En febrero del presente año se anunció la llegada de uno de los concursos y realitys shows gastronómicos más reconocidos internacionalmente a Bolivia: Master Chef. Esta competencia de cocina se inició y se emitió por primera vez en Reino Unido a cargo de Franc Roddam en 2009. Actualmente es producido en más de 40 países.
Tal noticia dio paso a una de las principales interrogantes en el contexto actual: ¿cuál es la situación actual de las mujeres chefs en la alta cocina?. Uno de los principales retos en relación a la mujer y la comida se origina desde el rol de cocinera doméstica, que se encuentra implantado desde el sistema patriarcal y machista históricamente: relegaban a las labores de la cocina a las mujeres. Pero, si se trata de la profesionalización en el rubro de las artes culinarias, este se volvió un espacio de reconocimiento para hombres originalmente, mientras que la relación de la comida con las mujeres siguió significando una labor de casa.
La gastronomía tomó importancia como una disciplina en el siglo XIX, al implantarse la cocina de autor. A partir de esto se experimentó una relación entre el cocinero y el héroe, donde no se incluye a la figura de la mujer, porque no encaja con el estereotipo de héroe. Es decir que el único que podía narrar y ser el protagonista era el hombre, por lo tanto “postular a una cocinera como autora y como heroína conlleva un doble obstáculo (…) que distinguen a la noción occidental de la autoría.”, explica Julieta Flores.
Las mujeres tenían gran dificultad a la hora de poder especializarse como profesionales en el rubro de la gastronomía, primeramente desde el impedimento en las academias, hasta el rol impuesto sobre la mujer como ama de casa, cuidadora, cocinera doméstica por naturaleza.
La autobiografía y la escritura de recetas tanto en la literatura como en el ámbito de la gastronomía lograron que las mujeres se expresaran y narraran mediante cartas, relatos, notas, etc. Este soporte literario junto con muchos otros tomó visibilización a partir de grupos feministas y del movimiento en sí. Ellos cuestionaron lo que es “aceptado” tomando en cuenta producciones como cartas, diarios, autobiografías, novelas rosas y libros de cocina.
La relación de la comida con las mujeres, no fue estudiada hasta después por los grupos feministas, porque originalmente la cocina representaba un espacio de represión, donde la mujer se encontraba completamente relegada. Posteriormente se empezarían a preguntar y ver como un espacio donde se puede reestructurar y conformar una forma de resistencia y expresión. De esta manera se referían a la cocina como un placer y no un deber.
En la actualidad y en el contexto boliviano, existen reconocimientos en torno a la gastronomía. El 2018 El chef boliviano Mauricio López recibió un reconocimiento por el periódico digital alnavio.com, “El medio de comunicación, especializado en empresarios, figuras del poder y emprendedores latinoamericanos y españoles, incluyó al creativo nacional en una lista de los diez mejores profesionales del área en el continente”, remarca Pagina Siete. En 2021 Marsia Taha recibió el premio a Chef Femenina Revelación de América Latina. En el mismo año Camila Lechín también recibió un reconocimiento entre las 50 mejores chef mujeres de Latinoamérica por la revista Fine Dining Lovers. Aunque en ambas categorías se sigue especificando el género.
La Antígona realizó una entrevista a tres Chefs de Bolivia para conocer su perspectiva al respecto. Anahí Reyes Antequera, presidenta de la Asociación de Chefs de La Paz. Emma Rivera, vicepresidenta de la Asociación de Chefs de La Paz y Melvy Ledezma, docente del Instituto Iván Canelas.
¿Cómo percibe la situación de las mujeres dentro de la gastronomía?
Anahí Reyes Antequera: la gastronomía es un boom. Hay mucha gente, que además ya ha empezado a aceptar dentro de sus cocinas en cargos jerárquicos a las mujeres. Ya no se nota tanto esa brecha. Esto era un poco antes, donde además prácticamente casi en la mayoría de las cocinas es un 80% ocupado por las mujeres. El puesto de liderazgo lo tenían los varones, pero ahora no, ya no están.
Emma Rivera: yo creo que como en todas las áreas, la gastronomía ha evolucionado. Antes la mujer participaba en la gastronomía solamente de manera doméstica. Actualmente su rol es también profesional. Antes los chefs, los jefes de cocina eran siempre varones. Eso ha cambiado completamente y a través de esta historia, a través del tiempo.
¿Cuál ha sido su experiencia dentro de la academia y a lo largo del desempeño en el área de gastronomía?
Emma Rivera: los docentes en la universidad sí enfocan aquello, aquel jefe generalmente tenía que ser varón. Hace más de 20 años eso era lo que se veía en las cocinas profesionales. El varón era quien comandaba, quién era la cabeza del equipo. (…) Yo he entrado a trabajar directamente de jefa y siempre mi trabajo ha sido muy valorado por la gente que consume mis preparaciones.
Anahí Reyes Antequera: desde que he empezado a trabajar en gastronomía he sido una líder, digamos, dentro de mi cocina. Por experiencia de otras amigas, compañeras y colegas, sí hubo siempre esta (diferencia), mucho más en lugares jerárquicos, como hoteles de 5 estrellas, restaurantes que sean de mucho más categoría. Siempre se ha notado esta diferencia entre el cocinero varón y la cocinera mujer, pese a que la mayor parte del trabajo dentro de la gastronomía lo ha hecho la mujer. Entonces se sufría de discriminación, acoso, etc. El hombre tranquilamente puede pasarse horas fuera de la casa y del trabajo, y es por eso inclusive que se los toma de líderes. La mujer tiene que retornar a la casa, tiene responsabilidades en la casa, el trabajo. El levantar ollas pesadas, de los mismos insumos y demás, las han puesto siempre en un segundo plano. Pero ahora ya no hay esa diferencia.
¿Cómo es la relación con su equipo de trabajo? Y ¿Cuál es la relación entre ellos (hombres y mujeres)?
Emma Rivera: he visto, en mi equipo, que el cocinero tenía dos ayudantes: un varón y una mujer. Él tenía al inicio una actitud favorecedora al varón. (…) “(Ella) no puede”, “(ella) todavía no sabe” ese tipo de expresiones por ejemplo, y más dirigidas hacia la fuerza. Usted sabe que en la cocina hay que levantar pesos. Sí he visto algún comentario de que es mejor ayudante el varón que la mujer y he corregido.
Anahí Reyes Antequera: yo he contratado a un primer cocinero dentro de mi cocina. (…) Tengo como experiencia de que él me decía “deme la muestra”. Él quería que todo lo demuestre primero yo, que lo podía hacer. Le decía: “Yo soy la gastrónoma, yo soy la jefa, yo manejo” pero él, siendo mi subalterno inclusive, quería que yo haga todas las muestras, que yo le enseñe todo o lo guíe al comienzo. Pero, él debería haber liderado la cocina porque lo contraté para eso.
¿Cuál ha sido su principal obstáculo?
Emma Rivera: no consideran muchos un trabajo (la gastronomía) permanente, sino de paso mientras se están formando en otra cosa.
Anahí Reyes Antequera: la discriminación que se vivía en ese en ese momento, al ser un oficio de segunda clase, era más un trabajo realizado por gente que había venido del campo. (…) Una cocina era como el patio trasero de cualquier casa. (…) Esa falta de valoración de tantos amigos, familiares y clientes ha sido una tarea difícil de superar, muy dura.
Melvy Ledezma Orellana: la disminución de la brecha de género dentro de la disciplina, si bien he tenido contacto con diferentes micromachismos en la cocina profesional, como el subestimar sus capacidades o intentar encasillarme dentro de la docencia de repostería, esto ha ido desapareciendo a través de los años.
Sí, podemos marcar el cambio que existe dentro del campo de la gastronomía, en relación a la inclusión de género en la cocina profesional. Sin embargo, estos espacios siguen siendo retadores para las mujeres en diferentes niveles, relaciones, vivencias y experiencias.
Chonon Bensho, artista ganadora del XII Concurso Nacional de Pintura del BCRP, conversa con La Antígona para hablar de arte en diferentes comunidades.
El 7 de febrero el Banco Central de Reserva del Perú anunció como ganadora del primer premio del XII Concurso Nacional de Pintura del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), a la artista Chonon Bensho por su obra “Inin Paro” (El río de los perfumes medicinales), elaborada con técnica de bordado de hilos sobre tocuyo.
Chonon es una artista de 29 años, perteneciente a la nación shipibo-konibo. Esta nación se encuentra en los departamentos de Ucayali, Madre de Dios, Loreto y Huánuco. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población en las comunidades de este pueblo se estima en 32,964 habitantes, siendo uno de los más numerosos de la Amazonía peruana.
El arte de esta cultura es su principal característica. La vienen desarrollando desde hace siglos. Sus textiles, cerámicas, bijouterías y tallados son muy característicos y llamativos. El arte shipibo se caracteriza por tener las formas geométricas que dibujan en sus pinturas o bordados. A esta práctica de pintar, bordar o tejer los shipibos la denominan como kené, palabra que en su lengua, significa diseño.
Si bien los shipibo son conocidos por las diferentes características de sus diseños, como todos los trabajos artísticos que provienen de las comunidades indígenas, muchas veces no son considerados arte, sino artesanía. Mucho menos son valoradas y premiadas estas obras. Hablamos con Chonon para que nos comente su perspectiva al respecto, así como de su cultura y comunidad.
¿Quién es Chonon Bensho?
Me llamo Chonon Bensho. Significa golondrina de los campos medicinales, soy de la comunidad nativa de Santa Clara de Yarinacocha, Ucayali, Perú. Soy artista visual. Este año he ganado el XII Concurso Nacional de Pintura. Estoy muy contenta de haberlo ganado. Soy la primera mujer indígena que lo ha conseguido, que me reconozcan artista, para mí es una alegría. Y que nos reconozcan así, como artista.
¿Cuántos años tenías cuando ingresaste a la escuela de arte y por qué?
Cuando tenía 22 años entré a la escuela de Bellas Artes de Pucallpa, que queda cerca de la comunidad. Cuando ingresé no sabía pintar, no sabía las perspectivas, pero sí sabía hacer cerámica, bordar y las mostacillas. Para poder conectarme con la pintura me esforcé bastante. Fue algo nuevo porque nunca había tocado ni un pincel. Gracias a las enseñanzas aprendí sobre la pintura, lo que hago ahora es equilibrar mi arte y mi conocimiento ancestral con este conocimiento que me enseñaron en esta escuela.
Lo que me hizo salir adelante fue que siempre tuve presente a mis abuelos. Comencé a trabajar con los conocimientos de mis ancestros desde que me comenzaron a curar con las plantas. En la niñez y juventud nuestras madres nos enseñan a hacer los diseños para no perderlos y tenerlos siempre presentes. Como mujeres indígenas, necesitamos salir de nuestras comunidades, conocer otras culturas y tener esa unión con otras personas, que nos valoren a nosotros.
¿Para ti qué es arte y artesanía?
Cuando mi madre vendía, veía artesanía. Lo que hacían mis abuelas, veía que no era simple artesanía. Era algo que ellas sabían que otras personas no podían hacer. Era arte que se expresaba desde el fondo de sus corazones. Eso no lo puede entender la gente que ve de lejos. Ellos lo ven como artesanía porque no están ahí presentes, cuando ellas construyen sus propias artes.
¿Qué es lo que quieres mostrar en tus obras?
Lo que yo hago es político, pero a su vez, sin violencia. Es una política con amor, con transparencia, que muestra la belleza de los abuelos. Así podemos lograr una armonía a base de una política en la que este concepto tenga amor, comprensión, diálogo, equilibrio y el respeto a todos los seres que nos rodean.
Como indígenas que somos, nuestros abuelos siempre han sido personas que respetaban la naturaleza. Tenía este contacto, diálogo y comprensión. Los abuelos mostraban su humanidad y el respeto hacia los demás, no importa si eran peces, animales o árboles. Mi trabajo es básicamente eso: respeto, unión y complementación entre nosotros.
¿Cómo es el comportamiento en la comunidad? ¿Qué sientes cuando personas de afuera visitan tu comunidad?
Hay mucho machismo en las comunidades, por más que las mujeres estamos saliendo adelante. (Además) es mucho el alcoholismo. Lo único que quieren es tener una moto y hacer bulla sin respeto hacia el prójimo. En las ciudades veo mucha superficialidad. Hay mucha desconexión con uno mismo. Lo peor y lo triste es que no hay ese respeto hacia los abuelos.
Cuando un antropólogo llega y expresa nada más lo que él siente. Empieza a escribir sus propias ideas. Hablan y dicen con sus propias palabras: “Yo investigué esto, yo hice esto…yo y yo”. No hay esa persona que le está diciendo, sino que el antropólogo va y dice “yo hice eso, yo conocía a esta persona”. No escuchan a los abuelos, no los hacen hablar a ellos.
¿Por qué son tan importantes los abuelos?
Ellos guardan muchos conocimientos. Los pueblos indígenas no somos mejores que otros. Tenemos lo bueno y lo malo, pero siempre hay que rescatar lo bueno que nos pueden enseñar. Cuando no están los abuelos siempre están en nuestros sueños. Estos se vuelven puros porque desde allí nos siguen enseñando.
Comencé a trabajar con los conocimientos de mis ancestros cuando me comenzaron a curar con las plantas desde que nací. En la niñez y juventud nuestras madres nos enseñan a hacer los diseños para no perderlos y tenerlos siempre presentes.
¿Qué piensas que genera tu arte en la gente?
Muchos a veces me han preguntado ¿por qué tu trabajo es tan simple? Yo digo que en ella expreso mi corazón, mi alma, no puedo enredarme. Soy libre y no vivo en diferentes mundos. Yo me expreso de tal manera, y si a alguien le parece mi sencillez muy aburrida, qué puedo hacer. También hay personas que se conectan, cuando van a mis muestras me agradecen y dicen que se han conectado y que se sienten bien.
¿Cuánto tardas en realizar tus obras?
Si hago una pintura de dos metros y medio por dos, tardo como 6 meses. Siempre hago a mi ritmo, eso en pintura y dibujo. En el bordado sí me demoró bastante, lo haces más calmado, no es como en la pintura. En un bordado de 2 metros por dos, demoro un año. Es muy trabajoso, pero al mismo tiempo es algo que lo haces con todo tu corazón y que salga lo mejor de ti. Lo bueno es que cuando te conectas con eso, te sientes aliviado de expresar lo que llevas dentro.
¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Ahora estamos haciendo la reforestación con mi familia. Hace como 10 años hemos empezado con mi esposo y después se unieron mis hermanas para ayudarnos. Esperemos que nos vaya bien con la reforestación y con los trabajos que seguimos haciendo. Mi abuelo sin querer se puso a criar vacas para que sus hijos vayan a la universidad, entonces cortaron árboles, sacaron todo y ahora estamos reforestando de nuevo.Algunos árboles que hemos sembrado ya están grandes y me alegra bastante. Vienen de nuevo los monitos a comer fruta. Es algo que mi mamá siempre quiso. Particularmente a mí me encanta sembrar plantas y flores.
También este año tengo una exposición junto con mi esposo en el Centro Cultural de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Para el 2023 tengo otra exposición.
El Día Mundial del Agua fue instaurado en junio de 1992 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también llamada “Cumbre de la Tierra”. En ella, los 179 países representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas reconocieron que era necesario destacar la importancia de la protección del medio ambiente y administrar los recursos naturales de forma sostenible.
“… en general no se aprecia no se aprecia el grado en el que el aprovechamiento de los recursos del agua contribuye a la productividad económica y al bienestar social, pese a que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad.” – Resolución que aprueba la creación del Día Mundial del Agua.
En la actualidad, más de 30 años después de esta resolución, la coyuntura de la comunidad global en torno a la crisis sanitaria generada por la pandemia del Covid-19 y sus diversas variantes, ha obligado a los gobiernos de todo el mundo a pensar en formas de aminorar su impacto en la salud de sus ciudadanos. Aunque las vacunas forman parte de la respuesta y han ayudado a frenar el avance de la enfermedad, además de reducir su mortalidad, se ha puesto bajo observación la sanidad y el acceso a ella que tienen los ciudadanos de todo el mundo. Es necesario recordar que, además de ser esencial para la implementación del servicio, el agua es un recurso escaso cuya ausencia ya es una realidad en partes del mundo.
Si el agua del mundo estuviera en un tanque…
En la actualidad, los humanos solo podemos hacer uso del 0.015% de toda el agua del planeta, pues la gran mayoría (97%) se encuentra en los océanos y es salada, mientras que otra parte (3%), pese a ser dulce, se divide en reservas almacenadas en glaciares, capas de hielo polar, la atmósfera, o muy profundo en el suelo como para ser extraídas a un costo razonable (2.5% del agua dulce).
Para profundizar un poco más respecto a la cantidad reducida de agua con la que cuenta la humanidad para su supervivencia a lo largo de la historia, es necesario recurrir a un ejemplo sencillo, pero que puede dar luces respecto al uso que se le da a este recurso.
Si toda el agua del planeta pudiera almacenarse en el tanque elevado más grande disponible en el mercado peruano, con una capacidad de 2500 litros, los ocupantes de una casa solo podrían usar, durante toda su vida, 375 mililitros (menos de una botella de agua) para sus actividades cotidianas como aseo personal, hidratación, preparación de alimentos, mantenimiento de jardines y áreas verdes, entre otras tareas menores.
Sin embargo, en esta “casa” llamada Tierra, el acceso al agua no es equitativo para todos los humanos alrededor del mundo, por lo que la cantidad de líquido que se dispone varía entre países y continentes. Algunos de ellos ya experimentan escasez y se han visto obligados a tomar medidas para proteger el bienestar de su población y su desarrollo económico.
¿Crisis del agua en 2040?
Cuando se piensa o habla de escasez de agua, el imaginario común podría recordar imágenes de países africanos. Sin embargo, según datos recopilados por el World Resources Institute, una organización que investiga los recursos disponibles en el planeta, en la lista de países en los que se producirá mayor “estrés hídrico” en el mundo para el año 2040, Chile se ubica en el puesto 24 como el territorio latinoamericano más cercano a una crisis hídrica.
El “estrés hídrico” es el resultado de una serie de cálculos que tienen en cuenta las fuentes de agua disponibles dentro de un país, el uso que se le da al recurso y la densidad poblacional. Este sistema es usado por las Naciones Unidas como una forma de visibilizar aún más lo cerca que están determinadas poblaciones de ser víctimas de crisis hídricas que podrían en riesgo no solo su desarrollo económico, sino que incluso generaría desplazamientos masivos a causa de sequías.
POSICIÓN EN EL RANKING DE ESTRÉS HÍDRICO POR REGIÓN
¿Has visto el lugar que ocupa tu país en la lista? Aunque pueda parecer que está más o menos seguro, la realidad es que el uso del agua, ya sea para actividades cotidianas como para la industria, tiene que ser regulado, pues cada vez hay menos disponibilidad de este recurso y su distribución ya dejó de ser únicamente un problema de infraestructura, sino también de fuentes y de densidad poblacional, además del uso que se le da para la producción de alimentos.
Perú: El agua como privilegio
Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Sudamérica es la región del mundo con mayor cantidad de agua y el Perú posee el 1,89% del agua superficial existente. Sin embargo, el acceso a este recurso es limitado y desigual debido a la concentración de la población en la zona costera del país.
En el censo poblacional del 2017, se registró que en esta región se concentra el 58% de la población del Perú, la misma que tiene que distribuir el 2.2% del agua disponible en el país; mientras que en la ciudadanía ubicada en la sierra y selva tienen una disponibilidad mayor de recurso, pero la densidad poblacional no es tanta. Al final, la posibilidad de disfrutar de los beneficios del acceso al agua en estas zonas, va dirigida a industrias extractivas.
Como contraste, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), elaboró un informe que indica que, hasta abril del 2020, el 90.8% de la población en el Perú tenía acceso al agua, lo que supone que un aproximado de tres millones de ciudadanos tienen que desplazarse regularmente para conseguirla o, en caso contrario, son abastecidos de otras formas que no les facilita predictibilidad en el precio o garantía de pureza.
Incluso dentro de áreas urbanas y las áreas rurales a nivel nacional, el suministro de agua no está garantizado. Los datos incluso reflejan que solo el 57% de las personas que tienen acceso al agua de forma diaria pueden disfrutar de este servicio todos los días de forma ininterrumpida, mientras que el resto de los usuarios solo la reciben durante determinados momentos del día, los que deben ser aprovechados para reservarla en tanques u otros depósitos que podrían provocar enfermedades si no son almacenados de manera correcta.
Según datos recopilados por el Fondo de Agua para Lima y Callao (Aquafondo), para el 2022, Lima Metropolitana necesitará consumir un total de 826 millones de metros cúbicos de agua, cifra que aumentará hasta los 1096 millones de metros cúbicos para el año 2030 y son los ciudadanos con mayor poder económico los que hacen más uso de este recurso.
“Las zonas que concentran a la población con mayor desarrollo socioeconómico de Lima presentan una HH Azul per cápita (huella hídrica relacionada al consumo humano directo) más alta en comparación con otras zonas de la ciudad.”
Incluso, una de las conclusiones del estudio de Aquafondo, realizado en 2018, indica que el consumo general del agua, solo en Lima Metropolitana, es muy superior al de otras grandes ciudades de la región: Seis veces más que el consumo de Quito y 30 veces mayor al de La Paz. Sin embargo, esto no implica que el consumo sea proporcionado a la cantidad de habitantes pues, como ya se mostró, aún en áreas urbanas como la capital del Perú, el acceso al agua sigue siendo un privilegio del que gozan más las élites económicas antes que un servicio para todos por igual.
En marco del Día mundial de la poesía conversamos con tres jóvenes poetas mexicanas sobre la conexión que tienen con la escritura y como a través de ella encontraron una forma
El Día mundial de la Poesía, celebrado cada año el 21 de marzo conmemora una de las formas más preciadas de la expresión e identidad y lingüística de la humanidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Las mujeres hemos tenido una fuerte relación con la poesía porque fue en la escritura y diferentes usos de las palabras que encontramos diferentes formas de decir lo que sentíamos o percibíamos del mundo. Esto se logró después de muchos esfuerzos por poder acceder a los espacios de conocimiento y escritura, incluso las primeras poetas tenían que hacer uso de los seudónimos masculinos para que sus obras fueran leídas.
La poesía escrita por mujeres es distinta. Al leerlas te dan ganas de escribir porque te sientes cercana a las experiencias y se comparten las mismas dudas. Por ello es que pienso que los s con la poesía debe ser más allá de los espacios académicos y que otras personas decidan si eres una poeta o no o que tus escritos siguen las reglas propias de la poesía
Aunque, en la actualidad ya no es necesario tener una formación especial para saber escribir poemas. Las mujeres jóvenes han inventado sus propias reglas respecto a la poesía, escribiendo sobre lo que sienten sin una técnica específica, con diferentes recursos visuales y con la certeza de que la poesía es una forma de expresión que no tiene límites.
Seguidas por la curiosidad de cómo es que las jóvenes se han acercado a la creación de poemas es que hemos que conversamos con tres poetas mexicanas de diferentes edades y que residen en distintas ciudades de México para conocer de sus experiencias.
Siljo Moral(Cam, 17 años, Puebla). Camila Moreno, Siljo Moral por su nombre artístico, es una artivista, escritora y bailarina de 17 años apasionada por el cambio social y el medio ambiente. Cree fielmente que las manifestaciones artísticas son el reflejo y el registro de las sociedades que se van formando. Ha participado en espacios artísticos y virtuales. Su participación más importante se ha dado en el grupo Sobrevivientes, un espacio de artistas que busca alzar la voz sobre temáticas actuales y los ODS.
Roja Flor (Ibeth, 21 años, Estado de México). Estudiante de la Licenciatura en Emprendimiento, apasionada del arte, literatura y cinematografía. A lo largo de toda su juventud ha tenido la oportunidad de formar parte de distintos colectivos y voluntariados que la han llevado al activismo en diferentes luchas, ramas y formas. Escribe desde los 15 años y sueña con publicar un poemario relacionado a su activismo en el futuro.
Indira(27 años, Ciudad de México). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México, ejerce como periodista y ha colaborado en medios impresos y digitales como La Crónica de Hoy, Time Out México, Konbini, Vibras, Filter, Yaconic y Chidas Mx. Cursó el Diplomado en Literatura y Creación Literaria impartido por la Universidad “Universitario Bauhaus”. Sus textos poéticos y narrativos han sido autopublicados en ediciones digitales, así como en blogs.
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¿Qué es para ti la poesía?
Como hemos mencionado, estamos redefiniendo el significado y las formas de hacer poesía y por eso vamos a conocer para cada una de las poetas qué es la poesía y cómo es que ellas se relacionan con la escritura de esta.
Ilustración 1: Fragmento de poema «Recuerdos» de Roja Flor
Indira: Para mí la poesía es salvación, un desahogo de la vida y una forma de posicionarse contra el sistema que nos exige resultados en la productividad. La poesía no sirve para nada y a la vez eso la convierte en un remedio para nuestra agitada existencia.
Roja Flor (Ibeth): Yo digo que la poesía, para mí es esta forma de expresar y asimilar lo que sucede dentro de mí y lo que sucede a mi alrededor. Ha sido un espacio en donde me puedo expresar sin límites.
Siljo (Cam): La poesía para mí, es una forma de expresión, no como cualquier otra sino una que necesita llevar un tipo de código al lenguaje, para querer comunicar un mensaje que nace desde pues desde lo más íntimo de las personas.
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¿Cómo llegaste a escribir poesía?
Cada una tiene su propia historia de cómo llegó a acercarse a la escritura y en especial a la escritura de poemas. Por eso les preguntamos sobre ese momento que les hizo saber que la poesía era la forma de expresión que más les gustaba y permitía ser.
Ilustración 2: Poema «And the Ghost» de Siljo Moral
Indira: Desde niña me gustaba la poesía y en una ocasión en la primaria me pidieron recitar un poema frente al grupo; mi mamá me enseñó uno de sus poemas favoritos, de una autora cubana, y me dijo si lo recitas bien hasta podrías hacer llorar a tu maestra y me intrigó mucho saber que las palabras podían tener tanto poder en textos tan cortos. Conforme fui creciendo escribí poemas para desahogarme, aunque no fue hasta que tenía 25 años que empecé a mostrar mis escritos.
Roja Flor (Ibeth): Creo que siempre he tenido un acercamiento muy bonito con escribir y con la literatura en general. Recuerdo que, de repente agarraba la máquina de escribir de mi papá y fingía ser escritora. En la preparatoria tuve un taller de poesía, era mi primer acercamiento. Recuerdo que el primer ejercicio fue sobre una anécdota personal y yo lo hice de viajes. Me gustó tanto esa experiencia que desde ese momento no he dejado de escribir.
Siljo (Cam): Siempre me ha gustado leer y escribir. Desde pequeña creía que tenía un poder con las palabras, me sentía como una superheroína con las palabras. Entonces un día simplemente dejé volar mi imaginación y así comenzó todo.
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¿Cómo vives la liberación que produce la escritura?
La escritura es un proceso individual donde cada una va decidiendo qué es lo que quiere decir y de qué forma, por eso les preguntamos cómo viven la liberación de su escritura y lo que les significa el poder tener sus poemas terminados.
Ilustración 3: Fragmento de poema «Petirroja» de Indira
Indira: Siempre son emociones intensas, a veces positivas, a veces negativas, a veces abrumadoras. Pero, a final de cuentas, el desahogo sobre el papel es como tomar aire después de aguantar la respiración por mucho tiempo. Es reconfortante sacar la vida en poemas y encontrar en ellos un lugar seguro.
Roja Flor (Ibeth): Tengo un poema que habla un poco de esto el primer verso dice: el papel es el único que sabe escuchar y creo que de verdad he encontrado en la poesía muchísima libertad. Es este espacio donde puedo sentir, ser, experimentar y percibir sin límites. Donde nadie me va a juzgar, ni me dirán que lo que digo está mal, sino al contrario. Simplemente escribo.
Sijlo (Cam): Vivo la liberación que produce la escritura la vivo leyendo, releyendo y volviendo a leer. Compartiendo mis escritos con las personas que quiero, que amo y que admiro. Porque solo así siento que puedo revelarme; revelar mi lado sensible ante las personas.
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¿Qué consejo le darías a otras mujeres que se están acercando a la poesía?
Sigue siendo intimidante el escribir y más poemas porque no sabemos cómo hacerlo de forma “adecuada”, por eso les pedimos que nos aconsejaran sobre como podemos acercarnos a la poesía aún con ese miedo.
Indira: Olvidarse de la academia y las reglas impuestas por hombres en siglos pasados. No importa si tu forma de expresarte es inventando palabras nuevas, haciendo verso libre, formando figuras con el texto. La poesía se debe sentir y nuestras emociones no siguen reglas.
Roja Flor (Ibeth): Les diría que lean mujeres. Es muy diferente la leer la perspectiva de una mujer, su forma de escribir empata más con nosotras y nos inspira a escribir de la cotidianidad. También olvidarnos del prejuicio que tenemos de que la poesía es algo muy complejo o difícil de alcanzar y no. Entonces es justamente buscar qué es lo que te gusta. Leer muchas mujeres. Perder el miedo a la pluma, simplemente es agárralo y escrír.
Sijlo (Cam): El empoderar a las mujeres y al acercarlas a las Escrituras es que se conviertan de musas a creadoras y eso es uno de los pasos más importantes que podemos hacer como sociedad.
Ilustración 4: Poema «Hoy olvidé la definición de metamorfosis» de Indira
Por eso, como dice la poeta y escritora mexicana Rosa María Roffiel en su poema “Sobrevivientes”: Somos locas rebeldes, locas de estar vivas, locas maravillosas, estrafalarias, floridas. Cada día una batalla, una norma que rompemos, un milagro que creamos, para poder seguir siendo. Así que, a seguir siendo a través de la poesía o cualquier medio que queramos apropiarnos para expresar quiénes somos y lo que sentimos.
Fue parte del comercial “Empoderamiento y emprendimiento” de Anaflex Mujer NF (Instagram: unicornioazulx)
Ilustradora arequipeña de 21 años. Se considera artista autodidacta y estudia Publicidad y Marketing. Rosita Charaja Quintanilla comparte su arte mediante las redes sociales, en las cuáles firma como Unicornio Azul. Apareció en comerciales televisivos, al igual que participó para la editorial Planeta. Ella nos habla sobre el proceso y evolución de sus ilustraciones, de las experiencias que tuvo al tratar de temas controversiales y sobre la visión que percibió de la sociedad al elegir una carrera artística.
Inició en el arte desde pequeña. A la edad de cinco años, dibujaba sobre cuentos que leía su madre y ese camino de la ilustración se convirtió en su sueño. Sin embargo, su padre frenó sus ideas al decirle a su profesor de primaria que su hija ‘no se puede dedicar a esto’. Rosita omitió ese comentario y continuó en ese mundo. “Ha sido un desarrollo de muchos años y también un proceso de aceptación.
Distintos reconocimientos en concursos fueron como una muestra para mi papá de que algo andaba bien, que me estaba encaminando bien, que tenía una idea de lo que yo quería ser como artista. Porque ese era su mayor miedo: que yo empezara a pintar, pero que no tuviera ni un plan”. Lo recuerda como una anécdota graciosa. Aquellos momentos donde, entre lágrimas, decía: “Mi hija, yo la acepto, yo sé que va a vivir una vida muy dura, pero yo la acepto”, y ella respondía con un “Ay, papá, ¿qué crees que estoy haciendo?”. Pero comenta que ya superó esa etapa de crisis, aunque aún mantendrá temores del futuro de su hija. “Siempre va a ver ese miedo, esa inseguridad muy dentro de él. Actualmente, se siente muy orgulloso, se siente muy feliz”.
La elección de carreras artísticas en el Perú puede generar incertidumbre en los padres, pues a veces se llega a valorar más las carreras universitarias tradicionales. Rosita considera que la educación está sistematizada para cualquier carrera que está dirigida al arte, porque desde pequeños “nos insertan en la cabeza que no es algo que la gente tome en serio”. Además, añadió que en muchos colegios pueden incluir talleres de pintura, teatro, danza, música y más, con el fin de demostrar que ellos apoyan el arte dentro de los niños, pero en el camino se contradicen porque “te enseñan a regalar tu trabajo”. “Me pasó muchas veces en los últimos años de secundaria. Hacía retratos muy bonitos que me tomaban semanas, meses, pero llegaban las maestras y eran como ‘regálame uno’. Eso no se lo vas a pedir a un arquitecto, ¿no? ‘Regálame el plano de una casa’ o un doctor ‘regálame esta cirugía’”.
Y no solo se reduce en la escuela, sino en un pensamiento general de las personas que nos rodean. Por ejemplo, tuvo compañeras que minimizaban sin querer su trabajo o carrera. “Decían ‘Pucha, es que tú nada más pintas en tu escritorio, yo tengo que leer full libros o tengo que ir a trabajo de campo’ y yo de ‘oye, ¿tú sabes cuánto demora crear una idea, un concepto para un cuadro, una campaña o un audiovisual? O sea, ¿tienes idea de cuánto se invierte, cuánto es el cansancio de tu vista, de tu espalda?’”. Por eso, considera que las personas aún tienen esa idea en la cabeza, de que quienes eligen el arte lo hacen porque es un camino ‘más fácil’, sin conocer el proceso detrás. “El trabajo del arte tiene doble chamba, porque el artista es muy emocional; entonces muchas veces tiene insertado en el trabajo no solo su cerebro, sino también su corazón”.
El temor de su padre no le impidió seguir adelante con su sueño de ser ilustradora. (Instagram: unicornioazulx)
Crecimiento de una artista: “La ilustración siempre debe tener un mensaje y un objetivo”
El trabajo que realizó Rosita para llegar hasta donde está actualmente no lo hizo sola. No tenía contactos que la ayuden o un nivel socioeconómico que le facilite el camino, pero sí tenía y tiene a su familia. “Siento que si mi madre no hubiera decidido a los 12 comprarme una tableta gráfica, yo no estaría donde estoy, no habría empezado con el arte digital nunca. He tenido apoyo de mis padres hasta cierto punto”. Adicionalmente, la globalización también generó que llegue a más personas. Compartir sus ilustraciones en Internet fue una puerta para que conocieran su trabajo y pueda crear contactos con grandes marcas. “Proyectos como el comercial de Anaflex, exactamente hace un año que salió, me contactaron porque habían encontrado mi TikTok en su feed, les gustó y me llamaron. En Inca Kola igual, encontraron un hashtag que he utilizado de ilustradora arequipeña hace tres años, lo encontraron el año pasado, vieron mi trabajo, les gustó y me contactaron también. Igualmente la editorial Planeta me contactó por Instagram”.
Empoderamiento y emprendimiento de Anaflex Mujer NF
A veces, parece fácil cuando se ven los resultados. Visualizar un par de piezas artísticas solo demora segundos para darle like en las redes sociales, pero el proceso detrás de toda la idea no demoró esos mismos segundos, ya sea una publicación en redes o una campaña con empresas reconocidas. “Parece fácil cuando ves el trabajo final, porque ves solo una pintura. Pero no tienen idea de cuántos cambios, bosquejos, versiones, paletas de colores se ha probado, de todo. Hay miles de cambios, hay miles de opciones, diferentes puntos de vista; sobre todo cuando trabajas en equipo, porque uno siempre va a tener una perspectiva distinta del otro. Entonces, el trabajo final claro que vale la pena, pero la gente no se da cuenta del nivel de planeación que hay detrás de todo”.
Participó en la ilustración de “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Planeta. (Instagram: unicornioazulx)
Si alguien revisa todas las piezas que realizó Rosita, podrían notar que hay un cambio de artistas y personajes de películas sobre diversos temas sociales. “Cuando yo empecé a madurar, conocer un poco más de Internet, es cuando empecé también a entrar a grupos de movimientos sociales, como es el feminismo y la comunidad LGBT. Fue cuando empecé a descubrirme como persona y mujer. Cada que algo repercute en mi vida, lo tomo para mi arte. Es una mezcla de lo que mi persona y mi personalidad empezaron a desarrollarse desde que era una adolescente”. Pero gracias a la carrera que estudia, pudo definir mejor lo que quería expresar mediante su cuenta pública. “Hasta hace unos tres, cuatro años lo que dibujaba era lo que me daba la gana: yo no tenía una constancia en mi arte. Entonces, llegué a un punto de sentir que mi arte era muy vacío, porque no llevaba un camino, no llevaba un porqué. Eso lo aprendí con el tema de la ilustración, porque la ilustración siempre debe tener un mensaje y un objetivo”.
Rosita no deja su esencia de ser ella misma. Muestra lo que le gusta, interesa, siente, cree, defiende y los grupos donde pertenece, sin dejar de lado que hace ilustraciones con las que otras personas (tal vez) se sentirán interesadas. “Cuando empecé hacer ilustraciones sobre feminismo, que me ayudaba mucho también a hacer catarsis, llegué a recibir muchos comentarios de odio, muy negativos, en dónde me llamaban con apelativos que ya conoces para las feministas. Me llamaban exagerada, me decían que las mujeres eran culpables, lo mismo como persona perteneciente a la comunidad LGBT. Pero también me di cuenta que en el camino me encontraba a personas que me decían ‘gracias, porque yo no sé cómo expresar esto’ y comentarios así fueron los que me llevaron a continuar
Limitaciones personales: “Yo me acepto como soy y acepto a los grupos en los que estoy”
Expresarse en redes sociales a veces tiene un riesgo: no existe un límite entre la vida pública y privada. Rosita nunca ha pensado en limitarse, siempre se muestra tal cual es. “Mi arte siempre he querido que sea sincero y siempre me ha gustado que sea más sincero que llamativo (de una forma negativa). Hay veces que he visto trabajos que siento que son netamente para llamar la atención, y que en realidad tiene un mensaje completamente distinto. Entonces, siento que mi límite entre hablar de cómo soy y hablar de lo que siento está en si busco realmente tener una comunicación entre mis seguidores y yo para romper esa barrera o querer simplemente una forma de generar engagement en mi página”. Sin embargo, los comentarios negativos no se detuvieron. “He llegado a hacer un par de ilustraciones crudas que han tenido mucho furor por verse muy negativas, cuando en realidad son de temas que de por sí ya son crudos en la sociedad, como es la violencia de género y el feminicidio. Personas desde su burbuja me dicen ‘tú eres una exagerada’, ‘¿cómo vas a mostrar esto con tanta crudeza?’, ‘esto es mentira’. Yo no estoy exagerando y lo sé.Sé que mi meta mostrando ese trabajo es que la gente se dé cuenta, no que la gente inicie una pelea”.
Ilustración sobre la historia de Medusa. (Instagram: unicornioazulx)
Aunque en la actualidad no se limita en su arte, anteriormente sí omitió un sentir que surgió desde que era más pequeña. Desde hace unos años, luego de ir a terapia y conversar del tema, reconoció que pertenece a la comunidad LGBTIQ+. “Siento que estas limitaciones iban mucho también por la situación en la que yo me encontraba en ese entonces. Como soy una persona que se ha abierto mucho, ha mostrado su rostro en redes, en videos hablando, conversando con las personas, siempre hay ese miedo de que te sientas expuesta de una manera negativa. Pero eso lo sentía mucho cuando era más pequeña, más joven y cuando no tenía armas con qué defenderme; con armas hablo de mi personalidad y mi nivel de madurez”. Lo supo aceptar y ya no teme hablarlo abiertamente. “Yo me acepto como soy y acepto a los grupos en los que estoy, en las comunidades en las que me encuentro”.
Hay temas personales que se atrevió a hablarlo luego de muchos años. Por ejemplo, hay una publicación en su Instagram donde ilustra lo que vivió dentro de su escuela, sobre los comentarios de sus compañeras ante su sentir a corta edad y el cómo tuvo que reprimirlo porque era ‘incorrecto’. “Como repito siempre, ‘mi arte es un reflejo de mi persona’ y mi persona en ese tiempo no se sentía lista para conversarlo. Ahora siendo una persona adulta que va a terapia, que ha hablado de estos temas y ha ayudado a sanarse; conversarlo, afrontarlo y asimilarlo, se ha sentido lista para poder dibujar sobre eso. Para poder ilustrarlo y para poder mostrarlo al mundo. Y justamente en esa ilustración, que sí tuve mucho revuelo sin querer, porque solo era una carta sincera abierta al público”.
Por esa ilustración, le llegaron mensajes de compañeras. Algunas deseándole bienestar, otras disculpándose porque no sabían de sus sentimientos de ese momento y más donde expresaban que pasaron por lo mismo: callarse. “Era ver personas adultas abriéndose como niños”, mencionó. Y no se salvó de mensajes malintencionados, de aquellos que creen conocer la vida de todos. “Señoras y señores diciendo que me victimizaba, que se me notaba que tenía heridas no cerradas, que yo vivía en el pasado. Era como ‘a ver, mi objetivo para mostrar este tema no es mostrarme como una víctima ahora, pero en su momento yo sí fui una víctima. Soy una persona que fue víctima y quiere afrontarlo. Y si lo hablo de esa manera es porque yo ya maduré, ya crecí, porque fui a terapia y lo puedo decir’”. Además, su mensaje llegó a padres y hermanas mayores que vieron reflejada a Rosita en sus hijas, hijos, hermanas y hermanos. “Habrá personas que se den cuenta del problema con tu ilustración y habrá personas que lo van a negar y te van a echar la culpa a ti”.
Luego de ir a terapia y conversar sobre lo que sentía, pudo expresarlo mediante sus ilustraciones. (Instagram: unicornioazulx)
Sueños y consejos: “Me veo viajando y egresando para también sembrar algo de arte aquí”
La pequeña Rosita, la niña de cinco años, cumplió el sueño de ver sus ilustraciones en libros de cuentos, pero ¿qué espera la joven Rosita? “En el tema de los estudios, me gustaría especializarme, tener una base de estudios en todo. La ilustración es súper amplia, entonces a mí me gustaría estudiar algo que me ayude a complementar, desarrollar mucho este trabajo, porque yo soy autodidacta”, explicó. Tiene gratos recuerdos de sus maestras de arte, quienes les enseñaban a pesar de las limitaciones de la propia escuela. “Agradezco porque tuve la suerte de tener maestras que tenían vocación y que vieron en mí -y no solo en mí, también muchas compañeras- talento y se salieron de la regla”.
Como artista, se ve viajando y conociendo el arte desde otras perspectivas. “Me gustaría darme el gusto de estudiar en Lima y, si tengo la oportunidad, llegar a estudiar en el extranjero. No porque crea que en el Perú no hay oportunidades o que tengo que estudiar en el extranjero para tener un nivel, sino porque definitivamente creo que cuando tú conoces más, puedes empezar a dibujar y mostrar más. Porque tu perspectiva de las cosas se amplía mucho”. Desea ampliar su visión del arte para poder tener más herramientas con las que se desarrollará en este mundo artístico. “De momento, me veo viajando y regresando para también sembrar algo de arte aquí”.
Al conocer un poco más sobre Rosita, se podría deducir sobre la frustración que ha podido sentir en todo el camino para llegar a donde se encuentra. Además, sabe que no es ni será la única a quien le llegarán comentarios de todo tipo que querrán limitar el arte de cada persona. “La vida de un artista siempre va a ser subidas y bajadas, hasta que descubra lo que le gusta y para qué está hecho. Para ese camino cuesta tiempo, esfuerzos, ‘cagadas’; arruinarlo, descubrir cómo solucionarlo. Cuesta saber cómo sobrevivir y cómo ser constante; entonces, es seguir, continuar, no dejarlo porque no lo lograste una vez”, aconsejó. Además, destaca que la constancia es más importante que el talento, ya que es un trabajo continuo. “La gente siempre piensa y me ha pasado el ‘es que tú has nacido con el don’”. A lo que ella responde entre risas: “Sí, señora, pero el don me ha costado 21 años. No he nacido agarrando un pincel, no he nacido agarrando mi tableta gráfica con mi laptop pequeña siendo un feto”.
“Cuando eres artista en una sociedad en donde ser artista no es convencional, te vas a tener que esforzar más para demostrar que puedes lograrlo”, fue una idea que explicó mientras hablábamos del anime ‘Your Lie in April’. (Instagram: unicornioazulx)
Para Rosita Charaja, conocida como ‘Unicornio Azul’, el arte es una forma de expresión. No está dirigido únicamente a raíces o corrientes, sino a una conversación. Defiende que los artistas usan el arte para expresar todo lo que no pueden decir de forma convencional. “Yo siento que el arte es una conversación y es una conversación abierta a cualquiera que quiera unirse. Y no tiene límites”. Ella nos invita a esta conversación que inicia de forma frecuente en sus redes sociales, en donde se expresa abiertamente y no teme ser quién es, pues Rosita ya no es la niña que lloraba al hablar de ciertos temas, sino que es una adulta que puede defenderse y afrontar cada experiencia.