¿Libertades?: Al día de hoy, hay menos democracias que hace 10 años

¿Libertades?: Al día de hoy, hay menos democracias que hace 10 años

Por Ana Pieters

Podemos recordar que desde hace dos décadas comenzamos a experimentar un auge en el reconocimiento de los derechos e igualdad. Cambios que generaban gran expectativa alrededor del mundo y que por fin volteaban la mirada hacia diferentes espectros de la sociedad. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y que deben llevarnos a preguntar ¿aún tenemos libertades?

Vimos cómo el movimiento LGBTQI+ lograba obtener, luego de una ardua lucha, parte de los derechos esenciales de todo individuo, como casarse, adoptar, legalizar su cambio de identidad, conseguir la despenalización de la homosexualidad, entre algunas otras poquísimas cosas.

También vimos una lucha más fuerte en contra del racismo, el nacimiento de movimientos como el “#MeToo” para dar voz a las mujeres abusadas  y la despenalización del aborto en algunos países de Latinoamérica. 

Parecía que, a pesar de todo lo que faltaba por avanzar, se había comenzado a transitar por un camino de tolerancia, en parte, gracias a las democracias jóvenes, gobiernos de centro y movimientos sociales. Sin embargo, en algún momento de toda esta historia, comenzamos a retroceder.

Datos alarmantes

Hoy en día, estamos ante una cifra alarmante que arrojan los estudios sobre autocracias electivas.

El 68% de la población mundial vive hoy bajo una autocracia. Diez años antes era el 48%” 

Este dato nos aporta luces sobre lo que sucede actualmente, y lo más escalofriante es que son los mismos ciudadanos los que han elegido este sistema de gobierno. Las denominadas autocracias electivas están, como era de esperarse, en los extremos del espectro político. Muy hacia la derecha o muy hacia la izquierda, cercenando los derechos y las libertades de las minorías. 

Otro dato muy desalentador es que solamente hay 16 países en transición a la democracia, mientras que, hace una década, la cifra se duplicaba. 

Hay que remontarse hasta la caída del muro de Berlín para, quizás, comprender este fenómeno, pues luego de desaparecida la URSS, surgieron las naciones libres, independientes y democráticas bajo el modelo de éxito conocido, el modelo de occidente. 

Lamentablemente, el modelo de libertades personales e individuales no funcionó fuera de América del Norte y Europa, debido al componente cultural, histórico y religioso de las naciones. Entonces, ante el fracaso, años más tarde los ciudadanos cayeron en la ilusión que les venden estos autócratas, siempre representado por ese hombre fuerte, con desparpajo y profundamente nacionalista. Que siempre promete “volver a la esencia” y utiliza la palabra pueblo en cada frase.

Sin embargo, aquí cabe una pregunta, ¿y si no había que imitar el modelo de occidente y solo era tomar las cosas buenas? Igual, ya es un poco tarde para esa reflexión. 

El mundo en peligro

Quizás ya conocemos a algunos regímenes que visiblemente socavan las libertades y amenazan a las minorías. Rusia, Venezuela, China… y la lista podría seguir. Pero hay algunos otros, que por su ubicación geográfica y vecinos, no pensaríamos que están retrocediendo vertiginosamente.

Es el caso de Hungría, Polonia y la India. Los dos primeros tienen a la Unión Europea en jaque con sus leyes antiinmigrantes y la criminalización de personas LGBTIQ+. Además de un ascenso precipitado de los grupos de extrema derecha. Pero en el caso de la India, cuna de Mahatma Gandhi, ahora el primer ministro, elegido democráticamente, da pasos agigantados para hacerse con todo el control y condenar a la minoría musulmana.

En esos tres ejemplos, hay puntos en común. Estos mandatarios gozan de gran popularidad, tienen discursos populistas e incendiarios y logran todo de forma “democrática”, aunque truculenta, pero sin llegar a parecer tiranos. 

Lamentablemente, han llegado a ser un gran dolor de cabeza para la Unión Europea, puesto que Polonia y Hungría son de sus miembros activos y cada paso que dan va en contra de sus estatutos. En contra de las libertades y no pareciera cambiar. Día tras día, se mina más el camino y se replican estos personajes en otras naciones.

Latinoamérica no es la excepción

En el otro lado del charco, no nos quedamos atrás, porque si en algo son buenos nuestros políticos, es en imitar lo malo. Hemos visto en diferentes países de la región a muchos lobos disfrazados de ovejas y algunos otros que se muestran tal y como son, aplicando la misma receta que en Hungría.

Y si acá las libertades ya estaban melladas, con la pandemia, las teorías conspirativas y la campaña presidencial del 2021, las minorías han quedado relegadas. Tanto por la derecha como la izquierda cavernícola y reaccionaria que nos ha tocado.

Para ganarse a las masas, los candidatos optaron por un discurso convulsivo, hacia los extremos y sin ningún tipo de remordimiento esgrimieron calificativos despectivos, sobre todo, en contra de la comunidad LGBTIQ+, que ha sido la más golpeada.

No es fácil digerir la realidad en la que estamos, pero podemos seguir luchando, creando espacios para el diálogo y concientizar, principalmente, porque a pesar de todas sus imperfecciones, es a través de la democracia que hemos ganado espacios.

¿Yo perreo sola?: reggaetón, twerk y feminismos

¿Yo perreo sola?: reggaetón, twerk y feminismos

Por Zoila Antonio Benito y Arleth García

Ivy Queen, Natti Natasha, Karol G y Becky G. Foto: La República Perú

A raíz de la conversación que tuvimos con especialistas de reggaetón y twerk, que la puedes ver aquí, compartimos algunas de las perspectivas más resaltantes sobre los orígenes de este género musical, el porqué se dice que hay cierta apropiación cultural por algunos artistas y su vinculación (o no) con el feminismo.  

¿Qué es el reggaetón? Es la pregunta que desde La Antígona nos hemos hecho en el conversatorio Yo perreo sola: reggaetón, twerk y feminismos. Con Loraine Rosado, integrante del colectivo Hasta ‘Bajo proyect; Katelina ‘Gata’ Eccleston, historiadora de reggaetón y fundadora de Reggaetón con la Gata; María Alejandra Carrillo, magíster en Musicología y Mery Queen, integrante de Zorroras Twerk, responderemos esta y más dudas. 

Los orígenes del reggaetón

“El reggaeton es amor. Es resistencia”, señala ‘Gata’ Eccleston. “El reggaeton nació en parte de Panamá y Puerto Rico, en medio de resistencias contra la policía y su brutalidad. Tiene una historia que viene del reggae que nació en Jamaica, los afroantillanos migraron hacia Panamá para trabajar en el canal. Con ello, trajeron sus esfuerzos y ánimos para salir adelante y su cultura, como la comida y la música. Esta música nació en los barrios porque necesitaban un medio de resistencia desde el reggae y el dancehall para reclamar su espacio”, recalca. 

Loraine añade tres factores importantes dentro de este género: “Es cultura, memoria y conexión. Es cultura porque nace de personas de sectores marginados, que necesitaban hacerse sentir y escuchar. Memoria porque representas tu experiencia de vida a través de la música, recoge la experiencia de vida de estos sectores. Y es conexión porque hay unión del caribe, la afrodescendencia, la diáspora en USA: cada país se va uniendo y va creando una explosión brutal”, refiere. Por su parte, Mery Queen asegura que ahora prefiere escuchar reggaetón feminista. “Pero antes el reggaeton era para mí fiesta, amigos, amigas, chicos, chicas, parejas, calle. Es muy lindo”, indica. 

“Hay muchas mujeres que hemos podido hacer propio el discurso del reggaetón”, comenta María Alejandra. Foto: 24 horas

Para aquellas personas que no terminan de conectar con este género, ‘Gata’ les tiene un mensaje. “Le diría que quizá no fue creado para ti. Nosotros no lo tenemos en mente. Ahora esta música se ha vuelto mundial y eso es lindísimo. Hay mujeres que también rechazan eso porque para ellas es demasiado vulgar, cada quién tiene su gusto y eso también se puede respetar”, afirma. Asimismo, para las panelistas no es imposible asociar al reggaetón con la mujer y con los feminismos que pueden manifestarse en representantes o canciones. 

“Hemos pasado de personajes como Ivy Queen a otras cantantes que tal vez representan a mujeres más heteronormadas, más modelos, como Karol G, pero al mismo tiempo también tenemos nuevos ejemplos como Miss Nina de Argentina y que, por ejemplo, sus letras son mucho más explícitas. El reggaetón sigue siendo asociado como vulgar, que cosifica a la mujer, pero hay muchas mujeres que hemos podido hacer propio ese discurso a través de la corporalidad bailándolo, porque me siento dueña de mi cuerpo y me sé las letras, bailo y canto a la vez y eso no me define como ser humano. Es un lado de mí que se expresa en ese momento”, asevera María Alejandra. 

Reggaetón y apropiación cultural 

‘Gata’ nos comenta su experiencia. “El otro día entrevisté a J Balvin, él dice ‘La música es para todos’. Es verdad que la música es para todos, pero la manera que funciona esta industria no siempre da accesibilidad u oportunidades a los que vienen de los barrios en los que esta música se desarrolló. Me encantaría saber cuál es el acento de alguien de Argentina, Chile o Perú. Pero estamos asociando el reggaeton y el éxito de reggaeton con lo boricua. Ahí hay mucho daño y falta de dignidad y respeto, porque se asocia como un disfraz como un ‘tienes que comportarte de tal manera para pegar en este mercado’”, asegura. 

Loraine sigue lo dicho por la ‘Gata’: “Pienso en artistas como Rosalía, inclusive Naty Peluso o Karol G que a veces es un poco problemático precisamente por esta cuestión de la apropiación de algunas de las estéticas. Pienso en “Bichota”. Me encanta porque me relaciono rápido con Puerto Rico, pero Karol G no es puertorriqueña”, indica. Es importante también considerar y pensar en la industria que hay detrás, llámese mánagers, equipo de imagen y más, que ejercen presión en las artistas. Ellas no son víctimas ni tampoco tienen toda la culpa. 

Por su parte, María Alejandra dice: “Cuando Rosalía canta ‘El dembow lo canto con hondura’ y todo esa introducción que ella hace en esa primera parte de ‘Con altura’, está mezclando cosas que quiere hablar desde una realidad latinoamericana en vez de hacer un reggaetón desde su propia realidad, que es igual de válido. Ahí está el punto de quiebre: quién lo compone, desde qué realidad va a hablar y con qué se quiere apropiar o no”, afirma. 

Loralaine secunda: “Hay quien piensa que Rosalía ya está haciendo reggaeton feminista, pues okay, pero es lo mismo que pasaba con las corrientes feministas que están fuera de la música. Las feministas de Europa tienen una forma de luchar, pero el feminismo en Latinoamérica es distinto. Las feministas de allá no se pueden identificar con las luchas que hay acá”, avala. 

Reggaetón y feminismos

¿Se podrá asociar estos dos términos? Loraine comenta: “Sabemos que el reggaetón también repite la cosificación extrema, la sexualización extrema, pero eso no es algo que produce en sí mismo el retorno del reguetón, sino es la sociedad y cultura en la que vivimos. Si no hubiese existido reggaetón, ¿hubiese existido tal vez otro género musical que iba a estar replicando las mismas cosas de otra forma?”, se cuestiona. 

La ‘Gata’ asegura que sí hay reggaetón feminista. “A mí la que siempre se me borra en la trayectoria del reggaetón es La Atrevida, “la primera dama del movimiento”. Ella hizo canciones diciendo “Sin plata no hay nada, papi sin plata, no hay amor” hablando de la autonomía de la mujer, la agencia de la mujer y el respeto de la mujer. En tanto, para Mery Queen es cuestión de “a quién escucho, por qué lo/la escucho y qué letras escucho”.

Video: YouTube

Por su parte, María Alejandra considera que el término ‘reggaetón feminista’ se debe tomar con cuidado. “Es una etiqueta y ya. En el contenido o producción podemos ver mucho más si es o no reggaetón feminista. Es un tema de cómo se define la artista en su momento y sus consumidores. Lo bacán es que el reggaetón no se ha agotado y siempre encuentra temáticas nuevas qué incluir y muchas veces esas vienen desde los márgenes, desde sus orígenes con temas políticos, raciales, ahí va a seguir creciendo”, opina.  

Asimismo, Loraine asegura que el reggaetón no es ni machista ni feminista. “Se está creando, pues hay una bola feminista dentro de reggaetón. Antes no estaba claro qué era reggaetón feminista, pero sí habían mujeres que tenían esas semillitas de lo que podía ser el reggaeton feminista. Un ejemplo, cuando Glory le contesta a Don Omar en la canción ‘Dale Don Dale’: ‘Dale papi, que estoy suelta como gabete’ eso no es más que validar y confirmar que sí, yo también estoy puesta para lo que tú quieras hacer. La mujer puede ser sexual, el reggaetón vino a dar ese empujoncito. No estoy diciendo que sea la salvación del feminismo, pero sí le ha dado un espacio a la mujer”, afirma.

Para María Alejandra, las mujeres juegan un rol súper importante en esta industria. “Está hecha para nosotras. Para vernos bailar, gozar en todos los sentidos tanto en el sexo como en el baile como en la casa, mientras lo escuchas, bailas o perreas”, señala. En el caso del twerking, baile donde, con las rodillas flexionadas, hacemos movimientos de cadera con el ritmo de la música, ella considera que se debe de dejar de pensar de forma despectiva de las mujeres que lo practican. “Son conceptos muy tradicionales donde hemos sido criados casi todos en Latinoamérica: o eres buena o mala, o eres santa o una mala mujer. No somos seres unidimensionales. Al final es un género musical más y hay para todo el mundo en el maravilloso mundo de la música. A la gente que no le gusta, debería dejar de arañarse”, comenta. 

Al momento de bailarlo, ya sea twerking o perreo, ‘Gata’ nos trae una premisa interesante: todo perreo es reggaetón, pero no todo reggaeton es perreo. “En algunos temas de reggaetón hay esa esencia de baile y en otras no me puedo imaginar moviendo las caderas, por el estilo más pop, como lo hacen en el verdadero perreo. Son dos géneros diferentes”, menciona. 

Las dinámicas de este género musical continúan expandiéndose, al tener como exponentes y temas principales a las poblaciones LGBTIQ+. “Por ejemplo con la canción “Cuerpa” de Ana Macho o Villano Antillano sí existe reggaeton feminista”, asegura Loraine. “Pensaba citar a DJ Lares, nos dice que el reggaeton se hace feminista en tanto que se hace un esfuerzo de consumirlo de maneras distintas. El consumo es el cómo se consume. Además, todo medio artístico tiene potencial y un historial de ser machista, pero también ha tenido la posibilidad de hacer algo distinto, entiendo que eso también se puede aplicar al perreo y al twerking”, concluye. 

María Alejandra finaliza con que el reggaetón será o no feminista con la decisión de quién lo escucha, cómo lo escucha y practica. “A medida de eso creo que tenemos que ir trazando, cuestionando y quitarnos la venda de los ojos de pensar que solo hay una verdad y asumir que escuchar reggaetón no es solo escuchar solo a mujeres, sino también a hombres y cuestionarnos cuáles son los límites de nuestros discursos y de nuestras prácticas, ya sea para deconstruirlas o para reflexionar al respecto. No hay un solo camino recto, sino que estamos en un constante revisar de nuestros actos. La música es también un espacio donde lo podemos hacer y donde podemos tener mucha agencia corporal, vocal y musicalmente”, termina. Mientras tanto, nosotras iremos a poner reggaetón nuevo y del old school en nuestra lista de reproducción.

“Los migrantes desesperados no son criminales”: más de 4,400 han fallecido en todo el mundo

“Los migrantes desesperados no son criminales”: más de 4,400 han fallecido en todo el mundo

Por Albinson Linares para Telemundo y La Antígona

Migrantes en el Estado de Chiapas, México, el 27 de octubre del 2021. FOTO: Marco Ugarte/ AP

Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la Organización Internacional de Migraciones, conversó en exclusiva con Noticias Telemundo para el Día del Migrante sobre por qué es tan complejo responder a la crisis migratoria y los nuevos retos como la emergencia climática.

CIUDAD DE MÉXICO – Eugenio Ambrosi ha sido un testigo excepcional de las más cruentas y difíciles consecuencias de los flujos migratorios. Visitar países, atravesar fronteras y analizar la movilidad humana son su trabajo diario desde hace más de 30 años cuando, siendo un estudiante de secundaria en Italia, comenzó a trabajar con diversas organizaciones humanitarias.

«He estado en casi todos lados, y me ha tocado ver muchas cosas terribles. Pero así es el trabajo con la migración», explica Ambrosi, quien es el jefe de gabinete de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ente que forma parte del Sistema de las Naciones Unidas.

Ambrosi analiza la migración como una problemática que requiere una acción colectiva, universal, por parte de los gobiernos del mundo para proteger a las personas migrantes, atender sus vulnerabilidades y favorecer su integración en otras sociedades.

“En los últimos seis o siete años el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio por la cantidad de personas que mueren”, dice con desaliento.

Y luego agrega: “Pero cuando entrevistas a los migrantes que se rescatan del agua, los que se salvan de ahogarse te dicen que prefieren correr el riesgo de morir en el mar a quedarse en sus países”.

Para el funcionario, ese poderoso impulso de supervivencia que no aminora pese a los peligros, al igual que las muertes, es una de las consideraciones que cualquier política migratoria debe tener en cuenta.

«El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio por la cantidad de personas que mueren».

EUGENIO AMBROSI, JEFE DE GABINETE DE LA OIM

Según datos de la OIM, este año han sucedido más de 4,470 fallecimientos en las travesías migratorias de todo el mundo, una cifra que ya supera las 4,236 muertes del año pasado. Desde 2014, la organización ha registrado más de 45,000 decesos de personas migrantes.

La cifra de migrantes detenidos cruzando la frontera entre México y Estados Unidos se ha disparado hasta alcanzar récords. Solo en el año fiscal 2021, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos detuvo a más de 1,700,000 migrantes.

Aunque el Gobierno de Joe Biden revocó prácticas como la detención de familias migrantes, sigue devolviendo a miles de personas en la frontera bajo la política conocida como Título 42 que el expresidente Donald Trump implementó en 2020 como medida de prevención ante la pandemia.

Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la OIM.
Eugenio Ambrosi, jefe de gabinete de la OIM.OIM

Además, se ha vuelto a implementar el programa Quédate en México, que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer en el país vecino mientras se resuelven sus casos en territorio estadounidense.

Human Rights First, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Washington, ha registrado al menos 7,647 reportes de secuestros y otros ataques violentos contra personas que fueron expulsadas a México desde que el presidente Biden asumió el cargo.

«La migración, en sí misma, tiene un potencial de desarrollo económico».

EUGENIO AMBROSI, JEFE DE GABINETE DE LA OIM

“El fenómeno migratorio ha cambiado mucho, ya no solo se trata de las personas refugiadas o los migrantes económicos. La gran desigualdad ha hecho que surjan otros factores como la extrema pobreza, la imposibilidad de acceder a los servicios básicos, la ausencia de justicia y el cambio climático. Por eso es tan complejo poder responder a la crisis migratoria”, advierte Ambrosi.

Con motivo del Día Internacional del Migrante compartimos esta entrevista exclusiva con el jefe de gabinete de la OIM, celebrada durante su visita a México el mes pasado.

-¿Cómo debería ser la respuesta regional ante el enorme crecimiento de los flujos migratorios?

Cualquier medida migratoria debe centrarse en los derechos humanos y creo que el primer esfuerzo podría ser crear un sistema de gobernanza regional de lo que está pasando. La respuesta no es simplemente parar los flujos para evitar que entren en un país o en otro.

Hay que ver cuáles son las alternativas que se pueden implementar en temas como integración, regularización y visas de trabajo. Algo que no se considera mucho es que la migración, en sí misma, tiene un potencial de desarrollo económico que se debe aprovechar.

-En el caso de la frontera entre México y Estados Unidos ambos países han incrementado el despliegue de efectivos militares. ¿Cómo ven estas estrategias?

Nosotros aceptamos el hecho de que la frontera tiene que ser controlada. Hay que tener cierto nivel de aparato de seguridad porque eso forma parte de la soberanía de un Estado, pero insistimos en que hay que evitar los excesos. Militarizar mucho una frontera no es necesariamente una respuesta adecuada porque los migrantes desesperados no son criminales. Son personas que intentan escapar de sus países porque tienen necesidades muy grandes. 

Otra cosa importante es que cualquier nivel de militarización en la seguridad fronteriza necesita actuar en conformidad con la ley internacional y el respeto a los derechos humanos. Si se detectan abusos o violaciones, los Estados democráticos deben investigar y corregir cualquier incidente porque todo el mundo debe respetar esos principios.

-¿Cree que existe la tendencia de relacionar directamente a los flujos migratorios irregulares con las políticas de seguridad?

Es una equivalencia que nosotros no consideramos correcta. No es verdad que para preservar la seguridad de un país, o de una comunidad, hay que evitar que lleguen migrantes o refugiados.

Al contrario, la seguridad de una comunidad, o de un país, se incrementa cuando hay más posibilidades de inmigración legal. Los Estados tienen que crear e impulsar canales legales para una migración ordenada porque eso hace que las autoridades tengan más control de los flujos de personas.

-¿La migración ocasionada por la emergencia climática será un fenómeno determinante en los movimientos de personas durante los próximos años?

Absolutamente y eso es un tema que se habló en la COP26 en Glasgow. El cambio climático va a tener un gran impacto sobre el tema de la movilidad humana, sin embargo, no ha recibido la atención que se merece por parte de muchos gobiernos del mundo.

Casi semanalmente vemos algún evento climático fuerte, que se sale de los patrones que habíamos visto hasta ahora. Además, el cambio climático está incrementando la competencia y las confrontaciones violentas por los recursos naturales en diversas regiones del mundo.

Ambrosi durante una visita al campo de refugiados en Lipa, Bosnia, el 21 de abril de 2021.
Ambrosi durante una visita al campo de refugiados en Lipa, Bosnia, el 21 de abril de 2021. Darko Bandic / AP

-¿Los gobiernos de regiones como las Américas podrán controlar y organizar los desplazamientos masivos de personas a corto plazo?

Es un gran reto que implica una coordinación de toda la región, no solo se trata de México o Estados Unidos. Las soluciones deben ser internacionales y rápidas, pero debemos pasar de la emergencia a una planificación estratégica.

Después de la pandemia, la desesperación de las personas se ha incrementado y eso hace que sea imposible centrarse solamente en parar los flujos. Lo que hay que hacer es buscar la mejor manera de manejarlo entre todos, porque nunca en la historia de la humanidad se han podido interrumpir los desplazamientos de personas. Y eso no va a pasar ahora.

Día internacional del condón: educación que protege

Día internacional del condón: educación que protege

Por Antuané Pizarro

Uso del condón femenino. Imagen: Mujer Mexico.

Hace algunos años, un par de señoritas con uniformes claros interrumpieron la clase de mi antigua tutora para hablarnos sobre los métodos anticonceptivos; específicamente, los condones. Llevaron dos de los productos que mencionaron. El que logró sorprenderme fue el denominado ‘condón femenino’. “¿Hay condones para mujeres?”, fue lo primero que surgió en mi mente. Cuando llegué a mi casa, el tema que toqué con mi mamá fue sobre lo que aprendí en el colegio. Ella no conocía sobre ello, así que estuvo atenta a todo lo nuevo que le contaba.

Ahora me doy cuenta de lo afortunada que fui en ese momento, pues mi madre me hablaba sobre la sexualidad de forma directa, preparándome para el futuro. Pero, ¿cuántos habrán tenido la misma suerte de tener a alguien de confianza que los oriente? 

El condón es un método anticonceptivo de barrera que, aparentemente, más se conoce entre las personas. Se sabe qué es, pero a veces se ignora cómo se usa, para qué y por qué.

Una encuesta aplicada a un total de 24,135 personas, realizada por la Fundación AHF Perú en el 2020, reveló que solo el 13% de peruanos de distintas ciudades usan de manera frecuente el preservativo durante sus relaciones sexuales y el 77% lo utiliza “casi siempre”. Además, en otra realizada en el 2021, muestra que en un grupo de 45,697 jóvenes, solo el 14% de adolescentes varones en nuestro país usa siempre preservativo durante sus relaciones sexuales, mientras que la cifra en las mujeres no llega ni al 6%. Estos datos demuestran que el mensaje sobre el uso del condón aún no sensibiliza a la población. 

Condón masculino y femenino. Imagen: Extremadura salud

El uso de este preservativo no solo debe realizarse cuando se tiene sexo vaginal, sino también cuando es de forma oral o anal. La idea frecuente con la que se emplea este producto es para prevenir los embarazos no deseados, el cual tiene una alta efectividad: entre 85 y 98%.

Sin embargo, algunos incluso sirven de protección a posibles infecciones o enfermedades de transmisión sexual (ITS/ETS). Aunque se ha demostrado que el uso del condón previene los embarazos, no hay que confiar solo en ese método; adicionalmente, se debe usar al mismo tiempo otro —como la pastilla anticonceptiva, el dispositivo intrauterino (DIU) o la inyección anticonceptiva— para que sea más efectivo. 

Dejando de lado la protección que genera su empleo frecuente, también pueden ser muy estimulantes al realizar el acto sexual. Su uso puede ser parte de los juegos previos y del placer que proporciona cada uno de forma independiente (condón masculino y femenino). No hay excusas para no hacer uso del condón; ya que, además de sus beneficios salubres y didácticos, actualmente, algunas fábricas realizaron variaciones del producto; por ejemplo, de diferentes tamaños, texturas, aromas y sabores. 

Día Internacional del condón: 13 de febrero

Cada 13 de febrero, se celebra el Día Internacional del Condón, en el cual se informa e incentiva su uso a la población sexualmente activa; de esta manera, se promueve a que tengan relaciones seguras. La fecha se decidió por ser víspera del Día de San Valentín, también conocido como el Día del Amor y la Amistad.

AHF Perú promueve el día internacional del condón. FOTO: El Peruano

No es una fecha que haya sido oficializada por la OMS o la Unesco, sino que fue una iniciativa que surgió en el 2009 y se instauró a nivel mundial en el 2012 por la AIDS Healthcare Foundation (AHF), organización sin fines de lucro que ofrece servicios de salud, métodos de prevención e información a las personas con VIH o sida.

Sin embargo, es importante que se destaque este día para que más personas sexualmente activas conozcan sobre los beneficios de su uso, como lo es la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), y que tiene gran eficacia en la reducción de la incidencia de embarazos no deseados. 

Importancia de la ESI en escuelas

La Educación Sexual Integral (ESI) es un tema que estuvo resonando en los medios de comunicación hace unos días. Aunque genere controversia en la política y las familias, es importante que se hable sobre esto en los colegios. El currículo educativo no se reduce al enfoque de género, propuesta que ayudaría a reducir la violencia sexual y de género, sino que también tiene varios puntos que ayudarían a la prevención de enfermedades y de embarazos adolescentes. 

FOTO: La República.

Según la Unesco, la Educación Sexual Integral forma parte de una educación completa e indispensable a la que todo ser humano tiene derecho, ya que proporciona competencias y habilidades para la vida. Además, según la Defensoría del Pueblo, en el 2016, el Comité de los Derechos del Niño recomendó al Estado peruano hacer frente al problema del elevado número de embarazos de adolescentes con el acceso a una educación en materia de salud sexual y reproductiva.

Los beneficios que puede proporcionar el implemento de la ESI son variados. Se puede prevenir casos de violencia sexual, puesto a que los estudiantes, al saber sus derechos y reconocer los actos negativos, pueden alzar la voz y defenderse. También reduce la tasa de embarazo adolescente, porque tanto niñas, niños y adolescentes conocerían sobre los variados métodos anticonceptivos que existen; además de saber dónde y cómo conseguirlos. Por ejemplo, sabrían que no necesitan receta médica, son económicos y en establecimientos de salud se entregan de manera gratuita. Otro punto a favor es que se enseñaría sobre la planificación familiar, una información necesaria para que tengan un plan de vida estructurado. 

La encuesta realizada por AHF Perú en el 2021 revela que el 52% de mujeres comenzó su etapa sexual antes de los 17 años y en los varones esta cifra asciende a 66%, lo que es aún más preocupante en el caso de mujeres trans, donde llega al 86%. 

FOTO: El Peruano

Actualmente, el uso del condón es un tema que se habla más en los espacios publicitarios de la televisión y en Internet, pero no deja de ser menos relevante que se informe también dentro de los colegios. La curiosidad puede llevar a que, en el exceso de información, haya parte de desinformación.

Jóvenes y adolescentes pueden entrar a sitios virtuales dónde no saben si las fuentes son verídicas o cuánto es realmente cierto. Pueden encontrarse con mitos que los desanimen a usar el preservativo o les genere temor. Por ejemplo, de que la sensación es menor al llevar puesto el condón, lo cual es falso, ya que hoy en día existe una gran variedad de condones ultra delgados que puede brindar gran sensibilidad y sensaciones muy placenteras; o sobre que el preservativo (ya sea un condón femenino o masculino) puede quedarse dentro del cuerpo de la otra persona, un mito que se desmiente al saber el anillo externo del condón evita que se introduzca; otro sería de que este producto se puede colocar o retirar en la mitad del acto sexual, hecho que perjudicaría a ambos. 

Por esta información tan variada que se encuentra en Internet, lo indicado sería que se enseñen estos temas en las escuelas, porque así habría una fuente segura con datos confiables. 

Según unos datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2017), en promedio, 10 mujeres son víctimas de feminicidio cada mes, 78.9% de las víctimas de trata son mujeres y 13.4% de las adolescentes estaban embarazadas o fueron madres en ese año. Entonces… ¿hasta cuándo vamos a cegarnos de la realidad y negar que en las escuelas hay una alta necesidad de tener una Educación Sexual Integral? No solo se trata de brindar información a los adolescentes y jóvenes, sino también proporcionarles herramientas para que puedan defenderse y tomar mejores decisiones. 

Indígenas LGBTQIA+ brasileños rompen el silencio y los tabúes sobre la diversidad sexual

Indígenas LGBTQIA+ brasileños rompen el silencio y los tabúes sobre la diversidad sexual

Por Global Voices

La diversidad sexual, que sigue siendo un tema tabú, va ganando espacio en los pueblos a pesar de los prejuicios, la violencia y los abusos sufridos. La imagen de arriba muestra a Cacica Majur | Foto: Archivo personal/Usada con autorización de Amazônia Real

Más indígenas hablan sobre la diversidad e identidad sexual en sus comunidades.

Este texto, escrito es de Keka Werneck y se publicó originalmente en el sitio web Amazônia Real en diciembre de 2021. Se reproduce aquí en virtud de una asociación, con algunas modificaciones.

Majur empezó a darse cuenta de su identidad como niña a los 12 años. En la aldea Apido Paru, Tierra Indígena Tadarimana en Rondonópolis, en el estado brasileño de Mato Grosso, donde nació y vive, esto nunca fue un tema problemático. Sin embargo, durante un tiempo, la mujer indígena de la etnia boe bororo no comprendió del todo lo que estaba ocurriendo en su interior.

Hoy, a los 30 años, se identifica como mujer transgénero y está pasando por la transición de género, a la vez que se convierte en cacica (jefa indígena), porque su padre, de 79 años, se ha jubilado por problemas de salud.

Desde que se dio cuenta de que era trans, Majur dejó atrás a Gilmar Traytowu, el nombre masculino que le pusieron, y ha construido su identidad como mujer.

«Estoy haciendo (la transición) por partes. En primer lugar, tomo la hormona femenina, con el seguimiento de un endocrinólogo de Rondonópolis», dijo a Amazônia Real en una entrevista.

Majur esperaba someterse al tratamiento de transición de forma gratuita a través del Servicio Único de Salud (SUS, el sistema de salud público de Brasil), pero por la demora en la atención, optó por procedimientos pagados.

En su pueblo, en un estado de la región centro-oeste de Brasil, a Majur siempre la han respetado. Ahora, como cacica y al frente de una comunidad de unos 800 habitantes, dice que el respeto ha aumentado. Sabe que esa no es la realidad de la mayoría de los indígenas LGBTQIA+.

«Nosotros, además de ser indígenas, LGBT, sufrimos un doble prejuicio. Aunque nunca he sufrido por parte de mis padres, sí por parte de algunos familiares, y en la sociedad exterior también», explica.

Incluso teniendo la oportunidad de salir del pueblo para estudiar, decidió quedarse y trabajar con su gente. Soltera, cría a dos sobrinas como si fueran sus propias hijas;, dice que una ya le ha dado «dos nietos».

«Siempre digo que nuestra [orientación] sexual no define nuestra personalidad, somos lo que somos, no lo que la sociedad homofóbica quiere que seamos», dice, y añade que siempre da las gracias a Aroe Eimejera – «Dios, el Jefe de las Almas, el Jefe de los Espíritus»- de los bororo por estar bien.

El diseñador amazónico Sioduhi | Foto: Jéssica Lagoas/Usada con autorización de Amazônia Real

Romper el silencio

Aunque el tema sigue siendo tabú, la diversidad sexual en los pueblos ha cobrado fuerza pues más indígenas que han decidido romper el silencio.

A los 25 años, el diseñador amazónico Sioduhi, del pueblo pira-tapuya (también llamado Waíkahana), recuerda lo difícil que fue darse cuenta de que era gay.

«Este descubrimiento me dio mucho peso, precisamente porque nací en una zona con un proceso de colonización muy fuerte, que es el Alto Río Negro, en la Amazonia. Allí hay un elevado número de católicos y protestantes. Es un lugar donde la colonización es tan fuerte que todos sufrimos el proceso de integración», afirma.

Consciente del papel que ocupa en la sociedad, ha tratado de orientar este debate de forma más abierta.

«Como indígena, LGBTQIA+ y diseñadora de moda con algo de influencia, he tocado más estos temas, que todavía son sumamente delicados, por esta construcción del binarismo (hombre-mujer) y la culpa cristiana, que todavía es muy grande. Nos dijeron que íbamos a ir al infierno», dice.

Cuando decidió perseguir su sueño de convertirse en diseñador de moda en São Paulo, llevaba toda esta carga e historia en su maleta, que se reflejaba en su proceso creativo. También llevaba en su maleta la prevaricación, la violación espiritual y los abusos morales. No es raro que un indígena LGBTQIA+ acabe sintiéndose aislado y oprimido dentro de su propio territorio.

Para el pueblo waíkahana, Sioduhi significa «espíritu ancestral de un baiá», el cantor de las ceremonias sagradas. Nació y creció en la comunidad Mariwá, en São Gabriel da Cachoeira, en el Alto Río Negro, estado de Amazonas, región que concentra la mayor diversidad de etnias indígenas, con 23 pueblos diferentes.

A los 12 años se trasladó a la ciudad para estudiar. Hace tres años, Sioduhi llegó a la ciudad de Pedras, en el estado de São Paulo. Resistir es lo que aprendió a hacer, como indígena gay que corría tras el sueño que tenía desde niño de ser diseñador de moda. Creó la marca Sioduhi Studio, de moda indígena.

Antropóloga Bárbara Arisi | Foto: Archivo personal/Usada con autorización de Amazônia Real

Indígena gay

Barbara Arisi, que investiga la diversidad sexual entre los indígenas, es doctora en antropología por la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).

«Mi investigación doctoral fue con los matis, que viven en la tierra indígena de Vale do Javari, cerca de la frontera con Perú, donde el río Javari separa ambos países», explica.

Arisi, que actualmente vive y enseña en los Países Bajos, es coautora de dos libros sobre el tema. La Tierra Indígena de Vale do Javari se encuentra en el estado de Amazonas y es la segunda mayor tierra indígena del país. Es el hogar de más de 6000 indígenas recientemente contactados y aislados..

El primer libro del investigador, «Indígenas gay en Brasil: historias no contadas de la colonización de las sexualidades indígenas«, fue publicado en 2017 por la editorial suiza Springer y habla de la historia no contada de las sexualidades indígenas, antes de la llegada de portugueses y españoles.

«Los cronistas, los sacerdotes, los jesuitas, los dominicos registraron la presencia de otras prácticas sexuales no monógamas y no heterosexuales, que los indígenas, al igual que muchos otros pueblos indígenas del mundo, tenían antes de la colonización europea, admitidas en la comunidad», explica el antropólogo.

«El heterosexismo, la violencia contra las prácticas que luego llamaremos homosexuales, es parte de un proceso de imposición cultural católica sobre las prácticas indígenas relacionadas con las formas de establecer las familias, la sexualidad, la afectividad.»

Su segundo libro, Indígenas gais en América Latina: capítulos prohibidos de la historia colonial, fue publicado en 2021 por la misma editorial. Presenta un barrido por la escasa literatura sobre el tema y las historias de personalidades indígenas transgénero y gais contemporáneas.

«El libro trata de todo lo que encontramos de material en la arqueología, en los registros de los cronistas hasta la parte más contemporánea, de cómo los indígenas de hoy en día se reivindican como ‘pueblos maricas’, por ejemplo, un término que se usa en Sudamérica. En Bolivia, los indígenas usan esta expresión», destaca..

El libro también presenta información sobre los académicos indígenas estadounidenses y canadienses que reivindican el número dos del acrónimo de la diversidad: LGBTQIA2+. Esto se debe a que son indígenas y no se sienten cómodos en el binarismo. Se hacen llaman dos espíritus, categoría nativa. El término similar en Brasil sería «indígena gay».

Tarisson Nawa | Foto: Archivo personal/Usada con autorización de Amazônia Real

Fluidez de género

Según el periodista José Tarisson Costa da Silva, indígena y gay del pueblo nawa, en el estado de Acre, al norte de Brasil, hay informes de que sus antepasados vivían su sexualidad de forma tan natural que no era necesario asumir su orientación sexual.

«La sexualidad no tenía esta jerarquía o relación de violencia con las personas, con las diferentes prácticas. Hoy en día, afirmarse como persona indígena LGBT es fundamental para la lucha y el reconocimiento. Es la diferencia dentro de la diferencia», explica.

Tarisson Nawa, que actualmente vive en Manaos, capital del estado de Amazonas, recuerda que la agenda de género en los pueblos indígenas la está planteando el movimiento de mujeres indígenas.

«Porque las luchas de género traen otras formas de ser y vivir dentro del territorio», señala la periodista. «Junto a esta lucha de las mujeres, esta lucha por el territorio, ligada a las cuestiones de género, también vienen las cuestiones de la sexualidad».

Reconoce que en la mayoría de los territorios la colonización ha afectado directamente a la sexualidad de los pueblos indígenas, impactado en sus afectividades, sensibilidades y formas de relacionarse. Al igual que alteró y sigue afectando a la organización social de los pueblos.

«Tengo mis temores al decir que todo es producto de la violencia de la colonización. No lo niego, es un hecho que la colonización tuvo un impacto, pero hay que tener en cuenta que en Brasil hay 305 pueblos indígenas. La diversidad es inmensa, es difícil medir hasta qué punto antes de la colonización existía la fluidez de género y sexualidad en todos estos territorios», afirma.

Para la antropóloga Barbara Arisi, la discriminación y los prejuicios contra la diversidad sexual entre los indígenas dependen del contexto. Aunque muchas comunidades, como la de Majur, tienen aceptación, otras no.

«Hay comunidades muy violentas. En Centroamérica, a las personas las golpean, las maltratan, y para que sigan el binarismo, la forma de castigo suele ser la violación», advierte.

«Siempre pienso que las comunidades indígenas aceptan más a la gente, pero eso no significa que todos, la diferencia es muy grande, hay muchos pueblos, no se puede hablar genéricamente».

“Están aniquilando el periodismo”: Reporteros mexicanos trabajan entre agresiones y asesinatos

“Están aniquilando el periodismo”: Reporteros mexicanos trabajan entre agresiones y asesinatos

Por Albinson Linares para Telemundo y La Antígona

Al menos siete reporteros fueron asesinados en 2021 y, en las pocas semanas de 2022, tres más han muerto en ataques. Por tercer año consecutivo, México es considerado el país más peligroso del mundo para los periodistas, según Reporteros sin Fronteras.

José Ignacio Santiago Martínez estaba trabajando durante la madrugada del miércoles. Como reportero de sucesos acababa de recopilar fotografías y videos en una localidad cercana a San Lucas Yosonicaje, en el estado mexicano de Oaxaca.

A las 2:00 am, un taxi rojo comenzó a seguir la camioneta que lo transportaba y, de repente, intentó cerrarle el paso.

«El chofer hizo una maniobra y logró evadirlo, pero los hombres del taxi portaban armas largas y comenzaron a dispararnos. Por fortuna no salimos heridos, pero fueron muchos balazos. Los escoltas me pidieron que me tirara al piso de la camioneta y no levanté la cabeza hasta que nos alejamos de ahí», explica Santiago Martínez, con el miedo vivo en la voz, durante una entrevista con Noticias Telemundo.

El reportero oaxaqueño, director del medio Pluma Digital Noticias, dice que se salvó porque forma parte del Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas que le asignó cuatro escoltas que trabajan en dos turnos. «De no ser por la protección con la que yo contaba, formaría parte de la estadística lamentable que estamos viviendo», comenta Santiago Martínez con desaliento. 

No todos los periodistas mexicanos tienen la misma suerte. En las pocas semanas que han transcurrido de 2022, cuatro reporteros han sido asesinados en el país.

A inicios de enero, José Luis Gamboa, fundador del portal de internet Inforegio, fue apuñalado mortalmente en el estado de Veracruz; el 17 de enero mataron al fotoperiodista Margarito Martínez de un balazo en la cabeza, a plena luz del día y frente a su casa en un barrio de Tijuana. Seis días después, asesinaron a la reportera Lourdes Maldonado López, en el mismo estado y también frente a su residencia.

El 31 de enero, durante las últimas horas del mes, el periodista Roberto Toledo fue baleado en Zitácuaro, Michoacán. Toledo, de 55 años, era abogado y articulista del medio Monitor Michoacán y, según informaciones de los medios locales, había recibido múltiples amenazas por lo que fue incluido en el mecanismo de protección del gobierno federal.

En el más reciente informe anual de Reporteros sin Fronteras, México volvió a ser considerado como el país más peligroso del mundo para los periodistas —por tercer año consecutivo— debido al asesinato de al menos siete periodistas en 2021.

«Lo que México enfrenta ahora es producto de la proliferación de la delincuencia organizada en todo el territorio, y la corrupción en los cuerpos policiales y las fiscalías que atentan contra el Estado de Derecho. En realidad, el Gobierno mexicano no tiene la capacidad para atender un problema tan específico como los ataques contra la libertad de prensa», asevera Jan-Albert Hootsen, representante en México del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés).

Según diversas organizaciones, como Artículo 19, la cifra roja del país suma 148 periodistas asesinados por ejercer su oficio desde el año 2000. Al menos, 28 de ellos han muerto durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador.

Durante el primer semestre de 2021, Artículo 19 documentó 362 agresiones contra periodistas, es decir, una cada 12 horas.

«Me siento un poquito mal por la situación que estoy viviendo. Siempre que sucede un ataque contra los medios de comunicación nos tienen que mover de nuestro lugar de origen y eso ya lo viví, y lo sufrí», dice Santiago Martínez.

No es la primera vez que el reportero de Oaxaca sufre agresiones por su trabajo periodístico: en 2015 le fracturaron dos brazos y dos años después lo amenazaron de muerte si no trabajaba para difundir las informaciones de unos narcotraficantes, por lo que fue trasladado a Ciudad de México por las autoridades.

A veces me da miedo, pero no pienso retroceder porque hay que seguir informando».

JOSÉ IGNACIO SANTIAGO MARTÍNEZ, PERIODISTA

Santiago Martínez, de solo 31 años, explica que esos incidentes, además del constante acoso a través de los medios digitales han hecho mella en su salud y padece de un intenso estrés. Hace poco más de un mes sufrió un infarto.

«A veces me da miedo, pero no pienso retroceder porque hay que seguir informando. Ese es mi trabajo», asevera.

El martes, los asesinatos de Maldonado, Martínez y Gamboa desencadenaron protestas en diferentes ciudades del país, donde decenas de periodistas salieron a exigir justicia.

Familiares y amigos en el entierro de la periodista Laura Maldonado en Tijuana, el 27 de enero de 2022.
Familiares y amigos en el entierro de la periodista Laura Maldonado en Tijuana, el 27 de enero de 2022.Marco Ugarte / AP

«Hasta temo por mi vida»

El 26 de marzo de 2019 fue un día normal en las conferencias matutinas del presidente López Obrador.

La reportera Lourdes Maldonado, que trabajaba en Tijuana, hizo algunas preguntas sobre temas de comercio y luego aprovechó ese momento para contarle al mandatario que exigía justicia laboral en una demanda contra Jaime Bonilla Valdez, aliado político del presidente en Baja California, por despido injustificado y adeudos de nómina.

Bonilla Valdez gobernó Baja California entre los años 2019 y 2021, y es el dueño del canal PSN, donde trabajó la reportera.

[Asesinado un periodista que escribía de crimen en México, el país más peligroso de América para reporteros]

En esa ocasión, Maldonado miró fijamente a López Obrador y le dijo: «Hasta temo por mi vida». El pasado domingo, cuando se cumplían 669 días de su intervención en la conferencia presidencial, fue asesinada frente a su casa en Tijuana.

La reportera estaba protegida, en su caso, por el Mecanismo Estatal de Protección a Periodistas porque en marzo de 2021 fue agredida cuando dispararon un balazo que perforó el vidrio trasero de su vehículo.

Sin embargo, el incidente del domingo sucedió cuando los oficiales que la custodiaban ya se habían marchado de su residencia. Según la fiscalía estatal, fue abordada por tres hombres y uno le disparó.

El 19 de enero, y luego de un litigio laboral que se extendió durante nueve años, Maldonado había recibido una decisión favorable sobre su demanda al dictaminarse un embargo mercantil contra el canal. Bonilla Valdez ha rechazado públicamente estar relacionado con la muerte de Maldonado López, y López Obrador pidió no apresurarse a formular conclusiones, además de exigir «una investigación a fondo».

Días antes de su asesinato, la reportera había participado en una manifestación para recordar a Margarito Martínez, el fotoperiodista que también fue asesinado en Tijuana.

«Estoy muy consternada, llena de dudas y de conflictos en la mente. Me urge que este caso se aclare, hay que saber cuáles eran las razones por las que asesinaron a Margarito», dijo la periodista en la protesta de la noche del 21 de enero.

Dos días después, ella misma pasaba a formar parte de la estadística sangrienta de México.

Desde 2012, el Gobierno mexicano implementó el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que actualmente tiene 1,504 beneficiarios, 493 de ellos son profesionales de la comunicación.

Como sucede con la mayoría de los delitos en México, la impunidad en las agresiones contra periodistas es casi total. La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión inició alrededor de 3,000 investigaciones desde 2010 pero, según Artículo 19, solo logró 22 sentencias condenatorias.

«El Gobierno quiere hacer foros para mejorar el mecanismo de protección, y eso está muy bien, pero las exigencias de la comunidad periodística es muy clara: lo principal es el combate a la impunidad. No puede haber un cambio en la situación de violencia, si no se investiga y se sanciona a las y los perpetradores», afirma Itzia Miravete, coordinadora de prevención en Artículo 19.

Cuando la guerra toca la puerta

Unas 16 horas después del atentado contra Santiago Martínez, el reportero Alejandro Ortiz quedó atrapado en medio de una balacera en Chilpancingo, Guerrero.

Era poco después de las seis de la tarde, y Ortiz acababa de cenar cecina con sus dos hijos y su esposa. Mientras atendía una llamada telefónica comenzó a escuchar una detonaciones estruendosas en Buenavista de la Salud, la comunidad donde vive.

Fueron cientos de balas, el sonido era ensordecedor».

ALEJANDRO ORTIZ, REPORTERO

«Yo pensé que era alguna celebración religiosa, nunca me imaginé que era una descarga de balas de un grupo delictivo», explica con sorpresa.

Al colgar, vio el semblante espantado de su esposa y comprendió que la guerra acababa de estallar afuera de su casa. Rápidamente se abalanzó sobre su familia y todos se tiraron al piso, mientras se comunicaba con las autoridades y sus redes de apoyo para pedir ayuda.

Cuando concluyó la balacera y los maleantes se habían marchado de la zona, llegaron las autoridades con efectivos policiales y militares.

«Fueron cientos de balas, el sonido era ensordecedor y duró más de una hora, sin parar. Mis hijos nunca olvidarán eso», dice con tristeza, mientras recuerda que hace unos años otro grupo armado les quitó cámaras, laptop y una camioneta durante una cobertura.

«Aunque uno está preparado para que sucedan esas cosas en el trabajo, nunca te lo esperas en tu casa, fuera de horario, y cuando ya estás descansando», concluye Ortiz, quien no se encuentra protegido por las autoridades.

Estresado y hastiado, el reportero casi no pudo dormir esa noche. Pero, al día siguiente, escribió un breve texto para drenar su traumática experiencia. El título es elocuente: «Y las balas seguían…».

«Están aniquilando al periodismo»

Para expertos como Hootsen y Miravete, revertir la situación de violencia contra los periodistas llevará años, pero se puede lograr si se fortalecen los mecanismos de protección y se inician procesos de capacitación para las autoridades con el fin de que combatan la impunidad. Además, se deben implementan procesos de reparación.

«El impacto de la violencia que vive la prensa, tanto a nivel físico, psicosocial y económico es brutal. Muchos periodistas se enferman después de estar desplazados, incluso algunos se han muerto, y eso hay que atenderlo», afirma Miravete.

Omar Bello, periodista desplazado de Guerrero, conoce bien las consecuencias de ser extraído de su región. Tuvo que abandonar el paraíso de las playas de Zihuatanejo, por la gris megalópolis capitalina. El 20 de agosto de 2017 recibió una última amenaza de los narcotraficantes de su zona y el mensaje fue claro: «O dejas de portarte mal o te matamos».

Poco después, entró al mecanismo de protección y ahora vive en Ciudad de México.

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«Pierdes todo: familia, amigos, empleos y, lo más importante, pierdes tu identidad porque al ser desplazado ya no puedes ejercer más. El mecanismo solo te da ayudas para comida y vivienda pero no te ayuda a volver a ejercer, renuncias a eso. Los delincuentes están aniquilando el periodismo», dice con impotencia.

En su caso, la imposibilidad de ejercer el oficio informativo lo llevó a convertirse en activista por los derechos humanos. En diciembre de 2020, Bello y un grupo de manifestantes se extrajeron sangre frente a la Secretaría de Gobernación capitalina para protestar por los recortes presupuestarios en los mecanismos de protección.

Omar Bello, periodista desplazado, durante una protesta frente a la Secretaría de Gobernación en Ciudad de México, en diciembre de 2020.
Omar Bello, periodista desplazado, durante una protesta frente a la Secretaría de Gobernación en Ciudad de México, en diciembre de 2020. Foto: Albinson Linares

«Duré más de 25 días en un plantón y no me atendían. Ni siquiera me pusieron escoltas aunque estoy amenazado de muerte. Por eso manchamos con nuestra sangre toda la fachada, ahí quedó mi ADN«, dice con vehemencia.

Santiago Martínez coincide con Bello, y afirma que su experiencia en la capital mexicana fue «un martirio» porque se sentía preso y sin la posibilidad de volver a escribir sobre su amada Oaxaca.

«No te dan ni siquiera un empleo temporal, no te dan alternativas y te encierran en un refugio. Por eso, con todo y los peligros, decidí volver a mi lugar de origen y aquí pienso continuar», concluye.

Si usted tiene información sobre casos de abusos contra periodistas en México puede escribir a albinson.linares@nbcuni.com.