El Día Internacional de la Amistad, celebrado cada 30 de julio, nos invita a reflexionar sobre la importancia de las relaciones interpersonales y su papel como pilares de apoyo en tiempos difíciles. Durante la crisis, la amistad y la solidaridad se convierten en fuerzas esenciales que nos ayudan a superar las adversidades, brindándonos esperanza y fortaleza a través de la conexión con los demás.
La fecha ha adquirido mayor notoriedad, promoviendo la unión entre amigos y amigas en diversas culturas y naciones. Foto: Clarín.
El 3 de mayo de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Internacional de la Amistad. Este día tiene como objetivo resaltar cómo la amistad entre pueblos, países, culturas y personas puede inspirar iniciativas de paz y ofrecer una oportunidad para construir puentes entre comunidades, afirmando que la amistad puede contribuir significativamente a los esfuerzos de la comunidad internacional.
En el marco de esta conmemoración, es esencial reconocer el papel fundamental que han desempeñado la solidaridad y la amistad, especialmente en tiempos de crisis. Estos valores se han manifestado de diversas formas, demostrando la capacidad de la sociedad para unirse y brindarse apoyo en momentos difíciles.
En el Perú, los lazos de amistad y solidaridad han sido vitales para enfrentar diversas crisis en los últimos años. Desde desastres naturales hasta problemas económicos y sanitarios. La capacidad de los peruanos para unirse y apoyarse mutuamente ha demostrado ser una fuente inagotable de fortaleza y resiliencia.
Desastres naturales y respuesta comunitaria
En nuestro país frecuentemente es afectado por desastres naturales, como terremotos e inundaciones. En estos momentos críticos, la amistad y la solidaridad han sido esenciales para la recuperación y el apoyo mutuo. Por ejemplo, durante el terremoto de Pisco en 2007, las brigadas de amigos y vecinos se organizaron para rescatar a personas atrapadas y proporcionar refugio y alimentos a los afectados. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) el sismo dejó en la región 32,000 personas afectadas. Las inundaciones de Piura en 2017 también vieron cómo las redes de apoyo comunitario se unieron para distribuir alimentos y medicinas, ayudando a más de 1.9 millones de personas afectadas, según UNICEF.
Crisis económicas y redes de apoyo
Las crisis económicas, como la recesión de 2019 y la recesión provocada por la pandemia de COVID-19 en 2020, han golpeado duramente a la población peruana. Sin embargo, la amistad ha servido como una red de apoyo crucial. Durante la recesión de 2019, más de 2 millones de peruanos participaron en redes de trueque y colaboración entre amigos para intercambiar bienes y servicios, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
La pandemia de COVID-19 provocó una contracción del PIB del 11.1% en 2020 según el INEI, pero muchas pequeñas empresas y emprendedores encontraron en sus amistades el apoyo necesario para sobrevivir. Compartir recursos, conocimientos y brindar apoyo emocional fueron estrategias clave para enfrentar esta crisis.
Unión, patriotismo y no discriminación
En medio de las crisis y los desafíos, la amistad y la solidaridad se convierten en pilares fundamentales para mantener la cohesión social. Estos valores no solo fortalecen la unión, sino que también promueven un sentido de patriotismo y rechazo al clasismo y la discriminación.
Las marchas y manifestaciones en Perú han evidenciado cómo los peruanos se unen en momentos de crisis. La lucha conjunta por los derechos y la justicia social refleja un profundo sentido de patriotismo y unidad nacional. En tiempos de adversidad, es esencial que los peruanos se apoyen mutuamente sin distinciones de clase social, etnia o género. La solidaridad y la empatía deben prevalecer sobre cualquier forma de discriminación, fortaleciendo así una comunidad más inclusiva y justa.
Según la psicóloga Natalia Peña, es crucial contar con el apoyo de las amistades, ya que psicológicamente, todos necesitamos una red de apoyo que nos brinde contención en momentos difíciles, como la familia y los amigos. “Las personas suelen ser un poco egoístas y pensar en su propio bienestar, por lo que ser altruista en esta época es difícil, pero no imposible. Aún hay quienes ponen por delante el bienestar de otros y el apoyo que puedan brindar”, señala.
Asimismo, Peña, considera que organizar talleres sobre la empatía, la confianza y la importancia de tener buenos amigos sería muy beneficioso. Estos talleres podrían ayudar a las personas a desarrollar habilidades sociales esenciales, fortalecer sus relaciones personales y crear redes de apoyo sólidas. Además, fomentar la empatía y la confianza puede contribuir a una comunidad más unida y comprensiva, donde las personas se sientan más seguras y apoyadas en momentos difíciles.
Podemos señalar que la amistad y la solidaridad han demostrado ser valores esenciales en nuestro país durante tiempos de crisis. Al celebrar el Día Internacional de la Amistad, es fundamental recordar y promover estos valores para construir una sociedad más unida y justa.
Este día nos recuerda la importancia de los lazos que construimos y cómo se fortalecen en tiempos difíciles. En Perú, la amistad y la solidaridad han sido fundamentales para superar adversidades, reafirmando nuestro compromiso con el bienestar colectivo y el apoyo mutuo. Esta celebración nos debe inspirar a valorar y fortalecer nuestros vínculos, recordando siempre que, juntos, somos más fuertes.
Afectados por Metales Tóxicos de Huamachuco protestaron en exteriores de la Red de Salud de Sánchez Carrión tras la comprobación de niños con arsénico en la orina. Foto: Proyecto Amigo – Cañi-Quimit
“A mi hijo de 8 años le sacaron análisis en una campaña en Shiracmaca y el doctor me dijo que ha salido con plomo en la sangre. Dice que es por el agua que está 100% contaminada, así que le harán un seguimiento. Mi hija y yo también podemos estarlo, pero aún no hemos sacado análisis”, reveló María, cuyo menor de edad forma parte de la estadística de niños afectados por metales pesados en Huamachuco.
Padres de familia del distrito de Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, departamento de La Libertad, se encuentran sumamente preocupados por la salud de sus hijos. Varios de ellos han salido a marchar por las calles en pequeños grupos a la espera de un pronunciamiento de las autoridades regionales y nacionales.
El reporte que encendió las alertas sobre la calidad de agua que se consumía, fue el de la Red Integrada de Salud de Sánchez Carrión, que arrojó los resultados de los exámenes que se realizaron inicialmente a 32 pobladores, del sector de Shiracmaca y El Toro. En total, fueron 26 niños, 28 niñas y 3 gestantes.
De este número, 13 presentaron concentración de arsénico en orina superior al referencial. En ese entonces, 3 de abril del 2024, aún se encontraban a la espera de los resultados del Censopas del INS, para conocer la situación de los 25 pobladores restantes cuyo estado de afectación de una posible presencia de (plomo, cadmio y arsénico) se desconocía.
Sin embargo, en el más reciente informe al que pudo acceder La Antígona, producto de la solicitud del pasado 24 de junio, se conocieron algunas modificaciones. Es así que mediante el OFICIO N° 406 – 2024- GRLL-GGR-GRS-RISSC/METPES/DE, se observó que el número ascendió a 35, es decir, 22 individuos fueron identificados como afectados por tener arsénico en orina superior al valor de referencia para personas no expuestas ocupacionalmente.
Carteles hechos por los Afectados por Metales Tóxicos de Huamachuco que exponen sus reclamos. Foto: Proyecto Amigo – Cañi-Quimit
Otro testimonio recogido estos últimos meses, fue el de una madre de familia que vestía un polo blanco y una pollera negra. La trenza que llevaba en la cabeza ya estaba algo despeinada, pues con la historia que narraba casi al borde del llanto, poco importaba cómo lucía. Sosteniendo un cartel escrito a mano que decía: “Queremos agua sin metales tóxicos”, evidenciaba que la preocupación la iban consumiendo ante la presencia de otros ciudadanos con historias similares.
Durante pocos minutos, confesó que su hija de 7 años sufría de bullying en el colegio. Ella también presentaba constantes desmayos en su centro de estudios, motivo por el cual decidió buscar ayuda. “Quiero que tengan en reserva el nombre de mi hija, porque a veces se siente mal y me dice: ¿me voy a morir?”. A la madre de familia, el doctor le dijo que esos metales pesados matan lentamente, y así hierva el agua que consume 3 o 4 días, no será suficiente. Ahora, su niña debe consumir agua mineral, y de ser posible, recurrir a más tratamientos pero la falta de recursos económicos lo impiden.
“Acá el Estado tiene que cumplir su función, intervenir en identificar las fuentes de contaminación. Eso le compete al Estado para ver de dónde proviene esta contaminación. Por eso nosotros decimos que posiblemente sea de la actividad minera”, mencionó una de las integrantes de la Plataforma Distrital de Afectados por Metales Pesados en Huamachuco.
Según el portal del Ministerio de Salud, el arsénico no solo puede ser hallado en el agua, sino también en el suelo, aire, alimentos, plaguicidas y en determinados abonos empleados para la agricultura. Las señales que indican que una persona está contaminada con este metal, se ven reflejadas en la piel, modificaciones de color, aparición de lesiones cutáneas, durezas y callosidades, tanto en las palmas de las manos cómo de los pies. Conocidas también como hiperqueratosis. Lo que se sabe es que está problemática perjudica a 3 de cada 10 ciudadanos peruanos. En otras palabras, más de 10 millones de personas estarían expuestas a todos los riesgos que contrae el contacto con estos metales. Cifras que fueron proporcionadas por el mismo MINSA.
En la nota emitida el pasado 3 de febrero, también mencionan otros síntomas más invasivos: “se puede presentar irritación crónica de vías respiratorias, debilidad, adormecimiento, dolor o disminución de la sensibilidad, en manos y pies, entre otros”, se lee en internet. Ese, tan solo es el inicio de un mal que de no tratarse a tiempo podría terminar en cáncer de piel, vejiga o de pulmón.
Ante las cientos de preguntas que se hacen los afectados y quienes son testigos de algunos cambios en su organismo producto de esta contaminación, ha surgido una organización que les viene brindando soporte ante tanta desinformación. La Plataforma Distrital de Afectados y Afectadas con Metales Tóxicos de Huamachuco apareció en el año 2022, con el apoyo de Proyecto Amigo y la Red Muqui.
Poco a poco ha ido creciendo hasta contar con 35 integrantes que están comprometidos no solo con la salud, sino también el cuidado ambiental, la defensa de su territorio, recursos naturales e hídrico. Cabe precisar que, este grupo forma parte de la Plataforma Nacional de Afectados por Metales, Metaloides y Sustancias Tóxicas del Perú.
Parte de su plan de ayuda es que tanto niñas, niños, adolescentes y adultos conozcan cuales son los efectos de los metales tóxicos tanto en el organismo humano cómo para el ambiente. Además de acceder a un Plan de Acción Integral de Salud y finalmente que aquellos afectados se unan a la plataforma mencionada para mejorar sus estrategias.
Según la información proporcionada, ellos junto a las autoridades de Shiracmaca han logrado reunirse con el director de la Red de Salud para ejecutar acciones concretas: una de ellas, es que puedan incorporarse a las acciones de prevención y promoción en diversos grupos de influencia minera directa. Además de la instalación de una mesa multisectorial de trabajo que beneficie a las personas afectadas por metales tóxicos, en cumplimiento del PEM.
Existe la Ley N° 31189, que fue publicada el martes 4 de mayo del 2021. Esta declaraba de interés nacional la salud de aquellas personas afectadas por contaminación por metales pesados y otras sustancias nocivas para el organismo humano. Sin embargo, hasta la fecha no se habría aprobado el financiamiento para el cumplimiento de la citada norma, lo que perjudica a nivel nacional a quienes han ido presentando diversos signos de afectación por metales tóxicos.
Retratos de Milagros Samillán y Yovana Mendoza. Fotos: Zlatna Gargurevich / Composición: La Antígona
Milagros Samillán y Yovana Mendoza, se han enfocado en fortalecer la Organización Nacional de Familiares de los Asesinados y Víctimas de las Masacres 2022 y 2023 levantando la voz por muertos y heridos en protestas.
Sus hermanos fueron asesinados en Juliaca y Ayacucho y cambiaron sus vidas para entregarse a la lucha por encontrar justicia.
Un informe de Amnistía Internacional proporciona más evidencias sobre las responsabilidades en la cadena de mando.
La vida de cada una de nosotras es la suma de infinidad de momentos. Momentos hermosos que se atesoran y otros brutales que nos parten por la mitad. Hay momentos que se resumen en un instante en que el mundo propio se rompe en pedazos que jamás se volverán a juntar. Pocas veces ese momento es parte de la historia de un país. Algunas menos, ese momento tiene un registro audiovisual que se repite en busca de justicia pero también abriendo una herida que sangra sin sanar. Las mujeres que cuentan sus historias en este reportaje comparten el momento, el registro, la herida y una lucha incansable por obtener justicia en este, su país.
Milagros y Yovana son dos mujeres peruanas cuyas vidas cambiaron para siempre con la velocidad con la que una bala surca el aire y termina con una vida. Ambas son hermanas de dos hombres que fueron asesinados en protestas sociales en nuestro país hace poco menos de dos años. Milagros Samillán es hermana del médico y biólogo Marco Antonio Samillán, quien fue asesinado en la ciudad de Juliaca el 9 de enero del 2023. Yovana Mendoza es la hermana mayor de Jhon Mendoza Huarancca asesinado el 15 de diciembre de 2022 en Ayacucho.
Retratos de Milagros Samillán. Foto: Zlatna Gargurevich
“Es un cambio muy muy fuerte. Es despertar un día y ver a tu familia destruída, ver que ya no está ese hermano, te han arrebatado a ese ser tan querido para tu familia. Yo no podía explicar el dolor que sienten mis hermanos, mis hermanas y yo como mujer”, Milagros habla con convicción y con la voz casi siempre a punto de quebrarse. Ella estaba a punto de celebrar su graduación como psicóloga cuando la noticia llegó: han matado a Marco Antonio.
“Nuestra vida ha cambiado bastante, he dejado de trabajar, he dejado de ser la mamá que cuida a los hijos, he dejado de ser la esposa que está en la casa pendiente de su familia, ahora me dedico en buscar la justicia.” Yovana Mendoza sufrió la muerte de su hermano de 34 años y al poco tiempo la de su madre quien sufría de un cáncer avanzado. Su voz tiene el aplomo de quien ha decidido sostener una causa por su familia pero también, por la memoria y justicia en todo un país en el que, muchas muertes en protesta, han quedado impunes.
Presentación de informe «Quién disparó la orden? Responsabilidad de la cadena de mando por muertes y lesiones en protestas en Perú». Foto: Amnistía Internacional.
Estas dos mujeres llegaron a Lima, como lo vienen haciendo desde hace casi dos años, por temas relacionados a la lucha de las familias de los fallecidos en el estallido social. Esta vez, están en la presentación del Informe de Amnistía Internacional titulado: “¿Quién disparó la orden? Responsabilidad de la cadena de mando por muertes y lesiones en protestas en Perú” En la mesa de presentación estaban cuatro mujeres: Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional. Marina Navarro, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Perú.
Madeleine Penman, Investigadora de la misma institución y Yovana Mendoza en representación de la Organización Nacional de Familiares de los Asesinados y Víctimas de las Masacres 2022 y 2023,. En primera fila Milagros Samillán escuchaba lo que allí se leía. Un recuento de las inacciones del gobierno frente a las muertes, detalles de planes operativos y evidencia nueva que apunta a los culpables en las más altas esferas del poder.
Lo presentado en el Informe de Amnistía Internacional fue contundente y doloroso.Luego de escuchar el resumen de todo lo contenido en la investigación, Milagros nos comparte el motivo por el cual decidió ser ella, junto a su hermano Raúl, quien lleve la voz de su familia para encontrar justicia: “Yo decido esto cuando recuerdo aquellas palabras de mi hermano Marco Antonio cuando estaba vivo que me decía que tenía que ser fuerte. No sabía que èl me estaba preparando para estos eventos, para esta realidad que hoy estoy viviendo. Gracias a dios yo todavía no tengo hijos, no tengo familia, entonces tengo la disponibilidad de poder viajar y levantar mi voz por mi hermano y por los demás asesinados.”
Retratos de Yovana Mendoza. Foto: Zlatna Gargurevich
Para Yovana todo ha sido más complicado pero no por ello ha decaído en su lucha: “Mi hermano era como un papá en la casa, tengo a mi papá que es discapacitado tiene neuropsicosis y mi mamá sufría de cáncer, ella falleció a los dos meses. Tuve que traer a toda mi familia a casa de mi mamá para hacerme responsable de mi padre que está enfermo, de mis hermanos menores, ahora ya no soy la mamá de un hijo, la esposa de un hombre, soy la mamá de todos mis hermanos. Nos enfocamos en buscar justicia todos los hermanos juntos. Ahora todos vivimos en una sola casa.”
La vida cambió de pronto para esta mujer pero dice que la fuerza sale de algo incluso más profundo que el amor por su hermano y la justicia para su familia, algo aún más grande la sostiene: “No es por mi hermano no más, no solo por mi, como me ven soy una persona adulta, una persona que ya un día se va de este mundo pero lo hacemos por mi hijo, por el hijo de todos los peruanos, por mi nieto, por los nietos de los peruanos. Por los que vienen es que salimos a buscar justicia. Nosotros en algún momento nos vamos a ir. Nosotros ya nos estamos deteriorando, en un año y medio ya nos sentimos deteriorados pero tenemos que seguir sacando fuerzas de dónde sea para buscar un país libre para los que vienen, para las nuevas generaciones.”. Si un día no me voy estoy segura de que mi hijo seguirá buscando justicia hasta encontrarla, agregó.
En el caso de Milagros es como una vida en puntos suspensivos. Ella acababa de terminar su carrera de psicóloga y su hermano Marco Antonio estaba en su segunda especialidad. Su muerte volcó su energía joven a la causa de la justicia. “Hemos tenido que dejar nuestros estudios, nuestras familias, nuestro trabajo, para dedicarnos exclusivamente a buscar justicia y por el derecho que nos corresponde. Para que ya no hayan más violaciones de derechos humanos, más asesinatos”, comenta Milagros.
Pero qué pasa con los sueños, con el proyecto de vida, con las ilusiones de la primera generación de la familia en estudiar en la universidad. Le preguntamos entonces por sus sueños: “Quiero lograr ejercer mi carrera profesional, yo acababa de culminar estudios en psicología, pero ya no pienso como antes, ahora pienso ejercer en el bien de mi comunidad, en el bien de mi gente, de mi pueblo peruano. Quiero ayudar a despertar a las mujeres, a los pueblos olvidados, que tenemos que levantar la voz, tenemos que actuar de diferente manera.”
La lucha de ellas es por cada una de las víctimas, por Sonia y la joven Yamileth, las dos mujeres asesinadas en contexto de protesta social. Pero también, por los múltiples casos, aún impunes, en los que desde el Estado, alguien dio la orden de disparar.
Ana Estrada y María Benito marcaron un precedente. La primera tuvo que pelear por años para lograr de manera excepcional la inaplicación del artículo 112° del Código Penal, el cual penaliza el homicidio piadoso, mientras que la segunda, pese a que solo pidió que se cumpla la ley, tuvo que atravesar un juicio. Hasta el momento, tres congresistas han presentado iniciativas relacionadas a la muerte digna.
En el Perú, donde hablar sobre el fin de la vida aún es tabú, dos mujeres decidieron alzar la voz y luchar por su derecho a una muerte digna. Ambas marcaron un precedente. Por un lado, Ana Estrada, que fue diagnosticada con polimiositis, tuvo que enfrentarse a un sistema indolente durante años para que finalmente acceda a una eutanasia, mientras que María Benito, quien padecía de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), incluso tuvo que pelear por un derecho ya contemplado por la ley: el rechazo al tratamiento. En los últimos años, gracias a Ana y María, el derecho a una muerte digna ha tenido avances, pero todavía falta tratar el verdadero problema: la falta de una normativa para que otras personas no tengan que esperar ni ser limitadas al momento de decidir sobre sus cuerpos.
Actualmente, cualquier ciudadano que busque ayudar a morir a pacientes terminales es castigado. Según el artículo 112° del Código Penal, todo aquel que ‘‘por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerables dolores, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años’’. Asimismo, de acuerdo al artículo 113° ‘‘el que instiga a otro al suicidio o lo ayuda a cometerlo, será reprimido, si el suicidio se ha consumado o intentado, con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años’’.
En el caso de Ana Estrada se buscó la inaplicación del artículo 112°. En su momento se señaló que su caso no sentaría un precedente legal, pero sí lo logró de muchas otras maneras, pues hizo historia. ‘‘En un principio, cuando busqué referencias en Perú (sobre la muerte digna), no encontré ninguna y eso me frustró y dio mucho miedo sobre qué iba a pasar si decía algo. Entonces, si más adelante hay alguien que también busca el derecho a la muerte digna, que me encuentre en la historia de los derechos humanos y que mi caso le sirva’’, dijo Ana a La República en el 2021.
Las iniciativas
Pues bien, a raíz de su lucha tres congresistas han presentado proyectos de ley al respecto, pero aún no han sido debatidos. En enero del 2021, Gino Costa fue el autor de la iniciativa N° 6976 que buscaba permitir el uso de la eutanasia. El objetivo era ‘‘regular el derecho que le asiste al o a la paciente de pedir ayuda médica para poner fin a su vida’’ en casos específicos ‘‘en el ejercicio de derechos fundamentales como son la autonomía y la dignidad humana’’. También, como disposición complementaria, el documento pedía derogar el artículo 112° y 113° del Código Penal, así como cualquier disposición que se oponga a la propuesta.
El congresista Luis Kamiche también trabajó en el proyecto de ley N° 6772 que presentó en enero de este año. A diferencia de la iniciativa de Costa, Kamiche busca que la ley de reforma constitucional modifique el numeral 1° del artículo 2° de la Constitución ‘‘para reconocer las determinaciones para el final de la vida como ejercicio del derecho constitucional a una vida digna’’.
Hoy en día, el numeral en cuestión señala que toda persona tiene derecho ‘‘a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece’’. El cambio que propone Kamiche sería el siguiente: ‘‘A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física, a su libre desarrollo y bienestar y a las determinaciones para el final de su vida para acceder a una muerte digna. El concebido es sujeto de derecho en todo lo que le favorece’’.
Para Josefina Miró-Quesada, quien fue abogada de Ana Estrada y María Benito, el PL de Costa fue un gran paso, pues suponía despenalizar la eutanasia, pero en términos de integralidad de contenido de muerte digna solo abordaba una de ellas. ‘‘Creo que una propuesta de ley que legaliza o en todo caso asegura las distintas expresiones del derecho a muerte digna tienen que necesariamente despenalizar la eutanasia, pero también el suicidio medicamente asistido y establecer medidas para garantizar la accesibilidad de los cuidados paliativos, la universalidad de estos (…)’’.
En tanto, sobre la iniciativa de Luis Kamiche, que propone reconocer el derecho a la muerte digna en la Constitución, Miró-Quesada manifiesta que el tenerlo contemplado literalmente ‘‘si bien garantiza una mayor protección, creo que no es tan necesario como sí garantizar las expresiones en las que se ejerce el derecho a una muerte digna’’. Añade que más allá del reconocimiento expreso del derecho a una muerte digna, debe haber una propuesta de ley que busque que este derecho que ha sido reconocido pueda ser implementado en la práctica a través de sus distintos modos que son cuatro: eutanasia, suicidio medicamente asistido, rechazo al tratamiento y los cuidados paliativos. En el Perú, solo los dos últimos son legales.
El tercer proyecto de ley fue presentado el último 22 de mayo por el parlamentario Jorge Flores, quien busca modificar el Código Penal para la inclusión del artículo 112-A sobre la eutanasia. La propuesta señala que este método no constituirá como delito de homicidio al ser practicado por un médico con licencia, mientras se cumplan con determinadas condiciones, entre ellas que el paciente sufra de una enfermedad terminal o condición médica grave que provoque sufrimientos intensos y constantes. Además, el paciente habrá tenido que expresar su consentimiento expreso, libre e informado para que se practique la eutanasia a través de un documento escrito y ante un notario o autoridad competente, así como otros puntos más.
Josefina Miró-Quesada dijo a través de sus redes sociales que es un paso importante porque ‘‘es una cuestión de dignidad y autonomía’’, pero también refirió que se deben hacer algunos ajustes, debido a que en la exposición de motivos del proyecto se habla sobre tipos de eutanasia, que incluyen la eutanasia involuntaria. La abogada resaltó que ‘‘solo existe un tipo de eutanasia: la activa, directa y siempre voluntaria. El resto no lo es’’.
Cuando no se respetan los derechos
A diferencia de Ana Estrada, quien buscó que se inaplique el artículo 112° del Código Penal, el pedido de María Benito, que consistía en rechazar el tratamiento médico que implicaba el retiro del ventilador mecánico que la mantenía con vida artificialmente, sí estaba contemplado en la Ley General de Salud, Ley de los Derechos de las Personas Usuarias de los Servicios de Salud y el Código de Ética del Colegio Médico. María no tenía por qué llevar una demanda judicial, pero, debido a que EsSalud alegó que se trataba de una eutanasia, tuvo que hacerlo, mientras su salud se deterioraba cada vez más. Sin embargo, luego de obtener un fallo favorable, el jefe de la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital Edgardo Rebagliati Martins, Luis Carrillo, aseveró que ningún médico de su área podía llevar a cabo la medida porque existe la objeción de conciencia.
Al respecto, Percy Castillo, exadjunto de la Defensoría del Pueblo y abogado que acompañó el caso de Ana y María, sostuvo que la objeción de conciencia tiene límites. ‘‘El tema es que como no hay regulación en el Perú es un tema gaseoso, pero al regularse la muerte en condiciones dignas deberá también establecerse las formas en que la objeción de conciencia puede aplicarse porque de ninguna manera podría paralizar el ejercicio del derecho de otros’’.
A su vez, Josefina Miró-Quesada recuerda que la objeción de conciencia nace originalmente en contextos de servicio militar forzoso; sin embargo, el tratamiento existente debe ser diferente cuando se trata de servicios médicos, ya que el ser parte del personal médico es una decisión enteramente voluntaria de servir a los pacientes que requieren de una serie de prestaciones médicas para salvaguardar su salud. No obstante, la abogada añade que ‘‘la medicina no únicamente busca proteger la vida, sino también evitar sufrimientos. La protección y la vida, además, no deben entenderse como la preservación de la vida a toda costa, como equivocadamente se interpreta el juramento hipocrático’’.
Al igual que Castillo, Miró-Quesada resalta que la objeción de conciencia no puede obstaculizar los derechos de un paciente. También indica que se debe tratar de una excepción y no convertirse en una regla, por lo que el Estado debe garantizar suficientes profesionales de la salud no objetores.
Por su lado, Diego Chacón, médico internista de Urgencias especialista en Cuidados Paliativos, precisa que la objeción de conciencia no se puede realizar si no se puede ofrecer una alternativa de cuidados al paciente. ‘‘Si eres el único neurólogo en el área sanitaria donde está el paciente, y este ha sufrido un ictus, o cualquier enfermedad cuya atención no es demorable y para la cual no se pueden buscar alternativas de tratamiento o especialistas específicos para su atención, en ningún caso puedes objetar, ya que es deber médico preservar la salud de ese paciente por encima de valores individuales’’.
Chacón Moreno, quien actualmente labora en el Hospital General Universitario de Guadalajara, en España, sostiene que en los casos en los que los principios del profesional implicado en el acto médico (o enfermero) no se alinean con la petición o solicitud del paciente, puede objetar de realizar la acción, pero sí está obligado a buscar a otro profesional que pueda hacerse cargo.
Sobre el significado de morir con dignidad señala que ‘‘es hacerlo sin lesionar tus valores y principio, dejándote marchar cuando la enfermedad te debilita tanto que para ti ha perdido el sentido esa vida. Sobre todo en esta circunstancia, y en lo que más me afecta como médico que trabaja en urgencias, y especialista en cuidados paliativos, creo que la manera de preservar la dignidad nace del conocimiento y la relación sincera y genuina médico-paciente, realizando acuerdos que siempre busquen el bienestar del paciente, no la preservación de la vida a toda costa. Un profesor mío decía: “La labor del médico es preservar la salud, no la vida” Cuando entendí esto, muchas cosas cambiaron en mí’’.
Plano internacional
En cuanto a la muerte digna en el plano internacional, si bien todavía no existe un reconocimiento del derecho autónomo, sí existe a nivel de derecho comparado, explica Miró-Quesada. Por el momento, el tribunal que más ha desarrollado este derecho es la Corte Constitucional Colombiana, que ya ha definido el derecho a una muerte digna como un derecho fundamental. ‘‘Lo que hay y el concepto que se utiliza para describir este tipo de derechos es que se les llama derechos emergentes’’.
Mientras tanto, en Perú se espera el debate del proyecto de ley presentado en el Congreso, pues, pese a que en nuestro país la muerte sigue siendo un tema difícil de discutir, lo cierto es que es una condición de la vida inevitable para todos, por lo que queda decidir cómo debe ser ese fin.
Sylvia Falcon en la grabación del videoclip “Quiero un Perú” en el Palacio de La Quinta Presa. Foto: Andina.pe
Sylvia Falcón, una soprano de coloratura y una de las principales representantes de la lírica andina, ha conquistado los corazones de muchos con su interpretación de canciones en quechua, el idioma ancestral de los Andes. Con una voz poderosa y un compromiso profundo con su herencia cultural, Falcón no solo preserva y difunde la música tradicional peruana, sino que también rompe barreras de género en un campo dominado históricamente por figuras masculinas. A través de sus canciones, ella promueve el reconocimiento y el respeto por las culturas andinas y, en particular, por las mujeres que han sido tradicionalmente silenciadas. Su repertorio incluye himnos ancestrales y composiciones contemporáneas que abordan los temas de identidad, amor y resistencia.
Sylvia Falcon en la grabación del videoclip “Quiero un Perú” en el Palacio de La Quinta Presa. Foto: Andina.pe
¿Qué inspiró su interés por la música y la cultura andina desde temprana edad?
Siento que, desde muy niña, muy joven, he tenido esta afición por la música, pero de una forma súper espontánea. Lo primero que recuerdo es que siempre cantaba y bailaba, es como que surgió en mí algo naturalmente artístico, ahora lo veo así. Me gustaba mucho la música de mis padres, pero también me gustaba todo tipo de música que escuchaba en el entorno familiar. Mi papá tenía el disco de Los Compadres, esta agrupación cubana de la que nunca me olvido porque las fiestas, cuando yo era chiquita, él ponía esa música, entre los huaynos, música cubana y los boleros. Todo fue muy musical desde muy niña. Recuerdo que desde muy chiquita me sentía muy bien bailando y cantando. En el nido empecé a hacer mis primeras incursiones artísticas, por eso siento que tengo mucha experiencia, pues empecé desde muy chiquita. Muchas de nosotras tenemos esa experiencia en el escenario porque participamos en actividades del colegio, pero yo me lo tomaba muy en serio.
¿Cómo ha influido su formación en antropología en su carrera musical?
La verdad es que mucho. La antropología me ordenó bastante, sobre todo, los años del pregrado me ayudaron muchísimo a involucrarme en temas nacionales, con el análisis de nuestra historia sobre todo y me ayudó a seguir buscando patrones iconográficos que luego los he volcado en mi propuesta artística. Es decir, no solamente (mostrar) un poncho porque es un poncho, sino porque hay toda una concepción del vestuario; no solamente un ornamento porque es un ornamento, sino porque hay toda una concepción del ritual para poder vestirse, eso me pareció genial. Luego, he tratado de ponerlo en práctica dentro del aspecto visual de mi trabajo. Eso tiene un trasfondo histórico, aunque está intervenido. Artísticamente, nosotros los artistas podemos proponer. Eso es un poco la libertad que te da el arte, te permite crear. Yo me siento así con el arte, pero, por supuesto, siempre respeto la raíz, aprendo más de ahí y me siento más respaldada cuando salen nuevas ideas. Trabajar en base a lo que está en el asidero de la raíz, de lo que viene con mayor tiempo, digamos, dentro de lo que nosotros llamamos tradicional, me parece que da un mayor soporte a lo que uno luego puede hacer. Pero hay que conocerlo, no es solamente tomarlo por encima, sino que se debe tener un conocimiento un poco más allá.
¿Siente que ha tenido que enfrentar desafíos como mujer al entrar en los campos de la antropología y la música?
La verdad no he sentido ese golpe que ya mis predecesoras, las cantantes de los años 70 como la Maestra Pastorita, la Flor Pucarina, vivieron en esa transición de tener que lidiar con los empresarios o que, en un primer momento, los esposos tenían que firmar el contrato porque no querían que ellas los firmaran, etc. Siento que ellas revolucionaron ese espacio, y ya estaban cambiando los tiempos a nivel nacional. Lo que viene luego, con nosotras, las de esta contemporaneidad, es más bien una cosificación de la mujer a partir de la imagen. Siento que el medio está muy lleno de esa especie de sexualización a la mujer y la presenta como empoderada, para mí, entre comillas porque considero que el empoderamiento viene desde un espectro mucho más intelectual. No intelectual del sentido rígido, académico, sino del ser dueña de tus pensamientos. No me refiero a que tengas que ir a la universidad, sino que haya una especie de independencia y fortaleza mental para desarrollarte en el medio.
La verdad he intentado mantenerme más cerca a lo que yo considero que debe ser mi propuesta artística, donde me sienta bien, me sienta dueña de mi espacio, de mis ideas, de mis propuestas, de mi música y de lo que quiera presentar. He tratado hasta el día de hoy de que no se me imponga nada, ahí sí he sido un poco tirana, quizás, porque creo que es la única forma de tener decisión. En mi caso, he tratado de configurar desde mi perspectiva lo que quiero, mi identidad artística, lo que he venido proyectando es mi propia identidad artística, muy influenciada por muchas cosas, pero finalmente con mi propio lenguaje.
¿Cuál es su relación con el quechua y qué significa cantar en esta lengua?
Para mí, la relación con el quechua es la relación con mi familia, con mis padres, con mi madre, que ya no está conmigo. Mis padres no querían que mi hermana y yo aprendiéramos quechua, a pesar de que los dos son quechuahablantes, porque tenían miedo que experimentemos lo que ellos vivieron, que fue el racismo, la discriminación. Ellos lo vivieron de primera mano, sobre todo mi padre, porque él hasta los 13 años solo hablaba quechua. Entonces siento que no querían eso para nosotras y nos fueron alejando de ese universo, pero a la vez, a mí la música me volvió a traer a ese lugar y desde ahí he estado tratando de entender poco a poco, reaprender ese universo tan bonito y estudiarlo.
Es una sensibilidad distinta, viene del espacio afectivo, sentimental, profundo, que te llena de satisfacción y de placer al momento de ejecutar y eso es bien interesante. Un huayno en quechua o una canción así para los quechuahablantes o para la gente que está cerca del idioma les produce una sensibilidad distinta, despierta reminiscencia y sentires que no se encuentran desde otros repertorios. Así que, sí, mi relación con el quechua es muy cercana, bastante familiar, bastante íntima y yo seguiré explorando esas honduras.
¿Cómo ve la recepción del público a la música en quechua tanto en Perú como en el extranjero?
Desde hace unos 15 años veo una mayor aceptación, debido a la expansión de géneros relacionados a lo andino. El andino quechuahablante, bilingüe, ya no se avergüenza. Siento que esta especie de apertura cultural ha hecho que las identidades se defiendan y el arte está ayudando de alguna u otra medida. Si bien sigue siendo un fenómeno bien superficial, porque la discriminación hacia el quechuahablante aún existe, es un paso y el arte ayuda en eso. Por ejemplo, empezamos cantando el Himno Nacional en el 2015 en quechua y a muchísima gente le encantó, pero también habían personas que decían que ese no era el idioma oficial y no era protocolar. Hace dos años se ha instaurado el quechua y todas las lenguas originarias como lenguas oficiales para cantar el Himno Nacional. Entonces, algo hacemos desde el arte, los que promovemos estas iniciativas, y me parece muy importante. Desde que salió el Himno, es la canción que más he cantado en toda mi vida y sigo con esa bandera de resistencia de los idiomas originarios. Me dio mucho gusto que saliera esa ley* y que siga habiendo iniciativas para proponer más. Hay que tener cuidado con las traducciones, eso sí. Por ejemplo, para cantar el Himno yo use una traducción del maestro Demetrio Túpac Yupanqui. Hay que ir a preguntarle a los expertos y traductores en lenguas originarias.
*Decreto Supremo N° 006-2022-MC: se oficializa la interpretación del Himno Nacional en todos los actos cívicos, actos militares, eventos o ceremonias tanto en idioma castellano como en la lengua indígena u originaria predominante, conforme a lo establecido por el Registro Nacional de Lenguas Indígenas u Originarias de nuestro país.
¿Cómo cree que su trabajo ha ayudado a preservar y promover la cultura y lengua quechua?
Yo voy escogiendo repertorios nacionales, en el futuro me gustaría abarcar más repertorios nacionales en general y, por supuesto, los del repertorio en quechua o en alguna otra lengua. Pienso que los artistas nacionales que trabajamos desde el enfoque de la música peruana necesitamos un oxígeno nacional para sentirnos integrados. Deben bajarse esos chicles de “Ay, bueno, una artista de la provincia no puede cantar un vals”. ¿Por qué? Si todos somos peruanos, por qué no puedes cantar una música criolla, una música negra, una música de los andes, música de algún pueblo amazónico. Somos peruanos y todos tendríamos que poder hacerlo y no tener miedo a aprender el repertorio de nuestros compatriotas. Esto no solo para los cantantes, sino también en general, para el público. Mientras más escuches de todos lados, más identificas qué cosa es ser peruano, no es solo un ritmo o dos, son muchos. Desde que puse un pie en el Teatro Nacional quise presentar este tipo de concierto donde escuches un huayno muy papacho, muy de tierra adentro, en quechua, en una afinación de esas que escuchan los grandes maestros tradicionales y que también puedas escuchar un repertorio de Chabuca y un repertorio de Yma Sumac o algún repertorio con aires amazónicos, porque eso es el Perú. En eso me he entrenado en los últimos años. Ahora hago un vals, con todo el respeto y con todo lo que me cuesta aprender otros estilos y sí, me parece un reto, pero me parece genial, oxigena nuestra música.
¿Qué papel juega la música en la identidad y resistencia cultural de las comunidades andinas, especialmente para las mujeres?
Siento que las mujeres somos depositarias de mucha cultura y mucha tradición. Las mujeres mayores, las mujeres ancianas, las mujeres de mi edad, tienen una sabiduría innata bastante pronunciada, sobre todo, en las comunidades tradicionales donde hay muchísimas vivencias y sabiduría. Hablando solo del arte, uno puede preguntarle a las mamachas qué canciones vienen escuchando desde su niñez o juventud y las van a cantar, son depositarias de mucho conocimiento. Me refiero a que siguen siendo vigentes, están constantemente aleccionando a las nuevas generaciones porque, de alguna u otra manera, las madres hacemos eso y en esferas más comunitarias eso se nota muy determinante. Entonces, siento que el papel de la mujer es fundamental. Somos creadoras y cuidadoras de mucha cultura, de mucho conocimiento y de una sabiduría distinta a la del hombre; es una vena distinta, es un mundo entero de conocimiento.
¿Cómo espera que su carrera musical contribuya a la cultura andina y al empoderamiento de las mujeres?
Pienso que el empoderamiento de la mujer siempre tiene que pasar por el conocimiento. Creo que el ser humano en general tiene que tener ese conocimiento para seguir avanzando, pero nosotras tenemos un trabajo de muchos años que ha sido relegado. Entonces, más que nunca nos toca poner empeño en eso, empezar por prepararnos mucho y no necesariamente en la universidad. Creo que el conocimiento es desde esa introspección, es esa reflexión, es el nutrirse uno mismo de experiencias, de valores, de conocimiento en general y es ahí donde marcamos la diferencia. Es un papel muy fundamental porque estamos cerca de las generaciones que vienen por muchísimo tiempo, es decir, somos las guardianas del espectro de formación más importante que es la niñez y la adolescencia. El conocimiento es fundamental y educar a las niñas es fundamental para que conozcan sus derechos, que estudien lo más que puedan y que se nutran de todo lo que puedan para que tengan independencia de mente y seguir adelante.
¿Cómo puede la sociedad apoyar mejor a las mujeres indígenas en campos artísticos y académicos?
Hay que seguir la línea donde se abran más espacios de educación. Los espacios educativos son fundamentales, como capacitaciones desde el Estado, hay varias iniciativas de acceso al estudio y a la información que tienen que seguir creciendo y multiplicarse. En general, para las mujeres indígenas hay propuestas relacionadas con la educación intercultural, pero todo está en proceso. Hay que seguir nutriéndolo y esto no solo depende del Estado, sino también de que la sociedad lo exija. Así como exigimos cuotas de género, hay que exigir que se implementen espacios de capacitación efectiva y reales.
¿Hay alguna persona o figura que la haya inspirado especialmente en su trayectoria?
En general me han inspirado muchas artistas, pero resalto la figura de mi madre porque ella siempre fue muy tenaz con su vida y creo que eso lo volqué a lo artísticos. Yo decía: “todo se puede hacer, todo, si es que nos lo proponemos y tenemos disciplina” y es verdad. Con los años, uno se va dando cuenta que al ser mujer muchos impedimentos solo son mentales, primero debemos vencer nuestras barreras mentales y abrir el espacio.
Tengo muchas referencias de artistas mujeres, pero creo que la determinación en el campo, como persona, como mujer, la recibo de mi madre. Ella sacó adelante a una familia de la nada, era una mujer muy fuerte. Es una imagen que vemos en muchos casos dentro de nuestro país, pero una cosa es decirlo y otra ver lo que se ha hecho. Eso me parece muy intenso.
Acaba de lanzar dos nuevas canciones “Yo Soy” y “Cada día” del compositor José Escajadillo, ¿cuéntanos cómo ha sido la experiencia de grabar estas canciones que forman parte de un EP?
Sí, es lo máximo. Ha sido súper genial, Pepe (Céspedes) y yo queremos proponernos no dejar de lado a los grandes compositores peruanos. No pudimos hacer un disco entero porque, la verdad, sería un montón. Quise concentrarme en grandes compositores que han aportado a nuestra música y decidimos empezar con el maestro Escajadillo porque a mí siempre me ha encantado su música. Por supuesto queremos llevar a más compositores y compositoras de música peruana de la costa, sierra y selva; eso es lo que se viene.
¿Qué otros proyectos tiene a futuro?
Ahorita estamos preparando una pequeña gira a Estados Unidos. Nos vamos a Washington el 10 de julio, estaremos en el Kennedy Center. El 16 de julio iremos a Los Ángeles, y en agosto me voy a Suiza, donde tendré una presentación en un festival. Después regresaremos a seguir produciendo, porque tenemos un par de canciones que están alistándose para lanzarse, así que estamos un poco ocupados (ríe).