decidieron emprender un proyecto de poesía erótica llamado Verbo Húmedo.

El concepto de estas presentaciones era el de rendir tributo a otras mujeres que escribieron poesía erótica con una puesta en escena en la que cinco personas expresaban libremente su sexualidad y su individualidad como un acto político y personal sin que fueran sexualizadas.

La experiencia, que solo se produjo dos veces aquel año previo al inicio de la pandemia en Perú, fue lo que llegó a conectar a Paola aún más con un aspecto de su arte que hasta el momento se mantenía bajo un manto de inseguridades: la expresión corporal. “Para mí fue liberador, el comienzo de la exploración de mí misma en ese aspecto”, indicó a La Antígona.

Las puertas del erotismo no solo se abrieron para ella desde el momento en el que Verbo Húmedo se concibió y llegó a exhibirse, sino que se animó a escribir poesía erótica y a desarrollar ese aspecto artístico dentro de su repertorio literario. La exploración del erotismo también llegó a su primer libro y, junto a su visión del feminismo, tienen incidencia en algunos de sus poemas, aunque también reconoce que no es algo que haya desarrollado aún.

“Yo creo que sí debe haber mayor diálogo porque es lo que nos permite darle otra lectura a la obra que tenemos al frente […] Las personas se escandalizan todavía porque una mujer bese a otra o que se hable explícitamente sobre una relación entre ellas, cuando estamos en tiempos en los que eso debería normalizarse”, finalizó.

“]de-lira[ hebra disonante”, como primer poemario de Paola Dávalos no solo es la primera obra de una mujer que se ha dedicado a explorar de manera autodidacta distintas expresiones de su arte, sino que además ofrece un nombre más dentro de la limitada oferta de poetas que son capaces de enfrentarse a los prejuicios del género y a las dificultades.

Paola no es la siguiente Blanca Varela, como pudieron haberle dicho alguna noche en medio de una reunión de colectivo poético entre risas, licor y versos, pero con su llegada al público por medio de ]de-lira[ ha iniciado su camino para ser la primera Paola Dávalos de la escena.

Seis mitos sobre el Virus de Papiloma Humano

Seis mitos sobre el Virus de Papiloma Humano

Por Valeria Delgado

Prevención del cáncer al cuello uterino. FOTO: Valeria Delgado/ La Antígona

Existe un virus que es mucho más común de lo que todos piensan, un virus que es muy probable que muchas mujeres que conocemos lo tengan, pero no lo saben. Incluso es posible que algunos hombres que caminan a nuestros costados también sean portadores. Estamos hablando del Virus de Papiloma Humano (VPH).

En el mes de marzo, el Ministerio de Salud (Minsa) informó que más de 2,200 mujeres mueren al año a causa del cáncer de cuello uterino en el Perú. La infección del virus del papiloma humano (VPH) es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino. Existen más de 100 genotipos, de los cuales los genotipos 16 y 18 son los de mayor riesgo oncogénico.

La vacuna contra el VPH se brinda a las niñas y adolescentes entre los 9 y 13 años. Se trata de la tetravalente, que protege de 4 tipos de VPH (6, 11, 16, 18), y consiste en la aplicación de dos dosis con un intervalo de seis meses. Durante la pandemia, las vacunaciones contra este han bajado en un 80%, según el portal Salud con Lupa, lo cual resulta preocupante.

Además, en esta sociedad, donde la mayoría de las responsabilidades sobre la sexualidad recaen sobre las mujeres, existen muchos mitos acerca de este virus. En este artículo nos vamos a encargar de romper con ellos.

Primero lo primero:

1. No, no solo las mujeres se contagian de VPH

Según información en el portal del Minsa: “Cualquier persona con una vida sexual activa podría contagiarse con el Virus del Papiloma Humano (VPH) y transmitirlo sin darse cuenta”.

Los hombres también pueden ser portadores del virus e, incluso, en la mayoría de casos no presentan síntomas. Además, es muy probable que no lleguen a ser diagnosticados con este virus, ya que no existe un examen médico específico en varones, puesto que en ellos el virus es benigno. En la mayoría de casos, estas personas con genitales masculina pueden desarrollar verrugas genitales.

Al igual que en las mujeres, el virus se clasifica en dos grados: el primero, siendo benigno y manifestándose como verrugas (papilomas) en o alrededor de los genitales y ano; y el segundo, llegando a desarrollar un cáncer. En el caso de las mujeres se trata del cáncer de cuello uterino y de los hombres, cáncer de pene u ano o cáncer orofaríngeo (lengua y las amígdalas), en caso de haberse realizado sexo oral.

Existen países donde la vacuna del VPH se aplica también en hombres. Algunos de ellos son Austria, Croacia, República Checha, Bélgica, Italia, Suiza y, desde el 2019, en la ciudad de Madrid (España). | Foto Fuente: Medical La Revista

2. No solo se contagia teniendo relaciones sexuales con penetración

El VPH es una infección viral que se puede transmitir de una persona a otra mediante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales. Pero existen casos raros donde las personas se contagian sin haber mantenido RS.

En el caso de las relaciones sexuales, se puede transmitir de una persona a otra cuando se ubican en zonas no cubiertas por un preservativo. Sin embargo, también puede infectar la boca y la garganta y causar cánceres de orofaringe (parte de atrás de la garganta, incluidas la base de la lengua y las amígdalas.

3. Ser portador no significa que vayas a desarrollar cáncer

Es muy común que cuando una persona va a un centro de salud, se hace un Papanicolaou y recibe el diagnóstico positivo al VPH sienta que su mundo se derrumba y que va a contraer cáncer. Sin embargo, esto no es del todo cierto, ya que existen más de 100 cepas diferentes. Algunas son de alto riesgo y cancerígenas, pero otras (la mayoría) son benignas y se conocen por causar verrugas genitales.

Las cepas consideradas de alto riesgo son los tipos 16 y 18, que causan el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y las lesiones cervicales precancerosas. Pero no todas las personas que están infectadas por VPH de alto riesgo necesariamente desarrollan cáncer. En estos casos es necesario que acudan al médico para una revisión más frecuente.

Entonces, si bien no todas las personas con verrugas genitales son precursores del cáncer, tampoco quiere decir que no deban cuidarse. No hay forma de saber a priori quiénes con VPH presentarán cáncer u otros problemas de salud, por ello se incide en la necesidad de chequeos frecuentes para detectar cualquier complicación a tiempo preciso.

Según mencionó la doctora Ellen Schwartzbard, obstetra y ginecóloga del Hospital Baptista de Florida del Sur, para AllHealthGo:

“Es un virus, no tenemos una cura para el virus, pero afortunadamente muchas personas lo curarán por sí solo. Eso es algo que le digo a los jóvenes cuando se enteran de que lo tienen: ‘Es algo de lo que deben preocuparse, pero no es el fin del mundo’. Para muchas personas, su sistema inmunológico, si tienen un sistema inmunológico fuerte, lo eliminarán con el tiempo; pero nos preocupamos más por las consecuencias del virus”.

La doctora Ellen Schwartzbard, es especialista en obstetricia y ginecología en el sur de Miami, Florida. Se especializa en atención preventiva, evaluación ginecológica general y todos los aspectos de la salud reproductiva. | Foto Fuente: Miami Herald

4. Este es algo negativo: No hay cura para el virus

Si bien como mencionó la doctora Schwartzbard, existen casos donde las personas con un sistema inmune fuerte logran curarse del virus por su cuenta – los tipos de VPH que causan las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino pueden controlarse, mas no curarse. Las verrugas genitales pueden extirparse, pero ello no significa la erradicación del virus.

La mejor manera de prevenir la infección es mediante la vacunación. Se recomienda vacunar a todas las niñas de 11 o 12 años. Esto porque es una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) muy común. Además, las mujeres adultas también pueden recibir la vacunas, si no se vacunaron cuando eran menores.

Existen tres tipos de vacunas contra el VPH y pueden proteger contra algunas de las cepas de alto riesgo o causantes de verrugas genitales. Si bien no protegen contra todos los virus de VPH, especialistas de la salud recomiendan y exhortan a inmunizarse para que las personas estén protegidas en la medida de lo posible a desarrollar la enfermedad.

5. No todas las personas con VPH presentarán síntomas

No es seguro diagnosticar el virus simplemente mirando a una persona o buscando verrugas genitales. La mayoría de las personas no presentan síntomas visibles de infección y solo logran diagnosticarlo mediante un resultado anormal de la prueba de Papanicolaou. Pero incluso así, no es seguro.

“Si uno tiene una prueba de Papanicolaou anormal, si tiene precáncer de cuello uterino, definitivamente tiene VPH. Pero no todas las personas que tienen VPH tendrán una verruga genital o tendrán una prueba de Papanicolaou anormal, precáncer de cuello uterino. Esos no son intercambiables”, explica la doctora Ellen Schwartzbard.

Además, incluso presentando síntomas, a menudo se suelen pasar por alto o sus síntomas son malinterpretados.

Foto: TV Perú Noticias

6. Estar vacunada/o no significa que debas dejar de preocuparte de las ETS

Exámenes médicos como el Papanicolaou son muy importantes para las personas con genitales femeninos, ya que no solo permite identificar en gran medida el VPH, sino otras Enfermedades de Transmisión Sexual.

Además, aunque uno se vacune contra el virus, debe seguir realizándose chequeos frecuentes para detectar el cáncer de cuello uterino – uno de los más comunes, después del cáncer de mama, en mujeres. La vacuna logra reducir la posibilidad de desarrollar alguno de los pre cánceres más avanzados, pero aún no ha transcurrido el tiempo necesario para analizar los 20 años de datos necesarios para indicar una reducción en los casos reales de cáncer.