Lupus en América Latina: racismo, invisibilización y falta de atención (parte I)

Lupus en América Latina: racismo, invisibilización y falta de atención (parte I)

Por Alice de Souza, Héctor Villa León, Jhoandry Suárez y Zoila Antonio Benito

En busca de la visibilización. Medicamentos que emplea Jenny, de 39 años, para contener el avance de la enfermedad. FOTO: Miguel V.

Esta investigación fue desarrollada como parte de la iniciativa Historias sin fronteras de la organización Inquire First y con el apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes.

No había tiempo. Saionara Santana tuvo que darse prisa para que a su hija la atendieran en un centro médico en el Salvador, la capital de Bahía, al este de Brasil. La niña tenía un cólico crónico. Al llegar, con la angustia en la boca, la recepcionista apenas la miró, aunque para Saionara era urgente que le prestara atención, que viera la gravedad de su hija, así que le dijo las palabras que imaginó le iban a ganar el interés y comprensión de la otra mujer.

—Tengo lupus y necesito que atiendan a mi hija—, dijo la madre de 45 años.

—¿Sí? ¿Y qué?—, fue la respuesta que recibió.

Ahí, en ese instante, que hoy habita como un recuerdo vivo de hace tres años, Saionara entendió que para el sistema de salud de su país solo era un número más en la estadística del Lupus Eritematoso Sistémico (LES). Que las promesas de prioridad por ser mujer, paciente de lupus y afrobrasileña, no eran más que cascarones vacíos. Supo, entonces, que a ella le esperaba, o le seguiría esperando, una mirada fría e indiferente.

Lo que no suponía era que su realidad estaba tan conectada con la de otras mujeres en la región, en especial en Colombia y Perú, donde las mujeres afrodescendientes en América Latina se enfrentan a retrasos en su diagnóstico por la falta de especialistas o retardos en los exámenes, lo que allana el camino para que se agrave y comprometa órganos vitales, en particular, el riñón, una tendencia muy presente en esta población, según reseña el artículo “Epidemiología global del Lupus Eritematoso Sistémico” de Nature Rheumatology.

Como lo reflejan las estadísticas de mortalidad del Sistema de Salud de Brasil (SUS): el 87% de las muertes vinculadas a la enfermedad, entre 2016 y 2020, las cifras más recientes, fueron de mujeres. Del total de muertes en esos mismos años, el 47% eran mujeres negras.

Un estudio publicado en 2017 en la Revista Brasileña de Reumatología estima que hay entre 150.000 y 300.000 pacientes con la enfermedad en el país.

En Colombia, el número de casos de lupus informados por los médicos ha aumentado constantemente, de 23.777 en 2015 a 52.944 en 2021.

En Perú, se informaron 16.000 casos en 2020, pero los investigadores creen que la cifra podría ser mayor, ya que muchos médicos aún no diagnostican correctamente los síntomas del lupus.

Con la llegada de la pandemia, hubo una reducción del 10 % de la cobertura de los servicios esenciales de atención a la salud. Foto: Rafael Martins
Con la llegada de la pandemia, hubo una reducción del 10 % de la cobertura de los servicios esenciales de atención a la salud. Foto: Rafael Martins

Pensemos en el lupus como un agente infiltrado que pone a las defensas del cuerpo contra el propio organismo, produciendo daños en los órganos, generando cansancio. De allí que se enmarque como una enfermedad autoinmune capaz de incapacitar de por vida a quien la padece.

Esto se refleja no solo en la historia de Saionara, que desde 2018 padece la enfermedad. Así, como la de ella, también están la historia de Jenny Saavedra, una mujer mestiza y afroamericana del norte de Perú que pasó por crisis psicóticas, o la de Mireya, en la costa colombiana, que aparte de padecer de episodios de esquizofrenia, ha tenido que convivir con un daño en los riñones y pulmones producto de la enfermedad.

Las mujeres en países como Perú, Brasil o Colombia, suelen enfrentar diversas barreras, algunas asociadas a la discriminación debido a su raza o nacionalidad. Incluso, barreras relacionadas con la falta de atención por parte de las autoridades de salud o la falta de acceso a servicios sanitarios en los países donde se encuentran.

Y esto no es un problema reciente. De acuerdo con un estudio de la Organización Mundial de la Salud, a propósito del día de la salud en abril de 2018, reseñaba que 3 de cada 10 personas en América Latina no tiene acceso a la atención de su salud por motivos financieros.

A este contexto se sumó lo que vivieron las mujeres, niños, niñas y adolescentes durante la pandemia. El informe “Desafíos de la pandemia de COVID-19 en la salud de la mujer, de la niñez y de la adolescencia en América Latina y el Caribe”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), da cuenta que hubo una reducción del 10 % de la cobertura de los servicios esenciales de atención a la salud.

Pese a los esfuerzos que se han realizado en temas legislativos, como en Colombia, donde solo existe la Ley 1.392 de Enfermedades Raras que garantiza el acceso al tratamiento, aunque excluye a las personas con lupus; o el Reglamento de la Ley N° 29698 en Perú, y que declara de Interés Nacional y Preferente Atención el Tratamiento de personas que padecen Enfermedades Raras o Huérfanas, aún se requiere mayor atención.

Mujer solicita que aprueben pensión adelantada debido a su padecimiento con el lupus | Créditos: difusión
Mujer solicita que aprueben pensión adelantada debido a su padecimiento con el lupus | Créditos: difusión

Si miramos el aspecto de inversión de los gobiernos de la región para garantizar el acceso a la salud, para organizaciones como la OMS o las Naciones Unidas, el gasto que hacen en estas políticas dista de ser el más adecuado para la atención integral de la población. Y cuando nos referimos al lupus, la cifra es todavía menor.

Junto a estas barreras, las mujeres deben enfrentar otro desafío: las fallas en el diagnóstico temprano. Santiago Bernal, reumatólogo y profesor de la Universidad Javeriana en Colombia, explica que tuvieron que tomar del ministerio lo que se reporta, aunque estos datos “tiene sus discusiones respecto a lo que es para cada médico, porque el lupus es una enfermedad muy variada. Uno puede encontrar todo un espectro, desde pacientes que les afecta el cerebro, a otros el corazón, los pulmones, riñones, páncreas, el hígado, intestino o piel”, indica.

Para Oswaldo Castañeda, reumatólogo peruano con casi 40 años de experiencia en esta enfermedad, “todavía hay mucha dificultad para diagnosticar [el lupus], por falta de conocimiento y acuciosidad”.

La mayoría de mujeres que son afectadas por el lupus se encuentran en edades productivas, como lo demuestra las cifras en Colombia, Perú o Brasil; sin embargo, eso no las excluye de enfrentar discriminación, falta de acceso a servicios de salud, trabajar o incluso tener hijos, a causa de esta enfermedad.

Brasil: la vulnerabilidad por el color de la piel

“Si fuera una mujer blanca, ¿el servicio sería el mismo?”, pregunta Saionara sobre el episodio del hospital. Su pregunta encuentra sentido en las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud. Entre los años 2020 y 2021, nueve de cada 10 personas que fueron atendidas por lupus en los hospitales brasileños fueron mujeres, según datos obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información (LAI).

Ser mujer y ser afrodescendiente son condiciones que, según la literatura médica disponible, desencadenan cuadros de LES más graves. “Algunos de los genes relacionados con el desarrollo del lupus están asociados al cromosoma X, del que las mujeres tienen dos. Y también hay una activación de las células linfocíticas que producen los anticuerpos por el estrógeno, una hormona predominante en las mujeres”, explica el coordinador de la unidad de enseñanza de reumatología de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, UERJ, Evandro Klumb.

“Los casos más graves de lupus se dan en los afrodescendientes y luego en los caribeños y latinos mezclados con españoles”. Foto: Rafael Martins
“Los casos más graves de lupus se dan en los afrodescendientes y luego en los caribeños y latinos mezclados con españoles”. Foto: Rafael Martins

Según él, casi el 85% de las personas atendidas en el servicio de lupus del Hospital Universitario Pedro Ernesto de Río de Janeiro son de raza negra. “Los casos más graves de lupus se dan en los afrodescendientes y luego en los caribeños y latinos mezclados con españoles”, añadió el médico.

Sin embargo, hay más factores que contribuyen a que las mujeres afrodescendientes sean las que más mueren por esta enfermedad en el país.

La Política Nacional de Salud Integral de la Población Negra, de 2009, dice que el 11,9% de los brasileños negros ya se han sentido discriminados en un servicio de salud. “Fue una gran cosa tener esa política, pero hasta hoy pocas ciudades la han implementado. Las mujeres negras son las con peores índices de salud en Brasil”, cuenta Marjorie Chaves, activista feminista negra y doctoranda en Política Social por la Universidad de Brasilia (UnB).

“La construcción social de la mujer negra, en la sociedad brasileña, es que somos fuertes. Muchos médicos tienen en su imaginación que podemos soportar el dolor”, afirma la consultora y especialista en Derechos Humanos y Cuestiones Étnico-Sociales, Noêmia Lima.

Aquí es donde Saionara siente el impacto de la discriminación al buscar tratamiento para el LES. “Si vas al sistema público, te encuentras con una cola enorme. Cuando llega tu turno, se acaba el formulario. Si te quejas, es de mala educación. Si vas al servicio privado, te desprecian. Te discriminan de la misma manera”, se queja ella, que necesita visitar un hospital cada tres meses, para controlar la evolución de la enfermedad.

Para Noêmia, hay otra cuestión a tener en cuenta, que las condiciones de vida de las personas interfieren en su proceso de enfermar. Según ella, es esencial tener en cuenta las vulnerabilidades de estas mujeres, desde la vivienda hasta la educación. En el caso de Saionara, por ejemplo, estuvo sin trabajo durante un año tras descubrir que padecía de lupus. Utilizó todo el dinero de su indemnización para pagar médicos y medicinas, ya que no pudo encontrar una vacante en el sistema público.

Hay otras situaciones aún peores, dice la fundadora de la Associação Lúpicos Organizados da Bahia (Loba), Jacira Santana, de 64 años. De las 4.000 personas atendidas por la institución, alrededor del 85% son mujeres negras que viven en las periferias. “Muchas vienen diciéndonos que los médicos dicen que el dolor es ‘algo en la cabeza’, que es ‘por falta de hombre’. Muchas son del interior, no saben dónde hay asistencia. Otras sufren violencia doméstica”, dice Jacira.

Cuando descubrió el lupus, Saionara se pasó un mes y medio tumbada, sin querer salir de casa ni hacer nada. Entonces decidió que tenía que cambiar sus propios pronósticos. Hoy, vive un día a la vez. “Un día sientes una cosa, y al día siguiente, otra. Si te dejas caer, la enfermedad pasa por encima de ti”, concluye.

Territorio, desigualdades y falta de médicos

En Brasil no solo el color de la piel influye en el acceso y la calidad del tratamiento del lupus. Las regiones históricamente más pobres, como el noreste y el norte, donde hay más población indígena y negra, son también aquellas en las que la incidencia del lupus es mayor, pero el acceso a los medicamentos, a los reumatólogos es más precario y los datos sobre la enfermedad son casi escasos. Un estudio de la Fundación de Salud de las Américas (AHF), publicado en 2021, mostró que Brasil tiene pocos datos sobre el LES y, cuando existen, solo incluyen el escenario de la enfermedad en el Sur y el Sudeste del país.

Hace tres años, cuando empezó a tener dolores articulares, Irma de Almeida, de 48 años, vivía en São Paulo. Con los dedos hinchados y el dolor de espalda, buscó atención especializada, pero no pudo encontrar reumatólogos a través del sistema sanitario público. Así que decidió pagar una consulta privada y realizar también todos los exámenes. Para pagar todo, pidió un préstamo de R$ 8 mil (USD $1.500 aproximadamente). Asumió un riesgo financiero para aliviar el sufrimiento y el dolor. A los ocho meses, recibió el diagnóstico de lupus.

Al ir al médico, nos quitamos un peso de encima”, dice la mujer, que en febrero de este año hizo la petición de cita en la ciudad donde vive y todavía está esperando. Foto: Rafael Martins.
Al ir al médico, nos quitamos un peso de encima”, dice la mujer, que en febrero de este año hizo la petición de cita en la ciudad donde vive y todavía está esperando. Foto: Rafael Martins.

Desde entonces, tenía consultas y exámenes cada tres meses, pero desde agosto de 2020 ya no puede programar un reumatólogo. En primer lugar, por la pandemia y la paralización de los servicios. Luego, porque se fue a vivir a Roraima, estado fronterizo con Venezuela, donde solo ejercen tres reumatólogos. “Me preocupo demasiado, pierdo el sueño. Al ir al médico, nos quitamos un peso de encima”, dice la mujer, que en febrero de este año hizo la petición de cita en la ciudad donde vive y todavía está esperando.

“Faltan políticas públicas. Hemos dedicado diez años a hacer posible este estudio. También falta educación sanitaria para la población”, afirma Evandro Klumb. En este momento, la Sociedad Brasileña de Reumatología (SBR) inició el primer estudio que aportará datos epidemiológicos de la población con lupus en el país. “Es una iniciativa importante para que conozcamos las dificultades de las personas con lupus en el país, los puntos de mejora y medicación, cómo se comporta el paciente”, dijo Edgar Torres Neto, reumatólogo coordinador de la comisión de lupus de la SBR.

La lucha de las asociaciones por subsistir

Las asociaciones de pacientes suelen crearse en el seno de la angustia de quienes conviven con el lupus, del ímpetu por luchar, por la supervivencia. Para los dirigentes, también es una ocupación, ya que muchos pierden su trabajo como consecuencia del tratamiento. Sin embargo, llevar a cabo las actividades requiere aliento y resignación. Varias asociaciones mueren junto con sus líderes, dejando a otros pacientes huérfanos de hospitalidad y necesitados de información.

“Quiero pasar la asociación a otra persona, por los problemas de salud que tengo, pero nadie quiere hacerse cargo. Tienen miedo de las pérdidas, a veces es una encima de la otra. Porque nos encariñamos con la gente”, dice Sandra Lucas, de la Asociación de Portadores de Lupus de Río de Janeiro (Apalurj). Por otro lado, hay pacientes que ponen en las asociaciones la esperanza de tratarse, como Saionara, en Bahía. “El lupus te deprime, te incapacita hacer tu vida normal”, dice.

Durante la pandemia, muchos de ellos interrumpieron sus actividades: “Pasamos un año sin poder abrazarnos, sin hablar, fue horrible. Perdimos a muchos compañeros, no en la muerte, sino en el equilibrio”, se lamenta Saionara.

Jacira Santana, de Loba, tiene su agenda ocupada con actividades, como le gusta y que soñó que podría tener en los últimos meses de pandemia. Ella, que descubrió el lupus 25 años después de los primeros síntomas, sabe la diferencia que supone la acogida: “Tenemos que luchar para que la gente se recupere y vea que somos seres humanos iguales”, afirma.

Lee aquí la parte 2.

Recolectores y la importancia de su labor

Recolectores y la importancia de su labor

Por Brenda Villalba

La recolección de residuos sólidos reutilizables representa una actividad esencial en el desarrollo de la economía circular y el modelo ecológico. El reciclar, reutilizar y el otorgar una nueva vida útil a los materiales desechados, es una labor que apoya no solo a la limpieza de los espacios públicos –sobre todo en las zonas urbanas- y el mantenimiento de la misma en relación al aporte medioambiental, sino también es una fuente de trabajo para millones de personas.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en América Latina se produjeron aproximadamente 231 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos en 2016, lo que significa un 11% de materiales sólidos en el mundo.

En este sentido, el trabajo de los recolectores constituye una de las principales acciones a la hora de reducir y contribuir al modelo circular que se han planteado los países; sin embargo, son uno de los sectores más vulnerables en relación a la formalización de su oficio y la falta de políticas públicas que regulen el trabajo. Normalmente este empleo es tomado por las personas que con mucha más fuerza la precarización laboral en los países latinoamericanos. Haciendo de esta labor su principal fuente de ingresos. Según Latitud R, alrededor de 2 millones de personas se dedican a esta actividad en América Latina y El Caribe, aportando el 50% de lo que se recicla en la región.

Junto con las problemáticas sociales y normativas, la informalidad del trabajo, las largas jornadas de trabajo, la paga ínfima ya que muchos trabajan independientemente. Como una respuesta a estos obstáculos en 2016 se creó la Red de Recolectores Latinoamericanos y el Caribe, La RedLacre, una organización que promueve y crea estrategias para integrar y representar a trabajadores recolectores en el continente, tanto nacionales como locales, de esta forma poder articular organizaciones y asociaciones en los diferentes países asociados, ya que “A lo largo de 3 décadas en América Latina y el Caribe, los recicladores de base hemos desarrollado distintos procesos de agrupación. Desde asociaciones de barrio locales, hasta movimientos nacionales que agrupan a organizaciones de recicladores de todo el país.”, menciona en su portal web. 

Además, buscan incidir posteriormente en las políticas públicas y el reconocimiento de esta importante labor. Esta constituida por 17 países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Panamá, Perú, República Dominica, Uruguay, y Venezuela.

Los recolectores también se tienen que enfrentar a la exposición y deterioro de su salud, hecho que empeoró notablemente con la llegada de la pandemia de la Covid 19. Junto a la desestabilización de su labor por las medidas restrictivas que se implementaron. Se vieron expuestos a la precaria situación en políticas públicas, su labor y las medidas de seguridad para realizarla. 

“Durante esta crisis mundial sin precedentes, los gobiernos y el público también deben apoyar a los recolectores de residuos municipales, ya que representan un componente clave de la lucha de los países contra el virus. Según datos del BID, la gestión de residuos sólidos representa hasta el 40% de los presupuestos municipales en América Latina y el Caribe”, plasmaba BID.

RECOLECTORES EN BOLIVIA

En Bolivia no existen datos oficiales sobre la cantidad de población recolectora de residuos reciclables, sin embargo se estima que en total son 20 000 personas en este trabajo, y dentro de este número la mayoría lo toma como un trabajo de tiempo completo, según un artículo publicado por LabTecnoSocial “se estima que existen aproximadamente 10.000 personas que trabajan medio tiempo o tiempo completo recolectando material reciclable.”. 

Las agrupaciones y las asociaciones se encuentran coordinadas entre sí, pertenecen a la Red de recolectores nacional, que a su vez esta ligada a la Red Latinoamérica y del Caribe, estos cuentan con el apoyo, capacitaciones y herramientas para el día a día por parte de gobiernos municipales y organizaciones no gubernamentales, sin embargo, pocos son los que gozan de personería jurídica. 

Uno de los principales problemas a nivel nacional para los recolectores, es el transporte de los materiales y los centros de acopio y almacenamiento, son aspectos relacionados a cosas técnicas respecto a su trabajo.

En relación a los residuos en general, “Del total nacional diario, 87% (4.160 toneladas) se genera en el área urbana y el restante 13% (622 toneladas) en el área rural.” Según datos de América Economía. El conjunto de basura generada anualmente en Bolivia era de 1.7 millones de toneladas en 2012, del cual 55,2% pertenecía a materia orgánica, el 22,1% representaba residuos reciclables y el restante 22,7% era basura no reciclable. Según datos de Swisscontact en 2021, Bolivia solo recicla el 4% de la basura reutilizable.

En Bolivia, la Ley 755 de Gestión Integral de Residuos promulgada en octubre del 2015, reconoce el importante trabajo de los recicladores y plantea mejorar sus condiciones socioeconómicas; sin embargo, no se tiene avances significativos para el sector, las organizaciones no gubernamentales y empresas privadas son las que tienen mayor incidencia en el apoyo hacia estos sectores. La responsabilidad social por parte de empresas privadas, juegan un papel significativos en apoyo en materiales, herramientas y capacitaciones.

Sin embargo, las condiciones técnicas, materiales y de capacitaciones mejoran mucho más para las asociaciones ya establecidas y apoyadas pero existe parte de la población que aún no se encuentran integrados a este sector, es decir, trabajan de manera particular,  y sus condiciones son más adversas, ya que a mayor cantidad de residuos recolectados se genera más ingreso económico, las personas que trabajan independientemente no pueden recolectar grandes cantidades, se encuentran expuestas mucho más al deterioro de salud, no existen herramientas que las ayuden, centros de acopio, y en ocasiones venden a intermediarios y no a una empresa directa, lo que quiere decir que el intercambio económico es inferior.

MUJERES RECOLECTORAS

En la tarea de la recolección de materiales sólidos, las mujeres conforman un rol protagónico a nivel latinoamericano. En Bolivia se estima la participación del 72% de mujeres y 28% hombres en el oficio, según datos del LabTecnoSocial.

Por ejemplo, en la ciudad de Sucre el 85% de los recolectores son mujeres; ellas con la ayuda de Fundación Paso conformaron asociaciones, situación que se repite con diferentes actores en varias ciudades del país. El poder realizar esta labor significa mucho para ellas, no solo el ámbito medioambiental, sino en lo social y lo político, es decir, gracias a esta labor, han encontrado el ingreso económico para mantener a sus familias, algunas, consiguiendo independencia económica, lo que a su vez significa contrarrestar la violencia económica. Reconociéndose y reconociéndolas como trabajadoras profesionales del reciclaje y empresarias.

De igual manera es importante resaltar las diferentes agrupaciones que existen para la limpieza y la recolección de desechos sólidos, en este sentido, los trabajadores de limpieza municipales que trabajan directamente con el gobierno local, posteriormente algunos de ámbito privado, y finalmente podemos mencionar a los de aspecto independiente.

En el caso de las dos asociaciones de recolectoras en Sucre, que recibieron fondos al desarrollo provenientes de Catalunya y de Holanda, así como una colaboración puntual del Gobierno Autónomo Municipal de Sucre (GAMS), con los cuales pudieron solventar y pagar la construcción de sus herramientas de trabajo, vestimenta identificativa, según un informe del BID. Pero más allá de la conformación técnica de las asociaciones, contaron con la capacitación de los derechos de las mujeres y el empoderamiento femenino, contrarrestar la violencia doméstica y consecutivamente la económica, todo esto relacionado además al cuidado del medio ambiente.

 “Todos los días salimos a trabajar por el sustento de nuestras familias. Es un trabajo que nos permite ser independientes y con el que podemos salir adelante”, mencionaba María Benita Ortiz, Presidenta de la agrupación Bolivia Unida de Santa Cruz en una entrevista para el portal de Economy. En esta ciudad se contempla que el “72% de las manos son de mujeres jefas de hogar, que en su mayoría ha asistido a algún curso de primaria.”, según una nota de La Publica en 2015

En La Paz una de las agrupaciones de recicladores, es conocida como Reciclandantes,  un grupo de aproximadamente de 40 mujeres, organizadas que reúnen y recolectan botella pet, latas y  residuos que posteriormente serán vendidos y se procesaran para la reutilización y la transformación en materiales nuevos.

El grupo nació como una iniciativa impulsada por la agencia Sueca de Desarrollo Internacional, al reunir mujeres recicladoras que se dedicaban a esta actividad de manera individual, el trabajo conjunto busca juntar mayores cantidades de residuos y desechos para venderlas sin intermediarios a las empresas.

A diferencia de las anteriores asociaciones mencionadas, también existen las más desfavorecidas dentro de estas agrupaciones; y son las agrupaciones independientes, que no cuentan con un apoyo directamente de alguna organización gubernamental, ni por parte de los gobiernos municipales. Por ejemplo, en la ciudad de Cochabamba nos encontramos con las Eco recolectoras,  un grupo que se fue articulando desde el 2012 y está conformada por 111 familias, donde trabajan hombres, niñxs, nietxs, y en su gran mayoría mujeres. A través de una nota realizada por LabTecnoSocial, se muestra el ingreso económico por día. Las eco recolectoras ganan entre 25 a 30 bolivianos por día.

Algunas agrupaciones tienen rutas y sectores específicos para trabajar, otras no; otras van de puerta en puerta para recolectar materiales, mientras que otras en contenedores y puntos verdes. Algunas tiene horarios para desarrollar esta labor, mientras otras ocupan todo el día recolectando los desechos sólidos, las realidades que se presentan en los recolectores, son diversas; sin embargo, las problemáticas a las que se enfrentan muchas de estas agrupaciones día con día, son similares, sobre todo en la formalización  y el apoyo en políticas públicas.

“Si bien existe una legislación nacional sobre la gestión integral de residuos sólidos, aún está en tratamiento una ley específica para apoyar el trabajo y el reconocimiento de los recolectores, la Ley del Reciclador, que fue aprobada ya en la Cámara de Diputados y está ahora en una comisión de la Cámara de Senadores”, hace referencia La Publica a un estudios realizado por Omar Andrade, Isabella Prado y Cecilia Moreno. Mencionando además la implementación de normativas locales que ayudaron a la visibilizarían y la mejora de las condiciones de trabajo para este sector.

La actividad recolectora significa mitigar el impacto ambiental, sobre todo en las zonas urbanas. La importancia de reducir basura de los rellenos sanitarios de cada ciudad, además de implementar, apoyar el modelo circular y dar una nueva vida utilizable al producto, es un trabajo fundamental, y los recolectores, son los principales encargados de realizar esta labor. Además de contribuir a la concientización de la ciudadanía en la cultura del reciclaje. Es igual de importante reconocer su trabajo, y los aspectos que se entrelazan y entretejen con el género. 

La fuerza, el valor, su contribución al modelo circular, a la mitigación del impacto ambiental en las ciudades; la recolección, selección y posterior reutilización, junto con la búsqueda de su independencia financiera, la lucha con la violencia económica y doméstica, su empoderamiento como emprendedoras, las hace grandes profesionales del reciclaje.

Reforma Trans: Luchar desde las aulas

Reforma Trans: Luchar desde las aulas

Por Mya Sánchez

El entorno educativo sigue sin ser un espacio seguro para todos. A propósito del Día del Orgullo, conoce la lucha de tres colectivos de Reformas Trans en universidades del Perú y sus conquistas en materia de derechos para las personas trans.

Como en toda lucha social, los estudiantes se caracterizan por ser los bastiones más resistentes. La lucha LGTBIQ+ no es la excepción. De hecho, son ellos quienes desde las aulas y pabellones universitarios se organizan para defender su justa causa. 

Como es sabido, la situación de vulnerabilidad de las personas disidentes no es la misma. Las personas transgénero enfrentan como problemática principal la negación de su identidad, lo que restringe su acceso a muchos otros derechos y las somete a la violencia estatal, simbólica, física y psicológica.

Uno de los entornos donde el reconocimiento de su identidad representa una barrera es el educativo. Es por ello que en distintas universidades del país, los estudiantes han formado colectivos que bajo el nombre de Reforma Trans buscan hacer de los espacios académicos lugares cada vez menos hostiles para las personas trans.

Reforma Trans de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Allá por el 2019, Pier Tapia y Adriana Aguirre percibieron lo engorroso que era solicitar el cambio de nombre en las listas de estudiantes de su universidad. A pesar de que las gestiones individuales para que sus identidades sean reconocidas tenían el respaldo incluso de una decana, la praxis de algunos estudiantes y docentes distaba de esa buena fe.

Es por ello que en octubre de ese año, gracias a la asesoría del consultorio jurídico Únicxs y la abogada Maria Alejandra Espino, presentaron la Propuesta Política de Identidad de Género. De manera paralela, iniciaron una campaña en redes a través de la plataforma Change.org. Asimismo, con el fin de convocar a más estudiantes trans y no binaries, se emprendió el Censo Trans UNMSM en el año 2020. 

Hace algunos meses, lograron incluso que la universidad emitiera una resolución para que sea posible solicitar a la Red Telemática la modificación del correo institucional por el nombre social. “Pero lo ideal es que el cambio sea en la plataforma del Sistema Único de Matrícula (SUM) y en nuestras identificaciones dentro del campus”, explica Aguirre.

El colectivo de la universidad San Marcos continúa trabajando de manera consistente para lograr que se acepten los cuatro ejes transversales que proponen: reconocimiento del nombre social, servicios higiénicos apropiados, sensibilización de la comunidad universitaria y un reglamento sancionados de atentados contra la comunidad trans y no binaria. “La identidad es un derecho en sí mismo”, añade la activista.

Reforma Trans de la Universidad Peruana Cayetano Heredia

A pesar de tener poco más de un año, los estudiantes de la UPCH han dado pasos de gigante. Valeria Roldán, parte del equipo del colectivo, explica que en un contexto de transición de la directiva de la universidad, un grupo de representantes estudiantiles LGTBIQ+ consideró oportuno visibilizar la realidad de estudiantes trans y no binaries en el campus.

Fue así que redactaron en conjunto un documento que fue finalmente aprobado por la universidad en agosto del año pasado. Esto hizo posible reformas como el cambio de género y nombre en la documentación interna de la universidad. “Esto por el momento es posible en Blackboard y el correo electrónico institucional, pero el objetivo es que todas las plataformas y carnes también apliquen el cambio”, precisa Roldán.

Asimismo, su trabajo destaca por buscar capacitar a la comunidad herediana en materia de género. Por ejemplo, en la Facultad de Medicina han implementado módulos educativos sobre salud trans y tienen previsto publicar pronto los videos que se utilizaron para el público general.  

La implementación de baños neutros es también uno de sus objetivos. De hecho, la Facultad de Salud Pública ya cuenta con estos espacios, pero vienen trabajando para que pronto las demás facultades tengan al menos uno. 

Tanto Roldán como sus compañeros son conscientes de que aún quedan muchas instancias a las que el cambio debe llegar. “Apenas vamos en los primeros pasos del primer pilar de la propuesta. Sabemos que con la aprobación de la reforma el trabajo recién empezaba y es lo que estamos intentando hacer, trabajar para que el resto de cambios se implementen”, labor a la que invita a unirse a toda la comunidad trans herediana.

Reforma Trans de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa

Bruno Montenegro vivió en carne propia las barreras que dificultan a tantas personas trans el término de sus estudios. Dos profesores suyos, en un claro intento de vulnerarlo, se negaban a usar su nombre social. Incluso uno de ellos lo amenazó con no tomar en cuenta sus entregas y trabajos por firmarlos como Bruno, a pesar de conocer su proceso de transición.

“Me hacían problemas al tratar de ingresar al campus universitario y decían que no era yo, que estaba suplantando a otro estudiante, y lo mismo al momento de hacer trámites o pagar mi matrícula”, cuenta Montenegro.

Fue entonces cuando decidió tomar acción para que la situación no quedara impune. Con el apoyo del colectivo Fraternidad Trans Masculina Perú, al que pertenece; su asesor legal Fhran Medina; y sus compañeros de la Escuela de Comunicación, empezó a hacer incidencia política dentro de la universidad.

Comenzaron con un memorial dirigido al Consejo de Facultad de su carrera para visibilizar la situación de los estudiantes trans y la importancia de tener una normativa que les permita usar el nombre con el que se identifican dentro de los servicios de la universidad. 

Al documento, adjuntaron información de la Reforma Trans de la Pontificia Universidad Católica del Perú para exigir el mismo trato que reciben alumnos trans de universidades particulares. Asimismo, recibieron apoyo de otros gremios estudiantiles, como Defensoría Universitaria y colectivos feministas dentro de la misma universidad para tener todo el respaldo universitario, y de la Defensoría del Pueblo en Arequipa. 

El soporte del despacho del entonces congresista Alberto De Belaunde, que envió una carta a la universidad solicitando la aprobación de la normativa, fue también crucial, además del posicionamiento en medios de comunicación. Finalmente, a inicios de agosto del 2019, luego de una sesión con el consejo universitario, la UNSA se convirtió en la primera universidad pública en aprobar la Reforma Trans.

“Uno de los logros más grandes es tener un carné universitario con nuestros nombres. Es muy simbólico porque es muy complicado tener un DNI que nos represente. Además, todos los espacios universitarios virtuales y físicos se actualizan con nuestros nombres, como las listas de asistencia, correo institucional, aula virtual y el Meet”, agrega Montenegro.

No obstante, la emergencia sanitaria causó que algunos de los proyectos quedaran en pausa, como la capacitación y sensibilización a todos los profesores, personal administrativo y a estudiantes sobre el respeto de la diversidad sexual y de género, y la creación de baños neutros, debates que seguro pronto se retomarán.

Claudia Vásquez Haro: Una mujer trans que hace historia

Claudia Vásquez Haro: Una mujer trans que hace historia

Por Noelia Carrazana y Claudia Castro

Claudia Vásquez Haro es activista, militante travesti-trans y migrante que vive en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina hace 22 años. Además es Licenciada y Doctora en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, siendo este último logró el primero al que accede una mujer trans.

Claudia, llegó de Trujillo, Perú a Argentina en el año 2000, motivada por su hermana mayor Laly, quien ya vivía en la ciudad desde los ‘90 como resultado de las políticas neoliberales y las privatizaciones de Alberto Fujimori. Ellas forman parte de ese crisol de migrantes que llegaron durante los 80 y 90 expulsados de sus países para buscar un futuro mejor en esta tierra gaucha.

Para Claudia, la llegada al país estaba plagada de esperanzas. Poder vivir en libertad su identidad de género era su anhelo más grande. “Acá la sociedad es un poco más abierta en términos de sexualidades” le habría dicho su hermana para incentivarla. 

“Cuando llegué, la verdad que en términos de Educación, por supuesto indiscutible, la educación pública y gratuita. El problema era que todavía las personas travestis y trans, acá en Argentina éramos perseguidas por los códigos de falta, los edictos policiales”.

Para Claudia, los primeros pasos como tal, han sido de una lucha constante, ya que era perseguida y criminalizada: “Toda nuestra vida era subterránea, era siempre desde los márgenes, desde la clandestinidad. Como si hubiéramos cometido un delito, pero en mi caso por ser migrante”.

¿Cómo fue tu llegada a La Plata?

Llegué en el 2000 motivada por mi hermana mayor Laly. Me dijo, Clau, vos tenés que venir acá a Argentina, porque la educación es pública, es gratuita, es de calidad. Acá vas a poder vos, no solo proyectar una vida en igualdad de condiciones por tu formación, sino también acá la sociedad es un poco más abierta en términos de sexualidades.

El problema era que todavía las personas travestis y trans, éramos perseguidas. La identidad travesti estaba criminalizada, en mi caso, por ser migrante había como un doble marcaje, porque existía también la ley Videla, el decreto Videla para los migrantes que si no tenías regularizada tu situación migratoria, porque ellos lo entendían en términos de ilegalidad. Pero cambió con la sanción de la Ley migratoria en 2004, que entiende  la migración como un derecho humano. Néstor Kirchner implementó el plan de regularización migratoria para países del Mercosur y asociados en el 2005 en adelante.

¿Cómo llega Claudia a ser Claudia?

Mi mamá siempre decía que para llegar a donde yo quería llegar, mi pasaporte era la universidad. Tenía que estudiar. Decía que una sociedad que no se educa, es una sociedad ignorante y por supuesto, cómo ejerce la hegemonía, el opresor ¿cómo ejerce sobre vos el poder? a través del conocimiento muchas veces.

Así que bueno, llegué con ganas de estudiar y también de expresar mi identidad de género, porque yo en Perú no había hecho el cambio físico como Claudia. No lo hice, no porque no lo sentía, yo desde muy chiquitita sentía muy bien, cuál era mi objeto de deseo, los hombres. Yo sabía muy bien qué quería hacer, pero veía en otras compañeras travestis y trans, o que de alguna manera tenían como destino la peluquería. Yo vengo de la peluquería para subsistir y para no caer en la prostitución o en la prostitución como un destino para las travestis y trans. Entonces, como la prostitución era un lugar muy violento, violento en todo sentido. Hay una violencia estatal, institucional, policial y también hay una violencia social de la gente que va y a las compañeras les tira piedras, la persigue. Pero incluso una violencia entre las misma travestis, la transfiola, donde la travesti te cobra la parada. 

¿Qué pensabas respecto al posible destino que muchas compañeras tienen en relación a vos?

En ese mapa, yo no puedo estar en este lugar de extrema vulnerabilidad (me decía). Era una cuestión también de autocuidado y mi familia también, o sea eso hay que decirlo. Más del 99% de travestis y trans que expresan su identidad de género son expulsadas de muy chiquitas de sus hogares. Mamá, papá no comprenden la identidad de género, por lo tanto las echan. A los 13, 14 años, a muchas travestis y trans el destino fue la expulsión, la calle, e incluso la iniciación de muchas ha sido a los 14 y con hombres adultos. Ese es el mapa que en principio vulnera a las travestis históricamente. Por un lado desde los estados por acción y omisión. De acción, en el caso de Argentina por los códigos de falta, los edictos policiales y por omisión al no crear ningún tipo de leyes o políticas públicas.

¿Qué te pasó con la sanción de la Ley de identidad de género?

Para las travestis y trans hasta el 2012, nosotras seguíamos viviendo en un momento que se puede decir hasta incluso, si se quiere, de persecución; malos tratos; vejaciones; torturas; muerte de compañeras; y por eso nosotras ahora hablamos también de genocidio travesti trans. Estábamos criminalizadas, patologizadas, vistas como enfermas, estamos hasta judicializadas, porque a nuestra identidad la judicializaron. Eso fue prácticamente por acción del Estado. 

¿Cómo ves la sanción de las otras leyes?

Cuando se sancionaron estas leyes en el 2015, en la provincia de Buenos Aires la ley de Diana Sacayan y en el 2022, la ley de cupo laboral e inclusión travesti trans Diana Sacayan – Lohana Berkins, nosotros hablamos del trabajo como un eje medular para nosotras. Un alto porcentaje de travestis trans no entendemos la prostición como un trabajo, por lo tanto le decimos al Estado que legisle a través de leyes que beneficien a la colectividad. Si bien las leyes se han sancionado, aún falta muchísimo que se implemente al 100 por ciento. 

¿Tenés alguna propuesta de proyecto de ley?

Ya estamos presentando un proyecto, el año pasado ya presentamos un proyecto con la diputada Gaby Estévez, para que se repare a las compañeras travestis y trans, producto de toda esta violación a sus derechos humanos que fue sistemática. También estamos pensando no solo en la reparación, sino la indemnización, porque la reparación está pensado en términos de personas travestis y trans mayores de 40 años que no tengan ningún aporte en ANSES, entonces la indemnización sería las que fueron víctimas directas durante la dictadura, antes de la dictadura y posterior a la dictadura.

¿Cómo ha sido tu proceso de reconocimiento?

Yo lo viví muy natural. Mi abuela, que era grande, nunca me cuestionó nada. Mi familia nunca me hizo sentir diferente. Yo nunca había sentido esa diferencia, y mi hermana me cuenta que mi mamá los sentó a todos mis hermanos en la mesa (yo no estaba), y les dijo que ella sabía que el afuera iba a ser  muy hostil, muy voraz conmigo, que la discriminación que iba a sentir afuera iba a ser muy fuerte y que por eso, al menos en la familia yo me sienta abrazada, contenida, cuidada. Sé que mi mamá preparó todo el terreno, incluso mi papá era el único obstáculo que tuve y que mi mamá también se encargó de eso. Se encargó de que él se diera cuenta de que obviamente el que estaba en error era él y no yo. 

¿Creés que cambió un poco la mirada en la sociedad sobre la identidad de género?

Hay un discurso en Perú, hasta el día de hoy que sigue vigente, que cuando vos asumís tu identidad de género, tu orientación sexual que no es la heteronormativa, estás faltando el respeto a tu familia. Imaginate a través del concepto de falta de respeto cómo se esconde en relaciones de poder y dominación, cómo la heteronorma está en el discurso nos roba las palabras, nos roba los sentidos, los significados de una palabra y te hace prácticamente sentir que vos sos la culpable de lo que ocurre. Nunca transfiere la culpa a la sociedad, sino a uno.  

Carlos Jáuregui, activista argentino LGBT abrió camino acá en Argentina decía “una sociedad que te educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”, y al reflexionar sobre la frase, decís ¡claro! te educa para la vergüenza. Cuando sos chiquita te atomizan la cabeza. Muchas veces para ser parte de, uno se desidentifica de sus raíces, de dónde viene, cómo es. Por eso cuestiono a la academia. Y entré ahí para disputar la producción de conocimiento. 

¿Qué herramientas te dió la Facultad de Periodismo?

La verdad, yo cuestiono la Academia en sí, pero el saber no. La facultad de periodismo ha sido importante porque el ADN defiende las luchas sociales. Ha tomado posicionamientos muy importantes, por ejemplo, en 2008 es la primera facultad que ha reconocido la identidad de género y autopercibe a las personas travestis y trans en esos detalles académicos. Si bien esa decisión no es vinculante, sí te ayuda a construir mayores consensos, a instalar los temas. 

Los migrantes, las travestis, los de pueblos originarios siempre hemos sido para esa ciencia biologicista una objeto de estudio y nosotros nunca hemos hecho ese trabajo contrario. Foucault dijo “el saber es poder” y cómo las disciplinas científicas académicas son parte de esas reproducciones del saber. El ingresar a la Facultad de Comunicación fue un antes y un después. Me dio muchas herramientas, teóricas, conceptuales y metodológicas para dar la discusión desde adentro. Sus mismos discursos que históricamente nos han asfixiado. Construir marcos teóricos que hablen en nuestros propios términos. Que no nos pongan en un lugar de objeto, que no nos deshumanicen y que den cuenta de nuestros saberes, que no son los mismos que los hegemónicos.

¿Qué es y cómo surge OTRANS?

Cuando llegué acá a La Plata no existía ninguna organización de la diversidad sexual. Había gays y lesbianas, pero no en términos de organización. Siempre los gays y las lesbianas nos convocaban en las marchas, como la del orgullo en 2006, pero para ser el adorno de la marcha y nunca para discutir la cuestión más política que era las demandas como por ejemplo, cuál era la consigna principal, y nosotras dijimos ¡basta!. Nosotras dijimos que tenemos que armar nuestra propia marcha, plantear nuestra propia agenda política y eso tenemos que llevarlo a cabo en plenario, en discusión en acuerdo colectivo entre todos. Entonces, ahí empezamos a construir nuestro propio espacio, liderado y conformado por travestis y trans y con muchísima participación de travestis y trans migrantes. 

En julio de 2012 se sintetiza como organización de la sociedad civil como OTRANS Argentina, siendo el resultado de procesos de procesos. 

¿Cuáles fueron las primeras demandas?

Lo primero era el reclamo por las detenciones arbitrarias. La agenda te la marca el territorio. En este momento la comunidad travesti-trans está siendo detenida, hay armado de causa por la 23.737 que es la Ley de drogas, por falta de documento de identidad,  en el caso de las migrantes, por un montón de situaciones había siempre criminalización y persecución de las compañeras por parte de la policía y la connivencia judicial. 

¿A cuántos miembros nuclea OTRANS?

Nosotras teníamos en provincias y distintas zonas de la la Provincia de buenos Aires que fueron cerrando con el macrismo, pero en 2017 se creó la convocatoria federal de OTRANS Argentina, y ahí estamos nucleadas más de 20 organizaciones en 18 provincias, OTRANS una de ellas, pero que respetamos la constitución e identidad de cada una de ellas, con su nombre, con sus prácticas, con sus demandas, con su propia territorialidad. 

¿Cuál es la demanda de OTRANS La Plata?  

No dista mucho de la federal, pero nuestro reclamo de las compañeras, es que se mejoren las condiciones de detención en las que se encuentran. El acceso a la salud, que más del 70 por ciento de las compañeras travestis y trans tienen enfermedades crónicas como HIV, entre otras, y no recibían la medicación. La alimentación adecuada. Y por último, el Estado debería tener una política transversal para las compañeras travestis y trans, en el sentido de que no solo tendría que trabajar las condiciones en las que se encuentra, sino también en la prevención para que no vuelva a reincidir por no encontrar una política pública que las contenga. Hay que pensar en el antes para la prevención, en el durante para que puedan garantizar por ejemplo la salud y el post cárcel, cómo se las prepara a las compañeras con talleres para el trabajo.

¿Crees qué te faltan cosas por hacer? 

En la lucha colectiva es ir construyendo esas alianzas estratégicas entre organizaciones de pueblos originarios, de la diversidad sexual, de afrodescendientes, de migrantes para plantear esta idea de la plurinacionalidad, o sea, Argentina tiene que ser reconocido como un país plurinacional en esta misma línea que lo hizo ya Bolivia, Ecuador  y que viene discutiendo también Chile, Perú también viene en esa sintonía. El censo viene como como a pelo porque el censo va a dar cuenta de que en realidad, Argentina está habitada por las diversidades culturales, étnicas, sexogenéricas y que muchas veces pareciera que somos minorías, pero en realidad somos grandes minorías. Eso te da toda la pauta de que Argentina es Plurinacional, pluricultural. También es morena, mestiza e indígena. Ese es el desafío, a eso estamos apuntando ahora y estamos con como con muchísima organización.

¿Qué mensaje querés dejar a la sociedad peruana y comunidad trans?

Lo primero que uno tiene que hacer es desnudarse de todo el prejuicio que nos han metido en la cabeza. Entender a la colonización también como una forma de gobernabilidad. Así como nos colonizaron de que lo europeo, lo blanco era bueno, también nos colonizaron que ser hombre o mujer solamente en términos de de heterosexualidad es la única forma válida de vivir y ser y en ese sentido hay que sentirse profundamente orgullosas, orgullosos de quienes somos, de dónde venimos, de nuestras raíces, nuestras costumbres.

Explotación de la imagen femenina en Hollywood, Joan Crawford y Bette Davis

Explotación de la imagen femenina en Hollywood, Joan Crawford y Bette Davis

Por Brenda Matuk para La Desvelada

Cine: Dos figuras femeninas cuya travesía e influencia dista de ser ordinaria

Mujeres que son “descubiertas” por aquellos que tienen el poder de transformarlas, cumpliendo sueños estilo Cenicienta. 

Cuando la fórmula Crawford fue creada, distaba mucho de que la equidad de género siquiera se viera presente en la conversación, un grupo de hombres crearon el monopolio cinematográfico más cerrado, exclusivo e importante sistemáticamente hablando, dando pie a la época del cine con menor representación femenina.

Nosotros recordamos este momento como algo épico y glorioso en el cine, joyas del séptimo arte fueron concebidas en este tiempo donde nace el sueño americano, pero tras las decisiones, miradas y perspectivas de hombres buscando verse reflejados en sus aspiraciones, las cuales incluían mujeres construidas para su propio consumo, existieron dos figuras femeninas trascendentes, ambas con un viaje complejo, su travesía e influencia dista de ser común y ordinaria.

Hollywood: The Big Five

El cine de oro Hollywoodense de los años 30 estuvo rodeado de figuras base para la estructura mediática y sistemática del storytelling masculino. 

Tomada de History.com

Es considerada una etapa que nos brindó una serie de producciones cinematográficas consolidadas dentro de un club de fuerza económica e ideas que han perpetuado constantemente la curva del desequilibrio de perspectiva de género.

Después del nacimiento de ese monopolio cinematográfico en 1930, conformado por gigantes tales como Warner Bros, Paramount Pictures o Metro-Goldwyn Mayer (MGM), todo trabajo femenino se redujo a la mitad, los niveles de producción y dirección se acercaron a cero. 

“Existe una conexión entre una mayor concentración de poder y una menor participación de las mujeres” describe Luis Amaral, tras investigación en conjunto con el Instituto Americano del Cine y de la base de datos Internet Movie Data Base (IMDG) 

Comparándolo con el cine producido antes de llegar a esa época, de 1911 a 1920 la industria era impulsada por producciones independientes y las mujeres comenzaron a aparecer más, tanto detrás de cámaras como frente a ellas, representando un 40% como intérpretes, escribiendo el 20% de las películas, produjeron el 12% y dirigieron el 5% de las producciones realizadas en ese tiempo, descubren los datos de la investigación.

Toda esta reducción de la representación de la mujer en los contenidos audiovisuales de la época, hacen importante la mención de las figuras femeninas más importantes de Hollywood que lograron resaltar, destacar y luchar por que se escucharan sus perspectivas.

Bette Davis y Joan Crawford – THR News

Por un lado tenemos a Joan Crawford, una de las mayores estrellas que han existido, se vio inmersa en el desentendimiento y orfandad de la industria más cruel que he podido analizar, misma que pasó de creador a verdugo. Mientras, en el otro extremo, Bette Davis, la actriz más multifacética y preparada que vio la escena del cine estadounidense,  quien enfrentó un sinfín de situaciones duras tales como discriminación, sobreexplotación laboral y finalmente desempleo.

Creando al producto perfecto

Lucille LeSueur, mejor conocida como Joan Crawford, no fue sino un personaje creado desde su concepción basándose en lo que querían los fans (y las productoras), incluso otorgándoles premios a quien pudiera elegir su nombre. Esta fue la primera etapa de construcción de algo que es llamado “Fabricación de una estrella”. 

Al poco tiempo, comenzaron los preparativos para generarle una personalidad propia, la cual a insistencia de la actriz estuvo basada en su biografía original, simplemente los medios se encargaron de resaltar lo que más beneficiara a la imagen que querían que proyectara en las películas. 

American film actress Joan Crawford (1908 – 1977) wearing a sash. (Photo via John Kobal Foundation/Getty Images)

Para finales de los años veinte, Crawford fue tomada en cuenta para papeles pequeños que representaban la figura femenina de ese tiempo: libres, emancipadas y alocadas.

Joan Crawford intentó mantener el perfil que las producciones pedían de ella, incluso  trataron de cambiar su look a rubio platinado, pero no funcionó.

Joan Crawford in Mannequin (Frank Borzage, 1937) – WeHadFAcesThen

Fue entonces cuando llegó la perspectiva de una mujer guionista decidida a explotar el potencial de Joan Crawford situándola en la categoría de: Working Girl (chica trabajadora). Por definición, este tipo de roles mostraban una perspectiva más activa de las mujeres, donde no solo atendían el hogar, sino que también comenzaban a mantener a sus familias, todo esto consecuente a la crisis económica; dicha decisión fue definitiva para la carrera de la actriz.

La casa productora MGM (Metro-Goldwyn Mayer) quedó tan maravillada con esta idea que incluso acentuaron en la biografía de la actriz su periodo como trabajadora en tiendas, estaban tan enfocados en hacer hincapié en el origen humilde de Joan, que aprovechaban cada detalle de su vida privada para lograr que tanto los personajes que desarrollaba como su propia imagen  pudiera generar una mayor identificación con su audiencia.

Entrando 1930, llegó la Gran Depresión y con esto un cambio complejo de lo que la sociedad esperaba de una estrella de cine. Poco después las historias tipo Cenicienta fueron rebautizadas como: La Fórmula Crawford. 

Era evidente que las mujeres exigían una representación más clase mediera, y ella fue la elegida, cada vez que le daban papeles alejados a la fórmula su público distaba de conformidad, quejándose de que estaban mostrando a Joan como una mujer frívola y superficial que no iba con su verdadera personalidad o al menos la que los fans aseguraban que era su forma de ser.

No ha existido una personalidad hollywoodense más dedicada a sus fans que la mismísima Joan Crawford, quien sin importar el escándalo que hubiese detrás de su vida privada, siempre fue amable y accesible con ellos, al grado de responder cada una de sus cartas y firmarlas con su puño y letra. Ese trato cálido con la gente siempre ha demostrado ser la clave para que seas amado y considerado parte de la vida de las personas.

Joan Crawford tomada de BBC

Misma devoción ante su audiencia provocó que fuese imposible que la llamaran para papeles que pretendieran cambiar en extremo su apariencia o se alejara de la imagen Working Girl. Con los años esto puso en aprieto la oferta de nuevas películas provocando en ella una crisis financiera y actoral, así fue como cayó en manos de Warner Bros Pictures, Inc.

Finalmente, Jack Warner, el hermano a cargo de la casa productora, logró mejorar la fórmula Crawford, dándole al público masculino algo que ver, una diva que les llenara el ojo pero otorgando más diversidad histriónica a sus personajes, esto catapultó su carrera sin perder esa sensación de mujer que tras trabajo duro o circunstancias difíciles salía adelante por méritos propios, o conocía a su príncipe azul en el proceso. Siempre representó papeles de mujeres fuertes por su familia, hijos, y por ellas mismas para salir adelante. 

Fue una figura muy alentadora para la época, que generó un séquito de fans muy fieles.

La mujer fuerte y pérfida

Clasificada como “bruja grosera” desde adolescente cuando asistió a la John Murray Anderson/Robert Milton Escuela de Teatro y Danza, Bette Davis empezó a convertirse en un auténtico ser mítico en las tablas. El nivel de exigencia de su escuela era tan alto que todas las semanas debía memorizar e interpretar un papel completo, su aprendizaje en la danza fue impartido por la gran Martha Graham; sin lugar a dudas, Bette tuvo maestros muy preparados a lo largo de su formación como actriz.

Bette Davis – BBC.com

Se le recuerda por su explosivo mal genio -algo típico en personalidades de carácter fuerte-, puesto que tendía a ser exigente con las personas con quienes trabajaba, buscando siempre el mismo nivel de profesionalismo tanto con colaboradores como de directores y jefes, dándole una fama de “insoportable” cuando demandaba el mismo rigor que ella esperaba de sí misma. 

Bette era más de teatro, y su primer acercamiento con el cine fue muy cruel: el director Samuel Goldrim al verla expresó: “¿qué demonios puede hacerse con una criatura tan horrible?” Por lo tanto, antes de los años 30, Betty no estaba interesada en la industria del cine.

Este tipo de reacciones ante una actriz que no encaja en los estándares de belleza establecidos, continúan ocurriendo, sin ir más lejos personalidades como Meryl Streep tuvieron muchos impedimentos al inicio de su carrera por la percepción masculina de “no eres bonita, atractiva o atrayente”. Curiosamente años más tarde la misma Meryl fue galardonada con el premio “Bette Davis Lifetime Archievement Award” otorgado por The Bette Davis Foundation y nombrada su sucesora en el mundo de la actuación por medio de una carta que la mismísima Bette le escribió poco antes de morir.

Tomda de Quotemaster.com

Luego de que nuestra Bette Davis después de hacer excelentes papeles y explotar al máximo su vena teatral, la creación del monopolio cinematográfico provocó que los cazatalentos estuvieran tratando de descubrir más talentos al por mayor.

Buscando continuar con su talento y obviamente ganar más dinero, la actriz comenzó a probar sus primeros papeles en el cine firmando contrato con Jack Warner. Curiosamente su primera película la terminó haciendo con el director quien años atrás criticó su apariencia, formando una amistad que les duró toda la vida.

Muchas actrices tenían miedo de interpretar papeles conflictivos, con poca gracia e incluso agresividad, Davis siempre mirando hacia demostrar de lo que estaba hecha, gustaba de retarse con papeles difíciles o que nadie quisiera hacer por la “mala fama”  que esto les pudiera generar. 

Quizás la actitud altanera de Bette pudiera ser intimidante para la gran mayoría de sus compañeros actores, pero esto siempre terminaba de buena manera ya que su profesionalismo terminaba impresionando hasta al más exigente. Provocando por supuesto que ella adquiriera cada vez más libertades de mejorar sus personajes, poco a poco la eterna lucha de Bette Davis por que tomaran en cuenta las opiniones de las mujeres en el cine empezaba a nacer.

Algo que siempre se comenta de la relación amor-odio entre la empresa Warner y Davis viene de la sobreexplotación provocada por el boom de ingresos obtenidos por la producción masiva de películas.

Warner Brothers, solía hacer hasta cuarenta largometrajes al año, muy al estilo maquila, la estrategia de estos monopolios era lograr obtener ganancias con dos películas exitosas al año que compensaban los gastos de las demás producciones.

Este método intensivo llevó a que miles de actores y sobretodo actrices vivieran en precariedad laboral, era una batalla ensangrentada para obtener más y más papeles para pelear por el mejor sueldo. La situación era tan terrible que Jack Warner penalizaba a sus actores constantemente con bajas de dinero en sus cheques si las películas donde participaban no eran el éxito que se esperaba o si no hacían suficientes apariciones en la propaganda de las mismas.

Tomada de Hollywoodrevue

Bette le dio el sí a Warner, por ser la casa productora que llevaba un ritmo lo más parecido al mundo del teatro que tanto le gustaba. Curiosamente, ella como actriz fue de las que mejor rendimiento daban, filmando en dos años dieciocho largometrajes seguidos.

Su vida estaba enteramente dedicada a sus ambiciones profesionales y a los intereses de los magnates quienes incluso arriesgando su salud contal de que continúan filmando películas una tras otra.

Si bien no podemos dejar de observar que  la pasión y profesionalismo con la que Joan Crawford y Bette Davis trabajaban, también este panorama nos permite ver una realidad dura de Hollywood hacia ellas: precariedad laboral dura y salvaje. No solo el destino de su carrera estaba en manos de lo que querían los fans sino que también adquirían tintes políticos al ser las estrellas más taquilleras, viviendo chantajes, silencios y estrategias mediáticas crueles, arriesgando su salud con tal de continuar filmando una película tras otra para que no peligraran sus contratos.

 Joan Crawford y Bette Davis: dos caras de una moneda compleja.

Bette Davis y Joan Crawford – BBC

Como era de esperarse, tras años de entrega por parte de ambas actrices en el cine, al  pasar el tiempo y no existir papeles para mujeres maduras, su participación dejó de estar en películas de calidad.

Tomada de Gitty Images

¿Se imaginan haber sido creada para un tipo de consumo que no esperaba que maduraras y evolucionaras como mujer?

A lo largo de su carrera, la prensa y los medios siempre alimentaron la rivalidad entre las actrices, reduciéndolas a un espectáculo de apariencias y catfights. Curiosamente, entre más escalables e influyentes se volvían, más mitos típicos para demeritar su trabajo las rodeaban: falsas cirugías, escándalos maritales y bisexualidad, por decir poco.

Como era de esperarse, el primer pleito que supuestamente surgió entre ellas fue por el amor de un hombre (porque obvio son el centro del universo). Después, la prensa citaba supuestas declaraciones de Davis hablando de la bisexualidad de Crawford, donde se incluían declaraciones de otros actores hablando sobre si Marilyn Monroe y Joan Crawford habían tenido una relación.

Tomada de WarnerBrothers

Todo este odio forzado entre ambas actrices fue incendiado y aprovechado por el dueño de los estudios Warner, Jack Warner y por Robert Aldrich, director de la película “¿Qué fue de Baby Jane?” en 1962, misma película donde por primera vez en la historia ellas trabajaron juntas. De mano de la prensa comenzaron una batalla encarnizada que terminó por ser un circo mediático, manipulándolas a tal grado que todo este conflicto, acciones y declaraciones salidas de la filmación se tradujeron en entradas vendidas y la película más taquillera de la casa productora en ese momento, salvando los bolsillos de Warner y del director.

Es curioso, pero muchas actrices contemporáneas de Davis y Crawford afirman que de no ser por la ferocidad e incluso infamia de la prensa, es muy probable que hubieran sido amigas. Incluso era bien sabido que gozaban de admiración profesional mutua.

Foto de Joan Crawford- Golden Era of Film Actress Appreciation Page

Pero claro, dentro del sistema no hay nada más aburrido que mujeres apoyándose y superándose juntas, no son de lejos las únicas envueltas en escándalos de este tipo.

Joan Crawford siempre buscó ir de la mano del sistema cinematográfico que tendía a exprimirlas, a tal grado de decidir cuándo una actriz con más de 80 películas de trayectoria merece caer en el abandono. 

Era tan disciplinada y obediente con las normas de sus directores que sorprende todo lo que llegó a sacrificar y permitir con tal de seguir siendo tomada en cuenta. Presa por la antonomasia causada por ser producto de un cine que después de la década de los 50 decayó, el dedicarle tanto tiempo a seguir las normas del juego hecho para el beneficio de las casas productoras provocó que fuera casi inevitable un final autodestructivo.

Joan y Bette riendo en el set de “¿Qué paso con Baby Jane? – BBC.com

En cambio, Bette Davis siempre tuvo en mente la lucha por la actuación, peleo férreamente por sus derechos contractuales y siempre buscó la forma de convencer a Jack Warner de que ella tuviera oportunidad de modificar y cambiar los guiones escritos con perspectivas masculinas, no lo logró en su tiempo y la prensa jamás dejó de ser cruel con ella.

Poster promocional “¿Qué paso con Baby Jane?”

Pero cuando buscas a estas dos mujeres, lo primero que vas a leer es que su carácter era difícil, que Bette Davis era una bruja horrible o que Joan Crawford fue una loca excéntrica.

¿Será acaso este mensaje clásico que rodea a las mujeres que luchan por obtener una posición digna, profesionalismo y reconocimiento dentro del sistema que las rodea?

Lo que es inevitable, es que ambas eran un reflejo de la evidente necesidad de representación femenina en todos los sectores, una lucha que no deja de resultarnos familiar: Crawford la estrella y Bette Davis la actriz. Ambas fueron de las pocas que lograron posicionar la imagen de la mujer como algo más que la femme fatal o rubia hueca que perpetuó la maquinaria de Hollywood en ese entonces.

La película ¿Qué pasó con Baby Jane? es ya considerada de culto, no deja de ser interesante todo lo que la rodea ya que ejemplifica el cómo subestimaron a dos actrices  talentosas y pioneras, quienes ofrecieron su vida a cambio del mundo del cine el cual dio por hecho que a su edad no podrían lograr nada más en sus vidas.

Por lo que hubo antes y por lo que generó después. 

Por las actrices que han sido forzadas a retirarse a una edad madura a costa del consumismo y la objetivización masculina. 

Por todas aquellas a las que rechazaron por no encajar en el “molde”.

Por un par de mujeres indomables que eran mucho más parecidas de lo que ellas mismas quisieran/pudieran admitir.

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