Género neutro: El pequeño gran paso de Dylan Alejandro

Género neutro: El pequeño gran paso de Dylan Alejandro

Por Víctor Rivera

La identidad de este chico trans impulsó la creación de un espacio de baños de género neutro en la preparatoria donde estudió. Un cambio de paradigmas en una sociedad que necesita modificar sus patrones culturales para encaminarse a la inclusión y la tolerancia.

Una incomodidad, eso era. Una incomodidad. La necesidad manifiesta de acudir al sanitario. La incomodidad, otra vez. Los ojos ajenos y los señalamientos. La incomodidad de los otros. Dylan en el baño (¿equivocado?). Para él, el correcto. 

“Yo me cambié de ‘prepa’, porque adonde yo iba tenía precisamente problemas con lo del baño”.

Dylan Alejandro es un chico trans. Ahora recuerda el asunto del uso de los baños y cómo la Preparatoria 6 de la Universidad de Guadalajara instauró estos espacios para el uso de todxs. También hace mención de cómo llegó a esa escuela para terminar sus estudios de bachillerato, luego de que el colegio jesuita donde estudió los primeros ciclos fuese un problema constante que nacía de un acto común: ir al baño. 

De repente, ese ir al baño, esa necesidad se volvió un acto de supuesta rebeldía para algunos – algunas. La directora del plantel jesuita recibió la queja. Dylan actuó acorde a su identidad de género, a cómo se sentía. No por cómo lo veían. 

Recapitula y considera: “A veces, creo que no lo implementaron de forma adecuada, pero luego me pasó que había estudiantes que no se identificaban con el asunto del género, entonces sí les incomodaba el tema del baño”.

Parte del movimiento LGBTI+ considera a los baños de género neutro como un elemento que abona a solucionar el conflicto de rechazo para las personas trans. Este espacio no es solo un sitio exclusivo, sino que es un sanitario para personas. 

Ahora, Dylan Alejandro lo ve justamente así: “Los baños género neutro fueron un pretexto para impulsar a que otras personas descubrieran su identidad. Cuando fue todo el tema de la inauguración. yo tuve miedo porque no era muy abierto con el tema de mi identidad. Pero eso inspiró a que un chico me contactara. Él también es trans, y a partir de ahí se motivó a reconocerse”.

Actualmente, Dylan estudia la carrera de Enfermería. El traslado de su hogar al campus donde cursa sus estudios ronda las dos horas de trayecto. Vive en un municipio cercano a la ciudad de Guadalajara: El Salto. Es un lugar que se ha caracterizado por ser el espacio donde diversas empresas multinacionales se han instalado para emplear sus servicios. Cerca de allí, se localiza el aeropuerto de la ciudad. Son los escenarios que Dylan transita a diario para arribar a su actual escuela. 

Sobre sus antecedentes, relata que desde pequeño, cuando su familia le llamaba con el nombre que tuvo como mujer, era una etiqueta que sentía que no le pertenecía: “El sentimiento nació de cosas simples como los gustos que tenía. El interés por la ropa de hombre. Cuando me vi como hombre, fue cuando decidí que era la identidad a la que yo pertenecía”.

Con el antecedente del baño de género neutro de la preparatoria donde estudió, considera que esos pequeños elementos fortalecen la formación de los ciudadanos y las ciudadanas para apegarse a valores de respeto y tolerancia.

Opina que la niñez es un momento ideal para que se pueda hablar sobre la identidad de género, ya que es cuando se está en una constante búsqueda y es cuando se desarrolla la personalidad: “Es demasiado importante que desde ahí se implementen estos temas en la educación. Ese momento es cuando te vas identificando más, y también abona al respeto”.

Además, explica que esto sumaría a cambiar poco a poco los rasgos culturales que aún imperan en la sociedad hacia la diversidad de género. 

Afirma que hay procesos legales que en México se ha avanzado, como la cuestión del cambio de nombre u otros mecanismos como el de la expedición de actas de nacimiento para personas trans fuera del país, como el caso de Jacqueline, que el pasado mes de enero fue la primera mujer trans en recibir este documento viviendo en los Estados Unidos, pero hay otros como los culturales que son más lentos.

Según reportó Ojo Público en 2021, la crisis económica durante la pandemia precarizó más a personas trans en México, ya que existe falta de oportunidades laborales y de atención médica debido a la ausencia de documentos oficiales. Esto se suma a las 145 agresiones que documentó la plataforma Visible entre 2020 y 2021. Es por eso que acciones como los baños de género neutro, o el llamado con el que se aborde la diversidad dentro de los procesos de educación básica, son elementales para modificar los patrones culturales que pueden condicionar los derechos de las personas LGBTI+. 

Estefanía Telis: “Me dedico a escuchar, entender a las personas y luego buscar soluciones digitales que les ayuden a lograr sus objetivos”

Estefanía Telis: “Me dedico a escuchar, entender a las personas y luego buscar soluciones digitales que les ayuden a lograr sus objetivos”

Por Ana Pieters

El factor pandemia ha influido en todos los aspectos de nuestras vidas y cambió la forma en la que nos desenvolvíamos. Si bien es cierto que algunas entrevistas ya se realizaban de manera remota, en caso de que la persona se encontrara quizás en otro país o ciudad; ahora, al estar a escasa distancia, también es necesario utilizar esta modalidad. 

Familiarizarnos con las distintas aplicaciones que nos permiten realizar videollamadas es cada vez más fácil, pero seguro nunca te preguntaste: “¿Quién diseña estas plataformas para que la experiencia sea sencilla?”.

Desde diseño de aplicaciones para celulares, pasando por páginas webs, hasta pantallas de cajeros de banco, cada uno de ellos cuenta con diseñadores de experiencia de usuario que buscan simplificarte la vida. 

En esta ocasión, La Antígona habló con Estefanía Telis, diseñadora de experiencia de usuario, venezolana migrante que con mucha incertidumbre y grandes sueños llegó hace algunos años a Perú. 

Cuéntame un poco de ti, ¿de dónde vienes y hacia dónde consideras que vas? Porque a ti no puedo Googlearte aún… Seguro en poco tiempo ya aparecerás.

Soy Estefanía Telis, una venezolana apasionada por la tecnología y que trabaja como diseñadora de experiencia de usuario. Anteriormente, en Venezuela estudié cuatro años de medicina, pero tuve que dejar la carrera porque la situación se estaba poniendo difícil. Y, bueno, todo el mundo me decía que no lo hiciera, que solo me faltaba un año, que estaba loca, pero en ese momento necesitaba dinero y comencé con el marketing digital que era algo que me gustaba y sabía mucho del tema. Por algunos años, me fue muy bien, pero la situación de Venezuela se complicaba cada vez más y fue cuando decidí venirme a Perú. 

Al principio, como todos, comencé trabajando en Wilson, diseñando banners en una imprenta, era horrible porque trabajaba 12 horas al día 6 días a la semana y resultaba extenuante. Luego, un día, vi que hablaban sobre Laboratoria y me puse a investigar sobre su bootcamp, un programa que enseña a mujeres habilidades para conseguir su primer trabajo en tecnología. Deseaba poder hacerlo, pero el reto era mantenerme los seis meses que duraba, porque no podía trabajar y estudiar al mismo tiempo, fue muy duro, pero lo logré con ayuda de personas que confiaron en mí, y aquí estamos. Luego de graduarme en Laboratoria, entré a trabajar en Scotiabank y actualmente estoy en Auna, una reconocida empresa del rubro de la salud en Perú y Colombia.

¿Por qué elegiste Perú en vez de, por ejemplo, Argentina o Chile?

Principalmente por las facilidades migratorias, porque a pesar de todo, el tema de los papeles no es tan difícil como en otros países. Además, está más cerca de Venezuela, así que yo pensaba: “Bueno, si algo sale mal, pues me regreso”. No tenía tanto dinero para el pasaje y coincidía con que ya estaba en Lima un familiar. Esos fueron los motivos principales. 

¿Cómo crees que ha influido todo este proceso en tu salud mental?

Ha influido mucho negativamente, porque no es fácil. Todo lo que implica el duelo migratorio es complicado, allá todo sigue igual y uno se desgasta. Yo sigo en terapia, porque cuando piensas: “Ya lo tengo, ya he logrado superarlo”, vuelves al punto de partida. No es nada fácil, pero se hace lo que se puede.

¿Qué crees que te ha brindado Perú que otro lugar no hubiese podido hacerlo?

La comida (risas). De verdad que el estándar de comida de aquí es muy alto. Perú tiene comida muy buena. Pero, además, también me dio la oportunidad de conocer Laboratoria y formarme en lo que me gusta. Estar trabajando en lo que me apasiona y conocer personas muy chéveres.

Ahora, ¿qué crees que aprendiste en Perú que en otro lugar no hubieses podido aprender?

Principalmente, empatizar con otras realidades y entender el porqué de las cosas. Saber que Perú tiene una sociedad que ha sido muy golpeada y maltratada por sus políticos. Detenerme a preguntar por qué piensan así, sin asumir lo que pasa.

¿Cómo llegas al bootcamp de Laboratoria y qué es lo que estudiaste allí? 

Bueno, yo estaba estudiando con cursos de una plataforma de educación online llamada Platzi y un día vi un vídeo donde hablaban de eso; entonces, me puse a ver más y acudí a una feria de Laboratoria y fue como: “Wow”. Me explicaron todo y básicamente es aprender en seis meses lo que se aprende en tres años. Son conceptos sólidos y un poco de cada cosa que necesitas. 

¿Sientes que siendo una persona afro, migrante, mujer y parte de la comunidad LGBTQI+ hay más prejuicios sobre ti, a diferencia de que solo pertenecieras a una sola de esas etiquetas?

Sí, pero he tenido la fortuna de estar en burbujas acá en Lima que quizás otros no. Por ejemplo, en Laboratoria, que se enfoca hacia el feminismo. Eso me conectó con otras personas que pueden pensar igual que yo, pero no estoy exenta de la discriminación. Por ejemplo, una vez fui a comer a Larcomar y un mesonero me trató muy mal. Y me di cuenta que solo era conmigo porque luego llegó una familia y cambió su actitud. También me pasó que iba caminando y alguien desde un carro bajó la ventana para decirme algo sobre mi cabello.  O esa vez que compramos una lavadora y el delivery no podía creer que yo era la que vivía en el departamento, creía que era una empleada. También siento mucha inseguridad actualmente como parte de la comunidad LGBTQI+. Me da pánico tomar la mano de mi novia. 

¿Ser mujer te ha puesto alguna barrera en tu vida?

Una barrera como tal creo que no, pero sí he notado en mis trabajos que cuando los hombres hablan, tienden a dejar a un lado a las mujeres y es como que: “Mira, pero ya va, yo también quiero expresarme”. También cuando trabajé como diseñadora en Wilson había clientes hombres que me tenían que decir algo, pero miraban a los hombres que trabajaban ahí.

¿Cuál es tu mayor logro personal?

Yo creo que mi relación de pareja, porque eso denota mi crecimiento personal. Esa fluidez con la que se llevan las cosas.

¿Tuviste algún reto al momento de asumir tu orientación sexual?

Reto como tal no, porque yo me descubrí tarde, pero sí quizás en lo familiar. Si alguien me preguntaba, yo no lo negaba, pero es cierto que existía una especie de tabú o eso de no expresarlo libremente. 

¿Qué hace un diseñador de experiencia de usuario? ¿Eres como Neo de Matrix hackeando?

No (risas). Digamos que es la evolución de lo que antes llamaban “diseño web”, pero hoy en día se sabe que no es solo hacer una página web bonita visualmente, sino que es importante entender las necesidades de las personas que van a interactuar con una plataforma digital y diseñar soluciones con ese enfoque. Así que a eso me dedico, a escuchar y entender a las personas, y luego buscar soluciones (digitales o no) que les ayuden a lograr sus objetivos, y también se alineen con los objetivos de la empresa.

¿En algún momento el acento ha sido un inconveniente en tu trabajo?

La verdad nunca me han dicho nada, pero yo sí tengo un poco de miedo a veces. Sobre todo cuando la xenofobia está en su punto más alto. Porque me ha tocado llamar a los clientes y me da miedo cuando escuchan mi acento. 

¿Cómo haces para mantener tus rulos?

La verdad es que soy muy floja para mantenerlos, pero trato de tener productos para el cuidado. Dejé de hacer algunas cosas que crean frizz como secarme con la toalla. Lo más importante es que los acepté tal como son, y ahora los dejo ser libres.

¿Qué le dirías a la Estefanía del pasado y a las niñas que te pueden ver como un ejemplo?

Uf, qué pregunta tan complicada, porque puedo llorar, pero le diría que sí puede lograrlo, que no importa lo que muchos digan. Que no le pare a los comentarios. Y a las niñas les diría que el camino puede ser duro, pero se llega a la meta.

Ping pong Antígona

¿Ceviche o Ají de gallina?

Ceviche.

¿Perros o gatos?

Perros.

¿Invierno o verano?

Verano si hay playa (risas).

Luego de esta charla tan amena, terminamos la entrevista a distancia, y me quedé con una gran admiración por la entrevistada y la terrible certeza de que no importa cuánto hemos avanzado en el mundo, al día de hoy, los prejuicios están más latentes que nunca. Sin embargo, en muchos casos, eso no impide que el ímpetu de ese empujón necesario para conseguir los sueños.

El mar y sus facciones manchadas

El mar y sus facciones manchadas

Fotos y texto por Miguel Vásquez

Hace casi un mes, el distrito de Ventanilla fue testigo del mayor desastre ecológico en la historia reciente del Perú. Según cifras oficiales, el derrame de crudo alcanzó los siete millones de metros cuadrados de mar, y contaminó casi dos millones de metros cuadrados de arena, lo que comprometió la integridad de 24 playas del litoral peruano. 

Para la mañana del 16 de enero del 2022, cormoranes, pingüinos y gaviotas se vieron envueltos en brazos negros y oleosos, mientras que en la orilla, el manto oscuro alcanzaba a incautos negociantes, cuya economía gira en torno al mar. A pesar de que hace unos días Repsol comunicó que los trabajos de limpieza en mar y playas tuvieron un avance superior al 56%, no es necesario adentrarse en el océano para verificar que el petróleo sigue azotando la vida a su alrededor. Un grupo específico notoriamente afectado fueron las mujeres comerciantes, que poco o nada tuvieron que ver con el origen de este desastre, y quienes vienen manchándose de problemas económicos producto de la negligencia de una empresa internacional de hidrocarburos.

“Antes del derrame, yo ganaba diariamente entre 100 a 120 soles, ahora gano entre 30 a 40 soles diarios. Eso no compensa para un almuerzo, y menos para pagar la luz y el agua. Yo no puedo ir a limpiar, porque las rodillas las tengo hinchadas, y no puedo caminar mucho. Ese es mi problema, porque sino yo me hubiera ido a trabajar extrayendo el petróleo de la arena, porque están pagando bien, no estuviera acá vendiendo chocolates”, indicó Vilma Milla Rojas, vendedora de chocotejas.
Ruma de barcos de uso recreativo vacíos, en la orilla del mar de Ancón. En un día normal, gran parte de ellos estarían navegando sobre el agua salada.
Vilma Rojas no es un caso aislado. Marina Obregón, otra vendedora de golosinas, también se ha visto afectada en sus inversiones.

“Yo tengo 35 años trabajando acá, y en este negocio he invertido, he sacado préstamos. Un domingo se sacaba entre 1000 a 1200 soles. Ahora estamos sacando por día entre 20 a 30 soles, y eso que hay días en los que no se saca absolutamente nada. Si salgo a vender es porque tengo esa necesidad económica, y también porque de alguna u otra manera tengo que vender mi mercadería, porque los productos se van a vencer, y voy a perder aún más”

El balneario de Ancón luce deshabitado. La pandemia y el derrame de crudo por parte de Repsol se perfilan como principales responsables de este panorama.
“Nosotros teníamos esperanzas de que este año fuera mejor, ya que el año pasado las playas han estado cerradas por el motivo de la pandemia. Nos hemos alistado con tanto esmero, con tanta ilusión. Ahora hemos mandado nuestros documentos a Repsol, y nos han dado un bono de 500 soles a todos los asociados, pero eso no es suficiente para todos nosotros que ganamos mucho más. Los comerciantes trabajamos para sobrevivir todo el invierno, educar a nuestros hijos y comprar algo para casa, pero lamentablemente no creo que todo esto se vaya a concretar”, menciona Maritza Cueto Carbajal, vendedora de raspadillas y presidenta de la Asociación de Comerciantes del Balneario de Ancón.

Un solitario salvavidas descansando bajo una torre de vigía, en uno de los principales puntos del balneario.
Así como Vilma, Marina y Maritza, Brenda Yarelin, una vendedora de yuquitas fritas, comenta que antes del desastre ella ganaba diariamente entre 300 a 700 soles. Luego de que el mar se tiñiera de negro, ella vio reducido su ingreso diario entre 60 y 120 soles, casi la mitad. 
Los intentos de Repsol por mitigar los daños causados al ecosistema producto del vertimiento de crudo, continúan. Según expertos de Markleen, empresa noruega dedicada a la fabricación de productos contra derrames de petróleo o hidrocarburos, el tiempo que  tarda en recuperarse un ecosistema afectado por derrame de petróleo es de aproximadamente 15 años.

¿Día del Amor? 4 testimonios que nos ayudan a identificar y salir de una relación tóxica

¿Día del Amor? 4 testimonios que nos ayudan a identificar y salir de una relación tóxica

Por Isabella Castro

Protección, lealtad o romanticismo. Los síntomas de las relaciones tóxicas se camuflan en sentimientos que esclavizan a sus protagonistas. Cuatro personas compartieron con La Antígona sus experiencias sobre cómo cayeron y se libraron de una relación tóxica y peigrosa.

Amor: “Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno”.

La definición que Oxford Languages da al amor es tan pura que resulta difícil encontrarla en las relaciones románticas que se ven día a día. El cine y la televisión tratan de retratarlas, aunque no siempre con éxito. Y es que el mundo real es un tanto diferente. No todas las parejas buscan el bienestar mutuo, no todas darían la vida por el otro y no todas ponen de su parte para seguir adelante y esquivar los obstáculos que la vida pone en nuestros caminos. 

El 14 de febrero está lleno de rosas rojas y globos en forma de corazón. Los restaurantes se llenan y los sombreros de mariachi aparecen en las calles. Si bien la mayoría creería que el amor se manifiesta en aquellas parejas que caminan de la mano, nunca se sabe lo que hay detrás. Como un recordatorio de que no todo es lo que parece y de que la violencia puede ser silenciosa. Todo esto se plasma a continuación con cuatro testimonios de aquellos que alguna vez fueron parte de una relación tóxica.

Esclava del celular

15 años tenía Ignacia cuando inició una relación con un hombre de 30. La edad no parecía un impedimento, pero pasados dos meses, la dinámica de poder se fue acentuando. La actitud controladora de su pareja se volvió su característica principal y la manipulación no se quedó atrás.

Cada día, el celular de Ignacia era revisado con la excusa de evitar infidelidades y las salidas con amigos se volvieron una misión imposible. Con 15 años, no podía hacer nada más que estar al pendiente de su celular para contestar los mensajes de texto de su expareja. A pesar de lo mal que estaban, las cosas empeoraron, al punto en que Ignacia fue tachada como la culpable de todos los problemas en la relación. Pasados casi dos años, por fin logró dar fin a esta relación y siguió adelante. Con el tiempo, se dio cuenta de que las actitudes de su expareja eran sumamente dañinas. 

El psicólogo y sexólogo César Galicia indica que si alguno de los integrantes de la relación se encuentra en una etapa temprana de vida, la edad sí toma un rol determinante, ya que la experiencia de ambas partes es distinta. Además, declara que es importante utilizar la posición de poder para cuidar de la otra persona y volver la dinámica más justa. Sin embargo, el sexólogo hace hincapié en que estas relaciones solo pueden ser aceptadas cuando las partes son mayores de edad.

“¿Puedes vestirte normal?”

Con 15 años, Ana Karina empezó a salir con un chico dos años mayor que ella. La relación se tornó un ambiente tóxico después de algunas semanas, ya que las críticas empezaron a lloverle encima. “Cámbiate de ropa, te ves graciosa”, “No te pongas aquello, no te queda bien” y “¿Puedes vestirte normal, por favor?” fueron algunas de las cosas que le dijo.

De acuerdo con la psicoterapeuta Isabel del Toro, la víctima no se suele dar cuenta de lo que está perdiendo al aceptar un rol sumiso, pues empieza a dudar mucho de sí misma. Asimismo, afirma que la mayoría de hombres que controlan la forma de vestir de su pareja acaban dejándola por alguien que retrate como eran antes.

“Si no lo haces, no me amas”

Por su parte, actitudes igual de controladoras se manifestaron en la relación de Valeria y su novia. La frase “Si no lo haces, no me amas” era dicha casi a diario, cada vez que elle era obligade a realizar actividades que no deseaba. A pesar de haber sucedido casi cuatro años atrás, Valeria aún recuerda que, en una ocasión, su expareja le agarró fuertemente el brazo con la intención de que no se moviera.

“Hace unos meses, recordé el incidente y me puse a llorar, no me podía mover. Me hice bolita y no me podía mover. Fue horrible, me asusté. Pensé que me iba a morir, nunca me había pasado algo así”. Al tratarse de una agresión por parte de una pareja, alguien a quien se le tiene mucha confianza y estima, la angustia producto de la agresión es mucho mayor, afirman las psicólogas Laura González y Vega Marcos.

Adicionalmente, mencionan que algunas de las consecuencias son los recuerdos constantes del evento, miedo y la dificultad de controlar el llanto.

Reglas y prohibiciones

En el caso de César, él relata que tanto él como su exnovia eran sumamente celosos. “Debido a nuestra inmadurez, en vez de resolverlo hablando como personas normales, nos prohibimos abrazar o besar en la mejilla a otros”, señala. “Nos poníamos un límite de mensajes en WhatsApp con ciertas personas. Por ejemplo, yo solo podía enviarle máximo siete mensajes a una de mis amigas”. Sin embargo, a pesar de que el objetivo de estas limitaciones era evitar discusiones, las peleas seguían presentes, pues se producían cada que uno de ellos rompía alguna regla.

La psicóloga Aina VB comenta que los celos son un mecanismo de defensa frente a inseguridades y destaca que la correcta comunicación con la pareja es una manera de evitarlos. De la misma manera, cuestionar las propias actitudes, incrementar el autoestima y conocer a la persona de la que se tienen celos son otras medidas que se pueden tomar para mantener una relación sana.

Conocer experiencias de este tipo nos ayudan a evitarlas y prevenir que otros no pasen por el mismo sufrimiento. Si bien a primera vista puede parecer que es amor, no siempre es así y hay que saber reconocerlo. Como dice el antiguo refrán: “Más vale solo que mal acompañado”.

“Los migrantes desesperados no son criminales”: más de 4,400 han fallecido en todo el mundo

“Los migrantes desesperados no son criminales”: más de 4,400 han fallecido en todo el mundo

Por Albinson Linares para Telemundo y La Antígona

Migrantes en el Estado de Chiapas, México, el 27 de octubre del 2021. FOTO: Marco Ugarte/ AP

Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la Organización Internacional de Migraciones, conversó en exclusiva con Noticias Telemundo para el Día del Migrante sobre por qué es tan complejo responder a la crisis migratoria y los nuevos retos como la emergencia climática.

CIUDAD DE MÉXICO – Eugenio Ambrosi ha sido un testigo excepcional de las más cruentas y difíciles consecuencias de los flujos migratorios. Visitar países, atravesar fronteras y analizar la movilidad humana son su trabajo diario desde hace más de 30 años cuando, siendo un estudiante de secundaria en Italia, comenzó a trabajar con diversas organizaciones humanitarias.

«He estado en casi todos lados, y me ha tocado ver muchas cosas terribles. Pero así es el trabajo con la migración», explica Ambrosi, quien es el jefe de gabinete de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ente que forma parte del Sistema de las Naciones Unidas.

Ambrosi analiza la migración como una problemática que requiere una acción colectiva, universal, por parte de los gobiernos del mundo para proteger a las personas migrantes, atender sus vulnerabilidades y favorecer su integración en otras sociedades.

“En los últimos seis o siete años el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio por la cantidad de personas que mueren”, dice con desaliento.

Y luego agrega: “Pero cuando entrevistas a los migrantes que se rescatan del agua, los que se salvan de ahogarse te dicen que prefieren correr el riesgo de morir en el mar a quedarse en sus países”.

Para el funcionario, ese poderoso impulso de supervivencia que no aminora pese a los peligros, al igual que las muertes, es una de las consideraciones que cualquier política migratoria debe tener en cuenta.

«El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio por la cantidad de personas que mueren».

EUGENIO AMBROSI, JEFE DE GABINETE DE LA OIM

Según datos de la OIM, este año han sucedido más de 4,470 fallecimientos en las travesías migratorias de todo el mundo, una cifra que ya supera las 4,236 muertes del año pasado. Desde 2014, la organización ha registrado más de 45,000 decesos de personas migrantes.

La cifra de migrantes detenidos cruzando la frontera entre México y Estados Unidos se ha disparado hasta alcanzar récords. Solo en el año fiscal 2021, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos detuvo a más de 1,700,000 migrantes.

Aunque el Gobierno de Joe Biden revocó prácticas como la detención de familias migrantes, sigue devolviendo a miles de personas en la frontera bajo la política conocida como Título 42 que el expresidente Donald Trump implementó en 2020 como medida de prevención ante la pandemia.

Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la OIM.
Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la OIM.OIM

Además, se ha vuelto a implementar el programa Quédate en México, que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer en el país vecino mientras se resuelven sus casos en territorio estadounidense.

Human Rights First, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Washington, ha registrado al menos 7,647 reportes de secuestros y otros ataques violentos contra personas que fueron expulsadas a México desde que el presidente Biden asumió el cargo.

«La migración, en sí misma, tiene un potencial de desarrollo económico».

EUGENIO AMBROSI, JEFE DE GABINETE DE LA OIM

“El fenómeno migratorio ha cambiado mucho, ya no solo se trata de las personas refugiadas o los migrantes económicos. La gran desigualdad ha hecho que surjan otros factores como la extrema pobreza, la imposibilidad de acceder a los servicios básicos, la ausencia de justicia y el cambio climático. Por eso es tan complejo poder responder a la crisis migratoria”, advierte Ambrosi.

Con motivo del Día Internacional del Migrante compartimos esta entrevista exclusiva con el jefe de gabinete de la OIM, celebrada durante su visita a México el mes pasado.

-¿Cómo debería ser la respuesta regional ante el enorme crecimiento de los flujos migratorios?

Cualquier medida migratoria debe centrarse en los derechos humanos y creo que el primer esfuerzo podría ser crear un sistema de gobernanza regional de lo que está pasando. La respuesta no es simplemente parar los flujos para evitar que entren en un país o en otro.

Hay que ver cuáles son las alternativas que se pueden implementar en temas como integración, regularización y visas de trabajo. Algo que no se considera mucho es que la migración, en sí misma, tiene un potencial de desarrollo económico que se debe aprovechar.

-En el caso de la frontera entre México y Estados Unidos ambos países han incrementado el despliegue de efectivos militares. ¿Cómo ven estas estrategias?

Nosotros aceptamos el hecho de que la frontera tiene que ser controlada. Hay que tener cierto nivel de aparato de seguridad porque eso forma parte de la soberanía de un Estado, pero insistimos en que hay que evitar los excesos. Militarizar mucho una frontera no es necesariamente una respuesta adecuada porque los migrantes desesperados no son criminales. Son personas que intentan escapar de sus países porque tienen necesidades muy grandes. 

Otra cosa importante es que cualquier nivel de militarización en la seguridad fronteriza necesita actuar en conformidad con la ley internacional y el respeto a los derechos humanos. Si se detectan abusos o violaciones, los Estados democráticos deben investigar y corregir cualquier incidente porque todo el mundo debe respetar esos principios.

-¿Cree que existe la tendencia de relacionar directamente a los flujos migratorios irregulares con las políticas de seguridad?

Es una equivalencia que nosotros no consideramos correcta. No es verdad que para preservar la seguridad de un país, o de una comunidad, hay que evitar que lleguen migrantes o refugiados.

Al contrario, la seguridad de una comunidad, o de un país, se incrementa cuando hay más posibilidades de inmigración legal. Los Estados tienen que crear e impulsar canales legales para una migración ordenada porque eso hace que las autoridades tengan más control de los flujos de personas.

-¿La migración ocasionada por la emergencia climática será un fenómeno determinante en los movimientos de personas durante los próximos años?

Absolutamente y eso es un tema que se habló en la COP26 en Glasgow. El cambio climático va a tener un gran impacto sobre el tema de la movilidad humana, sin embargo, no ha recibido la atención que se merece por parte de muchos gobiernos del mundo.

Casi semanalmente vemos algún evento climático fuerte, que se sale de los patrones que habíamos visto hasta ahora. Además, el cambio climático está incrementando la competencia y las confrontaciones violentas por los recursos naturales en diversas regiones del mundo.

Ambrosi durante una visita al campo de refugiados en Lipa, Bosnia, el 21 de abril de 2021.
Ambrosi durante una visita al campo de refugiados en Lipa, Bosnia, el 21 de abril de 2021. Darko Bandic / AP

-¿Los gobiernos de regiones como las Américas podrán controlar y organizar los desplazamientos masivos de personas a corto plazo?

Es un gran reto que implica una coordinación de toda la región, no solo se trata de México o Estados Unidos. Las soluciones deben ser internacionales y rápidas, pero debemos pasar de la emergencia a una planificación estratégica.

Después de la pandemia, la desesperación de las personas se ha incrementado y eso hace que sea imposible centrarse solamente en parar los flujos. Lo que hay que hacer es buscar la mejor manera de manejarlo entre todos, porque nunca en la historia de la humanidad se han podido interrumpir los desplazamientos de personas. Y eso no va a pasar ahora.