Kuriotik, plataforma digida a niñas de 8 a 12 años. FOTO: Andina
¿Cómo se comunican las abejas? ¿En qué se parece una estrella a una cebolla? ¿Qué pasa cuando nos reímos? Estas y muchas más son semillas de asombro presentes en Kuriotik, una plataforma web orientada a fomentar la exploración, descubrimientos e innovación social por niñas de 8 a 12 años. Lucero Del Castillo, directora y fundadora de Kuriotik, conversa con La Antígona sobre el proyecto, que actualmente se encuentra en convocatoria de voluntarias.
Quería comenzar por los universos de conocimiento que aborda el proyecto, universos a los que se procura aproximar un poco más a las niñas y adolescentes participantes de Kuriotik. Se suele hablar de STEMs (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), mientras que en Kuriotik se adopta el enfoque de las STEAMs. ¿En qué momento del proceso de construcción de Kuriotik ingresa la A de Arte en este conjunto?
En mi caso, el camino fue al revés: yo parto de esa A, que normalmente no está presente cuando hablamos de STEMs. Yo estudié Periodismo y me dediqué a la fotografía; mi interés por las artes y humanidades siempre ha estado muy presente. Fue desde estas áreas que me metí a ese otro mundo de las ciencias por interés, por una conexión que tuve cuando fui a hacer un reportaje sobre unas niñas investigadoras.
Cuando me encontré con ellas, me llamó mucho la atención la conexión que ellas tenían con sus espacios, las preguntas que se hacían. Fue muy interesante ese asombro que en general tienen los niños y niñas; sorprenderse y tener curiosidad por las cosas que te rodean, desde las más cotidianas hasta las más extraordinarias. Entonces se me ocurrió que sus historias estén en un fotolibro.
En un momento, me pregunté: ¿por qué me interesa el mundo de las ciencias? Allí vinculé que lo que tenían en común con las artes es esa curiosidad de preguntar constantemente, cuestionar, empezar a ver con otros ojos. Indagando e investigando más, conocí que existía desde hace mucho tiempo el enfoque pedagógico STEAM, que vincula estas cinco disciplinas. En realidad no se trata de traer los conocimientos de arte de un lado y traer los conocimientos de las ciencias de otro, sino más bien partir de todas las disciplinas a la vez y, en conjunto, enfrentar un problema, una pregunta.
Todo lo que hemos vivido desde el año pasado nos ha hecho darnos cuenta de que, en realidad, solucionar el tema de la pandemia a través de solamente lo médico o de la salud no tiene mucho sentido. Es algo que abarca diversos campos. Desde niñas y niños tenemos este enfoque de mirar multidisciplinariamente un problema; y así es la vida, tiene de todo.
Fotografías: Lucero Del Castillo
El fotolibro al que se refirió Lucero líneas arriba fue un proyecto ganador del Concurso Estímulos Económicos para Apoyar Proyectos de Autoras y Autores de Libros de Literatura Infantil y Juvenil que otorgó el Ministerio de Cultura el año 2018. Llegó la pandemia y el proyecto atravesó una serie de transformaciones hasta convertirse en Kuriotik, que por su parte también recibió el Premio del Programa Nacional de Innovación para la Competitividad y Productividad – INNÓVATE PERÚ 2020.
El proyecto del fotolibro devino en ¿Por qué no se caen las estrellas? y otras preguntas científicas que se hacen las niñas curiosas, un apartado en la web de Kuriotik. Sigue las historias de dos niñas de doce años; Valeria, de Huancayo, a quien le interesa saber si hay vida en Marte, y Fernanda, de Lima, a quien le intriga saber por qué hay plantas que crecen más rápido que las otras.
¿Cómo fue ese proceso de adaptación entre el fotolibro y Kuriotik? ¿Qué se tuvo que repensar y qué nuevos objetivos surgieron en el camino?
Cuando yo conocí la historia de estas niñas, convoqué a un equipo de amigas que se comprometieron con el proyecto. Pudimos tener el financiamiento de los estímulos económicos del MINCUL y eso se trabajó todo el 2019. Cuando llegó el 2020 y vino la pandemia, el libro estaba avanzado pero no se pudo imprimir. Yo sí sentí que la pandemia —al inicio, sobre todo— fue un shock, así que me parecía impensable continuar trabajando en algo impreso.
Pensaba en los objetivos del libro, en las razones por la que yo tenía la necesidad de crearlo, que eran romper —o tratar de romper— y cuestionar las brechas de género que existen en las ciencias, y también la dicotomía que existe entre las ciencias y las artes. Notando que lo virtual comenzaba a cobrar más importancia, surgió la idea de la web, de un espacio virtual. Una comunidad era lo que mejor podía funcionar, pensando en la interacción y colectividad, en contagiar el interés a las niñas.
Desde mi punto de vista, las mejores cosas muchas veces están creadas desde el error o el cambio de planes, desde lo imprevisto. Me ha pasado antes, en otros proyectos como fotógrafa. Es básico también que tengas claros tus objetivos; por qué o para qué quieres hacer un proyecto. Si es así, entonces el formato se puede adaptar.
Así se dio Kuriotik. El libro, entonces, lo convertimos en una historia para web. Están las fotos, están los textos que escribe Lizzy Cantú, el diseño de Vera Lucía Jiménez y el trabajo de producción de Daniela Zamalloa. Si bien esta historia no se iba a imprimir, no la iba a abandonar, así que está puesta en la web de Kuriotik. Como es la historia de dos niñas reales, de algún modo podía servir como inspiración para muchas más.
Puedes encontrar ¿Por qué no se caen las estrellas? y otras preguntas científicas que se hacen las niñas curiosas como un apartado en la web de Kuriotik aquí.
Ilustración: Daniela Zamalloa
En la presentación del proyecto que realizaron en la UTEC meses atrás, mencionaste la idea de que no necesariamente ocurre que las niñas no tienen curiosidad por las STEAMs, sino que muchas veces el acceso a información sobre ellas resulta difícil o incluso restringido. ¿Cómo abordan desde Kuriotik este asombro e interés constante y siempre creciente que sienten las niñas?
El viaje de aprendizaje en la plataforma se les plantea con la pregunta ¿qué te dio curiosidad hoy día?, y las niñas suben cualquier cosa que les haya llamado la atención. Probablemente ellas no son muy conscientes de que en su observación hay una mezcla de un poco de física con algo más tecnológico o artístico, o algo que involucre a las matemáticas. Allí, las voluntarias de campo —que son universitarias o profesionales que vienen no solo de carreras STEAM, sino también de educación y filosofía— las guían. Acompañan estos descubrimientos y exploraciones.
No se trata de responderles las preguntas. En algún momento, una niña preguntó: ¿existen los aliens? En Kuriotik nunca va a haber una respuesta como “sí existen” o “no existen”. El objetivo es ampliar esa curiosidad y que ellas mismas indaguen, o generarles otras preguntas. Las voluntarias tienen diversos referentes que pueden ayudarlas a seguir descubriendo. Son como una suerte de hermana o amiga mayor. Así, las niñas van dándose cuenta que se puede mirar su problema o pregunta desde otro lugar, y eso significa abrir un poco más la cabeza.
Es interesante que esto se haga en un espacio que no sea la escuela. Si bien este es un lugar de aprendizaje preponderante, existen otros espacios que escapan un poco de lo tradicional. Estoy pensando no solamente en Kuriotik, sino también en cualquier otro espacio virtual o de aprendizaje en el juego, en comunidad; espacios que suelen ser considerados como de “menor valor” y que sí considero que tienen otro valor igual de importante.
Otros espacios de aprendizaje no solo académico, sino también de aprendizaje colectivo, en el que se pueda conocer al otro, a la otra, que viene de un lugar distinto: “Con ella comparto mi curiosidad, mi visión, y entiendo también”. Creo que eso es lo rico; valorar esos otros aprendizajes y esas otras maneras de aprender.
Kit de emergencia. Ilustraciones: Roma Flores y Melissa Siles
Algo que es luminosísimo de la propuesta de Kuriotik es que quiebra el enfoque unidireccional que suele tener la educación en STEAMs y, en lugar de ello, propone la construcción de un espacio integrador, seguro, amigable, abierto al asombro. Persigue en primera persona, desde la primera persona, el ejercicio del derecho a la educación y la emoción por el descubrimiento.
En la sección de Noticias de Kuriotik, por ejemplo, encontrarás las historias de Melissa y Roma, quienes se presentan así: ¡Hola! Somos Roma y Melissa. Ambas tenemos diabetes tipo 1 y queríamos contarte un poquito sobre nuestra condición.
Estas historias salieron como una coincidencia. Yo conozco a Roma [de ocho años], que es una niña que tiene la condición de diabetes 1, y coincidentemente una de nuestras ilustradoras [Melissa, de veintiocho] también. Les propuse hablar de la condición, visibilizar desde la propia vivencia. Allí se generó un diálogo entre Melissa y Roma, a la que le gusta dibujar mucho; iniciaron esta conversación a través de dibujos.
Así salieron estas publicaciones y muchas otras que tenemos en nuestra sección de Noticias STEAM, que lo que busca también es conectar disciplinas que están separadas, dicotómicas, y vincularlas en los artículos cortos publicados. Son escritos para niñas por periodistas y escritoras. Luego las difundimos.
Fotografías: Lucero Del Castillo
Kuriotik tiene un equipo muy diverso de voluntarias, universitarias y profesionales, de las carreras STEAM, Filosofía y Educación. ¿En qué consisten las actividades que realizan las voluntarias? ¿Cómo ocurre este contacto con las niñas participantes de Kuriotik, sus aprendizajes y propuestas?
A todas las voluntarias las he conocido online, a distancia. Esto me gusta contarlo: cuando lancé la convocatoria inicial, yo tenía una idea pesimista de un voluntariado. Al arte se le suele asociar mucho a lo voluntario; gran parte de los proyectos que tienen que ver con arte se sienten como voluntariados. “Oye, házme una ilustración, házme una fotito, pero no tengo dinero”, se dice. Los incentivos se ganaron para crear la plataforma, pero no hay un financiamiento para el equipo. Ahora la página web es gratuita, y lo que se está viendo es la idea de crear una cuenta de Patreon para que se vuelva autosostenible.
Con Kuriotik fue que me di cuenta que el voluntariado es clave, sobre todo para los proyectos que no cuentan con un financiamiento. A la gente le gusta participar porque tienen las mismas convicciones, apunta a las mismas metas, tiene los mismos intereses y quiere ayudar.
Tal vez allí es que este chip que tenía sobre el voluntariado cambia. Yo valoro mucho a todas las chicas que se han unido, que se siguen uniendo, que se unieron en un inicio y que de repente ahora ya no están. Todas han puesto su gran grano de arena para el proyecto. En realidad, siempre que alguien se une yo les digo: “Bueno, esta es una idea que yo pensé, pero este no es mi proyecto; este es el proyecto de todas las voluntarias y todo el equipo que forma parte de Kuriotik”. En ese sentido hay mucha horizontalidad. Yo valoro mucho las iniciativas. Cada equipo —comunicaciones, operaciones y voluntarias de campo, quienes interactúan con las niñas— tiene una líder. Conmigo hay encuentros o conversaciones para estar alineadas, pero cada una es libre de potenciar su área. Así trabajamos, es un proyecto de todas.
En este momento el proyecto ha abierto convocatorias para voluntarias. Puedes consultarlas en el LinkTree de Kuriotik: linktr.ee/kuriotik
La provincia de Trujillo y sus distritos fueron los más golpeados por la pandemia: en los últimos meses se reportó un saldo de 150 mil personas desempleadas, razón por la cual los principales barrios de sus centros poblados tomaron la iniciativa de formar ollas comunes como medio de sobrevivencia.
En el 2020, el distrito de La Esperanza junto al centro poblado de Alto Trujillo —en la recta final de su pronta formación como distrito— organizaron más de 300 ollas comunes, según un sondeo realizado por los medios de comunicación locales. Sin embargo, durante junio y julio de ese mismo año se fueron desarticulando; primero, por la falta de apoyo de los municipios; y después, por la desprovisión de arroz y papas, ya que se alimentaba a 50 familias con cuatro hasta seis integrantes cada una.
La Antígona tuvo la oportunidad de conversar con tres ollas comunes: una desarticulada, una unida que todavía resiste, y otra que necesita apoyo con urgencia.
“Cristo, mi fortaleza” – Clementina
Martha García, vocal de esta olla, impulsó esta iniciativa hace tres meses con el apoyo de la Municipalidad, que destinó alimentos para seis meses. Sin embargo, los productos no duraron el tiempo estimado, por lo que ahora son 80 los beneficiarios que no pueden recibir almuerzo por la falta de recursos. “Solíamos cocinar tres veces por semana, pero se acabó el arroz, la papa y lo poco de pollo que teníamos. Solo esperamos que nos ayuden, dos ollas nos faltan”, señala consternada Martha.
La Antígona, además, pudo identificar otro tipo de problemáticas suscitadas en esta zona. Ahora, con la olla común desarticulada, el hambre ha vuelto a ser recurrente alrededor de estas humildes casas de esteras.
“Una mano amiga” – AA. HH. Richard Acuña
Rosa Chávez es presidenta de esta olla ubicada en la otra cara del cerro Cabras. En esta parte, son 152 las familias que han logrado subsistir durante la primera ola de pandemia. Lamentablemente, durante este trayecto también perdieron a dos madres en el camino, aunque confiesan que ello fue una motivación para continuar sustentando a todos los hogares en el asentamiento.
“Aquí pagamos un sol por plato. Ese dinerito está destinado para nuestras próximas compras: para nuestro arroz con pollo, quizá un tallarín verde, depende de cuánto nos alcance”, comenta la señora Rosa. Adicionalmente, por las tardes se reúnen a partir de las 3:00 p. m. para preparar mazamorra morada, arroz con leche, anticuchos o canchita con el fin de venderlos a sus vecinos y generar ingresos extra. “A veces vienen personas sin almorzar y nos preguntan si podemos venderles un plato, y sí: les damos con el mismo precio de nuestras beneficiarias, ya que la pandemia nos afecta a todos por igual”, comenta una vecina.
“Dios es Amor” – Alto Trujillo
Esta olla común empezó a funcionar en abril del 2020. Tristemente, en este sector ya no han vuelto a recibir apoyo, con excepción de algunas personas particulares, quienes de buen corazón donan alimentos, ropa para el frío, entre otros productos de primera necesidad. “Somos 50 beneficiarios, entre ellas madres solteras, niños especiales, hombres sin empleo, por ello es que seguimos en nuestra olla”, cuenta una vecina.
Desde tempranas horas, Carla Huamán camina hacia el mercado del sector a pedir apoyo a las vendedoras de verduras y pollos. En ocasiones, tiene suerte de recibir algunos descuentos o donaciones; sin embargo, en otros días las circunstancias son menos favorables. En esta olla cocinan en leña, pero también se encuentra próxima a desarticularse por la falta de presupuesto para obtener los alimentos suficientes para cubrir a todas las familias.
El alza de precios en diferentes productos de la canasta básica ha afectado gravemente la causa de las ollas comunes. Los esfuerzos colectivos en casi dos años de pandemia se están agotando. Se han perdido vidas y el desempleo sigue afectando a los vecinos de estas zonas. Aunque los pobladores vienen clamando por ayuda y soluciones luego de sostenerse como comunidad por largos meses, las autoridades correspondientes se encuentran en un peligroso silencio que podría acabar con la mayor fuente de subsistencia de estas zonas.
Leona Vicario es considerada como la primera mujer periodista de México. Es heroína de la Independencia mexicana ya que apoyó e inspiró a las mexicanas a ocupar los espacios periodísticos.
¿Quién fue Leona Vicario?
María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, nació el 10 de abril de 1789 en la Ciudad de México y falleció el 21 de agosto de 1842 a los 53 años de edad. Hija del español Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador, descendiente de Ixtlilxóchitl II, gobernante de Texcoco.
Perteneció al grupo de Los Guadalupes, individuos de la élite novohispana como abogados, eclesiásticos y nobles (hombres y mujeres), y financió con su propia fortuna la insurgencia. Estudió Bellas Artes y Ciencias pero no ejerció, aunque en los años siguientes comenzó su carrera de periodista al publicar en diarios como: El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano. Fue en el periódico El Ilustrador Americano donde los insurgentes observaron su trabajo y se pusieron en contacto con ella.
En 1813 fue encarcelada al descubrirse que era conspiradora y que apoyaba el movimiento de Independencia, pero con ayuda de dos correligionarios pudo escapar y refugiarse en Oaxaca. En 1817, Leona dio a luz a su primera hija y al poco tiempo fue apresada junto con la recién nacida. Aceptó un indulto a cambio de abandonar el movimiento con la condición de irse a España, el cual aceptó y en la espera de los trámites fue llevada a Toluca en confinamiento.
Le fueron restituidos sus bienes. Por lo que volvió entonces a la casa ubicada en la calle de Cocheras, hoy República de Brasil #37 en el Centro Histórico, donde el 21 de agosto de 2019 Autoridades federales y de la Ciudad de México develaron una placa conmemorativa por su 177 aniversario.
La primera periodista mexicana
La primera obra que busca recuperar la presencia femenina en la prensa mexicana fue “Las mexicanas en el periodismo”(1934) de Fortino Ibarra de Anda, que narra de manera cronológica la presencia femenina en la prensa nacional. Donde posiciona a Leona Vicario como la primera periodista mexicana porque firmó y publicó en diversos diarios cartas para defenderse de las críticas de Lucas Alamán, ministro del Interior y de Relaciones Exteriores de 1823 a 1825, quien puso en duda su honor y su prestigio como luchadora social, acusandola de haberse unido a la guerra por amor a su marido y no por sus ideales.
La carta contiene una de sus frases más famosas y se le considera la primer respuesta pública feminista: “…no solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños”.
A través del periódico El Ilustrador Americano, donde escribió en los años 1813 y 1814, logró que los insurgentes se pusieran en contacto con ella. Así, les informaba desde Ciudad de México, sobre lo que ocurría en la capital. En la Hemeroteca Nacional de México se conservan los seis números y las 39 ediciones de El Ilustrador Americano. Sin duda, una influencia en primeras publicaciones femeninas.
El periodismo en México es una actividad importante para la democracia. Se le considera el cuarto poder debido a la influencia que tiene entre la sociedad. Actualmente es vulnerable a la cooptación gubernamental y a la violencia. En especial, por la poca participación que las mujeres tenían en los espacios por las ideas machistas y falta de reconocimiento de las mujeres como seres pensantes.
En las últimas décadas del siglo XIX las mujeres mexicanas empezaron a fundar sus propias publicaciones periodísticas donde el interés por orientar y persuadir a las lectoras sobre la importancia de hacerse presente en los espacios públicos fue una constante, menciona en su artículo “Violetas del Anáhuac, pioneras del periodismo de mujeres en México”, Elvira Hernández Carballido.
El punto de partida del periodismo feminista fue con la creación del semanario Las Hijas del Anáhuac en el periodo de 1873-1874, surgido de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres, que aunque sólo duró cuatro meses, es el primero donde los textos podrían considerarse columnas y crónicas.
Otra pieza referencial fue impulsada por Laureana Wright quien en el periodo de 1887-1889, fundó el semanario Las violetas del Anáhuac, al cual consideró como una tribuna que pertenecía y servía a ellas. Donde el sexo femenino fue su constante preocupación, escribían para él y sobre él, ya fuera para aportar consejos acerca de la mejor forma de educarse e ilustrarse, para reafirmar o rechazar la moral impuesta.
Según las conclusiones de la tesis “Las primeras reporteras mexicanas: Magdalena Mondragón, Elvira Vargas y Esperanza Velásquez Bringas (1996)”, las mujeres lograron dedicarse a la actividad periodística en diarios de circulación nacional gracias al momento histórico, a su personalidad, la educación, las relaciones públicas, el profesionalismo, la capacidad y el compromiso, no por actos heroicos o extraordinarios.
El mayor referente del periodismo feminsita fue la revista Fem, como dice Lourdes Arizpe en su artículo fem espejo del feminismo en México: prácticamente todas las mujeres que escribían en México colaboraron en Fem. Esto, porque a pesar de los malos tiempos, Fem jamás dejó de ser la revista del feminismo en México, menciona J. Félix Martínez Barrientos para CIEG-UNAM. Estos espacios surgieron con la finalidad de que todas las mexicanas se interesan por participar en el campo periodístico que a su vez les ofrecía las facilidades para informarse sobre aspectos científicos, culturales y sociales.
Reconocimientos
Como reconocimientos por parte del Gobierno mexicano, el Congreso de la Unión le concedió el título honorífico de Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria y su nombre está inscrito con letras de oro en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados de México.
En 2010, en la Calzada de los Héroes Nuevo Laredo en Tamaulipas se organizó un evento por el Instituto Municipal de la Mujer y la Comisión Municipal para la Celebración del Bicentenario de los 200 años del inicio de la Independencia Nacional para presentar un monumento en su honor.
En diciembre de 2019, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto declarando al 2020 como el año de Leona Vicario. Por ese motivo, toda la documentación oficial del gobierno federal llevó la leyenda: «2020, Año de Leonora Vicario, Benemérita Madre de la Patria» como reconocimiento del papel que tuvo en la historia de nuestro país.
Vanessa Galván, gerente en Natuterapia nos narra cómo fue el camino para crear un emprendimiento familiar. Ella y su madre, nos motivan a luchar por nuestros sueños con su historia.
«Soy Vanessa Galván, gerente de comunicación de Natuterapia, un emprendimiento familiar peruano-venezolano que se especializa en la fabricación y venta de almohadillas. Estas, están elaboradas a base de semillas de trigo y hierbas medicinales. Son elaboradas artesanalmente y son amigables con el ambiente.
La idea surgió cuando mi abuelita llegó de Caracas a Lima. Ella no estaba acostumbrada al frío y al ser una persona mayor empezó a sufrir de dolores musculares. Eso nos preocupó como familia y empezamos a investigar sobre soluciones alternativas para apaciguar estos dolores. Decidimos hacer compresas y experimentar con las hierbas y los aromas. Mi mamá es bióloga. Su sabiduría fue pieza clave en el emprendimiento ya que ella encontró el aroma ideal. Mi abuela sintió un alivio tremendo. Es por ello que decidimos ofrecer esta alternativa natural. Todo gracias al ingenio de mi madre.
Ella es migrante venezolana y tiene 51 años. En Venezuela, mi madre era gerenta de una empresa muy importante, tenía mucha experiencia laboral. Sin embargo, cuando ella llegó al Perú no conseguía trabajo en nada. La necesidad la empujó a realizar este emprendimiento y hacer que sea sostenible para la familia. En el camino, aprendimos que cuando las mujeres emprenden, su entorno mejora. Como madres suelen invertir el dinero en educación y salud. Mi mamá es un ejemplo de que sí se puede luchar por nuestros sueños.
En el 2019 comenzamos a vender, pero muy pocas unidades. Vendíamos una almohadilla semanal. Al iniciar la pandemia nos asustamos muchísimo porque sentíamos que no era coherente vender las almohadillas en esta situación de crisis. Sin embargo, percibimos que nuestro producto estaba muy alineado con las necesidades de las personas en ese momento, tales como el estrés del teletrabajo o por estar mucho tiempo sentados.
Obtuvimos reconocimientos por la organización Academia para Mujeres Emprendedoras AWE Lima. Mi madre presentó su modelo de negocio y fuimos acreedores de un fondo por ser uno de los mejores emprendimientos del programa. Es por ello que compramos nuestra primera máquina de coser industrial. Actualmente estamos becadas en el Programa de Aceleración de Emprende UP de la Universidad del Pacífico. También nos encontramos en el catálogo del Ministerio del Ambiente.
Nos gustaría abrirnos al mercado regional y, de ser posible, al internacional. No obstante, uno de nuestros objetivos sociales es que las futuras personas que nos apoyen en nuestro proceso productivo sean mujeres venezolanasmayores de cuarenta años. Nosotras, hemos notado que este, es un grupo etario que ha sido desplazado del mercado laboral. Es importante que se integren y puedan generar ingresos para tener una independencia económica».
Irene de Santolalla, primera senadora del Perú. Foto: Archivo El Comercio
Han pasado seis décadas desde que algunas de nosotras podemos ser llamadas ciudadanas. No obstante, los obstáculos que constantemente enfrentan las mujeres al intentar incursionar en política siguen teniendo como objetivo relegarlas de las esferas públicas y excluirlas de la toma de decisiones. ¿Cómo es ser una mujer política peruana en pleno siglo XXI?
Era 1933 y el Perú parecía ser una república sin mujeres. “Son ciudadanos los peruanos varones mayores de edad, los casados mayores de 18 años y los emancipados”, dictaba la Constitución Política promulgada por el presidente Luis Sánchez Cerro. La igualdad de derechos parecía ser -desde los inicios de nuestra vida republicana- una idea descabellada. Lo era tanto que María Jesús Alvarado -sufragista y primera peruana en plantear el voto femenino- fuera deportada en 1911. Esto, cuando iniciaba su activismo por la equidad cívica.
Pero su lucha y la de tantas otras mujeres dio frutos: en 1955 el entonces mandatario Manuel A. Odría promulgó la ley N° 12391. Dicha norma extendía el derecho a elegir y ser elegidas a las mujeres mayores de edad, casadas y alfabetizadas. Hoy, que se cumplen 66 años de aquel día. Es importante preguntarnos: ¿Podemos las mujeres ejercer una vida política en igualdad de condiciones que los varones?
Candidatas pero no electas
Las Elecciones Generales de 1956 fueron las primeras en las que las mujeres pudieron participar. El resultado de estas fue la presencia de 8 diputadas de un total de 182 y una senadora en el universo de 53. La presencia de mujeres, sin embargo, no fue sostenible, pues fue disminuyendo y aumentando indistintamente con el paso de los años. Fue recién en 1997 en que se introdujo la Ley de Cuotas Electorales. La misma que establecía un mínimo de 25% de representación de mujeres o varones en las listas parlamentarias y municipales.
Los resultados evidenciaron la necesidad de esta medida: la cantidad de mujeres en el Congreso del año 2000 se duplicó. Ese mismo año se incrementó la cuota al 30% en las listas electorales de candidatos y candidatas al Congreso. Posteriormente se extendió a cargos municipales, elecciones regionales y Parlamento Andino. Así, en el 2001 tuvimos 22 congresistas (18%); en 2006, 35 (29%) y en 2011, 28 (22%). Tras cinco años, el 2016 alcanzamos un número de 36 (28%). Finalmente, el año pasado, obtuvimos 34 mujeres (26%), de acuerdo con lo reportado por la Defensoría del Pueblo.
Sin embargo, como explica la abogada, magíster en Ciencia Política y otrora integrante de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, Milagros Campos, “no hubo un cambio sustancial porque las candidaturas incrementaron pero el número de congresistas electas no llegaba al 30%, o sea era menor a la cuota, y eso tenía mucho que ver con la posición en la lista”. En ese sentido, en las penúltimas EleccionesGenerales, en 21 de los 26 distritos electorales se presentó el mayor número de mujeres ubicadas en los tercios inferiores de las listas y solo 51 de las 229 listas eran encabezadas por mujeres.
Fue así que el proceso electoral de este año fue el primero en el que se aplicó la Ley de paridad y alternancia. Motivo por el que las listas debían tener 50% de hombres y mujeres. Asimismo, debían estar ubicadas de manera intercalada. Si bien la representación en el Congreso actual alcanzó la cifra histórica del 40%, sigue siendo inferior a la cuota. Esto, se debe en gran medida al voto preferencial, que altera el orden de elección de los candidatos.
Al respecto, Campos explica que los resultados de la Ley de paridad y alternancia se evidenciarán también en las próximas Elecciones Regionales y Municipales del 2022. Añade que antes “si teníamos una municipalidad donde habían 12 regidores, las mujeres estaban ubicadas en la segunda mitad. Lo que significaba que a la hora de salir elegidos no necesariamente había mujeres”. De hecho, comenta, actualmente no hay gobernadoras regionales en el país.
Electorado sesgado
Convertirse en regidora provincial en el 2019 y en la segunda alcaldesa provincial y la más joven en la historia de Cusco en el 2020 no le trajo a Romi Infantas solo alegrías: tuvo que enfrentarse a cuestionamientos constantes sobre su capacidad. Durante su gestión, tuvo que atestiguar cómo las redes sociales y los medios de comunicación hablaban sobre su aspecto físico o incluso sobre si era soltera o casada. Las medidas afirmativas promueven la participación de las mujeres, ¿pero qué tan dispuestos están los ciudadanos a elegirlas?
La abogada, política, ex presidenta de la Asociación de Regidoras y Mujeres Autoridades de la Región Cusco y miembro de la Red Nacional de Mujeres Autoridades (RENAMA) Serly Figueroa, concuerda con Infantas al reconocer que a las mujeres se les exige el doble. Ella cuenta que en una oportunidad, un alcalde provincial en plena sesión cuestionó su participación en una ponencia diciendo “¿Y qué sabe ella? ¿qué nos va enseñar? Yo le debería dar clases”.
Esta duda sobre la competencia de las mujeres para el ejercicio de cargos públicos lleva a reproducir creencias sexistas que deslegitiman constantemente su trabajo y esfuerzo. “Asumes una gerencia y creen que estás ahí porque eres amante de alguien”, relata Figueroa. No obstante, la raíz más profunda de estas actitudes y discursos encuentra su lugar en los roles de género.
Como explica Diana Chávez, directora de Proyectos de la Asociación Civil Transparencia, “las mujeres tienen que probar que están listas para ejercer un cargo y asumimos que los hombres nacieron listos porque siempre han estado ahí”. En ese sentido, las labores que históricamente han sido asignadas a varones y mujeres los han colocado a ellos en esferas públicas y a ellas en espacios privados asociados siempre al rol de cuidado.
Tras tener un gabinete paritario en la anterior gestión, hoy vemos de nuevo cómo las carteras encabezadas por mujeres son únicamente Desarrollo e Inclusión Social y Mujer y Poblaciones Vulnerables. “Eso se ve desde las comisiones distritales en las regiones. ‘La regidora que se encargue de la Comisión de Asuntos Sociales, que vea Vaso de Leche, que prepare la comida para el aniversario del distrito’. Lo que estamos viendo es lo que pasa normalmente en el interior del país. Realmente creen que sólo servimos para hablar de nosotras y de asuntos sociales”, sentencia Figueroa.
Así, cuando una mujer incursiona en política, les resulta casi imposible separar los ámbitos privado y público de sus propias vidas. El escrutinio al que son sometidas constantemente tiene como objetivo convencerlas de que no les corresponde ese espacio. Diana Chávez, afirma que dedicarse a decidir sobre lo público es una traición a su identidad primaria y “natural”. “Es como estar parada en una cancha enorme pero dentro de un círculo muy pequeño del que no puedes salir”, concluye la directiva de Transparencia.
Puertas cerradas
Durante el proceso de transferencia de mando, Romi Infantas escuchó casualmente cómo los miembros del equipo de gestión anterior, a los que había decidido mantener en sus cargos, hablaban entre ellos sobre si ella podría tener una buena gestión en plena emergencia sanitaria. Como regidora, ha percibido también que cuando hace una solicitud, demoran en transmitirle la información o le responden con datos desatinados como subestimando su entendimiento de la situación. “‘No, no va a entender términos técnicos’, piensan”, comenta la regidora.
Desde la obstrucción del ejercicio de los cargos hasta el hostigamiento y acoso sexual. Las distintas estrategias que utilizan, tanto funcionarios públicos como la sociedad en general, para desalentar la presencia de las mujeres en política, son bastantes. Diana Chávez relata cómo desde Transparencia han identificado que en algunas municipalidades se ocultaban oportunidades de capacitación a las regidoras. También comenta que en ocasiones, no se les entregaba invitaciones de seminarios relativos al género porque consideraban que estaban discriminando a los hombres.
En un reciente taller realizado en Ocongate para líderes y lideresas de comunidades, Serly Figueroa evidenció un tipo más de discriminación. Los participantes contaron que en los estatutos de algunas comunidades se indica que si van las mujeres solamente se toma el 50% de su participación. Narran que en las faenas no son tomadas cuenta para nada o que pueden ser secretarias o tesoreras mas no presidentas. “Si esto no cambia a nivel comunal, no va a cambiar nunca”, se lamenta.
Las campañas de desinformación son otra forma de impactar en el derecho a ser elegidas. Infantas Soto fue víctima de una cuando el año pasado empezó a circular por redes sociales una fotografía suya y de su familia de años pasados. La estrategia era dar a entender que en plena pandemia se había ido de vacaciones y el objetivo era desestimar su trabajo.
Esta es una realidad que conocen de cerca mujeres como Rocío Silva Santisteban o Mirtha Vásquez. Ellas, al ascender a la presidencia del Congreso se convirtieron en blanco de campañas intensivas de terruqueo y bulos. “Las mujeres de izquierda son más fácilmente satanizadas porque son incómodas al sistema político, a una sociedad que es machista y a un determinado modelo económico”, explica Chávez.
Hace unos días, fuimos testigos de cómo el premier Guido Bellido agredió verbalmente a la congresista Patricia Chirinos al decirle “solo falta que te violen”. Por si fuera poco, luego pidió a las mujeres que piensen en sus familiares hombres antes de denunciar una agresión. Al respecto, Chávez detalla que lo común en una sociedad machista es utilizar la violencia sexual como una práctica disciplinaria cuando se considera que las mujeres están saliendo del espacio que deberían ocupar.
Ante ello, hace poco más de cuatro meses se promulgó la Ley de Acoso Político. Esta, sanciona con una multa la mayoría de casos descritos líneas arriba. No obstante, Figueroa agrega que la norma no va a prevenir el acoso durante la campaña con un evidente temor por la exposición de las mujeres que ahora tendrán mayor participación. “Las campañas son sanguinarias”, reflexiona. Por otro lado, la abogada Campos lo atribuye a un problema cultural. Afirma que hay prácticas informales internas que difícilmente serán cambiadas por una ley y que más bien la solución está en la educación.
Nivelar el terreno
Seis décadas después, hemos avanzado. Campos apunta que el cambio ha venido siendo gradual. Asimismo, que acciones como la contundente reacción que generan casos de acoso o violencia y la solidaridad que muestran incluso adversarios políticos son positivas. “Me parece un avance en cuanto a valores de la sociedad y la exigencia que supone la vida política pública”, añade.
Pero aún queda un largo camino por recorrer. Las brechas socioeconómicas y educativas nos han separado desde los inicios de esta lucha, porque la ciudadanía no fue otorgada a todas por igual. En ese sentido, la defensa de sistemas como el meritocrático termina cayéndose ante la contundencia de resultados como los que muestran las cuotas. Como comenta el filósofo político Michael Sandel y repite Chávez, “la meritocracia termina siendo un sistema tiránico en un mundo con profundas desigualdades”.
Así, los factores estructurales por los que grupos hegemónicos detentan el poder evidencian la necesidad de medidas afirmativas para que nuestro sistema político sea cada vez más representativo y equitativo. Romi Infantas, que no tenía referentes femeninos en su época, celebra el hecho de que en la actualidad las niñas y jóvenes que la llaman o a las que se encuentra por la calle la consideren un ejemplo de lo que ellas podrían ser en un futuro próximo.
Coincidencias como haber tenido una presidenta del Congreso, presidenta del Tribunal Constitucional, presidenta del Poder Judicial, Jefa Nacional del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) y Fiscal de la Nación simultáneamente durante este año son fundamentales para visibilizar a las mujeres en cargos de dirección, opina Campos.
La consecuencia de no contar con una adecuada representación femenina es una lectura incorrecta de nuestras necesidades, argumenta Chávez. “No nos ven, no somos vistas y somos invisibles”. Evitar tener servicios, lineamientos y políticas androcéntricas pasa por incluir a las mujeres en la toma de decisiones. Al final, sin la mitad de la población no tendremos un panorama completo de lo que es ser una nación.