Esta es una historia que se aferra a la vida, que muestra cómo la fortaleza del espíritu puede romper encierros y que el amor sostiene todo el tiempo que sea necesario.
Es también una historia sobre el trabajo invisible y sobre la necesidad de un sistema nacional de cuidado.
La primera vez que Analy entró al Instituto de Salud del Niño ubicado en el distrito de Breña en Lima Perú, tenía ocho meses de nacida. Esa también sería la última vez. Y lo sería, porque Analy Soria Aguilar nunca más salió de allí. Hoy tiene veinte años y toda una vida aquí dentro. Han sido casi siete mil días en los cuales existió otra constante: la presencia de su madre Olga Aguilar a su lado. Una vida transcurrida entra Cuidados intensivos y el piso 8 del Hospital del Niño, el área donde están internados los pacientes pediátricos crónicos, aquellos que dependen de un respirador artificial para vivir. Hoy son cinco niños allí, Analy es la que más tiempo tiene.
El recuerdo de Olga es que su hija fue una bebé sana, gordita y juguetona hasta los seis meses. Desde allí empezó a contraer gripes y a los 8 meses tuvo una muy fuerte que implicó que la internen en el hospital. Todo cambiaría y se complicaría en esos meses. Analy llegó a contraer neumonía intrahospitalaria, su cuadro se hizo más complejo, su madre recuerda “casi se nos va varias veces en ese tiempo”. Pero la pequeña resistió. Olga, su esposo y su hija mayor tuvieron que quedarse permanentemente en Lima, aunque aquí no tienen familia pues son oriundos de Anchash. La vida dio vuelvo tras vuelco.
Mientras Analy luchaba por vivir y era asistida por ese respirador del que dependería ya para siempre, su madre, como tantos, dormía en los exteriores del hospital. Algunos días volvía a casa, esa humilde vivienda que consiguieron alquilar en Puente Piedra y desde la que demora casi dos horas en llegar a ver a su hija. “En todos estos años, cada vez que yo me voy de su lado me duele el alma, pienso si le ocurre algo si va tener problemas para respirar, yo he aprendido a atenderla en casi todo también”, relata Olga.
Año tras año el sueño de esta madre ha sido que su familia algún día pueda estar junta, las cosas sencillas: un almuerzo, una cena de Navidad, un día cualquiera todos juntos en casa. En su pequeña vivienda de Puente Piedra hay juguetes, adornos y muchos detalles que esperan algún día recibir a Analy. Pero ella nunca ha pisado esta casa. La posibilidad de salir del hospital no solo se hace imposible por el respirador, en algunos casos hay pacientes que consiguen respiradores para casa, las condiciones de su vivienda tampoco hacen factible que ella pueda ir.
Para que pacientes como Analy pudieran vivir en casa se debería crear un sistema, un fondo para hacerlo posible. Pero también se evaluarían las condiciones en casa y la cercanía a un centro de salud y ese proceso es muy posible que su familia no podría pasarlo.
Pero mientras el sueño de ir a casa es como una lucecita lejana pero que alumbra, la energía de Analy es un sol resplandeciente. Desde pequeña le ha gustado contar su historia, primero en medios de comunicación, en eventos del Minsa y luego llegaron las redes sociales que la ayudaron a romper las barreras. A través de las redes Analy empezó a hacer tutoriales de maquillaje, videos con sus canciones favoritas y también conectarse con muchos artistas que le gustaban, varios de ellos han venido a visitarla. Ahora que ya tiene veinte años le gustaría generar más contenidos y utilizar el mundo virtual para seguir creciendo.
La palabra de Analy: el coraje de romper el encierro
Hacerle una entrevista a Analy no es sencillo. Visitarla requiere permisos y la certeza de no llevar ningún virus o bacteria que la puedan poner en riesgo. Llamarla por teléfono no funciona porque su voz es tenue, como un susurro. Pero Analy utiliza las redes sociales para conectarse con el mundo. Y allí fue posible acercarle preguntas para que ella sea protagonista también de esta nota porque si algo desea como pocas cosas, es comunicarse con ese mundo que le es ajeno pero deseado.
¿Cuál es tu primer recuerdo de infancia?
Lamentablemente en la UCI lo queriendo ver a mi mamita.
¿Un recuerdo de una salida del hospital?
Cuando salí por primera vez y fui al parque de las leyendas. – Hubo un tiempo en que la condición de salud de Analy permitía que pueda salir del hospital por breves períodos de tiempo y con un respirador manual.
¿Cómo es tu relación con tu mamá?
Super bien, la admiro que es valiente y que a pesar de todo no se rinde y está conmigo siempre y viene desde lejos a verme todos los días.
¿Cuál es tu sueño?
Irme a mi casa y tengo un sueño más estudiar y ser alguien. Y hacer mi libro y ayudar a mi mamá. – Analy tiene una hermana mayor: Nataly, ella la admira mucho. Nataly estudió para ser técnica en enfermería pero por la precaria economía familiar, no pudo culminar sus estudios.
¿De qué sería tu libro?
De mi vida para que la gente sepa cuánto cosas he pasado y que a pesar de eso no me rindo
¿Qué significan las redes sociales para ti?
Abrirme con el mundo exterior porque tu sabes que acá no es fácil estar conectada a un respirador sin poder hacer nada en estas cuatro paredes por ahí yo trato de ser feliz. Me gusta escuchar música hacer tik tok.
¿Tienes algunas amigas?
Tengo una amiguita virtual que se llama Emily es de Argentina. Nos escribimos siempre.
¿Un mensaje para chicas de tu edad?
Pues que la vida no es fácil hay y habrá dificultades pero que no se rindan y que siempre hagan caso a sus papás en todo porque todo lo que hacen lo hacen por su bien
Y que amen la vida, que estudien, que sigan adelante, que a pesar que haya mil problemas siempre estén de pie. Que sean felices, y que sean ellas mismas
Al final de la breve conversación, Analy me pide que le diga cuántos seguidores ya tiene en Youtube: más de treinta mil, le digo. Se emociona y me pide que la ayude a difundirla, “aún no hago contenido pero haré, sueño llevar un taller para hacer videos”.
Sobre las labores de cuidado de tiempo completo
Pero ¿cómo es la vida cuando una hija está internada en un hospital de por vida? Olga lo explica con una naturalidad digna de la extraordinaria que es: “yo no puedo faltar ni un día para ver a mi Ani y aunque los médicos me dicen que nunca va salir, yo se que un día vamos a estar los cuatro juntos en casa”. Su voz tiene siempre algo de esperanza y algo de cansancio también. Son 20 años recorriendo la distancia desde Puente Piedra hasta Breña, todos los días.
Olga Aguilar dice que se le hace imposible tener un trabajo. Pero vaya que lo que hace todos los días es una labor titánica y, aunque no reconocida, de un valor incalculable. Ella no falta un día al hospital, trae la ropa, pañales, sondas, la atiende, la cambia, le lava los dientes y la deja acostada. En ir y venir son cuatro horas de su día en el transporte público. Los días miércoles trabaja en la cafetería de las voluntarias del hospital, se despierta cuatro y treinta de la madrugada para estar a tiempo. Se siente muy agradecida de ese día de trabajo remunerado en el que vende jugos e interactúa con estas mujeres voluntarias que han sido sus grandes aliadas en el hospital. Para obtener algunos ingresos Olga también vende chompas, aunque claro, las ofrece para entregar cerca del hospital que es su punto de referencia diario.
La labor que realiza Olga es invisible especialmente porque en el Perú no tenemos un sistema de cuidados integrales. ¿Qué son sistemas integrales de cuidados? Según ONU Mujeres se trata de “un conjunto de políticas encaminadas a concretar una nueva organización social orientada a cuidar, asistir y apoyar a las personas que lo requieren, así como reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados –que hoy realizan mayoritariamente las mujeres-, desde una perspectiva de derechos humanos, de género, interseccional e intercultural”.
Según esta visión las políticas deben implementarse pensando y articulando en torno a las personas como centro y el Estado debe ser garante del acceso al derecho al cuidado.
Si consideramos que, además, Olga realiza labores de cuidado de una hija con discapacidad permanente y severa entendemos que su caso es aún más complejo. En el Perú, existe una iniciativa y se llama “Yo cuido Perú” es una Asociación de Madres cuidadoras, de hijos con discapacidad y promueven el derecho al cuidado digno y al tiempo propio. Desde hace algún tiempo promueve la aprobación del el PL 2735-2022-PE de reconocimiento del derecho al cuidado y de la creación del sistema nacional de cuidados en Perú.
Mientras tanto, la vida de Olga sigue como hasta hoy, una vida intrahospitalaria, diariamente al lado de su hija, soñando con ese día en que todos juntos puedan estar en su casa y mirarse para decir: lo logramos.
Para que ese día llegue, son múltiples voluntades las que deben confluir.
Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas y el Perú no es ajeno a esta problemática. Cifras de víctimas en aumento, la población migrante como nuevo grupo vulnerable de trata de personas y la incapacidad del Estado para perseguir a los victimarios, son tres de muchos factores que impiden erradicar este problema por completo.
El pasado 30 de julio se conmemoró el Día Mundial contra la Trata de Personas y es necesario poner en agenda esta problemática en la que cada año aumentan las cifras de casos de víctimas de este delito de explotación humana. La población vulnerable a ser víctimas de trata de personas son, en principal, mujeres, niñas, niños y adolescentes, quienes mediante distintos métodos de captación son retenidos en contra de su voluntad hasta ser rescatados por las autoridades respectivas.
Pero, ¿qué se entiende por trata de personas? Según Ricardo Valdés, director ejecutivo de la organización Capital Humano y Social Alternativo (CHS Alternativo) y ex viceministro de Seguridad Pública, explicó que la trata de personas es la explotación de un ser humano por otro que se beneficia y lucra económicamente. Además, añadió que muchas veces la víctima no es consciente de la situación de explotación que está ocurriendo con ella, puesto que existe un aprovechamiento por una serie de condiciones de vulnerabilidad que tenía como la forma en la que fue captada y los maltratos que recibió cuando estuvo retenida en contra de su libertad.
Según el artículo 129-A del Código Penal Peruano, se identifica a la trata de personas como delito cuando “el que mediante violencia, amenaza u otras formas de coacción, privación de la libertad, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o de cualquier beneficio, capta, transporta, traslada, acoge, recibe o retiene a otro, en el territorio de la República o para su salida o entrada del país con fines de explotación, es reprimido con pena privativa de libertad no menor de ocho ni mayor de quince años”.
En ese sentido, la trata de personas es considerado un delito en nuestro país y que, según estimaciones de la organización CHS Alternativo, es la segunda economía ilícita que mueve más dinero en todo el Perú, en el cual las redes criminales pueden obtener hasta 1300 millones de dólares al año, y de los cuales, 700 millones corresponden a la explotación laboral y los otros 1600 millones a la explotación sexual, las cuales son las dos principales finalidades de la trata de personas.
En lo que va del 2023, se han reportado más de 2,222 denuncias por trata de personas, de las cuales 688 son investigadas en la Fiscalía Especializada en Trata de Personas (Fistrap). Asimismo, de estas 688 denuncias administradas por las fiscalías especializadas en todo el Perú, la región con más casos denunciados es Arequipa con 115, seguida de Lima Norte con 70, Tumbes con 65, Loreto con 62 y Lima Centro con 61 denuncias.
Asimismo, según las estadísticas del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, el 90,6% de las víctimas de trata de personas son mujeres, el 48,1% fueron menores de edad en el rango de 12 a 17 años y el 72,6% fueron captadas con fines de explotación sexual y laboral. No obstante, Guadalupe Correa-Cabrera, profesora de Política y Gobierno en la Universidad George Mason de Virginia, señala que actualmente la población migrante también son vulnerables a esta problemática.
«Las personas piensan que van a tener otro tipo de trabajo y llegan a espacios que no conocen en situación de gran vulnerabilidad sin sus familias y sin sus pasaportes y terminan explotadas sexualmente o laboralmente, en distintas actividades cada vez es más frecuente esto porque se utilizan más las redes sociales», explicó al medio RPP Noticias.
Respecto a los casos reportados y denunciados hasta ahora en el presente año, la Fistrap logró 44 sentencias condenatorias para los tratantes; sin embargo, pese a los esfuerzos de las autoridades por combatir esta problemática, se enfrentan a diferentes obstáculos que lo impiden. El primero de ellos es que la inversión estatal para prevenir y perseguir la trata de personas ha disminuido en los últimos años, lo cual impide conseguir los recursos suficientes para reducir lo máximo posible el número de víctimas de trata de personas.
El segundo de ellos, según lo comunicado por Ricardo Valdéz, director ejecutivo de CHS Alternativo, es que no existe un registro único de víctimas de trata de personas, por lo que no hay un canal que sistematice las estadísticas y el impacto de las distintas modalidades del delito de manera exacta. El tercer problema, de acuerdo con Mercedes Arce, directora de Programas y Proyectos de CHS Alternativo, es que no existe un enfoque que se centre en la víctima cuando ésta es rescatada.
“La víctima es puesta en albergues o en casas de acogida, donde no siempre se garantiza que lleve un proceso de recuperación y reinserción. Además, cuando es retirada, en muchos casos retorna a su familia, donde están sus victimarios, haciendo que vuelvan a caer en manos de los tratantes y al círculo de donde escapó”, enfatizó.
Por último, otro problema que agrega Arce es que el número oficial de las víctimas solo se orienta a las denuncias, pero no hay un registro de lo que pasa después de su rescate y supuesta recuperación. “Por ejemplo, cuántas de estas 2,611 víctimas pudieron ser rescatadas y reinsertadas, cuántas cambiaron su vida o regresaron con sus tratantes, eso no lo sabemos”, aseveró.
Si conoces o sospechas de algún caso de trata de personas en Perú, acércate a la comisaría más cercana o contáctate con la Central Única de Denuncias-CUD (línea gratuita 1818), una plataforma de atención de denuncias que funciona las 24 horas del día, los 365 días del años, en español y quechua. Asimismo, si conoces de un(a) peruano(a) en el exterior que es víctima de trata de personas o tráfico ilícito de migrantes, por favor comuníquelo al consulado peruano más cercano (www.rree.gob.pe), al correo : tratadepersonas@rree.gob.pe o a los fonos: 51-1-2043270; 51-1-2043272.
En palabras de Fátima Martínez, vivir con depresión es desesperanza, es como caminar sin un lugar al cual llegar y todo está oscuro.
El trastorno depresivo es un trastorno del estado de ánimo, uno de sus principales síntomas es la tristeza y la pérdida de interés para la realización de actividades rutinarias.
Las mujeres tienen el doble de probabilidades de ser diagnosticadas con un trastorno de depresión en comparación a los hombres, esto puede deberse a varios factores, biológicos, hereditarios y circunstanciales.
Los casos de mujeres cuyo diagnóstico ha indicado depresiones generalizadas, son bastantes. Fátima, es una de ellas. Fue diagnosticada con depresión este año. Menciona que recibir la noticia fue un balde de agua fría, muy fría. Y la primera pregunta en su mente era: “¿Qué va a pensar la gente de mí?”, “Van a decir que estoy loca”.
Actualmente se estigmatiza a las personas diagnosticadas con algún trastorno, comentarios como “Ya se te va a pasar”, “Estás demente”, “No aguantas nada”, “Necesitas buscar de Dios”, “Eso te pasa por…”, entre otros, son comunes en una sociedad fracturada y donde la salud mental no es una prioridad.
Honduras no cuenta con datos estadísticos nacionales sobre la población diagnosticada con trastornos mentales, pero se estima que el 50% padece alguna enfermedad mental. Esta cifra puede ir en aumento y sumado a esto se halla la carencia de la atención integral en el área de salud mental.
Fátima tiene empleo, comenta que es complicado asistir a sus labores, estar concentrada en sus funciones cuando se está sintiendo vacía y con ganas de rendirse. No puede tomarse el día porque la depresión no es excusa para hacerlo, debe de mantenerse de pie, sin tambalearse, aunque sienta que el mundo se le viene encima.
Desde su diagnóstico, se encuentra esperando cita para iniciar con un proceso psiquiátrico y psicoterapéutico, la espera se ha vuelto muy larga y siente que los días pasan más lentos; ha perdido el apetito, no puede conciliar el sueño, está cansada física y mentalmente.
El país hondureño solo cuenta con dos hospitales públicos que atienden problemas de salud mental; esos mismos no dan abasto para la demanda existente. Y desde hace más de cinco años el abastecimiento de medicamentos ha sido insuficiente.
Fátima no solo lidia con una enfermedad mental, si no con la precarización del sistema de salud público en el país que vive.
La salud mental es un derecho fundamental, por lo que el Estado tiene la obligación de garantizar la atención, prevención y promoción. Debe de ofrecer servicios de calidad y satisfacer las necesidades de la población que se encuentra diagnosticada con un trastorno mental.
Lamentablemente, así como Fátima existen muchas otras personas que se encuentran en situaciones similares y nuestro deber es exigir una atención integral, una correcta garantía de medicamentos y abastecimiento de personal especializado en salud mental en los hospitales públicos y privados.
Este 4 de junio se emitió el primer episodio de La Casa de los Famosos México, un programa en formato reality donde un grupo de celebridades viven juntos en una casa y siguen un proceso de eliminaciones a base de estrategias y la popularidad que cada uno va ganando con el público. Así, como parte del elenco se anunció que la celebridad de Internet, Wendy Guevara, iba a participar. Ella es una mujer transexual que rápidamente se convirtió en una de los favoritos del público para ganar el reality.
Sus ocurrentes frases y expresiones se volvieron virales en redes sociales. Sin embargo, el público también se conmovió cuando contó sus experiencias de vida como una mujer transexual mexicana, como una ex trabajadora sexual y como sobreviviente de abuso sexual.
UNA MUJER TRANS EN TV GLOBAL
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2021, del total de la población en México (de 97.2 millones de personas), 5 millones se autoidentifican LGBTIQ+. Del mismo modo, 316.258 personas se autoidentifican como personas transgénero o transexuales, lo cual representa al 0.3% del total de la población en 2021.
En este contexto, la participación de Wendy Guevara inició conversaciones sobre la identidad de género y sexualidad entre los mismos integrantes de la casa. “Quién iba a decir que una figura tan conservadora y que en muchas ocasiones nos llegó a sacar canas verdes como Poncho de Nigris iba a estar defendiendo la identidad de género de una mujer trans como lo es Wendy Guevara”, expresó Laurel Miranda, activista trans y periodista mexicana, en un video en sus redes sociales.
Pero Guevara ha sido criticada por algunas activistas trans mexicanas y latinoamericanas en el pasado debido a comentarios que dio sobre su identidad como mujer trans. En una entrevista que brindó a inicio del año 2023 en Radio Divaza – podcast del youtuber La Divaza, dijo que no se consideraba una mujer al 100%. “Siempre me han atacado porque yo siempre he dicho que no me considero una mujer. Yo siempre he dicho que soy una chica transexual y para mí una mujer es la mujer biológica que puede dar un bebé.Entonces me dicen: ‘¿y las que no pueden dar?’. Le digo: ‘No, no pueden dar, pendeja, pero tienen su órgano reproductor femenino y todo por dentro’”, expresó en esa ocasión.
Miranda analiza las críticas a Wendy desde una perspectiva más completa, donde la diversidad de historias y experiencias dentro de la misma comunidad nos lleva a aceptar su heterogeneidad. “Todas las personas trans generamos herramientas de defensa diferenciadas, de tal manera que, a lo mejor, sí, una persona en un contexto privilegiado tiene las herramientas, conocimientos, la información, para poder confrontar, para poder defender, para poder exigir el respeto a su identidad de género”, señala en su video.
“Hay que entender desde donde vienen las palabras de Wendy, desde donde vienen las palabras de muchas mujeres trans que comparten este tipo de contextos y creo que hay que dejar de juzgarlas, hay que dejar también de ser paternalistas porque tienen su propia historia de vida”, agrega.
Laurel Miranda publicó un video en julio de 2023, donde comenta sobre la participación de Wendy Guevara en La Casa de los Famosos México. | Capturas: Instagram/@laurelyeye
“Cuando hablamos entre nosotras (mujeres trans), no sacamos a flote quien sufrió más porque todas hemos sufrido, a todas nos han discriminado. Pero [esto cambia] cuando pones a una persona trans sola a que comparta sus vulneraciones. Cuando comparo sus historias de vida, por supuesto, la de ella fue la más cruda. Entonces, yo creo que el papel que ha desempeñado es un papel muy transparente, ha hablado de cosas, quizá no con los términos adecuados, pero lo ha hablado a su manera”, expresa.
Para Camacho García, el “papel” de la Wendy en el reality ha sido el de representar la historia de una Cenicienta moderna: donde una chica (en este caso, una chica trans) logró salir de las sombras y destacar.
“Entonces, yo siento que ella ha cumplido con su rol – porque es televisión, es un juego, es un reality. Pero ha puesto sobre la mesa muchos temas, ha hablado con sus compañeros sobre la sexualidad. Sí ha resultado importante y es necesario que esos temas se pongan sobre la mesa y no para convencer a nadie, sino para generar el debate”, compartió.
Leyla Huerta, activista y fundadora de la ONG peruana Féminas, comparte que la presencia de Guevara es relevante para la representación trans. Según explicó a La Antígona, la representación de las personas LGBTIQ+ no solo debe quedar en lograr llegar a estos espacios de poder, sino que importa mucho qué hace la persona con dicho poder que se le otorga.
“El papel que cumple Wendy de forma latinoamericana, porque es un éxito, realmente, la llegada a donde va, es importante. Habla de su visión, (la cual es) precaria en conocimientos sobre identidad, pero sí de empoderamiento, de lo que le ha tocado pasar y vivir, del poder del cuerpo, de quién soy yo”, dijo a La Antígona.
Gianna Camacho García (izq.) y Leyla Huerta (der.). | Foto: Composición
LA REPRESENTACIÓN TRANS IMPORTA
Cuando se habla de incluir a la comunidad LGBTQI+ en la sociedad, es casi imposible no mencionar el rol de los medios de comunicación. La mayoría de las personas forman sus posturas sobre la realidad basándose en lo que consumen de los medios masivos, como programas de televisión y noticieros. México es uno de los seis países de Latinoamérica que han legalizado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, pero la región latinoamericana como un conjunto sigue teniendo ideas muy conservadoras sobre la comunidad LGBTIQ+. Esta es una realidad que se comparte en Perú, donde la herencia colonial española viene con una gran influencia de la religión católica.
Gianna Camacho García considera que, en el Perú, la representación de mujeres trans es estereotipada. “Aceptamos, aplaudimos, a la trans que nos hace reír, que nos da un show; en el caso de los hombres, consumimos a las trans que ejercen la prostitución.Nos quieren ver en plumas y lentejuelas, nos quieren ver maquillando, dando tips de belleza, nos quieren ver haciendo reír a la gente o no es quieren ver mostrando nuestro cuerpo, causando morbo a los hombres”, señala.
“Pero la trans que me quiere hablar de política, que me quiere hablar de derechos humanos, esa trans todavía no es aceptada ni mostrada como tal. Entonces, yo creo que actualmente la trans que no incomoda es la trans aceptada”, agrega.
En ese sentido, Leyla Huerta opina que los programas de televisión le dan espacio a personas no empoderadas o profesionalizadas porque encajan en la imagen que quieren “vender”. “Quieren una mujer trans que sigue manteniendo los estereotipos, que sigue manteniendo el status quo de que somos una burla, de que somos hombres vestidos de mujer, resaltan características masculinas para generar gracia y mofa. No quieren hacernos ver como una parte de la diversidad de expresiones de la feminidad que no necesariamente se va a ajustar a los estándares femeninos que la sociedad quiere mostrar de las mujeres”, señala.
Señala el caso de la cómica Dayanita, que “si bien es cierto, no es una persona con un empoderamiento femenino e, inicialmente, no podía dar conocimiento a la gente sobre su situación, en lo que avanza el tiempo, comienza empoderarse y comienza decir las cosas que la violentan. Lamentablemente, termina siendo echada de ese espacio, porque no quieren una mujer trans empoderada”.
“En la comunidad trans, la única persona que podría decir que ha sensibilizado sobre el tema, en su momento, es Naamin Timoyco y ahí tiene mucho que ver la edad. Es una mujer trans mayor que ha pasado por muchas más cosas y le toca cosechar ese desprecio en el que vivimos. (Pero) cuando comienza a tener esa visión, que ya la vida te da, te quedas sin lugar y solo te llaman para cosas puntuales”, agrega.
Algunas de las mujeres trans más reconocidas en la televisión peruana: Dayanita (cómica), Naamin Timoyco (vedette y bailarina, primera mujer en cambiar el sexo en su DNI) y Coco Marusix (una de las primeras drag queen y vedette trans). | Foto: Composición
Entonces, ¿qué podemos hacer para cambiar la realidad? Para Camacho García, es importante que las personas a cargo de las producciones y noticieros en medios de comunicación prioricen historias más allá del morbo, de los estereotipos, “más allá de la transición”. No existe un solo perfil o historia sobre lo que es ser una mujer trans en México, Perú u otro país de Latinoamérica. Por ello, también es fundamental que se haga la distinción entre la realidad factual y las opiniones, incluso cuando se trata de las opiniones de las mismas mujeres trans. Esto porque, dado que se trata de una minoría históricamente no siempre bien representada, cualquier comentario puede ser generalizado para toda la comunidad.
Del mismo modo, Huerta señala la responsabilidad de cada persona que sí consigue posicionarse en estos espacios de poder, pues en estos espacios – por más pequeños que sean – uno puede hacer activismo, pedagogía o tan solo contar su realidad para humanizar a toda una comunidad. Luego, en el ámbito político de la sociedad, se debe desarrollar el empoderamiento comunitario.
“Yo he podido conocer mujeres trans de otros países y me doy cuenta cómo está el empoderamiento comunitario de las personas trans fuera del Perú. El discurso político de estas mujeres está a años luz de lo que aquí tenemos. Por ello es importante el empoderamiento comunitario. Si bien en Perú podemos existir líderes trans, (nos) hemos quedado en ello, nos hemos quedado en ser “yo” y no hay nadie (más) detrás de estos liderazgos. No se ha empoderado a las comunidades. No podemos ser siempre las únicas las que vamos a estar delante de las cámaras (porque) las cámaras buscan a chicas que no tienen empoderamiento para decir las cosas”, expresa.
¿Dónde está papá? El Censo 2017 realizado por el instituto nacional de estadística e informática (INEI) reveló la existencia de 765 mil 246 hogares de madres y padres criando solos a sus hijos. En la actualidad se sigue reportando más casos tal como las historias de tres adolescentes que día a día llevan consigo mismos la interrogante de dónde podría estar su padre o madre.
“Cuento y solo espero día tras día, pintando calendarios, preparando mi alcancía para ese día en el que finalmente estés aquí, que mami llora y no comprendo qué le impide ser feliz”.
PrimoBeatz
La Antígona entrevistó a dos adolescentes quienes sus padres se encuentran ausentes por motivos laborales, abandono, entre otros motivos. Cabe mencionar que nuestros entrevistados se dan a conocer en forma anónima ya que son menores de edad y cuentan con la autorización debida. Los testimonios presentados en este reportaje son verídicos corroborados por el periodista quien pudo conocer sus casos.
A sus 16 años, Avie recuerda la partida de su padre con rumbo a Chile; según nos cuenta, la decisión de ir a otro país fue por motivos de brindar un futuro mejor para ella y sus hermanos. A pesar de todo la comunicación que permiten las conversaciones por teléfono, al consultarle sobre las actividades escolares como el día del padre, Avie comenta que las realiza sola o con ayuda de su madre.
“La verdad no ha sido muy fácil acostumbrarme, ya que fue algo repentino, siempre tuve la presencia de mi papá, tal vez no emocionalmente pero siempre estaba ahí para mí, me cuesta aceptar que estoy creciendo toda mi adolescencia sin mi papá presente”, relata.
En aquel mes de octubre del 2020, cuando los casos de covid-19 estaban descendiendo, Avie recuerda lo duro que fue al ver a su padre con unas maletas listo para dejar el hogar, este momentos fue uno de los más difíciles para la adolescente
“Recuerdo que estuvo llorando y me dijo que haría muchas cosas por mi, que se iba por nuestro bien y por qué quería un buen futuro para mí.pero hasta el día de hoy ya va un año que no me envía mi pensión alimenticia”, narró.
Por otro lado, la ausencia de muchos padres no solo se da por temas de trabajo. En una entrevista realizada a un docente de secundaria a quién llamaremos Emmanuel, relata que decidió abandonar a la madre de su primer hijo a los 16 años ya que iba a ser casado a la fuerza. Según cuenta, tomar esa decisión resultó siendo algo vergonzoso. Con el pasar del tiempo, su hijo creció y ahora lo considera como un amigo.
“Pasaron muchos años y mi hijo ya era grande. Cuando nos reuníamos a jugar fútbol nos tratábamos como amigos y en algunos casos me decía papá. Ahora que pasó el día del padre no me llamó para saludarme, pero le doy la razón y entiendo lo que pasó” comentó para La Antígona.
Si bien es cierto que en el último censo se reportó una alta demanda de madres que crían a los hijos sin la otra figura paterna, también existen madres que por alguna razón dejan a los pequeños junto al padre. Para el adolescente de 14 años llamado Sebastian esta situación fue significante en su vida pues cuenta lo extraño que se sintió cuando su madre decidió partir hacia la capital a buscar un futuro mejor.
“Lo observe todo por la ventana desde mi tercer piso. Un día antes había escuchado gritos de mis padres y pues al día siguiente veo a mi mamá bajando de la casa y subiendo a un taxi que le estaba esperando, pensé que se iba a comprar o alguna cosa pero de repente empecé a notar su ausencia al igual que mis hermanos”, comentó.
Sebastian recuerda que cuando llegó a enamorarse por primera vez intentó buscar una figura materna para comentarle lo ocurrido;sin embargo, no la halló pues aún tenía los recuerdos de su madre y fue duro darse cuenta que en la mesa no se encontraba su madre. Su familia no había notado que el rencor crecía en el adolescente.
“Empecé a sentir odio por el hecho de dejarnos de lado, hablamos muy poco y en casa ya no se le nombraba. Mi padre tomó la custodia de nosotros pero sin una madre al costado fue difícil crecer, al menos para mí”, indicó.
Estos eventos hicieron que ambos adolescentes crecieran con la falta de un padre o una madre, generando algunos problemas psicológicos. La psicóloga Jennyfer Ruiz Lopez precisó que las afectaciones se deben no solamente a una ausencia física (abandono o muerte de alguna de las partes) sino también al sentimiento de ausencia (negligencia, rechazo o maltrato), ausencia de afecto, atención y cuidados necesarios para el niño o adolescente.
En los pequeños se puede evidenciar problemas de conducta, temor a ser abandonado, baja autoestima, bajo rendimiento académico, entre otras señales. También perjudica su estabilidad emocional teniendo en cuenta que la familia es considerada el principal agente socializador de los niños y niñas, el lugar donde aprenden sobre el buen trato, valores, normas y límites. Estos factores se ven alterados debido a la ausencia de los mismos.
En el caso de los adolescentes, la especialista en salud mental indicó que siempre es recomendable ser observadores de su comportamiento, acercarse a ellos y ofrecerles a que se expresen con total libertad.
“Hay que darles la posibilidad de desahogarse, dado que es una edad crítica, si nosotros queremos incentivar el diálogo, debemos aprender a escuchar asertivamente, de tal manera que cuando los mismos se expresen sientan confianza y no se sientan juzgados y sobre todo, brindarle el apoyo necesario a nivel emocional”, precisó.