Luego de haber sufrido una brutal persecución durante el régimen nazi —que provocó la muerte de entre seis y doce millones de personas en campos de concentración— la comunidad judía es, en la actualidad, poco comprendida e, incluso, acosada y discriminada en espacios públicos por personas con poca tolerancia a la diversidad religiosa, o que reivindican un discurso antisemita.
SI DESEAS OÍR EL EPISODIO HAZ CLICK AQUÍ Y NO OLVIDES SEGUIRNOS EN SPOTIFY
Según un artículo publicado por el Congreso de la República en el año 2002 —y rescatado por León Trahtemberg en su sitio web— la presencia de judíos en el Perú se remonta a los años 1850. Fueron activos en la sociedad e historia del país con participación en hechos como el contrato Dreyfus para comercializar guano, el establecimiento de la primera casa de cambio en Lima, así como la fundación del Jockey Club (antes llamado Sociedad de Carreras).
En el censo nacional del año 2017, la religión judía no tenía categoría propia dentro de las estadísticas de religiones profesadas por ciudadanos peruanos. “Otras religiones”, según la contabilidad oficial del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) son practicadas por el 4,8% de peruanos, mientras que el 76,0% se identificaba como católico y el 14,1% restante pertenecían a denominaciones evangélicas.
Según el rabino Mendel, integrante de la secta judía conocida como Chabad, solo en Lima hay 3,000 judíos y, en todo el territorio peruano, podrían haber alrededor de 12 mil.
“Tenemos los mismos padres”
La religión judía, según Mendel, no es muy diferente de las vertientes del cristianismo, como el catolicismo. El Tanakh, que es el libro sagrado de los judíos, cuenta la historia de lo que los católicos conocen como el Antiguo Testamento. La diferencia es que la comunidad judía no acepta el Nuevo Testamento y, por lo tanto, no reconoce a Jesús como el Mesías.
Pese a la diferencia existente, el judaísmo es considerado el punto de origen del cristianismo y del islam, lo que implica que comparten historias similares que se diferencian en algunos aspectos. Para Mendel, “todo el mundo cree en la Biblia, el cristianismo y el islam, así que la relación que existe es que tenemos el mismo padre, ya que ambos tenemos las mismas madres, mientras que Abraham, Isaac y Jacob son nuestros padres. Creemos en Dios”.
Sin embargo, las diferencias entre estas religiones no implican que el judaísmo rechace las distintas formas que tiene el cristianismo o el islam. De hecho, esa diversidad es aceptada y alentada, pues se reconoce que cada quien tiene una forma especial y característica de relacionarse con Dios. “Todos somos hermanos y hermanas. Y, al final del día, todos estamos tratando de traer a Dios a este mundo y hacerlo… Hacer del mundo la morada de Dios”, asegura el rabino.
Un sinfín de reglas
Otra de las diferencias que puede encontrarse entre el cristianismo y el judaísmo se refleja en los mandamientos que Dios le entregó a Moisés en el monte Sinaí. Mientras que los cristianos siguen los 10 mandamientos del libro de Éxodo, la comunidad judía tiene un conjunto de 613 mandamientos o mitzvah, que no solo inciden en la forma en la que los practicantes se relacionan con Dios y con las personas, sino que también influyen en su forma de vestir, en su aseo personal, e incluso en qué cosas comer.
El rabino Mendel indica que los mitzvah a seguir varían. Las mujeres y los hombres no tienen los mismos mandamientos; al igual que hay diferencias entre los judíos y no judíos.
Estas reglas son formas en las que los judíos pueden establecer una conexión con Dios en todo momento, incluso realizando actividades comunes como descansar. “Lo que Dios está haciendo cuando te da un mandamiento, te está dando una conexión. Dios nos ha dado mandamientos para conectarnos con él. No es que Dios necesite esto o quiera esto otro. Nos ha dado una manera de conectarnos con él”, explica Mendel.
La promesa de la resurrección
Contrario a las creencias cristianas, el judaísmo no considera la existencia del purgatorio. De hecho, tampoco considera que el cielo o el infierno sean lugares de descanso o castigo eternos para las almas de sus fieles conforme a su comportamiento.
La religión judía tiene una visión positivista sobre el destino del alma luego de la muerte del cuerpo físico. El infierno es un lugar de transición en la que se “lavan” por 12 meses las impurezas de las almas antes de pasar al cielo. La única forma de evitar ese periodo es mostrar arrepentimiento antes de morir.
La promesa de la resurrección se hará realidad una vez que el Mesías llegue a la Tierra. La creencia judía indica que todos los fieles que fallecieron a lo largo de la historia volverán a la vida y es por eso que está prohibida la cremación de los cadáveres en esta religión.
Para Mendel, “el enfoque principal de toda nuestra vida es estar en este mundo haciendo de este mundo un lugar mejor. No es que nos comportemos y por lo tanto obtengamos una recompensa en el cielo o en el infierno, pero hay cielo e infierno. El enfoque es traer al Mesías y volver a este mundo”.
Después de todo, más allá de las diferencias, de las similitudes y de las críticas que pueden existir a las creencias de las religiones, el rabino Mendel considera que el diálogo es importante para una convivencia pacífica y armónica entre todas las personas.
“El pueblo judío no solo ha existido desde ahora. Hubo judíos en los años 1800 y 1900, y ellos hablaban, pero aún así había cierto tipo de racismo, así que no se trata solo de oír, sino de querer vivir en armonía, entender y escuchar. Creo que oír no ayuda si no hay nadie que quiera escuchar. Así que se trata de ambas cosas”, finalizó.
“¿Cuál es la memoria que nosotras como maricas tenemos? ¿Qué recordamos? ¿Cuál es la historia de las maricas asesinadas? ¿Por qué se nos ve solo como una cifra y no recogemos esas memorias?”, esos fueron los primeros pensamientos que vinieron a la mente de André Mere (29), luchador por los derechos de las disidencias sexuales y miembro fundador del Archivo Marica, al pensar en la historia y la memoria del Perú.
Para Jonás Muñoz (33), activista por los derechos humanos y la comunidad LGBTQ+ del Callao y Anticuchx Polisha, travesti trans-toriadora y chalaca (28), el colectivo debe recuperar sus memorias, ya que si no la construyen ellxs, nadie lo hará. Es por eso que iniciaron con este proyecto.
El Archivo de la Memoria Marica del Perú nace a raíz de la necesidad de visibilizar las vivencias de las disidencias sexuales para calar, fortalecer a la comunidad y hacer que se reconozca con orgullo. “Debemos conocer nuestra memoria para no permitir que hechos desastrosos vuelvan a ocurrir, porque así sabremos lo que nos merecemos y debemos exigir a la sociedad”, añade André.
Logo de Archivo de la Memoria Marica del Perú. Fuente: Instagram
La iniciativa, que en primera instancia será digital, se encuentra en la etapa de acopio de información y por ello todo el apoyo económico de la sociedad civil es apreciado, porque organizar un proyecto de tal relevancia necesita financiamiento. Un archivo es un grupo de documentos producidos por una persona u organización durante el ejercicio de sus actividades. Y no pensemos en el archivo como algo anticuado, ya que —gracias a la tecnología— nuevos tipos de documentos se han ido creando, tales como fotografías, películas o videos.
“Nosotrxs buscamos recoger fotografías, documentales, cortos, películas y todo tipo de registro físico o virtual. Probablemente, vamos a tener material relacionado con la violencia, pero también queremos mostrar el más allá. Donde no se nos ha visto, como personas que ocupan un lugar y aporta algo a la sociedad”, señala André.
Algo importante a rescatar es que estos documentos sirven para crear conocimientos basados en fuentes de gran valor. Con la información que brinde el archivo, cualquier sujeto con los medios suficientes para acceder a él puede realizar estudios, informes e investigaciones de gran impacto social.
Otros archivos LGBTQ en Latinoamérica
Archivo de la Memoria Trans – Argentina
Este espacio fue imaginado por María Belén Correa y Claudia Pía Baudracco, dos activistas trans. Con el fallecimiento de Pía en el año 2012, meses antes de que se aprobara la Ley de Identidad de Género en Argentina, María decidió hacer realidad esta iniciativa y comenzó a recolectar fotografías, testimonios, cartas y crónicas policiales de la comunidad para fundar este espacio virtual en Facebook.
Posteriormente, en el año 2014 —con el apoyo de la artista visual Cecilia Estalles— comenzaron a clasificar y agrupar más de 10 mil documentos reunidos de inicios del siglo XX hasta fines de los noventa y crearon el Archivo de la Memoria Trans. Actualmente, los archivos se han expuesto en museos de todo el mundo y buscan rescatar la memoria de la comunidad travesti, transexual y transgénero argentina.
Archivo de la Memoria Trans. Fuente: Instagram
Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas Feministas – México
La activista lesbofeminista Yan María Yaoyólot fue la fundadora de este archivo que busca darle visibilidad al lesbianismo en México. Este archivo recopila 5 mil documentos en promedio —entre libros, revistas, grabaciones, volantes o videos—, los cuales recuerdan y comparten la memoria de las miembras del colectivo desde 1976 hasta el 2020.
Este proyecto aportó hallazgos significativos no solo para la memoria lésbica, sino para la historia del país. También sirvió para demostrar que muchas de ellas dieron la vida en diversas manifestaciones por la búsqueda de reconocimiento de derechos, y así reforzaron la identidad del colectivo y empoderaron a las nuevas generaciones.
Identidad y memoria: Dos conceptos entrelazados
Un archivo no se debe concebir únicamente como un recuerdo. Elizabeth Jelin, socióloga argentina, explica que la información del pasado —aquella que puede ser encontrada en documentos escritos o digitales— no garantiza que los individuos la recuerden o reconozcan. Afirma que, por el contrario, es necesario que aquella memoria pasada active en la persona un sentido a su escenario actual.
“Queremos difundir la alegría, el paso del tiempo, la colectividad. Todo esto termina siendo resistencia y denuncia”, comenta André al explicar qué es lo que quisieran causar en el espectador, ya que uno de los fines es generar conciencia sobre lo que la comunidad ha podido lograr y aportar.
Tal como vemos, la necesidad de creación de una memoria propia también surge para afirmar y empoderar la identidad de la comunidad LGBTQ+ en el Perú, aquella que muchas veces se reconoce en las historias y experiencias de grupos externos, pero no tiene idea de los sucesos nacionales que marcaron su pasado —y presente— de lucha. Como dice André: “Hay dos cosas que se cruzan, la mariconada como identidad y el ser peruana como identidad”.
Es por ello que el Archivo de la Memoria Marica del Perú tendrá cruces de territorialidad, temporales y de la vivencia. Esto para poder difundir hechos nacionales que son desconocidos por muchxs dentro de la misma comunidad, como la matanza de Las Gardenias ocurrida el 31 de mayo de 1989 en Tarapoto.
Aquel día, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) irrumpió de forma intempestiva hacia la discoteca Las Gardenias en San Martín; sacó a ocho gays y trans del interior y los asesinaron. Aquellxs personas fueron César Marcelino Carvajal, Max Pérez Velásquez, Luis Mogollón, Alberto Chong Rojas, Rafael Gonzales, Carlos Piedra, Raúl Chumbe Rodríguez y Jhony Achuy. Posteriormente, el MRTA publicó un comunicado en el que resaltan que iban en contra de la existencia de “lacras sociales”; entre ellas, la comunidad LGBTQ+.
Fuente: El Comercio
Lamentablemente, pareciera que en nuestro país no existe una voluntad política ni social por querer introducir hechos de esta temática como parte de nuestra cultura y memoria como sociedad. Esperemos que, con esta iniciativa que nace del propio pueblo, se tome acción y poco a poco construyamos una sociedad inclusiva en la que se respete la diversidad.
Nota de prensa – Banda Militar del Grupo Aéreo Nro 6.
Intervención por La Antígona
La Banda Militar del Grupo Aéreo N° 6. conformada por Diecinueve TTCC y SSOO especialistas y en está oportunidad, integrando a tres cantantes femeninas: dos son Suboficiales de otras especialidades aeronáuticas y una Sargento de 2do que realiza el Servicio Militar Voluntario en está Gran Unidad de Combate, quienes, con el apoyo del Comando, han realizado un proyecto audiovisual en homenaje al nacimiento del Niño Jesús.
En está oportunidad la dirección de la Banda está a cargo del TC1 FAP BERNABÉ MILLONES, Rogger, quien junto al equipo de producción musical, han realizado los arreglos musicales e interpretado está “SUITE DE NAVIDAD”, conformada por cuatro piezas instrumentales de distintos estilos y géneros musicales. Los dos primeros son muy conocidos y han dado la vuelta al mundo:
«Ven a mi casa esta navidad» del argentino Luis Aguilé.
«Feliz navidad» de José Feliciano.
Y las dos últimas canciones, son un aporte a la cultura musical peruana, de las cuales aún no existen grabaciones con Bandas Militares y son las siguientes:
«Al niño Dios» grabada por el Conjunto Amazonas en 1970.
«Huayno de navidad» de compositor anónimo el cual es una danza tradicional que se baila en el norte del Perú, en especial en la Región Lambayeque.
Dando un toque de alegría y resaltando que la navidad es de los niños, en este audiovisual han participado los hijos de los TTCC y SSOO integrantes de la Banda Militar del Grupo Aéreo N° 6, quienes aportan la imagen del amor, la paz y la confraternidad que debe reinar en estas celebraciones y a la vez nos permiten recordar que el propósito de la navidad es rendir un merecido homenaje a nuestro Niño Jesús, nuestro redentor y salvador.
Las reuniones familiares navideñas suelen ser espacios de censura y autocensura para las personas LGTBIQ+. FOTO: Cottonbro
La familia es la temática central durante las fiestas de fin de año, pero es también esa figura que para muchas personas disidentes representa violencia y censura. Ante ello, La Antígona conversó con especialistas de Más Igualdad Perú sobre recursos y respuestas rápidas que aparecen como salvavidas en caso de marea alta.
Unión familiar, cánticos y regalos. Eso es lo que Ariel* ve a su alrededor cada vez que se acerca Navidad. Su hermana menor está emocionada porque, en esta oportunidad, —después de dos años— verá nuevamente a parte de su familia extendida. Sin embargo, para Ariel significa otra cosa: tendrá que afeitarse la barba que adora y en la que había invertido tanto tiempo y lágrimas. Su mamá no iba a querer que sus abuelos y tíos sepan lo que toda la cuarentena había logrado ocultar: que su hijo es un hombre transgénero.
Mientras que para algunas personas las fiestas de fin de año son motivo de celebración, para otros es sinónimo de caretas y soledad. Esto, aunado a las de por sí graves consecuencias que ha tenido el aislamiento por COVID-19 en la salud mental de la comunidad LGTBIQ+, hace que estas fechas sean especialmente difíciles para las personas disidentes.
“Desde el Botiquín Emocional Arcoiris de Más Igualdad, hemos visto que durante la pandemia, a falta de espacios sociales de encuentro con personas con las que tienen algo en común, muchos han ido explorando su identidad u orientación solos. Una cosa es estar solo en tu casa con tu familia, y otra es estarlo en tu cuarto porque no te aceptan o te violentaron. O quizá ni siquiera tienes un cuarto porque te han botado de tu casa”, explica Geraldine Guzmán, coordinadora del referido servicio gratuito de primeros auxilios psicológicos para personas LGTBIQ+.
Muchos de ellos prefieren pasar las fiestas con su familia escogida. (FOTO: Rodnae)
A diferencia de Ariel, Santiago* no le ha contado a nadie de su familia que le gustan los chicos. Para él, su verdadera familia son los amigos a los que él escogió, pero sabe perfectamente que su padre no aceptaría que ellos asistan a la cena navideña en su casa.
“Tenemos que recordar que la familia suele ser uno de los espacios más violentos y discriminatorios contra esta población, especialmente cuando son jóvenes. Cuando hablamos de violencia, hay factores de riesgo y uno de ellos son las relaciones de poder. Si las personas LGTBIQ+ son dependientes, sus cuidadores estarán en una posición de autoridad respecto a ellas”, explica Alex Hernández, presidenta de Más Igualdad.
Santiago teme tener que enfrentarse otra vez a las burlas homofóbicas de sus tíos, que cada año ríen más fuerte al escuchar las imitaciones de una expresión de género que ellos consideran graciosa en los hombres. Para Hernández, lejos de ser humor, es una forma de violencia naturalizada detrás de la que se esconden las personas para manifestar su homotransfobia.
Asimismo, los contextos familiares suelen ser espacios en los que se refuerzan otro tipo de sesgos, como los estereotipos de género y los cánones de belleza. Esto también afecta de manera particular a las personas disidentes. “Algunas personas que han pasado por transiciones hormonales o de otro tipo, tienen que básicamente disfrazarse de un género con el que no se identifican. La violencia también pasa por la corporalidad”, comenta Guzmán, también coordinadora de educación e incidencia social de la asociación.
Este deseo de “dar una buena imagen” frente a la familia extendida, que encuentra su explicación en la heteronorma, precisa Hernández, lleva finalmente a la censura. Pablo* lo sabe bien. A pesar de que su mamá parece no tener problemas con su orientación sexual, le ha pedido expresamente que su abuela no se entere de la misma. “Es contradictorio. No sé si realmente ha habido algún cambio y no veo ningún esfuerzo por buscar información”, relata él. Para Hernández, este tipo de condiciones representan una vulneración a los derechos de expresión de identidad y personalidad.
Y si bien muchas veces los ataques no son directos, el contexto sigue sin ser seguro para las disidencias, por lo que algunos optan por la autocensura. “Es muy común y no es culpa de la persona. Las reacciones de la familia pueden llegar a la expulsión del hogar, así que el clóset a veces sirve para protegerse de agresiones de terceros, pero incrementa los problemas de salud mental”, afirma la presidenta de Más Igualdad.
Es así que las fiestas de fin de año terminan reproduciendo numerosas dinámicas violentas, como los regalos basados en estereotipos de género que, si se entregan con la intención de influir en los gustos, orientación sexual o identidad de género de quien lo recibe, adquieren el mismo cariz que las terapias de conversión, opina Guzmán.
El problema con estos eventos, comentan las especialistas, radica en que el valor de la familia de sangre y de la reconciliación se convierten en la norma, a pesar que no sean espacios seguros para las personas LGTBIQ+. “Esto puede ser violento y revictimizante para ellos”, concluye Guzmán.
Estragos en el bienestar
La pandemia ha recrudecido la ansiedad, depresión, estrés postraumático e incluso ideación suicida, afectando de manera particular a la comunidad LGTBIQ. (FOTO: MartProduction)
No es de sorprender entonces que el contexto propio de esta temporada pase factura en la salud mental de las personas de la comunidad LGTBIQ+. La delicada situación es tal que, según cuenta Guzmán, desde Más Igualdad han visto cómo los índices de depresión, ansiedad y estrés postraumático han recrudecido, al igual que los casos de ideación suicida, que aumentaron en diciembre, y que han sido derivados a sus aliados del Centro Peruano de Suicidología y Prevención del Suicidio Sentido.
Cuando se trata de agresiones físicas o psicológicas, los efectos son más predecibles. “Lo que se hace es desestimar y desvalorizar su identidad y su expresión desde algo tan humano que es la vinculación afectiva y sexoafectiva en un contexto en el que está sobrevalorado el concepto que nos venden de familia, lo cual puede ser aún más violento”, explica la especialista.
La imposibilidad de ser auténtico en un contexto familiar acarrea sentimientos de insuficiencia e inadecuación, al punto de sentir incluso que la propia identidad se debe a una patología. “Es negarte a ti y todo lo que te involucre, quitarte tu humanidad. Reducirte a tu orientación sexual o identidad de género, y creer que eso te impide tener vínculos humanos, románticos, tener un proyecto de vida o básicamente ser una persona”, añade.
Además, que los familiares mantengan en secreto estos aspectos de la vida de una persona LGTBIQ+ no es tan inofensivo como parece, pues es una agresión que involucra a terceros. “Se le dice a la persona ‘tienes que mentir por mí’ y además le quitan la oportunidad de encontrar posibles sistemas de apoyo”, explica Guzmán.
Hernández agrega que este es un acto discriminatorio. “No se puede aceptar a las personas con condiciones. Censurar para evitar disgustos es básicamente decirle a la persona que es más importante cómo se sienten los demás que cómo se sientes ellas”, sentencia. Finalmente, entrar y salir del clóset como estrategia de supervivencia es también violento.
Salvavidas en la emergencia
Mientras que para algunas personas es sencillo defenderse en situaciones de vulneración, para otras no. En la opinión de las especialistas, esto depende mucho de los recursos con los que cuente cada individuo, porque en muchos casos esto puede exponerlos a mayor violencia o exponer sus identidades cuando no lo desean.
Las familias escogidas, como las parejas, no suelen ser bienvenidas en las cenas navideñas en familias homofóbicas. (FOTO: Tirachardz)
Las personas LGTBIQ+, explica Guzmán, muchas veces sobreviven en base a estrategias que les permite perdurar en ciertos espacios incómodos hasta obtener mayores recursos para salir de ellos. Así, mientras algunos —por ejemplo— prefieren no festejar Navidad o Año Nuevo para no exponerse a eventos violentos, otros optan por reivindicar su derecho a participar y disfrutar de una cena como merecen.
En ese sentido, la psicóloga precisa que no existe fórmula perfecta para actuar en estas fechas, y recomienda, en su lugar, trabajar en la afirmación para recordar el motivo por el cual se está o no haciendo algunas concesiones y esfuerzos. De igual manera, las redes de apoyo virtuales han adquirido un rol importante en el contexto pandémico.
Es así que desde Más Igualdad se están incorporando recursos para salvaguardar el bienestar emocional de la comunidad LGTBIQ+ peruana en este contexto. Una de sus primeras estrategias será gestionar una Cena Navideña Virtual mediante un canal de Telegram, donde a través de actividades y herramientas, un grupo de psicoterapeutas acompañará a quienes lo necesiten durante la velada del 24 de diciembre.
Algunas organizaciones como Más Igualdad vienen gestando iniciativas para otorgar recursos a las personas disidentes en este contexto.
Asimismo, han llevado a cabo un taller virtual de Autocuidado Para Navidad el pasado domingo, y realizarán uno similar para Año Nuevo el 29 de diciembre a las 9:00 p. m., donde además de establecer resoluciones para el 2022 con los participantes, se buscará sostener aquellas emociones que hayan podido surgir a partir de las fiestas navideñas. Las inscripciones se pueden hacer en el enlace: https://www.masigualdad.pe/autocuidado-fiestas
Por otro lado, gracias al fondo económico recientemente otorgado por la Embajada de Suiza, el equipo de especialistas en salud mental de Más Igualdad provee atención gratuita, inmediata y personalizada a quienes lo necesiten a través del WhatsApp del Botiquín Emocional Arcoiris. Para conocer los horarios y condiciones, ingresar al enlace: https://www.masigualdad.pe/botiquin
“Empezamos nuestro trabajo de salud mental porque siempre ha sido primero un enfoque de trabajo interno. Pero, en el 2018, realicé un estudio exploratorio y encontré que los problemas de salud mental se incrementan en la población LGBT, que la atención en salud mental es terrible, que no hay capacitación y que hay muchos prejuicios. Con esa información, planteamos iniciativas desde la incidencia política a través de proyectos de ley, pero también con un directorio de profesionales de salud mental capacitados para atender a esta población y con el Botiquín Emocional Arcoiris”, sostiene Hernández sobre el trabajo que vienen realizando y que busca llegar a cada vez más personas.
Manual de protección
Tomando en cuenta que estamos frente a épocas duras para algunos, las especialistas dieron algunas recomendaciones. Las primeras de ellas están dirigidas a los familiares y aliados de personas disidentes:
“Hay que acogerse a la rabia”, dice Guzmán. Alzar la voz cuando atestiguamos hechos de violencia homolesbotransfóbica es la mejor manera de participar en la lucha, principalmente por la revictimización y desgaste emocional que experimentaría una persona LGTBIQ+ al defenderse.
Consultar a los familiares LGTBIQ+ si se sienten cómodos con las personas que asistirán a las reuniones. En muchas ocasiones, explica Hernández, los integrantes de la familia extendida pueden no ser personas seguras para ellos por manifestaciones previas de homotransfobia.
Respetar sus maneras de vestir, presentarse y brindarles la tranquilidad de que no habrá censura contra ellos.
Respetar las manifestaciones religiosas de cada uno. En muchas ocasiones, la relación entre las personas LGTBIQ+ y la religión es ambigua por los discursos que desde la Iglesia se han sostenido históricamente, por lo que es entendible que muchos de ellos no deseen ser partícipes de los eventos religiosos en el marco de la Navidad.
Para las personas de la comunidad LGTBIQ+, el autocuidado es la respuesta:
Acérquense a las organizaciones LGTBIQ+ que están lanzando recursos e información para que estos eventos sean menos dañinos.
Guzmán recomienda no sentirse obligados a pasar estas fiestas en espacios donde se sientan violentados. Debido a que la mayoría de personas disidentes cuenta con una familia escogida, permanecer con ellos es siempre una opción.
En caso de tener que hacerlo, se puede optar por diversas técnicas de afirmación. Una de ellas, sugiere, es escribirse a sí mismos una carta de Felices Fiestas, para agradecer la manera en la que están lidiando con estas fechas y leerla en momentos de vulnerabilidad. “El concepto de familia, finalmente, empieza en uno mismo”, concluye.
Disclaimer: Si estás experimentando ideación suicida, comunícate a la línea 13, opción 5 o sigue los siguientes pasos: https://www.sentido.pe/necesitas-ayuda
*Ariel, Santiago y Pablo son nombres ficticios para proteger la identidad de las personas.
Hace años, Daniela Patiño Calle decidió capturar para siempre. La joven fotógrafa fue una de las seleccionadas en la muestra «Piura en Femenino», promovida por el colectivo Piuranas Audiovisuales, la Alianza Francesa, el Real Plaza e iPerú. Pero, para Daniela, el camino a la fotografía comienza una y otra vez, como un viaje en el tiempo. Hasta la conexión y transformación de uno mismo y lo que lo rodea.
«Mamá tenía una de esas cámaras antiguas de Kodak. Mi primer contacto fue con una de estas. Me acerqué y… ¡comencé a disparar! Con una de tipo profesional, fue luego, en la secundaria. Me gustó mucho el encuadre, el ángulo, el plano, la edición… Recuerdo mucho un viaje a Huaraz sumamente significativo. Allí, sentí que me conectaba conmigo y con la naturaleza por medio de la fotografía. Hizo que decida capturar para siempre.
Mi primera serie fotográfica, Sempiterno, se inspiró en un poema que escribí. Era un relato a la soledad, a lo bien que puede estar alguien con su propia compañía. Para mí, el tiempo a solas es tiempo de disfrute. No tiene que implicar algo negativo, eso lo ha estigmatizado la sociedad.
He trabajado con retratos, fotografía documental y de paisajes. Sempiterno, por ejemplo, está compuesta por retratos. En cuanto a documental, colaboré con las mujeres tejedoras de paja de toquilla en Catacaos. Fotos de paisajes… vaya. En Huaraz, en la Meseta Andina, en Canta, en Canchaque… hay más. Estos son algunos de los proyectos en los que he trabajado.
Creo que lo más bonito de la fotografía es eternizar los momentos que capturaste. Es como trasladarse en el tiempo: regresas a lo feliz, a lo triste; es una conexión y transformación constante. Hay instantes que pueden volverse eternos. Yo definiría mi relación con la fotografía como un viaje. A espacios, ambientes, personas. No hay que temerle a experimentar o a ser libre.
Soy consciente de que el rubro audiovisual ha sido dominado por hombres por años. En mi pequeño recorrido como fotógrafa, fui seleccionada para la exposición «Piura en Femenino», primera muestra audiovisual de mujeres. Es importante generar oportunidades de paridad para que tengamos mérito por nuestro talento y trabajo. Además, formo parte del Taller dePoesía Audiovisual de EmpoderArte y Piuranas Audiovisuales, colectivo al que pertenezco. Nosotras promovemos y difundimos el arte de mujeres de la región«.