Demisexualidad y su poca representación en las narrativas audiovisuales

Demisexualidad y su poca representación en las narrativas audiovisuales

Por Arleth García

La demisexualidad es parte del espectro asexual donde, frecuentemente, giran en torno a lo romántico. Pero esto no se muestra en las las historias audiovisuales dedicadas al tema por la creencia de que tener pareja es igual a tener relaciones sexuales, aunque no siempre es así.

El Día Internacional Del Orgullo LGBTTTIQA+ es una conmemoración mundial que se lleva a cabo cada 28 de junio por motivo de las protestas de Stonewall en 1969. Este día reafirma la diversidad sobre las identidades, orientaciones sexuales y de género que han sido invisibilizadas en la sociedad.

Aunque, dentro de las mismas diversidades también existen algunas que son invisibilizadas por su relevancia. Cuando se escribe a la comunidad sólo lo hacen con las siglas LGBT+: Lesbianas, Bisexuales, Gay, Transexuales, lo que deja de lado muchas personas de la comunidad o las clasifica con el “+” (plus), como las otredades. En este informe nos preguntamos quiénes son centrándonos en las personas asexuales. Descúbrelo a continuación: 

Asexualidad:

Bandera de la asexual: tiene cuatro bandas de colores negro, gris, blanco y morado.

La comunidad Asexual es de las que más ha tenido validad de su existencia dentro de las poblaciones LGBTTTIQA+. Sí es una orientación sexual dentro de la liberación sexual, porque el querer tener relaciones sexuales también es parte del poder decidir sobre nuestro cuerpo.

De acuerdo con la Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad (AVEN): “La asexualidad no es lo mismo que ser célibe, ni lo mismo que ser asexuado o antisexual. No implica necesariamente no tener líbido o no practicar sexo o no poder sentir excitación o no poder enamorarse o no tener pasiones o no sentir deseo. En la comunidad asexual la consideramos una orientación sexual hacia ningún género o sexo, o la falta de orientación sexual, siendo ésta referida sólo a la atracción sexual ya que la orientación romántica de cada persona no tiene por qué coincidir con la sexual”. 

Aunque la asexualidad es parcialmente líneal, también hay variantes para las personas que están dentro del espectro, que han tenido excepciones en la manera de relacionarse sexo-afectivamente. Estas se pueden sentir cómodas dentro de la grisasexualidad, que implica que una persona experimenta atracción sexual hacia otras personas sólo bajo unas limitadas y específicas circunstancias u ocasiones.

Se puede dar que una persona grisasexual sienta atracción sexual con menor intensidad y/o con menor duración en el tiempo que un alosexual (DEFINIR BREVE QUÉ ES ALOSEXUAL) y/o solo por motivos contextuales. Estas variantes son denominadas como: demisexual, fraisexual, acoisexual y reciprosexual. 

Demisexual:

De acuerdo a la AVEN, una persona demisexual es quien no experimenta atracción sexual a menos que forme una fuerte conexión emocional con alguien. La atracción sexual se puede generar si mantiene una relación cercana, frecuentemente romántica.

Es vista más habitualmente en relaciones románticas, pero de ninguna manera confinada a ellas. El término demisexual proviene de una identidad que se encuentra “a medio camino” entre alosexual y asexual. Sin embargo, este término no significa que los demisexuales tengan una sexualidad incompleta o a la mitad, ni tampoco significa que la atracción sexual sin conexión emocional sea requerida para una completa sexualidad.

En general, las personas demisexuales no se sienten sexualmente atraídos por un género u otro. Pero, cuando conectan emocionalmente con alguien más,  pueden llegar a experimentar atracción sexual aunque únicamente hacia esa persona en específico.

Bandera de la demisexualidad: consiste en un triángulo negro y tres franjas horizontales, dos idénticas en anchura de colores blanco y gris, y otras de menor anchura en morado.

Representación de la demisexualidad

Las historias sobre romance están muy limitadas bajos los clichés. La mayoría se define bajo los estándares de lo erótico y las relaciones sexuales como si fuera un parámetro para medir el cariño dentro de la misma. No hay historia en la plataforma de Wattpad o que esté en tendencias en las novelas contemporáneas juveniles o New adult que no tenga al menos una escena sexual.

Pero ¿y las historias de romance que viven las personas demisexuales?, ¿si no hay relaciones sexuales dentro de una relación entonces no cuenta como tal?

Bajo este cuestionamiento es que debemos considerar que las historias que giren en torno al romance sí sean diversas y que den la oportunidad de identificarse con otras formas de relacionarte más allá de lo que está establecido o se considera lo normal.

Actualmente, hay personas dentro del espectro asexual-arromántico que están aportando por modificar la narrativa y desde su orientación crear historias que muestren como se viven. También que pueden entender el sentimiento.

Alice Oseman, escritora asexual-arromántica.

Este es el caso de Alice Oseman, declarada asexual y arromántica. Es autora de la novela gráfica Heartstopper, que actualmente es de las más importantes por la cantidad de representación que hay en sus libros. Según ha declarado, sus historias se basan en su propia experiencia como integrante de la comunidad LGBTTTIQA+ en una escuela conservadora. Sus personajes están inspirados en sus vivencias y en personas a las que conoció.

Radio Silence por Alice Osman

Radio Silencio (Radio Silence, su nombre original) otro de los libros de Osman, salió en 2016. La sinopsis va de la historia de Frances, quien siempre ha sido una máquina de estudio con un solo objetivo: entrar a una universidad de élite. Pero cuando se encuentra con Aled, el genio tímido detrás de su podcast favorito, descubre una nueva libertad. Abre la puerta a la ‘Frances real’ y, por primera vez, experimenta una verdadera amistad, sin miedo de ser ella misma.

Aunque la historia principal no es la demisexualidad, uno de los personajes se declaró como tal y se cuentan los procesos a los que debe enfrentar si está en una relación. Lo que se debe de considerar y sobre todo no dar por hecho es que las relaciones afectivas-románticas deben de ser de una forma determinada.

Porque esta es mi primera vida, 2017, dorama coreano

Otro formato similar en el desarrollo que tienen los personajes al momento de encontrar su identidad es en una novela coreana llamada “Porque esta es mi primera vida” transmitida en 2017. Sigue la historia de Nam Sae Hee (Lee Min Ki) es un hombre soltero de unos 30 años que ha logrado comprar su propia casa. Pero su hipoteca se lleva todos sus ingresos disponibles y le queda poco dinero para hacer algo más. Yoon Ji Ho (Jung So Min) es una mujer soltera de unos 30 años que apenas gana dinero suficiente como para sobrevivir. Ha renunciado a las citas debido a su situación financiera. Mediante circunstancias inesperadas, Ji Ho se convierte en inquilina en la casa de Sae Hee, y ellos pasan a ser compañeros de vivienda.

Esta historia es interesante porque recalcan que, por 30 años, el protagonista nunca tuvo una pareja amorosa ni los intereses en una. En uno de los diálogos, un compañero de trabajo le dice que siempre han creído que es asexual. No obstante, cuando conoce a la protagonista, sus sentimientos cambian, lo que hace demostrar que puede que a veces tengamos sentimientos por alguien, otras veces no y está bien vivir nuestra vida a nuestra manera y siguiendo nuestros ideales mas no las normas.

La demisexualidad es una orientación complicada porque están los argumentos de que es común que las personas quieran tener relaciones con alguien después de haber formado un vínculo, invalidando lo que una persona debe de pasar para poder reconocerse y relacionarse con otras personas. 

El Mes del Orgullo, que conmemora y celebra la diversidad, debe apostar por todas las narrativas para que las poblaciones experimenten y (re)conozcan todas las formas en las que puede nombrarse. Ese es el lema de la diversidad, que puede catalogarse o encontrar una categoría que se ajuste a quién es uno mismo, pero si los discursos están centrados en las mismas orientaciones, es complicado descubrirse en algo distinto.

*Si tienes dudas sobre tu identidad, sugerimos contactar a las y los administradores de Asexuales México y América Latina para más información.

Más avances para las ollas comunes

Más avances para las ollas comunes

Por Aylinn Siñas

Mujeres de una olla común. Foto: Municipalidad de Lima.

Este mes, el Pleno del Congreso aprobó las leyes que garantizaban el Reconocimiento de las ollas comunes y de Recuperación de alimentos. Estos logros simbolizan un avance significativo para dichas organizaciones autogestionadas que frenaron el hambre de muchas familias durante la pandemia.

El 07 de abril del presente año se aprobó el Proyecto de Ley N° 00009/2021-CR, Ley de las Ollas Comunes que busca su reconocimiento, garantiza su sostenibilidad y financiamiento. Su autora fue la congresista Isabel Cortez, más conocida como “Chabelita”, junto con otros miembros de su partido Juntos por el Perú. 

Esta ley autoriza a los gobiernos locales y al Ministerio de Desarrollo de Inclusión Social (MIDIS) hacer modificaciones en el presupuesto público para financiar la compra de alimentos de las ollas comunes. Asimismo, el Ministerio de Salud (MINSA) realizará documentos de orientación sobre las condiciones mínimas para la preparación de alimentos en las ollas y aspectos nutricionales. Las Direcciones Regionales de Salud se encargaran de la difusión de los mismos.

Fotografía: Twitter de la Red de Ollas Comunes de Lima

Con el cumplimiento de esta normativa se espera beneficiar a las ollas comunes registradas en el Registro Único Nacional de Ollas Comunes. Cabe resaltar que solo en Lima Metropolitana existen 2476 ollas comunes, siendo San Juan de Lurigancho el distrito con mayor cantidad. Muchas de estas organizaciones populares venían resistiendo gracias a la colecta de varios vecinos y madres de familia para la compra de alimentos, viviendo a su suerte.

Del mismo modo, cinco días después se aprobó el Proyecto de Ley N° 00478/2021-CR, Ley de Recuperación de Alimentos, elaborado por la congresista Sigrid Bazán. Este proyecto prioriza el rescate de alimentos frescos de mercados mayoristas y abastos a favor de la población en situación de vulnerabilidad, como el caso de las ollas comunes.

El informe titulado “Índice de Desperdicio de Alimentos 2021”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización asociada WRAP estimó que el 17% de los alimentos en el mundo fueron desperdiciados durante el 2019, siendo un 11% de residuos del hogar, 5% de servicios de comida o restaurantes y 2% de mercados minoristas.

Ambos logros estatales demuestran un emergente apoyo a una lucha que se ha agudizado durante la pandemia y que suele pasar desapercibido. También refuerza el compromiso con una adecuada seguridad alimentaria. El último paso esperado es la publicación de las leyes en el portal El Peruano y el cumplimiento de las mismas. 

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El precio de mi tranquilidad: el trabajo en mujeres y poblaciones LGBT+ que migran de regiones a Lima

El precio de mi tranquilidad: el trabajo en mujeres y poblaciones LGBT+ que migran de regiones a Lima

Por Mya Sánchez y Zoila Antonio Benito

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El trabajo de las mujeres que son amas de casa no solo no es retribuido económicamente, sino que es subestimado. Según la Universidad Continental, en Perú, 4 millones 160 mil desarrollan dos funciones: amas de casa y trabajan fuera del hogar. Foto: El Búho

Tras persistir y convencer a sus papás de mandarla a Lima, Delia* lo había logrado. Era 1988 y con 18 años, ella había dejado su natal Chanchamayo, provincia en el centro del Perú. Buscaba estudiar Laboratorio en el instituto Daniel Alcides Carrión. Sabía que no era Derecho, la carrera que quería, ni tampoco una universidad, como le hubiese gustado, pero tenía más oportunidades que en su lugar de origen. Como ella, desde décadas, mujeres y parte de la población LGBTIQ+ peruanas migran de regiones a la capital, Lima.

Según el informe La Migración Interna en el Perú, 2012 – 2017 del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), la calidad de vida de los ciudadanos depende en gran medida de la región donde les haya tocado nacer y vivir. No es de extrañar que miles de ellos, opten por trasladarse a lugares con mejores indicadores socioeconómicos, como concluyen los redactores del documento del BCR. 

María Salazar, secretaria de Organización en el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de la Región Lima (SINTTRAHOL), nos cuenta: “La mayoría de mujeres en el campo no estudiamos. Yo, por ejemplo, estudié mi secundaria en Lima con un hijo. Los colegios están muy alejados, no hay movilidad. Para salir del campo a la ciudad tenemos que tomar una mototaxi que cobra 15 o 20 soles”, relata. Por la concentración de la población económicamente activa y el acceso al empleo, migrar a Lima se vuelve una posibilidad. 

“Las políticas nacionales no están construidas para dar igualdad de oportunidades a los ciudadanos que viven en diferentes regiones del país”, agrega al respecto Gustavo Minaya, secretario de Defensa de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP).

Como Delia y María, son muchas las personas que llegan a Lima con el objetivo de estudiar y trabajar. Sin embargo, sus esfuerzos parecieran ser insuficientes. “Me escapé de casarme contra mi voluntad”, dice entre risas Sonia*. Para ella, la vida en la capital no fue fácil, pero su miedo a regresar a Apurímac y “terminar como su mamá”, relata, era más grande que cualquier otra cosa.

Sobrevivir en Lima le implicó dedicarse a distintas actividades relacionadas al trabajo en el hogar y la limpieza, enfrentándose incluso a tratos esclavizantes, como lavar ropa por más de 8 horas de pie. Logró estudiar y ejercer la carrera técnica de Enfermería, pero incluso luego de eso, Sonia volvió a realizar labores completamente ajenas a su rubro. Y es que, en la opinión de Minaya, lejos de un tema de esfuerzo, la explicación se encuentra en la escasa oferta laboral formal.

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Entre enero del 2020 y enero del 2021, la participación laboral de las mujeres bajó 8%, mientras que de los hombres cayó apenas 2,7% (INEI, 2021) Foto: Punto por Punto

“Nuestro país no está adecuadamente construido para la cantidad de empleos que se necesitan. No hay investigación ni un sistema de producción que permita darle valor agregado a nuestros productos y eso genera que no haya empleos suficientes. Además, la migración ha incrementado las zonas poblacionales de las grandes ciudades y eso ha causado bastante informalidad en el empleo”, sentencia.

Las cifras lo evidencian. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de informalidad a nivel nacional entre julio del 2020 y junio de este año fue de 78,1%. Además, sólo en el área urbana, la formalidad disminuyó en 6,4% durante los últimos tres años. Al respecto, Minaya lamenta que las políticas aprobadas en el Acuerdo Nacional (2002) no hayan sido aplicadas.

Asimismo, el representante menciona a los regímenes de contratación laboral como obstáculos para la estabilidad en el puesto de trabajo, lo que dificulta que los ciudadanos aspiren a tener mejores condiciones de vida. Si esto afecta a todos los trabajadores de manera general, los migrantes tanto del extranjero como aquellos que viajan de regiones a Lima se ven aún más perjudicados por el nivel de precariedad en que muchos de ellos viven, sumado a la marginación y lo difícil que de por sí es empezar de cero lejos de sus hogares.

“Muchas veces los empleadores prefieren a personas que vienen de la sierra o de la selva porque probablemente se queden dentro de casa a trabajar y no tienen un hogar a dónde ir. Además cuando somos jóvenes somos más sumisos”, añade Salazar refiriéndose puntualmente a las trabajadoras del hogar. No obstante, la vulnerabilidad de sus derechos se extrapola también a otros rubros.

Mujeres y poblaciones LGBTIQ+: ¿leyes en vano?

Después de terminado sus estudios, Delia trabajó en una clínica pequeña, en el distrito limeño de Chorrillos. Al encontrarse preocupada por su salud, decidió hacer una consulta médica al dueño del establecimiento, pero él intentó tocarla sin su consentimiento. Al no encontrar respuesta cuando le contó de lo sucedido a la esposa y socia, decidió renunciar. “Pude haber denunciado, pero no se me ocurrió en ese momento. Pensé que yéndome estaba solucionado”, indica. 

Pese a que el delito de tocamientos se contempla en el artículo 176 del código penal y tengamos la ley N° 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual en el Perú, por desconocimiento, shock o miedo, dichos actos no se llegan a denunciar. En otras ocasiones sí, como fue el caso de Flor, natural de Apurímac y perteneciente a la población LGBTIQ+. Sin embargo, en un sistema patriarcal, las mujeres y poblaciones LGBTIQ+ no solemos obtener justicia.

“Recuerdo que el administrador me decía ‘tranquila, no te preocupes, no va a pasar nada’, pero él no hacía nada. La persona me seguía en cada movimiento que hacía, me tomaba fotos, me grababa videos. Sabía con quién hablaba, dónde estoy o a qué hora salía”, asegura. Pese a que ella denunció estos actos en una empresa de alcance nacional, la sanción no fue la esperada. “Cuando una de las chicas sufrió de tocamientos indebidos por esta misma persona, recién lo cambian. No lo retiraron, sólo lo pasaron de un departamento a otro”, comenta. 

“El sistema, si presentas pocas pruebas, te llama exagerada. Y hay trabajos precarios informales que además incrementan el acoso sexual, como en el caso de las camareras”, afirma la psicóloga social Jessica Huertas. “Los clientes hombres suelen decir ‘Qué guapa estás’. Ellas reconocen el capital sexual para poner ganar propinas, pero no se dan cuenta que lo que están viviendo es acoso sexual”, indica. La formalidad y mucho menos la informalidad, no son garantía de un espacio seguro. 

Esta incomodidad laboral también se manifiesta en el caso de la maternidad. Avalada en el artículo 2 de la Constitución Política del Perú, Pamela Navarro, abogada laboralista, recalca que no están permitidas las preguntas sobre este tema en una entrevista de trabajo. “Por desconocimiento o por miedo a quedar fuera del proceso de selección tenemos que enfrentarnos a ese tipo de cosas. De manera equivocada se piensa que la mujer, en la medida que tiene la posibilidad de ser madre, resulta un poco rentable para las empresas”, asegura. 

mujer embarazada toca su vientre
Si una mujer realiza una actividad en el trabajo que pone en riesgo su salud y la de su estado de gestación, puede solicitar no hacerlo mediante la Ley N° 28048. Foto: Andina

Si se encuentra embarazada, inclusive, se encuentra amparada por la Ley Nº 30367 y por el Decreto Supremo 006-2016-TR, donde se define su protección en casos de riesgo en la gestación, el descanso pre y post natal, subsidio por maternidad y ante el despido arbitrario. 

Asimismo, Perú cuenta con una ley, N°29896, donde se establece la obligación de implementar lactarios en las instituciones del sector público y privado que cuenten con más de 20 o más mujeres que se encuentren en edad fértil. “Deberías poder alinear tu vida laboral con la familiar para tener estabilidad emocional. Para lograrlo, necesitas balancear espacios. Este sistema de cuidados debe incluir el garantizar derechos laborales que implican una guardería, un lactario, horarios adecuados para poder trabajar”, enfatiza Huertas. No obstante, estas dinámicas han cambiado en pandemia, debido a la opción de virtualidad o teletrabajo. Este puede jugar a favor o en contra, ya que tiende a sumar a la carga de servicios de cuidado que las mujeres brindan.  

El teletrabajo, que permite a algunas personas seguir laborando durante la crisis, es un arma de doble filo para las mujeres porque tiende a aumentar la carga de servicios de cuidado que ellas ofrecen. Según el estudio del BID La participación laboral de las mujeres en el Perú: 10 mensajes clave y 6 recomendaciones de política (2021), casi el 60% de las mujeres encuestadas afirmaron ser las únicas responsables de la educación de sus hijos en el hogar durante la pandemia, en comparación con el 14% de los hombres.

No obstante, el teletrabajo también ha abierto otras posibilidades a mujeres y poblaciones LGBTIQ+. Hay una “migración de regreso” que se da de la capital a las regiones. “Sirve para buscar soluciones más flexibles que se acomoden a lo que los trabajadores demandan.  En nuestro caso, nos abrió el mercado de talento al acceder a personas que probablemente no podrían trabajar con nosotros. Gracias a la virtualidad ahora lo pueden hacer”, comenta la gerenta Jurgita Sarkovaite.

Este reportaje tiene segunda parte, click aquí para leerlo.

*Delia y Sonia son nombres ficticios para proteger la identidad de las personas.

Este contenido es parte de una cobertura colaborativa entre cinco medios —Distintas Latitudes (México), Morras explican cosas (México), La Antígona (Perú), La Andariega (Ecuador) y Revista Colibrí (Argentina)— de la Coalición LATAM, una iniciativa para impulsar el crecimiento de nuevos medios fundados por jóvenes periodistas. Este reportaje fue posible gracias al Fondo de Respuesta Rápida de Chicas Poderosas e Internews.

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Periodismo en Femenino

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