La Libertad: más de 7 mil casos de violencia de género se registraron desde el 2021

La Libertad: más de 7 mil casos de violencia de género se registraron desde el 2021

Por Arturo Gutarra

Para las que no están pero viven en nuestra memoria: justicia para Luzmila, Merary y Solange.

En el 2021, el Perú cerraba el año con 147 feminicidios y 5.000 mujeres desaparecidas, según la ONG Manuela Ramos. En lo que respecta a las regiones del Perú, como el caso de La Libertad, la segunda más poblada en el país, este 2021 se registraron más de 7.543 casos de violencia. 

Además de esta cifra, en entrevista con La Antígona, la Defensoría del Pueblo señaló que se reportaron 6 feminicidios y 22 intentos, lo que pone a la región en el segundo lugar más peligroso a nivel nacional. A continuación presentamos las historias de Luzmila, Merary y Solange, tres mujeres cuyos casos, desarrollados en La Libertad, tienen en común la búsqueda de justicia. 

Luzmila

Al iniciar el 2022, Luzmila tenía ganas de volver a ver a estudiar a su hijo. Los vecinos del sector “Las Malvinas” en Huamachuco (La Libertad) indicaron que el amor que los dos se tenían era inexplicable. Fueron vistos por última vez con Onésimo Marino Barros Gómez, padre del niño. Él puso la denuncia tras la  desaparición de su esposa e hijo. 

A las pocas horas, las rondas campesinas y la policía lo detuvieron como sospechoso. Posteriormente, esta persona se fugó y no fue visto hasta ese entonces. Luego de 5 días de búsqueda por los caseríos, Luzmila fue hallada sin vida. Tenía en la mano un pequeño zapato. 

Los familiares optaron por ofrecer una recompensa de 5.000 soles por dar con su paradero del presunto feminicida.  Al pasar los días, las bases ronderiles reportaron la aparición de un niño sin un zapato puesto. Él llamaba a su madre en todo momento. Según la persona que lo encontró, dijo haber visto a un tipo en una moto roja, quien dejó al menor afuera de su casa y partió con rumbo desconocido.

El 18 de marzo, luego de 2 meses, se dio con el paradero de Onésimo. Fue capturado en Cachipampa en la provincia de Sánchez Carrión. Fue derivado a Trujillo para las investigaciones.

Para la psicóloga y docente universitaria, Dra. Geraldine Morales, el perfil psicológico es muy importante para detectar a un agresor. Lo común de estas actitudes es la agresión verbal que suele observarse: insultos, ofensas, apodos y dichos que se puede tomar al principio como una broma. Es por ello que recomienda a las familias estar atento ante cualquier indicio. 

Merary

Merary Albarrán, natural del Valle Chicama, decidió viajar a la ciudad de Trujillo en La Libertad para buscar un futuro mejor para ella y sus cuatro hijos. Uno de sus sueños era que su segundo hijo se graduara como Licenciado en la Carrera de Ciencias de la Comunicación.   

Allí conoció a Carlos Marcelino Horna Quinde, quién se convirtió en su pareja. El 21 de enero, Albarrán llega al hotel Alameda ubicado en el distrito de Laredo con uno de sus hijos. Él fue puesto en otra habitación para que pueda descansar, mientras Merary pueda encontrarse con Carlos. Las horas transcurrieron hasta que Horna se acercó a la comisaría para avisar a la policía que encontró a su pareja en el baño del hospedaje sin vida. 

Dictan prisión preventiva contra Carlos Horna

Esto se le comunicó al hijo mayor de Merary. Él se acercó al distrito de Laredo para reconocer el cuerpo y proceder con las investigaciones. La PNP y la Fiscalía encontraron indicios que comprueban que Carlos fue el feminicida. A los pocos días, Horna Quinde fue capturado y de inmediato fue puesto a prisión preventiva de nueve meses en el Penal El Milagro mientras continúe el proceso.

Es importante recalcar que, para frenar los índices de violencia, debe haber un trabajo en conjunto con las instituciones públicas como comisarías, municipios o prefecturas. La ex prefecta regional Carolina Velasco manifestó su preocupación, puesto que no se estaría tramitando documentos al Ministerio de La Mujer ni se darían a conocer estos casos de violencia.

Solange

Solange Aguilar Vega tenía metas por cumplir. Ella estudiaba contabilidad en una universidad privada en Trujillo. Además, velaba por el cuidado de su pequeño hijo con Pedro Tacanga. Sol, como la llamaban de cariño, tenía un grupo en whatsapp donde comunicaba a sus amigos que era víctima de violencia física y psicológica de parte de Pedro. 

Pedro Tacanga

En el Día Internacional de la Mujer, Solange se reúne con su feminicida, supuestamente para conmemorar este día. Pero al pasar las horas fue encontrada sin vida en la urbanización Luzisol, donde está su domicilio. Julio Aguilar, su hermano, al no tener respuesta de Solange, acude a buscarla a su casa. Al llegar a dicho lugar encontró a su familiar en la acera de la calle sin vida. Se presume que Tacanga la pudo haber lanzado desde un octavo piso. 

Amistades y familiares convocan plantones en los exteriores de la Dirincri y Ministerio Público de La Libertad para exigir justicia para Solange. El 11 de marzo a las 6 a.m. Pedro Tacanga sale libre, ya que la fiscal a cargo detalló “no haber encontrado algún indicio”.

Al consultar con especialistas en el ámbito jurídico, el ex fiscal Dr. Alfredo Galindo indicó que la fiscal encargada del caso debió aprovechar el plazo de 48 horas. Así, ella pudo recopilar las declaraciones de testigos y pedir una orden de prisión preventiva. Sin embargo, esto no sucedió. Hasta el momento se desconoce el paradero del presunto feminicida. 

Chats grupal de Solange.
Mujeres trabajadoras: dentro y fuera de casa

Mujeres trabajadoras: dentro y fuera de casa

Por Aylinn Siñas

Hace unas semanas se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora: unas en las calles, otras al lado de sus familiares o simplemente solas. Sin embargo, ¿cuál es la magnitud en la que el estado de emergencia sanitaria ha afectado a estas mujeres?

Kery Blanco (46) es una médico ocupacional que durante la pandemia ha tenido largas y exhaustivas jornadas laborales. Usualmente trabaja entre 8 y 12 horas, pero por la flexibilidad laboral puede tomarse algunos días libres.

Según el último informe “Estadísticas con Enfoque de Género” del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Kery formó parte del 64.4% de mujeres que pertenecieron a la PEA (población económicamente activa) en el país a finales del 2021. Esta cifra crece paulatinamente, pero no se iguala a la de los hombres, que representaron un 80.4%.

Una nota de prensa de la misma institución por el Día Internacional de la Mujer señaló que actualmente un 35,8% de las mujeres trabajan en actividades de servicios, 29,3% en agricultura, pesca y minería y 24,6% en comercio. Estos son los sectores que poseen más presencia femenina.

Volviendo a retomar el informe, este también indica que el ingreso promedio de las mujeres en el área urbana representó el 72% del ingreso de los hombres. La diferencia se mantuvo en todos los rangos de edad. El grupo de trabajadores de 45 años a más representó la mayor brecha salarial, siendo esta del 32.5%.

Cuadro: Informe técnico “Estadísticas con Enfoque de Género” (2021)

Esta brecha salarial siempre ha existido. Sin embargo durante la pandemia se ha agudizado. El Instituto Peruano de Economía (IPE) afirma que esto se debe a la menor participación de las mujeres por el cierre de sectores como los servicios y el comercio, sectores en los que más se desenvuelven. Otra razón que resaltan es el aumento de las labores domésticas.

Durante la pandemia los hogares se convirtieron en oficinas, aulas y centros de salud. Esta situación aumentó la carga histórica que, lamentablemente, asumimos las mujeres: las labores domésticas y de cuidados.

“Sí, también me dedico a la labor del hogar. Tengo que cocinar, tengo que preparar a los chicos para ir al colegio, poner la ropa en la lavadora, lo que se hace normalmente en casa. Tengo hijos que me ayudan también, sin embargo, sí, tengo que hacer algunas cosas del hogar”, señala Kery.

La encuesta realizada por el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán y el Instituto de Estudios Peruanos reveló que durante el año 2021 el 82% de familias del país dejaron el cuidado del hogar en manos de las mujeres. Aparte, las mujeres que generan ingresos dedican 52.8 horas semanales a las labores domésticas.

Mujeres y tareas del hogar 

Muchos piensan que lavar los trastes o barrer son cosas sencillas, pero no es así. En el 2021, el 44% de las mujeres dejaron sus trabajos. Un 15% de ellas contestaron que fue para enfocarse en sus hogares. Del mismo modo, el 10% de las mujeres dejó sus estudios superiores para dedicarse al trabajo de cuidados (Flora Tristán/IEP, 2021).

Esta realidad influye en el proyecto de vida de las mujeres. Sus funciones laborales o académicas se ven interrumpidas por los trabajos domésticos y de cuidados. Kery es un claro ejemplo de ello, ya que puede notar cómo afecta en su desempeño laboral: “Tengo que priorizar la comida de los chicos antes de poder hacer algún informe o alguna actividad propia de mi trabajo. Si pongo en una balanza qué es más importante, en definitiva, mi familia lo es”, asegura. 

Tampoco debemos ignorar que esa carga afecta su bienestar emocional. Esto puede crear cuadros de estrés o ansiedad que muchas veces son relativizadas.

La corresponsabilidad: solución colectiva

Aunque el problema de la doble explotación de la mujer es estructural, desde nuestros hogares podemos disminuir esta carga que enfrentan ellas con la corresponsabilidad, práctica que fomenta la organización y distribución igualitaria del trabajo doméstico no remunerado.  Esto lo debemos de ver desde una perspectiva de responsabilidad mutua, más no de la idea de “hacerle un favor” a la mujer —o mujeres— de un hogar.

Si se inculca esta actividad se podrá reducir paulatinamente la reproducción de estereotipos de género. Ante ello, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) en el año 2020 publicó el material informativo “La igualdad la construimos desde casa. Cartilla informativa para promover la corresponsabilidad del trabajo doméstico no remunerado”. Asimismo, se han lanzado videos educativos sobre esta práctica durante el año pasado.

En el webinar “Presentación de hallazgos del proceso participativo sobre necesidades y estrategias de cuidados” la viceministra de la Mujer María Pía Molero Mesia mencionó que esta política garantiza “el derecho de las personas a dar y recibir cuidados de calidad y en condiciones de igualdad. Permitiría que las mujeres recuperen el poder de decisión sobre sus tiempos”.

Asimismo, el Sistema de Cuidados (SDC) institucionaliza a la familia y ve a la corresponsabilidad a nivel macro. El cuidado de niños, adolescentes, adultos mayores y personas con alguna discapacidad pasan a ser responsabilidad también del Estado y del sector privado.

Los hallazgos señalaron que el 87% de las personas adultas cuidadoras eran mujeres y de estas el 80% interrumpió su vida laboral. En las cuidadoras adolescentes, el 69% interrumpió su trayectoria educativa. Estas cifras confirman que en la mayoría de los casos el trabajo de cuidados tiene un impacto en la realización personal de las mujeres. También se señaló que el 52% de cuidadores recurre a redes familiares para recibir apoyo, usualmente a una familiar mujer. Esto tiene que cambiar. Empecemos desde casa. 

Día Mundial del Agua: crisis hídrica a la vista en Perú

Día Mundial del Agua: crisis hídrica a la vista en Perú

Por Renato Silva

Día Mundial del Agua. FOTO: Melanie Soca

El Día Mundial del Agua fue instaurado en junio de 1992 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también llamada “Cumbre de la Tierra”. En ella, los 179 países representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas reconocieron que era necesario destacar la importancia de la protección del medio ambiente y administrar los recursos naturales de forma sostenible.

“… en general no se aprecia no se aprecia el grado en el que el aprovechamiento de los recursos del agua contribuye a la productividad económica y al bienestar social, pese a que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad.” – Resolución que aprueba la creación del Día Mundial del Agua.

En la actualidad, más de 30 años después de esta resolución, la coyuntura de la comunidad global en torno a la crisis sanitaria generada por la pandemia del Covid-19 y sus diversas variantes, ha obligado a los gobiernos de todo el mundo a pensar en formas de aminorar su impacto en la salud de sus ciudadanos. Aunque las vacunas forman parte de la respuesta y han ayudado a frenar el avance de la enfermedad, además de reducir su mortalidad, se ha puesto bajo observación la sanidad y el acceso a ella que tienen los ciudadanos de todo el mundo. Es necesario recordar que, además de ser esencial para la implementación del servicio, el agua es un recurso escaso cuya ausencia ya es una realidad en partes del mundo.

Si el agua del mundo estuviera en un tanque…

En la actualidad, los humanos solo podemos hacer uso del 0.015% de toda el agua del planeta, pues la gran mayoría (97%) se encuentra en los océanos y es salada, mientras que otra parte (3%), pese a ser dulce, se divide en reservas almacenadas en glaciares, capas de hielo polar, la atmósfera, o muy profundo en el suelo como para ser extraídas a un costo razonable (2.5% del agua dulce).

Para profundizar un poco más respecto a la cantidad reducida de agua con la que cuenta la humanidad para su supervivencia a lo largo de la historia, es necesario recurrir a un ejemplo sencillo, pero que puede dar luces respecto al uso que se le da a este recurso.

Si toda el agua del planeta pudiera almacenarse en el tanque elevado más grande disponible en el mercado peruano, con una capacidad de 2500 litros, los ocupantes de una casa solo podrían usar, durante toda su vida, 375 mililitros (menos de una botella de agua) para sus actividades cotidianas como aseo personal, hidratación, preparación de alimentos, mantenimiento de jardines y áreas verdes, entre otras tareas menores.

Sin embargo, en esta “casa” llamada Tierra, el acceso al agua no es equitativo para todos los humanos alrededor del mundo, por lo que la cantidad de líquido que se dispone varía entre países y continentes. Algunos de ellos ya experimentan escasez y se han visto obligados a tomar medidas para proteger el bienestar de su población y su desarrollo económico.

¿Crisis del agua en 2040?

Cuando se piensa o habla de escasez de agua, el imaginario común podría recordar imágenes de países africanos. Sin embargo, según datos recopilados por el World Resources Institute, una organización que investiga los recursos disponibles en el planeta, en la lista de países en los que se producirá mayor “estrés hídrico” en el mundo para el año 2040, Chile se ubica en el puesto 24 como el territorio latinoamericano más cercano a una crisis hídrica.

El “estrés hídrico” es el resultado de una serie de cálculos que tienen en cuenta las fuentes de agua disponibles dentro de un país, el uso que se le da al recurso y la densidad poblacional. Este sistema es usado por las Naciones Unidas como una forma de visibilizar aún más lo cerca que están determinadas poblaciones de ser víctimas de crisis hídricas que podrían en riesgo no solo su desarrollo económico, sino que incluso generaría desplazamientos masivos a causa de sequías.

POSICIÓN EN EL RANKING DE ESTRÉS HÍDRICO POR REGIÓN
CENTROAMÉRICA
Belice131
Costa Rica106
El Salvador102
Guatemala95
Honduras98
México34
Nicaragua132
Panamá159
SUDAMÉRICA
Argentina65
Bolivia115
Brasil113
Chile24
Colombia136
Ecuador76
Guyana125
Paraguay158
Perú55
Surinam144
Uruguay127
Venezuela75
Fuente: AQUEDUCT PROJECTED WATER STRESS COUNTRY RANKINGS (2015)

¿Has visto el lugar que ocupa tu país en la lista? Aunque pueda parecer que está más o menos seguro, la realidad es que el uso del agua, ya sea para actividades cotidianas como para la industria, tiene que ser regulado, pues cada vez hay menos disponibilidad de este recurso y su distribución ya dejó de ser únicamente un problema de infraestructura, sino también de fuentes y de densidad poblacional, además del uso que se le da para la producción de alimentos.

Perú: El agua como privilegio

Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Sudamérica es la región del mundo con mayor cantidad de agua y el Perú posee el 1,89% del agua superficial existente. Sin embargo, el acceso a este recurso es limitado y desigual debido a la concentración de la población en la zona costera del país.

En el censo poblacional del 2017, se registró que en esta región se concentra el 58% de la población del Perú, la misma que tiene que distribuir el 2.2% del agua disponible en el país; mientras que en la ciudadanía ubicada en la sierra y selva tienen una disponibilidad mayor de recurso, pero la densidad poblacional no es tanta. Al final, la posibilidad de disfrutar de los beneficios del acceso al agua en estas zonas, va dirigida a industrias extractivas.

Como contraste, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), elaboró un informe que indica que, hasta abril del 2020, el 90.8% de la población en el Perú tenía acceso al agua, lo que supone que un aproximado de tres millones de ciudadanos tienen que desplazarse regularmente para conseguirla o, en caso contrario, son abastecidos de otras formas que no les facilita predictibilidad en el precio o garantía de pureza.

Incluso dentro de áreas urbanas y las áreas rurales a nivel nacional, el suministro de agua no está garantizado. Los datos incluso reflejan que solo el 57% de las personas que tienen acceso al agua de forma diaria pueden disfrutar de este servicio todos los días de forma ininterrumpida, mientras que el resto de los usuarios solo la reciben durante determinados momentos del día, los que deben ser aprovechados para reservarla en tanques u otros depósitos que podrían provocar enfermedades si no son almacenados de manera correcta.

Según datos recopilados por el Fondo de Agua para Lima y Callao (Aquafondo), para el 2022, Lima Metropolitana necesitará consumir un total de 826 millones de metros cúbicos de agua, cifra que aumentará hasta los 1096 millones de metros cúbicos para el año 2030 y son los ciudadanos con mayor poder económico los que hacen más uso de este recurso.

“Las zonas que concentran a la población con mayor desarrollo socioeconómico de Lima presentan una HH Azul per cápita (huella hídrica relacionada al consumo humano directo) más alta en comparación con otras zonas de la ciudad.”

Incluso, una de las conclusiones del estudio de Aquafondo, realizado en 2018, indica que el consumo general del agua, solo en Lima Metropolitana, es muy superior al de otras grandes ciudades de la región: Seis veces más que el consumo de Quito y 30 veces mayor al de La Paz. Sin embargo, esto no implica que el consumo sea proporcionado a la cantidad de habitantes pues, como ya se mostró, aún en áreas urbanas como la capital del Perú, el acceso al agua sigue siendo un privilegio del que gozan más las élites económicas antes que un servicio para todos por igual.

¿Y el agua para todos?

Los ciudadanos siguen esperando.

“La poesía es el espacio en que me puedo expresar sin límites” 21 marzo: Día mundial de la poesía

“La poesía es el espacio en que me puedo expresar sin límites” 21 marzo: Día mundial de la poesía

Por Arleth García

En marco del Día mundial de la poesía conversamos con tres jóvenes poetas mexicanas sobre la conexión que tienen con la escritura y como a través de ella encontraron una forma

El Día mundial de la Poesía, celebrado cada año el 21 de marzo conmemora una de las formas más preciadas de la expresión e identidad y lingüística de la humanidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). 

Las mujeres hemos tenido una fuerte relación con la poesía porque fue en la escritura y diferentes usos de las palabras que encontramos diferentes formas de decir lo que sentíamos o percibíamos del mundo. Esto se logró después de muchos esfuerzos por poder acceder a los espacios de conocimiento y escritura, incluso las primeras poetas tenían que hacer uso de los seudónimos masculinos para que sus obras fueran leídas.

La poesía escrita por mujeres es distinta. Al leerlas te dan ganas de escribir porque te sientes cercana a las experiencias y se comparten las mismas dudas. Por ello es que pienso que los s con la poesía debe ser más allá de los espacios académicos y que otras personas decidan si eres una poeta o no o que tus escritos siguen las reglas propias de la poesía

Aunque, en la actualidad ya no es necesario tener una formación especial para saber escribir poemas. Las mujeres jóvenes han inventado sus propias reglas respecto a la poesía, escribiendo sobre lo que sienten sin una técnica específica, con diferentes recursos visuales y con la certeza de que la poesía es una forma de expresión que no tiene límites. 

Seguidas por la curiosidad de cómo es que las jóvenes se han acercado a la creación de poemas es que hemos que conversamos con tres poetas mexicanas de diferentes edades y que residen en distintas ciudades de México para conocer de sus experiencias.

Siljo Moral (Cam, 17 años, Puebla). Camila Moreno, Siljo Moral por su nombre artístico, es una artivista, escritora y bailarina de 17 años apasionada por el cambio social y el medio ambiente. Cree fielmente que las manifestaciones artísticas son el reflejo y el registro de las sociedades que se van formando. Ha participado en espacios artísticos y virtuales. Su participación más importante se ha dado en el grupo Sobrevivientes, un espacio de artistas que busca alzar la voz sobre temáticas actuales y los ODS.

Roja Flor (Ibeth, 21 años, Estado de México). Estudiante de la Licenciatura en Emprendimiento, apasionada del arte, literatura y cinematografía. A lo largo de toda su juventud ha tenido la oportunidad de formar parte de distintos colectivos y voluntariados que la han llevado al activismo en diferentes luchas, ramas y formas. Escribe desde los 15 años y sueña con publicar un poemario relacionado a su activismo en el futuro.

Indira (27 años, Ciudad de México). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México, ejerce como periodista y ha colaborado en medios impresos y digitales como La Crónica de Hoy, Time Out México, Konbini, Vibras, Filter, Yaconic y Chidas Mx. Cursó el Diplomado en Literatura y Creación Literaria impartido por la Universidad “Universitario Bauhaus”. Sus textos poéticos y narrativos han sido autopublicados en ediciones digitales, así como en blogs.  

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¿Qué es para ti la poesía?

Como hemos mencionado, estamos redefiniendo el significado y las formas de hacer poesía y por eso vamos a conocer para cada una de las poetas qué es la poesía y cómo es que ellas se relacionan con la escritura de esta.

Texto, Carta

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Ilustración 1: Fragmento de poema «Recuerdos» de Roja Flor

Indira: Para mí la poesía es salvación, un desahogo de la vida y una forma de posicionarse contra el sistema que nos exige resultados en la productividad. La poesía no sirve para nada y a la vez eso la convierte en un remedio para nuestra agitada existencia.

Roja Flor (Ibeth): Yo digo que la poesía, para mí es esta forma de expresar y asimilar lo que sucede dentro de mí y lo que sucede a mi alrededor. Ha sido un espacio en donde me puedo expresar sin límites. 

Siljo (Cam): La poesía para mí, es una forma de expresión, no como cualquier otra sino una que necesita llevar un tipo de código al lenguaje, para querer comunicar un mensaje que nace desde pues desde lo más íntimo de las personas.

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¿Cómo llegaste a escribir poesía?

Cada una tiene su propia historia de cómo llegó a acercarse a la escritura y en especial a la escritura de poemas. Por eso les preguntamos sobre ese momento que les hizo saber que la poesía era la forma de expresión que más les gustaba y permitía ser.

Diagrama

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Ilustración 2: Poema «And the Ghost» de Siljo Moral

Indira: Desde niña me gustaba la poesía y en una ocasión en la primaria me pidieron recitar un poema frente al grupo; mi mamá me enseñó uno de sus poemas favoritos, de una autora cubana, y me dijo si lo recitas bien hasta podrías hacer llorar a tu maestra y me intrigó mucho saber que las palabras podían tener tanto poder en textos tan cortos. Conforme fui creciendo escribí poemas para desahogarme, aunque no fue hasta que tenía 25 años que empecé a mostrar mis escritos.

Roja Flor (Ibeth): Creo que siempre he tenido un acercamiento muy bonito con escribir y con la literatura en general. Recuerdo que, de repente agarraba la máquina de escribir de mi papá y fingía ser escritora.  En la preparatoria tuve un taller de poesía, era mi primer acercamiento. Recuerdo que el primer ejercicio fue sobre una anécdota personal y yo lo hice de viajes. Me gustó tanto esa experiencia que desde ese momento no he dejado de escribir. 

Siljo (Cam): Siempre me ha gustado leer y escribir. Desde pequeña creía que tenía un poder con las palabras, me sentía como una superheroína con las palabras. Entonces un día simplemente dejé volar mi imaginación y así comenzó todo.

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¿Cómo vives la liberación que produce la escritura?

La escritura es un proceso individual donde cada una va decidiendo qué es lo que quiere decir y de qué forma, por eso les preguntamos cómo viven la liberación de su escritura y lo que les significa el poder tener sus poemas terminados.

Texto

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Ilustración 3: Fragmento de poema «Petirroja» de Indira

Indira: Siempre son emociones intensas, a veces positivas, a veces negativas, a veces abrumadoras. Pero, a final de cuentas, el desahogo sobre el papel es como tomar aire después de aguantar la respiración por mucho tiempo. Es reconfortante sacar la vida en poemas y encontrar en ellos un lugar seguro.

Roja Flor (Ibeth): Tengo un poema que habla un poco de esto el primer verso dice: el papel es el único que sabe escuchar y creo que de verdad he encontrado en la poesía muchísima libertad. Es este espacio donde puedo sentir, ser, experimentar y percibir sin límites. Donde nadie me va a juzgar, ni me dirán que lo que digo está mal, sino al contrario. Simplemente escribo.

Sijlo (Cam): Vivo la liberación que produce la escritura la vivo leyendo, releyendo y volviendo a leer. Compartiendo mis escritos con las personas que quiero, que amo y que admiro. Porque solo así siento que puedo revelarme; revelar mi lado sensible ante las personas.

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¿Qué consejo le darías a otras mujeres que se están acercando a la poesía?

Sigue siendo intimidante el escribir y más poemas porque no sabemos cómo hacerlo de forma “adecuada”, por eso les pedimos que nos aconsejaran sobre como podemos acercarnos a la poesía aún con ese miedo.

Indira: Olvidarse de la academia y las reglas impuestas por hombres en siglos pasados. No importa si tu forma de expresarte es inventando palabras nuevas, haciendo verso libre, formando figuras con el texto. La poesía se debe sentir y nuestras emociones no siguen reglas.

Roja Flor (Ibeth): Les diría que lean mujeres. Es muy diferente la leer la perspectiva de una mujer, su forma de escribir empata más con nosotras y nos inspira a escribir de la cotidianidad. También olvidarnos del prejuicio que tenemos de que la poesía es algo muy complejo o difícil de alcanzar y no. Entonces es justamente buscar qué es lo que te gusta. Leer muchas mujeres. Perder el miedo a la pluma, simplemente es agárralo y escrír. 

Sijlo (Cam):  El empoderar a las mujeres y al acercarlas a las Escrituras es que se conviertan de musas a creadoras y eso es uno de los pasos más importantes que podemos hacer como sociedad.

Texto

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Ilustración 4: Poema «Hoy olvidé la definición de metamorfosis» de Indira

Por eso, como dice la poeta y escritora mexicana Rosa María Roffiel en su poema “Sobrevivientes”: Somos locas rebeldes, locas de estar vivas, locas maravillosas, estrafalarias, floridas. Cada día una batalla, una norma que rompemos, un milagro que creamos, para poder seguir siendo. Así que, a seguir siendo a través de la poesía o cualquier medio que queramos apropiarnos para expresar quiénes somos y lo que sentimos.

Wichi: el abandono del Estado a las comunidades indígenas y su lucha por sobrevivir

Wichi: el abandono del Estado a las comunidades indígenas y su lucha por sobrevivir

Por Noelia Carrazana y Claudia Castro

Comunidades Indígenas

«Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad”, fue una frase del presidente Argentino Alberto Fernández que generó polémica el año pasado a nivel internacional. Fue tal el nivel de controversia que se generó, sobre todo en países como Argentina y México, que el mandatario debió pedir disculpas.

Esta forma de pensar del ciudadano argentino no es algo que solo haya sido un error en el discurso presidencial, sino que es una creencia que tiene gran parte de la sociedad. A fines del Siglo XIX hubo una reorganización de la sociedad y se aplicaron políticas de incentivo a la migración europea en paralelo a darle un valor importante a la escolarización de los ciudadanos. Desde este momento se comenzó a invisibilizar a la población indígena y afroargentina, ya que en su mayoría se percibe como descendiente de aquellos europeos.

Sin embargo, al recorrer el territorio argentino se puede observar que existe población indígena en las 23 provincias que componen este país.Un estudio de expertos de la Universidad de Buenos Aires determinó en 2005 que el 56% de los argentinos tienen en su ADN descendencia indígena.

En este contexto, las comunidades indígenas que aún conservan su lengua y costumbres ancestrales tienen muchas dificultades con este modelo de estado nacional que es presentado como población blanca. En la actualidad las comunidades que tienen mayores problemas son las que se encuentran en las provincias del Noroeste. 

El norte argentino agrupa la mayor cantidad de hogares por debajo de la línea de pobreza según la medición del Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI por sus siglas en inglés); además registran una alta tasa de mortalidad infantil y un alto índice de analfabetismo, según los datos del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010. 

El llamado Chaco Salteño cuenta con dos ríos donde se asentaba esta población, los ríos Pilcomayo y Bermejo, fueron desde siempre la fuente de vida para la región. Los pueblos indígenas que habitaban ancestralmente esta zona bebían y pescaban en esos ríos: wichís, chorotes, nivaklés, tobas (Qom), pilagás, guaraníes, chanés, tapietes tenían allí su fuente de alimentación.

Este paisaje y modo de vida comenzó a cambiar a fines de los 1990, momento en que va llegando la industria del monocultivo de la soja a todo el territorio argentino. Los desmontes se aceleraron para ampliar la frontera agrícola. Salta, según el informe presentado en 2020 por el exjefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero ante el Senado de la Nación, da cuenta que es la segunda provincia con mayor deforestación que alcanzó el 21% del total de hectáreas desmontadas entre 2007 y 2018.

RELEVAMIENTO TERRITORIAL EN PELIGRO

En relación a la propiedad de la tierra las comunidades indígenas viven en un total desamparo, si bien existe la ley 26.160 que fue sancionada en el año 2006 por el Congreso Nacional, la cual declaró la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país,  no se hicieron avances significativos.

Esta ley establece la suspensión de desalojos o desocupación de las tierras por parte de la autoridad de aplicación del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), mientras no exista el relevamiento técnico -jurídico -catastral de la situación dominial de dichas tierras. Sin embargo siguen existiendo desalojos violentos de comunidades indígenas. 

La ley fue prorrogada en noviembre de 2021 por cuatro años más mediante un DNU firmado por el presidente Alberto Fernández. Pero a la fecha todavía falta que se trate y ratifique en la Cámara de Diputados.

Por este poco interés en discutir esta cuestión básica para la permanencia de la vida en comunidad de los pueblos indígenas, numerosas organizaciones de estas naciones ancestrales estuvieron hasta diciembre movilizándose a lo largo del país y con una carpa permanente en frente del Congreso de la Nación para reclamar su sanción.

En diciembre de 2021 durante una marcha frente al Congreso Nacional, la diputada Mónica Schlotthauer del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), quien recibió un petitorio para el tratamiento de la ley, explicó que “el gobierno, el bloque oficialista y la oposición tienen compromisos muy fuertes con la megaminería, latifundistas y ganaderos y buena parte de los conflictos territoriales son con las multinacionales. La propuesta que le hicimos a los diputados del bloque de Juan Grabois fue juntar los legisladores, entre todos seríamos 10, y pedir sesión especial que es lo que habilita el tratamiento. Hasta ahora no hemos tenido una respuesta”.

En este sentido, la diputada fue tajante al decir que “Hay un gran malestar de todas las comunidades porque antes de las elecciones les prometieron que iban a sesionar y hasta ahora no hubo sesión, solo salió el decreto que hasta ahora no sirve para parar el ataque a las comunidades”.

DEL MONTE AL AGRONEGOCIO

En el caso de las comunidades de la provincia de Salta el cambio de su hábitat natural generó que de ser cazadores-recolectores y artesanos de la madera con lo que se abastecen en el monte salteño, pasaron a vivir en parajes rodeados de campos de soja, lugar donde ya no pueden abastecer sus necesidades alimenticias y de trabajo en relación a las artesanías. 

Esto lleva a que sobre los territorios de las comunidades haya cultivos, sin haber antes hecho un relevamiento de su totalidad. Este retraso en el relevamiento territorial ha generado que sigan existiendo desalojos de los pobladores de estas zonas, ya que los pedidos de autorización de desmontes y cultivos sobre sus territorios son constantes.

Antiguamente, esta zona era lugar de los ingenios azucareros y de cultivos cítricos, y los hombres de las comunidades podían trabajar como peones temporales. En la actualidad al reemplazarse estos sembradíos por monocultivos mecanizados, deja a las poblaciones también sin ese sustento.

Otra de las causas que generó la deforestación son las graves inundaciones que sufren en la época de lluvia, lo que provocó la disminución de la vida animal y la diversidad vegetal. Se calcula que desde 1988 hasta el 2009 se deforestaron aproximadamente 2,3 millones de hectáreas en la zona (WRM, 2009) según el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales. 

En esta zona están asentadas más de 50 pequeñas comunidades indígenas, que desde hace años ven modificado su ambiente de vida, sin que el estado les provea una posibilidad de acceder a otros medios de vida. Entonces ¿hay un genocidio encubierto para estas personas?

En próximas notas contaremos porqué se suceden casi a diario los feminicidios y muertes de niños Wichi. 

México y el 8M: ¿Por qué marchamos?

México y el 8M: ¿Por qué marchamos?

Por Arleth García

Cartel en manifestación CDMX. Foto: Arleth G. /La Antígona

Cada año en el 8M, las calles de México se llenan de mujeres que toman el espacio público. Con carteles y pañuelos verdes, salen a marchar para exigir una vida libre de violencia, pero, siempre existe la pregunta: ¿las marchas hacen algún cambio?

El 8M (8 de marzo) se conmemora el Día Internacional de la Mujer en todo el mundo, una fecha que lejos de ser una celebración, es un día que reivindica las luchas por la libertad, la equidad y una vida libre de violencias y opresiones para las mujeres.

La marcha de la Ciudad de México es una de las más grandes e importantes del país. En el 2020, se vivió una de las protestas feministas más importantes porque, según cifras oficiales de las autoridades, se reportó la participación de 80 mil personas. También se impulsó la huelga #UnDíaSinMujeres, convocada para crear conciencia sobre nuestro trascendental rol en  la sociedad.

Desde semanas antes, los medios de comunicación estaban sacando notas sobre lo que sería la marcha del 8M: Día Internacional de la Mujer este 2022, ya que en el 2021, pocas mujeres pudieron asistir a la manifestación por la pandemia, por lo que se esperaba que en esta ocasión se contara con una gran asistencia y, según cifras oficiales, marcharon 75 mil mujeres en el 8M.

*Mujeres jóvenes con pancarta frente a fuego. Foto: Arleth García

Aunque se buscaba informar, mucha de la información estaba fuera de contexto y generaba el pánico colectivo de las personas creyendo que sería un acto violento, que se agrediría a peatones y dañarían locales. Se decía que iban a haber mujeres infiltradas agrediendo a otras compañeras y que la presencia policiaca iba a encontrarse en todo el recorrido, como una forma de disuadir a que asistieran.

Aunque el Estado sigue reforzando discursos que solamente afectan al movimiento, la lucha de miles de mujeres que se concentran en las calles para volverlas suyas desde diferentes trincheras continúa. Puedes encontrar contingentes que resisten desde el baile, madres e hijas que visibilizan la maternidad deseada, batucadas con consignas sobre la violencia y artistas que van pegando su arte en diferentes paredes con mensajes en contra del Gobierno.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador trataba de advertir a la ciudadanía de “los males que trae feminismo”, desde temprano,  un zepelín por el dolor de los feminicidios sobrevolaba la Ciudad de México con el letrero: “10 feminicidios diarios”, porque el aumento de la violencia contra las mujeres en México sigue siendo el reclamo constante del feminismo.

“En el primer bimestre del 2022, destacan al menos 80 masacres; al menos, 221 casos de tortura; al menos, 164 casos de mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres; al menos, 122 asesinatos de mujeres con crueldad extrema; y al menos, 59 asesinatos de niñas, niños y adolescentes”, reporta la Organización Causa en Común.

*El globo inflable vuela sobre la Ciudad de México. Foto: El País

Marchar se ha vuelto una forma de sabernos presentes tomando el espacio público. ¿Por qué nos lo quieren quitar? No se trata de romantizar las marchas. Es agotador cada año tomar las calles y gritar que quiero una vida libre de violencia. No es justo tener que salir a exigir mis derechos. No quiero gritar que no me maten. No marcho por gusto, sino porque ya estoy cansada de tanta indiferencia a lo que nos sucede.

Cuando viajaba en el transporte rumbo al Ángel de la Independencia en Ciudad de México, escuché al chofer conversando con otro compañero sobre el tráfico que había ese día porque muchas avenidas estaban cerradas o desviadas a otras calles por las marchas. Su tono de voz era de cansancio. Quería decirle que también me siento así, pero no por lo que me tardaría en llegar la marcha, sino porque ven este acto político como una afectación a su cotidianidad.

Recuerdo que, en 2019, cuando fui a mi primera marcha, iba sola en el trayecto del estado de México a Ciudad de México. Aunque no era la única, “Vivir en el Estado de México y llevar todas tus pertenencias (y las esperanzas de no ser asesinada) en la mochila”, la concentración del movimiento no era tan grande, por lo que las pocas feministas repartidas en los Municipios no llegábamos a coincidir.

Pero, este año, en la estación Lechería del Suburbano (tren que conecta al EDOMEX con la CDMX) había grupos de mujeres adolescentes con pancartas, vestimenta morada y pañuelos verdes, muchas de ellas asistían a su primera marcha y se acercaban las unas a otras para acompañarse en el trayecto y en esta experiencia. 

En la marcha, había una adolescente de 16 años que mientras iba a la secundaria, hace dos años, fue acosada sexualmente por un señor en el transporte público. Ninguna persona presente hizo algo, la escuela sólo llamó a su mamá y papá para que fueran por ella. No se levantó una denuncia porque no sabían a quién hacerla, se desconocía la identidad de esa persona que sólo bajó del transporte y corrió por si alguien intentaba seguirlo. Ella tuvo miedo por mucho tiempo y se sintió culpable pensando que había sido su culpa y ahora con toda esa digna rabia fue que hizo su cartel y asistió por primera vez a la marcha.

Por esto,  a pesar de los discursos de odio del miedo, de que las mismas familias te juzguen por decidir asistir, las jóvenes siguen yendo a manifestarse porque no pierden la esperanza de que habrá un cambio.

“Fuero muchas mis emociones ,de felicidad y de tristeza por ver a familias y amigas marchar por personas especiales de sus vidas que les quitaron y no hacen nada. Pero feliz de estar ahí apoyando y ver cómo bailan a pesar de todo . Me pareció muy hermoso verlas a todas apoyándose desde que te ven en el suburbano y te preguntan si vas sola. Si era como lo imaginaba, pero ya cuando estás ahí se siente como 100 veces más.” (K, 16 años).