En su historia, el Perú ha sido cuna de grandes personalidades que aportaron al desarrollo de la cultura del país y cuyos nombres se mantienen vigentes hasta la actualidad como grandes literatos o poetas. César Vallejo, Blanca Varela, José María Arguedas, Victoria Santa Cruz, entre muchas otras personas forjaron con sus letras y su arte a la escena cultural. Sin embargo, con el tiempo, el interés por expresiones como la literatura y la poesía ha decaído y las personas que aún las practican son cada vez menos reconocidas.
Hacer poesía en Perú, en especial si se es mujer; no solo significa ingresar a un mundo en el que el reconocimiento será escaso, sino que una vez dentro se podrían presentar situaciones contra las que se debe luchar si se quiere surgir como una artista. Así fue el viaje de Paola Dávalos, una poeta de 31 años, para llegar a publicar su primer libro: “]de-lira[ hebra disonante”, una obra en la que expresa libremente su arte luego de haber superado las dificultades que rodean a la escena poética en Lima.
Según Paola, su interés por la poesía surgió desde pequeña, pero no es hasta los 11 años de edad que se conecta con esa expresión artística. A esa edad, escribir sus ideas era considerada una actividad privada y el contenido de sus textos no debía ser compartido con nadie. “En ese momento yo consideraba que escribir era algo malo, era algo sucio algo algo que estaba mal”, comenta.
No fue hasta que cumplió los 25 años que tomó la decisión de hacer que la poesía se convierta no sólo en un pasatiempo sino en una parte fundamental de su vida y como un medio de expresión al que dedicó tiempo para formar un estilo propio. Incluso a día de hoy, considera difícil referirse a sí misma como poeta. “Digamos que escribo poesía” es la frase que usa al momento de hablar sobre su talento con los versos.
“Yo sabía que quería publicar un libro. Me dije a mi misma que mi voz tiene algo que decir y no publiqué hasta que estuve totalmente segura de que así fuese […] Yo sabía que estaba en formación y todos los años en los que he hecho mi libro no han sido el final, sino el inicio de mi obra”, dice Paola sobre el trabajo que le tomó el crear ]de-lira[. “Por respeto a la poesía mi premisa es que si voy a decir algo, que sea bueno”.
Colectivos, machismo e inseguridad
Para llegar al punto en el que Paola se convirtió en la autora que es en la actualidad, tuvo que ingresar a la escena poética de Lima de alguna forma. Un colectivo de personas aficionadas a la poesía fue su puerta de entrada, aunque más que una experiencia constructiva, ella indica que fue desagradable debido a la cantidad de personas que usaban su afición como un medio para obtener algo más.
Lo que Paola encontró en ese grupo de personas fueron hombres que buscaron usar la poesía, el arte que ella producía, como una forma de generar interacciones de otro tipo pese a que su interés principal era el de conocer más y aprender a crear mejores poemas pese a que no tenía una formación que pudiera ayudarla a explotar su talento.
“Necesitaba aprender y una cosa era leer libros y otra era llevarla a la práctica […] lamentablemente me encontré con mucho machismo y mucha misoginia”. Según Paola, dentro de la escena pudo identificar a personas que usaban los recitales como un medio no para exponer contenido artístico y darle valor, sino para juntar amigos y beber licor o “ligar con una chica”, por lo que pudo notar de forma gradual.
Los recitales a los que asistía se producían principalmente en bares de diferentes distritos un fin de semana durante la noche. La idea de cada uno era sencilla: congregar a personas interesadas a la poesía para recitar frente a una audiencia que, en ocasiones, también se unía para leer algunos versos propios. Sin embargo, esto no era todo lo que ocurría en esas reuniones.
La experiencia de Paola fue negativa porque pudo notar el interés de hombres no por su trabajo, sino porque deseaban tener una interacción más íntima con ella. “La mayor parte de las veces ha sido más por un tema de “quiero salir contigo”, “dame tu teléfono”, “quiero una cita” o “te quiero invitar a un evento un festival, pero qué hay a cambio”, algo que desagradó a Paola quien luego de una experiencia tan negativa como esta, decidió alejarse de los colectivos de poesía.
Aunque los recitales como el descrito por Paola no representa a todos los que se organizan en la ciudad, pasar por la experiencia sí le ayudó a identificar señales que pueden indicar a una persona cuándo es que está asistiendo a un evento que podría ser el escenario de actos desagradables para las mujeres.
“La mayor parte de las veces han pensado que diría que sí, pero yo me indignaba y comenzaba a rechazarlas. Llegó un momento en el que también lo expuse”, afirmó la poeta a La Antígona. “Me puse a pensar en los chicos que hacen lo que quieren y tienen estas actitudes […] Algunas personas tienen estos comportamientos y lo usan como excusa para tomar licor. Conforme fui avanzando en este medio me di cuenta de que me hubiese gustado no conocerlo, pero me ha venido bien para saber en quién confiar ahora”.
Paola logró identificar algunas señales de que los espacios artísticos son usados como un medio para que algunos hombres puedan acercarse a mujeres con la excusa de las expresiones artísticas:
Demasiada atención: Si una chica nueva recibe demasiada atención por parte de los hombres que forman parte del grupo es un indicador de que podrían intentar algo con ella.
Invitaciones a tomar licor: Según Paola, los hombres interesados en interactuar de una forma más cercana por fuera de lo artístico se centran en que la mujer tome mucho.
Apañamiento: En ocasiones es posible que algunas personas que se encuentran en estos espacios artísticos ya tengan algún antecedente de haber acosado o tenido expresiones de violencia, pero que aún así se mantengan dentro de un conjunto de invitados recurrentes.
Erotismo y sexualidad aún son tabú
Paola se considera una mujer feminista y que está a favor de la libertad de las mujeres de explorar y expresar su sexualidad de la forma que deseen sin que eso lleve a que otras personas las traten como objetos. Estas ideas maduraron luego de que, durante el año 2020, ella y otras cuatro mujeres decidieron emprender un proyecto de poesía erótica llamado Verbo Húmedo.
El concepto de estas presentaciones era el de rendir tributo a otras mujeres que escribieron poesía erótica con una puesta en escena en la que cinco personas expresaban libremente su sexualidad y su individualidad como un acto político y personal sin que fueran sexualizadas.
La experiencia, que solo se produjo dos veces aquel año previo al inicio de la pandemia en Perú, fue lo que llegó a conectar a Paola aún más con un aspecto de su arte que hasta el momento se mantenía bajo un manto de inseguridades: la expresión corporal. “Para mí fue liberador, el comienzo de la exploración de mí misma en ese aspecto”, indicó a La Antígona.
Las puertas del erotismo no solo se abrieron para ella desde el momento en el que Verbo Húmedo se concibió y llegó a exhibirse, sino que se animó a escribir poesía erótica y a desarrollar ese aspecto artístico dentro de su repertorio literario. La exploración del erotismo también llegó a su primer libro y, junto a su visión del feminismo, tienen incidencia en algunos de sus poemas, aunque también reconoce que no es algo que haya desarrollado aún.
“Yo creo que sí debe haber mayor diálogo porque es lo que nos permite darle otra lectura a la obra que tenemos al frente […] Las personas se escandalizan todavía porque una mujer bese a otra o que se hable explícitamente sobre una relación entre ellas, cuando estamos en tiempos en los que eso debería normalizarse”, finalizó.
“]de-lira[ hebra disonante”, como primer poemario de Paola Dávalos no solo es la primera obra de una mujer que se ha dedicado a explorar de manera autodidacta distintas expresiones de su arte, sino que además ofrece un nombre más dentro de la limitada oferta de poetas que son capaces de enfrentarse a los prejuicios del género y a las dificultades.
Paola no es la siguiente Blanca Varela, como pudieron haberle dicho alguna noche en medio de una reunión de colectivo poético entre risas, licor y versos, pero con su llegada al público por medio de ]de-lira[ ha iniciado su camino para ser la primera Paola Dávalos de la escena.
Prevención del cáncer al cuello uterino. FOTO: Valeria Delgado/ La Antígona
Existe un virus que es mucho más común de lo que todos piensan, un virus que es muy probable que muchas mujeres que conocemos lo tengan, pero no lo saben. Incluso es posible que algunos hombres que caminan a nuestros costados también sean portadores. Estamos hablando del Virus de Papiloma Humano (VPH).
En el mes de marzo, el Ministerio de Salud (Minsa) informó que más de 2,200 mujeres mueren al año a causa del cáncer de cuello uterino en el Perú. La infección del virus del papiloma humano (VPH) es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino. Existen más de 100 genotipos, de los cuales los genotipos 16 y 18 son los de mayor riesgo oncogénico.
La vacuna contra el VPH se brinda a las niñas y adolescentes entre los 9 y 13 años. Se trata de la tetravalente, que protege de 4 tipos de VPH (6, 11, 16, 18), y consiste en la aplicación de dos dosis con un intervalo de seis meses. Durante la pandemia, las vacunaciones contra este han bajado en un 80%, según el portal Salud con Lupa, lo cual resulta preocupante.
Según información en el portal del Minsa: “Cualquier persona con una vida sexual activa podría contagiarse con el Virus del Papiloma Humano (VPH) y transmitirlo sin darse cuenta”.
Los hombres también pueden ser portadores del virus e, incluso, en la mayoría de casos no presentan síntomas. Además, es muy probable que no lleguen a ser diagnosticados con este virus, ya que no existe un examen médico específico en varones, puesto que en ellos el virus es benigno. En la mayoría de casos, estas personas con genitales masculina pueden desarrollar verrugas genitales.
Al igual que en las mujeres, el virus se clasifica en dos grados: el primero, siendo benigno y manifestándose como verrugas (papilomas) en o alrededor de los genitales y ano; y el segundo, llegando a desarrollar un cáncer. En el caso de las mujeres se trata del cáncer de cuello uterino y de los hombres, cáncer de pene u ano o cáncer orofaríngeo (lengua y las amígdalas), en caso de haberse realizado sexo oral.
Existen países donde la vacuna del VPH se aplica también en hombres. Algunos de ellos son Austria, Croacia, República Checha, Bélgica, Italia, Suiza y, desde el 2019, en la ciudad de Madrid (España). | Foto Fuente: Medical La Revista
2. No solo se contagia teniendo relaciones sexuales con penetración
El VPH es una infección viral que se puede transmitir de una persona a otra mediante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales. Pero existen casos raros donde las personas se contagian sin haber mantenido RS.
En el caso de las relaciones sexuales, se puede transmitir de una persona a otra cuando se ubican en zonas no cubiertas por un preservativo. Sin embargo, también puede infectar la boca y la garganta y causar cánceres de orofaringe (parte de atrás de la garganta, incluidas la base de la lengua y las amígdalas.
3. Ser portador no significa que vayas a desarrollar cáncer
Es muy común que cuando una persona va a un centro de salud, se hace un Papanicolaou y recibe el diagnóstico positivo al VPH sienta que su mundo se derrumba y que va a contraer cáncer. Sin embargo, esto no es del todo cierto, ya que existen más de 100 cepas diferentes. Algunas son de alto riesgo y cancerígenas, pero otras (la mayoría) son benignas y se conocen por causar verrugas genitales.
Las cepas consideradas de alto riesgo son los tipos 16 y 18, que causan el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y las lesiones cervicales precancerosas. Pero no todas las personas que están infectadas por VPH de alto riesgo necesariamente desarrollan cáncer. En estos casos es necesario que acudan al médico para una revisión más frecuente.
Entonces, si bien no todas las personas con verrugas genitales son precursores del cáncer, tampoco quiere decir que no deban cuidarse. No hay forma de saber a priori quiénes con VPH presentarán cáncer u otros problemas de salud, por ello se incide en la necesidad de chequeos frecuentes para detectar cualquier complicación a tiempo preciso.
Según mencionó la doctora Ellen Schwartzbard, obstetra y ginecóloga del Hospital Baptista de Florida del Sur, para AllHealthGo:
“Es un virus, no tenemos una cura para el virus, pero afortunadamente muchas personas lo curarán por sí solo. Eso es algo que le digo a los jóvenes cuando se enteran de que lo tienen: ‘Es algo de lo que deben preocuparse, pero no es el fin del mundo’. Para muchas personas, su sistema inmunológico, si tienen un sistema inmunológico fuerte, lo eliminarán con el tiempo; pero nos preocupamos más por las consecuencias del virus”.
La doctora Ellen Schwartzbard, es especialista en obstetricia y ginecología en el sur de Miami, Florida. Se especializa en atención preventiva, evaluación ginecológica general y todos los aspectos de la salud reproductiva. | Foto Fuente: Miami Herald
4. Este es algo negativo: No hay cura para el virus
Si bien como mencionó la doctora Schwartzbard, existen casos donde las personas con un sistema inmune fuerte logran curarse del virus por su cuenta – los tipos de VPH que causan las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino pueden controlarse, mas no curarse. Las verrugas genitales pueden extirparse, pero ello no significa la erradicación del virus.
La mejor manera de prevenir la infección es mediante la vacunación. Se recomienda vacunar a todas las niñas de 11 o 12 años. Esto porque es una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) muy común. Además, las mujeres adultas también pueden recibir la vacunas, si no se vacunaron cuando eran menores.
Existen tres tipos de vacunas contra el VPH y pueden proteger contra algunas de las cepas de alto riesgo o causantes de verrugas genitales. Si bien no protegen contra todos los virus de VPH, especialistas de la salud recomiendan y exhortan a inmunizarse para que las personas estén protegidas en la medida de lo posible a desarrollar la enfermedad.
5. No todas las personas con VPH presentarán síntomas
No es seguro diagnosticar el virus simplemente mirando a una persona o buscando verrugas genitales. La mayoría de las personas no presentan síntomas visibles de infección y solo logran diagnosticarlo mediante un resultado anormal de la prueba de Papanicolaou. Pero incluso así, no es seguro.
“Si uno tiene una prueba de Papanicolaou anormal, si tiene precáncer de cuello uterino, definitivamente tiene VPH. Pero no todas las personas que tienen VPH tendrán una verruga genital o tendrán una prueba de Papanicolaou anormal, precáncer de cuello uterino. Esos no son intercambiables”, explica la doctora Ellen Schwartzbard.
Además, incluso presentando síntomas, a menudo se suelen pasar por alto o sus síntomas son malinterpretados.
Foto: TV Perú Noticias
6. Estar vacunada/o no significa que debas dejar de preocuparte de las ETS
Exámenes médicos como el Papanicolaou son muy importantes para las personas con genitales femeninos, ya que no solo permite identificar en gran medida el VPH, sino otras Enfermedades de Transmisión Sexual.
Además, aunque uno se vacune contra el virus, debe seguir realizándose chequeos frecuentes para detectar el cáncer de cuello uterino – uno de los más comunes, después del cáncer de mama, en mujeres. La vacuna logra reducir la posibilidad de desarrollar alguno de los pre cánceres más avanzados, pero aún no ha transcurrido el tiempo necesario para analizar los 20 años de datos necesarios para indicar una reducción en los casos reales de cáncer.
Plantón en Lima para visibilizar los graves casos de derrames petroleros y asesinatos a defensores indígenas. FOTO: Melanie Soca
En el marco internacional por el día del ahorro energético, es imprescindible hablar sobre el acceso a la justicia social y el derecho a un medio ambiente sano. Las defensoras del territorio y comunidades indígenas luchan por el acceso a la justicia ambiental en sus territorios.
El día mundial del ahorro energético fue celebrado por primera vez en el año 2012 durante el Foro Energético Mundial (World Energy Forum) en Dubái. Sus principales objetivos mencionan promover el acceso universal a la energía de forma fiable e impulsar tecnologías sostenibles para el año 2030. Sin embargo, es importante destacar las siguientes preguntas: ¿Energía para qué? ¿Energía para quién? ¿Energía cómo?
En Latinoamérica y en diferentes latitudes alrededor del mundo, las comunidades indígenas y rurales resisten ante la crisis climática que nos atraviesa, y es a través de la defensa del territorio, propuestas alternativas para el consumo energético y la resignificación de las redes comunitarias que es posible construir otros mundos posibles.
Ilustración del documental La Energía de los Pueblos, producida por La Sandía Digital
Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), para el 2019 la energía que se consume en mayor proporción proviene del petróleo y sus derivados en un 59%, mientras que la demanda de energía ha aumentado durante la pandemia, treinta millones de habitantes en Latinoamérica no tienen acceso a energía eléctrica (Cooperativa Onergia).
Compartimos el siguiente gráfico recuperado de la Guía Onergia para la Soberanía Energética donde se muestran las fuentes de energía que se consumen en México, teniendo como principales a los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) como los principales suministros.
Oferta interna – bruta por fuente. 1990 – 2017 Fuente: CONUEE con información del SIE de la SENER *Incluye las energías geotérmica, eólica y solar.
Mientras las regiones en México sufren del desplazamiento y contaminación de agua, aire y suelo en sus territorios debido a la construcción de megaproyectos que velan por intereses privados, las comunidades indígenas han optado por la organización comunitaria para hacerle frente a las nuevas transiciones energéticas que se impulsan desde las políticas públicas y acuerdos internacionales que dejan de lado el acceso a la justicia ambiental.
Sierra norte de puebla
En las comunidades de los pueblos totonacos, nahuas y mestizos en la Sierra Norte de Puebla, se impulsan proyectos para la soberanía energética de forma sustentable. Con capacitación y apoyo de la Cooperativa Onergia, han realizado proyectos comunitarios para gestionar y suministrar la energía de fuente fotovoltaica.
Cuando hablamos de ahorro y eficiencia energética, implica preguntarnos desde dónde y quiénes producen la energía, si existe un adecuado acceso a la información y datos abiertos del impacto ambiental que genera la industria energética, y lo más importante, cuestionar si el derecho a la vida, la protección a los recursos naturales y el acceso a la justicia ambiental son pilares dentro de las agendas de transición energética dentro de lo local y alrededor del mundo.
Ilustración Guía Onergia sobre Soberanía Energética Fuente: Cooperativa Onergia
Investigar, construir y compartir alternativas sustentables para el consumo energético que nos guíe hacia una soberanía energética sustentable es imprescindible para el cuidado de la tierra. Además, es importante hacerlo mientras cuidamos e impulsamos la participación social de las comunidades para una repartición equitativa de los recursos energéticos donde los productores como consumidores de energía inciden en sus localidades.
Tal es la historia deNá Lupita, Mujer de las nubes. Ella es originaria de Unión Hidalgo, comunidad indígena zapoteca en México donde se autonombran “Binni’zaa” que en zapoteco significa “personas que provienen de las nubes”. Frente al detrimento del territorio a causa de la construcción del parque eólico promovido por Desarrollos Eólicos Mexicanos (DEMEX), Ná Lupita comenzó a prepararse y estudiar los marcos normativos internacionales, derechos y responsabilidades de los pueblos y comunidades indígenas, así como derechos humanos universales para llevar el caso a los tribunales.
México es uno de los países más participativos en los acuerdos internacionales, pero son notables los casos sociales donde existen carencias para su implementación. Tanto la violación a los derechos humanos como a los acuerdos internacionales dejan en claro que el beneficio no suele ser a las comunidades regionales.
Ilustración de Ná Lupita, Mujer de las nubes Fuente: Portal de Defensoras del Territorio
Por su parte, la historia de Alejandra Jiménez, Flor de asfalto, mujer originaria de Veracruz, ha dedicado parte de su vida al activismo e incidencia comunitaria para hacerle frente al “Fracking” en México. Dentro de la región del Totonacapan ha participado activamente para hacerle frente a las industrias del petróleo que han dañado a las comunidades de la costa del Golfo de México y quienes también han violentado los instrumentos legales en materia ambiental.
¿Qué es el Fracking?
Se trata de una práctica donde existen fracturas hidráulicas para la extracción de gas natural y petróleo de forma no convencional. Estos recursos no renovables se encuentran atrapados en los poros de las formaciones rocosas del subsuelo a una profundidad entre mil y cinco mil metros. La técnica perfora el subsuelo a kilómetros por debajo del mar con una inyección que contiene una mezcla de sustancias químicas, agua y arena a elevada presión para forzar la salida del petróleo.
Esta práctica ha dejado en México un impacto ambiental y de salud alarmante, pues ha contaminado las fuentes de agua, las personas sufren efectos negativos en su salud, ha promovido la emisión de gases que contribuyen al calentamiento global y deteriorado la flora y fauna de las localidades.
Alejandra ejerce una voz crítica y poderosa para denunciar los efectos que ha traído el fracking en las localidades de Veracruz y en otras entidades mexicanas. Desde el Tribunal Permanente de los Pueblos, ha sido una referente internacional por la defensa de los derechos humanos y acceso a la justicia ambiental. Ha utilizado sus conocimientos para brindarles a las comunidades locales mejores condiciones de salud, participando activamente en iniciativas políticas para hacerle frente a la prohibición de estas técnicas industriales insalubres y aniquiladoras del territorio. En entrevista para Planeteando, ella se autodenomina como “Flor de Asfalto”, ya que ella nació y creció en la ciudad, pero sus quehaceres y afinidades se han encontrado en el campo.
Ilustración de Alejandra Jiménez, Flor del Asfalto Fuente: Portal de Defensoras del Territorio
De los recientes acuerdos internacionales, el Acuerdo de Escazú, celebrado el 4 de marzo de 2018 en Costa Rica (y que entró en vigor el pasado 22 de abril de 2021), es uno de los fundamentales para comenzar la transición energética con justicia social. Porque reconoce a los defensores del medio ambiente como personas en situación de vulnerabilidad garantizando su protección integral y la promoción de las personas quienes luchan por la tierra y el territorio. Hasta ahora, es el único instrumento internacional que busca implementar el derecho de acceso a la información ambiental, acceso a la participación ciudadana en asuntos ambientales y acceso a la justicia ambiental.
Mujer, agua y energía no son mercancía. Marcha durante el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo 2020, Puebla de Zaragoza, Puebla, México Fuente: Guía soberanía energética, Fundación Rosa Luxemburgo
El ahorro energético va de la mano de la transición energética sustentable, y esta, a su vez necesita de propuestas científicas, tecnológicas y económicas sostenibles y sustentables con perspectiva social, comunitaria y de género. Requieren de herramientas que protejan a las comunidades indígenas, les activistas ambientales, defensores de la tierra, y las organizaciones no gubernamentales.
Mientras que la responsabilidad es compartida desde diferentes sectores y trincheras, necesitamos con urgencia propuestas comunitarias para que el la eficiencia y ahorro energético se construya desde la soberanía energética de los pueblos, comunidades y ciudades.
La educación ambiental y memoria política necesita reivindicar el cómo producimos y consumimos energía mientras garantizamos el acceso a un ambiente saludable y a la justicia ambiental.
Luisa Macedo Franco es orgullosamente arequipeña y la primera mujer vulcanóloga del país.
Gracias a un convenio entre la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) y las Naciones Unidas elaboré el primer Mapa de Peligros del Volcán Misti. Es así que me consagré como la primera mujer vulcanóloga en el Perú. Durante mis 30 años de carrera me he enfrentado constantemente al machismo. Desde que empecé a estudiar Ingeniería Geológica en la UNSA me decían algunos compañeros que las mujeres no debíamos estudiar estas carreras, que debíamos dedicarnos a buscar una pareja o que incluso yo le quitaría un puesto de trabajo a otro estudiante varón. Frente a la sociedad machista en la que me desarrollé profesionalmente decidí seguir creyendo y luchando por mis sueños. El apoyo y enseñanzas de mi familia me permitieron con mucho esfuerzo lograr cada uno de ellos.
De ésta manera al graduarme como ingeniera Geóloga me especialicé en el manejo de emergencias volcánicas en Japón. Como resultado logré organizar cinco simulacros de evacuación por erupción volcánica. Empezamos en 2009 en el distrito de Alto Selva Alegre, en la ciudad de Arequipa. En ese entonces mis colegas creían que sería imposible hacerlo porque necesitábamos la participación de la población, el transporte, los colegios y los centros de salud. Sin embargo, trabajando arduamente y con la ayuda de las autoridades logramos que los vecinos tomaran conciencia de la importancia de la prevención.
Tras varios años siendo investigadora me planteé qué podría hacer para que la información que obtuve durante los proyectos de investigación llegara a las manos de más personas. Es así que nace el libro “Huaynaputina: el día que despertó el volcán”. Un cuento científico que narra la erupción de este volcán en Moquegua, el 19 de febrero de 1600, donde más de 50 poblados fueron sepultados. Nuevamente con el apoyo de UNESCO logramos realizar la diagramación y dibujos en acuarela para que fuera más dinámico. Además, con la ayuda del Servicio Geológico de los Estados Unidos logramos imprimir y repartir 7 mil libros a niños de 10 años de edad que vivían cerca de las zonas afectadas para que comprendieran lo que significa vivir cerca de un volcán activo.
Fotografía cortesía de Luisa Macedo
Actualmente soy directora del Observatorio Vulcanológico del Sur del País (OVS) a cargo del Ingemmet (Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico). Me siento muy agradecida de tener ésta responsabilidad y contar con un gran equipo de trabajo. En el OVS estudiamos y vigilamos la actividad de los nueve volcanes activos del Perú. En la región de Arequipa tenemos al Misti y el Sabancaya. Mientras que en Moquegua monitoreamos el volcán Ubinas y el Ticsani, con el fin de prevenir y alertar sobre los peligros volcánicos.
Quiero invitar a todas las mujeres a participar más en las geociencias. Necesitamos más científicas que sean sensibles con su entorno, que les guste la investigación y que trabajen por el bien de nuestro país. Tenemos que seguir enfrentándonos a los estereotipos y prejuicios y demostrar con nuestro trabajo que somos igual de capaces de lograr lo que nos propongamos.
Las enfermeras Jacinta Acevedo y Andrea Peña dan algunos apuntes, desde su experiencia, sobre la situación actual que viven las enfermeras en el Perú.
A través de todo este tiempo, los desafíos que se han enfrentado son la falta de infraestructura, insuficiente personal para cubrir las necesidades de los pacientes, y deficiencia de insumos, materiales y equipamiento. Desde su experiencia, estos problemas no han mejorado tanto.
¿Les ha sido fácil? Desde luego no. Al egresar, a Andrea le costó mucho trabajo conseguir un buen empleo. Las clínicas en las que empezó su experiencia tenían pésimas condiciones laborales, se sentía desvalorada y el sueldo era bajo, pero las terminaba aceptando porque no había buenas ofertas de trabajo y quería incrementar su experiencia.
Sin duda, queda claro que el equipo de enfermeras son necesarias y, en su día, es importante reflexionar sobre lo que se debe mejorar en su campo y, sobre todo, reconocer su trabajo.