Nos adentrábamos en la oscuridad. A los diecisiete años, tras tomar fotografías en las calles de Huanchaco, los estudiantes de Ciencias de la Comunicación retornábamos al laboratorio para el revelado. Recuerdo las tenazas entre mis dedos, el olor de los químicos en las bandejas, la lenta aparición de una imagen sobre el papel. En el cordel, nuestra visión del balneario: nuestro balneario. Pasajes cuesta arriba a la iglesia, playa, surfistas inadvertidamente capturados, a blanco y negro. Revelar nuestras fotos en la universidad era un proceso lento, pero emocionante.
La historia de Claudia Holgado y Andrea Quirozposee algo de aquello. Se remonta también a las aulas, a la facultad de Comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ingresaron juntas. Llevaron cursos juntas. Luego de egresar, trabajaron en talleres de fotografía, juntas. Este año, difundirán su primer proyecto cinematográfico en conjunto: Julia se revela, cortometraje documental acerca de Julia Chambi, importante fotógrafa peruana.
Julia nació un 27 de mayo de 1919, en Cusco. Fue hija del reconocido fotógrafo Martín Chambi. Dentro de una familia de artistas, resaltó por su ímpetu en la gestión cultural, la fotografía de paisajes, los retratos de estudio que ella misma coloreaba y la conservación del archivo de su padre: Cine Club Cusco, Asociación de Artistas Plásticos del Cusco, Instituto Americano de Arte del Cusco, Centro Qosqo de Arte nativo, Concejo Municipal de Cusco; por todos ellos pasó Julia, dejando huella en su país, región y, sobre todo, sus conocidos.
“La recuerdan con muchísimo cariño, como hablando de una persona que significó bastante, más que una colega o tía lejana”, comenta Andrea. Claudia asiente. Julia Chambi es su tía abuela. Cuando falleció, se dijo a sí misma que había una historia que contar. “Era diferente a las mujeres de su época”, añade. Una visionaria. Una revelación. “Había una historia que contar, el documental es una forma de hacerlo”.
Esta que escribo representa otra forma: la nota periodística. Imposible atrapar con mi voz lo que cuentan Claudia y Andrea. Su amistad tiene historia. La grabación de Julia se revela tiene historia. Julia, protagonista en el corazón del corto, tiene historias, acogidas con cariño por la memoria de quienes la conocieron. Esta que escribo representa otra forma: un relato análogo al de Julia, Claudia y Andrea. Pedazos de una fotografía que van apareciendo, hasta proyectarse completamente.
El proceso de revelado
Primero hay que saber qué tipo de carrete vamos a utilizar. Esto permite conocer qué tanque revelador utilizar y qué formato se va a revelar.
CH: En el 2020, escribí una columna sobre fotógrafos que no eran de Lima. Mi primer artículo fue sobre Julia. Llamé a mamá, a mi abuela. Fue un ejercicio para recolectar los recuerdos comunes. Me hizo pensar que debía hacer algo más… Llamé a Andrea. Le dije: “Tengo este proyecto, ¿lo hacemos juntas?”. Es algo muy íntimo, porque son historias familiares. Tenía que ser alguien en quien yo tenga plena confianza.
Necesitas estar en un cuarto oscuro. El espacio puede adaptarse: podría ser cualquiera que tengas en casa. Solo hay que tapar toda fuente de iluminación, evitar que ingrese la luz. No permitir que se vele tu imagen.
AQ: Yo había hecho algunos proyectos documentales, también de carácter muy íntimo. Siempre con un equipo pequeño. Fue muy importante conversar sobre la visión de lo que Claudia quería contar. Finalmente, es la historia de Julia desde la voz de su sobrina nieta, familia, amigos. Es una visión muy personal. Mi rol estaba afuera: debía encontrar nuevas cosas que ver y proponer. Conectamos muy bien, todo el equipo. Somos todas mujeres.
Es muy íntimo. En el cuarto oscuro, entras en contacto con el nacimiento de la imagen.
CH: Hemos estado en espacios de mujeres del audiovisual y la fotografía. Siempre se cuestiona la brecha laboral, los obstáculos para dedicarse como mujer a este rubro en Perú. Es súper difícil encontrar trabajo, hay prejuicios: no vas a poder cargar el boom, no manejas el equipo de sonido, no tienes fuerza. Julia fue una de las pocas mujeres de su época inmersa en el mundo artístico. ¿Cómo es que, después de casi 80 años, la falta de oportunidades se mantiene?
Tú sabías que esa imagen existía, pero estaba latente. No la ves hasta el momento en que se revela. Entonces ocurre el inicio y el final de la fotografía. Es la creación, es ver cómo se crean las imágenes.
AQ: Yo no la conocía. Cuando iniciamos la investigación, pude familiarizarme con su línea de tiempo. Si le preguntas a alguien en Cusco por Julia Chambi, no es que te sepa dar datos acerca de ella. Hizo muchísimas cosas que se ignoran: por ejemplo, fue guía turística, además de fotógrafa. Los hijos hombres de Martín Chambi son más conocidos, en parte por eso había que contar esta historia.
Requieres de herramientas. Tijeras, tanque revelador, película, un espiral donde colocar la película. Vas a cortar su comienzo y su fin y, luego de ubicar la película dentro del espiral, introducirlo en el tanque revelador. También taparlo, para poder encender las luces.
CH: Julia fue la encargada económicamente del estudio fotográfico, ya desde la vejez de Martín Chambi. En realidad, tampoco él es muy conocido en Cusco. Ese es un cuestionamiento que afrontamos: el problema de la sistematización de las artes en el Perú, el trabajo de literatura del arte, la digitalización de documentos. Muchas obras se pierden por falta de acceso digital, muchos nombres se pierden.
Necesitas agua y químicos: el fijador y el revelador. Es importante tener consciencia de tus tiempos entre revelado y fijado. Mejor si tienes al alcance un temporizador, un cronómetro, para verificar cuándo ya es hora.
AQ: Sin embargo, todos la mencionan con tanto cariño, admiración y respeto, que es como si la conociera. A la vez, es como hablar sobre una celebridad. Nadie tiene un mal recuerdo, abundan las anécdotas con Julia: sus bromas, su manera de motivar a los otros, lo bailarina que era, lo libre que era. Era una mujer adelantada. Ella simplemente hacía las cosas que sentía que tenía que hacer. Eso está presente cuando la gente habla de ella.
Mueves el revelador en el tanque, con las manos, de forma circular, suavemente. Después de 45 segundos, lo dejas reposar. Le das golpecitos al tanque, para evitar burbujas y daños.
CH: Este podría ser el archivo fotográfico más grande de una mujer en el Perú. Lo primero fue hacer un inventario, rescatar su historia. Hemos dedicado fondos propios para preservar su obra, por amor a Julia. Para ella, fotografiar no era tener una cámara: era crear comunidad. Sus fotos conectan con Cusco desde lo paisajístico, lo social, lo documental, incluso el foto-arte.
Vuelves a agitar y voltear el tanque, 5 segundos por minuto. Sigue el baño de paro, que dura 1 minuto. Tienes que voltear el tanque constantemente. Pasado el minuto, lo vacías y echas el siguiente químico: el fijador.
CH: Cerramos un duelo abierto por mucho tiempo. Mi abuela estuvo viva durante la parte más importante del documental, pudimos hablar sobre Julia. Fue complejo. Se acordaba de su hermana, la lloraba. La tía Julia fue como su mamá. También fue quien me inspiró a ser fotógrafa. Siempre sentimos que merecía más reconocimiento. Es injusto que el nombre de Julia no sea recordado. Era necesaria una especie de reparación.
El fijador se emplea durante 5 o 6 minutos, agitando 45 segundos por minuto. Tras eso, lavas y secas los negativos. Esto implica, fundamentalmente, hacer cambios de agua por 10 o 15 minutos.
AQ: No puedes predecir lo que va a pasar. Retrasamos el rodaje por los acontecimientos nacionales de febrero. No teníamos certeza de si cumpliríamos el cronograma, pero nuestro equipo fue increíble. Hemos parado un poco por el fallecimiento de la abuela de Claudia. Calculamos que serán unos tres meses de post-producción. Vamos a ver cómo fluyen las cosas y en qué fecha aterriza todo. Para mí, construir la historia en base a lo que se presenta es un reto enriquecedor y adrenalínico.
Al terminar, sigue el secado. Sacas la película del espiral, la colocas en pinzas, para estirarla. Es importante usar un área cerrada, nada que sea ventilado. De otro modo, se perjudica la película. Quizá un armario, un espacio donde no haya corrientes.
CH: Todo ha sido grabado en Cusco, salvo algunas entrevistas. Las calles de Cusco son centrales en la vida de Julia, son un personaje más: lugares turísticos, campo, ciudad, cafeterías, centros culturales. Este documental se diferencia porque, si bien nos basamos en una investigación, la fuente de memoria principal viene de mi mamá y mi abuela, de la familia. La historia de Julia no podría contarse sin Cusco.
El tiempo total depende de la época del año. Hay que esperar para cortar los negativos, y archivar en fundas protectoras.
CH: Todos los proyectos siempre son personales, hay una transversalidad de lo personal, consciente o inconsciente. Yo diría que la palabra clave en Julia se revela es reparación. Siento que estoy reparando mi historia familiar, pero también la colectiva: la de las mujeres, la de Cusco. Es un acto político vivir aquí. A veces las oportunidades no se abren para nosotros, hay menos acceso. Pero es el espacio de mi familia. Ellos me enseñaron a amar la fotografía, me enseñó Julia.
De esta manera, consigues el revelado… Sí, ese sería tu proceso.
AQ: Sorprende. Pensar que una mujer pudo hacer lo que Julia en esa época. Es la feminidad como fuerza, no fragilidad. Lo otro, creo que lo más importante, es que (las audiencias) recuerden a sus abuelas. A los sueños que ellas quisieron lograr y no pudieron. Julia lo consiguió enfrentándose a prejuicios, decidiendo autónomamente. Sobre el papel de la mujer en el arte, la cultura y el trabajo en general, ¿cuánto ha cambiado? ¿Cuánto sigue igual? Después de ver el documental, espero que la gente salga con ganas de responder esa pregunta, que haya más Julias que se revelen.
Los pasos del revelado analógico son contribución de la fotógrafa talareña Lucía Torre.
El desarrollo de una subjetividad heteronormativa ha sido importante para sedimentar la idea de una nación fuerte, tanto a nivel económico como a nivel afectivo. La construcción de individuos viriles que sean capaces de luchar valientemente contra los enemigos de la patria se convirtió en parte de un discurso que abarcaría todos los campos de poder, llegando a penetrar finalmente en el naciente campo literario peruano del siglo xix. Ya Manuel Gonzáles Prada, en su poema “Guerra contra el menguado sentimiento”, plantea la existencia de ciertas emociones que pertenecen al ámbito de lo masculino y otras emociones que eran inherentemente femeninas. Entonces, lo afectivoestá ligado a un estatuto de género valorizado en lo biológico, es decir, las emociones se estructuran de acuerdo al sexo del individuo. Ahora bien, si estas nociones eran bastante conservadoras y deterministas, ¿Qué pasaba cuando aparecía un “otro” que excedía estos límites de la normatividad del género?
El objetivo de este artículo es analizar las representaciones de sujetos no heteronormativos (afeminado y marimacho) dentro del contexto urbano limeño y como participaron en la construcción de una identidad nacional basada en la reorganización de las emociones viriles y femeninas pre-guerra del pacífico. En ambas obras, la literatura funcionó como un tipo de tecnología del género que sirvió para darse cuenta de la alteridad del otro y como su existencia en el contexto urbano hacía peligrar el desarrollo de la nación peruana decimonónica. Primero se analizará brevemente la situación general de las personas queeren el Perú del siglo XIX y su performance dentro dispositivos de control del poder como la medicina y la prensa. En un segundo plano, se compararán dos cuentos que muestran dos tipos de sujetos “disidentes” en dos textos decimonónicos: Lorencita de Manuel Atanasio Fuentes y Juana La Marimacho de Ricardo Palma. En el primer texto se argumenta que la aparición de estos otros nacionales y especialmente su corporalidad no sólo es antinatural, sino también fuente de contagio para los otros “normales”. Finalmente, en el segundo texto se estudiará al sujeto femenino “marimacho” y su vinculación con el tema de la raza y la imagen de ángel del hogar.
Los sujetos queer en el Perú decimonónico
(Michel Eugène Courret)
En el siglo xix existió el curioso caso de un sujeto mulato llamado Juan José Cabezudo quien acostumbraba repartir sus comidas durante los festivales en las plazas de toda la ciudad y llamaba la atención de las personas por sus chistes picantes y su forma de vestir un tanto femenina lo cual le valió el apodo “El Maricón”. Pese a que no hay muchos registros históricos acerca de su vida, sí contamos con un material literario de Ricardo Palma, quien nombró a Juan José como uno de los mejores cocineros de Lima. Tal era su poder que logró amasar una pequeña fortuna que le permitió darse ciertos lujos, como, por ejemplo, ser retratado por el mismísimo Eugene Courret (Arcos 23). Juan José fue uno de los pocos sujetos no heteronormativos -al menos documentado- que lograron hacerse un espacio en esa conservadora sociedad limeña; sin embargo, no por ello dejó ser considerado un sujeto subalterno.
El sujeto travesti, homosexual o “marimacho” siempre ha existido dentro de la sociedad y su desarrollo ha variado dentro de las distintas culturas. En imperios como el romano o el griego estaba permitido mantener relaciones “homoeróticas” entre el discípulo y su maestro pues se complementaban de manera simbiótica: mientras que el discípulo contribuía con su belleza y juventud; el maestro brinda sabiduría a su pupilo. Por el contrario, este tipo de relaciones estaban prohibidas para las mujeres pues eran consideradas, según la doctrina aristotélica, como sujetos imperfectos tanto mentalmente como físicamente. Dentro del contexto peruano, si hablamos de la aparición del sujeto afeminado, en las cartas de Colón se describe a los indios como jóvenes lampiños y de apariencia delicada. Esta referencia de afeminamiento por parte de los indígenas era algo que se quedaría en el inconsciente de la intelectualidad peruana, incluso hasta en la república. En el “Discurso en el Politeama” Manuel Gonzales Prada sería enfático al afirmar que se debía enseñar al indígena a tener emociones útiles pues si no sabe amar, por ende, no puede amar ni pertenecer a su patria .
Aunque la práctica homosexual se pierde en los inicios de la humanidad, es durante el siglo XVII Y XVIII cuando los médicos son consultados debido a ciertos percances en los comportamientos de algunos individuos. Desde ahí, la homosexualidad pasaría a ser considerada como una enfermedad, una desviación de la naturaleza que debía ser medicalizada y curada. Entonces, desde un aspecto nominal los “otros” eran tratados como monstruos o con apelativos bastante peyorativos como marica, maricón, afeminado, etc. En 1869, Károly Mária Kertbeny, escritor húngaro y reivindicador de los derechos de los homosexuales, utiliza por primera vez el término homosexual para mencionar lo qué hasta ese momento solo había tenido denominaciones genéricas. (Peluffo 31).
Ahora bien, durante el siglo xix, después de un largo proceso de desarrollo social, económico y político, esto se dio en un contexto caracterizado por una burguesía creciente y el posicionamiento de la revolución industrial que la convirtió en clase dominante. Así, se consolidó la construcción de la categoría de desviado sexual como un mecanismo funcional más para el ejercicio del poder de la clase dominante. Lamedicina se erigió en sucesora de la religión cristiana y la desviación fue explicada en términos médicos, lo que a su vez confirió poder político a la clase médica. En 1792, es famosa la conferencia del profesor de cirugía José Torpas de Ganarilla en la que discute si una mujer podría convertirse en varón pues corría el rumor de que una monja se había convertido en hombre en extrañas circunstancias. Concluye su disertación hablando de que pueden existir mujeres con atributos varoniles, pero que esto es parte, obviamente, de “un irregular desvío de la naturaleza” (Cuder 128).
Con respecto a Perú y la presencia de los “otros”, como ya hemos mencionado en el caso de Juan José Cabezudo, su comportamiento lo hacía “diferente” a los demás, pero no llegaba al punto de ser acusado de sodomía. En estos casos, las penas eran bastante graves pues se comprendía qué estos hombres estaban violando las reglas de Dios al hacer un uso antinatural de su sexo, recordemos qué en esta época esta atracción de los sexos opuestos estaba basados en fines reproductivos (Cuder 32).
Esta idea religiosa preconcebida en los cuerpos y en los géneros, continuaría en los siglos restantes, especialmente en el siglo xix, en donde se comenzará a enfatizar la relación entre cuerpo, patria y sexualidad. Para ello, no sólo se debía ubicar a los individuos que vivirían en ese nuevo Perú, sino también a los cuerpos que la pusieran en peligro. Los sujetos no heteronormativos ocupaban ese lugar, sus cuerpos y comportamiento desviado desorganizan la estructura misma de las leyes genéricas, religiosas y sociales.
Para poder propagar sus ideas, las élites dominantes utilizaron varios mecanismos, lo que Foucault llamaría dispositivos de poder del género. Uno de ellos, además de la medicina y el arte, fue la literatura. En “La vida de los hombres infames”, Foucault menciona que los sistemas literarios de representación realista y naturalista en Hispanoamérica favorecen la aparición de ciertos personajes “infames” cada vez más alejados de la heteronorma.
Los textos, por lo mismo, se convertirán en el espacio ficticio ideal para la revelación del transgresor secreto de la diferencia sexual. En otras palabras, los textos literarios se convierten en una forma de control para poder tipificar y darle una forma concreta a los llamados desviados de manera que no puedan pasar desapercibidos. Este reconocimiento de la alteridad del otro se escribirá en límites bastantes conservadores; rozando lo homofóbico y misógino; y siempre intentando homogeneizarlos sobre las bases de cierta heteronormatividad asociada a lo viril o a lo femenino. Por ejemplo, en el texto anónimo “El Paseo de Amancaes y Prisión de los maricones” (1825), los travestis son retratados como seres ridículos que se visten de manera estrepitosa y cuyo alboroto antinatural ocasiona qué la policía -otro dispositivo de poder- los encarcelen. Así, la literatura atacará, ya sea en sátira o drama, aquellas desviaciones que suponen una incomodidad casi sacrílega para los valores y la moral.
Al analizar estos dos textos ya mencionados, notaremos que la descripción de los cuerpos, a detalle, es importante para la construcción del “personaje” no heteronormativo. Ya sea en forma negativa o positiva, el cuerpo se convertirá en la prueba de futuras desviaciones que deben ser prevenidas. En esta nueva física del poder el cuerpo del individuo se instaura como un objeto de conocimiento e intervención predilecto a partir de la demostración, según Foucault de una óptica especial que permitirá el ejercicio de vigilancia sistemática y ubicua de una utilización de los individuos mediante un control perpetuo (46). Lo que pretenden instituciones culturales como la prensa, seminarios o libros es atrapar o tejer una red de relaciones de poder para poder configurar al sujeto y convertirlo en un cuerpo productivo, paralelamente también sometido y formado alrededor a los conceptos de utilidad, es decir, ser útil para su familia (producir sujetos viriles) y su nación, defender al país en caso de guerra). Ello se acentuará en los discursos bélicos revanchistas ocasionados por la Guerra del Pacífico.
En el caso de la mujer “marimacho” (la mujer-hombre), se exigiría una docilidad frente a la figura paterna que en un primer momento será el padre y que después de su matrimonio será recuperada por el esposo. Las exigencias de la nueva madre republicana serán casi similares a la de su contraparte masculina: producir sujetos viriles para la patria y ayudarlos dentro del ámbito del hogar. Debido a ello, gran revuelo causaría la creciente aparición de mujeres escritoras en este siglo, algunos intelectuales reaccionaron con gran violencia ante la presencia de estos “monstruos” que no son ni hombres ni mujeres.
Es en esta época en donde también la prensa (primer medio de difusión de la literatura en el siglo xix), y en alianza con las elites del poder, empiezan a desarrollar una postura bastante agresiva en contra de lo que la investigadora Magally Alegre Henderson llamaría masculinidades disidentes. Periódicos como El Mercurio Peruano o El Cometa serían conscientes de su función educadora y establecerán normas de género con respecto a la lectura de los artículos: secciones específicamente masculinas y otras femeninas (Campuzano 12). Un ejemplo de obras publicadas en los periódicos de la época es “La Carta sobre los maricones”publicada en el Mercurio Peruano y escrita para un tal Leandro y cuyo autor utiliza el seudónimo de Filaletes. En esta epístola tenemos a una Lima llamada Androginópolis en donde hay presencia de ciertos individuos que pretenden imitar ridículamente a las mujeres tanto en sus actos como en sus maneras de vestir. El ya mencionado “Paseo de Amancaes” también fue publicado en el diario El Mercurio Peruano. Manuel Atanasio Fuentes perteneció a esa red de escritores que constantemente publicaba en diarios y seminarios. Como sabemos, el escribir un artículo o un texto más que querer narrar una historia buscaba formar no solo una opinión sobre un tema polémico, también se mostraba la opinión del autor. En este caso, Fuentes Delgado, a través de esta historia llamada “Lorenzita” buscó mantener la correspondencia con los autores de su época sobre este tema tan delicado que afectaba directamente la honra de la nación peruana sobretodo en un contexto político tan convulso como los últimos años en Lima previos a la Guerra del Pacífico.
Lorenzita en el Seminario La Broma
Manuel Atanasio Fuentes Delgado (1820-1889), conocido por el apodo del “El Murciélago”, fue un escritor peruano, venerador del género histórico y la sátira política. Además, fue también periodista, juez supremo en la ciudad de Huánuco y catedrático de medicina legal. Por otra parte, La Broma (1877-1878) fue un semanario limeño exclusivamente ligado a lo literario en el que publicaron algunos de los más renombrados escritores de la época como Ricardo Palma, el mismo Manuel Atanasio Fuentes, el potosino Julio Lucas Jaimes y Ascisclo Villarán, por aquel entonces presidente del Club Literario (1875). En sus secciones circularon las primeras versiones de numerosas tradiciones de Ricardo Palma, así como también un repertorio muy variado de poesías satíricas y parodias festivas (Soto 234). Es precisamente en el año de 1878 donde Lorenzita haría su primera y única aparición.
Para comenzar a analizar el texto, primero es necesario enfocarse en sus elementos paratextuales. En este caso, el título es lo que más resalta: Lorenzita. En una primera lectura y sin alguna noción previa de su contexto podríamos decir que la historia trata sobre una niña pequeña, pues el diminutivo invoca cierta dulzura, inocencia o cierto cariño hacia el personaje principal; sin embargo, es en medio de este juego paratextual donde se notará que no es así. Conforme avanzamos, el uso del diminutivo cambia de un tono cariñoso, a un tono de burla -a veces violenta- hacia un niño con comportamientos “afeminados”. Esta mirada es compartida tanto por el narrador como por los otros personajes de la trama:
Mientras todos los diablillos estudiantes del Nebrija se desayunaban con leche vinagre o bizcochos con queso, el joven melifluo tomaba orchata o fresco de piña, y mientras los cuartillos y medios iban a parar a la pulpería de D. Pascual en cambio de galletas, huesillos y orejones, los medios de la niña, como lo llamaban sus condiscípulos, iban a manos de la misturera en cambio de azahares y claveles.
En este pequeño fragmento se nota como el desarrollo de las actividades de Lorenzo involucran un nivel de masculinidad “anormal” en un niño de su edad. La asociación de ciertos alimentos como contribuyentes de virilidad están definidos por la forma, textura y sabor de estos. La leche con vinagre, por ejemplo, es una bebida de un color blancuzco que tiene un sabor ciertamente ácido, por el contrario, la horchata está hecha a base de almendras y otro tipo de frutas dulces. Además, la flor según la historia literaria pertenece al campo de los sentimientos, y, por ende, a la esfera de lo femenino. El autor tipifica ciertos alimentos y les otorga una categoría de género, en otras palabras, el cuerpo del hombre si es asociado con lo fuerte y con lo no emocional, debe consumir ciertos alimentos y debe comprar ciertos objetos que simbólicamente le ayuden a reconocer y fortalecer su masculinidad frente a otros. Esto también le ocurre a las mujeres, como veremos en “Juana La Marimacho”, su elección de trabajo y gustos generará escándalo, pues no corresponde al género ni a los afectos que le han sido asignados biológicamente. Dentro del universo narrativo del texto, así como en la sociedad peruana, esto no se cuestionaba, es más, estaba completamente naturalizado. Ahí recabe la fuerza de los dispositivos de control de género, los cuales logran pasar sigilosamente como algo neutral y natural. La fuerza del orden masculino, en especial, se manifiesta en el hecho de que precisamente no necesita de alguna justificación pues el orden social y sus grandes dispositivos simbólicos le ayudan a masificar la dominación en la que se sostiene: espacios, instrumentos, lugares (Bourdieu 11). Estos dispositivos de control del género, buscarán penetrar al cuerpo y convertirlo en otra fuente de poder que debe ser regularizada o censurada según los beneficios del sistema. Por eso la aparición del cuerpo extraño de Lorencita causa “pánico” a los alumnos, miedo demostrado a través de la ofensa y el ostracismo al que será condenado.
El cuerpo, espacio aparentemente neutro, se llena de cargas simbólicas que se materializan en una performance adecuada. El hombre o la mujer debe adoptar un rol dentro del espacio urbano, el colegio y el hogar son centros tempranos de generación de roles y sus primeras performances guiadas por el orden social. La representación teatral de los demás niños entra en juego con la performance de Lorencita pues él no es capaz de entender el papel que representa en esta pésima escenografía. Prontamente, sufrirá el rechazo de sus compañeros y esto solo será una pequeña muestra de lo que la sociedad le hará en un futuro. Más adelante, Lorenzo adopta las sagradas vestiduras y se convierte en cura, sin embargo, otra vez su conducta “afeminada” le generará problemas dentro del espacio religioso. A lo largo de su vida, tratará de buscar trabajos como establecer una pulpería en donde se reunirá con ciertos jóvenes que comparten sus aficiones. El énfasis con que el autor se refiere a la juventud y al espacio de aprendizaje o el colegio no es en vano. Como ya mencionamos, la prensa se tomaba muy en serio su papel de educadora y concordaba claramente con el Estado. Quizá el autor en esta parte quiere preguntarnos, ¿Qué hubiera pasado si Lorenzita hubiera tenido una educación más estricta? o si su núcleo familiar no hubiera permitido sus conductas desviadas, quizá la educación, así como se proponía a los indígenas, hubiera vencido su naturaleza.
La degradación del cuerpo de Lorenzita es presentada con cierta burla por parte del narrador y su cuerpo llega a ser tan traslúcido que los médicos querían utilizarlo de modelo para sus exámenes médicos. Otra vez, el lector decimonónico está ante un dispositivo de género cuya consecuencia es el descubrimiento de “otro” anómalo. Siguiendo la tradición gótica, Lorenzita representa a ese cuerpo degradado por los pecados y los vicios; se ha convertido en un tipo de vampiro que buscará alimentarse y contagiar sus males hacia los otros: los sanos o decentes. De hecho, cuando Lorencita recibe la visita de los jóvenes en su pulpería, no se puede dejar de notar cierta censura burlona por parte del autor:
La pulpería hacía negocio durante el día, pero la trastienda consumía las ganancias del negocio durante la noche. Varios jóvenes decentes, amigos del negociante, lo honraban nocturnamente con sus visitas; formaban en la trastienda unas francachelas y unas remoliendas de hacerse agua la boca; corrían las mistelas fabricadas en la casa por el gaznate de los amigos, como el agua en Matucana ahora dos meses; pasaban por el mismo túnel el pan, queso, aceitunas y plátanos, como si los propietarios de tales conductos hubieran pasado una cuaresma entera a pan y agua; y por último… por último, ¡qué diablos!, ¡¡quebró el pulpero!!Otro paréntesis en la vida pública de Lorenzito (Fuentes, Caníbales).
El cuerpo enfermo entonces, desde el contexto de las emociones, simboliza la repugnancia y el contagio en una nación. Males como el miedo, la lujuria o la avaricia – por desear género ajeno- son marcados en un cuerpo que finalmente servirá para marcar a un tipo específico de población (Ahmed 34).
¡Juana, no te metas a hombre!: El ángel del hogar en las “Tradiciones en salsa verde”
Ricardo Palma publicó sus Tradiciones peruanas desde 1860, tanto en periódicos como en revistas. Luego las publicaría en una colección de volúmenes desde 1872 hasta 1915. Sin embargo, tal como destaca el prólogo de Alberto Rodríguez Carucchi, hubo un pequeño libro que eligió no editar: “Tradiciones en Salsa Verde”. Este texto, escrito entre 1901 y 1904 fue pensado como un regalo para su amigo Carlos Basadre a quien escribió una dedicatoria muy interesante, en la que le mencionaba que aquel texto no estaba hecho para publicarse, pues podía lastimar los afectos de algunas personas mojigatas (Palma 15). La reticencia a publicarlo sería entendible pues la censura de la época podía descalificar su imagen como autor.
El título del texto ya indica que el lector está ante un material un tanto polémico. Salsa verde invita a pensar estas pequeñas tradiciones condimentadas con un tipo de aderezo picante y chispeante que le da cierto color subido de tono en donde los temas serán crudos, atrevidos e incluso obscenos. Las épocas en la que se narran estas tradiciones van desde el periodo colonial (“La pinga del libertador”, “El clavel disciplinado”) hasta la vida republicana. Aquí, la mayoría de las tramas se centran en personas jóvenes cuyas vidas están en constante tensión con la educación, el trabajo, el hogar. Asimismo, hace énfasis en que la sociedad debe asumir una postura pedagógica intensiva para que estos casos de desviación pueden ser reformados y/o reconocidos desde el colegio (Palma 23). Tradiciones como Muchachos del colegio y Juanita La Marimacho presentan otra vez el espacio público y educativo como centro temprano de la performatividad de género pues ahí se espera criar a los futuros héroes de la patria.
Según el Diccionario de autoridades, marimacho es aquella mujer cuyo cuerpo es fornido y cuyas acciones parecen de hombre. En el caso de Juanita La Marimacho, no tiene el cuerpo de fornido de un hombre, pero si se desempeña en un trabajo “raro” para su género: es torero. Asimismo, Juana ha logrado penetrar en el espacio de lo político pues se narra que cuenta con auspiciadores para sus corridas de toro.
El narrador describe la bravura con la que Juana se enfrenta al toro durante las corridas, pero sin dejar de lado su carácter sensual y voluptuoso de mulata. Esta categorización racial la coloca aún más en los márgenes de la otredad y la hace doblemente subalterna (Cuder 130). Pese a que es un sujeto antinatural, los hombres alaban su gallardía, a la vez que también tienen ansias por “repararla”. Para ellos, Juanita es un sujeto femenino defectuoso que debe ser reparado mediante el acto sexual lo cual marca para ellos la diferencia radical que hay en ambos sexos. De esto se sobreentiende de que el placer obtenido por la protagonista (enfrentarse al toro) es antinatural, por lo que la relación sexual heteronormativa la colocaría en el camino de la rectitud. Asimismo, es curioso que las mujeres son las que le darán la categoría de marimacho, estas la colocan en una posición de paria. Con esto se cumpliría con lo que Bourdieu menciona acerca del cuerpo femenino como espacio también adherido a las fuerzas de dominación masculina: Es a través de su mirada androgénica que el sujeto femenino reconoce a sus congéneres (Bourdieu 23). Entonces, el cuerpo de Juana es sexualizado doblemente, primero porque no corresponde a los afectos naturales de los hombres, y segundo por qué no pertenece al estereotipo de ángel del hogar pues la protagonista no responde a la figura materna. No es dócil ni es frágil, ella es capaz de enfrentarse a la muerte. Eso es lo que en el fondo asusta a los hombres, la afrenta indirecta de la superioridad de la mujer en los espacios masculinos.
Cuando muchas de las mujeres escritoras comienzan a aparecer en el naciente campo literario, la prensa se burla de ella. La satiriza con lo cual le niega la posibilidad de tener una agencia, un poder. Por otra parte, se le empieza a llamar monstruo. A lo largo de la historia, la mujer que tiene voz ha sido prejuzgada por la sociedad, cualquier intento que tenga de hablar será asimilado como una especie de chillido o grito. No es que no se le puede entender; ella no sabe hablar. Juanita, el marimacho, al igual que Lorencita, no habla en todo el texto. Quizá esto simboliza aún más su carácter subalterno, pues los demás personajes, en su mayoría hombres, sí pueden dar una opinión acerca de ella, pero ella no. Juanita solo actúa. Y qué pasa si habla, bueno, ya sabemos las consecuencias: terminará violentamente asesinada por el sujeto varonil. Finalmente, Juanita se enfrentará a un toro, símbolo de virilidad y poder masculino contra el cual finalmente perderá. La infeliz, así lo describe el texto, se refugiará en la religión para poder salvarse. El cuento entonces es una demostración del poder de la religión frente a los avances de la naturaleza fallida. Juanita regresará a su estatus de feminidad y subalternidad permitida: se convertirá en carnicera.
En conclusión, en el Perú decimonónico, la literatura servía para nombrar los cuerpos dentro de un orden de género que pretendía exorcizar lo que se oponía a él, es decir, expulsar a los sujetos disidentes. Asimismo, como vemos en los cuentos, solo había dos formas en las que estos sujetos podían vivir en la comunidad: integrarse, en el caso de Juana (quizás aparentemente) o morir como es el caso de Lorencita a manos de un sujeto viril. Por otro lado, la presencia de la mujer, ya materializada en ciertos ámbitos de poder, generará un temor de la feminización de la patria. La generación de un discurso femenino radicalizará su forma corporal y será analizada como un monstruo.
FUENTES REVISADAS:
Ahmed, Sara. La política cultural de las emociones. D.F: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015. Impreso.
Arcos, Carol. “Maternidad y travestismo: cuerpos de mujeres en el Mercurio Peruano de historia, literatura y noticias públicas (1791-1795)”. Revista Arenal (2008): 298-322. Impreso.
Bourdieu, Pierre. La Dominación Masculina. Barcelona: Anagrama, 1999. Impreso.
Campuzano, Giuseppe. “Andróginos, hombres vestidos de mujer, maricones… el Museo Travesti del Perú”, Bagoas 4: s/p. 2009
Cuder, Primavera. “La representación del otro en el siglo xix: Ricardo Palma”. Florida International University. Departamento de Filosofía, 2017. Impreso.
El Caníbal inconsecuente. Lorenzita”, en: La Broma, 13 de abril de 1878 Manuel Atanasio Fuentes. 25 dic. 2020. Web. http://elcanibal-inconsecuente.com/pag/lorenzita.html
Foucault, Michel. Historia de la sexualidad. Tomo 1. Barcelona: Siglo XXI Editores, 2012.
Palma, Ricardo. Tradiciones en salsa verde. Barcelona: Montaner y Simón Ediciones. 1983. Impreso. Peluffo, Ana. Entre hombres: Masculinidades del siglo xx en América Latina. Madrid: Nexos. 2010.
Carmen Vásquez Uriol es una realizadora audiovisual trujillana y cajamarquina, fundadora del Festival Itinerante de Cine Latinoamericano Atemporal. A sus 25 años, ha sido jurada del Festival Render trabajado como asistente de investigación, realización y producción junto a directores como Omar Forero. Actualmente desarrolla su primer largometraje, tras muchos cortometrajes publicados, un año de estudios en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña, 3 ediciones de Atemporal y nuevas preguntas y respuestas acerca de la familia, la identidad y la mirada.
«Mi familia es de Cajamarca, pero nací en Trujillo, un 24 de mayo de 1998, y pasé la infancia en Chimbote. Nunca me sentí por completo costeña. De joven, me gustaba la literatura. Leía a Vallejo, Borges, Cortázar; el libro Templado de Jorge Eslava. Leía, leía y leía. Quería ser escritora. Aún quiero. Un amigo me sugirió periodismo. Yo recordé las crónicas de Vallejo. Él no fue un periodista de calle, fue un periodista de letras. A mí siempre me apasionó contar historias, así que tomé el consejo.
Fue durante la universidad que me acerqué al cine, a un tipo de cine que no conocía. Una película me marcó mucho: Del Verbo Amar. Es hermosa, justo la vamos a proyectar en el festival. (Cuando la vi), me dije: “esto es lo que quiero hacer con mi vida”. Porque, para mí, literatura y cine están vinculados. Siempre he realizado video-ensayos. Lo del largometraje es nuevo, está aún en etapa de desarrollo. Trata sobre una búsqueda en el pueblo de mi madre, Contumazá (Cajamarca), para descubrir un misterio familiar: el asesinato de mi bisabuelo. En verdad, es un pretexto para retornar a mis raíces. Mi familia jamás terminó de entender lo que hago. Creo que con este proyecto quizá lo hagan.
Yo quería que mi tesis sea un festival. No fue posible. A dos meses de terminar la carrera, me dije: “Trujillo necesita nuevos rostros audiovisuales”. Ese fue el nacimiento de Atemporal. Recibí ayuda, claro, eso es lo bonito. Juntos hemos crecido. Nos reconocen, no solo en el país, también en otros lugares. No se creen que estemos en la tercera edición, que seamos tan nuevos. Este tipo de cosas te motivan, porque trabajar en cultura es complicado en el Perú. El Ministerio hace esfuerzos, hay que reconocerlo. El problema es que las convocatorias suelen ser para la categoría de ficción y aquí las mujeres tendemos a ser documentalistas, o realizadoras de video-poesía o de cine experimental. Para estas producciones solamente hay un estímulo a nivel nacional. El Estado tendría que investigar qué cine estamos haciendo las peruanas. Las mujeres tenemos una mirada en primera persona (pienso en Mary Jiménez, Marianela Vega, María Barea). A través de nuestras historias nos reivindicamos a nosotras mismas.
Creo que la identidad está en el cine, vigente y en cuestionamiento. Todos hablamos de identidades, vamos transmutando, narrando nuestras mutaciones en el tiempo. Desde Atemporal, nos interesa mucho difundir películas que vayan por esa ruta. La temática de esta edición es identidad y migración. Trujillo es una ciudad de migrantes, muchos provenimos de la Sierra. Por eso es importante observarnos desde nuestros territorios. Somos una generación postrauma, desde las dictaduras militares. El cine nos ayuda a crear memoria, es un registro. Así entendemos que no estamos solos. En lo personal, me he sentido muy acompañada en estos proyectos (el máster, Visiones Andinas, el festival…). Es más una reivindicación que una reconciliación.
Viajé para estudiar en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña el 31 de diciembre de 2021. Volví al año siguiente. Mi padre murió mientras estuve en España. Yo no podía regresar. A la distancia, se me aparecía su ausencia y, a la vez, la cuestión de si estuvo presente alguna vez. Jamás descubrí quién fue, más allá de un padre. Sé que discutía muy fuertemente con mi mamá. Me gustaría acercarme a esos errores, conocerlo como hombre. Ya en Trujillo, limpié su biblioteca. Revisé sus diarios, poemas y cuentos, que datan de 1975. Me preguntaba: “¿Quién eres? ¿Quién fuiste?”. Sé que en el futuro publicaré sus textos, cumpliré su sueño. Por ahora, los guardo en un cofre. Los releo, los releo. Son lo más preciado para mí.
Si hablara conmigo misma de pequeña, le diría “has sanado, te has reconciliado con quien eres”. Estás orgullosa de tu origen serrano, tu origen costeño. Eres muy trujillana y muy cajamarquina. Eso me diría, porque soy un poco de ambos. Esa fusión hace rica mi identidad. Esa fusión es mi mirada del mundo».
Las carreteras en mal estado han cobrado la vida de miles de personas quienes se trasladaban hacia algún sector ubicado el ande peruano, tal como sucedió con Deybi Paul Valdez Zavaleta, un joven padre de familia de 37 años que postulaba a la alcaldía de su distrito. El auto donde se movilizaba cayó a un abismo de 200 metros en la madrugada del 6 de septiembre del 2018. Luego de cinco años, su esposa e hija encontraron en el lápiz y el papel una forma de recordar a Valdez. Su escritura ha obteniendo los primeros puestos en concursos de literatura y cuentos infantiles, los mismos que están basados en su vivencias junto a su ser amado.
“Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre”
-Gabriel García Márquez-
Deybi Valdez Zavaleta. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
En un reporte estadístico sobre accidentes de tránsito (2017-2021) publicado por la Superintendencia de Transporte Terrestre de personas, carga y mercaderías (SUTRAN) en el 2018, se reportó un alto índice de muertes por accidentes a nivel nacional llegando a contabilizar 231 fallecidos en diferentes modalidades.
Uno de esos fatídicos accidentes tomaron la vida de Deybi, docente y candidato a la alcaldía de su sector de Huaranchal, provincia de Gran Chimú, Región La Libertad. El hecho ocurrió a las 4:30 de la mañana cuando retornaba de una actividad proselitista y se dirigía por el caserío «Loma Grande» con destino al distrito de Huaranchal, en la provincia de Otuzco.
Deybi era una persona leal al pueblo que le vio crecer. Los moradores lo recuerdan como un hombre dispuesto a todo. En cada momento hacía recordar a sus hijos que no se olviden de su natal Huaranchal.
En el 2015, la familia Valdez Rodriguez partió a dicho pueblo a vivir ya que los esposos habían encontrado trabajo como profesores de una escuela primaria en el sector. Al principio sus hijos Melany, Camila y Kenneth no estaban de acuerdo, sin embargo la familia debía permanecer unida.
En los cuentos infantiles “Huaranchal, sucursal del cielo” publicados por su hija mayor Melany, se retrata lo orgulloso que se encontraba Deybi cuando se refería a su ciudad.
Fragmento de cuentos infantiles “Huaranchal sucursal del cielo” escrito por Melany Valdez.
Sus familiares le dieron los ánimos de postular en la categoría cuentos infantiles de los juegos florales organizado por la gerencia regional de educación de La Libertad. Al publicar el libro con la ayuda de su abuelo, el periodista Manuel Rodriguez Romero, la hija mayor de Deybi obtuvo el primer lugar en dicha categoría. Luego de ser premiada y condecorada por la ciudad, recibió un reconocimiento por parte de la comunidad de residentes de Huaranchal en Trujillo tras promover la cultura y vivencias.
“A mi papá lo recuerdo como lo escribí en el libro, como un hombre servicial, cuando nos fuimos a vivir en huaranchal nos decía que nos íbamos a acostumbrar. Creo que nos hacia un ambiente más cómodo, siempre trataba de darnos ese ánimo de persistir en el camino, es más, dos días antes del accdiente, lo vi bajando las escaleras y me dijo que prepare el desayuno a mis hermanos, que haga mis tareas, y bueno, no imagine que seria lo ultimo que conversamos”.
Reconocimiento de la asociación de Huaranchalina residentes en Trujillo tras premiación de cuentos infantiles basados en la zona mencionada. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
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¿Qué es lo que más recuerdas de tu papá?
Eh.. bueno o malo?
Todo.
“Lo recuerdo de una manera bonita, los paseos de la nada.. cuando nos decía vamos a conache o cuando surgían planes inesperados..
¿Conversaste con tu papá previo al accidente?
“En el momento del accidente.. yo estaba en la casa de mi abuela alistándome para ir a clases, tenía exposición.. mi mamá estaba trabajando lejos y mi papá estaba en sus campañas, solo lo escuche hablar con mis hermanos que les decía que íbamos a salir cuando él llegara a casa pero, mi hermana me dijo que mi papa se habia accidentado, no crei que era grave”.
Lágrimas recorren por las mejillas de Melany al recordar a su difunto padre. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
La docente, escritora y madre de Melany, Mg. Karina Rodriguez Escobal, estaba segura que, si no hubiese tenido ese compromiso hubiera convencido a su esposo que no vaya a Huaranchal. Sin embargo, su amor por su gente y su pueblo le motivó a seguir su camino. Rodriguez Esquivel se comunicó con su esposo un día antes de lo sucedido. Su felicidad se podía notar en aquella llamada ya que contaba con la aceptación de su pueblo tras presentar sus propuestas.
“Dos días antes del accidente él (Deybi) salió de casa en la madrugada, no tenía muchos ánimos de ir.. había quedado con sus candidatos a regidores para recorrer los caseríos de huaranchal y presentar sus propuestas, pero estaba muy triste, ya que lo vi parado en la ventana observando la calle, no se que estaba pensando. Sentí mucha pena y empecé a abrazarlo”. comenta su esposa.
En el 2012, Deybi era funcionario público de la comunidad Huaranchalina. En su proceso de autoridad tuvo que afrontar ciertos problemas políticos y amenazas de otras personas. Al ver una ciudad en abandono, junto a otros regidores, propuso realizar la revocatoria de la autoridad edil de aquel entonces. Lamentablemente, en días de octubre, Deybi es detenido de una manera sospechosa, según comentan algunas fuentes. Tres sujetos con furia lo subieron en un auto con dirección desconocida. Rodriguez Escobal en su libro “El costo del Encierro” narra cómo luchó por la libertad de su esposo en una municipalidad donde la corrupción se encontraba incrustada.
“En el 2013 culminé esta historia ya que el personaje Pool (Deybi) había salido del penal. En el año 2019 decidí postular a un concurso realizado por la municipalidad y gané el premio literario del presente año”.
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Había pasado un año del fallecimiento de su esposo.
Si, irónicamente la premiación se dio el mismo día en el que fallece, el 6 de septiembre.
¿En ese entonces ya había preparado todo para la misa del año?
Estaba ya todo listo, no me imaginé que iba a obtener el premio y de que sería esa fecha.
¿Y ha pensado seguir la historia o escribir otro libro?
“Tengo un libro que está por finalizar, solo falta darle unos retoques y es la continuidad de Pool que muere en esta segunda entrega”.
La docente y madre de sus hijos aún sostiene que la muerte de Deybi habría sido producto de un accidente. Según relato en esta entrevista, el candidato estaba acompañado de la candidata para primer regidora quien sobrevivió al hecho fatídico. Según su testimonio, Deybi había perdido el control del auto y cayeron hacia el abismo. La familia de Deybi no desea dar más comentarios sobre el fallecimiento de su ser querido por cuidar de su seguridad y su tranquilidad.
“Años después de su fallecimiento intente buscar respuestas, no me quedaba claro su muerte de forma repentina, el era un buen conductor y conocedor de la ruta hasta choferes que hacen servicio de colectivo dudaron si su muerte fue de esa forma, pese a eso sigo en busca de la verdad”. afirma.
Lápida de Deybi en el cementerio Jardines de la Paz, Trujillo. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
Con el pasar del tiempo, la familia optó por mudarse hacia la casa de la madre de la Profesora Karina. Ella recuerda que, curiosamente ,días antes de que Deybi partiera a Huaranchal fueron almorzar en dicha casa y coordinar el traslado. En la anterior vivienda ubicada en el distrito de El Porvenir, Melany tuvo un sueño en el que pudo ver a su padre. Él le pedía disculpas por todo. Karina también comenta haber visto a su esposo a través de sueños dándole pistas sobre su fatal deceso.
Al mudarse a la casa de su familiar, Melany junto a su madre han sacado adelante a sus hermanos para forjar un futuro mejor.
Desde la fecha, cada domingo se convirtió en día de visita al cementerio ubicado en el límite de Trujillo y Florencia de Mora en donde se encuentra el cuerpo de Deybi. Melany nunca olvidará los días en el que Deybi ponia la musica a todo volumen cuando se bañaba, las rancheras y las cumbias son su género preferido, o cuando contaba chistes y hacía reír a toda la familia, o las veces cuando viajaban rumbo a Huaranchal y se escuchaba el “mami, ya estara mi cuy frito listo?”, entre otras anécdotas que quedarán en sus corazones.
¿Qué mensaje le daría a las familias en este día del padre?
Es importante recordar a nuestros seres queridos, debemos quedarnos con esos momentos más significativos, honrar a nuestros familiares fallecidos y recordar momentos hermosos. Si lo tienen con vida, aprovechen cada momento para expresar lo que sienten.
Familia Valdez Rodriguez. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
En una entrevista realizada por el diario «El Trome” a la psicóloga de SANNA Clínica San Borja, Ruth Kristal, precisó que el duelo propiamente dicho suele durar un año cuando se elabora de forma adecuada. Melany y Karina, también vivieron ese duelo y aunque ahora se dan fuerzas para seguir adelante, el dolor sigue presente.
Hay duelos especiales, que duran más tiempo que lo normal, precisa la especialista. En esos casos, la persona se queda como “pegada” al dolor y es incapaz de avanzar por sí misma por lo que requiere de apoyo psicológico para elaborar ese dolor y ser capaz de avanzar sin el ser querido. Asimismo, recomendó recordar los buenos momentos que se vive con nuestros seres queridos, rescatar las características de su personalidad y pensar en esos aspectos positivos.
Melany y su madre Prof. Karina deja flores en la lápida de Deybi previo al día del padre. Foto: La Antígona / Arturo Gutarra Chavez
Los problemas con padres, justificación de relaciones tóxicas y gusto por hombres mayores puede ubicarse dentro de la definición de “Daddy Issues”. Este término ha pasado a ser parte de la cultura popular con canciones como ‘Daddy Issues’ de The Neighbourhood y Demi Lovato. La sexualización de estos “problemas de papá” se ven claramente en las canciones, donde cada músico retrata la experiencia de una mujer sobre los problemas paternos como un sitio de interés sexual para los hombres. Pero, con el pasar de años, se ha convertido en una estética o un tipo de personalidad, especialmente en redes sociales como TikTok o, en los 2010, Tumblr.
Como una mujer joven, en sus 20, puedo decir que he escuchado a muchas amigas y conocidas identificarse con este término con naturalidad. Pero su significado llamó mi atención. El Urban Dictionary lo define como «cuando una chica tiene una mala relación con su padre (…) como resultado, la chica puede sentirse atraída por hombres mayores u hombres con problemas de ira, si su padre era un hombre enojado y, a veces, permanecerá en una relación abusiva porque se sentirá como en casa”.
BUSCANDO EL ORIGEN
Si hablamos de condiciones originadas por el efecto del entorno sobre uno mismo, nos referimos a la psicología o psiquiatría. Así, este concepto, ha prevalecido durante mucho tiempo en la psiquiatría. Carl Jung y Sigmund Freud desarrollaron teorías sobre el ‘Complejo de Electra’, donde las niñas supuestamente compiten inconscientemente con su madre para acercarse a su padre. Esto, supuestamente, ocurre en un período de desarrollo psicosexual en el que la niña desea reemplazar a su madre como pareja sexual del padre.
Curiosamente, su teoría ya no se mantiene vigente en los círculos psiquiátricos, pero nos proporciona una idea de dónde surge esta antigua obsesión por el sexo cuando se habla de la relación de una niña con su padre. Además, nos permite adentrarnos en cómo se ha teorizado la dinámica padre-hija para defender los valores patriarcales, como la suprema importancia de la figura paterna, y las normas de comportamiento en las mujeres, entre ellas la sumisión.
QUÉ NOS DICE LA PSICOLOGÍA MODERNA
Estas teorías fueron desestimadas por la ciencia, pero la psicología sí reconoce este término como un problema real que puede trabajarse. Se trata del “complejo paterno”, que se desarrolla cuando una persona tiene una mala relación con su padre. Entonces, la necesidad de aprobación, apoyo, amor y comprensión avanza hasta la edad adulta y puede dar lugar a malas decisiones en las relaciones. Sin embargo, originalmente, la frase “complejo de padre” se usaba para describir a un hombre que tenía una relación desconfiada con su padre. A medida que los psicólogos exploraron más el complejo, asignaron el término a ambos géneros.
La ciencia indica que los hombres con complejos paternos tienden a luchar con la aprobación externa y la autoestima, mientras que las mujeres tienden a anhelar protección y validación. Aun así, cada complejo paterno es único y puede manifestarse de muchas maneras; pues las experiencias de vida de cada persona son tan complejas, como su nombre indica.
Al igual que cualquier trauma de la infancia o complejo, la mejor manera de superarlo es a través de la terapia. Esta es un proceso de adaptación que cubre una amplia gama de temas: tratamiento de la depresión, tratamiento de la ansiedad, terapia del duelo, desarrollo de la autoestima, manejo del estrés, manejo de la ira y mucho más. El propósito, claramente, es cerrar experiencias pasadas y modificar patrones de pensamiento actuales.
Sigmund Freud y Carl Jung: filósofos famosos que se basaron en las relaciones paternas y maternas para desarrollar diversas teorías sobre la conducta humana. Hasta el día de hoy se les estudia en la psicología y psiquiatría. | Foto: PsicoActiva
SEXUALIZACIÓN: AHÍ EL PROBLEMA
Algunas personas podrían decir que usar eventos traumáticos de sus vidas – en este caso, sus “Daddy Issues” – en un área de exploración sexual empodera a las mujeres. Con ello, justificarían la popularización de los “Daddy Issues” en la cultura popular como una forma de eliminar el estigma que rodea a los problemas con los padres y que las discusiones sobre este tema en redes sociales pueden hacer que las mujeres se sientan menos aisladas. Y es cierto que resulta importante decirle a estas mujeres que un padre distante no es el resultado de sus propios defectos, sino que es un problema fuera de su control.
Pero esta conclusión es muy superficial. Si bien la glorificación de los problemas paternos puede contribuir a la liberación a nivel individual, la sexualización que crece en la sociedad sigue siendo cuestionable. Parece problemático que solo se centren en las experiencias de las mujeres y, más específicamente, cómo se manifiestan sexualmente. Esto no se ve en el caso de los hombres, que cuando tienen problemas paternos a menudo se comportan de manera agresiva y se distancian emocionalmente de los demás.
El fetichismo de mujeres jóvenes o ingenuas
El marketing de Lana Del Rey o películas como Lolita reflejan esta mirada masculina sobre mujeres con “Daddy Issues” que “piden” ser salvadas, “protegidas”, y que si la relación resulta toxica, la culpable es ella. Las mujeres siguen siendo vistas como objetos para la gratificación sexual de los hombres y los problemas paternos, aparentemente, se usan como otro vehículo para perpetuar esto. Por lo tanto, al romantizar los «malos padres» y los “Daddy Issues” sostenemos una visión dañina de las mujeres; fomentando otra forma de sexismo. Además, las deja en posiciones vulnerables, donde se puede hasta alentar o naturalizar que mujeres jóvenes adopten conductas sexuales que atraen a hombres mayores. ¿Cuántos conocemos parejas con grandes brechas de edad? Pero la culpable es ella, ¿no? Porque “tiene daddy issues”.
Justificar la fetichización de los problemas de papá es complicado. Puede ser muy bueno que provenga de su glamour: permite a las mujeres discutir temas que afectan a una gran proporción de la sociedad, podría crear lazos comunitarios y darles la oportunidad de ver su trauma bajo una luz diferente. Sin embargo, la mirada masculina y el clima social actual dificultan que las mujeres tengan el espacio para reclamar sus problemas sin ser sexualizadas.
Es difícil para las mujeres liberarse y reclamar problemas ligados a su crianza, pues convertirlos en fetiches crea el riesgo de enaltecer comportamientos que ubican en posiciones vulnerables a mujeres jóvenes. El interés de hombres mayores por ellas y la romanización de conductas controladoras. Una diferencia de edad de 10 años con alguien menor de edad no necesariamente despierta alertas, sino que puede hasta convertirse en un libro de Wattpad.
Collage: DISTRACTIFY
¿Quién es el verdadero culpable?
Aunque la experiencia de los “malos papás” es un fenómeno generalizado, la sociedad se enfoca en cómo se presenta sexualmente en las mujeres. Se convierte en una forma de aprovecharse de que las mujeres pueden ser más susceptibles al mal trato de los hombres y, por lo tanto, no puede ser verdaderamente liberadora para las mujeres.
Para que cambie el discurso, necesitamos abrir esta conversación y que se centre más en el bienestar de las mujeres jóvenes que en la gratificación sexual de los hombres. Deberíamos tener un diálogo abierto sobre las consecuencias reales de la ruptura familiar. y priorizar el bienestar y la salud mental de las niñas y niños. Esto inicia reconociendo que seguimos siendo una sociedad donde la mujer puede ver reducidas sus experiencias, sus opiniones y su vida sexual a la influencia de un hombre en su vida. Es una sociedad claramente sexista e invasiva, que a menudo culpa a la mujer y no al padre incompetente.