Fotografía hecha por @albieleo Foto intervenida por La Antígona
Sergio es activista digital antirracista y LGTBIQ+. Es chinchana y migrante en Guadalajara, España. Hoy, desde La Antígona, le brindamos el espacio para contarnos sobre su sentir y visión del activismo antiracista. Puedes seguirla en su cuenta de Instagram @SudakaMarika_
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“Sergio es Sudaka Marika aunque no quiera. Me he pasado mucho tiempo pensando si soy algo más que sudaka y marika, más que una persona racializada y más que una persona LGTB. Al final, sin sonar victimista, la sociedad te encierra en eso. Si eres migrante en España, en círculos migrantes racializados les va a chocar que seas LGTB en tu propia comunidad. Si eres LGTB y estás en un círculo LGTBblanco y español, no es que les choque que seas migrante pero ya van a ir con muchos estereotipos ligados a tu persona. Como cumplir ciertas expectativas o que debes haberlo pasado mal, que sí que puedes haberlo pasado mal pero se te trata como de “ay, pobrecillo, pobrecilla que tiene menos recursos en su país. «(…) en su país lo pasan fatal o seguro que en su país recibió muchísima homofobia”.
Y yo no. Realmente salí del armario aquí en España, no en Perú. Esto porque en Perú vivía con mis abuelos y mi padre y no lo veía un entorno familiar seguro. Es decir, tenía vivencias homoeróticas pero nunca llegué a decir nada. Sin embargo, ya estando aquí, y con mi madre tenía un poco más de confianza. Yo vine obviamente con el prejuicio de que aquí sí son un poquito más abiertos de mentalidad que allí. Y que aquí sí que se me va a aceptar y allí sé que no se me va a aceptar. Es una cosa completamente errónea. No se puede generalizar y dar por hecho que por vivir en una zona rural o “x” país tu realidad va a ser de una manera.
Entré en el activismo cuando empecé a tener contacto con gente de Madrid. Esto, porque en Guadalajara sí que hay activismo, pero el poco que había visible era el LGTB. Me llenaba en un principio porque era un momento en que podía salir del armario y decir “sí, soy LGTB” pero sin tener en cuenta siquiera que soy una persona racializada. Es decir que es como otro segundo armario. No tanto de señalar a los demás sino de darte cuenta tú como persona y decir “ostia, soy una persona racializada. Soy una persona migrante y me están tratando como tal: como un ciudadano de segunda, de tercera y cuarta”. Y así es. No se nos da el mismo trato que al resto de compañeros del colectivo LGTBIQ.
Fue un año después que me cambié el nombre de cuenta a @Sudakamarika_. No quería que me conozcan públicamente aquí en Guadalajara ya que se conocen todo el mundo [comunidad LGTB] aunque no sea un pueblo. Ya luego en Madrid, y por redes, sé que me exponga o no, voy a seguir recibiendo el mismo trato de mierda. ¿Qué pasa? Pues que uno me llegará por MD de Instagram y otro me lo dirá por la calle. Y también te dices “nadie se refiere a ti como la latina, eres la sudaka”. No hay neutro porque nadie te llama en neutro. Si es racista dudo mucho que se ponga a pensar en ello.
Lo que falta al activismo [antirracista] de hoy es más autocrítica. Se pide muchas reparaciones por el colonialismo, por no se qué… Pero luego cuando uno la caga ¿qué reparaciones haces? He visto que es algo que muchas veces se ha pasado por alto. Esto ya que en redes siempre se ha señalado a la persona blanca que hace algo racista pero cuando lo hace una persona racializada y migrante se encubre bajo la excusa de que hacer eso es algo muy colonial.
“La cancelación es algo muy colonial”. Eso lo he escuchado cada vez que una persona migrante racializada la ha cagado. El activismo es importante pero no se puede idolatrar a les activistas. Creo que las reparaciones son para cualquier parte. Por otro lado, me gustaría que el activismo dejase de ser tan centralizado. Mi deseo es que se visibilicen más activistas que estén en pueblos. Y Guadalajara no es un pueblo, pero digo yo que habrá más personas racializadas fuera de Barcelona, Madrid y Valencia».
Kathryn Coccia es musicoterapista. Tiene 31 años y ayuda a muchas personas a sentirse mejor y controlar sus emociones tocando su guitarra u otros instrumentos. Conoce aquí lo fantástica que es su labor.
«Soy estudiante PHD en Social Working y musicoterapeuta desde hace cinco años. Actualmente trabajo con cuidado de hospicio, en el cual la mayoría de gente está en su casa. Uso una guitarra, algunas veces otros instrumentos, para ayudar a los pacientes a sentirse mejor. Trabajamos con la música y así expresamos emociones, rememoramos o miramos atrás en sus vidas, ya que la mayoría de estas personas son pacientes terminales. Ellos fallecen después de seis meses o menos. En su familia es emocionalmente difícil, porque su cuerpo también pasa por cambios, hay mucho dolor. Entonces la música allí es usada como un mecanismo de sanación para hacerlos sentir mejor de todas las formas posibles
La primera vez como musicoterapeuta fue shockeante al ver a gente que estaba en una situación difícil o muy enferma. Pero a medida que pasaba el tiempo, fue siendo una parte normal de mi vida. Ver a la gente así puede ser muy triste, pero también aprendí que es parte de la experiencia de ser humano.
Lo bonito de la musicoterapia es que está especialmente diseñada para reducir el dolor e incrementar el confort en la gente. También hay medicación que ayuda y tienen una cama de hospital dentro de su casa que los mantiene en una óptima situación.
La dinámica es de persona a persona. Los pacientes tienen diferentes diagnósticos como demencia, cáncer, entre otros. Es por ello que hay diversos grados de dinámicas, depende del proceso de la enfermedad. Además, influye mucho si la familia está presente con esa persona. Así se genera un ambiente colaborativo.
En algunos casos soy sólo yo, sentada a un lado de la cama de una persona con los ojos cerrados, que no responde, pero la ciencia te dice que la gente escucha y realmente lo creo. Usamos música que es importante para el paciente, que le gusta. Si la persona es de una cierta religión, le tocamos música religiosa, o rock’n’roll o country. Tenemos que ser capaces de hacerlo de acuerdo a la situación. Pongo mucha atención en la persona, en su respiración, si hace algún sonido o dice algo, el lenguaje de su cuerpo, que me diga que el paciente y yo estamos en sintonía.
Durante la pandemia estuvimos realizando algunas visitas virtuales, pero generalmente no lo hago. Vuelvo al trabajo presencial en noviembre. Ahora será diferente: trabajaré una vez por semana y será igual que un hospital. Hay 60 camas donde la gente puede ir con síntomas que ellos ya no puedan manejar. Tengo que llevar lentes protectores, mameluco y estar con todas las medidas de seguridad para estar protegida, pese a que estoy vacunada. Suelo tomar de la mano a mis pacientes, como una acción humana e íntima entre paciente y musicoterapeuta, pero ya no lo puedo hacer. También tengo compañeros que se detuvieron de hacer musicoterapia, ahora están en otros trabajos, otros todavía no encuentran. Son tiempos realmente retadores como profesional, debo admitirlo».
Collage de medios independientes con enfoque feminista en América Latina. Diseño: La Antígona
Este mes recordamos la importancia de la presencia de las mujeres en los medios y el gran labor que realizan día a día para eliminar brechas y ser voces de cambio. Los cambios se hacen en conjunto, con esfuerzo y sororidad. Es por ello que desde La Antígona promovemos un periodismo independiente y feminista no sólo en Perú sino en toda Latinoamérica. Aquí te presentamos una perspectiva de cuál es la situación actual y cómo podemos alcanzar este objetivo.
Si bien en teoría todas las personas son iguales en deberes y derechos, la desigualdad entre hombres y mujeres (y diversidades) en todos los espacios, es evidente e histórica. Debido a la necesidad de visibilizar los casos de violencia de género, agresiones sexuales y la lucha de las mujeres por la equidad en todos los aspectos, el feminismo ha logrado un espacio. Permanecerá en la agenda pública para evidenciar la necesidad del enfoque de género en todos los aspectos de la vida.
El periodismo, y especialmente el latinoamericano, también ha sido sacudido por el activismo feminista por la igualdad de derechos. Su propuesta es integrar este enfoque no solo a la reivindicación de temas usualmente relegados como «no importantes» para la mirada masculina de quienes dirigían las redacciones si no también promover espacios de trabajo seguros y fortalecer la articulación sorora entre periodistas, apoyándose en la colaboración y en el potencial de amplificación que tiene internet.
Un periodismo comprometido
Es cierto que lo que no se nombra, no existe. Pero también es cierto que de lo que no se habla, o lo que no está representado, desaparece ante lo que Chimamanda define como «el peligro de una historia única» narrada por quienes tienen el poder y visibilidad para poner su voz en la esfera pública. Frente a este silencio sistemático, la organización de mujeres y disidencias tomaron espacios tradicionales y on-line para poner sobre la mesa el poder de «otras» historias.
Mórica Maureira, en entrevista para el Knigth Center, señala que el periodismo feminista se encarga de poner en los medios de comunicación tradicionales no solo los derechos humanos de las mujeres, si no también las desigualdades estructurales que permean la cotidianeidad. Mujeres en el Medio, la organización de la que Maureira es cofundadora, refleja que la fortaleza de las mujeres es la sororidad, que organizada y articulada, amplifica temas de urgencia y trabajan lo que ellas llaman “#críticademedios” con enfoque de género.
En 2010 el monitoreo global de medios de la wacc, concluía en que la representatividad femenina en medios de comunicación tenía un tratamiento distinto a la masculina: No nombrándolas como expertas en su tema, con más propensión a enfatizar características físicas o de edad, o identificándolas en relación a otras personas de su familia. Las mostraban principalmente como víctimas (en las secciones policiales) o como objetos de deseo (en las fotografías). Por ende, reforzaban estereotipos. Frente a esto y teniendo en cuenta que ya en1995 la Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing consideró a los medios de comunicación como una de las doce áreas prioritarias para lograr la paridad entre géneros. El periodismo feminista es una oportunidad para transformar esta realidad. Un periodismo disruptivo, en red, que establece una agenda pública comprometida con la lucha contra la desigualdad y el enfoque de género.
Como señala Camila Magnet, directora de Copadas.cl, los medios con perspectiva feminista son necesarios en américa latina. Esto, ya que cada país tiene realidades distintas pero coinciden en sus medios de comunicación masivos, manejados por el poder económico y el patriarcado. «Es necesaria una mayor cantidad de información con un enfoque integral de protección para las mujeres. Que, a su vez, plante cara ante esos medios tradicionales a los que nos han acostumbrado. Un periodismo que vaya más allá de la lógica del clickbait y no solo informe. Un periodismo que se haga cargo del vacío de quienes no tienen acceso a la información y educación»
Más allá del discurso: Un compromiso
Más allá del discurso y los temas que el medio pone en agenda, un medio de comunicación de carácter feminista está comprometido deontológicamente con una perspectiva de género dentro de la redacción. Un lugar donde las noticias se producen. Ser mujer y periodista no es nada fácil y mucho menos en un contexto de COVID 19.
El 6to GMMP indica que, «Si las cosas siguen igual, se necesitarán al menos 67 años más para cerrar la brecha para la igualdad de género en los medios de comunicación tradicionales». Esto se hace evidente en casos reconocidos como el movimiento digital #LasPeriodistasParamos que sucedió en el 2018 en España, en la huelga del #8M. Este movimiento, analizado por María Iranzo, recoge la vulnerabilidad laboral de las periodistas en un contexto de digitalización masiva y crisis económica. El GMMP hace presente además, que cerrar la brecha sigue siendo insuficiente sin una mejora de calidad del periodismo desde una perspectiva de género.
La codirectora de LatFem, Florencia Alcaraz, en una entrevista en DW plantea que el periodismo feminista ha de ser interseccional. Debe considerar el género, la raza, la clase, la edad o la orientación sexual, entre otras muchos criterios. Y no sólo eso. También debe contextualizarnos en una realidad estructural. Por ello no debe presentar estas características como historias aisladas.
Camila Magnet es directora del medio digital Copadas. Ella afirma que creer y defender la igualdad de derechos y oportunidades es una perspectiva que guía la línea editorial de los medios de comunicación feministas. También hace presente que un espacio joven e independiente que asume la etiqueta de «feminista» contrae una gran responsabilidad en su exposición al escrutinio público. Elegir abrazar ese compromiso es transformador a nivel personal, enfatizando lo colaborativo, el autocuidado y el aprender del error. Estos aprendizajes a nivel individual y comunitario son visibilizados y promovidos también por la academia de Chicas Poderosas. Motivan a tener espacios de deconstrucción y aprendizaje, tanto en su curso de liderazgo para periodistas en Mujer, poder y medios como en su cursoModelo para armar. Este último, un lugar para trabajar en equipo y desde la interseccionalidad y la diferencia.
En resumen y como señala Laura Aguirre, directora de Alharaca, apostar por un medio feminista es asumir una práctica y ética tanto externa, posicionando temas en la agenda pública, como interna, creando una atmósfera empoderadora y segura para las mujeres y diversidades en la redacción.
Muy reconocida en gran parte de Latinoamérica y una buena parte de Estados Unidos, Canadá, Europa e incluso Japón. Cuenta con más de 20 años de carrera musical, más de 15 Latin Grammy, 2 Grammy, 9 álbumes de estudio. Tuvo participaciones musicales para películas como Coco de Disney. Fue reseñada y entrevistada por grandes e importantes medios musicales como Pitchfork, NPR Music, The Needle Drop, pasando del Rock al Pop hasta la música folclórica y tradicional mexicana. ¿Cómo Natalia pasó de ser la sensación del pop juvenil mexicana a una de las más importantes voces y representantes de la música tradicional y folclórica de México? En esta nota te lo contamos.
Debut y HU HU HU
Natalia desde sus inicios demostró hacer lo que quería hacer. Es decir, a pesar de contar con managers y disqueras desde muy joven y perteneciendo a un grupo prediseñado, Natalia Lafourcade evitó y “escapó” de ello realizando lo que precisamente resultó su primer disco y debut en la música. Ella expresa su sentir de esos días y los resume en el sentimiento rebelde y juvenil viviendo en los 2000’s, como indica el primer sencillo de este disco. Sin embargo, su intención era intentar algo distinto a lo que la industria quería con ella.
Sin querer logró tener uno de los discos más exitosos del momento en México. Los sencillos del disco debut de Lafourcade“En el 2000”, “Busca un problema”y otros, fueron hits que cautivaron a toda a una generación. Así, generó desde un inicio, un fanbase y un público que se identificó desde ese entonces con las canciones de Natalia. A partir de eso, además de lograr ser la sensación juvenil de México, logró participar con música por primera vez en una película, Amarte Duele.
Nuevas y prontas facetas
Tres años después, Natalia Lafourcade decidió darle mayor protagonismo a su agrupación. Esto, en parte como un agradecimiento y por otra parte con la intención de mostrar otra faceta estando en todo su furor juvenil. De este modo nace Natalia y Laforquetina y su disco “Casa”. Con este demostró, además de ese espíritu juvenil y emocionante, liderazgo, creatividad y autonomía. Asimismo, se mostró inmersa en las líricas y lo instrumental. Hizo parte también del arte visual de la portada del disco, tomando decisiones y haciendo aportes creativos desde su percepción.
Desde muy joven Natalia ha vivido lo que puede ser el sueño de muchos artistas. Ese sueño de ser artistas y músicos de tiempo completo y lo que involucra : firmar con disqueras, contar con productores y presupuesto para el desarrollo de su trabajo musical. Sin embargo, esto nunca ha afectado las decisiones y determinaciones de Lafourcade sobre su música. Así, a modo de demostrar que con todo esto logró el desarrollo de ‘Casa’ junto a La Forquetina, este proyecto no tuvo más que una gira corta. Aun así, se llevó un Grammy Latino.
Ya con un rotundo éxito y un gran público, Natalia cuenta que fue en ese momento cuando más perdida se sentía. No estaba segura si eso era lo que quería hacer toda su vida. No estaba segura de seguir haciendo música por más que la amara y sintiera que fuera su vida. Por ello decide “retirarse” a Canadá, con la intención de ‘alejarse’ de la música por un tiempo. Sin embargo, sin querer, allá fue donde más encuentro con la música tuvo.
Vivió en una casa de artistas de múltiples instrumentos, influencias y culturas. Esto no sólo permitió que se reencontrara con la música y que se asegurara que esa iba a ser su profesión y proyecto de vida. Según afirma Natalia, fue uno de los momentos de mayor inspiración en su vida. Fue cuando se le ocurrió entonces el proyecto Las 4 estaciones del amor. Dicha idea nació a partir de su encuentro con los muchos músicos con los que compartió en Canadá y la intención de querer hacer algo orquestal.
Con este proyecto Natalia descubre una nueva faceta de directora y alguien capaz de hacer algo completamente distinto, pues Las cuatro Estaciones Del Amor es un proyecto netamente instrumental al cual ella llamó Pop Sinfónico.
También salió de su confort, dejó un poco el sentimiento y la emoción juvenil y expresó algo netamente dedicado e inspirado por el amor. Cuenta Natalia que con este disco buscó expresar distintas etapas que se viven a través del amor representadas en estaciones y por supuesto en música.
Las cuatro estaciones del amor serían de vital importancia para su siguiente disco solista oficial: HU HU HU.
Luego de su viaje a Canadá y de trabajar con la orquesta sinfónica de Jalapa para LCEDA, nuevos instrumentos, nuevas sonoridades, atmósferas y nuevas inspiraciones dieron nacimiento a su siguiente disco.
La importancia deHU HU HU para la carrera de Natalia radica tanto en la llegada de nuevos instrumentos y sonoridades como en el acercamiento con otros grandes artistas que ella admiraba. Por primera vez, pudo colaborar con Julieta Venegas, quien participa en la canción ‘Hu Hu Hu’. Asimismo, con Juan Son (Porter) y Carla Morrison.
Aquí Natalia nos muestra otro mundo que desarrolló a través de esas nuevas sonoridades e inspiraciones. Nos narra algo más fantástico e imaginativo: fábulas y cuentos sobre el amor, sobre la vida y el mundo.
A partir de entonces escuchamos a una Natalia Lafourcade que aprovecha y usa distintos instrumentos y ritmos, y que aprende y se nutre de sus ídolos.
Mujer divina, disco clave
Su creatividad tomó otro rumbo al desear hacer un disco “no-propio”. Fue cuando se encontró con la música del cantautor, leyenda musical mexicana, Agustin Lara. Dice Lafourcade que al escuchar su música y al conocerlo tuvo una corazonada. Sintió como si la música le hiciera un llamado a conectarse con esta parte de sus raíces, a México y a lo tradicional. Además también decidió tomar este nuevo proyecto como un reto.
Pues cuenta también que durante el proceso de Agustín Lara, sentía mucho dolor físico, no podía siquiera cargar una guitarra. Aun así con mucho amor y esfuerzo este proyecto se realizó.
Natalia trasladó sus canciones favoritas de Agustín Lara a guitarra y piano para así escoger y decidir cuales interpretar y hacer parte del disco. También, para combinar el mundo de Lafourcade con el antiguo mundo que dejó Lara. Sin embargo, estaba segura que no sólo era un homenaje a Agustín, sino también a la principal musa e inspiración del mismo Lara: las mujeres y como tal, a la feminidad. Natalia Lafourcade entonces decidió “balancear” un disco tan femenino para ella. Por esta razón decidió invitar a varios grandes artistas que ella admiraba y seguía desde hace tiempo como Miguel Bosé, Gilberto Gil, Vicentico, Meme, y otros más maestros e ídolos de la artista mexicana.
Al escuchar Mujer Divina: Homenaje a Agustin Lara es notable como Lafourcade deseaba plasmar el romance y el ambiente bohemio de Agustín a través de su sonido tierno, pop y de algún modo divertido. También es una muestra de la validación que ya recibía Natalia como una de las grandes artistas hispanoamericanas por los demás artistas “grandes” y de mayor carrera.
En Mujer Divina escuchamos a una Natalia alejada del pop que solía hacer, con una madurez notable se acerca mucho al bolero y a la balada y otros ritmos y géneros nuevos en la música de Natalia. Se puede decir que es el primer, más conciso y directo encuentro con la música tradicional mexicana que más adelante resaltará en su ser de artista. Por ello, Mujer Divina debe ser escuchado y visto como un disco disruptivo en la carrera de Natalia Lafourcade.
Derecho de nacimiento y la causa social
Mientras hacía promoción de Mujer Divina y el disco llegaba a su público globalmente, en México se vivía un momento álgido en materia política. Natalia no fue indiferente. Viendo y viviendo la situación, los movimientos juveniles y el inconformismo del pueblo en aquel entonces Lafourcade preguntó en una de sus redes sociales “¿Que le dirían ustedes a nuestros líderes?”. Dicha acción no fue sólo por preguntar. Esa simple pregunta para ella, tenía un objetivo. A partir de las múltiples respuestas que tuvo decidió condensar esas ideas y hacerlas canción. Una de las canciones más importantes y relevantes en la trayectoria de Lafourcade. Así nace al menos la idea central de ‘Derecho de nacimiento’: canción que en ese momento unió a los artistas y músicos en apoyo a los movimientos juveniles, específicamente el movimiento #Yosoy123.
«Un derecho de nacimiento» no sólo expresa y habla de ese momento específico en México. Es una canción con vigencia infinita y que no pertenece a ningún lugar específico, pues en distintas ocasiones la canción ha acompañado muchos otros movimientos sociales en gran parte de Latinoamérica.
“Yo no nací sin causa, yo no nací sin fe…”
El disco perfecto, Hasta la raíz
Hasta la raíz es el disco que se complementa a través de los demás y primeros discos de Natalia Lafourcade. Se percibe ese pop romántico y meloso que la ha destacado por años con toques o fusiones de otras músicas como Rock, Reggae, Jazz y Bossa Nova. Tal resultado ha sido una de las intenciones de Natalia desde siempre. No quedarse en un sólo estilo musical. También escuchamos a una Natalia que canta al desamor desde el amor, que le canta a la vida, y que expresa sentimientos e historias muy profundas a través de la intención sublime, delicada y elegante de los boleros y la baladas. Escuchamos a una Natalia que es capaz de hacerle una apología a la tristeza y a la nostalgia. Apreciamos a una Natalia que toma cosas del pasado pero que logra mantenerse actual, vigente y fresca. Es un disco dinámico, conmovedor, cautivador y emocionante.
Pero ¿cómo Natalia logró recopilar todo el trabajo que había hecho? ¿Cómo recogió todas sus influencias, toda la inspiración que sentía especialmente desde el Homenaje a Agustin Lara?
La intención de Hasta La Raíz fue mostrar algo totalmente personal y transparente, explica Natalia. Añade que son canciones que hablan de ella, que el disco es un disco muy de ella. Con él quiso diferenciarse del sentimiento juvenil y fantasioso de su debut y de Hu Hu Hu. Agrega además que, este disco es un disco que permite ver todo lo que ha ocurrido con ella, que permite ver a través de las mismas canciones cada historia.
Además de lo que sustrajo de Agustín Lara esa pasión y ese sentimiento por el amor, tuvo un par de influencias muy importantes durante la creación de Hasta La Raíz; Joni Mitchell y su disco Blue, y Michael Kiwanuka con su debut Home (2012). Otra muestra de que Natalia es alguien que sabe tomar elementos del pasado manteniéndose presente y vigente.
Hasta la raíz es el disco en el cual Natalia ha puesto más de sí. Es por el cual fluyó en tres años a través de distintos lugares mientras viajaba de gira o por otras cuestiones personales: Colombia, México, Cuba, Las Vegas y su casa. El disco no fue tan planeado, afirma Lafourcade. Por eso quizá sea una de las razones por las que se logra escuchar tan profundo y natural.
Con HLR logró 5 Grammys Latinos y 1 Grammy, sin embargo la importancia y el legado de este álbum no sólo queda en los premios. Recordemos que fue destacado por muchos medios especializados de música, y por supuesto uno de los más apreciados y queridos por su público hasta el día de hoy.
Natalia imparable, Musas Vol. I y II
Es increíble la forma en como Natalia pasa de proyecto en proyecto; como adopta ideas, intenciones, influencias y propuestas diferentes en poco tiempo.
Luego del éxito de Hasta La Raíz, giras, colaboraciones en otros proyectos y un merecido descanso, Natalia Lafourcade sentía que era inevitable hacer un disco con Los Macorinos a partir de su encuentro con ellos en un homenaje a Chavela Vargas.
Natalia tenía esta idea de las Musas. Es decir, de canciones y artistas del folclor y la tradición latinoamericana que de una u otra forma la habían inspirado a ella y a muchos otros artistas actuales por muchos años. Fue así como la artista seleccionó cuidadosamente una gran lista de canciones para re-interpretar.
De este modo propuso la idea y presentó esta gran lista de canciones a Los Macorinos. Miguel Peña, guitarrista del grupo, comenta que Natalia fue muy selectiva y cuidadosa al seleccionar las diferentes canciones y que no había trabajado con una artista igual.
Así Lafourcade ‘completó’ la madurez musical e incluso personal que empezó desde el Homenaje a Agustin Lara. Esta vez volvió a rendir homenaje a la época, a la tradición y a la gran herencia musical latinoamericana; incluso a Los Macorinos, pues este disco no es sólo de Natalia Lafourcade. Su nombre indica que es un disco “A manos de los Los Macorinos”.
Musas, es un viaje, un viaje a otras épocas, a distintos momentos de la música, es un viaje a la raíz y tradición cultural y musical latinoamericana. Natalia L. logra demostrar su capacidad de salirse de lugares comunes. Cuenta que su intención era juntar su propio mundo con el mundo musical de Los Macorinos.
Tan grande fue la inspiración e importancia de esta idea para Natalia que Musas dio para un segundo volumen. Así al siguiente año nace Musas (Un Homenaje al Folclore Latinoamericano) A Mano de Los Macorinos Vol. II donde se escucha una versión de su gran y anterior trabajo ‘Derecho de nacimiento’ por supuesto con el toque y sonido de Los Macorinos.
Un detalle no menor de Musas, es que este fue grabado en directo detalle que muestra la intención orgánica, natural y de antaño por parte de todo el equipo de trabajo, Los Macorinos y Natalia.
Seguir en la raíz, Un canto por México Vol, I y II
Lafourcade conoce a Los Cojolites, una agrupación de música tradicional mexicana (Son Jarocho) fundada en 1995. Lo hace aproximadamente en 2015 durante su gira de Hasta La Raíz. La conexión con ellos fue inmediata. Natalia siempre deseosa de conectarse con su raíces se relaciona muy bien con ellos. Sin embargo, su encuentro ‘real’ se da después del desafortunado terremoto de Puebla que afectó el Centro de Documentación de Son Jarocho fundado por Los Cojolites. Por esto, en 2017 Natalia realiza un concierto benéfico llamado ‘Un canto por México’ a favor de la reconstrucción del centro.
Luego de todas las repercusiones de Musas I y II, en 2019 Natalia lanza “Una vida”. Fue uno de los primeros sencillos de lo que vendría a ser su más reciente proyecto dedicado y homenajeando a la tradición musical mexicana, “Un canto por México Vol. I”.
Nacido y producido con sentido social e histórico, «Un canto por México” continúa la línea tradicional en la que Natalia Lafourcade ha querido dedicar desde el Homenaje a Agustin Lara.
Pero esta vez es un homenaje específico. Es un homenaje a la tradición mexicana, a su país, a sus raíces más cercanas y propias. Sin embargo, no tiene la misma idea de Musas ni del Homenaje a Agustín Lara. En este encontramos nuevas canciones y anteriores canciones de la autoría de Natalia con sonido totalmente mexicano, como la re-versión de su éxito ‘Hasta La Raíz’ junto a Los Auténticos Decadentes al estilo Ranchera, ‘Para que sufrir’ con Jorge Drexler guiada más hacia el bolero, ‘Lo que construimos’ con Meme al estilo cumbia ranchera y ‘Un derecho de nacimiento’ junto al Panteon Rococo. Con esto, también vemos una fórmula o ‘receta’ usada en el Homenaje a Agustin Lara, la participación e invitación a un nuevo reto de otros artistas.
Natalia afirma que este disco le sabe a mole porque tiene muchos ingredientes. Es exótico y muy propio.
Así sale a la luz en 2020 Un Canto Por México Vol. I, con los lanzamientos de los sencillos “Una vida” y “Mi religión”. Esta última, siendo un homenaje especial al amor y especialmente a la música. Aquí, afirma que la música es su vida y su religión.
En 2021 se lanza Un Canto Por México Vol II a pesar de la pandemia global. Logra la segunda parte de este disco altruista, social y tradicional, con el cual termina (por ahora) el homenaje a la música mexicana en general, junto a una gran selección de artistas latinoamericanos que de alguna forma también hacen parte de la herencia de la música latinoamericana y mexicana. El disco es como es porque está hecho en comunidad, indica Natalia.
Algunos podrían afirmar que Natalia Lafourcade siempre ha tenido todo a su favor. Padres y familia de músicos y artistas, disqueras, medios y público. Sin embargo, no cualquiera podría aprovechar todo esto de la manera que lo ha hecho Lafourcade. No cualquiera aprovecharía todas estas oportunidades para evolucionar, madurar y trascender de la manera que Natalia lo ha logrado. Ha cambiado de ritmos y géneros musicales sin faltarles el respeto, yendo acorde a sus vivencias e influencias.
Nos ha expresado y entregado gran parte de su propia vida y personalidad en múltiples canciones. Ha participado en películas, ha retado y propuesto a otros artistas a salirse de sus zonas de confort. Igualmente, ha sido invitada por otros grandes artistas que la validan y ven como una de las grandes dentro de la música popular, comercial, tradicional e incluso folclórica, como Juan Gabriel en su momento, Omara Portuondo, Los Ángeles Azules y más. Ha hecho parte de causas sociales y altruistas a favor de movimientos juveniles e históricos, y de algún modo ha puesto la música tradicional mexicana y latinoamericana de nuevo en boca y en oídos de nuevos públicos y medios musicales alrededor del mundo. Todo ello, con esa sonrisa, buen humor, inocencia y creatividad que demostró desdeEl 2000hasta su bagaje y gran experiencia actual.
La Mamba rompe esquemas. La cantante afroqueer peruana de 32 años, que llegó a los televisores peruanos tras entrar a La Voz Perú, derrocha libertad, talento y rimas a donde vaya. A poco menos de un mes de haber lanzado su primer single, conversó con La Antígona sobre la misoginia y discriminación en la industria musical peruana, la importancia de la representación y su proceso de reconciliación con su esencia e identidad.
No pudieron resistirse. La propuesta de festejo y dembow que La Mamba llevó a su audición en La Voz Perú no solo logró que los cuatro entrenadores voltearan sus sillas, sino que también los puso de pie para bailar. “Gracias por haberme hecho nacer en el Perú”, expresó mirando al cielo Eva Ayllón cuando ella ya había aceptado estar en su equipo. Y es que eso es lo que genera conocer a una artista tan multidisciplinaria, libre y auténtica como La Mamba.
Video obtenido de YouTube
Muchos televidentes la conocieron ese día, pero su carrera como solista empezó realmente a inicios del 2017 cuando, luego de estar un buen tiempo trabajando en un call center y “siendo un ser humano que no era en lo absoluto”, inició un proceso de sanación que le permitió conectar con sus verdaderos deseos. Su decisión de renunciar a la música años atrás no había sido gratuita, por supuesto. Sobre todo cuando desde muy pequeña, sin saber siquiera que era una carrera a la que podía dedicarse, pasaba sus días cantando.
Pero fueron sus primeras experiencias las que no solo crearon conflictos entre ella y la música, sino que también la hicieron cuestionar su propia esencia e identidad. “Estuve en este elenco que quiere ser inclusivo y pone a niñas racializadas en un espacio blanco donde es evidente que las niñas privilegiadas no reciben el mismo trato o tienen las mismas oportunidades. Cuando eres niña lo primero que piensas es ‘no soy suficiente’”, sostiene.
Los bloqueos, inseguridad y el tiempo que pasó sin poder cantar en público terminaron cuando un amigo, que conocía su pasión por el canto y la composición, le pasó la voz para presentarse en su tocada. Aquello le abrió otras puertas, y así fue que empezó a hacer coros para un grupo de rap y para la banda peruana de reggae Semillas. No obstante, aquellas no fueron sus únicas influencias.
La Mamba creció rodeada de música criolla. No es de extrañar que muchas de sus composiciones sean valses y landós. “Me parece súper importante reconocer las raíces y cuidarlas y compartirlas”, comenta, lamentando que en las escuelas el conocimiento que se imparte sobre nuestra propia cultura sea muy superficial. Al preguntarle sobre cuál es el género musical al que finalmente decidió dedicar su carrera, no tiene una sola respuesta.
Al ser una artista que aún no contaba con estudios ni mayores recursos económicos, explica, lo más accesible para ella fue empezar a experimentar con beats digitales. Intentar armar una banda, que es lo que siempre ha querido, implicaba pagarle a personas para que se comprometan con el proyecto. Además, aún sin saberlo, hacía rap desde pequeña. “El rap tiene una energía bien contestataria, súper buena como para poner cosas en la mesa”, comenta.
“Me gusta el trap, el reggaeton, el rap, pero no me veo haciendo eso. Lo veo más bien como un puente para hacer otras cosas”. En su opinión, fusionar es algo muy natural, pues cada persona tiene una esencia propia que le permite expresarse a su manera. “Es importante saber de dónde vienen las cosas, por qué se hicieron así y por qué tú lo quieres hacer diferente”, concluye.
Y fue justamente la música tradicional la que le permitió conocer a sus primeros referentes afroperuanos. Lucila Campos,Lucha Reyes, Pepe Vásquez y el Zambo Cavero entonaban los temas que los convertirían en célebres embajadores de nuestra música. No obstante, apunta, todos tuvieron trágicos finales. “Han sido cuerpos explotados en la industria de la música, visibles pero llenos de heridas y sin espacios de sanación”, comenta.
En ese sentido, rescata el éxito de Eva Ayllón, mas precisa que no se sabe mucho de cómo llegó a donde está hoy. “Muchas veces lo que uno necesita es saber cómo lo hizo. ¿A qué brujo invocaste? (risas)”. La Mamba creció creyendo que por ser una niña afroperuana no podía acceder a ciertos espacios. Esto, debido a lo que veía a su alrededor y por lo que su familia le decía. “Cuando tuve cable y me enteré de que existía Beyoncé. Que había una negra exitosa que la rompía y que era respetada. Pensé ‘yo quiero eso’».
A pesar de contar con algunos referentes afroperuanos internacionales y nacionales, La Mamba no siente que haya habido artistas visiblemente afroqueer o transgresores mientras iniciaba en la música. “Me hubiese encantado tener un referente para todas esas cosas que te da miedo mostrar o sobre las que temes ser sincera”, añade. Y a pesar del paso de los años, la deuda histórica que la industria musical con comunidades como la afroperuana y LGBTIQ+ sigue incrementándose.
Ella lo ha experimentado en carne propia. Desde la precarización por la ausencia de títulos profesionales hasta las barreras que se establecieron en su mente debido a las distintas violencias que recibió durante su vida. Todo aquello dificulta sacar adelante un proyecto musical desde la autogestión. “En otros países te descubren e invierten en ti, pero acá siempre tenemos que estar ahí detrás para lograrlo”, precisa.
Por si fuera poco, la apropiación es otro obstáculo que dificulta la representación de las personas racializadas en la música. “Tengo una amiga afro que hace rap y trap, que es demasiado talentosa, y está vendiendo chocotejas. Mientras tanto, otra chica súper privilegiada ve lo que hace y lo copia. Sale con trenzas, tiene factores afro en su música y no visibiliza o incluye en sus producciones musicales a ninguna chica afro. Ni siquiera se trenza con una persona afro”, señala. Mientras que para unos es fácil lucrar con estas expresiones e ideas, los artistas racializados deben esforzarse el triple.
En la actualidad, las industrias musicales alrededor del mundo llevan por bandera el girl power y la diversidad sexual. Sin embargo, a veces parece ser una mera cuestión de marketing pues las estructuras de poder se mantienen inamovibles. En la experiencia de La Mamba, el patriarcado es la respuesta, pues las artistas se encuentran desde hombres que las cosifican y acosan con comentarios y propuestas no solicitadas, hasta mujeres sin el más mínimo sentido de sororidad que solapan su racismo y clasismo en acciones normalizadas.
De igual manera, se ha topado con formas de discriminación por ser parte de la comunidad LGTBIQ+. “Te das cuenta en el trato que recibes, en los ‘pero’ o en las condiciones que te ponen”, apunta. Incluso en una ocasión un productor le propuso crear juntos, bajo la condición de que ella finja ser una persona diferente y que presentara en sus temas a la mujer como objeto sexual porque “es lo que vende”.
Y enfrentarse solo a un mundo hostil es difícil. La Mamba lo sabe. Cuando llegó a Latina para su audición en La Voz llevó a dos miembros de, como ella le llama, su familia escogida. Cuando piensa en su comunidad, suspira. “Hasta que llegué a mi comunidad no empezaron a pasar cosas. A inicios de este año me mudé con mi roommate actual que es Xime, que también es una persona LGTB racializada. Ha sido como un alivio, como darme cuenta de que siempre estuve bien”.
La Mamba ha prestado su voz para distintos proyectos que se alinean a sus luchas personales, como ‘Tenemos Razón’, un himno feminista interpretado por distintas artistas peruanas. Asimismo, formó parte de la campaña política de la candidata trans al Congreso Gahela. Para ella, aquello fue un espacio de sanación. “Es chévere poder ser tú y no sentirse como la rara en un espacio, ni tener que estar explicándole a la gente tus necesidades o quién eres, porque eso está implícito”.
Hoy en día se encuentra en un lugar en el que está conectada con su arte y con su identidad. “Siento que mi música no podría existir si es que no rescato mi identidad”, destaca. Su sentido social hace que sus artes estén a disposición de lograr que las personas encuentren su propósito y de visibilizar las problemáticas que sus comunidades experimentan.
Además, su paso por La Voz le ha permitido ganar visibilidad, con lo que planea atraer a personas que quieran tocar con ella y sumarse a su proyecto musical. Por lo pronto, hace un mes sacó su primer single ‘Así de Simple’ junto a Aaron Mind y está trabajando en sacar a la luz sus composiciones propias. Asimismo, está decidida a utilizar todas las herramientas que tenga para comunicar y motivar a los demás a cuestionarse desde el artivismo. “De que van a ver mi cacharro, lo van a ver ” (risas), afirma.
La Mamba cree en el poder del arte para sanar y en la importancia de la representación para las generaciones venideras. “La hago ser un referente por mis sobrinas y por otres niños queer, afro, racializados. Me apunto”. Y en ese intento, su consejo final es uno que quizá le hubiera servido escuchar de pequeña. “Son valiosos, permítanse fluir en sus curiosidades, no se la crean cuando las personas les digan que no pueden, pueden ser lo que quieran”, finaliza.