El periodismo del miedo

El periodismo del miedo

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú, no solo se perdió la esencia del periodismo: la manipularon osadamente.

Nos enseñaron en las aulas de clase ser neutrales ante los hechos: dar la información de igual a igual, sin menospreciar ni emitir juicios de valor.

En esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú, no sólo se perdió la esencia del periodismo: lo manipularon osadamente. Lo usaron para beneficio propio, para compartir noticias falsas, titulares que bordean lo ridículo e inclusive calumniar y difamar sin que esto sea sancionado por las autoridades competentes. Nos queda claro que hacer periodismo desde una plataforma masiva es todo un hito, una hazaña y hasta un atrevimiento cuando no debería de serlo.

Estas elecciones el racismo y clasismo bordeo la televisión, radio y prensa escrita. Como periodistas, condenamos esta acción. Así mismo, no dudamos en reprocharla. Esto, ya que conocemos la gran responsabilidad que estos medios tienen con su público y que este posee todo el derecho de exigir la verdad.

Queremos que todos los lectores sepan lo que ocurre y que se tomen las medidas necesarias de ser posible desde organismos internacionales de prensa. Hacer eco de esta burla a la profesión es necesario.

Asimismo, pedimos a nuestros seguidores no prestarse al juego de los grandes grupos que intentan decidir qué puede ver y escuchar los peruanos.

Es necesario que no nos gane el miedo a votar libremente. Todos los peruanos, debemos tener en cuenta que ningún grupo político debe aprovecharse de su poder. Mucho menos pueden utilizar a su antojo a los medios periodísticos, ese bien tan preciado que admiramos desde las lecturas de Camus y Kapuściński

En el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tienes también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico.
Ryszard Kapuściński

Editorial 8M: Conmemoración

Editorial 8M: Conmemoración

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Foto: Ayelen Mayte

Llega un 8M “más”. Sin embargo, no todos son iguales. La situación social, económica y política de nuestro país y Latinoamérica cambia. Hace sólo horas, mexicanas al grito de guerra hicieron justicia poética contra un gobierno que les daba la espalda en forma de muro. En Perú, aún seguimos buscando justicia. No sólo por las que viven en Lima, sino por todas y, sobre todo, por aquellas que fueron vulneradas en regiones durante esta pandemia, a las que los medios de comunicación convencionales no suelen dar voz. 

Desde La Antígona hacemos un llamado, un rugido al periodismo y un mea culpa. El llamado va para nuestras instituciones gubernamentales, donde se agradece el reconocimiento brindado para las mujeres a través de la historia.

Sin embargo, el Bicentenario no podría ser llamado así sin nuestra participación, sin lo importante que es valorar la presencia de nuestras heroínas a través de la historia, sin olvidar lo importante que están siendo las mujeres que pertenecen a los comités barriales anti COVID-19, las miembras de las ollas comunes, las mujeres que tienen que salir a trabajar informalmente para poder comer en el día, en medio de un virus que no distingue condición socioeconómica ni religiones, para aquellas que son cabezas de familias numerosas, que se enfrentan a concesiones mineras o que se encuentran en la selva y la sierra defendiendo la naturaleza ante la minería, tráfico de drogas o tala ilegal.

A las mujeres transgénero, cuyos derechos se han visto vulnerados aún más en esta situación de emergencia, para que la cultura y respeto hacia las mujeres afrolatinas, indígenas y venezolanas no se vea mellado, para aquellas que ahora se encuentran luchando en los tribunales…a todas. Gracias por resistir. Que esta mención no sea para romantizar su sacrificio, sino para iniciar un llamado urgente a la acción de las autoridades y que sean capaces de comprender nuestras diferentes luchas. 

Esta acción se une con el rugido hacia el periodismo: somos mediadoras, no el centro de la noticia o conversación. No utilicemos el feminismo para ‘llevar agua a nuestro molino’ y ser populares. Somos comunicadoras, no creadoras de escándalos. No utilicemos nuestras aptitudes para generar clickbaits ni informar con morbo. Somos capaces y reconocemos la capacidad de las colegas. No utilicemos el periodismo para quedar bien con gente feminista que sabemos que son influyentes, borrando el trabajo de colegas. Somos transmisoras de mensajes y podemos cuestionar el error de otras mujeres. No utilicemos el feminismo que pregonamos como el único modo de ser feministas ni imponerlo sobre las demás. Somos sociables. No nos cerremos en nuestro círculo de conocidos ni tampoco les cerremos las puertas a los nuevos colegas.

Sepamos reaccionar ante estos espacios. Que la hipocresía, el ego colosal ni el egoísmo nos gane, porque terminariamos siendo un hombre blanco, heterosexual y cisgénero, aspecto que en la lucha se quiere derrocar de los puestos de poder.

Asimismo, identifiquemos y apoyemos a las colegas que se encuentran afrontando situaciones complicadas desde la sala de redacción. Actualmente, las amenazas de un político hacia dos colegas lo evidencian. Detengámonos un momento para crear una caja de resonancia y que estas amenazas no sólo cesen para Graciela y Lucía, sino que permitan cuestionar los procedimientos de los medios ante situaciones que nos ponen en riesgo. No nos olvidemos tampoco de nuestras colegas transgénero, que pasan por el rechazo al buscar trabajo. Con ello, impiden la representación de toda una comunidad. Si a ellas las callan, tendrán el empoderamiento de seguir haciéndolo. No lo permitamos. 

Aquí radica nuestro mea culpa. Como La Antígona, somos conscientes de que el tiempo resulta apremiante si sacamos adelante un medio digital cuando el horario de periodistas nos consume. Lamentablemente, no podemos estar presentes siempre. No obstante, entendemos y abogamos por aquello que nos parece justo, ponemos sobre la mesa situaciones que como mujeres nos afectan y no nos callamos si algo nos parece injusto dentro de la sociedad y de nuestro ambiente de trabajo. Prometemos sí, seguir brindándoles periodismo de calidad a su servicio, de continuar fortaleciéndonos profesionalmente y de brindar las mismas oportunidades a todos y todas que deseen colaborar con nosotras. 

Que este 8M podamos reflexionar sobre lo bueno y lo malo de ser mujer, pero, sobre todo, de lo que podemos cambiar partiendo, inclusive, desde nuestros mismos hogares.

© 2021 La Antígona

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