Mirtha Navarro: «La  enfermería no solo es ciencia, es un arte»

Mirtha Navarro: «La enfermería no solo es ciencia, es un arte»

Por Emma Ramos

Mirtha Navarro aplicando la vacuna. FOTO: Archivo del Instituto Nacional de Oftamología

Mirtha Navarro, es una de las muchas enfermeras que luchan en primera línea. Fue una de las primeras enfermeras que vacunó a todo el personal de salud  del hospital Víctor Larco Herrera, INO, entre otros. Hoy, conversa con La Antígona para relatar su experiencia sobre su jornada laboral en tiempos de Covid-19 y los obstáculos que se enfrenta por los bajos recursos que presentan los hospitales del país.

Mirtha descubrió su vocación de enfermera desde los 10 años. A esa edad  le gustaba ir al puesto de salud  de Tongorrape, Lambayeque a ayudar a las enfermeras a cortar gasas y algodones. Así mismo, su padre le enseñó a inocular inyecciones y manejar algunos instrumentos quirúrgicos que eran básicos de curaciones, ya que en ese entonces su papá contaba con los conocimientos necesarios porque trabajó en el  área de sanidad del ejército.

A los 16 años decidió viajar a Lima y estudiar su carrera soñada. En su segundo año, empezó a practicar en la clínica CIRLAP junto al Dr. Jorge Cuyubamba (director médico) con quién viene trabajando hace más de 20 años. 

No contenta con obtener el grado de técnica de enfermería, a sus 34 años, decidió estudiar en la universidad para ser licenciada. Pese a muchos obstáculos y responsabilidades de mamá, logró culminar con éxito su carrera.

Actualmente como licenciada nunca pensó vivir una pandemia, ni mucho menos separarse de su familia por temor a contagiarlos. Menos pensó  en descansar o dejar su trabajo, sino al contrario, sus ganas de querer ayudar a su prójimo cada vez eran más fuertes.

Cuando llegó  la pandemia, ¿Dónde recibiste la noticia y cómo cambió o influyó en tu trabajo?

La pandemia llegó en marzo. Yo estaba en una charla en el hospital Grau donde hice mi internado hospitalario. Faltando una semana para terminar el internado se presentó un caso de Covid-19. Además, nos dijeron que no podían haber internas en el hospital porque no contaban con mucho equipo de protección personal. Al principio, lo tomé como una exageración, pensando que esto acabaría en una semana.

El lunes me presenté en mi trabajo,clínica CIRLAP, y me dijeron que entramos en cuarentena, la clínica se cierra. No lo podía creer, esto era realmente serio y peligroso. Hablé con mi jefe para encontrar una solución y la posibilidad de atender al menos por emergencia. Lamentablemente, se presentaron algunos pacientes  positivos, cuando era así, era una cosa de locos porque todos estábamos cubiertos y durante toda la cirugía teníamos que estar con el mameluco, mandil quirúrgico, con tres mascarillas, con los lentes y  el casco encima. 

¿Llegaste a atender a personas con Covid-19?

Sí, se presentaron casos para cirugía y pacientes positivos de covid. No podíamos dejarlos, aún cuando estábamos en el  pico más alto de la pandemia. Me acuerdo que llegó un caso de  apendicitis, no operarlo sería algo inhumano. Para esto mi jefe me consultó sobre qué hacer y yo le respondí: Lo operamos, tomamos todas las medidas  y arriesgamos.

Ese día fue de locos, estuve operando con mi jefe y el anestesiólogo. Solo los tres en cirugía porque nadie más quería operar. Los médicos estaban en su casa y no venían a la clínica porque son adultos mayores. Y el resto del personal se asustó porque temían contagiar a su familia. 

Solo sé que trabajé con miedo, no te puedo decir que 100% feliz, sería mentirte. Además, llamé a mi hermana para decirle que me gustaba mi profesión. Pensé que si tenía que morir sería trabajando. Lo único que le pedí es que siempre cuiden de mi hija. 

En noviembre, la ola de casos bajó y la atención siguió en curso pero siempre estábamos bien protegidos. Lo cierto es que si nosotros elegimos esta carrera vamos a enfrentar las cosas buenas y malas que vengan, por mi parte yo seguiré en la lucha hasta que Dios diga. 

 ¿Crees que hay un reconocimiento especial hacia las enfermeras en este tiempo de la pandemia?

Supuestamente, había un reconocimiento en los hospitales. Sin embargo, escuché una entrevista de una enfermera del Rebagliati que cuenta que en su turno  de 8 horas, de la noche, fallecieron 40 pacientes. Además, ella lloraba y decía que se contagió durante su turno. Lamentablemente, ni siquiera ha sido reconocida. 

En nuestro país las enfermeras que están en primera línea, las que trabajamos 24 horas con los pacientes, nos encontramos bajo la sombra. Un hospital no funciona sin enfermeras, puede tener médicos y anestesiólogos pero sin enfermeras no va funcionar porque nosotras hacemos parte asistencial, administrativa, estamos en salas quirúrgicas, de emergencia; todas las especialidades prácticamente. Damos la cara en esta pandemia. Sin nosotras no funcionaría. 

 ¿Piensas que el país no cuenta con un buen sistema sanitario?

No, nuestro sistema sanitario no está apto. Para empezar, los hospitales tienen carencias de años. Esto, ya que el gobierno nunca invierte. Cuando empezaron a caer los pacientes para UCI, mucha gente murió debido a que no había ventiladores mecánicos. Los hospitales no se abastecen. Los intensivistas son muy pocos en el Perú para atender a tanta población. 

A veces dicen que las enfermeras  no quieren atender y no es así. No es que vayas hacer una cola por gusto; es porque no tenemos camas y eso no es una situación de ahora, sino de años. Nuestro Perú no estuvo preparado para recibir esta pandemia. El sistema de salud es muy pobre.

 ¿Cómo te sentiste cuando te enteraste que, el presidente Martín Vizcarra y personas que formaban su gabinete en ese momento, recibieron antes la vacuna que el personal médico?

La verdad,  me sentí muy decepcionada de nuestras autoridades. Han muerto médicos y enfermeras que estaban en primera línea. Ellos pudieron ser salvados o quizás, en su momento, pudieron ser vacunados.

 ¿Tuviste algún amigo o conocido que perdió la vida? 

Si, un amigo muy cercano llamado Carlos, enfermero instrumentista. Un chico trabajador que cuando vino el Covid-19 fue una de las primeras víctimas. Un día en una cirugía  me enteré que él estaba en UCI, conectado a un ventilador. Fue muy triste para mí porque es joven y pensaba que saldría de esta enfermedad. Al final falleció y dejó huérfanos a sus hijos. Esto del Covid-19 es fuerte y triste. 

¿Cómo fue que llegaste a formar parte del equipo de vacunación?

Yo estaba en el centro de salud Breña. Llegué ahí por el internado y justo llegaron las vacunas. La jefa le dijo a mi tutora que elija a su grupo y ella me mandó junto a una amiga que se llama Cristina. Fuimos una de las primeras enfermeras en vacunar en el hospital Víctor Larco Herrera. Recuerdo que vacunamos el 12 de febrero. Fue la primera dosis; y el 5 de marzo pusimos la segunda dosis. Nos llamaron, nos dieron charlas sobre inmunizaciones, aunque nosotros ya sabíamos porque venimos vacunando desde hace muchos años. También, nos instruyeron sobre las reacciones adversas al medicamento. Ese día vacunamos a más de  400 personas  y no tuvimos ninguna reacción.

¿Cómo sentiste al personal médico cuando recibió la vacuna?

Fue hermoso. Nosotros llegamos al Hospital Víctor Larco Herrera y todos nos aplaudieron. Decían: ¡vivan las enfermeras! Fue muy especial. Nos sentíamos emocionadas porque era ver llegar la esperanza. Nos recibieron con globos y aplausos. Bajamos las vacunas, colocamos nuestras carpas y empezamos a vacunar. Todos estaban felices, contando sus chistes, a pesar de estar con sus mascarillas. 

Esta es una linda experiencia para mi carrera y mi vida. El haber pertenecido a este grupo tan bonito, ha sido una experiencia maravillosa. También, fui al Instituto Nacional de Oftalmología (INO) a vacunar a  más de 200 médicos, enfermeras y técnicos. Todos estaban muy contentos. Si bien es cierto, no estás 100% protegido, sabes que ya tienes algún anticuerpo que va evitar que el contagio sea fuerte. 

Cuando pase la pandemia, ¿con qué momentos te quedarías?

Me voy a quedar con toda la experiencia que logré  en este tiempo porque fue algo nuevo para nosotros, viviré con los recuerdos bonitos que nos unió con mi equipo porque sabemos que la vida se nos podía ir en cualquier momento de nuestras manos. El haber formado  parte del equipo médico en la pandemia, los aplausos que nos dieron los médicos y enfermeros en los hospitales; todos son momentos que nunca olvidaré.

Otro momento importante para mí, fue el tiempo que compartí con mi hija durante la pandemia. Quizá era el tiempo que ella necesitaba y yo no le había dado por mi trabajo. Dios me ha dado mucha fortaleza y sabiduría. 

¿Psicológicamente, tú crees que las enfermeras han sido las más afectadas?

Sí. Ver gente que está en una cama o que se está muriendo es impactante. No tienen idea cómo las enfermeras lloramos por las veces que un paciente no puede recuperarse y tú no sabes qué hacer. A pesar de que das todo de ti, no puedes hacer más. Hay muchas enfermeras muy humanas. Algo positivo de esta pandemia, ha sido que muchas personas han visto que no solamente estamos bajo la sombra, si no que somos quienes podemos ayudarles a resolver cualquier enfermedad que tengan y que estamos ahí para servir. Esta es una de las carreras más sacrificadas y bonitas.

¿Con qué frase cerrarías esta entrevista?

La  enfermería no solo es ciencia, es un arte. Asimismo, que la  manera más hermosa de demostrar esta afirmación, es amando lo que haces. 

Kañaris: Identidad y tradición de un pueblo originario

Kañaris: Identidad y tradición de un pueblo originario

Por Karien Díaz

Asociación Warmikuna Awakun Shumaqta. Foto: Joao Soccola

El pueblo Kañaris es uno de los tantos pueblos originarios y ancestrales de nuestro país. Su tradición es transmitida por ellos mismos a través de su tejido, sus danzas y su lengua. Todos ellos son unidos; tanto, que han creado un vínculo entre la comunidad campesina, el trabajo en el campo y el medio ambiente. Es por todo ello que, resisten como uno de los últimos pueblos quechua hablantes del norte del Perú, a pesar del riesgo de la explotación minera y las debilidades de la globalización. Conoce sobre ellos en este reportaje.

Justino Huamán Rinza sonríe. Su rostro guarda muchos años dentro y él lo resume en una oración: “Es que nosotros los Kañaris no fuimos conquistados: Por eso todavía hablamos el quechua y por eso en celebración, danzamos”. Luego de eso, toma la caja y el pingullo. Inmediatamente, los apoya en su poncho rojo, e inhala hondo para comenzar a tocar un ritmo. Ese mismo que se aloja en la memoria de todos aquellos que visitamos Kañaris.

La Comunidad Campesina San Juan de Cañaris

Cañaris, -también escrito como Kañaris-, es un pueblo religioso, agricultor y ligado a su historia, que recibe visitas en sus fiestas de aniversario. Su nombre entero es “Comunidad Campesina San Juan Bautista de Kañaris”, ancestral y originario por derecho propio, donde todos sus integrantes se reconocen en el quechua norteño o linwaras, en su vínculo con su comunidad, con el trabajo en el campo y con el medio ambiente.

Territorialmente, Cañaris es un distrito ubicado en Ferreñafe, en la serranía de Lambayeque. Como explica el investigador Pedro Alva, este distrito presenta dos áreas históricamente diferenciadas: la Comunidad Campesina San Juan de Cañaris, en la zona oriental (tradicionalmente conocida como común de indios, comunidad de indígenas y ahora pueblo originario) y, en la zona occidental, una área que fue haciendas y al presente es la Comunidad Túpac Amaru II

En la presentación del libro “Los Cañaris de Lambayeque y sus títulos coloniales” el autor señala que Kañaris es una comunidad prehispánica que creció en paralelo a Lambayeque y casi en desconección con ella, debido a lo difícil que era (y sigue siendo) el acceso. Es en 1956, que recibe un reconocimiento gubernamental, como “Comunidad de Indígenas”, que en 1970 sería obligada a llamarse “comunidad campesina” por el gobierno de Velasco y se apega a las leyes específicas dictadas para comunidades campesinas como son la Ley N°24656. En distrito limita con Jaén, Cutervo, Incahuasi y Lambayeque y al 2017 contaba con más de 11 mil habitantes.

Cabe señalar que en la actualidad, Kañaris tiene una difícil conección con Lambayeque, debido a lo accidentado de la carretera y es aún más difícil su conección con Incahuasi, la otra comunidad quechua hablante de la región, como han resaltado sus autoridades locales. Cada vez que las lluvias retumban en los cerros, dejando sordos por unas horas a los comuneros, temen quedar aislados por el derrumbe de los cerros sobre la vía que los conecta a Pucará, el pueblo más cercano para el comercio.

La tradición viva y bosques montanos en la Comunidad Kañaris

En Kañaris se habla el quechua norteño como idioma principal, salpicado de palabras en español. Los hombres visten punchus, ponchos rojos o blancos tejidos en lana de oveja, llankis, sandalias tradicionalmente hechas de cuero y sumrus o sombreros de paja. Las mujeres, anuku o pollera de color negra, amplia y tradicionalmente tejida en lana de oveja y sobre la pollera una wacuku o faja. Llevan una blusa de colores cubierta por una pullu o manta de abrigo en el cotidiano o por una liklla o manta de fiesta, con colores vivos. Sobre la cabeza un qatapañu o pañuelo debajo del sombrero y se adornan con collares y pulseras. 

En contraste al verde del campo o el negro de la montaña, la ropa de las mujeres resalta en tonalidades rosadas, amarillas, azules o rojas. Las casas, principalmente de adobe robusto, tienen una sala grande, donde se reúnen las familias. La salud se cura gracias a las mujeres que saben de hierbas, curanderos y al seguro integral de salud. Tanto hombres, mujeres y niños trabajan en la siembra, recogiendo legumbres, tubérculos y frutas.

Kañaris alberga tanto identidad cotidiana, como valor natural: Los Bosques Montanos o Bosques de Neblina, estudiados por César Lucero Rinza, son particulares a Kañaris. Estos, tienen un clima húmedo y lluvioso, y se sitúan en la cuenca Chamaya – microcuenca Kañaryaku. En ellos destaca el árbol de la quina -o cascarilla-, las orquídeas y la catarata El Chorro, una de las más grandes de Lambayeque

Conservan entre la fauna y flora relevante al cóndor, tucán y al puma, así como el helecho arbóreo y el saucecillo. Las fuentes de agua nacen en los páramos de Qiwamarka y generan microcuencas con diversidad biológica en todo su recorrido hacia el mar. La zona abarca tanto bosque seco como bosque húmedo según la altura y relieve del territorio, y guarda en ella flora y fauna relevante. 

En el 2017 se llevó a cabo un programa de restauración del ecosistema, mediante la siembra de quina, sauco y cedro, con la intención de mejorar la calidad de vida y acceso al agua, así como brindar sostenibilidad a futuro mediante el comercio de la quina. Esta zona se encuentra en amenaza debido tanto a la degradación antrópica (Cambio de usos de suelo y contaminación con residuos sólidos), así como por grandes cantidades de pérdida de bosque en la cabecera de Kañaryaku, acción del proyecto minero Candente Cooper.

Kañaris y el derecho a la Consulta Previa

Una voz en off, con el acento dulce del quechua que repite las palabras como si fueran versos, resuena en el documental Cañari Amaru, de Tomate Colectivo: “Nosotros queremos aire puro, para nuestros hijos. Queremos que nuestra agua sea limpia y natural, para el futuro de nuestros hijos. Natural, sin abono, sembramos nosotros”. Roberto Rodolfo Reyes Rinza, ex presidente de la Comunidad Campesina, señala que la comunidad apuesta por la conservación del bosque y el agua, así como la alimentación natural. Esto se hizo evidente en el 2010, con el caso Kañaris frente a Candente Cooper.

Protestas frente al proyecto Cañariaco. Foto: Servindi

El Abogado Luis Hallazi resume el caso de la Comunidad de Cañaris y la vulneración al derecho a la consulta previa para SERVINDI. Hace presente que en los años 2010 – 2013 retumbó en Lambayeque el caso de Cañaris frente al proyecto Cañariaco Norte de la minera Candente Cooper, que desarrolló estudios de factibilidad para extraer cobre y oro. 

A medida de que la empresa iba logrando sus objetivos, se iba desconociendo a la comunidad. No respetaban los procesos de esta, pues se había realizado una consulta comunal en septiembre del 2010. Esta misma, reflejó un 95% de desaprobación de los y las comuneras frente al avance de la mina. Frente a esto, la empresa Candente Cooper rechazó el resultado, alegando que esta no se hizo de acuerdo a la Ley 24656, por lo que no era vinculante. Sin embargo, esta fue realizada por la comunidad, en su derecho de autonomía organizativa y con presencia estatal. 

La invisibilización de esta autonomía y de los estipulado por el Convenio 169 OIT sobre derecho a la Consulta Previa generó un levantamiento de la Comunidad Campesina de Kañaris. Los comuneros, intentaron tomar la carretera. Esta acción, fue reprimida por la policía de forma desproporcionada, llegando -incluso-a insultar a los y las personas que reclamaban. Cabe señalar que, como indica SERVINDI, a diciembre del 2012 según el Gerente General de Energía y Minas de Lambayeque, se registraron 459 concesiones mineras y otras 173 en trámite, concentradas en Kañaris, Incahuasi, Olmos y Oyotún, sin profundizar en la comunicación con las comunidades o en la sostenibilidad de estos proyectos extractivos.

En el documental “Cañaris no está sola”, de Martín Lopez, se puede escuchar a las ronderas sobre los riesgos de la contaminación que este avance en las concesiones significaría. Otro rondero expone que un 96,16% de Cañaris está concesionado por 18 empresas mineras para una futura exploración y el riesgo de la comunidad en en desaparecer o apagarse bajo la mina.

Documental Kañaris no estás sola

Las mujeres Kañaris tejen sueños nuevos

Las mamitas de Kañaris son agricultoras, ronderas y artesanas. Sus tejidos visten y abrigan en el cotidiano a las familias, pero también recogen las tradiciones e historias del pueblo. Su labor en telar ha reunido a quince artesanas en la asociación Warmikuna Awakun Shumaqta (“Las mujeres Kañaris tejen sueños nuevos”), desde el año 2019 presididas por la Sra Lucila Bernilla Gaspar. 

En el año 2020 las artesanas ganaron el fondo de Estímulos Económicos para las Artes Escénicas, las Artes Visuales y la Música 2020 – Artes Visuales, del Ministerio de Cultura, con el proyecto “Mujeres tejiendo identidad” (“Warmikuna Awakun Chaynillata”). Esta propuesta de la asociación, coordinada por Rosa Sara Huamán Rinza, tiene como objetivo visibilizar la tradición Kañaris reflejada en la artesanía textil, y así motivar a que las mujeres jóvenes de la comunidad sigan conservando este arte. 

En el proyecto “Mujeres tejiendo identidad” las artesanas de la asociación tejerán prendas representativas de la tradición Kañaris que serán presentadas en una exposición abierta al público en Kañaris (octubre) y Chiclayo (noviembre) y también compartidas en su inaugurada cuenta en instagram. Esta experiencia fortalece las técnicas tradicionales, para evitar que la lana industrial o las telas sintéticas ganen a la siempre cómoda e impermeable lana de oveja en la montaña.

Cada prenda tiene un significado y cada color una historia, que se remonta a la época incaica. En las fajas se reflejan |los caminos tradicionales con forma ondulada, el árbol de la quina y las manitos de los cuyes. Las artesanas cuentan qué materiales han usado para que los tintes naturales lleguen a la lana. Ellas, se guían por los ciclos lunares para elegir el mejor momento de corte de lana de oveja, que luego procederán a lavar e hilar. 

Mujer, tejedora Kañaris sostiene un telar. FOTO: Harold Espinoza

Sus manos siempre están ocupadas. Como cuenta la Sra Rosa Sara, ella aprendió a tejer muy niña. Recuerda que lo hizo, haciendo mantas gruesas, donde el hilado podía ser tosco y tener errores. Con el tiempo y la práctica, su técnica se iba perfeccionando, para llegar a lograr las fajas labradas o los ponchos finísimos. 

“Tejemos porque es algo nuestro. Las prendas que nosotros aprendemos a hacer desde los cinco años por la enseñanza de nuestras abuelitas, son abrigos, mantas y polleras. Es lo que vestimos. Antes de 1970 aquí no conocíamos lanas sintéticas. Si queríamos colores, recurríamos a los bosques para pintar en combinaciones de varias plantas, como la andanga y otras flores”, recuerda Rosa. También dice, “cuando éramos mujeres jóvenes, después de la pedida de mano, a nuestro compañero le regalábamos obligadamente una alforja y un poncho. Esto, para ser el orgullo de nuestras mamás. Por eso ellas nos enseñaban desde muy niñas”

Los Guerreros Cascabeleros

Justino Huamán es docente y director de la Danza de Guerreros Cascabeleros. “Esta danza tiene más de doscientos años. Ya se estaba perdiendo y nosotros lo hemos rescatado para conservar a los danzantes de cascabel”, señala. Esta danza es símbolo de la resistencia de la comunidad Kañaris. Júbilo por no ser conquistados y por conservarse libres y victoriosos. 

Los Guerreros Cascabeleros son doce bailarines, vestidos con un pantalón negro de luto, una camisa blanca de paz y un poncho rojo, de la sangre de los caídos durante las guerras. En las manos llevan un pallio, similar a una espada pulida en madera, y una corona de color, en la que traen la victoria. El Sr. Justino toca la música con la que los Guerreros danzan, usando un pingullo y una caja (equivalentes a una flauta dulce y un tambor). 

Guerreros Cascabeleros. FOTO: MINCUL

Es tradición ver danzar a los Guerreros Cascabeleros en la fiesta de San Juan Bautista. Como señala Benito Lucero Rinza, mientras ellos se presentan, las señoras visten al Santo y adornan su portal con palmas y flores. Los danzantes ofrecen varias piezas como el Golpe, el palio, el cascabeleado, el gavilán, la casaca, el borracho, entre otros. Cada una dura de 5 a 8 minutos, y su sonido resuena en todo el pueblo.

En el año 2019, gracias a la labor de docentes y líderes locales, la Danza de los Guerreros Cascabeleros fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación por la UNESCO. En el aniversario de la Comunidad, recibieron la declaratoria de manos de la entonces ministra Ulla Holmquist.

Otro caso relevante en la comunidad son las y los maestros, que reciben a sus estudiantes con su ropa tradicional y se cercioran de hacer al menos 8 horas a la semana en quechua linwaras. Buscan formar infancias en ambos idiomas. Estos maestros parten desde la identidad. Por ejemplo, Eloy Reyes, quien se especializa en educación intercultural bilingüe en quechua norteño y ha sido Premio Nacional de Innovación Educativa 2019.

La cultura viva en la comunidad

Cañaris es una comunidad abierta y amigable, que recibe con cariño a quienes les visitan de buena fe. En el año 2016 se promovió el proyecto de turismo vivencial “Déjate adoptar por Cañaris”, donde las familias abrieron sus puertas a los turistas, “hijos adoptivos”, para integrarlos a las costumbres del pueblo, así como a la alimentación y las conmemoraciones de Semana Santa. “Y para que así entiendan por qué nosotras defendemos nuestra comunidad», agrega Rosa Sara cuando recuerda esta actividad.

Tras el COVID-19 el pueblo ya no recibe visitas hace un buen tiempo. Las celebraciones de San Juan Bautista se detuvieron también, pero esperan iniciarlas pronto, para volver a bailar en la plaza, el taqui (en grupos de hombres y mujeres, que giran en un gran círculo), o la cashua, danzada en parejas. Los carnavales bailando alrededor de la unsha (o árbol cubierto de regalos, conocido en otros lugares como la yunza), esperan también una próxima celebración.

Almuerzo tradicional de Kañaris. FOTO: Joao Socola

Cañaris se recuerda como un pueblo valiente que viste los colores de su memoria. Sin embargo, no es su única cualidad. También, dicen ser amorosos y unidos. Sus tradiciones así lo comprueban: ellos chacchan coca para tener energía en el campo y en las fiestas juntan la comida de todas las familias sobre una manta. Inician el brindis con guarapo y comen juntos la gallina, el mote, el dulce de cipchi (o chiuche) y el agüita. Siempre dulce y siempre limpia, de la acequia más cercana. Finalmente, agradecen estar juntos y son felices por tener tanta tradición. Así son los Cañaris.

Buscando respuestas y justicia: Desapariciones forzadas en México

Buscando respuestas y justicia: Desapariciones forzadas en México

Por Arleth García

Foto: Prensa

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, La Antígona, aporta a la construcción de la memoria nombrando a las víctimas de desaparición forzada en México y reconoce el trabajo de sus familiares por encontrarlos. 

La desaparición forzada es el arresto, la detención, el secuestro de o cualquier otra forma de privación de la libertad. Esta, puede darse a manos de agentes del Estado o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o el consentimiento del Estado. Y, es seguida de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida. 

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juñárez, A.C, señala que la desaparición es un delito y una violación a derechos humanos, pero sobre todo un dolor inmenso que las familias llevan a cuestas. Pese a ello, miles de mujeres y hombres han transformado su dolor en exigencia de justicia, acudiendo a las instancias gubernamentales que deben investigar.

En México, la desaparición de personas es uno de los problemas más grandes. Tuvo repercusiones en la década de los 60 y 70. Sin embargo, la peor crisis fue en el sexenio de Felipe Calderón, en el contexto de la llamada guerra contra el narco. Los conflictos que tenía el Gobierno con los grupos de narcotraficantes dejaron en medio a la ciudadanía, que, desprotegida, se volvía blanco fácil. En especial las mujeres y niñas, quienes eran despojadas de sus hogares y no se volvía a saber de ellas.

Foto: Infobae

De acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de 2011 a 2020, en México hay 14, 312 mujeres desaparecidas en la última década.

En 2019, se reportaron 16 casos en todo el año. En 2020, se registraron 118, y en los primeros seis meses del 2021 van 358 mujeres de las que no se sabe dónde están. Las cifras son desesperantes: una desaparecida cada 12 horas.

¿Qué ha hecho el Gobierno Mexicano al respecto?

El 1ro de agosto de este año, el Instituto Electoral Nacional (INE) organizó una consulta popular. Esta, es un mecanismo directo de participación en el que la ciudadanía aprueba o rechaza una o varias propuestas planteadas con anterioridad sobre temas de interés público. La misma, pretende que la ciudadanía muestre su aprobación o rechazo a que, con apego al marco legal, sean llevadas acciones para el esclarecimiento de decisiones políticas tomadas en el pasado.

La pregunta sometida a consideración del electorado fue: ¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

El resultado de la Consulta Popular, conforme a la Ley Federal de Consulta Popular, fue un total de 7.1133 por ciento del 100 por ciento de la participación ciudadana con el 97.7214 por ciento a favor y el 1.5449 por ciento en contra. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no procede la vinculación de la consulta a las autoridades, debido a que no alcanzó el 40 por ciento de participación requerido por la Ley Federal de Consulta Popular.

Noticias falsas y desinformación

Ante el fallo de la Consulta Popular se oyeron comentarios, opiniones y noticias que han desinformado a la ciudadanía mexicana sobre el proceso y las acciones que llevará a cabo el Gobierno. Esto, para conseguir la justicia y apoyo que los familiares piden. Sus exigencias se basan en peticiones para realizar búsquedas más exhaustivas con el fin enjuiciar a las personas implicadas, incluyendo ex presidentes.

Uno de los comentarios más polémicos fue el que realizó el ex-presidente Vicente Fox, el cual compartió en su twitter comentarios poco tolerantes. Estos mismos, provocaron que las personas comenzarán a cuestionar la importancia de estas actividades democráticas y su poca relevancia. 

Tweet de Vicente Fox

Estas propuestas no se pueden llevar a cabo porque el INE tiene presupuestadas consultas populares en cada sexenio para conocer la opinión de la sociedad. No son fondos sin sentido u objetivo claro. Así mismo, tampoco perjudican otras necesidades prioritarias, como las vacunas. 

Por desgracia, estos comentarios generan una gran desinformación causando mayor impedimento para que comiencen iniciativas que aporten a hacer justicia. En especial, por la cantidad de réplicas que se propagaron por redes sociales comparando qué podría comprar el Gobierno con el presupuesto de la consulta, dejando de lado el propósito de la misma: las personas desaparecidas.

¿Qué sigue? 

Foto: Sputnik Mundo

En México aún no se tiene suficientes autoridades que asuman el deber de buscar a las personas desaparecidas como una obligación propia. Mucho menos, profesionales en las fiscalías que no tengan prácticas indolentes y re victimizantes. Por eso, en muchas ocasiones, el impulso a las investigaciones termina recayendo en las propias familias, que a su dolor, suman la carga de tener que dar seguimiento a las indagatorias. 

De acuerdo a la Comisión Nacional de Búsqueda, hay 90 mil personas desaparecidas en el país y posiblemente se alcancen las 100 mil personas sin localizar según encuestas. Asimismo, al menos cinco buscadoras y buscadores han sido asesinados en el actual gobierno. 

El Centro Prodh, tomó en cuenta experiencias y relatos de grupos buscadores de personas. Así, fue que realizó una guía práctica “No somos expedientes” que tiene la finalidad de auxiliar a las y los familiares en las acciones que impulsan ante las instancias encargadas de velar por la verdad y la justicia en México. En especial las mujeres.

El papel que las mujeres tienen en la búsqueda de personas desaparecidas en México es muy importante. Regularmente son las madres, esposas, hijas y amigas quienes salen a las calles a realizar brigadas y manifestaciones para exigir el apoyo de los grupos policiales para poder agilizar las averiguaciones correspondientes.

En 1977 surge el que es conocido como el primer Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México renombrado a el Comité Eureka. Fue fundado por Rosario Ibarra de Piedra, madre de Jesús Piedra Ibarra desaparecido en Monterrey en abril de 1975.

Rosario Ibarra de Piedra: 90 años de una memoria indómita – Desinformémonos

Aunque la violencia también las ha alcanzado. Ya que, dentro de está búsqueda, las mismas mujeres buscadoras han ido perdiendo la vida. En una entrevista para el medio El País, Gemma Antúnez, que busca a su hijo en Guerrero dentro del colectivo Familiares en Búsqueda María Herrera, denunció que la violencia hacia las mujeres buscadoras se ha extendido por todo el país. Asimismo, mencionó que algunas activistas de su colectivo han recibido amenazas. También, señaló que sus compañeras en Michoacán han sido hostigadas por las autoridades mientras llevaban a cabo su labor. 

Por su lado, Guerreras Buscadoras en Sonora han emprendido una iniciativa para exigir justicia por el asesinato de Ramos mientras siguen buscando a su esposo. “No queremos desenterrar más muertos para enterrarlos vivos”, dicen. 

¿Cómo apoyar?

A pesar de la pandemia, las amenazas y formas de querer callarles, las mujeres se siguen organizando para buscar a sus seres queridos. Su lucha no termina. Incluso se han creado brigadas de búsqueda conformadas por familiares y colectivas que se únen a la lucha. Además, en este momento se está preparando la Sexta Brigada Nacional de Búsqueda que se realizará en el estado de Morelos, México. Igualmente, se están organizando las diversas actividades de recolección de recursos.

¿Cómo apoyar a la VI Brigada Nacional de Búsqueda?

  1. Dona en línea a través de Paypal (MX): Paypal.Me/enlacesnacionales
    Gofundme (USD): https://gofund.me/96fa913c
  2. #RifaSolidaria 10 ilustraciones por la búsqueda de desaparecidas y desaparecidos. ¡Tienes hasta el 14 de septiembre para comprar tu boletos!

Para más información visita la página de: https://www.instagram.com/p/CTFQDaCre3S/

Nunca hubiera podido imaginar que una ausencia ocupara tanto espacio, mucho más que cualquier presencia”

“La enfermería es el corazón del hospital”

“La enfermería es el corazón del hospital”

Por Adriana Velásquez

Foto: Adriana Velásquez

Rossivell Carpio, interna de enfermería en el Hospital de Apoyo en Carabayllo.

“Desde muy pequeña tenía muy en claro que quería escoger un área de la salud. Pero en base a una experiencia que tuve hace un par de años, me di cuenta de que la esencia del cuidado era algo placentero. Mi hermana en ese tiempo sufrió un accidente. Yo había salido del colegio, tenía aproximadamente 17 años y mi hermana tenía 10 años. Éramos muy chiquitas y sentí miedo al momento de intervenir pero creo que fue un acto involuntario porque se desangraba, tenía una hemorragia y en ese momento, debido a la experiencia que tenía por los talleres de primeros auxilios a los que me matriculaba pude reaccionar rápido, aún sin ser estudiante, y salvé a mi hermana. En todo este proceso, al entrar en la clínica y ver a enfermeros y enfermeras que estaban atendiendo a mi hermana dije: Esto es lo que yo quiero. 

Tanto el enfermero, el médico, distintos profesionales de la salud como el técnico en enfermería, la obstetra, el tecnólogo, el farmacéutico… Todos cumplimos una labor muy importante, todos somos un equipo. No es que haya una escala en la cual el médico es el que manda y es el superior a todos. Yo he visto una brecha entre médicos, enfermeros y otros profesionales. Entonces si dentro de nuestro trabajo existen esas brechas, las demás personas también creen en eso.

Lo que he observado ahora durante mi internado es que hay muchas personas como yo, jóvenes estudiantes, que tienen una mentalidad muy diferente con respecto a quienes piensan que el médico es superior y siempre va a ser el jefe. Estos jóvenes son de distintas carreras y ellos nos dicen: “Ustedes las enfermeras son nuestra base. Ustedes nos informan porque están 24/7 con el paciente.” Como los jóvenes tienen esa mentalidad, ya no van a existir esas brechas.

Yo pienso que la enfermería es el corazón del hospital porque muy aparte de los procedimientos que hacemos, nosotros agregamos el cuidado. No estás tratando con cosas, sino con personas que están en una situación vulnerable y necesitan apoyo y soporte. En el transcurso de realizar nuestros procedimientos lo hacemos con esa esencia de cuidado que nos permite ser más humanos cada día. Pienso que la enfermería es una vocación muy grande de servicio porque muchos colegas se han contagiado de covid-19 y, sin embargo, no han renunciado. Estuvieron enfermos, hicieron su cuarentena, se recuperaron y volvieron porque tienen ese amor y esa pasión por su carrera que es cuidar a la personas.”

¿Qué les espera a las personas trans bajo el mandato del nuevo ministerio?

¿Qué les espera a las personas trans bajo el mandato del nuevo ministerio?

Por Hiro Ramos

Foto: Diario Expreso.

¿Qué podemos esperar de las relaciones entre el nuevo gobierno y la comunidad LGBTIQ+? Las personas trans, como población vulnerable, pueden jugar un papel importante desde su activismo político para demostrar una efectiva correspondencia con las autoridades y así seguir con la búsqueda de su reconocimiento. Para discutir la problemática, La Antígona contactó a dos activistas trans, Leyla Huerta y Yefri Peña, para que compartan sus puntos de vista acerca de la coyuntura y el futuro que les depara ahora que el Gabinete Bellido obtuvo la confianza del Congreso con 73 votos a favor. 

Fueron las primeras elecciones en las que se veía la promoción del respeto a las personas trans por parte de la ONPE. Sin embargo, ambos candidatos que pasaron a la segunda vuelta no garantizaban un futuro para estas. El ganador eligió a sus ministros, y mientras que uno juraba por la igualdad, el Primer ministro, tenía un historial que evidenciaba haber estado en contra de esta.

El pasado 29 de julio de 2021, el cusqueño Guido Bellido Ugarte fue elegido como Presidente del Consejo de Ministros del Perú, como parte de las primeras decisiones del nuevo Presidente de la República, Pedro Castillo. A partir de este hecho, no tardaron en salir a la luz declaraciones previas del premier en contra a la comunidad LGBTIQ+, lo cual, en conjunto a su investigación por apología al terrorismo, causó indignación. Ante dichas palabras, la población afectada se vio nuevamente en la mirada de todos. Su reacción sería vital para entender qué esperar de las relaciones entre el nuevo gobierno y la comunidad LGBTIQ+.

Tras un frustrado intento de la aprobación de la Ley de Identidad de Género en el pleno del Congreso anterior, las activistas trans están más atentas que nunca a temas que las involucren. Por ello, ambas no dejan que sus esperanzas se antepongan sobre las posibles críticas que puedan tener acerca de las figuras políticas. Si bien Leyla Huerta, directora de la organización de mujeres trans en Perú Féminas, afirma que, para la asamblea directiva de su organización, ‘’la izquierda está más cercana a los derechos TLGBIQ que la derecha’’, el conservadurismo en ambas ideologías puede ir en contra de sus ideales, por lo que se acercan con cautela.

Leyla Huerta
Foto: Leyla Huerta en Twitter

Las coincidencias

Como es de esperarse, ambas activistas mantuvieron un claro rechazo a la homotransfobia manifestada por el premier. Declaraciones como estas son algo a lo que están acostumbradas, pero que vengan de parte de un líder político importante las vuelven más dañinas. Tal como opina Yefri Peña. «El respeto está en deuda con la comunidad LGBTIQ+ hoy en día’’. Leyla Huerta, bajo la misma premisa, declara que desde Féminas no tomaron posición durante la segunda vuelta, pues ambos partidos no abogaban por los derechos que ellas necesitan.

A pesar de lo negativo, para ambas activistas la inclusión de Anahí Durand como Ministra de la Mujer y Pedro Francke como Ministro de Economía constituyen un aspecto esperanzador, especialmente por su dedicación a la igualdad. Para Peña, su juramentación ‘’es una forma de decir que para ellos sí existimos.’’, y espera que se mantengan en sus puestos. Mientras tanto, Huerta celebra la presencia de ellos, pues opina que ‘’han dado equilibrio dentro del gabinete’’

Las diferencias

Cabe destacar que, como consecuencia del descubrimiento de las declaraciones anteriores de Bellido, este comunicó que garantizaría «compromiso con la igualdad plena de derechos» y la lucha contra la discriminación. La genuinidad de la intención de este parece ser debatible, debido a las opiniones de las entrevistadas. 

La directora de Féminas destaca esto como un hecho positivo e inédito. Sostiene que la indignación social y el activismo influenciaron en la elaboración del comunicado. Huerta afirma que este tipo de acciones «son signos importantes de conquistas sociales». Y añade «no estoy diciendo que sean signos de un buen gobierno, sino de que la incidencia política social pueden frenar estos discursos’’. Peña es más escéptica respecto a esto, opinando que se trató de »un saludo a la bandera» y que lo que necesita ver son las acciones de apoyo a la comunidad.

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Foto: El Comercio

Si bien las esperanzas de Huerta son una muestra de sensación de avances, estos pueden ir dificultándose por el acercamiento a los nuevos líderes. Yefri Peña destaca el caso de discriminación de parte de la Vicepresidenta de la República Dina Boluarte hacia la activista Marina Kapoor como un ejemplo de los retos por conquistar. «Esperamos trabajar con Boluarte desde el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, porque ella es la ministra. Ese es el problema, porque ella tiene que llamarnos también para disculparse por el tema contra la activista Marina Kapoor«, explica. 

El futuro de su activismo

«No queremos ser instrumentalizadas’’, comenta Huerta acerca de las posibilidades de que algunos partidos busquen utilizar su causa para un beneficio propio. Para ella, este aspecto es vital para su activismo mirando hacia adelante. Además, considera que con anterioridad no se ha actuado lo suficiente desde este, pues para ella hay que involucrarse para hacer los cambios desde dentro. «De nada sirve la confrontación, porque no se genera ningún cambio, más allá de reacción’’, señala. La idea es buscar aliados de la manera que se pueda.

Peña coincide en que hay que seguir «en pie de lucha, pero lo importante es articular y sensibilizar». Existe en las dos, una evidente esperanza hacia el futuro, aún cuando la sociedad cis heteronormada vaya en su contra. Para ambas, lo que queda es seguir el activismo, y buscar acciones que les beneficien hasta que sus derechos sean reconocidos.