La importancia de Antígona: ¿Qué nos dice el personaje en distintos escenarios?

La importancia de Antígona: ¿Qué nos dice el personaje en distintos escenarios?

Por Diandra García

No es lo mismo hablar de Antígona, con Antígona o de La Antígona. El nombre se repite, pero nunca las maneras de llevarlo. Así también ocurre con la obra de teatro homónima. Publicada hace 2 mil 500 años, se trata de la más representada en el mundo. Entonces, ¿Cómo entender su importancia, en cada escenario?

Hablando de Antígona (el personaje)

La historia sucede en Grecia, en el 442 a.C. Antígona es hija de YocastaEdipo, el mítico personaje de Sófocles que mató a su padre, se convirtió en rey de Tebas y se casó con su madre. Fruto de esta unión, nacen Antígona, Ismene, Eteocles y Polinices

El drama de Antígona inicia con la muerte de los dos últimos. Luego de una batalla por el poder, ambos hermanos se apuñalan entre sí. Creonte, hermano de Yocasta, ordena que a Eteocles se le honre como héroe. A Polinices, en cambio, prohíbe darle entierro digno. Lo destina a vagar como una sombra, sin recibir despedida alguna.

–Yo, por mi parte, enterraré a Polinices. Será hermoso para mí morir cumpliendo ese deber. Así reposaré junto a él, amante hermana con el amado hermano; rebelde y santa (…); que más cuenta me tiene dar gusto a los que están abajo, que a los que están aquí arriba

(Antígona a su hermana, Ismene)

Antígona desobedece el mandato. Para ella, la ley de Creonte carece de valor. “No temo la voluntad de ningún hombre”, declara a su tío. Prefiere dar sepultura a quien salió “del mismo seno” que castigarlo como villano, como lo exige el gobierno. El dilema moral es evidente. Mientras Creonte defiende su propia política, Antígona lucha por la familia y su deber con los dioses.

–Pero al hombre virtuoso no se le debe igual trato que al malvado. (…) Nunca un enemigo mío será mi amigo después de muerto.

–No he nacido para compartir el odio, sino el amor.

(Discusión entre Creonte y Antígona).

Hay interpretaciones al respecto. En principio, Sófocles opone las leyes cívicas (Creonte) a las divinas (Antígona). Posteriores lecturas hicieron de la heroína un ícono feminista. Luce Irigaray, Judith Butler y Adriana Caravero, por ejemplo, reconocen en ella su activismo contra el patriarcado

Hablando con una Antígona (Dévora Castro)

Antígona se ha presentado en escena en diferentes contextos, incluyendo la II Guerra Mundial (direcciones de Jean Anouilh y Bertolt Brecht). En Trujillo, el personaje fue interpretado por la actriz Dévora Castro, en 2015. 

Para Dévora, lo transgresor de Antígona es su sensibilidad. “Soy de quienes actúan para erizar la piel. Fue un proceso muy personal para mí”, sostiene. Tal como Antígona saltó la ley, Dévora se saltó el libreto durante una presentación. “Me pasa cuando mi mamá asiste: me pongo nerviosa. Olvidé todo, quedé en blanco”, confiesa. En su caso, Creonte (Fernando Bacilio) la ayudó. Le recordó sus líneas sin que el público lo notara.

“Me movió el amor familiar”, afirma Dévora. Aunque el comentario es acerca de Antígona, muy bien podría aplicarse a ella: Dévora Castro, improvisando sobre lo escrito por una emoción humana: los nervios por la opinión de su madre. “Fue fuerte. Su valerosa acción nos da una enseñanza”, agrega. Esta vez, se refiere al acto de sentir. “Una señora me agradeció. Fue como si dijera ‘me transmitiste algo. Sentí’”, finaliza.

La Antígona: periodismo con sentido

Lo que está escrito necesita un propósito. Antígona lo sabía. Pese a que la ley le impedía lograrlo, obedeció su corazón. Le dio un sentido propio a la escritura. 

“Era una mujer que defendía sus derechos”, explica Emma Ramos, una de las periodistas fundadoras de La Antígona. Durante la universidad, Emma Ramos, Brenda Baccalini, Johanna Gallegos, Alessandra Díaz, Zoila Antonio, Begoña Angobaldo y Melanie Soca (miembros originales) emprendieron el proyecto. Querían crear algo distinto a otras empresas periodísticas, algo que no fuera ajeno a la lucha diaria de mujeres y disidencias. A ese algo, le llamaron La Antígona.

Marcó la historia”, continúa Emma, insistiendo sobre el significado del personaje. Como Antígona, quienes integran esta familia –tanto el equipo fundador como lxs voluntarixs– marcan la historia. Lo hacen al contarla, en sus diversos espacios, fuentes y sensibilidades. Siempre con sentido.

La necesidad de la Educación Sexual Integral en el Perú

La necesidad de la Educación Sexual Integral en el Perú

POR AYLINN SIÑAS

FOTO: UNFPA Perú

Entre enero y agosto del 2021, la Defensoría del Pueblo reportó más de 4,000 casos de violaciones sexuales a niñas y adolescentes. Los números de embarazos infantiles y juveniles siguen en aumento, y a pesar de que existen lineamientos para comenzar una Educación Sexual Integral, en muchas comunidades educativas, la ESI sigue siendo un tema tabú.

El término “educación sexual” puede escandalizar a muchos, incluso existe un sector de la población peruana que piensa que se reduce a solo hablar de sexo y la genitalidad. Sin embargo, la Educación Sexual Integral (ESI) es mucho más que eso: es un espacio de aprendizaje que atraviesa distintas áreas del desarrollo humano y requiere un trabajo articulado de distintas organizaciones como los colegios, los centros de salud, las familias, etc.

Según la Unesco, la ESI es un proceso de enseñanza en torno a la sexualidad dirigido principalmente a niños y jóvenes, el cual busca dotarlos de conocimientos que les ayudarán a disfrutar de su salud y bienestar, entablar respetuosamente relaciones sociales y sexuales, así como proteger sus derechos.

Es decir, la ESI no busca ideologizar a la juventud, sino que pretende generar conciencia en torno los derechos sexuales y reproductivos, comportamientos sexuales, autopercepción, orientación sexual, prevención de embarazos o enfermedades de transmisión sexual, entre otros conocimientos fundamentales en torno a la salud.

El 3 de junio, el Ministerio de Educación (Minedu) aprobó los Lineamientos de Educación Sexual Integral para la Educación Básica mediante la resolución viceministerial Nº 169-2021-MINEDU. La finalidad de los lineamientos son la implementación de la ESI en las instituciones educativas públicas y privadas para “permitir la vivencia de la sexualidad de manera segura, responsable y saludable”.

No obstante, a la fecha aún hay comunidades educativas en las que los lineamientos no son tomados en cuenta. La campaña “#EsHoraDeCumplir”, iniciada por jóvenes estudiantes de distintas regiones, colectivos juveniles y organizaciones, busca que el Minedu brinde informes sobre las medidas que se han venido tomando para garantizar la ESI en las instituciones educativas.

Esta medida tomada por dichos grupos sociales es entendible, debido a que las y los estudiantes quieren gozar de su derecho a recibir esta información fundamental por parte de sus docentes, quienes muchas veces no reciben una capacitación adecuada en materia de igualdad y género.

“Con esta herramienta tan fundamental es que nosotras como adolescentes podemos desarrollarnos de una manera realmente segura confiable y garantizando que nuestros derechos sean cumplidos”, señaló Jamilee Tello, miembro de la organización juvenil Formando Líderes Adolescentes en Villa el Salvador (FLA-VES), en el programa 90 Segundos en Latina Noticias. La aplicación de la ESI es un factor importante para el cambio de un panorama desolador que aqueja a muchos peruanos hoy en día.

Una realidad alarmante que debemos enfrentar

La Encuesta Demográfica y de Salud Familiar del 2020, elaborada por el INEI, reveló que, durante el año pasado, el 8.3% de adolescentes peruanas entre 15 a 19 años estaban embarazadas o ya eran madres, problemática que principalmente afectaba a las jóvenes de áreas rurales.

Es importante señalar el área en la que se dan la mayoría de los embarazos adolescentes, ya que muchas de estas chicas deben dejar sus estudios, algunas por tiempo indefinido y otras permanentemente, lo que trae como consecuencia una futura vida laboral mermada, así como el riesgo de un posible ciclo de pobreza.

Fotografía: UNICEF Perú

Según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea (CVN), sistema web elaborado por el Ministerio de Salud (Minsa) y el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (Reniec), en lo que va del 2021, se han registrado ocho nacimientos en niñas de 0 a 10 años. Durante el 2019, la cifra se elevó a nueve y en el 2020 casi se triplicó, pues alcanzó los 23.

Según el mismo registro, durante el 2021, la cantidad de niñas entre 11 a 14 años que registraron sus partos fueron 926. Loreto, Lima y Ucayali son las regiones con mayor cantidad de nacimientos registrados con 161, 119 y 114 respectivamente. La cifra de las adolescentes entre 15 y 19 años que registraron sus partos durante este año es de 36.359.

Es necesario recordar que no se podría utilizar estas cifras para conocer la cantidad total de niñas y adolescentes que quedaron embarazadas estos años, debido a que no se contabiliza a aquellas que abortaron o no lograron inscribir oficialmente a sus hijos por llevar partos extrahospitalarios. 

También es lamentable observar que los partos realizados por menores de edad se han mantenido durante la pandemia, ya que muchas de estas niñas se quedaron en sus casas debido al confinamiento y fueron víctimas de violencia sexual por parte de sus propios familiares, por ello es importante que los estudiantes sepan reconocer las situaciones de riesgo, para evitar ambientes de violencia y abuso.

La Defensoría del Pueblo señaló que “del 1 de enero al 31 de agosto de este año, se atendieron 4151 casos de violación sexual de niñas y adolescentes mujeres”. El organismo recordó que muchas menores ven afectado su desarrollo y proyecto de vida debido a su edad y género, por lo cual resulta urgente prevenir estos casos.

Las estadísticas demuestran que la situación problemática y crítica que vive el país necesita de un Estado que tome un rol activo en el fomento de la ESI. Muchos jóvenes no sabrán defender sus derechos y prevenir violencia sexual o de género o embarazos no deseados si no se les enseña en las aulas la importancia del sano desarrollo de su sexualidad.

Mujeres indígenas de América del Sur exigen a comité CEDAW de la ONU protección de sus derechos

Mujeres indígenas de América del Sur exigen a comité CEDAW de la ONU protección de sus derechos

Por la Organización de mujeres indígenas de Perú y América del Sur

Mujeres indígenas en resistencia. FOTO: Mianued Moreno Vera – ONAMIAP

Esperan que tratado internacional adopte una Recomendación General que obligue a los Estados a garantizar derechos colectivos e individuales ante las múltiples violencias que viven por el extractivismo, despojo, militarización y otras formas de recolonizar nuestros territorios. Asimismo, por la violencia de género, sexual, trata de personas, y otras afectaciones en sus cuerpos

El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas Región Sur – ECMIA SUR, organización conformada por miles de mujeres indígenas que sufren múltiples discriminaciones y violencias provocadas por el modelo económico extractivista, como la invasión a sus territorios ancestrales, el saqueo de sus bienes naturales, la apropiación de conocimientos. Por ello exigen ser protegidas a través de una Recomendación General que debe ser elaborada y adoptada por el Comité para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), órgano de las Naciones Unidas.

Desde el año 2004, las mujeres indígenas de las Américas han logrado una serie de declaraciones, mecanismos y recomendaciones de parte de la ONU. Sin embargo, dentro del Comité CEDAW no se menciona específicamente los derechos colectivos de las niñas y mujeres indígenas. La única forma de que sus voces y demandas sean atendidas y garantizadas es que se incluya una Recomendación General por parte del CEDAW que obligue a los Estados a garantizar el igual derecho al territorio, a la tierra, a la lengua, la cosmovisión, a los saberes ancestrales, la cultura, el agua, entre los bienes naturales que han preservado por siglos. 

“El Estado o los gobiernos deben garantizar los derechos a una vida libre de violencias para niñas y mujeres indígenas. Que no exista la violencia racista que han creado los colonizadores para saquearnos, criminalizarnos, despojarnos de nuestros territorios. Por eso es importante que haya una Recomendación General del Comité CEDAW y los gobiernos se comprometan a cumplirla. Queremos vivir en paz, armonía, equilibrio y reciprocidad”, sostiene Melania Canales, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) y coordinadora de ECMIA SUR.  

La pandemia del Covid-19 y la crisis global han evidenciado cómo la destrucción de la naturaleza propicia la aparición y expansión de enfermedades y plagas. Las mujeres indígenas enfrentan afectaciones específicas pues el cuidado del hogar se relaciona directamente con la tierra, el agua, los bienes naturales y la seguridad alimentaria. Por ello, el documento que el ECMIA SUR ha enviado al Comité CEDAW de Naciones Unidas, exige que la Recomendación General sobre los derechos de las niñas y mujeres indígenas incluya que se garantice el ejercicio pleno del:

  • Derecho al Territorio Colectivo Ancestral, libre determinación y autonomía para evitar el genocidio de los pueblos indígenas. Es importante que se entienda que la protección de mujeres indígenas es protección al territorio indígena ancestral y a los modos de vida indígena.
  • Protección a las mujeres indígenas de la violencia sexual antes, durante y post conflictos armados y eco territoriales, el embarazo infantil y adolescente, y la trata de personas.
  • Protección contra el racismo, capitalismo, machismo y colonialismo.
  • Derecho a la protesta y cese de la criminalización contra pueblos y mujeres indígenas. Que cese el estigma, la represión y la persecución. 
  • Derecho a vivir a una vida libre de las violencias múltiples y estructurales; ya que vivimos diversas violencias, pues nos discriminan y violentan por ser mujeres, por ser indígenas, por estar empobrecidas.
  • Justicia, reparación y sanación a las mujeres, pueblos y territorios indígenas, producto de las invasiones, saqueos, depredación de la naturaleza, vulneración de la seguridad alimentaria, entre otras violencias.
  • Derechos sexuales y derechos reproductivos desde nuestra cosmovisión sin injerencias de religiones que niegan nuestras creencias espirituales y conocimientos ancestrales.

Rosalee Gonzales de la Red Xicana Indígena, destaca lo siguiente: “Estamos en la lucha por proteger el derecho a nuestros territorios ancestrales. La amenaza más grande siguen siendo los megaproyectos de desarrollo, de la industria extractiva del petróleo y minerales, que han sido y son enemigos de los pueblos indígenas que son favorecidos por la mayoría de gobiernos. No se puede hablar de desarrollo económico solo como labor física o intelectual, exigimos que se respete que la mujer indígena tiene derecho al territorio colectivo”. 

ECMIA SUR espera que la Recomendación General se adopte a favor de las niñas y mujeres indígenas, herramienta que motivaría una articulación y vigilancia de las acciones a los 189 Estados parte del Comité CEDAW. 

Contacto para entrevistas: Melania Canales, coordinadora ECMIA SUR. Teléfono +511 966811995 (Perú)

50 años de Lucha: El legado de Luisa Revilla

50 años de Lucha: El legado de Luisa Revilla

Por Mya Sánchez y Hiro Ramos

Luisa Revilla, primera mujer trans regidora. FOTO: Mano Alzada

Han pasado 180 días desde que Perú perdió a una figura significativa no solo para la lucha por los derechos de las personas trans, sino también para la de diversas problemáticas sociales. Definitivamente, Trujillo y el país no han sido iguales desde la partida de Luisa Revilla, recordada por ser la primera mujer trans regidora de la Municipalidad Provincial de Trujillo entre el 2015 al 2018.

Este 12 de octubre ella habría cumplido 50 años de edad. Por ello, La Antígona rememora su trayectoria e impacto en el país a través de tres activistas trans que se conocieron gracias a ella: Jazmín Goicochea, actual lideresa de la Red Trans La Libertad, la cual Revilla fundó; Fernando García de TransMan Perú, organización transmasculina de origen trujillano y Leyla Huerta, directora de Féminas, colectivo de mujeres trans del país.

Hacer el trabajo previo

Desde lideresa de una organización de mujeres trans y representante de ellas en la Comisión Multisectorial de Salud, hasta subgerente de participación vecinal y regidora de la población trujillana. ¿Hay algo que esta mujer no haya hecho por las personas vulnerables? Los tres entrevistados la recuerdan por aquello que la caracterizaba. No abogaba únicamente por su comunidad, sino por todos quienes la necesitaran, incluso aquellos que no pensaban como ella. “Ella se metía en todo lo que podía’’, coincide Fernando García.

Luisa Revilla como funcionaria, participando de mesas de trabajo. FOTO: Minjus

Luisa Revilla fundó la Red Trans La Libertad el 11 de noviembre del año 2014, la cual inició con siete chicas. Hoy, casi siete años y muchas más adiciones a esta más tarde, el impacto que ha tenido este hogar en mujeres como ella ha sido enorme. La Casa Trans de La Libertad no se trataba de nada menos que su propia casa. Un hogar que acondicionó para acoger a sus hermanas trans que la necesitaran. 

Gracias a Revilla, las mujeres trans de la región llegaron a tener reconocimiento por parte de las autoridades. ‘’Ahora no nos ven como una comunidad de tercera clase, sino como una participativa’’, comenta Jazmín Goicochea, su sucesora. Este logro no tuvo sus raíces en la mera búsqueda del reconocimiento de esta comunidad, sino en un trabajo colaborativo con toda la población cercana.

Ella fue más que una líder para las mujeres trans, pues su trabajo social hizo que gane gran cariño de parte de la población trujillana. ‘’Comunidades vulnerables buscaban en ella ese apoyo, porque era un buen enlace a las autoridades’’, explica Goicochea. No se limitaba a lo local, pues tuvo la oportunidad de formar parte de la Mesa de Trabajo del Fondo Mundial. Gracias a su participación en la negociación del proyecto país del Fondo Mundial, regiones clave se benefician de los Mecanismos de Coordinación Comunitaria. En Trujillo, por ejemplo, el MCC se convirtió en un importante espacio de encuentro y articulación para los colectivos LGTB de la región.

Revilla cambiaba el paradigma de los derechos LGTB en todo ámbito en el que se involucraba. A partir de ella, se forman distintas ordenanzas en la región de La Libertad que beneficiaron a su población. Aun cuando se habían enfrentado a un alcalde conservador y religioso. “El mensaje que le daba Luisa era que tenía que dejar de lado sus posiciones religiosas y aperturarse como una autoridad que es para todas y todos’’, explica Goicochea. 

Bandera de la comunidad Trans. FOTO: CiudadTijuana.

No muchas figuras LGTB pueden decir que lograron trabajar con personas que suelen ser adversas a ellas. Luisa lo hizo por un bien que ella consideraba de interés mutuo. Hacia el final de su carrera política, Revilla se afilió a Alianza para el Progreso. Un partido en el cual se gestionó la creación de un espacio para las personas de la comunidad TLGB gracias a su presencia. La influencia que tuvo incluso en lugares en donde no se esperaría ver a una mujer trans ser aceptada es impresionante.

La pandemia no iba a detener a una mujer tan dedicada a ayudar a los demás. Gran parte de los ciudadanos trans, debido a los niveles de precarización e informalidad a los que se ven expuestos, dejaron de tener fuentes de ingreso. Ante esto, Revilla no se iba a quedar de brazos cruzados, pese a ser una sola mujer contra decenas de personas vulnerables. Por ello, decidió utilizar su influencia en las redes del Estado para conseguir la ayuda que necesitaban. 

“Ella gestionó directamente con las municipalidades, alimentos, atenciones en salud, en prevención para toda la comunidad TLGB’’, explica su sucesora. Además, Luisa entendía que el de ella no era el único grupo que la pandemia dejó a la deriva. Como explica Fernando García, ella “siguió ayudando a la gente que necesitaba abrigo, comida’’ Lamentablemente, fue su ardua labor por el prójimo la que la llevó a sus últimos días. Revilla, cuentan Goicochea y García, se contagió del virus en medio de su ayuda comunitaria. 

Las hijas de Luisa Revilla

Si bien el brillo de Luisa dificulta encontrar cualquier tipo de esperanza tras su partida, la estela que dejó está lejos de ser apagada. “Cuando un líder fallece, si no ha sentado bien las bases, su organización desaparece. Pero ellas siguen luchando, e incluso están más empoderadas que antes”, comenta García mientras recalca la admiración que siente por Jazmín Goicochea, hoy lideresa de la Red Trans La Libertad.

Y es que escuchar a Jazmín hablar de lo mucho que aprendió de su “madre”, a quien conoció hace 10 años cuando vendía productos de limpieza, es la evidencia más clara de que la lucha de Luisa no ha sido en vano. “Ella era mi mentora, es la persona que me ha educado, con la cual he estado mañana, tarde y noche”, comenta. Su partida, sin lugar a dudas, la dejó sin suelo durante un tiempo, pues la obligó a dejar el juego de lado y sacar a sus hermanas adelante, en sus palabras.

Pero, poco a poco, tiene todo más claro. En la opinión de ambos activistas liberteños, el legado más importante de Luisa fue su impacto en la percepción que tanto trujillanos como peruanos tienen acerca de las mujeres trans: “Desde llamarlas como son y respetar su identidad, hasta darles puestos laborales distintos al trabajo sexual. Ayudó a que se cambie la imagen”, añade García.

Mientras que antes la única manera de hacer política siendo una persona LGTB era desde dentro del clóset, la trayectoria de Luisa permitió que los partidos políticos dejen de tener reuniones discretas con representantes de la comunidad para ganar votos y empezaran a incluir sus necesidades en sus agendas. Incluso en Alianza Para el Progreso, último partido al que Luisa estuvo afiliada, se gestionó un espacio para poblaciones vulnerables, incluidas las disidencias sexuales, liderado por ella.

Además, explica Goicochea, su visibilidad permitió que se abriera las puertas a la comunidad LGTB para ejercer incidencia política, lo que posibilitó que se crearan y aprobaran distintas ordenanzas municipales y regionales en La Libertad que promueven la igualdad y sancionan la homolesbotransfobia. Así, las entidades públicas empezaron a tratar a la comunidad trans con respeto, y el índice de discriminación bajó. Aquello propició el diálogo entre activistas y autoridades, lo que se extiende hasta nuestros días.

Mujeres trans en busca del reconocimiento de su comunidad. FOTO: Red Trans La Libertad

Luisa era, ante todo, una estratega. Los tres activistas concuerdan en que si hay algo que dejó como lección al activismo trans a nivel nacional fue la contemplación de una agenda social abierta. “Hay muchas cosas que se pueden hacer sin necesidad de elevar la bandera trans”, opina Huerta. En ese sentido, Goicochea concuerda en que la manera de llegar a la mayoría de los ciudadanos es desde el activismo por los derechos humanos de todas las personas en situación de vulnerabilidad.

Durante el debate por la ley de identidad de género, Luisa llegó incluso a reunirse con congresistas fujimoristas, quienes por aquella época se oponían al uso de la palabra ‘género’. Las críticas no tardaron en llegar, pero Luisa sostenía que lo importante era que la ley “salga como salga”, pues no podían esperar que todos los sectores políticos estén de acuerdo en todo. “Estábamos construyendo política, estábamos sensibilizando a un sector político conservador, pero también popular. Si ella hubiera sido congresista, qué no hubiera logrado en el Congreso ya, con ese poder político que tenía”, reflexiona su sucesora.

Pero Luisa no era solo política, sino también amiga. García, que desde el 2014 complementa su trabajo como líder del activismo transmasculino, relata cómo su forma de ser, directa, transparente y estratégica, lo encaminó para guiar a los miembros de TransMan Perú. La noticia de su partida, que le cayó como un balde de agua fría mientras hacía compras, aún se siente en las reuniones de la red, en las que usualmente se le escapa un “¿dónde está la que nos ponía en orden?”.

“Yo admiraba lo cariñosa que era conmigo, a pesar de ser estricta”, rescata Goicochea. En su opinión, su legado es haber motivado constantemente a sus compañeras a educarse y tomar acción. Es así que la mejor manera de honrar su memoria es continuar su trabajo. Y cuando esa tarea genera miedos, Jazmin encuentra consuelo en sus diálogos nocturnos con ella. Le pide que al día siguiente le ponga las palabras correctas en la boca, confiesa entre risas tímidas. Sabe que la institución que ahora dirige es su principal herencia. “Ahora no solo soy la hija de Luisa Revilla, somos las hijas de Luisa Revilla”, concluye.

La mirada hacia adelante

Para la comunidad trans, quedarse de brazos cruzados nunca ha sido una opción. Así como Luisa conquistó una a una las batallas de las que fue partícipe en vida, hoy sus sucesores se enfrentan a nuevos retos. Lo más importante es, concuerdan los activistas, la representación. “No vamos a conseguir leyes a favor de la comunidad trans mientras no exista una congresista trans”, opina Goicochea. Además resalta que es importante que en los debates parlamentarios se escuche las necesidades de dicha población de primera mano.

En la misma línea, Huerta considera que conseguir un cargo político no es suficiente sino va de la mano con el empoderamiento de la comunidad. Además debe haber un involucramiento en espacios de la sociedad civil, pues Luisa “no apareció de un momento al otro”. Para ella, la visibilidad que ella alcanzó fue un logro importante. Sin embargo, a modo de autocrítica, asevera que “no se debe centrar el cambio en una persona, sino en un grupo de personas”.

Y en ese camino va la Red Trans La Libertad, que hoy cuenta con bases y lideresas provinciales en Chepén, Pacasmayo, Ascope, Trujillo y Virú. Prueba de ello es que se viene preparando la campaña “La Esperanza, ciudad inclusiva”, por la cual se implementará la ordenanza municipal 017-2016-MDE. Esta prohíbe la discriminación a la comunidad LGTBIQ+, a diferencia de otras regiones del país donde a pesar de haber sido aprobadas. O en otros casos no han sido implementadas. “Exhorto a los activistas a nivel nacional a que hagan vigilancia de estas ordenanzas”, añade Goicochea.

Sin embargo, como bien precisa el líder de TransMan Perú, las normas legales necesitan ser acompañadas de una correcta capacitación a funcionarios públicos para que su trato se caracterice por el respeto y el conocimiento. Asimismo, queda aún pendiente el reto de adoptar un discurso social que no contemple solo las necesidades de la comunidad LGTB.  “Si vas a ser autoridad, no lo vas a ser solo para cierto grupo, sino para todos”, añade Goicochea.

Luisa dejó este mundo pidiendo que no la olviden. Un pedido del que se están encargando sus “hijas” y compañeros. “Mencionándola siempre porque ella fue uno de los pilares para que esto esté como está, y recordándola como una gran amiga y lideresa”, acota García. La trascendencia de su historia está asegurada. Que su memoria sea honrada como a ella le hubiera gustado, con más lucha.

Cada vez más visibles: Mujeres en el cine peruano

Cada vez más visibles: Mujeres en el cine peruano

Por Alessandra Vera

La exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano” ha hecho posible que las historias de muchas mujeres no queden en el olvido. Este trabajo estuvo bajo la curadoría de Gabriela Yepes. Te contamos más sobre él para reflexionar sobre el rol de las mujeres dentro de la industria audiovisual, en el pasado y el presente.

El movimiento Me Too [“yo también”] fue fundado por Tarana Burke en 2006, pero fue recién en 2017 cuando se popularizó globalmente. Un tweet de la actriz Alyssa Milano desató un escándalo en el mundo del cine que hoy tiene a un magnate de Hollywood cumpliendo una pena de 23 años de cárcel. Me Too traspasó las fronteras de la realidad. Llegó a la ficción a través de diversas producciones como “The Morning Show”, serie producida y protagonizada por Reese Witherspoon y Jennifer Aniston. Este movimiento es uno de los ejemplos más emblemáticos de cómo las mujeres dentro -y también fuera- de la industria cinematográfica han ido exigiendo mejores condiciones y oportunidades durante los últimos años.

Cuenta Oficial: Alyssa_Milano

El cine peruano no ha sido ajeno a las voces de las mujeres. Así lo evidencian diversas iniciativas recientes. En 2018 surgió la primera edición del Festival Hecho por Mujeres, y un año después se consolidó el SINCA (Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores Audiovisuales y Cinematográficos del Perú), que incluyó un “Reglamento para casos de acoso y hostigamiento sexual en el SINCA”. Luego, en 2020, Instagram se volvió una plataforma relevante, no solo porque albergó digitalmente a asociaciones como la AMA (Asociación de Mujeres y Disidencias Audiovisuales), sino porque también se convertiría en una herramienta que ayudaría a que numerosas alumnas y profesionales audiovisuales denunciaran graves experiencias de acoso sexual. En 2021 las voces de las mujeres siguen haciendo eco. Así lo demuestra el 25 Festival de Cine de Lima PUCP con la exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano”.

Reescribir la historia para incluir a las mujeres

Explorar la participación de las mujeres en el pasado conlleva sus propios retos. Sus vidas y experiencias no siempre se han registrado. Aún así, la directora, guionista y dramaturga peruana Gabriela Yepes se propuso comenzar una ardua investigación. Esta misma considera a todas las mujeres en todos los campos cinematográficos. Desde la llegada del cine al Perú en 1897 hasta fechas más contemporáneas. La exposición “Rebeldes y valientes: Mujeres detrás de la cámara en la historia del cine peruano” es el resultado de esta labor.

“Todo lo que se ha dicho sobre las mujeres lo han dicho los hombres. De las mujeres en el cine en general sabemos poco. La mayor parte de la historiografía que se ha hecho sobre el cine peruano -también universal- ocupa de temas como el análisis de las películas, las escuelas de cine, las comisiones de producción, el rol de director. Son temas muy importantes pero que tienden a dejar de lado la contribución de las mujeres cuyo trabajo se centra en roles llamados de ‘menor resonancia’ o de menor importancia. Carecen de la trascendencia necesaria para ser recogidos en los libros de historia», señala ella.

Esta muestra fue llevada por otro camino: «Teníamos que cambiar nuestro marco de referencia”, contó Gabriela durante la visita guiada de la exposición. Y es por eso que fue necesario recurrir a documentos como las fotos de los detrás de cámaras, material administrativo, y notas de películas que se rodaron en Perú. También hubo otras fuentes de información vitales: los álbumes familiares y los testimonios de las cineastas, de sus viudos, nietos, y hermanos en caso de haber fallecido antes de que comenzara la investigación.

“El día de hoy existen pocas mujeres trabajando en cargos de poder y reconocimiento detrás de cámaras. En el Perú hay un promedio de 11% de directoras de ficción sobre todo y guionistas. Hay muy pocas mujeres trabajando en roles técnicos como la dirección de la fotografía, la jefatura de luces, en la cámara, entre otras. Existen una serie de mecanismos sociales, culturales que imponen a las mujeres unos ciertos mandatos de vida y de conducta.

Para el caso del cine, estas tendencias tienden a limitar su acceso a puestos de mayor responsabilidad. Suelen subestimar su creatividad y empujarlas a participar en roles vinculados a la logística, al cuidado, de carácter manual, repetitivo y de menor prestigio y reconocimiento», comenta Gabriela. Asimismo reafirma que el hacer una muestra sobre las mujeres en el cine significaba «visibilizar historias, imágenes, películas, filmografías». Sin embargo también comprender todo el contexto social y cultural en el que ellas trabajaron y los cambios que hubieron.

Gracias a esta investigación se logró identificar a casi 400 mujeres que trabajaron detrás de cámaras a lo largo de 79 años en nuestro país. De todas ellas, alrededor de 110 ocuparon jefaturas de área o departamento en más de una película. Estas cifras demuestran que la participación de las mujeres en el cine nacional fue relevante: “yo me atrevo a decir que sin ellas nuestro cine nacional no existiría, o en todo caso sería muy diferente de lo que es”, agregó Yepes.

Algunas reflexiones que deja esta exposición

Hubo mujeres presentes desde la primera función de cine en Perú. Luego muchas peruanas participaron como actrices en las primeras producciones rodadas en el país, pero fueron pocas las que lograron trabajar detrás de cámaras. En general, las mujeres cineastas en Perú vinieron de círculos privilegiados de la sociedad o fueron extranjeras. Esto no necesariamente ha cambiado pero algo interesante es que quizá el espíritu de lucha estuvo presente desde el inicio.

Entre 1913 y 1930 -etapa del cine mudo-, esta exposición logró identificar a 50 hombres que participaron detrás de cámaras, pero tan solo a 3 mujeres. Una de ellas fue María Isabel Sánchez-Concha, autora del argumento del segundo cortometraje de ficción hecho en Perú: “Del manicomio al matrimonio”. Fue filmado y exhibido en 1913. Otra de ellas fue Angela Ramos, importante figura del periodismo nacional. El único trabajo que tuvo como cineasta implicó escribir la película “El carnaval del amor”, que estrenó en 1930.

Aunque diversos factores, como la llegada del cine sonoro, hicieron que Ramos dejara el cine, su labor periodística no cesaría, sino que contribuiría a la lucha por los derechos de las mujeres, de los presos y de la militancia partidaria. La pluma era un arma camuflable que seguramente ayudaba a las mujeres de aquel entonces a ser libres desde los confines del ámbito doméstico. No es coincidencia que las primeras mujeres detrás de cámaras hayan sido escritoras.

La llegada del cine sonoro a Perú no facilitó la participación de las mujeres detrás de cámaras. Sin embargo, aquellas que lograron involucrarse tuvieron valiosos aportes. Por un lado, estuvieron las mujeres como Mocha Graña, que trabajó como diseñadora de modas y vestuarista. Se convirtió en la única mujer encargada de una jefatura de área durante los primeros 30 años del cine sonoro de nuestro país. Sin embargo, también hubo muchas mujeres que, aún lejos de las cámaras y los actores, igualmente ayudaron a que los rodajes se completaran. Una de ellas fue Juana Ferreira, esposa del cineasta y fotógrafo Antonio Wong Rengifo. Ferreira se encargaba de la casa, la crianza de su hija, e incluso del negocio de fotografía familiar para que su esposo pudiera grabar en la ciudad donde vivían: Iquitos.

Algo relevante que ha dado a conocer esta exposición es que la primera mujer en dirigir un largometraje mudo en Perú vino de fuera. Stefanía Socha llegó desde Polonia y dirigió “Los abismos de la vida” en 1929. Esta obra tuvo éxito y llegó a exhibirse en Lima y provincias. Sin embargo, su autora regresaría a su tierra natal un tiempo después y nunca más se dedicaría al cine. Tuvieron que pasar aproximadamente 50 años desde aquel entonces, para que la primera directora de cine peruana apareciera en nuestro país: Nora de Izcue. La autora de películas como “Runan Caycu” (1973) construiría una larga trayectoria enfocada en mostrar las distintas realidades del Perú.

“Yo siempre he tenido un espíritu gremial muy grande. Siempre he creído que las cosas no las hace uno solo sino que tenemos que estar todos unidos”, contó la pionera en una entrevista de 2020. Palabras de alguien que vivió la primera iniciativa estatal dedicada a fomentar la producción de cine nacional (Ley 19327). Dichas líneas reflejan la necesidad de luchar por mejorar la industria, de forma colectiva y organizada. “Incluso hasta ahora que estoy retirada del cine, pertenezco a la Unión de Cineastas Peruanos  (UCP),  me  reúno  con  ellos,  les  doy  mi  opinión,  me  mandan  las cosas… Siempre en la vida gremial he tenido una participación muy activa. Para mí siempre ha sido muy importante”, agregó.

Recordar -y sobre todo, expandir- la historia es importante para entender los retos que aún enfrentan las mujeres audiovisuales y no audiovisuales en el presente. Aunque las dificultades de la pandemia y la incertidumbre política hayan creado retos diversos, esta exposición demuestra que las cineastas en Perú seguirán alzando sus voces y sus cámaras.

Visita la exposición virtualmente aquí.

28S: El camino de México y Perú hacia la despenalización del aborto – 2da parte

28S: El camino de México y Perú hacia la despenalización del aborto – 2da parte

Por Arleth García y Diandra García

FOTO: Associated Press

EL 28S se vive día a día. Cada esfuerzo nos mantiene en pie de lucha. Principalmente el de las colectivas, activistas y todas las organizaciones que promueven un cambio para al fin tener derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. En esta segunda parte del reportaje presentado por el 28S conoce más sobre el trabajo realizado actualmente en México y Perú.

Los esfuerzos que las colectivas, activistas, organizaciones están haciendo en México y Perú

Marcha de la marea verde en México.

México tiene antecedentes de la búsqueda de las mujeres y personas gestantes por su derecho a decidir y las trabas que se les han impuesto por parte del Estado.

  • En 1936, un grupo de feministas presentaron la propuesta «El aborto por causas sociales y económicas» considerada como la primera iniciativa respecto a la despenalización del aborto en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México.
  • Durante 1974 se reconoce a la mujer en su derecho político y en su derecho a la procreación.
  • En 1976 se inicia la primera jornada para que las mujeres pudieran acudir a cualquier institución pública de salud a realizarse un aborto seguro exigiendo información y dación de métodos anticonceptivos a toda la población femenina.
  • También, en 1979 se efectúa una marcha fúnebre en memoria de todas las muertas por abortos clandestinos. El 10 de mayo de este mismo año se reconoce el día de la maternidad libre y voluntaria.

Ante esto, organizaciones comenzaron a formar de manera teórica y práctica sus habilidades de liderazgo e incidencia, como es el caso del Instituto de Liderazgos Simone de Beauvoir (ILSB) que a través de la Escuela de Liderazgos Jóvenes de REDefine crearon una red de jóvenes que promueve y defienden los derechos sexuales y reproductivos, el acceso al aborto legal y seguro y la prevención del embarazo no deseado de las y los jóvenes.

Platicamos con la RedDefine del Estado de México, para conocer más sobre las acciones e incidencias políticas que realizan las y los jóvenes para seguir contribuyendo en su Estado donde  según datos de Save the Children, en 2019 hubo más de 500 embarazos de niñas menores de 15 años.

méxico
Foto: IG ILSB
  • ¿Quiénes la conforman?

Existen redes activas en 12 estados del país: CDMX, Durango, Guerrero,Guanajuato, Morelos, Michoacán, Nayarit, Puebla, Sonora, Veracruz, Quintana Roo y entre ellos también en el Estado de México. Esta conformada por juventudes diversas con perspectiva de género, derechos e interculturalidad.

  • ¿Cuáles son las contribuciones que realizan a favor de la salud reproductiva y sexual de las adolescencias?

Realizamos incidencia en todos los espacios posibles, desde la sensibilización con la sociedad en general ante el tema y necesidades como el acercamiento directo con adolescencias y juventudes para informarles de sus derechos sexuales y reproductivos brindándoles recursos y acompañamiento que les permita el goce pleno de su sexualidad.

En cuanto a la prevención del embarazo no deseado en adolescentes incidimos para que puedan tener acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, a una gama variada y pertinente de métodos anticonceptivos.

De igual manera buscamos la colaboración con tomadores y tomadoras de decisiones para colaborar, ampliar y garantizar el acceso una educación sexual integral con perspectiva de género, interculturalidad y juventudes. En donde cada uno de sus derechos sexuales y reproductivos puedan respetarse, promoviendo también una corresponsabilidad masculina y que el Estado implemente políticas públicas para prevenir embarazos no deseado. Es por ello que trabajamos para que el acceso al aborto por violación respaldado por la NOM 046 y otras causales ya establecidas en la ley sean una realidad, por la ampliación de las mismas, así como para lograr la despenalización en el país. Es fundamenta reducir los procedimientos inseguros que ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres, adolescentes, niñas y cuerpos gestantes.

Sabemos que la criminalización del aborto no hace que deje de suceder. De hecho, orilla a las personas a recurrir a procedimientos clandestinos inseguros que pueden poner en riesgo su salud y su vida. Despenalizar el aborto no obliga a nadie a hacerlo, facilita el acceso a los servicios para quienes lo necesitan evitando que arriesguen su vida y salud con abortos inseguros, reconociendo la autonomía y el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Exigimos que el aborto más allá de que sea ley, sea una realidad. Estamos a favor del aborto seguro, legal y gratuito, y del libre ejercicio de la maternidad elegida y deseada.

  • ¿Cuál es el mayor reto que enfrentan?

Parte de los mayores retos que como red hemos enfrentado ha sido el adultocentrismo que lamentablemente llegan a frenar nuestro avance o bien a desvalorizarse. Así como también el limitado acceso e intervención a incidir en planes o programas públicos que involucren a los derechos sexuales y reproductivos. De ahí que creamos que es esencial que el Estado garantice espacios y mecanismos para la participación juvenil, en condiciones de igualdad y transparencia. Las adolescencias y juventudes tienen derecho a expresar, manifestar y asociarse con otres para crear y proponer acciones positivas que contribuyan a su propia salud y bienestar. La participación en políticas públicas sobre sexualidad y reproducción es nuestro derecho.

  • Como personas activistas y/o voluntarias, ¿Cómo se sienten al saber que su labor está contribuyendo a grandes cambios, en este caso, a modificaciones de las leyes a favor de la despenalización del aborto?

Sin duda, nos llena de una alegría inmensa saber que lo que hacemos se moviliza y alcanza diversos espacios. Es reconfortante visualizar que no solo es REDefine Estado de México sino que también existen otras redes, organizaciones y grupos feministas que trabajan en conjunto, que inciden desde sus espacios por un fin compartido, por la despenalización del aborto, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por un derecho humano.

Marcha sobre despenalización del aborto en Perú. FOTO: Cris /AFP / Getty images

Fotografía de Perú en Marcha sobre despenalización del aborto

Serena Morena es una red feminista que ofrece acompañamiento a mujeres en situación de aborto. “Nuestra función es brindar información confiable (…) Nuestra vocación: alcanzar la despenalización”, dice Milagros Olivera, coordinadora general de la colectiva. Las miembros voluntarias se manifiestan en contra de instituciones machistas, así como de la industria del lucro. “La criminalización hace que estos negocios (de aborto clandestino) sean rentables”, asegura Milagros.

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Foto: SERENA MORENA IG

Se han hecho algunos esfuerzos por descriminalizar. Un 28 de setiembre de 2014, se presentó en el Congreso una ley que despenalizaba el aborto en casos de violación. El proyecto no prosperó. En marzo de este año, una iniciativa intentó legalizar la interrupción del embarazo hasta la semana 14. El debate nunca se realizó en el pleno. 

“La oposición es conservadora, burda. Con sentido crítico muy poco desarrollado, en comparación al del oportunismo”, argumenta Milagros. Aunque reconoce las acciones por el aborto legal y seguro en espacios de lucha social, considera que la legislación peruana las obstruye. “Hasta que no tengamos un poder legislativo sensibilizado, formado e informado sobre aborto, los avances van a ser limitados”, indica.

De eso se trata el 28S: conocer y reescribir los límites. “Hablar sobre el aborto es darle nuevas lecturas a nuestras experiencias sobre el mismo”, expone Milagros. Cada país de Latinoamérica emprende una trayectoria distinta hacia la despenalización, por eso es esencial compartirlas: desde México, Perú o cualquier otro país. Milagros lo explica de nuevo, con fortaleza en la voz: “No somos individuos desperdigados. Estamos organizadas”.