Vanessa Galván, gerente en Natuterapia nos narra cómo fue el camino para crear un emprendimiento familiar. Ella y su madre, nos motivan a luchar por nuestros sueños con su historia.
«Soy Vanessa Galván, gerente de comunicación de Natuterapia, un emprendimiento familiar peruano-venezolano que se especializa en la fabricación y venta de almohadillas. Estas, están elaboradas a base de semillas de trigo y hierbas medicinales. Son elaboradas artesanalmente y son amigables con el ambiente.
La idea surgió cuando mi abuelita llegó de Caracas a Lima. Ella no estaba acostumbrada al frío y al ser una persona mayor empezó a sufrir de dolores musculares. Eso nos preocupó como familia y empezamos a investigar sobre soluciones alternativas para apaciguar estos dolores. Decidimos hacer compresas y experimentar con las hierbas y los aromas. Mi mamá es bióloga. Su sabiduría fue pieza clave en el emprendimiento ya que ella encontró el aroma ideal. Mi abuela sintió un alivio tremendo. Es por ello que decidimos ofrecer esta alternativa natural. Todo gracias al ingenio de mi madre.
Ella es migrante venezolana y tiene 51 años. En Venezuela, mi madre era gerenta de una empresa muy importante, tenía mucha experiencia laboral. Sin embargo, cuando ella llegó al Perú no conseguía trabajo en nada. La necesidad la empujó a realizar este emprendimiento y hacer que sea sostenible para la familia. En el camino, aprendimos que cuando las mujeres emprenden, su entorno mejora. Como madres suelen invertir el dinero en educación y salud. Mi mamá es un ejemplo de que sí se puede luchar por nuestros sueños.
En el 2019 comenzamos a vender, pero muy pocas unidades. Vendíamos una almohadilla semanal. Al iniciar la pandemia nos asustamos muchísimo porque sentíamos que no era coherente vender las almohadillas en esta situación de crisis. Sin embargo, percibimos que nuestro producto estaba muy alineado con las necesidades de las personas en ese momento, tales como el estrés del teletrabajo o por estar mucho tiempo sentados.
Obtuvimos reconocimientos por la organización Academia para Mujeres Emprendedoras AWE Lima. Mi madre presentó su modelo de negocio y fuimos acreedores de un fondo por ser uno de los mejores emprendimientos del programa. Es por ello que compramos nuestra primera máquina de coser industrial. Actualmente estamos becadas en el Programa de Aceleración de Emprende UP de la Universidad del Pacífico. También nos encontramos en el catálogo del Ministerio del Ambiente.
Nos gustaría abrirnos al mercado regional y, de ser posible, al internacional. No obstante, uno de nuestros objetivos sociales es que las futuras personas que nos apoyen en nuestro proceso productivo sean mujeres venezolanasmayores de cuarenta años. Nosotras, hemos notado que este, es un grupo etario que ha sido desplazado del mercado laboral. Es importante que se integren y puedan generar ingresos para tener una independencia económica».
Irene de Santolalla, primera senadora del Perú. Foto: Archivo El Comercio
Han pasado seis décadas desde que algunas de nosotras podemos ser llamadas ciudadanas. No obstante, los obstáculos que constantemente enfrentan las mujeres al intentar incursionar en política siguen teniendo como objetivo relegarlas de las esferas públicas y excluirlas de la toma de decisiones. ¿Cómo es ser una mujer política peruana en pleno siglo XXI?
Era 1933 y el Perú parecía ser una república sin mujeres. “Son ciudadanos los peruanos varones mayores de edad, los casados mayores de 18 años y los emancipados”, dictaba la Constitución Política promulgada por el presidente Luis Sánchez Cerro. La igualdad de derechos parecía ser -desde los inicios de nuestra vida republicana- una idea descabellada. Lo era tanto que María Jesús Alvarado -sufragista y primera peruana en plantear el voto femenino- fuera deportada en 1911. Esto, cuando iniciaba su activismo por la equidad cívica.
Pero su lucha y la de tantas otras mujeres dio frutos: en 1955 el entonces mandatario Manuel A. Odría promulgó la ley N° 12391. Dicha norma extendía el derecho a elegir y ser elegidas a las mujeres mayores de edad, casadas y alfabetizadas. Hoy, que se cumplen 66 años de aquel día. Es importante preguntarnos: ¿Podemos las mujeres ejercer una vida política en igualdad de condiciones que los varones?
Candidatas pero no electas
Las Elecciones Generales de 1956 fueron las primeras en las que las mujeres pudieron participar. El resultado de estas fue la presencia de 8 diputadas de un total de 182 y una senadora en el universo de 53. La presencia de mujeres, sin embargo, no fue sostenible, pues fue disminuyendo y aumentando indistintamente con el paso de los años. Fue recién en 1997 en que se introdujo la Ley de Cuotas Electorales. La misma que establecía un mínimo de 25% de representación de mujeres o varones en las listas parlamentarias y municipales.
Los resultados evidenciaron la necesidad de esta medida: la cantidad de mujeres en el Congreso del año 2000 se duplicó. Ese mismo año se incrementó la cuota al 30% en las listas electorales de candidatos y candidatas al Congreso. Posteriormente se extendió a cargos municipales, elecciones regionales y Parlamento Andino. Así, en el 2001 tuvimos 22 congresistas (18%); en 2006, 35 (29%) y en 2011, 28 (22%). Tras cinco años, el 2016 alcanzamos un número de 36 (28%). Finalmente, el año pasado, obtuvimos 34 mujeres (26%), de acuerdo con lo reportado por la Defensoría del Pueblo.
Sin embargo, como explica la abogada, magíster en Ciencia Política y otrora integrante de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, Milagros Campos, “no hubo un cambio sustancial porque las candidaturas incrementaron pero el número de congresistas electas no llegaba al 30%, o sea era menor a la cuota, y eso tenía mucho que ver con la posición en la lista”. En ese sentido, en las penúltimas EleccionesGenerales, en 21 de los 26 distritos electorales se presentó el mayor número de mujeres ubicadas en los tercios inferiores de las listas y solo 51 de las 229 listas eran encabezadas por mujeres.
Fue así que el proceso electoral de este año fue el primero en el que se aplicó la Ley de paridad y alternancia. Motivo por el que las listas debían tener 50% de hombres y mujeres. Asimismo, debían estar ubicadas de manera intercalada. Si bien la representación en el Congreso actual alcanzó la cifra histórica del 40%, sigue siendo inferior a la cuota. Esto, se debe en gran medida al voto preferencial, que altera el orden de elección de los candidatos.
Al respecto, Campos explica que los resultados de la Ley de paridad y alternancia se evidenciarán también en las próximas Elecciones Regionales y Municipales del 2022. Añade que antes “si teníamos una municipalidad donde habían 12 regidores, las mujeres estaban ubicadas en la segunda mitad. Lo que significaba que a la hora de salir elegidos no necesariamente había mujeres”. De hecho, comenta, actualmente no hay gobernadoras regionales en el país.
Electorado sesgado
Convertirse en regidora provincial en el 2019 y en la segunda alcaldesa provincial y la más joven en la historia de Cusco en el 2020 no le trajo a Romi Infantas solo alegrías: tuvo que enfrentarse a cuestionamientos constantes sobre su capacidad. Durante su gestión, tuvo que atestiguar cómo las redes sociales y los medios de comunicación hablaban sobre su aspecto físico o incluso sobre si era soltera o casada. Las medidas afirmativas promueven la participación de las mujeres, ¿pero qué tan dispuestos están los ciudadanos a elegirlas?
La abogada, política, ex presidenta de la Asociación de Regidoras y Mujeres Autoridades de la Región Cusco y miembro de la Red Nacional de Mujeres Autoridades (RENAMA) Serly Figueroa, concuerda con Infantas al reconocer que a las mujeres se les exige el doble. Ella cuenta que en una oportunidad, un alcalde provincial en plena sesión cuestionó su participación en una ponencia diciendo “¿Y qué sabe ella? ¿qué nos va enseñar? Yo le debería dar clases”.
Esta duda sobre la competencia de las mujeres para el ejercicio de cargos públicos lleva a reproducir creencias sexistas que deslegitiman constantemente su trabajo y esfuerzo. “Asumes una gerencia y creen que estás ahí porque eres amante de alguien”, relata Figueroa. No obstante, la raíz más profunda de estas actitudes y discursos encuentra su lugar en los roles de género.
Como explica Diana Chávez, directora de Proyectos de la Asociación Civil Transparencia, “las mujeres tienen que probar que están listas para ejercer un cargo y asumimos que los hombres nacieron listos porque siempre han estado ahí”. En ese sentido, las labores que históricamente han sido asignadas a varones y mujeres los han colocado a ellos en esferas públicas y a ellas en espacios privados asociados siempre al rol de cuidado.
Tras tener un gabinete paritario en la anterior gestión, hoy vemos de nuevo cómo las carteras encabezadas por mujeres son únicamente Desarrollo e Inclusión Social y Mujer y Poblaciones Vulnerables. “Eso se ve desde las comisiones distritales en las regiones. ‘La regidora que se encargue de la Comisión de Asuntos Sociales, que vea Vaso de Leche, que prepare la comida para el aniversario del distrito’. Lo que estamos viendo es lo que pasa normalmente en el interior del país. Realmente creen que sólo servimos para hablar de nosotras y de asuntos sociales”, sentencia Figueroa.
Así, cuando una mujer incursiona en política, les resulta casi imposible separar los ámbitos privado y público de sus propias vidas. El escrutinio al que son sometidas constantemente tiene como objetivo convencerlas de que no les corresponde ese espacio. Diana Chávez, afirma que dedicarse a decidir sobre lo público es una traición a su identidad primaria y “natural”. “Es como estar parada en una cancha enorme pero dentro de un círculo muy pequeño del que no puedes salir”, concluye la directiva de Transparencia.
Puertas cerradas
Durante el proceso de transferencia de mando, Romi Infantas escuchó casualmente cómo los miembros del equipo de gestión anterior, a los que había decidido mantener en sus cargos, hablaban entre ellos sobre si ella podría tener una buena gestión en plena emergencia sanitaria. Como regidora, ha percibido también que cuando hace una solicitud, demoran en transmitirle la información o le responden con datos desatinados como subestimando su entendimiento de la situación. “‘No, no va a entender términos técnicos’, piensan”, comenta la regidora.
Desde la obstrucción del ejercicio de los cargos hasta el hostigamiento y acoso sexual. Las distintas estrategias que utilizan, tanto funcionarios públicos como la sociedad en general, para desalentar la presencia de las mujeres en política, son bastantes. Diana Chávez relata cómo desde Transparencia han identificado que en algunas municipalidades se ocultaban oportunidades de capacitación a las regidoras. También comenta que en ocasiones, no se les entregaba invitaciones de seminarios relativos al género porque consideraban que estaban discriminando a los hombres.
En un reciente taller realizado en Ocongate para líderes y lideresas de comunidades, Serly Figueroa evidenció un tipo más de discriminación. Los participantes contaron que en los estatutos de algunas comunidades se indica que si van las mujeres solamente se toma el 50% de su participación. Narran que en las faenas no son tomadas cuenta para nada o que pueden ser secretarias o tesoreras mas no presidentas. “Si esto no cambia a nivel comunal, no va a cambiar nunca”, se lamenta.
Las campañas de desinformación son otra forma de impactar en el derecho a ser elegidas. Infantas Soto fue víctima de una cuando el año pasado empezó a circular por redes sociales una fotografía suya y de su familia de años pasados. La estrategia era dar a entender que en plena pandemia se había ido de vacaciones y el objetivo era desestimar su trabajo.
Esta es una realidad que conocen de cerca mujeres como Rocío Silva Santisteban o Mirtha Vásquez. Ellas, al ascender a la presidencia del Congreso se convirtieron en blanco de campañas intensivas de terruqueo y bulos. “Las mujeres de izquierda son más fácilmente satanizadas porque son incómodas al sistema político, a una sociedad que es machista y a un determinado modelo económico”, explica Chávez.
Hace unos días, fuimos testigos de cómo el premier Guido Bellido agredió verbalmente a la congresista Patricia Chirinos al decirle “solo falta que te violen”. Por si fuera poco, luego pidió a las mujeres que piensen en sus familiares hombres antes de denunciar una agresión. Al respecto, Chávez detalla que lo común en una sociedad machista es utilizar la violencia sexual como una práctica disciplinaria cuando se considera que las mujeres están saliendo del espacio que deberían ocupar.
Ante ello, hace poco más de cuatro meses se promulgó la Ley de Acoso Político. Esta, sanciona con una multa la mayoría de casos descritos líneas arriba. No obstante, Figueroa agrega que la norma no va a prevenir el acoso durante la campaña con un evidente temor por la exposición de las mujeres que ahora tendrán mayor participación. “Las campañas son sanguinarias”, reflexiona. Por otro lado, la abogada Campos lo atribuye a un problema cultural. Afirma que hay prácticas informales internas que difícilmente serán cambiadas por una ley y que más bien la solución está en la educación.
Nivelar el terreno
Seis décadas después, hemos avanzado. Campos apunta que el cambio ha venido siendo gradual. Asimismo, que acciones como la contundente reacción que generan casos de acoso o violencia y la solidaridad que muestran incluso adversarios políticos son positivas. “Me parece un avance en cuanto a valores de la sociedad y la exigencia que supone la vida política pública”, añade.
Pero aún queda un largo camino por recorrer. Las brechas socioeconómicas y educativas nos han separado desde los inicios de esta lucha, porque la ciudadanía no fue otorgada a todas por igual. En ese sentido, la defensa de sistemas como el meritocrático termina cayéndose ante la contundencia de resultados como los que muestran las cuotas. Como comenta el filósofo político Michael Sandel y repite Chávez, “la meritocracia termina siendo un sistema tiránico en un mundo con profundas desigualdades”.
Así, los factores estructurales por los que grupos hegemónicos detentan el poder evidencian la necesidad de medidas afirmativas para que nuestro sistema político sea cada vez más representativo y equitativo. Romi Infantas, que no tenía referentes femeninos en su época, celebra el hecho de que en la actualidad las niñas y jóvenes que la llaman o a las que se encuentra por la calle la consideren un ejemplo de lo que ellas podrían ser en un futuro próximo.
Coincidencias como haber tenido una presidenta del Congreso, presidenta del Tribunal Constitucional, presidenta del Poder Judicial, Jefa Nacional del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) y Fiscal de la Nación simultáneamente durante este año son fundamentales para visibilizar a las mujeres en cargos de dirección, opina Campos.
La consecuencia de no contar con una adecuada representación femenina es una lectura incorrecta de nuestras necesidades, argumenta Chávez. “No nos ven, no somos vistas y somos invisibles”. Evitar tener servicios, lineamientos y políticas androcéntricas pasa por incluir a las mujeres en la toma de decisiones. Al final, sin la mitad de la población no tendremos un panorama completo de lo que es ser una nación.
Una de cada cinco mujeres con discapacidad señalan haber sufrido de algún tipo de violencia por parte de sus parejas. Ellas viven sometidas por una sociedad que las mira con pena e indiferencia, lo que les dificulta aún más reconocer y denunciar estos abusos.
“Diversidad funcional” es el término alternativo que han comenzado a utilizar las personas con discapacidad. Su objetivo es evitar ser tratadas de una forma condescendiente o peyorativa. En el caso de las mujeres, su imagen e identidad son borrosas y distorsionadas. La sociedad, regida por los rígidos cánones estéticos del patriarcado, por el capacitismo y la discafobia, las invisibiliza. Estas mujeres sufren doble discriminación: por ser mujeres y por su diversidad funcional.
Ante esta realidad, los casos de violencia de género en los que las víctimas son mujeres con diversidad funcional pocas veces tienen presencia en los medios de comunicación. El raro número de casos que trascienden son objeto de repulsa desde las organizaciones feministas hegemónicas o por las grandes organizaciones de los llamados “legítimos representantes” de las personas con diversidad funcional.
En España, hasta hace poco tiempo ni siquiera existían datos estadísticos sobre el tema, y en la actualidad son insuficientes. También se debe señalar que las cifras tan solo reflejan una pequeña parte de la realidad, dada la cantidad de casos que no se denuncian.
Una de cada cinco mujeres con discapacidad ha sufrido violencia física o sexual por parte de alguna pareja a lo largo de su vida; es decir, un total del 20% frente al 13% de las mujeres sin diversidad funcional reconocida. En tanto, la cifra de mujeres con diversidad funcional que ha sufrido este tipo de abusos por parte de un miembro con el que guarda algún tipo de relación sentimental alcanza el 10,3%, frente a un 6,2%de las mujeres sin diversidad funcional reconocida.
Según un informe del Parlamento Europeo, las parejas o exparejas son mayoritariamente las figuras agresoras de las mujeres sin diversidad funcional, pero en el caso de las mujeres con diversidad funcional, ellas están expuestas a la violencia por parte del entorno más allá de la pareja, ya sea un familiar cercano, amistades, profesionales de referencia, compañeros de las residencias, entre otros. Estas violencias suelen producirse en el hogar familiar, en el colegio, en el centro ocupacional, etc.
En España, cada día se registran casos en los que las mujeres sufren violencia de género, y bastantes también llegan a los noticiarios y periódicos; sin embargo, rara vez salen a la luz pública cuando una mujer con diversidad funcional es la víctima.
Las barreras en las denuncias
La violencia de género afecta a todas las mujeres de una forma u otra. Sin embargo, a estas mujeres les resulta más difícil reconocer el maltrato. Esto, ya que dichos abusos se crean dentro de su propio entorno familiar o habitacional. Incluso en las instancias policiales y judiciales. La falta de conocimiento, de recursos y formación, o falta de interés suma a este silencio.
También se debe apuntar que estas mujeres, por el hecho de tener una diversidad funcional, están -en muchos casos- condenadas a una infancia infinita. En muchos casos, durante este proceso de vida, su voz es silenciada y un familiar o su pareja, son quienes hablan por ellas. Cuando sufren algún tipo de violencia de género y se plantean denunciar, su único y mayor obstáculo no es solamente llegar a la comisaría, sino que es poder entenderse en ellas mismas, ya que va a denunciar a su agresor, de quien, en muchos casos, depende.
Así, esta mujer con diversidad se da cuenta que no hay protocolos adaptados. Tampoco, existen recursos suficientes para atenderlas con rigor y eficacia. Por ejemplo, es notoria la inexistencia de intérpretes de lengua de signos, casas de acogida que no contemplan la accesibilidad universal, etc.—. También, que las y los diferentes profesionales que tienen que atender a estas mujeres estén formados y sensibilizados. Desde el agente que cursa la denuncia, pasando por los profesionales de la sanidad, abogados y terminando con el juez o la jueza. Todos ellos deberían estar capacitados para apoyar en situaciones de violencia.
Parece ser, que no se toma en cuenta la existencia de estos casos. Es por ello que no existen suficientes recursos ni herramientas para que ellas puedan ser atendidas adecuadamente. Es cuestión de justicia y equidad. De derechos humanos. Todas las vidas humanas tienen el mismo valor y merecen ser vividas sin discriminación ni violencia.
Glosario
Diversidad funcional es un término alternativo al de discapacidad. Ha comenzado a utilizarse por iniciativa de las propias personas afectadas, y pretende sustituir a otros cuya semántica puede considerarse peyorativa, tales como «discapacidad» o «minusvalía». Se trata de un cambio hacia una terminología no negativa sobre la diversidad funcional. El termino fue propuesto en elForo de Vida Independiente llevado a cabo en 2005.
Capacitismo es una forma de discriminación o prejuicio social contra las personas con diversidad funcional.
Discafobia hace referencia a la aversión (fobia, del griego antiguo Φόϐος, fobos, ‘pánico’) obsesiva contra personas con discapacidad o en situación de dependencia, lo que conduce a adoptar o consentir conductas de rechazo, discriminación e invisibilización de las personas con otras capacidades o en situación de dependencia.
El Día Mundial de la Salud Sexual es una fecha para visibilizar, promover y generar una mayor conciencia social sobre la salud sexual y reproductiva, para así lograr una sociedad más justa. ¿Cómo hemos estado cuidando y aprendiendo sobre nuestra sexualidad en tiempos de COVID-19? Aquí un recuento y recomendaciones para estar informadas al respecto.
La sexualidad se expresa durante toda nuestra vida, y se manifiesta de distinta manera en cada individuo y cultura. Es por ello que debemos aceptar y tolerar la diversidad. Asimismo, garantizar su desarrollo seguro e informado. Este día reconoce que los derechos sexuales son esenciales para disfrutar de una vida sexual libremente elegida, saludable y placentera, sin violencia, riesgos ni discriminación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud sexual como un “estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.
El objetivo es lograr que todos los embarazos sean deseados, que todos los partos sean seguros y poner fin a la violencia basada en género y practicas nocivas contra grupos que suelen enfrentar restricciones en su capacidad para ejercer este derecho básico.
Foto: ONU
Actualmente, el 55 % de las mujeres peruanas en edad fértil accede a métodos modernos de planificación familiar. En Latinoamérica, este porcentaje se encuentra en el orden del 70%. Si bien se han producido avances importantes en los últimos años, aún quedan abiertos grandes debates sobre la sexualidad, especialmente la que respecta a las mujeres; y brechas socio – económicas para acceder a una salud universal.
Suele resultar complicado empezar a cuidarnos o informarnos sobre salud sexual, para esto es óptimo acudir a un profesional que de manera ética nos brinde dicha información y cuidados. En el sitio web del Ministerio de Salud podemos ver cual es nuestro centro de salud más cercano para comenzar a cuidarnos. Otra institución que promueve la salud es INPPARES https://inppares.org/ que brinda consejeria en salud sexual y salud reproductiva de manera accesible.
Hay diversas maneras amigables de encontrar información. Por ejemplo, a través de las redes sociales tanto de personal medico especializado como @tuginealdia o @fementidad, como comunicadoras o sexólogas @yacallateromina, @corazonconleche, @lamujeralborde. No tengamos miedo de velar por nuestro bienestar sexual. Lo merecemos.
Tras dos años de ausencia debido a la pandemia por el COVID-19, uno de los eventos culturales más esperados e importantes, regresa con fuerza. La Feria del Libro Ricardo Palma presenta su edición N° 42 y promete sorprender a todo el público. Contará con más de 60 actividades culturales presenciales y virtuales que se extenderán a lo largo de los 14 días de este evento tradicional.
Todos lo estaban esperando y la Cámara Peruana del Libro no tardó en encontrar la mejor manera de volver a impulsar la cultura, que inaugurando la 42° edición de la Feria del Libro Ricardo Palma. La misma, que empezó a medio día del miércoles 1ro de septiembre en el parque Kennedy en el distrito de Miraflores y se desarrollará hasta el lunes 13 de septiembre.
Foto: Cámara Peruana del Libro
“La mejor manera de reencontrarnos con los libros y la lectura es una feria del libro. La Feria del Libro Ricardo Palma representa para todos un evento tradicional que acoge a miles de lectores. No tan solo vecinos de Miraflores sino de los demás distritos de Lima y de todas las regiones del Perú”, destacó el presidente de la Cámara Peruana del Libro, Wilfredo Del Pozo Alarcón.
Para esta edición, Del Pozo mencionó que los países invitados son Argentina y Venezuela. Ambos, al igual que nuestro país, conmemoran los 200 años de la proclamación de su independencia. En el Anfiteatro Chabuca Granda del Parque Central se podrán disfrutar de presentaciones de libros, conferencias y otras actividades culturales. Todas ellas contarán con las respectivas medidas de bioseguridad para salvaguardar la salud de los asistentes.
“(La Feria del Libro Ricardo Palma) es la feria principal que hay en el Perú. Es la más concurrida, la más querida, gracias al apoyo constante de la Municipalidad de Miraflores que ha generado las condiciones necesarias”, reconoció durante la ceremonia de inauguración, el Director General de la Dirección General de Industrias Culturales y Artes del Ministeriode Cultura, Santiago Alfaro Rotondo. Además, sostuvo que este ejemplo debe replicarse en otros municipios para contribuir con los esfuerzos realizados por la Biblioteca Nacional del Perú y el Ministerio de Cultura.
Foto: Cámara Peruana del Libro
Para culminar con la inauguración, el alcalde de la Municipalidad de Miraflores, Luis Alfonso Molina Arles señaló que “la Feria del Libro Ricardo Palma tiene una importancia muy especial. Esto, ya que retorna de forma presencial y reúne a escritores y editores de Argentina y Venezuela”. El burgomaestre felicitó por la organización a la Cámara Peruana del Libro. Asimismo, reconoció que en estos días el parque Kennedy se convertirá en un lugar de encuentro cultural para los que aman los libros y la literatura.
La 42 edición de la Feria del Libro Ricardo Palma abre sus puertas hasta el 13 de septiembre. Tendrá un horario de lunes a domingo de 11 de la mañana a 9 de la noche. El ingreso es totalmente gratuito.
La Cámara Peruana del Libro invita al público en general a que nos volvamos a reencontrar con lo mejor de la cultura en un solo espacio.