Ser mujer y ser periodista representa vivir en riesgo. Debido a nuestro trabajo, diariamente lidiamos con el machismo, la censura y la violencia. Durante los dos últimos años en pandemia, la situación no ha mejorado y las manifestaciones de violencia han crecido expandiéndose al mundo virtual.
Desde La Antígona hemos recopilado testimonios de periodistas de Perú, Bolivia, Argentina y México que han sido víctimas de violencia. Nos sumamos a la campaña de los 16 días de activismo de #AcosoEnElPeriodismo para visibilizar la violencia contra las mujeres periodistas en cuatro reportajes que recorren los diferentes países.
La condición de la mujer dentro de los espacios laborales ha significado constantes vejámenes machistas/sexistas, develando las diferentes violencias y agresiones. Dentro de estas, el acoso sexual-laboral al que están expuestas día con día. En este sentido nos cuestionamos ¿Cuál es la situación de las periodistas bolivianas en relación con el acoso sexual-laboral?
En 2017 Yadira Pelaez, periodista de la red televisiva Bolivia Tv (canal estatal), expuso el acoso sexual que sufrió por parte del exgerente general, Carlos Flores. Quien había sido designado al cargo por la Ex ministra de comunicación Gisela López. Posteriormente de sentar la denuncia, la periodista fue despedida del medio de comunicación por Gisela Flores, y casi paralelamente enfrentó un proceso penal por daños económicos al medio. Según el diario El Deber “Pelaez incluso entregó la denuncia por acoso al expresidente Evo Morales que participaba de un acto en Sacaba”.
El ser periodista representa un doble peligro, ya que se encuentran expuestas desde dentro de los medios, y durante la realización de su trabajo fuera de estos espacios: con entrevistados, en eventos, por autoridades, entre otros.
Es el caso de la periodista Yolanda Salazar, quien al estar realizando la cobertura del día de la inauguración de la Casa Grande del Pueblo en la ciudad de La Paz, fue acosada por varios hombres. “empecé a sentir manos que empezaron a tocar mis partes íntimas, no era algo casual, sabían lo que hacían porque incluso se daban el trabajo de subirme la chamarra para tocarme”, declaró Yolanda a Pagina Siete, y agregó “Les grité que dejaran de tocarme, no podía hacer nada más, tenía tantas ganas de llorar de impotencia”.
O el caso de la periodista Mercedes Guzmán, quien al estar realizando su labor, entrevistando al Ex alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, fue acosada sexualmente por éste en pleno acto público, por su parte el entonces concejal Juan José Castedo en el portal Eabolivia se refirió a este tipo de actos como: “expresiones de cariño” por parte del ex alcalde y que duda que tuviera “malas intenciones.”
El 10 de septiembre del 2020, Mercedes Fernández, reportera de la red Nacional Erbol, comenta con preocupación el hostigamiento y el acoso que estuvo sufriendo por investigar el caso de una violación a una menor. Ella además de ser amenazada y sufrir agresiones, fue acosada sexualmente por un sujeto desconocido, comento en el diario ElAndaluz Tarija que “recibe (recibía) videollamadas de un sujeto, las que, cuando las contesta, éste realiza actos obscenos para acosarla.”
Estos testimonios son los casos que han podido ser visibilizados y registrados por los medios. Sin embargo, representan los pocos que se han llegado a conocer. En este reportaje se realizó la pregunta: ¿Has sufrido acoso sexual-laboral en tu medio o durante el ejercicio de tu labor fuera de esos espacios? A seis periodistas, de las cuales, cinco tenían una historia que contar.
PERIODISTAS BOLIVIANAS Y SUS CASOS DE ACOSO EN EL TRABAJO
Testimonio anónimo 1:
Hace 4 años pasé por un pequeño acoso (aunque ningún acoso se lo debe minimizar), este fue mientras hacía una entrevista a un ex concejal de la ciudad. Yo estaba con un vestido casual, la verdad eso no debería importar, pero el señor no dejaba de mirarme pese a que yo le hacía preguntas serias.
Una vez que terminó la entrevista le agradecí por darme el tiempo, ignorando el mal rato que sentía y tratando de ser respetuosa pese a que él no lo fue conmigo. Al despedirme de palabra, él sin dejar de sonreírme y tener la mirada penetrante sobre mí, me casi obligo a despedirme de beso en la mejilla, la verdad yo no quería hacerlo, no quería tener ningún contacto con él por lo incómoda que me hizo sentir, pero por respeto no rechacé la despedida. Tal vez no haya sido de tanta relevancia pero la sensación de incomodidad no deberíamos sentirlo mientras tratamos de realizar nuestro trabajo, ese día me quedé muy desganada por lo sucedido y cuando lo comenté con algunas amistades todas me dijeron que él siempre es así, «coqueto con las jovencitas».
Testimonio anónimo 2:
El caso de acoso que más recuerdo fue cuando hacía pasantías en un programa online, en ese momento era la presentadora del sector de juegos eran mis primeros inicios en la televisión. Mi novio siempre me acompañaba a las grabaciones, pero ese día se encontraba de viaje, así que mi hermana menor me acompañó.
Ese programa sería diferente ya que teníamos que ir a la plaza 24 de septiembre a buscar gente que quiera jugar con nosotros en vivo; todo iba bien hasta que en media grabación se me acercó un hombre de esos que venden cosas en los semáforos, por su acento se notaba que no era del país, me pregunto qué hacíamos, le conté un poco del programa y me despedí rápido porque se me es incómodo hablar con extraños, en cuanto yo me aleje el empezó a seguirnos y decir que quería una foto conmigo, amablemente le dije que me encontraba trabajando, qué tal vez al finalizar el programa pero él insistía e insistía hasta llegar al punto de empujar al camarógrafo y abrazarme para que tomara la foto.
Cuando pasó eso, lo empujé y le dije que no me tocara a lo que él respondió que como presentadora me exponía a esas cosas y que si no quería que pasara mejor no salía en la tele.
Luego algo que sucedió con “colegas” fue cuando quise mandar mi curriculum a X medios para ser corresponsal y el encargado me dijo que sólo haciéndole un “favorcito” me podrían aceptar sin experiencia.
Testimonio anónimo 3:
Cuando yo entré a un canal de tele, era bien jovencita, recién graduada. El director de prensa me empezó a mandar mensajes buscando charla y luego invitándome a salir. Un día le dije que él no era mi amigo y que no me interesaba salir con él. Desde entonces me trató distinto y me empezó a criticar por mi forma de vestir. Me dijo que me vestía demasiado provocativa y que hacía quedar mal al canal.
Testimonio anónimo 4:
Estaba realizando un trabajo para la universidad, necesitaba recolectar opiniones de las personas que se encontraban en la Plaza Principal acerca del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Este trabajo ya lo había realizado antes, acompañada por un amigo que me sostenía la cámara; ese día no tuve ningún problema. Como me faltó tiempo, decidí continuar el trabajo dos días después, lastimosamente ese día mi amigo ya no me pudo acompañar. Eran las 11:30 y ya había realizado dos entrevistas sin ningún problema y planeaba hacer unas cuantas más, me acerco amablemente a un señor sentado en un banquito de la plaza y me presento mostrando mi credencial universitario. Le explico al señor en qué consiste mi trabajo y él acepta ser grabado sin ningún problema…
Al terminar, le agradecí por haber participado y le deseé un buen día. Caminé unos cinco pasos y me detuve por un minuto a verificar que el video y el audio hayan salido bien, cuando de repente el señor se me acercó y me empezó a acosar.
Sus palabras fueron “¿Me puede dar su número? Pronto será mi cumpleaños y quiero invitarla”; quedé muy confundida y asustada ya que no esperaba que se me acercara y le dije “Disculpe, ¿cómo dice?” a lo que me repitió de manera insistente las mismas palabras: “Deme su número, la quiero invitar a mi cumpleaños, usted ya sabe para qué” con un tono y una cara morbosa…
Testimonio anónimo 5:
Hace unos meses sufrí, lo que yo le llamé, asedio laboral. Un compañero de mi trabajo, que además era mi jefe de los turnos de fin de semana, desde hace mucho tenía actitudes que me resultaban incómodas, hacía comentarios en relación a mi físico o mi vestimenta y me enviaba mensajes por WhatsApp en la madrugada con temas que no se relacionaban al trabajo, como canciones o sus deseos por consumir alcohol.
Un fin de semana, mientras estábamos de turno, él pidió permiso y yo me hice cargo del equipo. En la tarde comenzó a llamarme, a enviarme demasiados mensajes por diferentes redes, como WhatsApp o Facebook. Yo me sentí muy angustiada porque no sabía cómo actuar, qué decirle, cómo hacer que pare con su insistencia. Tuve que hablar con el jefe de la redacción para decirle lo que estaba pasando y que él pueda hablarle para qué me dejé de molestar. Así fue, pero eso derivó en que una serie de conflictos que me pusieron en una situación de incomodidad e indefensión.
Ahora, sigo compartiendo oficina con la misma persona. No se hizo más para alejarlo de mí y de mis compañeras, a las que también incomoda, ya que esta situación la vivieron otras chicas más.
LEYES CONTRA EL ACOSO SEXUAL-LABORAL EN BOLIVIA
Históricamente, Bolivia se encuentra suscrita y ha firmado diferentes acuerdos desde 1969, primeramente con la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, San José, Costa Rica, la que tiene como objetivo el velar por la integridad, igualdad, respeto y erradicación de toda violencia. En 1980 firmó la Carta Internacional de Derechos Humanos en lineamientos de lucha contra la discriminación hacia la mujer (disposiciones planteadas inicialmente por la ONU).
Estos convenios internacionales firmados por el país, tenían/tienen un único objetivo, el eliminar la discriminación contra la mujer, y la prevención, sanción y erradicación de violencia contra la misma, además de promover la igualdad entre hombre y mujer en todas las esferas sociales, mediante cambios en los sistemas del Estado.
Con la Nueva Constitución Política Del Estado de 2009 (cuya característica esencial debe ser el consagrar el respeto e igualdad de todos los bolivianos y propugna los principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución) se establecieron los artículos 15, 114 y 49, los que conformaron la lucha contra la discriminación y violencia principalmente hacia la mujer. Sin embargo, el art. 49 se refiere enteramente al acoso laboral, el cual está desligado al aspecto sexual.
En la cartilla informativa de la Defensoría del Pueblo de 2014 se mencionaba que no existía una “Ley específica que establezca las vías de denuncia y el proceso sancionatorio (…)”. En 2021 tras la Resolución Ministerial N° 196/21, se reglamentó el procedimiento para la atención a las denuncias de acoso laboral y sexual hacia las mujeres, donde se especifica el proceso y los mecanismos a los que se deberá recurrir en cuanto se presenten estos casos.
El Estado boliviano ha establecido normas y leyes para la protección en general de la mujer, recayendo la entera responsabilidad en él, para su garantía del buen vivir, y el cumplimiento de la ley, con el buen procedimiento del sistema judicial del país. Sin embargo, en los últimos meses, Bolivia se ha enfrentado a una crisis de sentido administrativo e ideológico en sus sistemas, principalmente en el de justicia, la que a su vez ha perpetuado el sistema patriarcal, opresor, abusivo y violento. Se pone en tela de juicio el cumplimiento de la ley.
Aunque el caso de Yolanda Salazar ocurrió en 2018, ya existían las debidas leyes que la amparaban, no obstante en las instancias de justicia se topó con la revictimización de su vivencia y la culpabilización de su persona, mostrando la ineficacia de estos sistemas desde mucho antes. Ella lo cuenta así:
(…) Cuando decidí denunciar este hecho ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia, los abogados a quienes acudí intentaron convencerme de que no denuncie porque sería perder el tiempo porque mi caso era menor, incluso me comentaron que para las siguientes coberturas debía tener más cuidado, aun así me puse fuerte y denuncié y tal cual al principio me pidieron alguna prueba de que esa situación me afectó, es así que acudo a una psicóloga privada, para que me haga una valoración, en la misma, la “profesional” me hizo preguntas como, cómo iba vestida, si yo estaba consciente de que en las multitudes estas situaciones pasaban y si me gustaba llamar la atención, entre otras, yo estaba en ese punto indignada.
Al final la denuncia fue desestimada y decidí dejar hasta allí la situación legal porque definitivamente es un desgaste emocional pasar por esa situación y que me digan que lo que pasó fue una situación menor.
Mural junto al Auditorio de la Facultad de Ciencias – Asamblea de Mujeres Organizadas de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Foto vía Twitter @Val_Enrii
De forma histórica las mujeres nos abrimos camino para habitar, sostenernos y construir espacios dentro de la ciencia y tecnología alrededor del mundo.
Ha sido a través de los movimientos sociales, colectivas, espacios feministas, políticas públicas e implementación de protocolos que se ha exigido y buscado tanto el acceso como las condiciones dignas en las escuelas de enseñanza de ciencia y tecnología, universidades, centros e institutos de investigación científica.
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer y Niña en la Ciencia nos invita a reconocer las voces de mujeres que han luchado para mejorar las condiciones en medio de un entorno patriarcal, así como brindar espacios para conocer las aspiraciones que las han guiado y motivado para formarse como ingenieras, docentes en ciencia, tecnología y ejercer la investigación científica.
Las mujeres y niñas han sido impactadas por la brecha de género, el sistema patriarcal y la violencia de sexual dentro de las comunidades STEM (Science, Technology, Engineering & Math), siendo estos espacios ocupados por hombres debido a los roles y estereotipos.
Según el informe compartido en 2021 por el Observatorio de Institute For Future Education del Tecnológico de Monterrey, el 33% de los investigadores en el mundo son mujeres, siendo Asia Central con 48.2% y América Latina y el Caribe con 45.1% que ejercen su profesión desde la ciencia de forma parcial y tiempo completo.
En términos globales, la matrícula de estudiantes mujeres en el campo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) es de 3 %; en las áreas de ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, 5 % y mientras que en ingeniería, manufactura y construcción, se encuentra el 8 % de mujeres.
El contexto que habita a las mujeres y niñas va desde la violencia contra las mujeres, la desigualdad de género y la brecha salarial, el área de ciencia y tecnología no es la excepción y hoy día continúan construyendo espacios libres de violencia.
Lo visible es que, no existe igualdad de género sin acceso equitativo al conocimiento.
Voces de resiliencia: mujeres científicas e ingenieras
Amanda Camila es ingeniera en biónica, tallerista en temas de educación sexual y activista por los derechos de las mujeres y comunidad LGBTTTIQ+, a Cami le es vital hacer camino para las nuevas generaciones de mujeres que buscan desarrollarse en el área STEM.
Las mujeres han sido su prioridad, sin embargo, dentro de sus ideales sostiene que es esencial que se tejan redes de apoyo, crear comunidad de forma plural y utilizar herramientas educativas que permitan reconstruir el tejido social de forma colectiva en un mundo donde señala, no podemos fingir que la violencia no existe.
Cuando fue estudiante de ingeniería cuenta cómo al ser un porcentaje mayor de hombres, los casos de denuncia eran muy pocos; fue la participación de la comunidad a través de los tendederos (denuncia social) la que brindó la visibilidad histórica en su universidad llevando así un cuestionamiento del ‘cómo y por qué estamos siendo socializadxs en contextos violentos’ y el ‘por qué el acoso está tan normalizado’
Actualmente dentro del sector industrial donde trabaja, lidera un proyecto donde el 90% lo integran hombres, reconoce que si bien como estudiante fue un reto el que le abrieran las puertas para hablar sobre la violencia hacia las mujeres, hoy día ve y construye las posibilidades para que los espacios productivos sean sensibilizados para reducir las violencias que como sociedad nos habitan.
Durante el pasado movimiento feminista que aconteció en el Instituto Politécnico Nacional, universidad pública en México donde se imparten ingenierías, ciencias médico-biológicas y administrativas, se evidenció públicamente en aproximadamente 40 escuelas el machismo, misógina, acoso, violaciones sexuales dentro de los planteles, casos de intentos de feminicidios y 3 casos catalogados hoy como feminicidios hacia estudiantes jóvenes de entre 15 hasta 27 años. Se cuestionaron abiertamente a las autoridades del Instituto y a través de ello es que las colectivas feministas, como diferentes sectores estudiantiles organizados han buscado presencia para abordar el contexto violento que viven las mujeres estudiantes de ciencia y tecnología.
Contingente de Mujeres Politécnicas (estudiantes de ciencias médico-biológicas e ingenierías) durante la marcha conmemorativa del Día Internacional de la Mujer 8 de marzo de 2020. Foto: Jessica Valdés
Por su parte, la Maestra en Ciencias y Química de profesión Teresa Jaens Contreras, que es docente en el Instituto Politécnico Nacional, cuenta que para ella ha sido importante reconocer el papel de la mujer tanto en la vida pública como en la privada para que ellas logren formarse y ejercer su profesión con una remuneración y reconocimiento académico digno. Esto, debido a que cuestiona la brecha salarial que existe en el sector educativo de las universidades y centros de investigación debido a los roles de género y estereotipos que han perseguido a las mujeres a través de la historia.
A la profesora Teresa le motiva el sueño de dejar un impacto lleno de conocimiento científico sin dejar de lado el sentido humano, para que las juventudes contribuyan en las problemáticas que vive la sociedad en materia ambiental, cambio climático, el área farmacéutica, entre otras aplicaciones científicas de interés social y económico.
Fotografía: Contingente Científicas Mexicanas A.C, “No soy ingeniosa, soy ingeniera”, “Nunca más la ciencia sin nosotras”, “Porque la ciencia esté libre de machismo”. Autoría: Verónica Santamaría
El caso reciente de acoso y violencia que aconteció en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), por parte del investigador Jean-Philippe Vielle Calzada, trabajador del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad de México (Langebio) adscrito al Cinvestav, fue lamentable. El denunciado, tuvo conductas de acoso sexual hacia sus compañeras de investigación, y al momento de ser acusado, interpuso una denuncia por difamación y daño a la moral. Aún así, cuando buscó incidir en el Centro, pues se postuló recientemente para la elección de Dirección del CINVESTAV, la comunidad científica lo rechazó fervientemente bajo la consigna que resonó en todos los Centros de Investigación del Cinvestav: “Un acosador no será director”.
El medio Animal Político realizó un reportaje donde señala que la doctora Angélica Cibrián, líder del laboratorio de Genómica Ecológica y Evolutiva del Langebio, fue entre las primeras en denunciar el acoso y abuso de poder que padeció entre 2012 y 2016 por parte de Vielle Calzada: “hubo manipulación y abuso sistemático por varios años, abuso de poder y acoso sexual vía un intento de besarme, obligarme a tocar su pene, varias invitaciones a hoteles y comentarios lascivos”.
Aún teniendo un cargo de investigadora, su posición con respecto a él era de menor influencia cuando ocurrieron los hechos. “En realidad, la jerarquía interna de poder”, dice. Esto porque él tenía una posición de mayor influencia al ser un investigador senior, mientras ella y otra de las denunciantes eran junior. Además otras dos víctimas ni siquiera tenían cargo como investigadoras.
En esta línea, la comunidad científica y estudiantil se ha posicionado para que las autoridades del Gobierno incidan e implementen estrategias para que no vuelva a acontecer. Hoy día las investigadoras continúan buscando justicia en sus espacios ya que las instancias han dejado impune su caso.
Protesta contra Jean-Philippe Vielle Calzada, 31 de octubre 2022. Foto vía: @paty_pecas
Las instituciones y servidores públicos apelan a discursos a favor de la igualdad de género en los espacios estudiantiles y de investigación para brindar garantía de los derechos humanos hacia las mujeres, sin embargo las acciones siguen siendo una utopía y parecen ser insuficientes. Estudiantes de ingeniería, científicas y profesoras creen que lo valioso es tejer redes colectivas, incentivar propuestas hacia las comunidades, brindar espacios de escucha e incentivar políticas públicas que permitan materializar acciones que reduzcan la brecha salarial y exigen la garantía de una convivencia libre de violencia, machismo y misoginia.
Exposición “Hilando memoria, tejiendo justicia” en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, 26 de noviembre de 2022. Foto: Jessica Valdés Flores
Recordamos y conmemoramos a todas las mujeres alrededor del mundo que han sufrido cualquier tipo de violencia, a quiénes se han visto truncada su formación profesional a causa de la alarmante violencia que atenta contra nosotras. La gran colectividad pide en voz alta: ¡Nunca más una ciencia sin nosotras!
Ser mujer y ser periodista representa vivir en riesgo. Debido a nuestro trabajo, diariamente lidiamos con el machismo, la censura y la violencia. Durante los dos últimos años en pandemia, la situación no ha mejorado y las manifestaciones de violencia han crecido expandiéndose al mundo virtual.
Desde La Antígona hemos recopilado testimonios de periodistas de Perú, Bolivia, Argentina y México que han sido víctimas de violencia. Nos sumamos a la campaña de los 16 días de activismo de #AcosoEnElPeriodismo para visibilizar la violencia contra las mujeres periodistas en cuatro reportajes que recorren los diferentes países.
El año 2022 fue calificado como el año más letal para el ejercicio del periodismo en México por Reporteros sin Fronteras. Desde el 2006 a la fecha han sido asesinados 260 periodistas en México, durante el gobierno de Felipe Calderón mataron a 101, con Enrique Peña Nieto ejecutaron a 96 y en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador han matado a 63.
La Organización de los Estados Americanos (OAS, por sus siglas en inglés) a principios de año lanzó su tercer informe sobre la “Violencia contra periodistas y trabajadores de medios: estándares interamericanos y prácticas nacionales sobre prevención, protección y procuración de la justicia”, donde hace mención de que el asesinato de periodistas y miembros de medios de comunicación constituye la forma de censura más extrema.
En el Balance Anual 2020 del observatorio de violencia contra periodistas mujeres, Comunicación e Información de la Mujer A.C (CIMAC), refleja el deterioro de las condiciones laborales y de salud en las que las mujeres periodistas que continúan haciendo su trabajo, ante la crisis periodística y la violencia estructural, pero son las condiciones diferenciadas que sitúan a las mujeres periodistas y comunicadoras en una doble situación de riesgo por ser mujeres y periodistas.
Imagen Twitter Periodistas Unidas Mexicanas
Aunque, la violencia que se comete en contra de periodistas podría pensarse como una misma a raíz de su quehacer periodístico, la realidad es que existe una diferencia entre los niveles de violencia y se da por la condición de género, es decir que entre hombres y mujeres periodistas existen variables de violencia, en contra de las periodistas la dinámica es distinta y se da principalmente en los medios de redacción.
En 2019, a raíz del movimiento #MeToo las periodistas se sumaron a las denuncias con 151 testimonios publicaos a través del hashtag #MeTooPeriodistasMexicanos por vía Twitter quienes demandaban mejores condiciones laborales en los medios así como agresiones por parte de sus compañeros de trabajo y otros integrantes del gremio periodístico.
Ante ello, reporteras, editoras, fotógrafas, diseñadoras, infografistas e ilustradoras se unieron para integrar la Colectiva Periodistas Unidas Mexicanas (Periodistas PUM). PUM es una colectiva de mujeres periodistas y otras profesionales que se desempeñan en medios de comunicación, nacida en 2018 para visibilizar la violencia de género en el gremio y reivindicar nuestros derechos. Sus integrantes dan acompañamiento a las víctimas en la primera parte de la denuncia pública aunque no cuentan con la capacidad de realizar indagatorias sobre los delitos señalados o definir las instancias donde se llevará el caso.
Imagen Twitter Periodistas Unidas Mexicanas
De acuerdo a su sondeo Acoso Data, publicado el 7 de marzo de 2019, 73 % de las mujeres que laboran en algún medio de comunicación periodístico en el país han sido víctimas de alguna situación de acoso, hostigamiento o agresión de carácter sexual en el trabajo, incluso si no lo saben reconocer.
Las defensoras y mujeres periodistas son constantemente agraviadas en el ejercicio de su trabajo, según datos recuperados por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) en su reporte trimestral. Del 1 de junio al 31 de julio de 2022 se han registrado 22 agresiones contra mujeres periodistas.
Las periodistas han vivido diferentes experiencias en torno a la violencia dentro de sus medios, por ello, para este reportaje recopilamos los testimonios de dos compañeras, uno de forma anónima quien por primera vez contó lo sucedido y otro mostrando su nombre ya que el acto cuenta con una denuncia.
Testimonia anónima 1:
“Fue en 2009 . Yo estudiaba en la Carlos Setién García en la Ciudad de México y recuerdo que estaba haciendo mis prácticas en Milenio. Estuve ahí varios meses casi el año y recuerdo que me habían dicho que me iban a promover como reportera. Entonces, yo estaba bien emocionada porque iba a dar ese salto, me sentía contenta, por el hecho de que me ofrecieran esa oportunidad. Primero estaba en redacción como asistente y después me fui yendo hacia la sección de tendencias y empecé a hacer mis primeras notas de la mano con un editor que estaba en ese entonces que se llama Leopoldo “N”.
Organizaron una reunión de fin de año y fue en una cantina. Recuerdo que estaba cerca del Monumento de la Revolución y fuimos todas y todos los reporteros, también todos los jefes y Leopoldo con quien trabajaba y por eso me senté al lado de él y otros compañeros. Quería quedar bien con ellos, por el tema de que pensaba que sí me iba a convertir en reportera de ese medio, por eso empecé a socializar y nos invitaron varias rondas de cerveza y tequila, por educación ninguna la quise rechazar entonces llegó un momento en que me sentí muy mal.
De repente se me borró el cassette, para eso ya llevábamos unas varias horas y no me había ido porque me habían dicho que en esa reunión me iban a decir si me promovía. Pero ese momento nunca llegó, sólo fue pura fiesta. Recuerdo que ya me sentía muy mal y que le dije a Leopoldo “ya me quiero ir, ya me voy a ir”, y se ofreció a dejarme en algún metro. Me quedé dormida, imagino que en el coche y cuando desperté estaba en un cuarto de hotel y lo tenía encima de mí. Cuando reaccioné lo empecé a golpear y en eso me di cuenta de que también tenían pantalones abajo y yo andaba en mis días. Del susto se me bajó la borrachera. Como lo estaba manoteando me agarró de los brazos, y me gritaba “¿qué te pasa?”. Agarré mis cosas y así como pude me salí del cuarto, y ni siquiera sabía dónde estaba. Sentí mucho miedo y coraje. Me sentía completamente vulnerable perdida.
Y recuerdo que esa vez fue la última vez que bueno la siguiente semana todavía fui al periódico. Hablé con los jefes para decirles que ya me iba, no, que ya no podía seguir y todavía recuerdo que la siguiente semana lo vi y me pidió una disculpa y como que quiso hablar conmigo, pero yo no quise entablar nada de comunicación con él. Nada a dejar una carta que tenía que entregar para la escuela también por mis prácticas.
Me fui de ahí incluso dejé mi carrera también de lado, me dediqué a otras cosas y no quise saber nada de redacciones por un buen rato de periodismo ni de escribir de nada.”
Testimonia Mariana 2:
En pandemia desde el día 1 hasta el que se me informó mi despido (Reforma), estuve en espera de que en cualquier momento se rescindió la relación laboral y es que las señales eran obvias .El primer trabajo que se me asignó cuando inició la pandemia fue trabajar las versiones impresas de dos materiales de investigación aplicada que yo comunique el armado editorial necesitaba un trabajo especializado y que tendría un costo de 13 mil pesos, rango
muy por debajo del mercado que oscila entre 25 mil y 30 mil pesos. Aunque la cotización que ofrecí fue mucho menor, los materiales se comisionaron a un proveedor externo por razones que desconozco. Mientras a mí se me asignó recortar las caras de políticos y empresarios; eso hice sin objetar a pesar de que es un trabajo que cualquier becario puede realizar (Este material nunca se utilizó).
Las actividades que se me asignaron eran las de una becaria, trabajo que una diseñadora con 16 años de experiencia en diversos medios de comunicación consideraba por debajo de mis capacidades profesionales, sin embargo, la pandemia me forzó a realizarlas sin objetar. No podía arriesgarme a perder mi trabajo. No recibí por parte de mi jefe Darío Ramírez, ni del nuevo coordinador, Omar Torres materiales editoriales, específicamente del área de periodismo de investigación. Tampoco se me hacían correcciones, hecho que me hizo entender que mi trabajo estaba depreciado.
De los cero recursos que no me asignaron entregué el trabajo el 27 de junio y tuve un mes y 20 días para realizarlo. A pesar de que 40 días antes entregué el trabajo, mi entonces jefe Darío Ramírez sin haber revisado el trabajo, envió un correo donde cuestionaba la puntualidad e integridad de mis labores.
Al respecto envíe a mi entonces jefe Darío Ramírez, a quien le comunique las faltas de respeto y agresiones personales de Lucía Vergara. Los malos tratos estuvieron presentes y consensuados por Darío Ramírez quien permitió que otros compañeros me violentaron enviando mensajes a las 11:50 de la noche.
Cansada del acoso laboral y el terrorismo psicológico que viví, envíe el 13 de septiembre de 2019 un correo donde a pesar de que denigraron mi trabajo me ofrecí a trabajar en equipo. Nunca obtuve respuesta y continué siendo excluida.
Mi caso ejemplifica este sistema, por ejemplo: Yo diseñadora gráfica con más de 15 años de experiencia y habiendo trabajado en 4 medios de comunicación de circulación nacional, percibía un sueldo mucho menor que el de mi compañero par en estas actividades. Hoy si a él lo hubieran despedido, tendría una liquidación justa, que le permitiría sortear el momento que vivimos.
Leyes contra el hostigamiento y acoso sexual en el Perú
Muchas de las acciones que han tomado desde los medios e incluso desde el Estado ante la violencia que existe hacia las periodistas han sido de forma paulatina. A principios del año pasado recién comenzaron con iniciativas desde el Senado para sancionar la violencia contra las periodistas en los medios.
El Senado de la República pretende realizar reformas a 5 leyes federales con la finalidad de ponerle fin al acoso laboral y a la violencia en contra de las mujeres, incluyendo a la administración federal. Las multas oscilan entre los 24,055 a los 481,100 pesos mexicanos para los empleadores y patrones que promuevan, cometan, toleren o fallen en atender la violencia laboral.
El proyecto presentado por el Senado plantea reforma a las siguientes legislaciones federales: Ley Federal del Trabajo (LFT); Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado; Ley Orgánica Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral; Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Código Penal Federal.
El Convenio 190 elimina la violencia y el acoso laboral y sexual, ya que se considera una violación y un abuso a los derechos humanos y una amenaza para la igualdad de oportunidades.
La presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, Malú Micher, resaltó que es importante la ratificación de ese Convenio 190, ya que 22.6 por ciento de las mujeres trabajadoras han sufrido acoso laboral y de ese porcentaje, el 19 por ciento es por acoso sexual.
Dentro de las legislaciones antes mencionadas, se contemplan las definiciones del acoso sexual y hostigamiento, mismas que se entienden como «la serie de acciones, omisiones, comportamientos, prácticas o amenazas de estas, que tengan por objeto intimidar, excluir, opacar, aplanar, amedrentar o consumir emocional o intelectualmente a la persona trabajadora, causando un daño físico, psicológico, económico, patrimonial y laboral-profesional”.
Como antecedentes, en febrero de 2020 entró en vigor el primer Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual de la Secretaría de la Función Pública, en ese entonces a cargo de Irma Eréndira Saldoval. Un mes después, la dependencia reformó su Código de Ética para hacer explícito que el acoso y hostigamiento sexuales son “inaceptables” en el servicio público, pero no incluyó una descripción ni dio más detalles sobre estos actos que van en contra de los derechos humanos.
A pesar de la difícil situación social y política que sufre nuestro país, este año ha sido significativo para el equipo de La Antígona. Se viene otra temporada y renovamos el compromiso por hacer más periodismo valiente; más periodismo en femenino.
Tan solo hace dos meses, volvíamos a un lugar conocido, un lugar que se siente como casa. Ese lugar nos acogió por cinco años -y en algunos casos un poco más de tiempo- y nos permitió conocer el tipo de periodismo que queríamos hacer. La universidad fue el espacio necesario que tuvimos para conocernos, juntarnos y crear el medio que parecía no existir en nuestro país.
Sentadas en uno de los jardines de esta casa de estudios pudimos reconocernos, mirar nuestro pasado y darnos cuenta del camino que habíamos recorrido en tan solo tres años de vida periodística. Hoy tenemos fortaleza y somos más que un medio: somos un espacio seguro y transformador que tiene como eje el comunicar más allá de la comodidad y la normatividad. Creemos en la prensa libre y que hace vigilancia al poder.
Asimismo, pensamos que la mejor manera de empezar un nuevo año es con introspección; recordando nuestros aciertos, errores, luchas internas, dolores de cabeza y alegrías, tanto como equipo como personas individuales.
Sin duda alguna, al analizar cada paso -pequeño o significativo- es verdaderamente gratificante ver que la esencia de nuestro sueño, el que inició hace tres años, no ha cambiado. Seguimos haciendo el periodismo que nos compromete; ese que no pudimos encontrar en las aulas de la universidad; ese, que nos invita a salir de nuestra zona de comfort, a crear comunidad y visibilizar situaciones y realidades diferentes. Seguimos practicando un periodismo de calidad, tratando temas políticos, sociales, ambientales y culturales desde una mirada amplia y con perspectiva de género.
EL 2022 ha sido especial, brillante y próspero. La Antígonase consolidó como medio periodístico digital independiente, crítico y transgresor. Fue así que obtuvimos reconocimientos en el ámbito nacional e internacional: dos otorgados por la Red de Periodismo Responsable y uno, recientemente, por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Asimismo, nuestro medio pudo fortalecerse siendo una iniciativa económica admisible. En abril y con mucha alegría, pudimos lanzar nuestro merchandising oficial. Trabajamos incontables horas junto a grandes amigas y profesionales, como la brillante ilustradora Jacqueline Palacios. Sus diseños ilustraron modelos exclusivos de poleras y tote bags. El lanzamiento se realizó de manera exitosa y con un sorteo especial.
Colaboramos en múltiples investigaciones de la mano de otros medios digitales independientes de la región. En agosto, y tras un largo camino de más de seis meses, se publicó “Cultivar, distribuir, comer: la ruta hacia la soberanía alimentaria”. Dicha investigación convocó a plataformas integrantes de la Coalición LATAM a llevar a cabo una de las más recientes exploraciones en cuanto al tema de la soberanía alimentaria, siempre desde una mirada con perspectiva de género, regional, solidaria y original. Más de 45 comunicadores -entre periodistas, escritores, editores, ilustradores y otros profesionales- hicieron posible el trabajo final. Gracias a ello, La Antígona pudo concretar colaboraciones profesionales remuneradas dignamente.
Si bien es cierto, nuestra pasión se inicia desde la escritura; este año, el equipo no se limitó al momento de generar impacto y buscar informar a la audiencia. Nos ampliamos en el área de transmedia, incluyendo herramientas audiovisuales que dinamizan nuestro trabajo en diversas plataformas como TikTok, Twitter, Instagram reels, entre otras. Este logro fue gracias a la labor inquebrantable de nuestro equipo de fotoperiodistas y creadores de contenido. Ideas originales no han de faltar en este nuevo periodo.
Nuestra web y canales de redes sociales siguen creciendo con audiencia fiel y que, igual que nosotras, esperan hallar un espacio de calidad. El 2022 pudimos ampliar nuestro equipo y enfocarnos no sólo en cubrir e informar desde el centralismo. Luchamos por dar a conocer la realidad de todas las regiones.Apostamos por la cobertura regional, la prensa que ha sido silenciada por los grandes medios tradicionales cuyo círculo y eje es la capital. Tanto directoras como integrantes nos preocupamos por recoger, reportar, y verificar lo que sucedía en norte y sur del país, obteniendo coberturas exclusivas desde La Libertad, Ayacucho, Cusco y parte de la selva, en Madre de Dios.
La Antígona recién inicia y este nuevo año 2023, seguiremos ampliando nuestros horizontes ofreciendo todo aquello en lo que creemos, desde una perspectiva de género interseccional, desde un periodismo descentralizado y valiente. No nos cansaremos de apostar por un trabajo que deje huellas para las nuevas generaciones de periodistas peruanos y latinoamericanos, así como para una juventud floreciente.
El propósito siempre estará destinado a entregar todo lo mejor de nosotras y nosotros a la audiencia. Gracias por tres años de aprendizaje, de caídas y unidad ante la adversidad política y social. Un periodismo valiente siempre generará futuros cambios. La apuesta está en los nuevos medios, independientes y capacitados para ser reales, claros y preocupados por el bienestar común.
El boy ‘s love es un género de ficción que trata sobre relaciones románticas entre hombres y que en su mayoría está dirigido al público femenino. Si bien empezó en el ámbito literario -novelas y mangas- ahora podemos encontrarlo en diferentes formatos audiovisuales como videojuegos, animes y series.
En una escena de un manga (comic book japonés) dos jóvenes están en una habitación mirándose intensamente. Ambos están semi desnudos y el más joven de ellos abraza apasionadamente al otro mientras comparten un beso. La eroticidad es palpable en el ambiente. Contrario a lo que muchos piensan, no se trata de un simple texto gráfico con narrativa gay; esto es el Boy ‘s Love, también conocido en sus abreviaturas como BL.
El boy ‘s love (también llamado despectivamente yaoi) es un género de ficción que mediante distintos formatos se caracteriza por contarnos historias sobre relaciones románticas entre hombres. Cada uno de los protagonistas adquiere un rol en su relación: el seme es el dominante y es caracterizado como un hombre muy atractivo, maduro y sensual. Por otro lado, el uke suele ser más andrógino, más joven que el seme y de carácter tímido, en la mayoría de veces.
De rollos de pintura a series de televisión
Antonia Levi, editora de Boys Love Manga: Essays of the sexual ambiguity and cross cultural fandom of the Gender, explica que el boy ‘s love es uno de los muchos géneros que han sido adaptados por el manga. Como otros géneros, estas historias aparecen en publicaciones oficiales, como también en publicaciones independientes (dojinshi). Si buscamos sus antecedentes, los podemos encontrar en el siglo XVII en rollos de pintura llamados e-makimono y sus orígenes pueden ser trazados durante el periodo Edo (1603-1868). Asimismo, la temática homoerótica no es nada nueva en la narrativa japonesa, pues obras como las de la dama Murasaki Shikibu y su Genji Monogatari detallan las celebraciones en torno a la belleza y gracia de los jóvenes aristócratas en la época Heian (794-1185).
En 1976, Takemiya Keiko publica Kaze to ki no uta (La balada del viento y de los árboles) considerada un clásico dentro del género shonen ai. La historia del joven Gilbert causó conmoción entre las jóvenes de la sociedad japonesa, no solo por la forma en que representaba las relaciones románticas homosexuales, sino también de temas como el incesto y el suicidio. Distribuida en circuitos de revistas, la obra alcanzó a vender más de un millón de copias.
Con la creación de revistas especializadas en boy ‘s love como BExBOY, que sigue publicándose en la actualidad, las grandes editoriales vieron cómo el género tenía un gran potencial comercial. Es cuando se publica Zetsuai 1989 (Amor desesperado) que el género logra traspasar fronteras.
Producto de su publicación, se da un boom a partir de la década de los noventa, y en estos últimos años, debido al acceso ilimitado de información en internet, ha logrado expandirse rápidamente a otros países donde goza de gran popularidad. Según Fujimoto Yukari, especialista en mangas y cuestiones de género, la expansión de productos culturales como el BL está logrando cambios significativos para el colectivo LGTB en países como China, Japón, Corea, y especialmente, en Tailandia, cuyas series televisivas con temática BL, al ser transmitidas por Youtube, se han vuelto tendencia en las redes sociales.
¿Puede el boy ‘s ser una herramienta de empoderamiento?
A comienzos de la década de los noventa y en pleno auge del boy ‘s love en Japón, surgieron algunas críticas en torno a este género. Una de ellas fue que, en algunas de las obras, el contexto de la relación romántica entre ambos personajes no queda muy claro, es más, no se ven a sí mismos como homosexuales y no se hace alusión a la palabra gay en ninguna escena.
Por otro lado, también se le acusó de idealizar o romantizar las relaciones homoeróticas en donde el protagonista más fuerte (seme) debe ser un hombre rico, guapo y con un comportamiento dominante que incluso podría resultar un tanto tóxico para su interés romántico (uke). Esto tenía como resultado una objetivación de la comunidad gay y la creación de un mundo de fantasía que imponía cánones estéticos imposibles lo cual, naturalmente, difería de la realidad que atravesaba gran parte de la comunidad LGTB en su día a día.
Mizoguchi Akiko explica que producto de estas críticas, una nueva generación de autoras ha creado historias en donde las relaciones entre los protagonistas ilustran tramas más complejas y sutiles, además de renovar los argumentos típicos del género. Con ello, el BL logró evolucionar hacia un discurso que rompe con los estereotipos sociales impuestos por las sociedades heteronormativas, las cuales impiden la manifestación de vínculos reales y libres entre hombres y mujeres. Un ejemplo de ello es uno de los subgéneros del boy ‘s love, el omegaverse en donde la sociedad ya no se divide en femenino o masculino, sino en tres categorías: alfas, betas y omegas. Estos últimos pueden tener hijos, independientemente de su sexo.
Sin duda, los nuevos boy’s love representan con mucho más tacto las relaciones románticas homosexuales en los mangas, pero lo que ha causado más impacto para la comunidad LGTB son las series televisivas con personajes reales. El televidente sabe que lo que ve es ficción, pero su acercamiento a actores reales dentro de la serie facilita que pueda aprender y comprender que muchas de las parejas homosexuales viven una vida cotidiana normal basadas en el amor y el respeto. Asimismo, genera empatía frente al acoso que todavía sufre la comunidad y lo difícil que es todavía salir del armario. La moral y la virtud es todavía un anclaje cultural bastante fuerte en Japón, sin embargo, la presión de fanzines y aprobación del matrimonio igualitario (Taiwán fue uno de los primeros países asiáticos en aprobarlo) está logrando poco a poco a poco que la censura disminuya, en especial frente a la estricta norma contra el contenido sexual.
Precisamente es el contenido sexual en los mangas en donde el BL podría ser mucho más subversivo. Tal como lo entendió Judith Butler, el sexo planteado como una base material o natural de género, es realmente el efecto de una concepción social ya marcado por las reglas heteronormativas de género. El BL a diferencia de las novelas románticas de occidente, explora el tema del deseo de una manera mucho más compleja y sin tanto dramatismo.
En mangas coreanos comoBj Alex o Painter of the night se explora el tema del consentimiento a la hora del acto sexual y sobre todo el juego de roles de género entre seme y uke dentro de un contexto social machista. Para las lectoras femeninas, este descubrimiento es impactante puesto que en occidente siempre se ha priorizado el deseo heterosexual, es decir, la satisfacción masculina como el hecho que marca la relación sexual. Entonces, el BL también abre la posibilidad de empoderamiento femenino pues observar o leer sobre estas relaciones románticas, muchas veces prohibidas, las ayuda a explorar los problemas de la atracción sexual y el deseo en un ambiente seguro.