Wichi: el abandono del Estado a las comunidades indígenas y su lucha por sobrevivir

Wichi: el abandono del Estado a las comunidades indígenas y su lucha por sobrevivir

Por Noelia Carrazana y Claudia Castro

Comunidades Indígenas

«Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad”, fue una frase del presidente Argentino Alberto Fernández que generó polémica el año pasado a nivel internacional. Fue tal el nivel de controversia que se generó, sobre todo en países como Argentina y México, que el mandatario debió pedir disculpas.

Esta forma de pensar del ciudadano argentino no es algo que solo haya sido un error en el discurso presidencial, sino que es una creencia que tiene gran parte de la sociedad. A fines del Siglo XIX hubo una reorganización de la sociedad y se aplicaron políticas de incentivo a la migración europea en paralelo a darle un valor importante a la escolarización de los ciudadanos. Desde este momento se comenzó a invisibilizar a la población indígena y afroargentina, ya que en su mayoría se percibe como descendiente de aquellos europeos.

Sin embargo, al recorrer el territorio argentino se puede observar que existe población indígena en las 23 provincias que componen este país.Un estudio de expertos de la Universidad de Buenos Aires determinó en 2005 que el 56% de los argentinos tienen en su ADN descendencia indígena.

En este contexto, las comunidades indígenas que aún conservan su lengua y costumbres ancestrales tienen muchas dificultades con este modelo de estado nacional que es presentado como población blanca. En la actualidad las comunidades que tienen mayores problemas son las que se encuentran en las provincias del Noroeste. 

El norte argentino agrupa la mayor cantidad de hogares por debajo de la línea de pobreza según la medición del Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI por sus siglas en inglés); además registran una alta tasa de mortalidad infantil y un alto índice de analfabetismo, según los datos del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. 

El llamado Chaco Salteño cuenta con dos ríos donde se asentaba esta población, los ríos Pilcomayo y Bermejo, fueron desde siempre la fuente de vida para la región. Los pueblos indígenas que habitaban ancestralmente esta zona bebían y pescaban en esos ríos: wichís, chorotes, nivaklés, tobas (Qom), pilagás, guaraníes, chanés, tapietes tenían allí su fuente de alimentación.

Este paisaje y modo de vida comenzó a cambiar a fines de los 1990, momento en que va llegando la industria del monocultivo de la soja a todo el territorio argentino. Los desmontes se aceleraron para ampliar la frontera agrícola. Salta, según el informe presentado en 2020 por el exjefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero ante el Senado de la Nación, da cuenta que es la segunda provincia con mayor deforestación que alcanzó el 21% del total de hectáreas desmontadas entre 2007 y 2018.

RELEVAMIENTO TERRITORIAL EN PELIGRO

En relación a la propiedad de la tierra las comunidades indígenas viven en un total desamparo, si bien existe la ley 26.160 que fue sancionada en el año 2006 por el Congreso Nacional, la cual declaró la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país,  no se hicieron avances significativos.

Esta ley establece la suspensión de desalojos o desocupación de las tierras por parte de la autoridad de aplicación del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), mientras no exista el relevamiento técnico -jurídico -catastral de la situación dominial de dichas tierras. Sin embargo siguen existiendo desalojos violentos de comunidades indígenas. 

La ley fue prorrogada en noviembre de 2021 por cuatro años más mediante un DNU firmado por el presidente Alberto Fernández. Pero a la fecha todavía falta que se trate y ratifique en la Cámara de Diputados.

Por este poco interés en discutir esta cuestión básica para la permanencia de la vida en comunidad de los pueblos indígenas, numerosas organizaciones de estas naciones ancestrales estuvieron hasta diciembre movilizándose a lo largo del país y con una carpa permanente en frente del Congreso de la Nación para reclamar su sanción.

En diciembre de 2021 durante una marcha frente al Congreso Nacional, la diputada Mónica Schlotthauer del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), quien recibió un petitorio para el tratamiento de la ley, explicó que “el gobierno, el bloque oficialista y la oposición tienen compromisos muy fuertes con la megaminería, latifundistas y ganaderos y buena parte de los conflictos territoriales son con las multinacionales. La propuesta que le hicimos a los diputados del bloque de Juan Grabois fue juntar los legisladores, entre todos seríamos 10, y pedir sesión especial que es lo que habilita el tratamiento. Hasta ahora no hemos tenido una respuesta”.

En este sentido, la diputada fue tajante al decir que “Hay un gran malestar de todas las comunidades porque antes de las elecciones les prometieron que iban a sesionar y hasta ahora no hubo sesión, solo salió el decreto que hasta ahora no sirve para parar el ataque a las comunidades”.

DEL MONTE AL AGRONEGOCIO

En el caso de las comunidades de la provincia de Salta el cambio de su hábitat natural generó que de ser cazadores-recolectores y artesanos de la madera con lo que se abastecen en el monte salteño, pasaron a vivir en parajes rodeados de campos de soja, lugar donde ya no pueden abastecer sus necesidades alimenticias y de trabajo en relación a las artesanías. 

Esto lleva a que sobre los territorios de las comunidades haya cultivos, sin haber antes hecho un relevamiento de su totalidad. Este retraso en el relevamiento territorial ha generado que sigan existiendo desalojos de los pobladores de estas zonas, ya que los pedidos de autorización de desmontes y cultivos sobre sus territorios son constantes.

Antiguamente, esta zona era lugar de los ingenios azucareros y de cultivos cítricos, y los hombres de las comunidades podían trabajar como peones temporales. En la actualidad al reemplazarse estos sembradíos por monocultivos mecanizados, deja a las poblaciones también sin ese sustento.

Otra de las causas que generó la deforestación son las graves inundaciones que sufren en la época de lluvia, lo que provocó la disminución de la vida animal y la diversidad vegetal. Se calcula que desde 1988 hasta el 2009 se deforestaron aproximadamente 2,3 millones de hectáreas en la zona (WRM, 2009) según el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales. 

En esta zona están asentadas más de 50 pequeñas comunidades indígenas, que desde hace años ven modificado su ambiente de vida, sin que el estado les provea una posibilidad de acceder a otros medios de vida. Entonces ¿hay un genocidio encubierto para estas personas?

En próximas notas contaremos porqué se suceden casi a diario los feminicidios y muertes de niños Wichi. 

Tiza en las calles: haciendo frente al acoso callejero

Tiza en las calles: haciendo frente al acoso callejero

Por Jennifer Velásquez

El acoso callejero es un tipo de violencia que afecta en su mayoría a mujeres; independientemente de su edad o lugar de procedencia. Muchos esfuerzos se han realizado por visibilizar el acoso callejero, principalmente a través de investigaciones, denuncias y difusión de campañas de concientización en redes sociales. Por su parte, Chalk Back es una organización no gubernamental con más de 150 activistas jóvenes en todos los continentes que visibilizan el acoso callejero trazando testimonios con tiza en las calles. Esta organización dispone de decenas de cuentas de Instagram dirigidas por juventudes de menos de 25 años.

Catcalls en América Latina

En 2019, Nati Miranda de Buenos Aires, Argentina conoció @Catcallsofnyc a través de un amigo y le pareció una excelente idea impulsarlo en el contexto latinoamericano. Actualmente, en América Latina existen cuatro cuentas más activas. En Argentina; @Catcallsofbsas, República Dominicana; @CatcallsofDR, Guatemala; @catcallsofgt y Brasil; @catcallsofsaopaulo. Las cuentas están lideradas por jóvenes activistas que se encuentran comprometidas con visibilizar el acoso y la violencia de género hacia las mujeres y comunidad LGBTIQA+ a través del artivismo.

Foto: @catcallsofbsas

El mundo a través del Internet ha permitido que las cuentas de Catcalls se viralicen y, de algún modo, que sean la inspiración para poder crear una. Tal fue el caso de Guatemala y Brasil.  Melani Coyoy, cofundadora de @catcallsofgt, buscando el hashtag #acosocallejero en redes sociales, encontró la cuenta de República Dominicana y, de ese modo, se inspiró con otras amigas para crear la de Guatemala. De igual manera, Natan Carmelo, cofundador de la cuenta en Brasil, se inspiró por la cuenta de @catcallsofnyc que vio en TikTok. 

“Me inspiró para hacer lo mismo. Siempre quise involucrarme en algún tipo de activismo, y esto era algo que podía hacer para que mi voz se escuchara”, señala Natan Carmelo, Brasil.

Cada equipo de cada país, tiene la libertad de manejar la cuenta de la manera que mejor se adapte a su contexto y sus necesidades. Las cuentas están conformadas hasta por seis integrantes; sin embargo, todas las cuentas tienen las puertas abiertas para que más miembxs se sumen al movimiento.

Cuentas como @catcallsofdr de República Dominicana, además de salir a las calles a trazar testimonios con tiza, también han abordado el tema del acoso callejero a través talleres abiertos al público como “Desnormalicemos el Acoso Sexual Callejero”, un festival llamado  “La Igualdad Transforma la Ciudad” en noviembre del 2021 y mediante la constante creación de contenido para Instagram y TikTok.


Por su parte, @catcallsofbsas de Argentina visibiliza y pone el tema del acoso callejero y la violencia de género en las calles y en las redes sociales a través de la creación de contenido con perspectiva de género. Asimismo, se pronuncian en las calles visibilizando otras problemáticas a través de la tiza. @catcallsofbsas se pronunció para el Mes del Orgullo LGBTIQA+ y también han realizado intervenciones relacionadas a las desaparecidos y desaparecidas que dejó la dictadura militar en Argentina.

Las cuentas más recientes son las de Guatemala y Brasil. @Catcallsofgt traza testimonios de acoso callejero y también se pronuncia frente a casos coyunturales de impacto social con intervenciones con tiza, como una muestra de solidaridad y creatividad a las luchas sociales. Y @catcallsofsaopaulo de Brasil usa la tiza para pronunciar su descontento frente al régimen político del país, así como para trazar los testimonios de acoso.

Foto: Catcallsofsaopaulo

Foto: Jennifer Velásquez

Retos del activismo joven

Las y les activistas de las cuentas de América Latina y El Caribe se enfrentan con diversos contextos y, por ende, pintar las calles con tiza o pronunciarse ante la violencia de género puede representar algunos retos. 

La criminalización del activismo, temas de presupuesto, tiempo para organizarse y salir a las calles a pintar, establecer contactos con otras entidades para descentralizar el tema del acoso y obtener más alcance, son algunos de los desafíos que las integrantes han nombrado. 

Para Natan Carmelo, cofundador de @catcallsofsaopaulo, uno de los retos más grandes fue cuando la policía le amenazó y le indicó que no podía estar pintando las calles con tiza, pero relata que la restricción se basaba en intereses particulares del personal policial. “Nunca estuve en peligro real, pero la gente ha tratado de discutir conmigo sobre el mensaje que estaba enviando. Trato de no discutir, pero todavía tengo que escucharlos decir cosas terribles. Es especialmente malo cuando alguien con poder no está de acuerdo”.

Por su parte, Mélany Velásquez, cofundadora de la cuenta en Guatemala, nos cuenta que en el contexto de su país, existen solo ciertas voces e instituciones socialmente aceptadas para hablar de acoso callejero, como también otro reto es salir a las calles como un grupo pequeño de mujeres jóvenes. “A veces, somos tres integrantes del grupo que salimos a escribir los testimonios a la calle y debemos de ser muy precavidas, tener listo un plan B, ir de ropa y tenis cómodos por si algo sale mal y debemos correr, es como si estuviéramos haciendo algo malo, cuando no es así”, expresa.

Rosalia Piña, cofundadora de @catcallsofdr, señala que pronunciarse a favor de la interrupción del embarazo ha representado un reto a nivel de colaboraciones y relaciones públicas. Además, que en ocasiones han recibido comentarios sobre si la tiza es dañina para el medio ambiente, como también comentarios que aluden a que la labor que realizan es vandalismo. “Les gusta la iniciativa, lo ven muy innovador, nos han preguntado por el medio ambiente y si es vandalismo, pero les indicamos que es totalmente sostenible y que se borra al paso de los días, que no hemos tenido un mayor inconveniente”.

2022 para Catcalls en América Latina

En República Dominicana, este año se planea relanzar la campaña “Sí es para tanto”, que empezó durante el 2021 en la segunda edición del festival “La Igualdad Transforma la Ciudad”, con un enfoque de discapacidades y medio ambiente, y una colaboración con una empresa de telecomunicaciones.

Por otro lado, Nati Miranda de Buenos Aires comenta que se avecinan discusiones más profundas sobre la participación de las mujeres y disidencias en espacios públicos, además de  lugares de poder, así como profundizar a través de Catcallsofbsas en problemáticas que están instaladas en la sociedad. 

En el caso de Guatemala, tienen presente que al estar iniciando la cuenta, aún falta mucho por aprender de los contextos, de otras colectivas y de las cuentas hermanas de América Latina. 

Más cuentas visibilizando el acoso callejero

Chalk Back tiene las puertas abiertas para que más activistas jóvenes de cualquier parte del mundo puedan sumarse en cualquier momento para visibilizar el acoso en su estado, escuela secundaria, universidad o país. A través de su página web, se proporcionan las orientaciones para poder crearla. 

“El poder de las tizas, las y les amigues, las calles, las redes de apoyo y cuidado que se crean estando en las calles son definitivamente  revolucionarias”, sentencia Mélany Velásquez de Guatemala.

Un espacio de resistencia desde la fiesta: el jueves de comadres

Un espacio de resistencia desde la fiesta: el jueves de comadres

Por Brenda Villalba

Jueves de Comadres – Mujeres.

El Jueves de Comadres es la festividad previa al carnaval. Esta tiene como principal característica la unión y la confraternización de las comadres, además de la revalorización de las costumbres y reivindicaciones feministas. 

Originalmente, esta fiesta inició en Italia en el siglo XIII, y posteriormente se trasladaría a España. Fue así que llegó a los países latinoamericanos, donde el punto de partida fue Tarija, en Bolivia. Actualmente se celebra también en Perú, Ecuador, el norte de Argentina y el norte de Chile.

En esta fecha podemos observar el sincretismo entre el mundo exterior y lo nativo, que da como resultado una fiesta mestiza/intercultural, donde se entrelazan las costumbres y creencias con diferentes características durante diferentes etapas y en diferentes regiones, que finalmente le otorgarán un toque particular y único; es decir, la festividad no será igual en Tarija como lo es en Jujuy. Sin embargo, la finalidad es la misma: reforzar los lazos de amistad de las comadres. 

Este día tiene una connotación importante mediante el contexto histórico sociocultural, sobre todo en las zonas rurales y más en Tarija, donde no solo se realizan actividades que refuerzan los lazos de amistad entre mujeres, sino también por la existencia de una estrecha relación con la trasgresión, interpelación y la ruptura del sistema patriarcal, la cual romper con el orden simbólico y jerárquico en el que estamos sometidas por el sistema hegemónico.

De acuerdo con el artículo de María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso: “Celebrar el Jueves de Comadres se torna un reaseguro de la vida y del cuidado de esta, desde lo vincular, en el que se entreteje el disfrute, el “estar juntos”, la colaboración, el intercambio de bienes y la reafirmación de la dignidad del grupo y de cada persona que participa”,

De esta manera, este tipo de espacios se considera como una forma de resistencia por parte de las mujeres; sin embargo, en las primeras etapas significaba la búsqueda de la continuidad de la maternidad, ya que en la época colonial, donde ocurrieron varios enfrentamientos bélicos en el área rural de Tarija, las familias de la zona se encontraban desprotegidas y en riesgo tras sufrir saqueos.

El historiador boliviano Molina Gareca, a través del medio de comunicación Verdad Con Tinta, menciona: “Esta fiesta de las mujeres estaba ubicada en el área rural, no en la ciudad de Tarija. ¿Por qué se justificaba esto? Porque, básicamente, el riesgo de quedar sin madre en esta zona era más alto”.

En este sentido, la finalidad era buscar quién podría continuar con la crianza de los hijos de la comadre si es que esta muriera, pero paralelamente se fortalecían los lazos emocionales, afectivos, de compañerismo,  de cuidados y económicos, Era una forma de ayudarse mutuamente que dio como resultado una construcción y apoyo colectivo, subjetivo y afectivo entre mujeres: “Una hermana afectiva”.

Es  con esta relación del vínculo y la alianza entre mujeres (affidamento) que se ha generado una ruptura en los patrones, roles y finalmente ha planteado un cuestionamiento colectivo-social sobre las condiciones en las que las mujeres estaban/están expuestas. Lo que se puede constatar a través de las coplas, que son cantos tradicionales de la fiesta. Estas se caracterizan desde el sentido de expresar sus experiencias, vivencias, frustraciones y dolores para compartirlos colectivamente.

“Hablamos de nuestras cosas, de nuestra vida, de nuestras penas a través de nuestro canto”, indica Josefina Aragón en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

En estas coplas, se pueden evidenciar el vínculo de sororidad, dolor, reciprocidad  y afectividad que se genera entre las comadres. Desde este sentido, se relaciona con la consigna feminista “lo personal es político”; es decir, al compartir las experiencias, vivencias, estas ya no solo son personales, sino que toman un carácter público, colectivo, que ayuda a evidenciar las opresiones estructurales/sistémicas en la sociedad. Como se puede apreciar en la siguiente copla: “Dos hermanitas seremos, donde nos quieran matar, las docitas moriremos sin que nos vean llorar”.

María Alejandra Vega y Lía Carla De Ieso señalan: “(…) por medio de sus coplas construyen representaciones fortalecidas sobre sí mismas que generan las condiciones para constituir un horizonte de superación de las violencias que a diario confrontan en múltiples niveles”.

Como es el caso de Alicia Tellez, quien habló a través del diario El País: “Vamos a bailar todas las compañeras, últimamente nos alegramos más y ya no tenemos que pedir permiso al marido”.

En estos ejemplos, podemos ver el carácter transgresor de la fiesta, y la ruptura de imposiciones en relación al comportamiento de las mujeres, donde anteriormente se les criticaba o hasta intentaban establecer actitudes moralistas  o culpabilizantes por beber, salir de fiesta, divertirse o hasta expresarse. A través de los diferentes performances, logran establecer y celebrar la condición de mujer, cuestionando y criticando la autoridad masculina.

“(…) empezamos como amigas, nos juntábamos para ir a los bailes […] En ese momento, la mujer estaba en el pueblo tan, digamos, reducida a la casa, en el pueblo había ciertas posturas… que cuando nosotras salíamos decían que hacíamos desastres. La gente lo veía así… entonces me acuerdo que dijimos: ‘¿Por qué solo los hombres pueden hacer esto?’. Entonces empezaron las críticas: que cómo van a salir las chicas así… Y ahí nosotras dijimos: ‘¿ah, sí? Ahora sí, ¡entonces ahora nos emborrachamos más, y listo!’. Y ahí empezamos a decirnos, a llamarnos comadres, y ese año salimos por primera vez Las Comadres […].”, comenta Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones.

Lo que se genera a través de estos encuentros y muchos otros que se han ido colectivizando y formando en el tiempo, dentro de las reuniones feministas o mujeres organizadas, es el encuentro que se conoce como “el cuerpo como territorio político”, frase acuñada originalmente por Dorotea Gómez. Este que es el resultado de reconocer que nos encontramos atravesadxs por diferentes vivencias que tienen implicaciones políticas y que hemos crecido con estas, se trata de reconocer, validar y desnaturalizar las experiencias con el sistema patriarcal y otro tipo de sistemas de opresiones, claramente  en relación  con una visión interseccional. Consecuentemente encontrar lo político y ponerlo en un contexto público y colectivo, genera la identificación de las otras comadres y a su vez el reconocimiento colectivo de estas vivencias.

Como lo explica Amancay en el artículo El Jueves de Comadres en Tilcara: tradición y transformación en tiempos de reivindicaciones: “(…) Lo que quedaba como síntesis, que nos juntábamos a emborracharnos, no fue tan así, porque con las chicas muchas veces se hablaba de las violencias que sufrían muchas de ellas. […] Siempre ayudando a las otras [estábamos]. Siempre. Tanto La Banda como Las Comadres surgen en un momento donde acá la mujer estaba muy oprimida. […] Tenés que tratar el tema de la violencia. Había chicas que se habían criado en un seno muy violento y que creían que eso estaba bien. Que habían visto que el padre le pegaba a la madre y para ellas estaba bien que el novio las faje. Pero también había chicas que nunca habían visto a su papá pegando a su mamá y eso te daba pie para decirles: ‘Mirá, hay otra cosa, ¡esto no es normal!’. Y a través del brindis, del poder compartir, te vas soltando. Vas pudiendo hablar. Y compartir solo con mujeres es maravilloso. Podés hablar de todo”.

CONTEXTO TARIJA

La fiesta, originalmente en Tarija, tenía un aspecto más íntimo, se realizaba entre familiares, y amigos cercanos; sin embargo, a través del tiempo tomó un rumbo más público. El festival comienza desde temprano, cuando una de las comadres va a la casa de la otra y lleva una canasta, la cual contiene albahaca, uvas, choclo y ají. Luego, se la cubre con una pañoleta. Posteriormente, se añaden dulces, globos, pepinos y duraznos y finalmente se decora con serpentina multicolor. Si una comadre entrega la canasta, al año siguiente la otra comadre deberá darle otra canasta.

Y empieza la fiesta con el retumbar de los cohetillos: las risas no faltan, beben chicha y se reúnen todas las comadres. Salen a las calles con sus ropas típicas para finalmente reunirse en la plaza Luis de Fuentes, lugar de concentración donde se organizan y empieza la fiesta con grupos musicales. Entre risas, juegos y alegrías se encuentran festejando las comadres.

CONTEXTO ACTUAL

Tarija.

Después de que la festividad se instalara principalmente en las áreas rurales, no pasaron sino años para que se recuperara en el área urbana. Si bien la actividad no conserva la esencia original y tradicional como en el área rural de Tarija, aún existe la principal característica que tiene mucha importancia en el contexto actual: la hermandad colectiva.

No es que se realicen rituales ni actos simbólicos, sino que fueron reemplazados por reuniones en lugares públicos, los llamados “boliches”, espacios culturales, artísticos, entre otros. Sin embargo, el encuentro, el reencuentro, reconocimiento, los lazos de amistad, el afecto colectivo, la reciprocidad, la ayuda mutua y, sobre todo, la trasgresión siguen presentes en esta festividad a través de la fiesta, la alegría, el compartir y el disfrutar. Actualmente, el festival, junto al de Compadres, fue declarado Patrimonio Cultural en Bolivia. El Jueves de Comadres es un espacio que nos recuerda la importancia de la lucha colectiva.

Trujillo a través de sus letras: inician caminatas literarias

Trujillo a través de sus letras: inician caminatas literarias

Por Diandra García

Mapas literarios de Trujillo. Fotografía de Lizeth Agüero Villacorta. Ex Libris.

El proyecto Ex Libris –ganador de un estímulo económico del Ministerio de Cultura (MINCUL)– organiza recorridos literarios en la ciudad, que la convierten en el escenario de personajes históricos, como María Sandoval. ¿Qué historias viven detrás de las caminatas de los trujillanos?

Es viernes 18 de febrero. Cae la tarde gris en Trujillo, una ciudad, por lo común, amarilla. En la Fundación del Banco de la Nación, Érika Caballero Liñán –historiadora– presenta el primer mapa literario de la ciudad. “La propuesta de Ex Libris es vincular la zona con sus historias, reconociendo cómo la literatura la atraviesa de cuadra a cuadra”, afirma.

El resultado del proyecto es una cartografía de tamaño A2, que recoge puntos históricos de la localidad. Durante la presentación, Érika Caballero anuncia que se publicarán más rutas citadinas. Este es, apenas, el primero de la serie.

“Haremos recorridos de mujeres también. Esta vez, con el literario, vamos a empezar con María Sandoval”, comenta emocionada. Con este dato, da un salto hasta el 25 de febrero, día en que se realiza la primera caminata literaria de Trujillo.

Caminatas literarias: el Trujillo de María Sandoval

En Lima, la Casa de la Literatura Peruana organizó “He vuelto a despertar en Lima” durante 2020, un trayecto que recorría espacios importantes para escritoras mujeres de las décadas de los 80 y 90

En Trujillo, sin embargo, el panorama era diferente. No solo no se había formalizado ningún recorrido literario hasta la fecha, tampoco lo había hecho la participación de muchas mujeres en la literatura. Luis Paliza Sánchez –compañero de Érika Caballero en Ex Libris– lo menciona al comenzar la guía. 

Toda la información en la Página Oficial de Facebook de Ex Libris Truxillo

“[En La Bohemia], hay registro de sus nombres, no apellidos. Es más, se dice que asistían por un tema de afinidad, por el gusto de oír a sus amigos poetas, no porque ellas escribieran… Esta es la crítica que hacemos al Grupo Norte. Las mujeres escribían”.

La Bohemia de Trujillo fue un movimiento cultural que tuvo mayor impacto entre 1910 y 1920. Es recordado por incluir personalidades como las de César Vallejo o Víctor Raúl Haya de la Torre. Sin embargo, como Luis Paliza sostiene, también formaron a mujeres escritoras que no fueron registradas.

Entre ellas, está María Sandoval, quien vivió en el barrio de Santa Ana y frecuentó las reuniones de La Bohemia. Aunque sus escritos fueron recopilados por Teodoro Rivero Ayllón, no han sido muy difundidos. Por eso, Ex Libris inicia el camino de Trujillo a través de sus letras con un texto de su diario. 

Trujillo, 18 de febrero de 1915:

He salido sola a la caída de este sol de febrero, a pasear por el óvalo. Es la barriada extrema de la ciudad donde comienza el campo. Me siento bajo los sauces, en la umbría de este camino que mira hacia el poniente. En lo lejano, surgen las torres de la iglesia del pueblo. Hacia allá está Mansiche, con sus chozas pajizas, sus huertos y sus largos tapiales. Hacia allá va la huella de mis pasos, por ahí deambula aún mi alma de colegiala…

(Fragmento del diario de María Sandoval)

A la izquierda, María Sandoval, escritora trujillana. Hasta la actualidad, la gran calidad literaria de sus escritos es eclipsada por su relación con César Vallejo.

Próximas rutas para Trujillo

Ex Libris seguirá produciendo cartografías alrededor de distintos hitos de la localidad. Por ahora, las caminatas literarias se divulgan en sus redes sociales (Instagram y Facebook) con horarios de fines de semana. Se avecinan próximas rutas para la población trujillana, que es peregrina de más historias por contar.

México y el 8M: ¿Por qué marchamos?

México y el 8M: ¿Por qué marchamos?

Por Arleth García

Cartel en manifestación CDMX. Foto: Arleth G. /La Antígona

Cada año en el 8M, las calles de México se llenan de mujeres que toman el espacio público. Con carteles y pañuelos verdes, salen a marchar para exigir una vida libre de violencia, pero, siempre existe la pregunta: ¿las marchas hacen algún cambio?

El 8M (8 de marzo) se conmemora el Día Internacional de la Mujer en todo el mundo, una fecha que lejos de ser una celebración, es un día que reivindica las luchas por la libertad, la equidad y una vida libre de violencias y opresiones para las mujeres.

La marcha de la Ciudad de México es una de las más grandes e importantes del país. En el 2020, se vivió una de las protestas feministas más importantes porque, según cifras oficiales de las autoridades, se reportó la participación de 80 mil personas. También se impulsó la huelga #UnDíaSinMujeres, convocada para crear conciencia sobre nuestro trascendental rol en  la sociedad.

Desde semanas antes, los medios de comunicación estaban sacando notas sobre lo que sería la marcha del 8M: Día Internacional de la Mujer este 2022, ya que en el 2021, pocas mujeres pudieron asistir a la manifestación por la pandemia, por lo que se esperaba que en esta ocasión se contara con una gran asistencia y, según cifras oficiales, marcharon 75 mil mujeres en el 8M.

*Mujeres jóvenes con pancarta frente a fuego. Foto: Arleth García

Aunque se buscaba informar, mucha de la información estaba fuera de contexto y generaba el pánico colectivo de las personas creyendo que sería un acto violento, que se agrediría a peatones y dañarían locales. Se decía que iban a haber mujeres infiltradas agrediendo a otras compañeras y que la presencia policiaca iba a encontrarse en todo el recorrido, como una forma de disuadir a que asistieran.

Aunque el Estado sigue reforzando discursos que solamente afectan al movimiento, la lucha de miles de mujeres que se concentran en las calles para volverlas suyas desde diferentes trincheras continúa. Puedes encontrar contingentes que resisten desde el baile, madres e hijas que visibilizan la maternidad deseada, batucadas con consignas sobre la violencia y artistas que van pegando su arte en diferentes paredes con mensajes en contra del Gobierno.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador trataba de advertir a la ciudadanía de “los males que trae feminismo”, desde temprano,  un zepelín por el dolor de los feminicidios sobrevolaba la Ciudad de México con el letrero: “10 feminicidios diarios”, porque el aumento de la violencia contra las mujeres en México sigue siendo el reclamo constante del feminismo.

“En el primer bimestre del 2022, destacan al menos 80 masacres; al menos, 221 casos de tortura; al menos, 164 casos de mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres; al menos, 122 asesinatos de mujeres con crueldad extrema; y al menos, 59 asesinatos de niñas, niños y adolescentes”, reporta la Organización Causa en Común.

*El globo inflable vuela sobre la Ciudad de México. Foto: El País

Marchar se ha vuelto una forma de sabernos presentes tomando el espacio público. ¿Por qué nos lo quieren quitar? No se trata de romantizar las marchas. Es agotador cada año tomar las calles y gritar que quiero una vida libre de violencia. No es justo tener que salir a exigir mis derechos. No quiero gritar que no me maten. No marcho por gusto, sino porque ya estoy cansada de tanta indiferencia a lo que nos sucede.

Cuando viajaba en el transporte rumbo al Ángel de la Independencia en Ciudad de México, escuché al chofer conversando con otro compañero sobre el tráfico que había ese día porque muchas avenidas estaban cerradas o desviadas a otras calles por las marchas. Su tono de voz era de cansancio. Quería decirle que también me siento así, pero no por lo que me tardaría en llegar la marcha, sino porque ven este acto político como una afectación a su cotidianidad.

Recuerdo que, en 2019, cuando fui a mi primera marcha, iba sola en el trayecto del estado de México a Ciudad de México. Aunque no era la única, “Vivir en el Estado de México y llevar todas tus pertenencias (y las esperanzas de no ser asesinada) en la mochila”, la concentración del movimiento no era tan grande, por lo que las pocas feministas repartidas en los Municipios no llegábamos a coincidir.

Pero, este año, en la estación Lechería del Suburbano (tren que conecta al EDOMEX con la CDMX) había grupos de mujeres adolescentes con pancartas, vestimenta morada y pañuelos verdes, muchas de ellas asistían a su primera marcha y se acercaban las unas a otras para acompañarse en el trayecto y en esta experiencia. 

En la marcha, había una adolescente de 16 años que mientras iba a la secundaria, hace dos años, fue acosada sexualmente por un señor en el transporte público. Ninguna persona presente hizo algo, la escuela sólo llamó a su mamá y papá para que fueran por ella. No se levantó una denuncia porque no sabían a quién hacerla, se desconocía la identidad de esa persona que sólo bajó del transporte y corrió por si alguien intentaba seguirlo. Ella tuvo miedo por mucho tiempo y se sintió culpable pensando que había sido su culpa y ahora con toda esa digna rabia fue que hizo su cartel y asistió por primera vez a la marcha.

Por esto,  a pesar de los discursos de odio del miedo, de que las mismas familias te juzguen por decidir asistir, las jóvenes siguen yendo a manifestarse porque no pierden la esperanza de que habrá un cambio.

“Fuero muchas mis emociones ,de felicidad y de tristeza por ver a familias y amigas marchar por personas especiales de sus vidas que les quitaron y no hacen nada. Pero feliz de estar ahí apoyando y ver cómo bailan a pesar de todo . Me pareció muy hermoso verlas a todas apoyándose desde que te ven en el suburbano y te preguntan si vas sola. Si era como lo imaginaba, pero ya cuando estás ahí se siente como 100 veces más.” (K, 16 años).